“La verdadera felicidad” LECTIO DIVINA DEL DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C

VERDAD – LECTURA

Evangelio Lc 6,17.20-26

En aquel tiempo, bajo Jesús del monte con los Doce y se detuvo en una explanada en la que había un gran número de discípulos y mucha gente del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y Sidón.

Entonces Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos comenzó a decirles:

Felices los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.Felices los que ahora tenéis hambre, pues quedaréis hartos.

Felices los que ahora lloráis, porque reiréis.

Felices seréis si os odian los hombres, si os excluyen, os insultan y proscriben vuestro nombre como infame por causa del hijo del hombre. Alegraos aquel día y saltad de gozo porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Así trataban vuestros padres a los profetas.

Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya tenéis vuestra consolación!

¡Ay de vosotros, los que estáis hartos, porque tendréis hambre!

¡Ay de vosotros, los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis!

¡Ay de vosotros cuando os alaben todos los hombres! Así alababan vuestros padres a los falsos profetas.

Nos encontramos hoy con un pasaje del evangelio, al menos, sorprendente. ¿Cómo es posible que Jesús llame felices a los pobres, a los que lloran, a los hambrientos, a los perseguidos? Y, ¿cómo es posible, que llame infelices a los ricos, a los que están hartos, a los que ríen, a aquellos que son admirados y adulados por los hombres? Todo esto choca mucho con lo que puede ser nuestra experiencia diaria. Pero intentemos profundizar un poco en el texto; y con ello, es posible que entendamos un poco mejor lo que quería decir Jesús.

Por primera vez, en el evangelio de Lucas, éste nos presenta en qué consiste la predicación de Jesús. Podríamos decir, que es la primera enseñanza de Jesús, después de que en la Sinagoga de Nazaret presentara su programa, basándose en el profeta Isaías (Lc 4,16-30). Y este discurso resulta algo paradójico. ¿No crees? Pero Jesús es así.

Aunque a mí, rápidamente me asalta una pregunta: ¿hay que estar en la miseria para poder salvarse? ¿Es necesario estar continuamente sufriendo para entrar en el Reino? A mi parecer, lo que Jesús está ofreciendo y nos está ofreciendo es esperanza. Esperanza a todos aquellos que no ponen su ilusión, su confianza, su seguridad en las cosas materiales, en las posesiones, en la felicidad superflua o en lo que los otros dicen de ellos.

Bueno, pues vamos a ver, aunque sea brevemente, cada una de estas llamadas bienaventuranzas y de sus respectivas “maldiciones”.

Felices los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.

Lo primero a tener en cuenta es que esta declaración de Jesús está en presente, por lo que el pobre no es que sea feliz en una vida futura, el pobre es feliz ahora. ¿Por qué? Porque el reino es suyo, ya están disfrutando de él, ya está presente entre ellos. Felices a pesar de estar marginados, a pesar de ser degradados, despreciados y considerados impuros por parte de la sociedad… Felices porque no confían en sus propias riquezas, en sus propios medios, en sus propias seguridades. Y esto no es únicamente una condición social. Se puede ser pobre con una mentalidad de rico, se puede ser pobre y estar deseando el lujo, se puede ser pobre y querer oprimir al otro. Y de esa manera por muy pobre que sea uno, nunca podrá ser feliz porque el reino de Dios no está en él. Pero felices todos aquellos que quieren revertir la injusticia en la sociedad, felices los que desean e intentan llevar a cabo un cambio en las condiciones sociales, felices los que buscan una convivencia fraterna, donde los bienes se comparten, de estos es el reino de Dios.

Felices los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis hartos.

Entre los cristianos esta situación es reversible. Es muy posible que mucha gente en la actualidad pase hambre, pero eso no puede ser definitivo. El seguidor de Jesús ha de salir al frente de las necesidades de su hermano, no puede quedarse impasible, no puede mirar hacia otro lado. Al cristiano le toca anunciar y denunciar, al cristiano le toca arrimar el hombro y ayudar al necesitado; por eso esa situación no es definitiva. El cristiano ha de hacer todo lo posible para que el excluido, el rechazado, el despreciado pueda insertarse en el tejido social y cubrir sus necesidades básicas.

Felices los que ahora lloráis, porque reiréis.

Tampoco el sufrimiento, el dolor, la angustia son definitivos. Lo definitivo es la construcción del reino. Un reino que es capaz de acercarse al hermano que sufre y ofrecerle una mano amiga, un abrazo, un estar a su lado, un no estás solo, un vamos a luchar juntos, un vamos a ser compañeros de camino… No, ninguno de nosotros vamos a solucionar los problemas de la humanidad; pero, si que vamos a poner de nuestra parte, vamos a ofrecer recursos, vamos a estimular al hermano caído para que encuentre sus fortalezas, sus potencialidades, sus habilidades, sus capacidades. No vamos a dejar que se hunda en la miseria. Y entonces, podremos reír juntos.

Felices seréis si os odian los hombres, si os excluyen, os insultan y proscriben vuestro nombre como infame por causa del hijo del hombre.

Felices seréis si confiáis en Dios e intentáis poner en práctica las enseñanzas y la vida del Maestro. Y no tengáis ninguna duda de que esto ocurrirá, si de alguna manera pretendéis poner en práctica en vuestra vida el seguimiento de Jesús. Felices porque estáis en el buen camino, porque estáis construyendo el reino de Dios, porque estáis actualizando la buena Noticia y haciéndola presente en nuestros día a día.

A continuación, Lucas nos presenta las cuatro maldiciones o amenazas. Las cuales se contraponen a las cuatro bienaventuranzas. No me extenderé mucho en ellas, pues si no está Lectio resultaría excesivamente extensa. Lo mismo que hemos hecho con las bienaventuranzas podemos dedicar alguna entrada del blog a ellas. Pero si que me gustaría destacar lo siguiente.

Infelices son aquellos que van sobrados por la vida, los que se sienten totalmente satisfechos sobre todo con lo que tienen y no con lo que son, los que no necesitan de nada ni de nadie, los que viven encerrados en su propio egoísmo y dando la espalda al sufrimiento de los demás. Infelices porque intentan contentar a dos señores a la vez, y eso es imposible. Infelices los que intentan agradar a todo el mundo, los que únicamente buscan el prestigio y los primeros puestos. Infelices porque tienen una falsa autoestima y no quieren desarrollarse y crecer como personas.

En definitiva, para alcanzar la verdadera felicidad es imprescindible experimentar la misericordia de Dios, para poder de alguna manera ofrecerla y regalarla a los demás; es imprescindible confiar y poner nuestra esperanza en un Padre que nos ama infinitamente y que acoge a todos sin diferencia; es imprescindible, dejarnos modelar por el Espíritu Santo y poner en práctica las actitudes vitales de Jesús para que nuestro mundo sea un reflejo del Reino de Dios. Un mundo en que el amor incondicional y gratuito sea una realidad.

Pongámonos manos a la obra.

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?

• ¿Dónde tienes puesta tus esperanzas, tus aspiraciones, tus sueños?

• ¿De qué tienes “hambre”? ¿Qué deseas verdaderamente en tu día a día?

• ¿Qué recursos, que dones, talentos, capacidades pones al servicio de los demás para que puedan alcanzar la felicidad?

• Hay más felicidad en dar que en recibir. ¿Qué piensas de esta frase? ¿Cómo se hace palpable en tu vida? ¿Cómo la experimentas en tu día a día?

• ¿Qué estás dispuesto a hacer para que la felicidad sea una realidad en nuestro mundo? ¿Para que el reino de Dios esté cada día más presente en tu vida y en la de los demás?

VIDA – ORACIÓN

• Bendito y alabado seas, Padre, por el gran amor que nos regalas y por querer siempre nuestra felicidad.

• Gracias, Jesús, por ofrecernos los medios necesarios para que la felicidad sea una realidad en nuestro mundo.

• Ayúdanos, Espíritu Santo, a poner en práctica el Evangelio, a ofrecer nuestro amor, nuestra ayuda y nuestra persona para que todos podamos alcanzar la verdadera felicidad.

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“Rema mar adentro y echa tus redes” LECTIO DIVINA DEL DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C

VERDAD – LECTURA

EVANGELIO (Lc 5,1-11)

En aquel tiempo, mientras la gente se agolpaba en torno a él para escuchar la palabra de Dios, él estaba junto al lago de Genesaret y vio dos barcas situadas al borde del mismo.

Los pescadores habían bajado a tierra y estaban lavando las redes.

Subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la separase un poco de tierra. Se sentó en ella, y enseñaba a la gente desde allí.

Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Rema mar adentro y echad vuestras redes para pescar”. Simón le respondió: “Maestro, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado nada, pero ya que tú lo dices, echaremos las redes.” Así lo hicieron, y pescaron tal cantidad de peces que casi se rompían las redes. Hicieron señas a sus compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieran, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.

Al ver esto Simón Pedro, cayó a los pies de Jesús, diciendo: “Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador”. Y es que tanto él como sus compañeros habían quedado pasmados ante la pesca realizada; y lo mismo Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Jesús dijo a Simón: “No tengas miedo; desde ahora serás pescador de hombres”. Ellos llevaron las barcas a tierra, lo dejaron todo y lo siguieron.

Hemos dejado a Jesús en la sinagoga de Nazaret, donde nos ha presentado su programa evangelizador (Lc 4,16-30); ha realizado signos (Lc 4,31-41); y ha comenzado a predicar (Lc 4,42-44).

Ahora, nos encontramos a la orilla del lago de Genesaret. Allí la gente se agolpa alrededor Jesús para, según nos dice el texto, escuchar la palabra de Dios; para que puedan oírle mejor, sube a la barca de Simón, y le pide que se aleje un poco de la orilla, se sienta y desde allí comenzó a enseñar a la gente.

Al concluir su enseñanza, Jesús pide a Pedro que se aleje de la orilla y vuelvan a echar las redes para pescar. Podemos imaginar la sorpresa de Simón. ¡Qué puede entender un artesano acerca del arte de la pesca! Él trata de explicarle: es de día, con lo cual no es el momento más propicio para pescar; han estado toda la noche faenando, y encima no han conseguido pescar nada. Sin embargo, acepta su proposición. Se fía de Jesús.

Contra todo pronóstico, la pesca fue impresionante, tal es así que las redes están a punto de romperse. Llaman a otros pescadores para que les ayuden y llenan las dos barcas.

El “milagro” tiene un fin concreto: llamar al seguimiento. Pedro cae a los pies de Jesús y le pide que se aleje de él pues es un pecador. Sin embargo, a pesar de todo, le llama para una misión concreta: ser pescador de hombres.

Al llegar a tierra, lo dejaron todo y siguieron a Jesús.

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?

• También hoy, Jesús nos ofrece su palabra: ¿busco momentos concretos en mi día a día para escucharlo? ¿Estoy hambriento de la Palabra de Dios como aquella muchedumbre?

• Jesús pide a Simón que se aleje de la orilla y él accede: ¿Estoy también yo dispuesto a confiar plenamente en Jesús y alejarme de mi orilla, del lugar donde me siento seguro? ¿Me dejo guiar por la Palabra de Jesús?

• La vocación de extender el Reino de Dios no puedo realizarla en solitario, necesito la colaboración de otros. Es una misión que se realiza en comunidad: ¿Soy capaz de pedir ayuda, cuando veo que mis redes están repletas y soy incapaz de acercar a otros a Jesús? ¿Pongo mis dones al servicio de los demás y acojo los dones de los otros?

• “No tengas miedo”: ¿Pongo mis miedos a los pies de Jesús para que él me de fuerzas y me ayude a superarlos?

• ¿Estoy dispuesto a poner toda mi vida al servicio de la extensión del Reino?

VIDA – ORACIÓN

• Bendito y alabado seas, Padre, por el gran regalo de tu Palabra, que has ofrecido a todos los seres humano, para que puedan alcanzar la salvación.

• Gracias, Jesús, por llamarnos a compartir contigo la misión de extender junto a ti el Reinado de Dios. • Ayúdanos, Espíritu Santo, a no tener miedo y a entregarnos sin condiciones a la misión que Jesús nos ha encomendado a cada uno de nosotros. 

Lectio Divina domingo III del tiempo ordinario Ciclo C (Lc 1,1-4;4,14-21)

VERDAD – LECTURA

EVANGELIO

Ilustre Teófilo: Puesto que muchos han intentado componer la narración de las cosas realizadas entre nosotros, según nos lo han enseñado los mismos que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, que he investigado cuidadosamente todo desde los orígenes, hacerte una narración ordenada, para que conozcas el fundamento de las enseñanzas que has recibido de palabra.

Jesús, impulsado por el Espíritu, regresó a Galilea, y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alaban.

Llegó a Nazaret, donde se había criado. El sábado entró, según su costumbre, en la sinagoga y se levantó a leer. Le entregaron el libro del profeta Isaías, desenrolló el volumen y encontró el pasaje en el que está escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor». Enrolló el libro, se lo dio al ayudante de la sinagoga y se sentó; todos tenían sus ojos clavados en él; y él comenzó a decirles: «Hoy se cumple ante vosotros esta Escritura».

El texto con el que vamos a orar en este III domingo del Tiempo ordinario, está dividido en dos partes: por un lado, el llamado prólogo de Lucas y, por otro, la visita de Jesús a la sinagoga de Nazaret.

Otros muchos antes de Lucas han intentado componer una narración acerca de la vida de Jesús, basada en lo que han enseñado los testigos oculares y ministros de la palabra. Además, el autor del evangelio ha realizado sus propias investigaciones y ha decidido poner por orden dicha narración. Y, por último, con una finalidad concreta: que Teófilo conozca el fundamento de las enseñanzas que este ha recibido de palabra.

Desconocemos quién es este personaje ilustre al que se dirige la obra. Etimológicamente, significa «amado por Dios». La preocupación de Lucas es la de fundamentar su fe. Pero la intención del autor no es solo escribir para Teófilo, sino para todo aquel que quiera conocer de «primera mano» la vida y obra de Jesús. Desde este punto de vista ese «amado por Dios», querido lector, podemos ser tú y yo que queremos conocer el fundamento de las enseñanzas que hemos recibido, o cualquier persona que quiera conocer a Jesús.

La segunda parte del texto nos ofrece el relato de la visita de Jesús a la sinagoga de Nazaret. Con ella, Lucas quiere ofrecernos una síntesis del ministerio de Jesús y de los grandes temas que caracterizan dicho evangelio.

Jesús impulsado por el Espíritu. Todo el ministerio de Jesús estará caracterizado por este hecho. Jesús en todo momento de su vida actúa impulsado por el Espíritu.

Recorre la comarca de Galilea, enseñando en las sinagogas. Su fama se extiende por toda la comarca y todos los que escuchan sus enseñanzas las alaban.

Dentro de este contexto, un sábado llegó a Nazaret, el pueblo en el que se había criado, así que la gente lo conoce perfectamente. Según su costumbre entra en la sinagoga. Jesús acostumbraba a celebrar el sábado en la sinagoga. Jesús se levanta a leer, concretamente un pasaje del profeta Isaías (Is 61,1-2). Lucas omite el pasaje final amenazador acerca de la venganza de Dios. El autor quiere, sobre todo, subrayar que Jesús ha venido a salvar y a ofrecer la salvación del Padre. A continuación, Jesús se sienta para comentar el texto. Pero antes vamos a analizar, aunque sea brevemente el pasaje de Isaías leído por Jesús. Él se atribuye a sí mismo aquellas palabras. Jesús es el ungido por Dios, está plenificado por el Espíritu, lleno de él. Y ha sido enviado por el Padre para «llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor». Es el programa de la actividad, la vida y la obra de Jesús.

Los ojos de todos están fijos en Jesús, están expectantes. Pero Jesús, lejos de hacer un comentario acerca del pasaje, lo que hace es actualizarlo: hoy se cumplen estas palabras. Y en nuestro hoy estas palabras son de una aplastante actualidad. Hoy nosotros debemos hacer realidad estas palabras de Jesús. Hoy nosotros somos llamados «a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor».

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?

• Al igual que Lucas, ¿tratas también de fundamentar tu fe, de investigar, de formarte… para crecer en tu vida como cristiano?

• Jesús es impulsado en su acción por el Espíritu Santo, ¿cómo es tu relación con él? ¿le invocas frecuentemente para que él te ilumine, te guíe, te acompañe en tu vida cotidiana?

• Jesús cumple con sus obligaciones como buen judío. Lejos de lo que puede ser el cumplimiento, ¿intentas en tu vida ser coherente con tu condición de seguidor de Jesús?

• Tú también eres enviado por Jesús para anunciar la buena nueva, para iluminar a otros, para curar las enfermedades de nuestro tiempo, para liberar a nuestros contemporáneos de sus opresiones, a proclamar la misericordia de Dios. ¿Eres consciente de ello? ¿Cómo lo vivencias en tu día a día?

• «Hoy se cumple ante vosotros esta Escritura». ¿Cómo acoges y actualizas la Palabra en tu vida?

VIDA – ORACIÓN

Bendito y alabado seas, Señor, por regalarnos tu Palabra. Una Palabra llena de amor y misericordia.

Gracias, Jesús, por llamarnos a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor.

Desciende, Espíritu Santo, sobre todos nosotros para que seamos capaces de actualizar el mensaje de Jesús y ponerlo por obra.

“VINO NUEVO” LECTIO DIVINA DEL II DOMINGO DEL T.O. – CICLO C

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VERDAD – LECTURA

EVANGELIO (Jn 2,1-11)

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: «No les queda vino». Jesús le contestó: «Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora». Su madre dijo a los sirvientes: «Haced lo que él diga». Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: «Sacad ahora y llevádselo al mayordomo». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes si lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora». Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

 

Ya se acabaron las fiestas, se acabaron los villancicos, las zambombas, los adornos, los belenes, etc. Y nos hemos metido de lleno en el tiempo ordinario.

No sé, si a ti te pasa, pero a mucha gente, cuando escucha eso de tiempo ordinario, lo consideran algo corriente, vulgar, e incluso chabacano. Nada más lejos de la realidad. El tiempo litúrgico llamado ordinario no tiene nada que ver con eso. Este tiempo litúrgico, mas bien, tiene que ver con lo cotidiano, con el día a día, con lo que sucede de manera habitual. Es decir, es un tiempo en el que no nos preparamos, ni celebramos ninguna de las dos grandes fiestas de nuestra vivencia cristiana, a saber: el nacimiento de Jesús y la Resurrección.

El tiempo de Navidad es aquel en el que recordamos su nacimiento y nos preparamos para ello con el adviento; y en el tiempo de pascua recordamos y celebramos la resurrección y nos preparamos para ella con el tiempo de cuaresma y de semana santa. Nos preparamos para ello de una manera más intensa, más profunda, más acentuada.

Estar continuamente preparándonos para cualquiera de los dos acontecimientos, manteniendo dicha intensidad, sería prácticamente imposible. Por eso, la Iglesia, que es sabia, nos ofrece el tiempo ordinario. Tiempo por otro lado en el que podemos también gustar y disfrutar de lo que era el día a día de Jesús.

ba9cb00a0795b25c6127e7a859dfe81dHoy, en el segundo domingo del tiempo ordinario, la liturgia nos regala un pasaje del evangelio de Juan cargado de simbolismo, pero que a la vez tiene una gran riqueza teológica. El autor del Cuarto Evangelio nos presenta el primero de los signos realizados por Jesús.

Fíjate que he dicho signo. Efectivamente, la palabra utilizada en griego es shmeiwn (signo) y no qauma (milagro). El signo siempre nos remite a otra realidad que no es la suya; es aquello que nos da señales o indicios de otra cosa, nos manifiestan la presencia de otra realidad.

Sin negar el carácter histórico que pueda contener el texto que nos ocupa, el autor quiere, sirviéndose precisamente de eso, de un signo, transmitirnos un mensaje concreto: el Reino de Dios está ya presente entre nosotros.

Nos encontramos en una boda. Nada tienen que ver aquellas bodas de la época de Jesús, de ambiente semita, con las que se celebran en la actualidad.

Aunque no tenemos muchas referencias concretas con respecto a esta y a otras costumbres de aquel tiempo, lo que sí sabemos es que duraban varios días, por lo que había que tener en cuenta muchas cosas; entre ellas que no faltara la comida y la bebida, y que no faltara gran cantidad de agua para todas las abluciones (lavados, purificaciones rituales) que los judíos solían realizar con ella.

Entre otros, a esta boda están invitados: Jesús, su madre y sus discípulos. Como podemos apreciar, los primeros son los protagonistas o actores principales del signo que se nos va a relatar.

Recordemos, también, que la boda en el Antiguo Testamento hace referencia a la unión o alianza entre Yahveh y su pueblo. A un cierto momento, María, la madre de Jesús, se da cuenta que falta un elemento esencial para que la boda continúe: el vino. Al faltar este, y desde el punto de vista simbólico, del signo, podemos decir que la propia Alianza de Yahveh con su pueblo está en peligro. La Alianza ya no es efectiva; no porque Yahveh la haya roto, ha sido el pueblo el que en repetidas ocasiones la ha incumplido. La nueva y eterna Alianza se está abriendo camino, se está haciendo presente con Jesús de Nazaret, el reinado de Dios ya está aquí. Una nueva alianza que no se podrá romper porque el garante de la misma es Jesucristo, el Hijo de Dios, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, es decir Dios mismo. Con Jesús viene la salvación definitiva.las-bodas-de-cana

Y en esta salvación definitiva, María, la madre de Jesús, nuestra madre, hace de intercesora: “no tienen vino” (la alianza está en peligro). Pero todavía no ha llegado la hora de Jesús, todavía la nueva alianza no puede ser efectiva, todavía hay que esperar. ¿Hasta cuándo? Hasta la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Ahí se realizará, se llevará a cabo la nueva y definitiva Alianza. Pero es necesario que los contemporáneos de Jesús se hagan conscientes de ello, es necesario que nosotros nos demos cuenta de que el Reino de Dios está aquí. Por eso, María, casi obliga a su Hijo a que realice un signo: “Haced lo que él os diga”.

El agua simboliza a las instituciones judías, recordemos que Juan bautizaba con agua. Es extraño que estas tinajas estuvieran vacías, por lo que, al llenarlas, Jesús dota de contenido a la Antigua Alianza. Estas estaban vacías porque las instituciones judías estaban vacías. Las instituciones judías estaban ancladas en el pasado, en estructuras y leyes que lo que hacían era oprimir y esclavizar al pueblo. Habían sido los propios dirigentes judíos los que habían cargado de normas, en muchas ocasiones inverosímiles, al pueblo de Israel.

Jesús ordena llenar las tinajas de agua, partiendo del Antiguo Testamento nos trae la Nueva Alianza de la Salvación para todos.

canamariajesus450Cuando los sirvientes llevan el contenido de las tinajas al mayordomo, este se sorprende y le dice al novio: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora».

Un vino nuevo que no se acaba, porque la Alianza de Jesús perdurará hasta el fin de los tiempos.

Con este signo Jesús manifiesta su gloria, que plenamente se mostrará en la resurrección. La fe de los discípulos crece.

Desde el momento de la encarnación, María ha sido insertada en la historia de la salvación definitiva, inaugurada por Jesús. María sigue estando presente en esta historia y sigue intercediendo para que nuestro vino bueno, nunca se acabe.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Recuerda el momento en el que te hiciste consciente de la llamada de Jesús, de la alianza que Dios había establecido contigo desde el vientre de tu madre.
  • ¿Qué falta actualmente (el agua) en tu relación con Jesús?
  • El agua has de ponerla tú, para que Jesús pueda convertirla en vino. Tú debes poner tu pequeñez, tu humildad, tus dificultades, tus problemas, tus acciones… en las manos de Jesús para que él las convierta en el vino nuevo de la Nueva Alianza.
  • Jesús te regala el vino nuevo, te invita a las bodas de su amistad, ¿quieres acoger este vino nuevo y beberlo junto a Jesús, quieres acoger la invitación que Jesús te hace hoy encaminada a su seguimiento?
  • Fíjate en papel de María en este relato: es intercesora. Acógela también tú en tu vida para que ella interceda ante Jesús para que convierta tu agua en vino. También tú tienes que convertirte en intercesor y estar atento a las necesidades de los demás para interceder por ellos ante Jesús.
  • Al igual que los discípulos, ante los signos que cada día te muestra, ¿se intensifica tu fe, crece?

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 VIDA – ORACIÓN

¡Jesús, ven a mi vida!, como a aquella boda de Caná, para que tú sigas convirtiendo el agua en vino, las penas en alegrías, llenes nuestros corazones. (Evangelio 2019, Camino Verdad y Vida, San Pablo 2019).

 

¡TODO ESTÁ POR COMENZAR! LECTIO DIVINA DE LA SOLEMNIDAD DEL BAUTISMO DEL SEÑOR – CICLO C

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VERDAD – LECTURA

EVANGELIO (Lc 3,15-16.21-22)

En aquel tiempo, la gente estaba expectante, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego». En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto».

 

– ¿Ya se acabó todo?

– ¿A qué viene esta pregunta?

– Pues en relación a haber comenzado un año civil nuevo, a haber terminado las fiestas navideñas, y a concluir con la solemnidad de hoy, el Bautismo del Señor, el tiempo litúrgico de Navidad.

– Pues no, no ha concluido nada; al contrario, todo está por comenzar. O al menos a eso nos invita la liturgia de hoy. Lo mismo que el pueblo, que la gente de la época de Jesús, también nosotros estamos o deberíamos estar expectante ante la novedad del evangelio.

– Pero, ¿qué significa eso de estar expectantes?

– Estar expectante es mantener la esperanza, es desear, anhelar, aguardar, esperar con intensidad y con una actitud activa.

– Y, ¿qué tenemos que esperar?

– Encbautismo iconoontrarnos con Jesús cada día. Los contemporáneos de Jesús lo deseaban con tanta intensidad que en lo más profundo de su ser se preguntaban, si aquel extraño personaje que había aparecido en el Jordán predicando un cambio de vida, no sería el Mesías esperado, el Salvador del mundo.

Y, es el mismo Juan quien tiene que aclararlo: No, yo no soy el Mesías. Yo estoy preparando su venida. Yo os invito a la conversión, a cambiar vuestro modo de vivir y vuestro modo de ver la vida. Pero, el Mesías es otro.

– Entonces, para esperar a Jesús, hay que convertirse ¿no?

– Pues, no vale únicamente con eso; además, hemos de acoger al Mesías en nuestra vida, al igual que hizo el Bautista y tantas otras personas a lo largo de la historia. Aunque es necesario acogerlo con la misma actitud que Juan: desde la pequeñez, con humildad, con corazón agradecido por el regalo que Dios nos hace.

El Mesías que viene ya no trae un bautismo de conversión, su bautismo es un bautismo de Espíritu Santo y fuego. El bautismo de Jesús símbolo de una vida nueva, nos transformará porque nos dará la fuerza del Espíritu de Dios, sobre nosotros reposará su propia vida. Un bautismo de fuego, del fuego de Dios, que purifica, calienta, nos impulsa, nos anima, nos desarrolla y potencia.

Al ser bautizado Jesús en el Jordán y al descender sobre él el Espíritu Santo en forma de paloma, aquel es consagrado para llevar a cabo la misión encomendada por el Padre: manifestar a la humanidad y mostrarle la misericordia y el amor de Dios: “Tú eres mi hijo amado, mi predilecto”.

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CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • El pueblo estaba expectante, y tú ¿estás, también deseoso, a la espera, aguardando impaciente la llegada de Jesús a tu vida? ¿Quieres descubrirlo presente en la misma?
  • ¿Cómo te dispones para acoger a Jesús? ¿para descubrir su presencia en los acontecimientos cotidianos? ¿Estás dispuesto a cambiar de vida?
  • Al igual que Juan el Bautista, tú eres enviado por Dios para anunciar su presencia entre los demás, eres enviado para anunciar que Jesús vive entre nosotros. Juan es capaz de dar el primer puesto a Jesús y, con humildad, pasar a un segundo plano. Y tú, ¿estás dispuesto a ello?
  • ¿Quieres acoger el bautismo que Jesús nos trae, un bautismo que va más allá de un simple cambio de actuar, un bautismo que te transforma y te cambia totalmente, un bautismo que te da, además, la fuerza para ser testigo de la salvación de Dios?

 

VIDA – ORACIÓN

Él es Siervo de Dios, el Hijo amado,

Ungido del Espíritu, Mesías;

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ya sepulta en el agua los pecados.

Pero sale del agua transformado,

arco iris de paz y de alegría,

verdor de primavera, teofanía,

y un gran himno pascual recién cantado.

Ruiseñor que armoniza la victoria,

los campos, amapola y azucena,

y el árbol con los frutos de la gloria;

el Viento vivifica y oxigena,

el ungido es el centro de la historia,

y la muerte vencida con su pena.

(R. Priero Ramiro, en Jubileo en la tierra, júbilo en el cielo. Adviento y Navidad 1999, Caritas Española, Madrid 1999, pág. 202).

¡ALZAD LA CABEZA, SE ACERCA VUESTRA LIBERACIÓN! LECTIO DIVINA DOMINGO I DE ADVIENTO – CICLO C

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VERDAD – LECTURA

EVANGELIO (Lc 21,25-28.34-36)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, desfalleciendo los hombres de miedo y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, levantaos y alzad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación. Guardaos de que no se endurezcan vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improvisto sobre vosotros, como un lazo; porque así vendrá ese día sobre todos los habitantes de la tierra. Estad alerta y orad en todo momento para que tengáis fuerza y podáis libraros de todo lo que ha de venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre».

 

¡Un nuevo año! Así es, con el primer domingo de adviento comenzamos el año litúrgico. Durante el cual, las lecturas del evangelio dominical van a ser tomadas del evangelio de Lucas, como la que hoy nos ocupa.

La liturgia vuelve a ofrecernos un fragmento del llamado discurso apocalíptico. Esta lectura puede desconcertarnos un poco, sobre todo si nos la tomamos al pie de la letra. Como su propio nombre indica, la lectura evangélica de hoy está narrada en un género literario llamado apocalíptico.

Un género literario es la manera o forma lingüística utilizada por un autor para comunicar su mensaje. Es decir, que el mensaje que Lucas quería transmitir a su comunidad y, claro está, a todos los cristianos de todos lo tiempo, lo expresa de una manera determinada con una serie de características particulares.

Podemos concluir que el género apocalíptico, en este pasaje lucano, se caracteriza por: narrarnos la situación de sufrimiento y persecución que están sufriendo las comunidades cristianas, y la esperanza que las debe acompañar hasta la segunda venida de Cristo, con el que vendrá la liberación. Todo ello expresado por medio de distintos símbolos y metáforas.

Dicho esto, percibimos como el texto del evangelio a lo primero que nos invita es a la vigilancia, a estar atentos, porque Jesús está en medio de nosotros, Jesús está junto a nosotros (junto a toda la humanidad) en el sufrimiento, en las catástrofes, en las desgracias, en las adversidades… Y, en más de una ocasión no somos conscientes de ello.

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Jesús Resucitado en ningún momento nos abandona; él nos acompaña, nos sostiene, nos abraza. Esto no quiere decir que intervenga a manera de un mago para cambiar los acontecimientos y fulminar inmediatamente y erradicar cualquier tipo de mal. Eso, por parte de Dios sería intervencionismo y tratarnos cuanto menos de manera infantil; por no decir, como marionetas. Si hay algo que Dios respeta es la libertad humana. Ahora bien, eso tampoco significa que podamos hacer lo que nos da la gana; o somos cristiano (seguidores de Jesús) o no lo somos: estad atentos y que vuestro corazón no se endurezca (cf. Lc 21,34).

Muchos de los contemporáneos de Jesús, de los contemporáneos de Lucas y de nuestros propios contemporáneos se encuentran angustiados y deseosos de la llegada del fin del mundo. Muchos seguidores de Jesús estaban agobiados por la opresión romana; muchos cristianos, en la época de Lucas estaban abrumados sobre todo por la situación de persecución que sufrían; tanto unos como otros esperaban, deseaban, anhelaban la pronta liberación de Israel.

Lo que podemos descubrir en el texto es sobre todo una llamada a la tranquilidad, a la calma, a no tener miedo. Sí, sí. Están ocurriendo acontecimientos diversos a nuestro alrededor: muchos desastres, muchas catástrofes, verdaderas tragedias… Todo ello nos hace sufrir y por tanto estamos deseosos de que se acabe y que el Reinado de Dios sea una realidad, en el que la paz y la armonía sea una constante. Pues bien, todo esto no son sino señales, símbolos, signos de todo aquello que nos esclaviza. En la medida en la que vallamos dejándonos transformar por Jesús, en la medida en que seamos portadores de paz, de alegría, de armonía… Jesús estará más cerca. Se acerca nuestra liberación y todo lo que nos esclaviza desaparecerá.

christ-898330_640Ahora bien, tal como nos señala el texto, lo verdaderamente importante no es si la llegada del Reino es inmediata o no, si está más cerca o más lejos. Lo importante es ser consciente del modo en el que yo estoy esperando el triunfo definitivo del bien contra el mal. ¿Cómo estoy yo esperando la venida de Jesús? ¿De qué manera la vivo? ¿Con angustia, con miedo, con agobio, con intranquilidad?

Ante la venida de Jesús, no debemos tener miedo. Hemos de acogerla con esperanza, hemos de alzar nuestra cabeza, no escondernos, porque se acerca nuestra liberación.

La persecución, los peligros, los agobios, la muerte, el pecado no tienen la última palabra, la última palabra es la del amor, la comprensión, la misericordia que nos trae Jesús y que serán definitivas en su segunda venida.

 

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Eres consciente de la presencia de Jesús en los acontecimientos diarios de tu vida? ¿Intentas estar atento a dichos acontecimientos para descubrir su presencia entre nosotros?
  • ¿Cómo vives los momentos de dificultad, de prueba? ¿Con angustia, con miedo, intranquilidad, agobio? ¿O por el contrario con esperanza, confianza, ilusión, optimismo?
  • ¿Cómo estás esperando la llegada del Reino de Dios? ¿Intentas transformar las estructuras de injusticia que aparecen a tu alrededor? ¿Intentas vivir acogiendo a los otros, intentándo llevar una palabra de aliento, una sonrisa, un gesto amable, consuelo? ¿Intentas, por medio de tus acciones, hacer presente el Reino de Dios en nuestro mundo?
  • Para poder llevar a cabo la transformación de nuestro mundo es necesaria la oración para que ella sea el motor que nos impulse. ¿Dedicas momentos concretos para encontrarte con Jesús en su Palabra, en la Eucaristía?

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VIDA – ORACIÓN

  • Glorifica al Padre y alábale por su entrañable misericordia.
  • Da gracias a Jesús por hacerse presente en los acontecimientos diarios de nuestra vida.
  • Pide al Espíritu Santo que derrame sus dones sobre todas las personas comunicándoles el don de la esperanza.

¿Tu eres rey? Lectio Divina Domingo Solemnidad de Cristo Rey del universo – Ciclo B (Jn 18,33b-37)

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VERDAD – LECTURA

En aquel tiempo, dijo Pilato a Jesús: “¿Eres tú el rey de los judíos?”. Jesús le contestó: “¿Dices esto por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?” Pilato replicó: “¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?”. Jesús le contestó: “Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí”. Pilato le dijo: “Conque, ¿tú eres rey?”. Jesús le contestó: “Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz”.
Hemos llegado al final del año litúrgico. Y la liturgia del día de hoy nos ofrece para nuestra consideración y oración el interrogatorio a Jesús por parte de Pilato, durante su proceso, según la versión ofrecida por el evangelio de Juan. El Maestro de Nazaret ha sido detenido en el Monte de los Olivos y ha sido llevado ante el Procurador romano. Éste debe hacerse una idea clara del delito de Jesús para condenarlo. La acusación es grave: se ha autoproclamado rey de los judíos. Pilato lanza directamente la pregunta a Jesús: ¿Eres tú el rey de los judíos? La respuesta de de Jesús no se hace esperar y quiere indagar cuál es el pensamiento de Pilato, quiere indagar si éste piensa que él cree que Jesús es el rey de los judío o, por el contrario, ha sido influenciado por lo que otros han dicho de él. ¿Es Pilato un juez justo? ¿Actúa desde la equidad?

Pilato evade el pronunciarse al respecto; acaso, es él judío. Los acusadores son otros, sus propios conciudadanos son quienes le han entregado, y más en concreto, los gobernantes de su pueblo. Pilato quiere hacer ver a Jesús que ellos, junto a sus paisanos, son los responsables de su arresto. Por tanto, para Pilato es un problema menor. Es algo que atañe sobre todo a los judíos, no es un problema que pueda afectar al gran Imperio Romano, aunque le pregunte acerca de lo que ha hecho. Sin embargo, Jesús no ha cometido ningún delito censurable.
Jesús continúa aclarándole la primera pregunta que Pilato le ha hecho, afirmando que él es rey, pero no es un rey al uso, su reino no es de este mundo. Si fuera de este mundo su guardia y sus súbditos se hubiesen rebelado para ayudar a su rey.
La realeza de Jesús se fundamenta en el servicio, en la paz, en la misericordia, en la acogida… lo ha ido mostrando y demostrando durante toda su vida pública. Su realeza no se basa en el poder, la violencia, la dureza. Su Reino proviene del Padre, directamente de Dios.

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La respuesta sorprende a Pilato. No es para menos. No entiende el significado de las palabras de Jesús. Y Jesús sigue: “He venido al mundo para ser testigo de la verdad”. La verdad es la verdad de Dios, un Dios misericordioso, amable, bondadoso, amoroso, implicado en la vida de los hombres. Y la máxima expresión de ese amor de Dios será, precisamente, la entrega voluntaria de Jesús. Y todo aquel que es de la verdad, escucha la voz de Jesús y pone en práctica sus enseñanzas.

 

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Pilato entra en diálogo con Jesús aunque sea para interrogarlo. En tu propia vida, ¿intentas entrar en diálogo con Jesús? ¿Con qué frecuencia?
  • “¿Dices esto por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?” ¿Cómo es tu conocimiento de Jesús? ¿Crees que le conoces realmente? ¿Lo conoces de oídas? ¿Parte tu conocimiento de lo que otros han dicho de Él o de tu propia experiencia?
  • ¿Qué sientes al oír a Jesús decir que su Reino no es de este mundo? ¿Qué significa eso para ti? ¿Eres consciente de que el Reino de Jesús es un Reino de servicio, de entrega desinteresada, de amor hasta el extremo?
  • “Todo el que es de la verdad escucha mi voz” ¿Intentas escuchar a Jesús, entender su Palabra, poner en práctica sus enseñanzas?

 

VIDA – ORACIÓN

Hoy te propongo orar con el Padrenuestro. Hazlo despacio, en él está el fundamento del Reino de Dios. Párate especialmente en las palabras “venga a nosotros tu Reino” y repara en los sentimientos, pensamientos y palabras que se va despertando en ti y en lo más profundo de tu corazón.

“Atento: Está naciendo un mundo nuevo” Lectio Divina del XXXIII Domingo del T.O. (Mc 13,24-32)

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VERDAD – LECTURA

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “En aquellos días, después de la gran angustia, el sol se oscurecerá, la luna no alumbrará, las estrellas caerán del cielo y los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del Hombre sobre las nubes con gran poder y gloria. Él enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro puntos cardinales, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.

Aprended de esta parábola de la higuera: cuando las ramas se ponen tiernas y empiezan a brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Pues cuando veáis que esto sucede, sabed que el Hijo del Hombre está cerca, a la puerta. Os aseguro, que no pasará esta generación sin que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.

 

Querido amigo, es muy probable que, al leer el fragmento del evangelio, que hoy nos ofrece la liturgia, te ocurra un poco como a mí, te sientas asustado, abrumado, angustiado. Pero he de decirte que, éste es uno de esos textos de la Escritura que no hay que leer al pie de la letra. Está escrito en un género literario llamado apocalíptico.

El estilo del mismo, recoge un conjunto de expresiones literarias, símbolos, metáforas, etc., que no tienen nada que ver con el miedo, el temor o el terror; el objetivo de este tipo de texto no es el de asustarnos, si no el de hacernos caer en la cuenta de que el universo, lo que nos rodea, nuestra propia existencia, no son eternos.shot-by-cerqueira-737354-unsplash

El texto nos invita es a mantenernos vigilantes, a estar preparados, a vivir el presente sin olvidar nuestro futuro, que no es otro que el de disfrutar de la presencia de Dios por toda la eternidad. Para ello, nuestro estilo de vida tiene que estar armonía, en relación con el estilo de vida de Jesús. Un estilo de vida, que no es otro, como hemos podido ver en los evangelios proclamados en anteriores domingos, que el de vivenciar el mandamiento principal: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo.

Pues bien, para explicar esta irrupción del reinado de Dios, el autor evangélico se sirve de todos esos recursos literarios. Y viene a decirnos que Dios vendrá a salvar a la humanidad; que un día el Hijo del Hombre, Jesús, vendrá con gran poder y gloria a llevarnos con él, para compartir con todos nosotros la alegría, el gozo, la felicidad de estar en la presencia de Dios.

Todo ese caos, esa ruina, esa destrucción, no es el final; es el comienzo, el principio, el nacimiento del nuevo mundo de Dios, de su presencia permanente entre nosotros.

Vivir la vida eterna en la presencia de Dios, es un regalo suyo; pero es también, el resultado del anuncio del evangelio y de nuestra conversión, de nuestra transformación en verdaderos seguidores de Jesús que se han dejado dar forma por el Espíritu Santo para asemejarse cada vez más a Jesucristo.

priscilla-du-preez-201731-unsplashPero, ¿Cuándo ocurrirá esto? Nadie lo sabe. Pero, ¿tan necesario es saberlo? Déjame que te haga una pregunta: ¿Cuándo te amarán de manera plena tus padres, tu esposa, tus hijos, tu familia tus amigos…? ¡Qué importa! Lo más importante es ir viviendo y disfrutando de ese amor día a día, instante a instante, momento a momento.

Lo más importante de todo esto es, que es seguro que ocurrirá: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. No se el día, ni la hora, pero es seguro que vendrá y disfrutaremos con Él para siempre de la presencia de Dios.

Y ya, aquí y ahora, podemos percibir señales de su amor, podemos notar, intuir la presencia de Dios y que su Reino está en medio de nosotros: en la sonrisa de un niño, en el beso de una madre, en la mirada de un anciano, en la fortaleza de un joven… En la vida de todo aquel que quiere hacer presente a Jesús en la vida de los otros, prestando su oído y su voz a lo que no tienen voz, tendiendo su mano amiga a aquellos que han caído, mirando amorosamente a aquellos que no sienten el amor de nadie. Estemos atentos a esas señales, porque esa es la verdadera revolución, el verdadero caos, la verdadera tribulación: dejarse amar por Dios y ofrecer ese amor a todos los que nos rodean.

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CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Ante momentos de dificultad, de caos, de obstáculos ¿eres capaz de apreciar la presencia de Dios en tu vida y vivirlos con esperanza?
  • ¿De qué manera crees que Dios se hace presente en tu vida? ¿Eres consciente de esto?
  • ¿Crees verdaderamente que Dios es el protagonista de la historia y que te va acompañando con su amor misericordioso?
  • ¿Te preocupas por el cuándo ocurrirán estos acontecimientos? ¿Te das cuenta de que eso es lo menos importante? Lo más importante es vivir todos los acontecimientos de nuestra vida con esperanza y sabiendo que Jesús está presente en nuestras vidas.

 

VIDA – ORACIÓN

Te adoro Dios mío, por el regalo de ese mundo nuevo que nos haces y que quieres que disfrutemos junto a todos los hombres y mujeres que vivimos en este mundo.

Te doy gracias por tu Hijo, Jesucristo, que con su Palabra nos invita y ayuda a construir y visibilizar el Reino de Dios entre nosotros.

Danos la fuerza de tu Espíritu para que sepamos estar atentos a esas señales revolucionarias de amor que la vida nos ofrece y para que nosotros seamos portadores de tu amor para todos aquellos que salen a nuestro encuentro, construyendo el Reino de Dios a nuestro alrededor.

¿Qué estás dispuesto a compartir? Lectio Divina Domingo XXXII del T.O. (Mc 12,38-44)- Ciclo B

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VERDAD – LECTURA

En aquel tiempo, Jesús enseñaba diciendo: “¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con vestidos ostentosos, y que les saluden de manera respetuosa en las plazas; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; devoran los bienes de las viudas, con la excusa de hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa”.

Jesús sentado frente al tesoro del Templo, observaba a la gente que iba echando dinero en las arcas de las ofrendas. Muchos ricos echaban mucho. Pero se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas de escaso valor. Llamando a sus discípulos, les dijo: “Os aseguro, que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra; pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir”.

 

         Jesús se encontraba enseñando en el Templo, mientras la multitud le escuchaba con sumo gusto (cf. Mc 12,35ss). Y entre sus enseñanzas nos encontramos las dos lecciones que la liturgia nos ofrece en el día de hoy: la advertencia acerca de los escribas (12,38-40) y la generosidad de la pobre viuda (12,41-44). El tema de fondo que nos ocupa es la generosidad, el desprendimiento, la entrega: ¿Qué estoy dispuesto a compartir con los demás?

A favor de los escribas, hay que decir que no todos eran así, recordemos que unos versículos antes, acaba de decirle a uno de ellos que no está lejos del reino de Dios (12,34).

¿Qué ocurre, entonces, con algunos escribas? ¿Por qué Jesús nos previene respecto a ellos? Precisamente, porque no viven el mandamiento principal, o más bien los dos mandamientos más importantes de la Ley: Amar a Dios y al prójimo (12,29-31).oct 19 2017, La hipocresía de los escribas y fariseos

Un escriba, en la sociedad israelita del tiempo de Jesús, era una persona importante. No cualquiera podía llegar a tal. Se necesitaban largos años de estudio de la Escritura y una cierta madurez. Eran personas que gozaban de gran autoridad y prestigio ante el pueblo, pues eran quienes estudiaban la Escritura y la interpretaban. Eran miembros del Sanedrín (asamblea, consejo o corte suprema encargada de interpretar la Ley y aplicarla). La mayoría de los escribas pertenecía al movimiento fariseo.

Al parecer, en tiempos de Jesús, a algunos de ellos, les gustaba aparentar y distinguirse de las demás personas; pero desde una posición de poder, de dominio y avaricia.

En contraposición con los escribas, encontramos a la viuda. Jesús sentado, ante la pared externa que daba al atrio de las mujeres, frente al tesoro del Templo, en el que había trece arcas, con forma de trompeta invertida, observa cómo la gente iba depositando sus ofrendas.

Los ricos iban echando grandes cantidades de dinero.

En un momento dado, llegó una viuda. Recordemos que, las viudas en la época de Jesús estaban totalmente desamparadas, no recibían ningún tipo de ayuda económica o protección social, y nadie se ocupaba de ellas, podríamos decir que prácticamente tenían que vivir de la caridad. Pues bien, esta viuda también deposita su ofrenda, una insignificancia, dos monedillas de escaso valor, hemos traducido en el texto (Marcos nos dice que era dos leptones, las monedas de menor valor que existían en aquella época).

diocesismalaga_20091108Jesús se ha percatado de la acción de esta viuda. Posiblemente, ella no ha hecho ostentación alguna de su acto, como los ricos; con toda probabilidad, ella sienta incluso algo de vergüenza; es demasiado poco, pero es lo que tiene para vivir.

En ese momento, Jesús llama a sus discípulos para enseñarles cómo deben actuar ellos, para educarles acerca de la generosidad: los ricos han dado de lo que les sobraba, ella ha dado todo lo que tenía para vivir. La viuda compartió con los demás todo lo que tenía. Esta viuda ya no tiene otra posibilidad mas que confiarse a la misericordia de Dios, a su providencia. Ella había entendido totalmente en qué consiste el mandamiento principal. Ella hace experiencia del significado que tiene amar a Dios y amar al prójimo.

Una magnífica conclusión del capítulo doce y una sensacional introducción a lo que será la pasión, muerte y resurrección de Jesús que se nos presentará en el capítulo 13.

 

CAMINO – MEDITACIÓN

  •  ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Cuál es la crítica que hace Jesús a los escribas? ¿Crees que Jesús tiene a ti algo que reprocharte? ¿Qué sería ese algo?
  • ¿Por qué crees que Jesús elogia a la viuda? ¿Tiene Jesús algo que elogiarte?
  • ¿Qué puede significar para ti, abandonarte a la misericordia y providencia de Dios?
  • ¿Qué estás dispuesto a compartir para experimentar en tu vida el significado de amar a Dios y al prójimo? ¿Qué acciones has de emprender para ello?

 

VIDA – ORACIÓN

Hoy para orar permíteme que te ofrezca la letra de una canción del grupo Kairoi titulada Oración del pobre.

 

Vengo ante Ti, mi Señor,
reconociendo mi culpa.
Con la fe puesta en tu amor,
que Tú me das como a un hijo.
Te abro mi corazón
y te ofrezco mi miseria,
despojado de mis cosas
quiero llenarme de ti.

Que tu Espíritu, Señor,
abrase todo mi ser.
Hazme dócil a tu voz,
transforma mi vida entera,
hazme dócil a tu voz,
transforma mi vida entera.

Puesto en tus manos, Señor,
siento que soy pobre y débil,
mas Tú me quieres así,
yo te bendigo y te alabo.
Padre, en mi debilidad
Tú me das la fortaleza.
Amas al hombre sencillo,
le das tu Paz y Perdón.

Si quieres escucharla puedes clicar en el siguiente enlace: Oración del pobre.

Y déjate transformar por el Espíritu de Dios. Feliz domingo.

“No se puede amar a Dios sin amar al prójimo” Lectio divina del domingo XXXI del T.O. – Ciclo B (Mc 12, 28-44)

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VERDAD – LECTURA

Evangelio Mc 12,28-44

 En aquel tiempo, uno de los escribas, que le había oído y viendo que había respondido muy bien, se acercó a Jesús y le preguntó: “¿Cuál es el mandamiento más importante de todos?” Respondió Jesús: “El más importante es: Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con todas tus fuerzas. El segundo es: Amaras a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que estos”. El escriba replicó: “Muy bien, Maestro; sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él. Y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios”. Jesús viendo que había respondido sensatamente, le dijo: “No estás lejos del reino de Dios”. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

 

Jesús se encuentra ya en Jerusalén. En los primeros días de su estancia ya ha tenido alguna que otra controversia con los dirigentes judíos: primero expulsando a los comerciantes y vendedores del Templo; luego, con los fariseos respecto a si es lícito o no pagar impuestos; a continuación, con los saduceos a causa de la resurrección de los muertos.

En el pasaje con el que hoy oramos, nos encontramos con un escriba, es decir un especialista en la interpretación de la Escritura, alguien que se dedicaba precisamente a enseñar la Ley e interpretar la manera en que ésta debía aplicarse en situaciones concretas. Dicho escriba, después de ver cómo había Jesús respondido a unos y a otros, le pregunta acerca del mandamiento más importante de la Ley.

A nosotros puede parecernos una pregunta sin importancia. Sin embargo, en la época de Jesús no lo es tanto. Los judíos debían cumplir con 613 mandamientos: 365 prohibiciones (una por cada día del año) y 248 normas; es verdad que los rabinos distinguían entre graves y leves, pero exigían el cumplimiento de todos y cada uno de ellos.

cross-3254876_640Jesús responde con la Ley misma. Primero citando Dt 6,4, el shema, un versículo que los judíos recitaban a diario tres veces al día, por la mañana, a mediodía y por la tarde. Actualmente, todavía se lleva ese texto, junto al de Ex 13,1-10 y Dt 11,13-21, en un estuve atado con cintas de cuero alrededor del brazo izquierdo (el más cercano al corazón) y de la cabeza, es el tefilín, lo que nosotros conocemos como filacteria: “Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con todas tus fuerzas.” Después cita Lev 19,18: “Amaras a tu prójimo como a ti mismo.”

Para un cristiano ambos mandamientos van de la mano. Pero unir estos dos mandamientos no se lo ha sacado Jesús de la manga; los profetas ya se lo habían recordado al Pueblo de Israel en más de una ocasión, de nada sirven los sacrificios y holocaustos, si uno se olvida del prójimo.

Pero, ¿quién es mi prójimo? ¿mi pariente, mi vecino, otro cristiano…? Para Jesús el prójimo es cualquier ser humano, sea de la raza que sea, profese la religión que profese, provenga de donde provenga, todo ser humano es prójimo del seguidor de Jesús, especialmente el más necesitado, el más débil, el más abatido, el más descorazonado, el más desanimado… Y, además, amarlo como a uno mismo. De esta homeless-844213_640manera no estaremos lejos del reino de Dios como aquel escriba. Pero, amando así ¿soy verdadero discípulo de Jesús? Pues, yo creo que el seguidor de Jesús debe amar al prójimo no sólo como a sí mismo, sino a la manera de Jesús: “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros como yo os he amado. No hay amor más grande que el de aquel que es capaz de dar la vida por sus amigos” (Jn 15,12s). Y los amigos de Jesús son toda la humanidad, por toda ella dio la vida y a toda ella vino a traer la salvación.

Yo concluiría con las palabras que Jesús pronunció después de la parábola del buen samaritano: “Anda, ve, pues, y haz tu lo mismo” (Lc 10,37b).

 

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • La cita de Dt 6,4 con la que Jesús responde al escriba comienza: Escucha, Israel. ¿Están tus oídos atentos a la voz de Dios? ¿Escuchas atentamente su palabra? ¿Estás con tu corazón, tu mente, tu alma, tus fuerzas físicas preparado para escuchar la Palabra?
  • ¿Verdaderamente amas a Dios por encima de cualquier otra cosa? ¿Lo amas con todas las consecuencias?
  • ¿Cómo es tu amor hacia el prójimo? ¿Amas a todos tus hermanos sin distinción, especialmente a los más débiles y necesitados? ¿Los amas al estilo de Jesús? ¿Sin esperar nada a cambio y entregándote totalmente a ellos?
  • ¿Existe algo en tu vida que te impide amar a Dios con todo tu ser y al prójimo al estilo de Jesús? ¿Alguna actitud, alguna conducta, alguna postura que debes desterrar de tu vida?

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VIDA – ORACIÓN

  • Alaba a Dios por ser Él quien te amó primero.
  • Da gracias a Jesús por enseñarte como tienes que amar a los demás.
  • Pide perdón por las veces que no has amado a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con todas tus fuerzas… y al prójimo al estilo de Jesús.
  • Abandónate totalmente en el Espíritu Santo para que Él inspire tus actos de amor.