«Vosotros sois testigos de esto». Lectio Divina Domingo de la Ascensión del Señor – Ciclo C

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Lc 24,46-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Mirad, yo voy a enviar sobre vosotros la promesa de mi Padre; vosotros, por vuestra parte, quedaos en la ciudad hasta que os revistáis de la fuerza que viene de lo alto”. Y los sacó hasta cerca de Betania y, levantando sus manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, y fue llevado hacia el cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

         Jesús hoy, quiere invitarnos a ser testigos de su evangelio y a difundirlo por todas las naciones.

         Estaba escrito que el mesías tenía que sufrir y resucitar de entre los muertos. Es decir, no sólo debía sufrir, para asumir en su propia persona el dolor humano, sino que, además, al tercer día resucitaría. Por tanto, Jesús está vivo entre nosotros. La entrega realizada por Cristo, por amor, no concluye con la muerte, esa entrega comienza nuevamente con la resurrección.

         Y porque está vivo, está presente en la vida de los seres humanos y quiere ofrecerles una vida en plenitud. Aunque, para ello, quiere servirse de sus seguidores, de sus discípulos; ellos son los testigos de su vida, su muerte y su resurrección. Testigo de Jesús quiere decir que, quien habla lo hace desde la experiencia de lo que han vivido al lado del Maestro; de la experiencia que han hecho de Jesucristo y con Jesucristo.

Ahora bien, para poder experimentar a Jesús, lo primero que hemos de hacer es cambiar de vida, cambiar nuestra perspectiva de las cosas, cambiar nuestro punto de vista, ver las cosas tal y como las ve Jesús, vivirlas desde Él, acoger y transmitir su mensaje y la vivencia de su persona. A Dios solo se le puede conocer desde la experiencia.

         Para acompañarle e impulsarles a dar testimonio del evangelio, el Padre envía al Espíritu Santo. Él se convierte en nuestro compañero de camino, que nos apoya, ayuda a levantarnos, nos indica el camino…

         Y llega el momento de la despedida, cerca de Betania, lugar de encuentro, de amistad, de dialogo. Se aleja de ellos regalándoles su bendición, regalándoles su presencia para siempre, regalándoles su gracia. Y ante un misterio tan grande, únicamente les queda adorar. Adorar y alegrarse porque a pesar de que todo aquello parece una despedida, en realidad no lo es. Jesús está y estará siempre con nosotros. Por eso vuelven contentos a Jerusalén. Jesús se despide para quedarse.

         Vuelven a Jerusalén y estaban continuamente en el Templo bendiciendo a Dios.

Concluye este evangelio de Lucas en el mismo lugar que empezó con Zacarías: en el Templo. Concluye el evangelio bendiciendo y alabando a Dios.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Jesús, al igual que en el momento de la Ascensión, nos envía a ser testigos de su evangelio en nuestra vida cotidiana, ¿cómo asumes esta llamada en tu vida? ¿Qué acciones pones en práctica?
  • La muerte no ha tenido la última palabra, la última palabra la tiene la resurrección y la vida, precisamente a anunciar y proclamar la vida nos envía Jesús. ¿Eres testigo de la vida?
  • ¿Hacer experiencia quiere decir estar con la persona, relacionarse con ella, escucharla, dialogar con ella…? ¿Cómo es tu experiencia de Jesús? ¿Anuncias esa experiencia a los demás?
  • ¿Eres consciente de la importancia del Espíritu Santo en tu vida? ¿Te relacionas con Él habitualmente?
  • Jesús nos regala su presencia para siempre.

VIDA – ORACIÓN

  • Como los apóstoles, alaba a Dios Padre por los regalos que cada día nos hace.
  • Da gracias a Jesús por haberse quedado entre nosotros, por su presencia. Acoge esa presencia e intenta vivirla con intensidad.
  • Pide al Espíritu Santo que descienda sobre ti con sus dones para que anuncies la Resurrección de Jesucristo a todos lo que te rodean.

“Amaos unos a otros como yo os he amado” Lectio Divina Domingo V del Tiempo de Pascua – Ciclo C

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Jn 13,31-35

         Tan pronto como Judas salió, Jesús dijo: “Ahora ha sido glorificado el hijo del hombre y Dios en él. Si Dios ha sido glorificado en él, Dios lo glorificará a él y lo glorificará enseguida. Hijos mío, voy a estar ya muy poco con vosotros. Me buscaréis, pero os digo lo mismo que dije a los judíos: Adonde yo voy no podéis ir vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros. Que os améis como yo os he amado, así también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, en que os amáis unos a otros”.

         Hoy, nos encontramos con las palabras de despedida dirigidas por Jesús a sus discípulos antes de su pasión, muerte y resurrección. Nos situamos, después que Judás se marche para consumar su traición; es de noche. El sentido de la noche en el evangelio de Juan tiene dos significados, por un lado, es el momento cumbre de la relación esponsal, incluso de encuentro intimo entre Dios y el hombre; por otro lado, es el momento de mayor oscuridad, donde nos invade el miedo, el peligro, la confusión…; es, además, el momento más adecuado para tramar cualquier tipo de acción no lícita, sin ser visto o descubierto. Este momento, también, es en el que Jesús sufrirá su pasión y su muerte. Será el momento en el que Jesús se separa de nosotros, o más bien, nosotros nos separamos de Jesús; el momento en el que no contamos con su presencia y con su luz. Aunque todo nos parezca que pueda estar en penumbra, si estamos unidos a Jesús las tinieblas no significan nada, no tienen ningún poder; a pesar de la oscuridad nosotros podemos ver perfectamente.

         El discurso que estamos considerando hoy en nuestra oración, comienza con las palabras: “Ahora ha sido glorificado el hijo del hombre y Dios en él.” Ese ahora no se refiere al instante preciso en el que Jesús pronuncia esas palabras. El momento al que se está refiriendo es el instante de su muerte en la cruz. Entonces, Jesús será glorificado, porque en ese momento se manifiesta la gran bondad, el amor y la misericordia de Dios. En ese momento se manifestará la gloria del Padre y, por tanto, la gloria de Jesús. Una gloria que consiste en amar al ser humano, hasta entregar por él la vida, para salvarlo del pecado y de la muerte.

         “Adonde yo voy no podéis ir vosotros”. La cruz no podemos asumirla nosotros, al menos no sin Jesús. Es Jesús quien asume todas nuestras miserias, nuestros problemas, nuestras dificultades… Para transformarlas en salvación. Lo cual no implica que nosotros no hagamos nada. La clave nos la da Jesús en los siguientes versículos: “Amaos como yo os he amado”.

         Jesús comienza a dirigirse a sus discípulos con ternura, con cariño, les dice “Hijos míos”. Y en principio, le pone delante la cruda realidad que vivirá con su pasión y muerte: “Voy a estar ya muy poco con vosotros. Me buscaréis, pero adonde yo voy no podéis venir vosotros.”

         Y les deja como testamento, nos deja como legado el mandamiento nuevo, el que tiene que ser nuestro nuevo estilo de vida. Puesto que yo os he amado, también vosotros tenéis que amaros. Es el único mandamiento que Jesús nos ha dejado: amarnos unos a otros, sin distinción, sin hacer acepción de personas, sin juzgar, sin condiciones. Saber ponernos en la piel de nuestros hermanos no sólo para comprenderlo, sino para acogerlo, acompañarlo y amarlo. En eso conocerán que somos discípulos de Jesús.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Qué significa para ti que Jesús es la luz de tu vida?
  • Nosotros no podemos asumir la cruz de Jesús, pero sí podemos amar a los otros como él nos amó. ¿Qué significa esto para ti?
  • ¿Sabes reconocer a Jesús en la persona del hermano?
  • El amar a los hermanos es consecuencia del amor de Jesús hacia nosotros, ¿eres consciente de ello? ¿Cómo intentas vivir esto en tu día a día?

VIDA – ORACIÓN

Gracias, Padre, por la entrega de tu Hijo para nuestra salvación. Ayúdame a ofrecer mi vida para acoger, acompañar y amar a mis hermanos, sobre todo en los momentos de mayor dificultad. Dame un corazón de carne, que sepa conmoverse ante el dolor del hermano, que sepa compartir sus penas y alegrías. Que muestre a mis hermanos la grandeza de tu cercanía y tu amor. Amén.

LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO V DE PASCUA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Hechos 14,21b-27

21Después de haber anunciado el Evangelio en Derbe y haber hecho un buen número de discípulos, Pablo y Bernabé se volvieron a Listra, Iconio y Antioquía, 22animando a los discípulos, exhortándolos a permanecer en la fe y diciéndoles que tenemos que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios. 23Instituyeron presbíteros en cada Iglesia, y, después de orar y ayunar, los encomendaron al Señor, en el que habían creído.

24Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia; 25predicaron en Perge y bajaron a Atalía. 26Allí se embarcaron para Antioquía, de donde habían partido y donde los habían encomendado a la gracia de Dios para la obra que acababan de cumplir. 27Cuando llegaron, reunieron a la Iglesia y contaron todo lo que había hecho Dios por medio de ellos, y cómo había abierto a los paganos la puerta de la fe.

Continua la narración del primer viaje misionero de Pablo y Bernabé, que en esté momento finaliza, volviendo sobre sus pasos y visitando las comunidades que habían “fundado”, confortando y exhortando a los discípulos para que permanezcan firmes en la fe. Acción necesaria, pues en aquel momento las comunidades cristianas están sufriendo diversas persecuciones. No andan con paños calientes, sino que muestran a sus comunidades la realidad que están viviendo, invitándoles a ser fuertes. En ellas, además, nombran distintos líderes y responsables de las mismas, para que puedan continuar caminando en su crecimiento como seguidores de Jesús. A los cuales encomiendan en la oración para que sean dóciles a la voz del Espíritu y fuertes en el seguimiento.

Después de todo esto, Pablo y Bernabé regresa a la comunidad que los había enviado: Antioquía de Siria; pues toda misión eclesial no es encomendada a una persona en particular, sino a una comunidad, que a su vez nombra a aquellos que deben desempeñarla y llevarla a cabo. Toda tarea eclesial debe ser realizada en comunidad, aunque sea una sola persona quien la lleve a término. Es por eso, que los apóstoles, nada más llegar a la misma, reúnen a los hermanos para contarles todo lo que Dios había hecho por medio de ellos y como habían abierto a los paganos la puerta de la fe.

Dios se sirve, en muchas ocasiones, de instrumentos débiles y frágiles, como somos los seres humanos, para realizar grandes obras. Pero el mérito no es nuestro. Todo el mérito de Dios.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿En momentos de dificultad te mantienes unido a Jesús ya tu comunidad para fortaleceros mutuamente y afrontar juntos los obstáculos propios del seguimiento de Cristo?
  • ¿Eres para los demás apoyo, soporte, ayuda en las situaciones difíciles e incluso de persecución?
  • ¿Te das cuenta que en la misión de anunciar el evangelio no eres un “francotirador”, sino que es la comunidad quien te envía y en ella debes apoyarte?
  • ¿Eres consciente de que tú no eres el protagonista en la evangelización, sino que es Dios y tú sólo eres un instrumento débil y frágil por media del cual realiza maravillas?

VIDA – ORACIÓN

Os invitamos a orar con la letra de la canción Me hice todo por todos.

JUDÍO CON EL JUDÍO, Y GENTIL CON EL GENTIL;

ME HICE DÉBIL CON EL DÉBIL,

ME HICE FUERTE CON EL FUERTE,

/ ME HICE TODO POR TODOS POR SERVIR. / (2)

Si predico el Evangelio

no tengo de qué gloriarme:

cumplo con mi obligación.

Soy obrero que no tiene

motivo para ensalzarse:

todo el mérito es de Dios.

Yo no corro a la aventura:

yo busco como el atleta,

siempre el primero en llegar.

No me ocurra a mí que un día

al fin me descalifiquen,

a pesar de predicar.

Dios nos guarda una corona

a todos los que luchamos

el combate de la fe.

Corred hoy de tal manera

que os den siempre el primer premio

cuando a la meta lleguéis.

“Tú eres una de las ovejas de Jesús”Lectio Divina Domingo IV del Tiempo de Pascua

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Jn 10,27-30

         En aquel tiempo, dijo Jesús: “Mis ovejas escuchan mi voz. Yo las conozco y ellas me siguen; yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; no me las arrebatará nadie de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es más que todos; y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. Yo y el Padre somos uno”.

         La liturgia de este IV domingo de Pascua, nos ofrece una parte del discurso de Jesús, durante la fiesta de la dedicación del Templo de Jerusalén. En esta fiesta, se conmemoraba la consagración del Templo, por parte de Judas el Macabeo, después de la profanación realizada por los sirios, en el año 164 a.c.

         Nos muestra la estrecha relación existente entre Jesús, el Pastor, y sus discípulos, las ovejas.

         Si vamos un poco hacia atrás, en este mismo capítulo 10 (Jn 10,22-26), para situar el texto que nos ocupa, nos encontramos con que los judíos, le han pedido a Jesús que les diga claramente si él es el Mesías o no. La respuesta de Jesús es clara: él ya lo ha dicho, pero ellos no le han creído, ni siquiera por las obras que ha realizado y que claramente lo demuestran. Por eso, ellos no pueden mantener una relación con Jesús, como la que mantiene el pastor con sus ovejas. El cual, las cuida, las acompaña, las defiende, le suministra alimento… El pastor conoce a todas y cada una de sus ovejas, las llama por su nombre, sabe de sus habilidades, su carácter, su esencia, sus problemas, dificultades y defectos. Y las ovejas oyen la voz del pastor y le siguen. Lo mismo hace Jesús con su Iglesia y ella sigue la voz de Jesús. Existe un estrecho vínculo entre el pastor y sus ovejas, entre Jesús y su Iglesia, entre Jesús y cada uno de los cristianos. Vinculo que nadie puede romper.

         Las ovejas de Jesús escuchan atentamente su voz, es decir, escuchan su Palabra, pero no sólo eso; sino que, además, la ponen en práctica, puesto que le siguen.

         Las ovejas son de Jesús, le conocen. Conocer en el lenguaje bíblico significa experimentar vitalmente. Por eso, las ovejas de Jesús comparten con él la vida, tienen con él una relación personal y entrañable, entran en comunión con él. Y ya, aquí y ahora, disfrutan de la vida eterna, aunque esa vida en plenitud llegará en el último día.

         Las ovejas han de estar muy atentas a la voz de Jesús, el Pastor, para no desviarse del camino. Para seguir la senda correcta que conduce a la vida eterna.

         Jesús defiende a sus ovejas, las protege, las cuida. Las ovejas de Jesús no perecerán jamás y nadie puede arrebatárselas, pues es el Padre quien se las ha dado. Sus ovejas pueden sufrir ataques, pueden ser perseguidas, pueden andar entre peligros; pero, nadie podrá arrebatarlas de las manos de Jesús que las defiende. Estando con Jesús las ovejas no deben tener ningún temor. El Pastor es capaz de dar, incluso, la vida por salvar a sus ovejas.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Las ovejas de Jesús escuchan su voz, están atentas a lo que él les dice. No es un simple oír, es escuchar de manera activa. Implica acoger la palabra de Jesús, dejarse transformar por ella y ponerla en práctica. ¿Dedicas tiempo en tu vida diaria a escuchar la Palabra de Dios? ¿Te dejas transformar por ella? ¿Intentas ponerla en práctica?
  • ¿Procuras entrar en una relación íntima con Jesús cada día? ¿Te dejas guiar por la voz de Jesús?
  • ¿Intentas cada día seguir las huellas de Jesús o, por el contrario, encaminas tus pasos detrás de otras voces?
  • ¿Te abandonas en las manos de Jesús en los momentos de dificultad, con la seguridad de que Él nunca te deja solo?
  • ¿Cómo experimentas la presencia de Jesús en tu vida cotidiana?

VIDA – ORACIÓN

Siente como Jesús te acoge junto a sí en este momento de oración. Está aquí y ahora contigo: te cuida, te protege, te habla… Escúchalo y responde a su Palabra y a su amor con este salmo.

Salmo 23

El Señor es mi pastor; nada me falta.

En verdes praderas me hace reposar,
me conduce hacia las aguas del remanso

y conforta mi alma;
me guiá por los senderos de justicia, por amor a su nombre;

aunque vaya por un valle tenebroso,

no tengo miedo a nada, porque tú estás conmigo,

tu voz y tu cayado me sostienen.

Me preparas una mesa ante mis enemigos,

perfumas con un ungüento mi cabeza

y me llenas la copa a rebosar.


Lealtad y dicha me acompañan

todos los días de mi vida;

habitaré en la casa del Señor por siempre jamás.

“LA PALABRA DEL SEÑOR SE DIFUNDÍA” – LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO IV DE PASCUA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Hechos 13,14.43-52

14En aquellos días, Pablo y Bernabé continuaron su viaje, y de Perge pasaron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. 43Muchos judíos y prosélitos practicantes seguían a Pablo y a Bernabé, los cuales hablaban con ellos exhortándolos a ser fieles a la gracia de Dios.

44El sábado siguiente casi toda la ciudad acudió a escuchar la palabra de Dios.

45Los judíos, al ver tanta gente, se enfurecieron y se opusieron con blasfemias a lo que Pablo decía.

46Entonces Pablo y Bernabé dijeron con toda libertad: «A vosotros había que anunciar antes que a nadie la palabra de Dios; pero ya que la rechazáis y no os juzgáis dignos de la vida eterna, nos vamos a los paganos.

47Así nos lo mandó el Señor: Te he puesto como luz de las naciones, para que lleves la salvación hasta el fin de la tierra».

48Los paganos, al oírlo, se llenaron de alegría y aplaudieron la palabra del Señor; y todos los que estaban destinados a la vida eterna abrazaron la fe.

49La palabra del Señor se difundía por todo el país.

50Pero los judíos soliviantaron a las mujeres religiosas y nobles y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los echaron de su territorio.

51Éstos sacudieron el polvo de sus pies contra ellos y se fueron a Iconio.

52Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.

Pablo y Bernabé han comenzado su primer viaje misionero en Chipre, donde han anunciado la Buena Nueva en las sinagogas y después del incidente con Elimas, continúan hacia Perge, pasando a continuación a Antioquía de Pisidia. En esta ciudad, los paganos, acogen con alegría la Palabra de Dios.

Esa acogida y alegría por parte de los no judíos desencadeno, precisamente la envidia y la persecución por parte de los judíos. Se comienza a ver el distanciamiento progresivo entre la naciente Iglesia y la religión judía.

Sin embargo, la Palabra no tiene límites, ni fronteras. Rechazada por el Pueblo elegido, es admitida por aquellos que no profesan la religión judía.

La luz de las naciones, a partir de este momento, se abre para llegar hasta los confines de la tierra. Muchos abrazan la fe. Y la Palabra se va difundiendo por todo el mundo, a pesar de las dificultades.

Tampoco nosotros estamos exentos de peligros o dificultades al anunciar y testimoniar a Cristo Resucitado, pero recordemos que el Espíritu Santo viene en nuestra ayuda y nos da la fuerza y la energía necesarias para difundir la Buena Nueva a nuestro alrededor. A nosotros nos toca hacerlo con gozo, alegría y emoción; teniendo la suficiente coherencia para que nuestras acciones vayan acorde con aquello que anunciamos.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Eres consciente que como cristiano también a ti, Jesús te envía a anunciar la Buena Nueva?
  • El testimonio de tu vida cristiana no estará nunca exento de dificultades, rechazos e, incluso, persecuciones, ¿cómo afrontas estos acontecimientos?
  • ¿Eres consciente de que el Espíritu Santo acude en tu ayuda? ¿Lo invocas con frecuencia? ¿Intentas percibir su presencia?
  • ¿Cómo te preparas para dar testimonio de Cristo Resucitado en tu día a día?

VIDA – ORACIÓN

Al Espíritu Santo

Espíritu Santo, amor eterno del Padre y del Hijo,

Te doy gracias porque me asistes a diario,

en medio de mis dificultades y problemas.

Otórganos tu luz para que todos los cristianos seamos valientes

al difundir la Palabra de Dios.

Desciende sobre todos y cada uno de nosotros

con tus dones de sabiduría, ciencia, inteligencia y consejo.

Concédenos el don de la fortaleza y del temor de Dios,

Siendo testigos vivientes de la resurrección de Cristo. Amén.

“¿Me amas?” Lectio Divina Domingo III del Tiempo de Pascua – Ciclo C

VERDAD – LECTURA

 Evangelio: Jn 21,1-19.   

Jesús se manifestó de nuevo a los discípulos en el mar de Tiberíades. Fue de este modo:

2Estaban juntos Simón Pedro, Tomás «el Mellizo», Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. 3Simón Pedro les dijo: «Voy a pescar». Le contestaron: «Nosotros también vamos contigo». Salieron y subieron a la barca. Aquella noche no pescaron nada.

4Al amanecer, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.

5Jesús les dijo: «Muchachos, ¿tenéis algo que comer?». Le contestaron: «No». 6Él les dijo: «Echad la red al lado derecho de la barca y encontraréis». La echaron, y no podían sacarla por la cantidad de peces.

7Entonces el discípulo preferido de Jesús dijo a Pedro: «Es el Señor». Simón Pedro, al oír que era el Señor, se vistió, pues estaba desnudo, y se echó al mar.

8Los demás discípulos llegaron con la barca, ya que no estaban lejos de tierra, a unos cien metros, arrastran do la red con los peces. 9Al saltar a tierra, vieron unas brasas y un pescado sobre ellas, y pan.

10Jesús les dijo: «Traed los peces que acabáis de pescar».

11Simón Pedro subió a la barca y sacó a tierra la red llena de ciento cincuenta y tres peces grandes. Y, a pesar de ser tantos, no se rompió la red.

12Jesús les dijo: «Venid y comed». Ninguno de los discípulos se atrevió a preguntarle: «¿Tú quién eres?», pues sabían que era el Señor.

13Entonces Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio; y lo mismo el pescado.

14Ésta fue la tercera vez que se apareció a los discípulos después de haber resucitado de entre los muertos.

15Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?». Pedro le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te amo». Jesús le dijo: «¡Apacienta mis corderos!».

16Por segunda vez le preguntó: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». Él le respondió: «Sí, Señor, tú sabes que te amo». Jesús le dijo: «¡Apacienta mis ovejas!».

17Por tercera vez le preguntó: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas? «. Pedro se entristeció porque le había preguntado por tercera vez si lo amaba, y le respondió: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo». Jesús le dijo: «¡Apacienta mis ovejas!». 18«Te aseguro que cuando eras más joven, tú mismo te sujetabas la túnica con el cinturón e ibas adonde querías; pero cuando seas viejo, extenderás tus manos, otro te la sujetará y te llevará adonde tú no quieras».

19Dijo esto para indicar con qué muerte iba a glorificar a Dios. Después añadió: «¡Sígueme!».

Con el capítulo 21 concluye el evangelio de Juan. El momento en el que se encuentran los discípulos es de una gran incertidumbre y por qué no decirlo de una gran decepción. Sí han tenido la experiencia de la resurrección de Jesús aquella tarde del primer día de la semana en la que se encontraban con las puertas cerradas por miedo a los judíos; María de Magdala les ha contado su propia experiencia. Todo esto ha tenido lugar. Pero, ¿qué hacer a partir de ahora? Los discípulos no ven otra perspectiva que la de volver a su vida cotidiana, a la vida que llevaban antes de conocer a Jesús de Nazaret, a su vida junto al Tiberiades y a su labor de la pesca.

Sin embargo, Jesús, de alguna manera, quiere trastocarles la vida. No quiere que vuelvan a la vida de antes. Él les llamó para ser pescadores de hombres, no de peces. Y es en este contexto en el que tienen una nueva experiencia de Jesús resucitado. Una experiencia que para ellos va a resultar una nueva llamada a seguir a Jesús de una manera diversa. Pero antes, Jesús quiere que lo reconozcan viviente en cada uno de ellos y en la comunidad; quiere que le reconozcan en el pan partido y compartido en la eucaristía, quiere que le reconozcan a su lado y como alimento que les da la fuerza y el vigor para continuar en la vida diaria y que les regala la vida eterna.

Después de que Pedro le negara tres veces, en este momento le hace profesar que le ama. Y le entrega el mandato de alimentar y guiar a su rebaño que es la Iglesia. Una Iglesia en la que tienen cabida innumerables peces, abierta a todas las razas, pueblos y naciones. Miembros de la Iglesia que deben mantenerse unidos pues la red que les acoge no se rompe.

Pedro deberá estar dispuesto incluso a dar la vida por su rebaño. El verdadero discípulo de Jesús ha de estar dispuesto a dar su vida por los demás. No es únicamente una recomendación dada a Pedro, es para todos aquellos que estamos en el seguimiento de Jesús. Este camino de seguimiento no estará exento de dificultades, de peligros, de obstáculos. Pero en él también podremos encontrar alegrías, satisfacciones, gozo. Lo más importante de todo es que estemos unidos a Jesús y que en Él vivamos nuestro día a día.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Cómo afrontas tus momentos de incertidumbre, de decepción, de dificultad?
  • ¿Cuál es tu experiencia de Jesús resucitado? ¿De qué manera comunicas a los demás esta experiencia?
  • ¿Cómo vives la eucaristía? ¿Te preparas de alguna manera para ella?
  • Jesús en cada eucaristía te está llamando a su seguimiento, a vivir con él y en él, a ser testigo de su Resurrección en tu vida cotidiana, ¿cómo acoges este seguimiento? ¿De qué manera eres testigo de la resurrección de Jesús?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 40

2En el Señor he puesto toda mi esperanza, él se inclinó hacia mí y escuchó mi grito;

3me sacó de la fosa mortal, del fango cenagoso; puso mis pies sobre la roca, aseguró mis pasos;

4puso en mi boca un cantar nuevo, una alabanza para nuestro Dios. Muchos, al verlo, temerán y confiarán en el Señor.

5Dichoso el hombre que en el Señor ha puesto su esperanza y no se ha ido con los arrogantes ni con los que se pierden en engaños.

6¡Qué grandes son, Señor, Dios mío, los proyectos y los milagros que hiciste por nosotros!: eres incomparable. Yo quisiera decirlos, proclamarlos; pero son tantos, que no pueden contarse.

7Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, no pides holocaustos ni sacrificios por el pecado; en cambio, me has abierto el oído,

8por lo que entonces dije: «Aquí estoy, en el libro está escrito de mí:

9Dios mío, yo quiero hacer tu voluntad, tu ley está en el fondo de mi alma».

10Pregoné tu justicia a la gran asamblea, no he cerrado mis labios; tú lo sabes, Señor.

11No he dejado de hablar de tu justicia, he proclamado tu lealtad y tu salvación, no he ocultado tu amor y tu fidelidad ante la gran asamblea.

«HAY QUE OBEDECER ANTES A DIOS QUE A LOS HOMBRES» – LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO III DE PASCUA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Hechos 5,27b-32.40b-41

En aquellos días, el sumo sacerdote interrogó a los apóstoles:

28«¿No os ordenamos solemnemente que no enseñaseis en nombre de ése? Y, sin embargo, habéis llenado Jerusalén de vuestra doctrina y queréis hacernos responsables de la sangre de este hombre».

29Pedro y los apóstoles respondieron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. 30El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándolo de un madero. 31Dios lo ha ensalzado con su diestra como jefe y salvador para dar a Israel el arrepentimiento y el perdón de los pecados. 32Nosotros somos testigos de estas cosas, como lo es también el Espíritu Santo que Dios ha dado a los que lo obedecen».

40Prohibieron terminantemente a los apóstoles hablar más de Jesús y los soltaron.

41Ellos salieron del tribunal muy contentos por haber sido dignos de ser ultrajados por tal nombre.

Los apóstoles están siendo testigos de la resurrección de Jesús y predican abiertamente el mensaje del evangelio, algo que a las autoridades judías le molesta considerablemente, hasta tal punto de acosarles, arrestarles e interrogarles. Hoy, en la primera lectura que la liturgia nos ofrece, nos encontramos con uno de estos interrogatorios.

Es esta la segunda vez que son llevados ante el Sanedrín, corte Suprema judía cuyo cometido era administrar justicia interpretando y aplicando la Torah. Los apóstoles lejos de amedrentarse, dan testimonio y razón por la que predican a Jesús resucitado: “hemos de obedecer antes a Dios que a los hombres”.

Pedro, ante ellos, anuncia el mensaje del evangelio y les hace responsables de la ejecución de Jesús. Pero la finalidad del discurso de Pedro no es únicamente acusarles, sino la de darles ocasión de arrepentirse, cambiar de vida, acoger la palabra de Jesús y alcanzar así el perdón de los pecados.

Los cristianos tenemos la tarea, al igual que los apóstoles de ser testigos de la resurrección de Cristo, a pesar de las dificultades, de los obstáculos y de las persecuciones: ¡Tenemos la fuerza del Espíritu Santo! Tal es así que al igual que los apóstoles nosotros hemos de estar gozosos de merecer cualquier tipo de ultraje a causa del nombre de Jesús.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿De qué manera estás siendo testigo de la resurrección de Jesús en tu vida cotidiana?
  • ¿Cómo reaccionas ante las dificultades, los obstáculos o, incluso la persecución a causa de tu testimonio del seguimiento de Cristo?
  • ¿Eres consciente de la presencia del Espíritu Santo en tu vida y de qué el viene en tu ayuda, especialmente, en los momentos de dificultad?
  • ¿Qué acciones vas a emprender para continuar siendo testigo de la Resurrección de Jesús?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 25

A ti, Señor, levanto mi alma;

2en ti espero, Dios mío, no quede defraudado; que no triunfen de mí mis enemigos.

3No queda defraudado el que en ti espera, que lo quede el que traiciona sin motivo.

4Muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas;

5guíame en tu verdad, enséñame; tú eres mi Dios y mi salvador, yo siempre espero en ti.

6Acuérdate, Señor, de tu misericordia y tu bondad, que son eternas;

7olvídate de los pecados de mi juventud y de mis faltas; acuérdate de mí, Señor, con misericordia y con bondad.

8El Señor es bueno y recto y enseña el camino a los descarriados,

9conduce en la justicia a los humildes, enseña a los humildes su camino;

10los caminos del Señor son amor y lealtad para quien guarda su alianza y sus preceptos.

11Por el honor de tu nombre, Señor, perdona mis culpas, por muy grandes que sean.

12¿Quién hay que sea fiel al Señor? Él le indica el camino que debe seguir;

13tendrá una vida feliz y su posteridad heredará la tierra.

«¡Señor mío y Dios mío!» – Lectio Divina del Evangelio del Domingo II de Pascua o de la Divina Misericordia (Ciclo C)

VERDAD – LECTURA

EVANGELIO (Jn 20,19-31)

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor Mío y Dios Mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto». Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo tengáis vida en su nombre.

Nos encontramos ante el acontecimiento más importante de la historia: la resurrección del Señor. Hoy el evangelio nos narra una de las manifestaciones gloriosas de Jesús. Nos situamos en el atardecer del primer día de la semana, es decir, del domingo, del día del Señor. El día más importante para cualquier cristiano, la conmemoración del día de su resurrección; el día en el que la comunidad cristiana en pleno se encuentra para celebrar la eucaristía. También aquel día, los discípulos se encontraban juntos. Sin embargo, tenían las puertas cerradas y estaban aterrados de miedo. En esta situación se presenta Jesús en medio de ellos, deseándoles la paz. Que no se turbe vuestro corazón, no tengáis miedo, yo estoy con vosotros y os traigo paz; Jesús resucitado ha vencido a la muerte y al pecado.

Les muestra las manos y el costado. Ante su temor y estupor, Jesús quiere mostrarles la prueba tangible de su pasión y muerte. Pasión y muerte que ha traído la paz y la salvación al mundo entero. Y «prueba» de que aquel que murió en la cruz ha resucitado, está vivo entre nosotros. Ante tal acontecimiento y descubrimiento no cabe más que la alegría desbordante.

Y Jesús resucitado envía a sus discípulos; los envía a la misión que ya les había encomendado anteriormente: «Id y predicad la alegría del evangelio». Pero, ahora, ya están preparados. Insufló sobre ellos el Espíritu Santo. Este les dará valor, coraje y la fuerza necesaria para llevar a cabo la misión. Les concede el poder de perdonar lo pecados. A partir de entonces serán también representantes y transmisores de la misericordia del Padre, el único que puede perdonar los pecados.

Tomás no se encontraba allí en aquel momento y le relatan el feliz acontecimiento. Él no les cree. Aquello que le están contando no es verosímil, no es lógico es imposible según la razón humana. Necesita pruebas. Y nuevamente Jesús resucitado se hace presente. Ahora sí está Tomas. Aquí están las pruebas. Jesús no le reprocha nada, simplemente se muestra a él. Y posteriormente le invita a creer incluso en lo imposible, cuando esto viene de Dios. Tomás no puede más que realizar su profesión de fe: «¡Señor mío y Dios mío!».

Lo importe no es creer porque uno ha experimentado la manifestación de Dios, porque haya visto pruebas tangibles, porque las dudas se hayan disipado. Dichoso aquel que crea sin haber visto.

Otros signos, realizó Jesús que no están escritos en los evangelios. Otros signos, sigue realizando hoy en nuestro mundo, en tu vida y en mi vida, en nuestro acontecer cotidiano. ¿Seremos capaces de reconocerlos?

CAMINO – MEDITACIÓN

 • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?

• Cada domingo, como aquel primer día de la semana, cada día, Jesús se hace presente, se manifiesta en la comunidad, en el hermano, en la escucha de la Palabra y sobre todo en la eucaristía. ¿Eres consciente de ello? ¿Cómo vives estos acontecimientos? ¿Reconoces a Jesús en estos espacios, lugares y circunstancias?

• Jesús viene a traerte la paz, ¿cómo vives tu día a día, ante las distintas situaciones, circunstancias, acontecimientos…? ¿Vives con angustia, con pesadumbre, con miedo?

• También sobre ti ha descendido el Espíritu Santo para que seas testigo de la misericordia y el amor de Dios entre todos aquellos que entran en contacto contigo. ¿Verdaderamente eres testigo del evangelio? ¿Qué actitudes, conductas, gestos has de cambiar en tu vida?

• ¿Será Tomás tu mellizo? ¿Eres incrédulo o creyente? ¿Necesitas pruebas palpables, empíricas? ¿Necesitas ver y tocar para creer? ¿Has tomado el pulso a tu fe?

• Escucha en lo más profundo de tu persona como Jesús te dice: «¡Dichoso porque crees sin haber visto!». Quédate ahí algunos instantes y dialoga con Jesús

VIDA – ORACIÓN

• Glorifica al Padre y alábale el regalo de la resurrección, la de Jesús y la nuestra.

• Da gracias a Jesús por enviarte a ser testigo del evangelio y por el diálogo que has mantenido con él hace un momento.

• Pide al Espíritu Santo que te otorgue la fuerza necesaria, el vigor y la valentía para anunciar a Cristo Resucitado.

LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO II DE PASCUA O DE LA DIVINA MISERICORDIA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Hechos 5,12-16

12Los apóstoles hacían muchos milagros y prodigios en el pueblo; todos se reunían en el pórtico de Salomón. 13Los demás no se atrevían a unirse a ellos; pero el pueblo los tenía en gran estima. 14Y el número de hombres y mujeres que creían en el Señor aumentaba cada vez más; 15y hasta sacaban los enfermos a las plazas y los ponían en camillas y angarillas para que, al pasar Pedro, al menos su sombra tocase alguno de ellos. 16De las aldeas próximas a Jerusalén acudía también mucha gente llevando enfermos y poseídos por espíritus inmundos, y todos eran curados.

Nos encontramos hoy en la primera lectura con uno de los llamados resúmenes del libro de los Hechos de los Apóstoles que sirven de nexo de unión entre distintas secciones. Dichos sumarios, nos muestran la vida cotidiana de la comunidad cristiana.

Se reunían habitualmente, en torno a los apóstoles, en el llamado pórtico de Salomón del Templo de Jerusalén. Los cuales realizaban milagros y prodigios ante el pueblo, signos de la presencia del Reino de Dios. El espíritu de Jesús está presente y actúa por medio de los apóstoles. Ellos dan testimonio de Cristo Resucitado y poco a poco, a pesar del miedo inicial por el rechazo de las autoridades, se le van uniendo cada vez más hombres y mujeres.

No es necesario que nosotros hagamos milagros y prodigios para testimoniar el Reino de Dios. Pero si es necesario que estemos unidos como Iglesia y que mostremos esos signos, mucha veces ordinarios y poco espectaculares, que ocurren a diario a nuestro alrededor y que manifiestan la presencia de Jesús resucitado.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cómo es tu experiencia de Jesús resucitado? ¿Compartes esta experiencia con los otros miembros de tu comunidad y con aquellos con los que te relacionas a diario?
  • ¿Te impresionan los signos prodigiosos? ¿Te das cuenta que Dios muchas veces actúa en lo pequeño, en lo sencillo, en lo ordinario?
  • ¿Eres consciente de los signos del Reino de Dios que ocurren a tu alrededor? ¿Das testimonio de los mismos ante los demás?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 40

2En el Señor he puesto toda mi esperanza, él se inclinó hacia mí y escuchó mi grito;

3me sacó de la fosa mortal, del fango cenagoso; puso mis pies sobre la roca, aseguró mis pasos;

4puso en mi boca un cantar nuevo, una alabanza para nuestro Dios. Muchos, al verlo, temerán y confiarán en el Señor.

5Dichoso el hombre que en el Señor ha puesto su esperanza y no se ha ido con los arrogantes ni con los que se pierden en engaños.

6¡Qué grandes son, Señor, Dios mío, los proyectos y los milagros que hiciste por nosotros!: eres incomparable. Yo quisiera decirlos, proclamarlos; pero son tantos, que no pueden contarse.

7Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, no pides holocaustos ni sacrificios por el pecado; en cambio, me has abierto el oído,

8por lo que entonces dije: «Aquí estoy, en el libro está escrito de mí:

9Dios mío, yo quiero hacer tu voluntad, tu ley está en el fondo de mi alma».

10Pregoné tu justicia a la gran asamblea, no he cerrado mis labios; tú lo sabes, Señor.

El sepulcro vacío – Lectio Divina Domingo de Pascua de Resurrección (Ciclo C)

VERDAD – LECTURA

Jn 20,1-9

¿Dónde está? No está aquí. Se lo han llevado. No sabemos dónde lo han puesto. El caso es que el sepulcro está vacío. Así es. El primer día de la semana, hoy, muy temprano. Entre luces y tinieblas. No ha amanecido totalmente. Se va abriendo paso la Luz, la Vida. Aunque nosotros no seamos capaces de percibirla; tal y como le ocurría a María Magdalena. ¿A qué iba ella al sepulcro? A llorar por la muerte del Maestro, a encontrarse con la tristeza, la resignación, el dolor por la pérdida del Esposo. También nosotros buscamos como Iglesia, como comunidad, como creyentes al Esposo, a Jesús, al Salvador, a aquel que puede traernos la felicidad plena. Pero, ¿Dónde? ¿Cuándo le buscamos? ¿En las tinieblas? ¿Simplemente para llorar el sufrimiento, el dolor, la culpa? ¿Seguimos creyendo que la muerte ha triunfado? Pues, sabed que el sepulcro está vacío, que la losa está quitada (20,1). Que la piedra que cerraba las puertas de la vida ha sido desplazada. Ante ese corrimiento de la piedra, de nuestras propias piedras, ¿Cuál es nuestra reacción? La de María Magdalena está clara: ¡Socorro! ¡Socorro! ¡Han profanado la tumba de Jesús! ¡Se han llevado su cadáver! Ya ha hecho su propia interpretación del acontecimiento. Sigue pensando en parámetros de muerte. El caso es que, sólo sabemos, por ahora, que la piedra está movida.

¿Qué dice esta loca? ¿Qué han movido la piedra del sepulcro? Hay que ir allí y cerciorarse. Jesús está muerto. Bastante revuelo ha suscitado en vida, como para que ahora, encima, después de muerto, sigamos teniendo problemas. Pedro y el discípulo al que Jesús tanto amaba, corren hacia el huerto en el que estaba excavado al sepulcro. El huerto (el jardín) lugar de vida y de encuentro con Dios. Allí es donde se encuentra la tumba de Jesús. Pero nadie ha ciado en la cuenta. Corren para ver si pueden averiguar quién se ha movido la piedra.

El discípulo incluso se adelanta a Pedro. Y se encuentra efectivamente con que la losa está quitada. Se asoma y ve como los lienzos no cubren a Jesús. Están colocados. Como cuando el amado espera a su amada en el lecho nupcial. Sin embargo, no cae en la cuenta. Ha visto las señales de la vida, de la resurrección, pero no lo ha llegado a comprender. Cede el paso a Pedro. Éste entra y ve también los lienzos de la misma manera, pero además, el símbolo de la muerte que es el sudario está colocado a parte. La muerte ha sido vencida. La muerte está echada a un lado, la muerte ha sido desplazada por la Vida. Pero, Pedro se mantiene dentro de sus parámetro. Ve las señales, pero no es capaz de ir más allá. El discípulo, sin embargo, vio y creyó. El amor ante el menor signo, ya cree, confía, espera.

Ante un mismo hecho dos actitudes totalmente distintas. Pero así es el ser humano. La verdad es que aquel acontecimiento les debió dejar impactados. Cada uno vuelve a su casa. Lo que ocurre que no vuelven de la misma manera. Pedro vuelve igual que antes; impactado, si; sorprendido, sí; lleno de interrogantes. Sin embargo, el discípulo al que Jesús amaba y es de suponer que él amaba a Jesús, ese vuelve transformado, vuelve cambiado, vuelve diferente: CREYÓ.

¡CRISTO HA RESUCITADO! ¡ALELUYA!

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué versículo, frase, palabra ha llamado especialmente tu atención? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios con ello en este momento concreto de tu vida?
  • ¿Buscas, verdaderamente, a Jesús en tu vida? ¿Quieres salir a su encuentro? ¿Deseas ardientemente encontrarme con él?
  • Jesús va ofreciéndote signos, señales, itinerarios para poder ir a su encuentro; al percibirlos ¿qué haces?
  • En ocasiones las señales son evidentemente claras, son inequívocas ¿Cuál es, entonces, tu actitud? ¿Te marchas con cara de vinagre, pensando que el Dios de Jesús es muy complicado? ¿Acoges esas señales y continuas tu búsqueda con esperanza, con fe, con amor?
  • ¿Qué significa para ti que Jesús ha resucitado?

VIDA – ORACIÓN

  • Te invito a meterte en la escena, como si fueras un personaje más. Conviértete en María Magdalena, reproduce la narración metiéndote en la piel de este personaje, revive el acontecimiento desde el punto de vista de ella ¿Qué sientes? ¿Qué emociones, qué actitudes se despiertan en ti? Haz lo mismo con el personaje de Pedro y del Discípulo al que Jesús ama… Alaba a Dios por permitirte recordar, conmemorar, revivir este acontecimiento.
  • Da gracias a Dios por el regalo de la Resurrección de su Hijo, por el don de tu propia resurrección, por ser un Dios de vivos y no de muertos.
  • Ofrécete para ser testigo de la Resurrección de Jesús, para propagar a los cuatro vientos que Jesús está vivo.
  • Pide que el Espíritu Santo ilumine tu camino, te conduzca por senda llana y te muestre los signos de la Vida, para poder anunciar la Vida a todos los que salen a tu encuentro.

¡¡¡ FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN !!!