¡FELIZ AÑO NUEVO! Lectio Divina del Evangelio del  Domingo I de Adviento

VERDAD – LECTURA

Lc 21,25-28.34-36

¡Feliz año nuevo! Posiblemente a más de una persona os sorprenda este saludo; pero hay que tener en cuenta que hoy comenzamos un nuevo año litúrgico. Un año nuevo en el que continuar profundizando en la Palabra, continuar firmes en nuestro seguimiento de Cristo y continuar haciendo el bien entre todas aquellas personas con las que nos encontramos a diario.

Las lecturas que la liturgia nos ofrece para el día de hoy es probable que nos asombre a algunos por su carácter escatológico. Un género literario éste que no debe ser tomado al pie de la letra.

Más que nada, el texto, en el que se nos refieren los acontecimientos que ocurrirán en la segunda venida de Jesucristo, nos está invitando la vigilancia, a estar atentos a la presencia de Jesús entre nosotros.

Nos invita además a la esperanza en momentos de dificultad o prueba.

Todo ello lo hace por medio de una serie de símbolos, metáforas, visiones dramáticas, comparaciones, etc.; lo cual hay que interpretar de manera adecuada.

El texto comienza diciéndonos que Jesús le refiere a sus discípulos una serie de señales que aparecerán en el cielo, el día de su vuelta gloriosa.

El mensaje del texto es claramente de esperanza, en ningún momento debemos sentirnos abrumados o intranquilos, pues esas señales debe ser signo de alegría pues se acerca nuestra liberación de todas las ataduras que nos esclavizan, aunque en primer término nos parezcan señales catastróficas.

En un futuro, sin especificar, aparecerán una serie de signos cósmicos que nos estarán anunciando el inminente triunfo definitivo del Reino de Dios. Nosotros observaremos dichas señales de la naturaleza, las cuales no nos permiten saber el día, ni la hora. Pues, continuamente, están ocurriendo muchos de estos acontecimientos, por lo cual no podemos hacer cábalas acerca del momento en que la llegada del reinado de Dios se hará presente en nuestras vidas.

Lo importante no es el cuándo, lo verdaderamente importante es: ¿De qué modo estoy esperando yo el Reino de Dios? ¿Cuál es mi actitud diaria con respecto a la venida triunfal de Jesús? ¿Estoy esperando con angustia, agobio, intranquilidad o, por el contrario aguardo con esperanza los acontecimientos? Lo importante, es que el resplandor del Hijo de Dios será la visión más luminosa. El Hijo del hombre vendrá con gran poder y majestad, se manifestará toda su gloria, en una nube, signo de la presencia de Dios en la literatura bíblica.

Ante esta venida, no debemos tener miedo. Hemos de acogerla con esperanza, hemos de alzar nuestra cabeza, no escondernos, porque se acerca nuestra liberación. La persecución, los peligros, los agobios, la muerte, el pecado no tienen la última palabra, la última palabra es la del amor, la comprensión, la misericordia que nos trae Jesús y que serán definitivas en su segunda venida.

Eso sí, hemos de tener en cuenta que nuestra actitud no puede ser pasiva. Hemos de permanecer vigilantes y en oración para que, estos tiempos difíciles, en los que todavía el Reino no está totalmente presente en nuestras vida, se nos haga más fácil de vivir. Hemos de estar continuamente intentando transformar el mundo en el que vivimos; para que en él reine la justicia, el amor, la misericordia, la acogida de nuestros hermanos, la palabra amable, el consuelo… y en el que nosotros, también crezcamos, en autoestima, en valoración de nosotros mismo, en respeto, en ser mejores cada día, transformando lo que sea posible a nuestro alrededor, para que nuestro mundo sea cada vez más habitable.

La fuerza para podernos mantener en esta actitud sólo podemos encontrarla en la oración. De ahí la invitación de Jesús a la vigilancia y a la oración para permanecer de pie ante el Hijo del hombre, cuando venga en todo su honor y majestad.

Dios Padre siempre está a favor del ser humano e intenta que entremos en comunión con Él. Nosotros hemos de poner de nuestra parte y corresponder a este amor de Dios, intentando crear un mundo más humano y más cristiano, en el que la ley principal sea la del amor.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Eres consciente de la presencia de Jesús en los acontecimientos diarios de tu vida? ¿Intentas estar atento a dichos acontecimientos para descubrir su presencia entre nosotros?
  • ¿Cómo vives los momentos de dificultad, de prueba? ¿Con angustia, con desazón, intranquilidad, pesadumbre? ¿O por el contrario con esperanza, confianza, ilusión, optimismo?
  • ¿Cómo estás esperando la llegada del Reino de Dios? ¿Intentas transformar las estructuras de injusticia que aparecen a tu alrededor? ¿Intentas vivir acogiendo a los otros, intentando llevarles una palabra de aliento, una sonrisa, un gesto amable, consuelo? ¿Intentas, por medio de tus acciones, hacer presente el Reino de Dios en nuestro mundo?
  • Para poder llevar a cabo la transformación de nuestro mundo es necesaria la oración para que ella sea el motor que nos impulse. ¿Dedicas momentos concretos para encontrarte con Jesús en su Palabra, en la Eucaristía?

VIDA – ORACIÓN

  • Glorifica al Padre y alábale por su entrañable misericordia.
  • Da gracias a Jesús por hacerse presente en los acontecimientos diarios de tu vida.
  • Pide al Espíritu Santo que derrame sus dones sobre todas la personas comunicándoles el don de la esperanza.

“Mi Reino no es de este mundo”. Lectio Divina del evangelio del Domingo Solemnidad de Cristo Rey del Universo

VERDAD – LECTURA

Jn 18,33b-37

Hemos llegado al final del año litúrgico. Y la liturgia del día de hoy nos ofrece para nuestra consideración y oración el interrogatorio a Jesús por parte de Pilato, durante su proceso, según la versión ofrecida por el evangelio de Juan. El Maestro de Nazaret ha sido detenido en el Monte de los Olivos y ha sido llevado ante el Procurador romano. Éste debe hacerse una idea clara del delito de Jesús para condenarlo. La acusación es grave: se ha autoproclamado rey de los judíos. Pilato lanza directamente la pregunta a Jesús: ¿Eres tú el rey de los judíos? La respuesta de de Jesús no se hace esperar y quiere indagar cuál es el pensamiento de Pilato, quiere indagar si éste piensa que él cree que Jesús es el rey de los judío o, por el contrario, ha sido influenciado por lo que otros han dicho de él. ¿Es Pilato un juez justo? ¿Actúa desde la equidad?

Pilato evade el pronunciarse al respecto; acaso, es él judío. Los acusadores son otros, sus propios conciudadanos son quienes le han entregado, y más en concreto, los gobernantes de su pueblo. Pilato quiere hacer ver a Jesús que ellos, junto a sus paisanos, son los responsables de su arresto.

Por tanto, para Pilato es un problema menor. Es algo que atañe sobre todo a los judíos, no es un problema que pueda afectar al gran Imperio Romano, aunque le pregunte acerca de lo que ha hecho. Sin embargo, Jesús no ha cometido ningún delito censurable.

Jesús continúa aclarándole la primera pregunta que Pilato le ha hecho, afirmando que él es rey, pero no es un rey al uso, su reino no es de este mundo. Si fuera de este mundo su guardia y sus súbditos se hubiesen rebelado para ayudar a su rey.

La realeza de Jesús se fundamenta en el servicio, en la paz, en la misericordia, en la acogida… lo ha ido mostrando y demostrando durante toda su vida pública. Su realeza no se basa en el poder, la violencia, la dureza. Su Reino proviene del Padre, directamente de Dios.

La respuesta sorprende a Pilato. No es para menos. No entiende el significado de las palabras de Jesús. Y Jesús sigue: “He venido al mundo para ser testigo de la verdad”. La verdad es la verdad de Dios, un Dios misericordioso, amable, bondadoso, amoroso, implicado en la vida de los hombres. Y la máxima expresión de ese amor de Dios será, precisamente, la entrega voluntaria de Jesús. Y todo aquel que es de la verdad, escucha la voz de Jesús y pone en práctica sus enseñanzas.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Pilato entra en diálogo con Jesús, aunque sea para interrogarlo. En tu propia vida, ¿intentas entrar en diálogo con Jesús? ¿Con qué frecuencia?
  • “¿Dices esto por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?” nos dice el evangelio. ¿Cómo es tu conocimiento de Jesús? ¿Crees que le conoces realmente? ¿Lo conoces de oídas? ¿Parte tu conocimiento de lo que otros han dicho de Él o de tu propia experiencia?
  • ¿Qué sientes al oír a Jesús decir que su Reino no es de este mundo? ¿Qué significa eso para ti? ¿Eres consciente de que el Reino de Jesús es un Reino de servicio, de entrega desinteresada, de amor hasta el extremo?
  • “Todo el que es de la verdad escucha mi voz” ¿Intentas escuchar a Jesús, entender su Palabra, poner en práctica sus enseñanzas?

VIDA – ORACIÓN

            Hoy te proponemos orar con el Padrenuestro. Hazlo despacio, en él está el fundamento del Reino de Dios. Párate especialmente en las palabras “venga a nosotros tu Reino” y repara en los sentimientos, pensamientos y palabras que se va despertando en ti y en lo más profundo de tu corazón.

“HA HECHADO TODO LO    QUE TENÍA PARA VIVIR”. LECTIO DIVINA DEL EVANGELIO DEL DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

VERDAD – LECTURA

Jesús se encontraba enseñando en el Templo, mientras la multitud le escuchaba con sumo gusto (cf. Mc 12,35ss). Y entre sus enseñanzas nos encontramos las dos lecciones que la liturgia nos ofrece en el día de hoy: la advertencia acerca de los escribas (12,38-40) y la generosidad de la pobre viuda (12,41-44). El tema de fondo que nos ocupa es la generosidad, el desprendimiento, la entrega: ¿Qué estoy dispuesto a compartir con los demás?

A favor de los escribas, hay que decir que no todos eran así, recordemos que unos versículos antes, acaba de decirle a uno de ellos que no está lejos del reino de Dios (12,34).

¿Qué ocurre, entonces, con algunos escribas? ¿Por qué Jesús nos previene respecto a ellos? Precisamente, porque no viven el mandamiento principal, o más bien los dos mandamientos más importantes de la Ley: Amar a Dios y al prójimo (12,29-31).

Un escriba, en la sociedad israelita del tiempo de Jesús, era una persona importante. No cualquiera podía llegar a tal. Se necesitaban largos años de estudio de la Escritura y una cierta madurez. Eran personas que gozaban de gran autoridad y prestigio ante el pueblo, pues eran quienes estudiaban la Escritura y la interpretaban. Eran miembros del Sanedrín (asamblea, consejo o corte suprema encargada de interpretar la Ley y aplicarla). La mayoría de los escribas pertenecía al movimiento fariseo.

Al parecer, en tiempos de Jesús, a algunos de ellos, les gustaba aparentar y distinguirse de las demás personas; pero desde una posición de poder, de dominio y avaricia.

En contraposición con los escribas, encontramos a la viuda. Jesús sentado, ante la pared externa que daba al atrio de las mujeres, frente al tesoro del Templo, en el que había trece arcas, con forma de trompeta invertida, observa cómo la gente iba depositando sus ofrendas.

Los ricos iban echando grandes cantidades de dinero.

En un momento dado, llegó una viuda. Recordemos que, las viudas en la época de Jesús estaban totalmente desamparadas, no recibían ningún tipo de ayuda económica o protección social, y nadie se ocupaba de ellas, podríamos decir que prácticamente tenían que vivir de la caridad. Pues bien, esta viuda también deposita su ofrenda, una insignificancia, dos monedillas de escaso valor, hemos traducido en el texto (Marcos nos dice que era dos leptones, las monedas de menor valor que existían en aquella época).

Jesús se ha percatado de la acción de esta viuda. Posiblemente, ella no ha hecho ostentación alguna de su acto, como los ricos; con toda probabilidad, ella sienta incluso algo de vergüenza; es demasiado poco, pero es lo que tiene para vivir.

En ese momento, Jesús llama a sus discípulos para enseñarles cómo deben actuar ellos, para educarles acerca de la generosidad: los ricos han dado de lo que les sobraba, ella ha dado todo lo que tenía para vivir. La viuda compartió con los demás todo lo que tenía. Esta viuda ya no tiene otra posibilidad mas que confiarse a la misericordia de Dios, a su providencia. Ella había entendido totalmente en qué consiste el mandamiento principal. Ella hace experiencia del significado que tiene amar a Dios y amar al prójimo.

Una magnífica conclusión del capítulo doce y una sensacional introducción a lo que será la pasión, muerte y resurrección de Jesús que se nos presentará en el capítulo 13.

CAMINO – MEDITACIÓN

  •  ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Cuál es la crítica que hace Jesús a los escribas? ¿Crees que Jesús tiene a ti algo que reprocharte? ¿Qué sería ese algo?
  • ¿Por qué crees que Jesús elogia a la viuda? ¿Tiene Jesús algo que elogiarte?
  • ¿Qué puede significar para ti, abandonarte a la misericordia y providencia de Dios?
  • ¿Qué estás dispuesto a compartir para experimentar en tu vida el significado de amar a Dios y al prójimo? ¿Qué acciones has de emprender para ello?

VIDA – ORACIÓN

Hoy para orar lo vamos a hacer con la letra de una canción del grupo Kairoi titulada

Oración del pobre.

Vengo ante Ti, mi Señor,
reconociendo mi culpa.
Con la fe puesta en tu amor,
que Tú me das como a un hijo.
Te abro mi corazón
y te ofrezco mi miseria,
despojado de mis cosas
quiero llenarme de ti.

Que tu Espíritu, Señor,
abrase todo mi ser.
Hazme dócil a tu voz,
transforma mi vida entera,
hazme dócil a tu voz,
transforma mi vida entera.

Puesto en tus manos, Señor,
siento que soy pobre y débil,
mas Tú me quieres así,
yo te bendigo y te alabo.
Padre, en mi debilidad
Tú me das la fortaleza.
Amas al hombre sencillo,
le das tu Paz y Perdón.

Y déjate transformar por el Espíritu de Dios. Feliz domingo.

“SEGÚN LA PROMESA DEL SEÑOR.” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

1Reyes 17,10-16

10Elías se levantó y se fue a Sarepta. Cuando entraba por las puertas de la ciudad, vio a una mujer viuda, que estaba recogiendo leña. La llamó y le dijo: «Tráeme, por favor, en un vaso un poco de agua para beber».

 11Cuando ella iba por el agua, Elías le gritó: «Tráeme también un pedazo de pan».

 12Ella entonces replicó: «¡Vive el Señor, tu Dios!, que no tengo una sola torta; sólo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la orza. Estaba recogiendo esta leña para prepararlo para mí y mi hijo, comérnoslo y luego morir».

13Elías le dijo: «No temas. Ve a casa y haz lo que has dicho, pero primero hazme a mí una torta pequeña y tráemela. Para ti y para tu hijo, la harás después. 14Porque esto dice el Señor, Dios de Israel: No se vaciará la tinaja de harina, ni la orza del aceite disminuirá hasta el día en que el Señor haga caer la lluvia sobre la faz de la tierra».

15Fue e hizo lo que Elías le había dicho, y tuvieron para comer él, ella y toda su casa durante algún tiempo.

16La tinaja de harina no se vació, ni disminuyó la orza del aceite, según la promesa que el Señor había hecho por medio de Elías.

Hoy vamos a orar con un fragmento del primer libro de los Reyes. Dicho libro era parte de una sola obra junto al segundo de los Reyes en la primitiva biblia hebrea. Dichos libros continúan el hilo histórico de los libros de Samuel. La historia de los libros de los Reyes abarca el periodo histórico que va desde los últimos días del rey David hasta el destierro de Babilonia.

Los protagonistas de estos libros, junto con los reyes, son, sin lugar a dudas, los profetas: Elías, Eliseo e Isaías. Hoy, precisamente, oramos con un fragmento del llamado ciclo del profeta Elías.

Mas que una historia en sentido estricto, los libros de los Reyes contiene una reflexión teológica sobre la historia de Israel y de Judá. En ella se enjuician los diferentes monarcas y los acontecimientos que condujeron al pueblo hasta la perdida de la tierra y el consiguiente destierro a Babilonia. Los reyes no son enjuiciados por sus derrotas o victorias en el terreno político o militar, sino por su fidelidad o infidelidad a la palabra de Dios contenida en la Ley y predicada por los profetas.

El texto con el que hoy oramos, no nos habla directamente acerca de ninguno de los reyes de Israel, sino que más bien quiere poner de manifiesto la confianza en la Palabra de Dios. Una Palabra que estimula a Elías a refugiarse en Sarepta, huyendo de la persecución de la reina Jezabel. Allí se encuentra con una mujer viuda, que no tiene siquiera un trozo de pan para llevarse a la boca.

Elías le pide precisamente que le ayude dándole algo de comer. Sin embargo aquella mujer lo único que tiene es un poco de harina y de aceite con la que se alimentarán or última vez ella y su hijo.

La generosidad de aquella viuda, semejante a la que nos encontramos hoy en el evangelio, es incuestionable. Ella se fía totalmente de la palabra de Elías acerca de la intervención de Dios para que la tinaja de harina, ni la orza de aceite se acaben.

La confianza en la palabra de Elías es confianza en la palabra de Dios y en la promesa de que Él siempre vela por su pueblo, especialmente de los más pequeños, débiles y necesitados: quien confía en el Señor no quedará nunca defraudado.

Mientras el pueblo de Israel es infiel a la Alianza, aquella extranjera de Sarepta muestra una confianza plena y total en la Palabra de Dios. ¡Cuánto tiene que enseñarnos esta pobre viuda a cada uno de nosotros en el día de hoy!

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Eres capaz de percibir el paso de Dios por la historia de tu vida? Intenta evocar momentos concretos
  • ¿Intentas estar atento a la voz de Dios que te habla en los acontecimientos diarios?
  • ¿Cómo es tu confianza en Dios? ¿Confías en Él plenamente hasta el punto de arriesgar lo poco que puedas poseer?
  • ¿Qué enseñanza sacas hoy para tu vida con la actitud y la actuación de esta pobre viuda?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 27

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién podré temer? El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿ante quién puedo temblar?

2Cuando me asaltan los criminales para destrozarme, son ellos, mis opresores y enemigos, los que tropiezan y sucumben. 3Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no teme; aunque una guerra estalle contra mí, estoy tranquilo.

4Una cosa pido al Señor, sólo eso busco: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida para gustar la dulzura del Señor y contemplar la belleza de su templo.

5Él me dará cobijo el día de la desgracia, me esconderá en lo oculto de su tienda, me subirá a lo alto de la roca; 6así mi cabeza dominará a los enemigos que me cercan, en su tienda podré ofrecer sacrificios entre aclamaciones, cantando y ensalzando al Señor.

7Escucha, Señor, mi grito suplicante, ten compasión de mí, respóndeme.

8De ti mi corazón me ha dicho: «Busca su rostro»; es tu rostro, Señor, lo que yo busco; 9no me ocultes tu rostro, no rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio, no me abandones, no me dejes, oh Dios, salvador mío.

10Mi padre y mi madre me han abandonado, y el Señor me ha recogido.

11Enséñame, Señor, tus sendas y guíame por el camino recto, pues me están acechando; 12 no me entregues al capricho de mis perseguidores, pues se han alzado contra mí testigos falsos que respiran violencia.

13Yo estoy seguro que he de ver los bienes del Señor en el mundo de los vivos.

14Espera en el Señor, ten ánimo, sé fuerte, espera en el Señor.

“AMA AL SEÑOR, TU DIOS.” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Deuteronomio 6,2-6

Moisés habló al pueblo diciendo: 2De este modo, respetarás al Señor, tu Dios, tú y tus hijos y tus nietos, guardando todos los días de tu vida todas las leyes y mandamientos que yo te impongo hoy, y de esta manera viváis largos años.

3Escúchalos, Israel, y procura practicarlos, para que seas dichoso y te multipliques según la promesa del Señor, el Dios de tus padres, en esta tierra que mana leche y miel.

4Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor. 5Ama al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

6Graba sobre tu corazón las palabras que yo te dicto hoy.

La liturgia nos invita a orar con un fragmento del libro del Deuteronomio en el que se exhorta al pueblo de Israel a permanecer fiel a la Alianza establecida con Dios en el Monte Sinaí. Los israelitas mientras sean fieles a la misma serán dichosos; es decir, felices. No son simplemente unas normas que hay que cumplir sin más, sino que Dios las pacta con su Pueblo para que sean verdaderamente felices. Ello únicamente han de respetar a Dios, acercándose a él, escuchando su palabra y poniéndola en práctica.

Los versículos 4 y 5 constituyen la oración que todavía a día de hoy todo judío piadoso recita tres veces al día: el Shemá (escucha). Ese es el primer mandamiento que Dios quiere poner en el corazón del ser humano. Escucha las palabras que hoy te digo, escucha aquello que quiero comunicarte para que seas feliz.

Dios le dice a los Israelitas y a nosotros en el día de hoy que quiere establecer una alianza de amor con cada uno de nosotros en particular; lo único que tenemos que hacer es corresponder a ese mismo amor que Dios nos regala, para ello todas nuestras facultades han de estar orientadas hacia el amor de Dios; de ahí que haya que amarle con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas.

Dios nos ofrece y nos regala su amor de manera gratuita. ¿Corresponderemos nosotros de la misma manera?

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Dios no sólo establece su Alianza con el pueblo de Israel, también la establece contigo, ¿eres consciente de ello?
  • ¿Acoges los mandamientos no como simples normas, sino como un medio para alcanzar la felicidad?
  • ¿Intentas en tu día a día escuchar la voz de Dios? ¿Reservas algún momento para escuchar la Palabra de Dios?
  • ¿De qué manera intentas corresponder al amor gratuito de Dios en tu día a día?
  • Amar a Dios es también amar a los hermanos intenta no olvidarlo en tu vida cotidiana.

VIDA – ORACIÓN

Salmo 143

1Señor, escucha mi oración, presta oídos a mis súplicas; por tu fidelidad y tu justicia, respóndeme.

2No entables juicio contra mí, pues ante ti ningún viviente es justo.

3Mis enemigos me atacan y me arrastran por el suelo, me encierran en estancias tenebrosas, como a aquellos que murieron hace tiempo.

4Se me apaga el aliento y dentro el corazón se me consume.

5 Me acuerdo de los tiempos pasados, medito en tus acciones y reflexiono en las obras de tus manos,

6tiendo mis manos hacia ti; sediento estoy de ti como una tierra seca.

7Date prisa, Señor, respóndeme, que me falta el aliento; no me escondas tu rostro, como a los que bajan a la tumba.

8Hazme sentir tu amor por la mañana, pues confío en ti; enséñame el camino que tengo que seguir, pues me dirijo a ti;

9líbrame, Señor, de mis enemigos, pues me cobijo en ti;

10enséñame a cumplir tu voluntad, pues tú eres mi Dios; tu espíritu bueno me conduzca por una tierra llana.

“VERÁ LA LUZ Y QUEDARÁ COLMADO”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Isaías 53,10-11

10El Señor quiso destrozarlo con padecimientos. Si él ofrece su vida por el pecado, verá descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor se cumplirá gracias a él.

11Después de las penas de su alma, verá la luz y quedará colmado. Por sus sufrimientos mi siervo justificará a muchos y cargará sobre sí las iniquidades de ellos.

El pasaje que hoy nos ofrece la liturgia, se encuentra dentro del llamado “libro de la consolación”. Una serie de capítulos del profeta Isaías, en los que el autor quiere transmitir esperanza, consuelo, confianza, ilusión a su Pueblo desterrado en Babilonia.

Nos presenta al Siervo de Yahveh, un personaje algo enigmático, que está llamado a ser instrumento en la obra de la salvación de Dios. Aunque en un principio, pueda parece que su misión está abocada al fracaso, que sufrirá incomprensión, persecución, desdicha, padecimiento, nada de esto tiene la última palabra; pues, ofreciendo su vida tendrá una larga vida y será colmado de bendición; la voluntad de Dios se cumplirá gracias a él.

Dios sobre todo quiere librar al hombre del pecado y de la muerte, que lo alejan de Él. Dios quiere, que el hombre entre en comunión con Él, quiere ser su amigo, su compañero de camino, su apoyo en los momentos de dificultad. Aunque el ser fiel a esta amistad con Dios, puede traerle consecuencias insospechadas: rechazo, calumnias, persecución.

Pero no sólo eso, sino que el amigo de Dios, ha de ser capaz también de cargar con las dolencias, las dificultades, las desdichas, congojas de los demás. Sí, lo mismo que Dios es nuestro compañero de camino, cuando nos encontramos en cualquier aprieto o apuro, quiere que nosotros hagamos lo mismo con aquellas personas que se encuentran en nuestro camino, aunque ello nos acarree problemas o incomprensiones.

Enlazando con el evangelio, se hace imprescindible que nos pongamos al servicio de los demás, sobre todo si tenemos algún puesto de liderazgo, sobre todo para ser apoyo, consuelo, soporte, cimiento del que más lo necesita. El discípulo de Jesús ha de convertirse en siervo, dispuesto a echar una mano en cualquier situación y a cualquier persona, poniendo en juego todas sus potencialidades, recursos y cualidades. Esto hará que sea luz para los demás y sentirá la satisfacción del deber cumplido, aunque nadie se lo agradezca. ¿Estamos dispuestos a hacernos siervos?

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Qué significa para ti ser siervo del Señor?
  • ¿Estás dispuesto a ser instrumento de salvación en la manos de Dios? ¿Estás dispuesto a dejarte modelar por Él?
  • ¿Cómo afrontas las dificultades, los fracasos, las incomprensiones que aparecen en tu vida cotidiana, sobre todo por ser fiel a tus principios como seguidor de Jesús?
  • ¿Eres luz, esperanza, consuelo, soporte para aquellos que se encuentran en dificultades?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 17

Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza, mi roca, mi fortaleza, mi libertador, mi Dios, mi roca donde yo me refugio, mi escudo protector, mi salvación, mi asilo.

¡Alabado sea Dios! Yo le invoco y salgo victorioso de mis enemigos.

Las olas de la muerte me envolvían, los torrentes del averno me espantaban, los lazos del abismo me liaban, se tendían ante mí las trampas de la muerte.

Clamé al Señor en mi angustia, alcé mi grito hacia mi Dios, y él escuchó mi voz desde su templo, mi grito llegó hasta sus oídos.

[…]

Oh Dios, tu camino es perfecto, la palabra del Señor se cumple siempre, él es el escudo de los que se refugian en él.

«LA SABIDURÍA ES UNA RIQUEZA INCALCULABLE»  LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Sabiduría 7,7-11

7Supliqué, y me fue concedida la prudencia; oré, y vino a mí el espíritu de sabiduría. 8La preferí a los cetros y a los tronos, y en su comparación tuve en nada la riqueza. 9Ni la comparé a piedra inestimable, pues todo el oro en su presencia es un poco de arena, como lodo es reputada la plata ante ella. 10La amé más que a la salud y la belleza y preferí su posesión a la misma luz, porque su resplandor es inextinguible. 11Me vinieron con ella todos los bienes, pues ella tenía en sus manos una riqueza incalculable.

Hoy, la liturgia, en la primera lectura nos vuelve a ofrecer un pasaje del libro de la Sabiduría. Con el cual ya hemos rezado en alguna otra ocasión.

Recordemos que dicho libro se inscribe dentro de la llamada “literatura sapiencial”. La cual, tiene como objetivo ofrecer una guía práctica de hábitos para que la persona pueda desarrollarse satisfactoriamente en su vida cotidiana.

El libro de la Sabiduría quiere salir al paso del conflicto que existía entre la fe tradicional de Israel y la influencia que ejercía la pujante cultura helenista. En él se nos describe cómo la verdadera sabiduría es un don de Dios, que Él mismo comunica.

En el pasaje que hoy nos ocupa, vemos como el autor invoca y suplica a Dios el don de la sabiduría, siendo consciente, como hemos dicho anteriormente, que esta es un don de Dios, que uno no la  obtiene por méritos o esfuerzos propios. Lo cual no quiere decir, que nos tengamos que dormir en los laureles, esperando la intervención de Dios. Hemos de hacer nuestra elección y tener en cuenta nuestras prioridades.

El autor del texto ha preferido la sabiduría y la ha puesto por encima, en su escala de  valores; por encima de los cetros, los tronos, las riquezas, la piedra más inestimable, el oro, la plata, la salud, la belleza y la luz. La sabiduría, o si preferimos el conocimiento, la experiencia, la unión con Dios está por encima de cualquier otra riqueza.

Desde un punto de vista cristiano y teniendo en cuenta el evangelio de hoy podemos reflexionar sobre ¿dónde tenemos puesto nuestro corazón: en nuestras riquezas materiales, en nuestras capacidades o habilidades, en nuestros actos y nuestras propias fuerza…? O por el contrario, ¿nuestro bien más preciado es la verdadera Sabiduría: Jesús de Nazaret?

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Tienes en cuenta en tu vida cotidiana cual debe ser tu prioridad principal? ¿Cuál es? ¿Qué es lo que está por encima de cualquier otra cosa?
  • Salomón cuando iba a ser coronado rey, le pidió a Dios el don de la sabiduría, un corazón capaz de discernir, ¿haces tú lo mismo? ¿Eres consciente de que la sabiduría es un don de Dios?
  • ¿En tu vida cotidiana tienes presente las enseñanzas de Jesús y la experiencia que has hecho de Él? ¿Es Él la verdadera sabiduría de tu vida?
  • ¿Qué haces en tu día a día para que, de alguna forma, otros puedan descubrir la Sabiduría de Dios?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 111

1¡Aleluya! Doy gracias al Señor de todo corazón en la reunión de los hombres justos y en la asamblea general.

2Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman.

3Su obra resplandece de esplendor y su justicia permanece para siempre.

4Él ha hecho memorables sus milagros, el Señor es misericordioso y lleno de ternura.

5Él da de comer a sus leales y recuerda siempre su alianza.

6Manifiesta a su pueblo el poder de sus obras, dándole la heredad de las naciones.

7Verdad y justicia son las obras de sus manos, todos sus preceptos son estables,

8inmutables por los siglos de los siglos, fundados en el derecho y la verdad.

9Envió a su pueblo la liberación y estableció para siempre la alianza: santo es su nombre y venerable.

10El temor del Señor es el principio de la sabiduría, los que la practican son gente lista: su alabanza permanece eternamente.

“De los que son como ellos es el Reino de los cielos”. Lectio Divina del domingo XXVII del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Mc 10,2-16

En el evangelio de hoy, Jesús aborda uno de los aspectos de la vida matrimonial de su tiempo: ¿qué capacidad tiene el ser humano de disolver por cuenta propia el vínculo del matrimonio?

En la época de Jesús, la ruptura del vínculo matrimonial por parte del marido era de lo más normal y solía argumentarse con textos de la propia Escritura. En Dt 24,1 podemos encontrar la siguiente afirmación: “Si un hombre toma una mujer y se casa con ella, y resulta que esta mujer no halla gracia a sus ojos, porque descubre en ella algo que le desagrada, le escribirá un acta de divorcio, se la pondrá en su mano y la despedirá de su casa.” Este enunciado era interpretado de forma diversa por las distintas escuelas rabínicas de Israel.

Jesús por su parte, distinguirá entre lo que es la voluntad de Dios y la ley de Moisés. Éste permitió el divorcio a causa de la dureza de corazón del Pueblo de Dios. La dureza de corazón se refiere a no querer aceptar lo bueno, a ser egoísta, a no mostrar amor, ni misericordia, a querer salirse siempre con la suya aunque no se lleve razón, a cerrarse sobre uno mismo, es resistirse a acoger el amor de Dios y de los hermanos.

El fundamento y pilar más importante del matrimonio es el amor; y el amor es lo que hace que el hombre y la mujer sean una sola carne; dejan de ser dos para convertirse en uno. El amor entre el hombre y la mujer es expresión del amor de Dios. Y al igual que el amor de Dios es eterno, así debe ser el amor en el matrimonio. Este es la base, la esencia de la cuestión que nos plantea el evangelio de hoy, sin entrar en los problemas de tipo social, convivencial o de relación que puedan surgir y en los que no voy a entrar, pues no me parece el lugar, ni el momento más oportuno. Al igual que Jesús, yo tampoco voy a entrar en la casuística del asunto.

Los discípulos de Jesús, por su parte, quedan sorprendidos de la afirmación de Jesús. Sin embargo, Jesús vuelve a reafirmarse en lo mismo.

A continuación, les acercan a unos niños para que los toque. En el momento en el que están hablado de cosas serias, de asuntos de adultos, de cuestiones importantes, le presentan a Jesús unos niños para que los toque. La reacción de los discípulos, desde la lógica humana, es totalmente normal: se indignan y les regañan. Cuando Jesús se da cuenta de aquello regaña a los discípulos, porque de los que son como niños es el reino de Dios. De los que son bondadosos, inocentes, dependientes, de los que tienen un corazón rebosante de amor, de los que acogen la Palabra, el amor de Dios y de los hermanos, de los que están dispuestos a entregar amor sin esperar nada a cambio, de abandonar sus seguridades, de esos es el reino de los cielos.

Jesús los abraza y los bendice, los acoge, se identifica con ellos, se hace uno con los más pequeños, los más humildes, los más necesitados. Una importante lección para todos nosotros.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Qué significado tiene para ti la palabra amor? ¿Qué entiendes por amor incondicional, gratuito?
  • Sin entrar la cuestión matrimonial, tu vida ¿está fundamentada sobre el amor?
  • ¿Cómo acoges a los demás, especialmente a los débiles y más necesitados?
  • ¿Está tu corazón rebosante de amor o al menos, lo intentas?
  • ¿Está tu corazón abierto a la Palabra y a las personas de tu entorno?

VIDA – ORACIÓN

  • Adora al Padre y glorifícalo por habernos regalado un corazón de carne, semejante al suyo.
  • Da gracias a Jesús por enseñarte a amar a los demás sin esperar nada a cambio, sin condiciones.
  • Pide al Espíritu que te ayude a conservar tu corazón inocente, humilde, sencillo, acogedor.
  • Pide perdón a Dios por las veces en que conviertes tu corazón en un corazón de piedra que no es capaz de amar, acoger y comprender al hermano.

“El que no está contra nosotros está a favor nuestro”. Lectio Divina del domingo XXVI del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Mc 9,38-43.45.47-48

En este domingo, la liturgia nos presenta la actitud que deben tener los discípulos hacia otros creyentes en Jesús. Juan comenta cómo le han impedido a alguien que expulsara demonios en nombre de Jesús porque no lo consideraban de los suyos. Para Jesús esto es inaceptable.

El seguimiento de Jesús no puede absolutizarse. Todo aquel que considere que Jesús es el Mesías debe ser considerado como seguidor de éste. Todo aquel que actúe en nombre de Jesús y lleve una vida coherente con su enseñanza debe ser considerado discípulo. Todo aquel que hace el bien, que libera a los demás de sus sufrimientos y opresiones, merece nuestro respeto y hemos de acogerlo sin hacer acepción de personas. El auténtico discípulo no debe impedir hacer el bien. Ni siquiera el menor acto de caridad, como puede ser el dar un vaso de agua, será olvidado.

A reglón seguido, Jesús añade una serie de dichos que van relacionados con el seguimiento y con el Reino.

Todo aquel que impida a los más humildes, a los sencillos, a los débiles el seguimiento y los escandalice encontrará la muerte eterna. Es decir, no disfrutará de la vida del Reino, de la vida en comunión con el Padre. Aquel que impida a otros el seguimiento de Jesús se condena a sí mismo.

A continuación, con la imagen de las distintas partes del cuerpo, Jesús quiere aclararnos que todo aquello que nos impida el seguimiento de Jesús o el poner en práctica la enseñanza del evangelio debe ser extirpado de nuestra vida. Todo aquello que pueda resultar un obstáculo para el seguimiento debe ser apartado de nosotros. La decisión depende de cada uno.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Cómo acoges a otras personas que no pertenecen a tu grupo, tu comunidad, tu movimiento, tu parroquia? ¿Estás dispuesto a trabajar con otros en el crecimiento del Reino de Dios?
  • ¿En qué ocasiones impides que otros hagan el bien?
  • ¿Cómo cuidas de los más sencillos, humildes y débiles de la Iglesia?
  • ¿Estás dispuesto, con la ayuda de Dios, a extirpar de tu vida todo aquello que te impida el seguimiento libre de Jesús y el crecimiento del Reino en el mundo?

VIDA – ORACIÓN

  • Adora al Padre y glorifícalo por haberte dado hermanos que comparten contigo el camino de la vida .
  • Da gracias a Jesús por hacerse presente en tu vida y enseñarte cada día como hacer que el Reino sea una realidad en el mundo
  • Pide al Espíritu que te ayude a ser una persona acogedora, que no haga acepción de ninguna clase y sea capaz de colaborar con otros en la implantación del Reino.

«¡OJALÁ TODO EL PUEBLO DEL SEÑOR PROFETIZARA Y EL SEÑOR LES DIERA SU ESPÍRITU»  LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Números 11,25-29

En aquellos días,  25El Señor bajó en la nube y habló a Moisés. Tomó una parte del espíritu que tenía Moisés y se la dio a los setenta ancianos. Cuando el espíritu se posó sobre ellos se pusieron a profetizar, pero no continuaron.

26Dos de ellos habían permanecido en el campamento: uno se llamaba Eldad y otro Medad. También sobre ellos se posó el espíritu, ya que pertenecían a los elegidos, aunque no se habían presentado en la tienda, y se pusieron a profetizar en el campamento. 27Un muchacho fue corriendo a decir a Moisés: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento». 28Josué, hijo de Nun, que desde su juventud había servido a Moisés, dijo: «Señor mío Moisés, prohíbeselo». 29Moisés le respondió: «¿Tienes celos por mí? ¡Ojalá que todo el pueblo del Señor profetizara y el Señor les diera su espíritu!».

El título del libro de los Números en la Biblia hebrea, en realidad, es En el desierto; ya que en este libro se relata el periodo que el pueblo de Israel pasó atravesando el desierto camino de la Tierra Prometida. En él podemos ver cómo Yahveh acompaña y guía a su pueblo durante esta travesía sin coartar la libertad y la iniciativa humana, pues Israel tiene que elegir en todo momento de manera responsable su actuar. En más de una ocasión, el Pueblo se resiste a acoger el plan salvífico de Dios, de alguna manera Dios le hace caer en la cuenta de su equivocación, pero nunca lo abandona, ni desiste de plan de salvación.

La travesía del desierto es para Israel un tiempo de purificación y maduración en el conocimiento y la experiencia de Dios. Sin duda, tienen que superar muchas dificultades, las mismas que cada persona hemos de afrontar en el camino de la vida.

Poco a poco, las distintas tribus de Israel han de convertirse en un Pueblo unido llamado y guiado por Yahveh, siendo fieles a la Alianza.

En aquellos momentos, Moisés es el interlocutor válido, por así decir, entre Yahveh y el Pueblo. Sabemos que Dios habla directamente con él, cada a cara y en esta conducción y educación de Israel es ayudado por setenta ancianos.

En el texto con el que hoy oramos podemos ver cómo dos ancianos, que pertenecían al grupo de esos setenta, pero no habían acudido al lugar indicado, se ponen a profetizar en el campamento. Sobre ellos se había posado el Espíritu de Dios. Esta acción sorprende a propios y extraños y un muchacho va a contárselo a Moisés. Josué, un poco indignado, pretende que Moisés se lo prohíba. Sin embargo, éste se niega a hacerlo, y exclama una gran verdad: ¡Ojalá que todo el pueblo del Señor profetizara y el Señor les diera su espíritu!

Aquí podemos ver la gran libertad con la que Dios actúa; su don, su gracia, su favor no está circunscrito a ningún lugar, a ninguna raza, lengua o nación. El don de Dios es gratuito y el lo regala a quien cree conveniente para el bien de la humanidad y la salvación de todos.

Enlazando con evangelio de hoy, es muy importante, que no absoluticemos el seguimiento de Jesús, ni la predicación de la Buena Nueva. Todo aquel que actúa de buena fe, no está contra nosotros.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Te sientes invitado por Dios a ser su profeta, a difundir su amor, su misericordia y su perdón todos los que te rodean? ¿Cómo actúas ante esta invitación?
  • ¿De qué manera acoges a los profetas de nuestro tiempo?
  • ¿Crees que los profetas han de tener unas características especiales? ¿no basta la coherencia de vida y el ir superándose cada día?
  • ¿Tienes algún prejuicio para acoger a personas que quieren seguir a Jesús?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 19

2Los cielos narran la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos,

3un día comunica el pregón al otro día y una noche transmite la noticia a la otra noche.

4No es un pregón, no son palabras, no son voces que puedan escucharse,

5aunque su sonido se extiende por la tierra entera y hasta el confín del mundo sus palabras. Puso una tienda al sol allá en lo alto

6y él sale como un esposo de su alcoba, como un atleta alegre que emprende una carrera.

7Sale por un lado del cielo y tras su carrera se pone por el otro, sin que haya nada que a su calor escape.

8La ley del Señor es perfecta, portadora de vida; el testimonio del Señor es veraz, hace sabio al sencillo;

9los preceptos del Señor son justos, reportan alegría al corazón; los mandamientos del Señor son claros, dan luz a los ojos;

10el temor del Señor es puro, dura para siempre; los decretos del Señor son la verdad misma, todos ellos son justos;

11más preciosos que el oro, más que el oro fino, más sabrosos que la miel, más que el jugo de panales.

12Por eso tu servidor se instruye en ellos, en guardarlos encuentra gran provecho.