“Silencio, contemplación, esperanza, victoria y paz” Lectio Divina del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor (Ciclo A)

VERDAD – LECTURA

EVANGELIO Mt 26,14-27; 27,1-66

Comenzamos la semana más especial e importante del año. En ella, vamos a volver a pasar por nuestra mente y nuestro corazón la Pasión, muerte y resurrección. Lo hacemos en unas circunstancias muy especiales. El Covid-19 está asolando el mundo. No es momento de desesperar, de abandonar, de tirar la toalla… Pero tal vez es tiempo de silencio, de reflexionar, de meditar, de contemplar para retomar, si cabe con mayor intensidad y fuerza nuestra vida ordinaria.

Por eso, mi invitación este Domingo de Ramos es que nos pongamos en la presencia de Dios, en silencio. Pero en un silencio profundo y activo, al mismo tiempo. Un silencio atento, de escucha, de enmudecimiento, e, incluso, de adoración. Pero un silencio también de resistencia, de resiliencia, de conversión y de cambio.

No voy a comentar pormenorizadamente toda la Pasión narrada por Mateo. Me voy a limitar, únicamente a realizar algún comentario, que nos ayude a profundizar, y aproximándonos al texto, poder responder a la pregunta: ¿qué dice el texto?

La pasión narrada por Mateo es la pasión del Hijo de Dios, del Mesías esperado por los siglos, de Aquél de quienes hablaron los profetas. Narración cargada de dramatismo y rica en detalles. Donde, los protagonistas de la narración son: Dios Padre y Jesús; el resto son personajes secundarios, aunque no menos importantes.

Toda esta narración hay que leerla a la luz de las antiguas profecías, que Mateo nos irá presentando, pues para este evangelista, Jesús «lleva a perfecto cumplimiento lo que han dicho la Ley y los Profetas» (Mt 5,17).

La llamada Última Cena nos describe la vida de la comunidad cristiana a lo largo de los siglos. Nos describe La celebración comunitaria de la eucaristía. Y el evangelio nos llama a vivir la misma experiencia que vivieron los discípulos en cada una de nuestras celebraciones de la eucaristía.

Es sumamente importante, caer en la cuenta de la soledad de Jesús. Él tendrá que vivir solo el Calvario. Él nunca ha buscado acabar muriendo en una cruz; pero los acontecimientos se precipitan, se imponen. Él que siempre ha deseado estar en comunión con sus discípulos, se encuentra solo en el momento más dramático de su vida. Leer el relato de Getsemaní, significa precisamente eso, leer la infructuosa relación entre Jesús y sus discípulos; porque estos últimos no son capaces de acoger el modo de vivir de Jesús, al menos por ahora; un modo de vivir que desembocará en la entrega generosa y sin condiciones de la vida para dar vida.

El juicio religioso busca en todo momento condenar a Jesús por las obras que había hecho: curaciones en sábado, blasfemias, incumplimiento de la Ley… En un segundo plano, ocurre la negación de Pedro. Ante todos, Jesús da testimonio de sí mismo.

El juicio político es un verdadero contraste entre los que están a favor de Jesús y los que están en contra, que al fin y al cabo son únicamente los miembros del Sanedrín y que han instigado al pueblo para obligar a Pilato a crucificar a Jesús.

La culminación de la obra de Jesús es la crucifixión. Pero no es el final. El Padre lo resucitará al tercer día. Una vida que se entrega por la salvación de todos y que culmina en la victoria de la Resurrección. Como os decía al principio, en ningún momento nos debe invadir la desesperanza.

Para quien tiene fe, ilusión, confianza, esperanza y acoge el mensaje del evangelio e intenta ponerlo en práctica, se abre una nueva perspectiva, un nuevo panorama: la muerte no tiene la última palabra, la muerte no es el destino final del ser humano, la muerte ha sido vencida.

Por eso queridos hermanos, poner el foco, la visión, vuestro punto de vista, no en lo trágico de la vida, si no en el rayito de esperanza que está surgiendo desde el horizonte. Esa luz es Jesús de Nazaret que viene a traernos vida y vida en abundancia. Y en la Victoria de Jesús sobre la Cruz, la Paz para el mundo.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Os invito a observar detenidamente cada uno de los personajes que aparecen en el relato de la Pasión. ¿Con cuál de ellos me siento identificado? ¿Por qué?
  • ¿Quién es para mí el Jesús de la Pasión de Mateo? ¿Qué significado tiene para mi vida?
  • ¿Cómo vivo la celebración eucarística?
  • ¿Cómo vivo mis momentos de soledad, mis momentos de dificultad, las contrariedades?
  • ¿Cómo doy testimonio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús?

 VIDA – ORACIÓN

  • Pido al Espíritu Santo que me ayude a contemplar en silencio el relato evangélico y doy gracias a Dios Padre por el gran regalo de la Pasión, muerte y Resurrección de Jesús.

2 comentarios el ““Silencio, contemplación, esperanza, victoria y paz” Lectio Divina del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor (Ciclo A)

  1. A mi me mosquea que repita dos veces el vocablo » iniciados». No querra llevarnos a nuestro despertar al mensaje evangélico en nuestra primera catequesis cuando la acogimos sin prejuicios y con corazón limpio? No estará dando un toque de atención a ésa rutina que dificulta la penetración de la Pal?

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