“A mi me recibe” Lectio Divina del Domingo XIII del Tiempo Ordinario (Mt 10,37-42)

VERDAD – LECTURA

37En aquel tiempo dio Jesús a sus apóstoles: “El que quiere al padre o a la madre por encima de mí, no es digno de mí; y el que quiere al hijo o a la hija por encima de mí, no es digno de mí; 38y el que no coge su cruz y sigue detrás de mí, no es digno de mí. 39El que encuentra su vida, la perderá; pero el que pierde su vida por mí, la encontrará.

40El que os recibe a vosotros, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. 41El que recibe a un profeta a título de profeta, recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo a título de justo, recibirá recompensa de justo. 42Y el que dé a beber, aunque sea sólo un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, por ser mi discípulo, os digo de verdad, no perderá su recompensa.”

 

Enmarcamos el texto que hoy nos ofrece la liturgia dentro del llamado Discurso de la Misión (Mt 10,1-42). En el cual se describe la manera en que los discípulos deben anunciar el Reino y las dificultades que dicha misión conlleva. Nuestro texto recoge una serie de recomendaciones que el Maestro les ofrece para iluminar la difícil situación en la que se encuentran sus seguidores en la segunda mitad del siglo I. Dificultades que provienen sobre todo de sus hermanos judíos que no entienden la Buena Nueva. La situación proviene de una fuerte tensión entre la sinagoga y la Iglesia naciente. Jesús quiere animar a sus discípulos, precisamente a no desanimarse, a no caer en el desaliento, a no desmoralizarse, ni desanimarse a pesar de persecución.

Quienes acogen a Jesús y llevan a la práctica sus enseñanzas se encuentran, en más de una ocasión, con que deben abrazar una elección radical, que les lleva incluso a poner patas arriba su propia escala de valores. Quien no sea capaz de invertir su propia escala de valores, poniendo en primer lugar a Jesús y la misión de anunciar el Reino no es digno de llamarse discípulo de Jesús.

El texto podemos dividirlo en dos partes: una primera en la que Jesús parece invitarnos a renunciar a nuestros seres queridos y a nuestra vida y una segunda parte en la que Jesús nos ofrece unas palabras de consuelo, de aliento, de fortaleza para aquellos que anunciamos el Reino de Dios.peter-2199862_640

En la primera parte en la que hemos dividido el texto nos encontramos con dos afirmaciones de Jesús: “El que quiere al padre o a la madre por encima de mí, no es digno de mí, y el que quiere al hijo o a la hija por encima de mí, no es digno de mí.” Pueden parecernos dura, pueden parecernos que va en contra del mandamiento de honrar al padre y a la madre (Ex 20,12), nos pueden parecer que van en contra de la ley natural. Sin embargo, nada más lejos de la intención de Jesús. La intención de Jesús más bien es la de dar un sentido pleno a ese amor. ¿Cómo amamos a nuestro padre y a nuestra madre? ¿Cómo amamos a nuestros hijos? ¿Lo hacemos de manera egoísta? ¿Lo hacemos atendiendo a nuestros intereses? ¿Los ponemos de parapeto para no cumplir con nuestras obligaciones? ¿Los convertimos en escusas para no seguir a Jesús de manera plena, para no adherirnos totalmente a Él? ¿Los utilizamos para no comprometernos con nuestros prójimos? ¿Los transformamos en muros que nos ayuden a no dar la mano a aquellos que lo necesitan? ¿Los manejamos de tal manera que nos excusen para no comprometernos y abrirnos a la comunidad eclesial y universal? Si amamos a nuestros padres, a nuestros hijos, a nuestra esposa, a nuestro esposo, a nuestros amigos en Cristo Jesús e invertimos la escala de valores desde el Reino, lograremos vivir en mayor plenitud nuestra entrega, donación, nuestra dedicación a nuestros padres, hijos, familiares y amigos. En el centro de nuestras relaciones hemos de poner a Jesús, de esa manera tendrán el verdadero sentido y la orientación justa. Jesús no nos pide renunciar a amar a nuestros seres queridos, sino a que los amemos con un amor similar al suyo, con un amor que se entrega, que se hace don, que se hace oblación.

Para llegar a alcanzar un amor de esas características hemos de estar dispuestos a dejarnos transformar por el Espíritu en otros cristos, hemos de acompañarlo y dejarnos acompañar por Él en el camino de nuestra vida cotidiana. Hemos de estar dispuesto como lo estuvo Jesús a entrega la vida por el Reino, a perder nuestra vida por los demás (Mt 10,38s). Es la única manera de vivir ésta en plenitud. Y viviendo la vida en plenitud no abandonamos, renunciamos o renegamos de nuestra familia, al contrario, la situamos en su verdadero lugar, porque la amamos desde Jesús y no desde nosotros mismos.

En la segunda parte del texto, como dijimos más arriba, nos encontramos con unas palabras de esperanza que Jesús dirige a todos aquellos que hemos escogido la senda de ser testigos de su amor.

pantokrator-1486277_640Jesús, el Padre, el Espíritu están siempre junto a aquel que anuncia la Buena Nueva. Podemos decir que son uno con él. De tal manera, que cuando son perseguidos, calumniados, señalados, no lo son ellos mismos, sino que los perseguidos, calumniados, señalados son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Además, en realidad, no son perseguidos por ellos mismos, son perseguidos por lo que son, son perseguidos por causa de Jesús, por causa del evangelio, son perseguidos porque aman de manera incondicional y desprendida. De la misma manera quien acoja a uno de ellos por el simple hecho de ser discípulo de Jesús, está acogiendo al mismo Jesús (Mt 10,40ss).

El seguidor de Jesús es profeta porque ayuda a los demás a vivir plenamente el evangelio, incluso denunciando lo que no está bien. El seguidor de Jesús es justo porque intenta vivir cada día la voluntad del Padre. El seguidor de Jesús es pequeño, porque es humilde, es dócil, se deja transformar, acompañar y ayudar.

Y no pensemos únicamente en nosotros mismos cuando nos acojan a nosotros por ser seguidores de Jesús; si no, también, en cómo acogemos nosotros a los demás.

 

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Subraya las recomendaciones dadas por Jesús ¿Qué te dicen acerca de tu vida? Intenta vivirlas cada día.
  • ¿Cuál es mi escala de valores? ¿Qué valor es el que tengo puesto en primer lugar?
  • ¿Estás dispuesto/a a acoger la cruz, es decir la dificultad, el rechazo, la incomprensión por intentar vivir el Evangelio?
  • ¿De qué manera acojo a aquellos que anuncian el evangelio? ¿De qué manera acojo a los demás en mi vida?

 

VIDA – ORACIÓN

Salmo 45

2 Mi corazón rebosa de palabras bellas, voy a recitar mis versos en honor del rey, mi lengua es como la pluma de un escritor experto.

3 Eres el más hermoso de los hombres, la gracia corre por tus labios, porque Dios te ha bendecido para siempre.

4 Ciñe la espada al flanco, oh poderoso, ella es tu brillo y tu esplendor;

5 avanza victorioso para defender la verdad y la justicia, y hazañas gloriosas realice tu derecha.

6 Caen a tus pies los pueblos, tus flechas puntiagudas se clavan en el corazón de tus enemigos.

7 Tu trono, oh Dios, dura eternamente; el cetro de tu reino es cetro de justicia.

8 Amas la justicia y odias la iniquidad, por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría con preferencia a tus compañeros.

9 Mirra, áloe y acacia rezuman tus vestidos, en el salón de los marfiles música de arpas te recrea.

10 Hijas de reyes hay entre tus elegidas; a tu derecha, una reina adornada con el oro más fino.

11 Escucha, hija mía, atiende, mira, olvida tu pueblo y tu familia:

12 el rey se ha enamorado de tu belleza, él es tu señor, ríndele pleitesía.

13 La hija de Tiro llega con presentes, los ricos del pueblo te rinden vasallaje.

14 Majestuosa está en el interior la hija del rey, engalanada con tejidos de oro;

15 vestida de brocados es llevada hacia el rey, sus damas de honor la siguen y acompañan;

16 en gozoso cortejo entran en la mansión del rey.

17 En lugar de tus padres tendrás hijos, a los que harás príncipes por toda la tierra.

18 Yo haré que tu nombre se recuerde por todas las edades y los pueblos te alaben por los siglos de los siglos.

“No tengáis miedo” Lectio Divina del Domingo XII del Tiempo Ordinario (Mt 10,26-33)

JESUS-TE-ABRAZA

VERDAD – LECTURA

26 En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: No tengáis miedo a los hombres, pues no hay nada encubierto que no se descubra, ni nada escondido que no llegue a saberse. 27Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz del día, y lo que escucháis al oído, pregonadlo desde las azoteas. 28No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden quitaros la vida; temed más bien al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en el fuego. 29¿No se venden dos gorriones por un cuarto? Y, sin embargo, ni uno de ellos cae al suelo sin que lo disponga así vuestro Padre. 30Y en cuanto a vosotros, hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. 31Por eso no tengáis miedo; vosotros valéis más que muchos gorriones.

32 Todo aquel que ante los hombres declare su adhesión a mí, también yo declararé mi adhesión a él ante mi Padre que está en los cielos; 33pero aquel que me niegue a mí ante los hombres, también yo lo negaré a él ante mi Padre que está en los cielos.

 

Una expresión que resuena, porque se repite tres veces, en el texto que hoy la liturgia nos ofrece para nuestra oración es: No tengáis miedo. Creo que es un hecho que no podemos pasar por alto. No únicamente para el tiempo de Jesús, sino también para nuestro tiempo. Dicha frase no aparece sólo en este pasaje; ya en Mt 6,25-34, aparecen estas palabra, u otras similares, siete veces.

Si tenemos fe y confianza absoluta en Jesús, ¿A qué podemos temer? ¿Tememos lo que puedan pensar de nosotros cuando proclamamos el evangelio? ¿Miedo a que nos maten por ser seguidores de Jesús? ¿A qué tenemos miedo, si Dios está con nosotros, si Dios no permitirá que nos ocurra ningún mal? Nosotros valemos más que los lirios del campo y los pájaros del cielo: somos hijos de Dios. ¿Miedo al sufrimiento, a la dificultad, a los problemas, a nuestras debilidades, a la muerte? Cristo padeció, sufrió, murió y resucitó por nosotros. Estamos salvados. Ahora, bien es verdad, que nosotros podemos rechazar esa salvación desde nelitefon.ru_31909uestra libertad.

Si estamos dispuestos a asumir y cumplir la misión que nos ha encomendado Dios, no tenemos motivo para el miedo; pues, si nosotros declaramos nuestra adhesión a Jesucristo ante los hombres, Él declarará nuestra adhesión a nosotros ante el Padre.

El miedo paraliza, nos inmoviliza, nos aísla, distorsiona la realidad. Por tanto, no tengamos miedo. Sí prudencia, sí cautela, sí moderación, sí discernimiento… pero nunca miedo. Nuestra única preocupación debe ser la de testimoniar a Jesús ante todos los hombres.

No tengamos miedo, siquiera de los que pueden matar el cuerpo, pero no pueden quitarnos la vida. Siguiendo a Mario Galizzi en su comentario al evangelio de Mateo, hemos traducido vida en lugar de alma. El cuerpo para un judío es el ser humano al completo, el ser que vive su materialidad aquí en la tierra, el ser visible que se relaciona con los demás. Esta realidad visible en su totalidad y en la medida en que manifiesta su relación con Aquel que es la fuente de la vida en hebreo se denomina nefesch, una palabra que en griego se dice psyché y que a nuestra lengua se traduce por alma o vida. Y esa vida que es relación con Dios no puede ser eliminada totalmente ni definitivamente.

Quien mantiene su relación con Dios, quien mantiene su adhesión a Jesús, quien se deja cada día transformar y configurar a Cristo por el Espíritu Santo, podrá morir materialmente, podrán arrebatarle su existencia, pero nadie podrá quitarle la vida, que es su relación con Dios, nadie podrá romper ese vínculo. Ese vínculo será roto únicamente por aquel que no quiera ser amigo de Dios, por aquel que no quiera relacionarse con Él, por aquel que niegue a Jesús ante los ddonde-encontrar-fotos-gratis-libres-de-derechos-de-autor-gratisemás.

Dios está siempre cerca de aquellos que lo invocan con sincero corazón, de aquellos que lo buscan, de aquellos que claman y lo llaman. Dios se preocupa por todos y cada uno de nosotros, sabe nuestras necesidades, conoce nuestras inquietudes, entiende nuestras dificultades. Nuestro padre siempre nos acompaña, siempre nos protege, siempre nos ayuda. Y si de algo hemos de tener miedo, no ha de ser a ser condenados (actitud del esclavo, que diría san Agustín), sino a ofender, a disgustar, a desagradar a nuestro Padre que únicamente nos ofrece amor. Ese es el verdadero temor de Dios. Miedo y temor a perder esa relación vital con Él, que nos amó primero desde toda la eternidad y nos seguirá amando durante toda la eternidad.

Si nosotros hemos reconocido a Jesús ante los demás, Él no reconocerá ante el Padre. Si nosotros hemos dado testimonio de Jesús delante de los hombres, Él dará testimonio de nosotros ante el Padre. Jesús quiere reconocernos como suyos ante el Padre, quiere salvarnos. Dios quiere nuestra salvación, Jesús nos busca para ofrecernos la salvación, el Espíritu Santo nos fortalece para que alcancemos la salvación.

Con esta certeza, en el corazón, en nuestra alma, en nuestro cuerpo incluso, en todo nuestro ser, estamos llamados a vivir nuestra existencia cotidiana; pero, teniendo en cuenta la importancia de ser testigos del amor de Dios, que se hace visible en Jesús, ante todos aquellos que se cruzan en nuestro camino, ante aquellos que conozcan o no a Dios, ante aquellos que acojan nuestras palabras o ante aquellos que las rechacen. Salgamos fuera y transmitamos a todo el mundo la alegría del evangelio.

 

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CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Cuáles son tus temores, tus miedos? ¿Qué es aquello que te turba, que te sobresalta, que te paraliza?
  • Reconoce ese temor, afróntalo, ¿Qué es lo peor que te puede pasar ante ese temor? Plántale cara, intenta poner en juego todas tus facultades para vencerlo. Ponlo todo en las manos amorosas de Dios, en el corazón de Jesús, a los pies de María su Madre, tu Madre y nuestra Madre. ¡Abandónate!
  • ¿Eres capaz de arriesgarte por Jesús? (Él se arriesga por ti). ¿Eres capaz de reconocer a Jesús ante los demás? (Él te reconoce ante el Padre) ¿Eres capaz de dar testimonio de Él? (Él da testimonio de ti).

 

 

VIDA – ORACIÓN

Acto de abandono

Padre, ignoro lo que hoy me va a ocurrir.
Pero sé que nada sucederá sin que tú lo hayas previsto y dispuesto,
desde toda la eternidad, para que redunde en bien mío.
Y esto me basta.

Adoro tus designios eternos e inescrutables;
por tu amor los acepto con todo el corazón;
en comunión con el sacrificio de Jesús, mi Salvador,
te ofrezco todo mi ser.

En su nombre y por sus méritos infinitos,
te pido firmeza en las contrariedades y aceptación sin reservas,
para que todo lo que dispongas o permitas,
sirva para tu mayor gloria y para mi santificación.
(Beato Santiago Alberione).

Como último recurso para que nos ayude a nuestra oración de hoy os dejo el enlace a un video estupendo de la Hna. Glenda: ¿Por qué tengo miedo?

“Tanto amó Dios al mundo que dio a su hijo único” Lectio Divina Domingo de la Santísima Trinidad (Jn 3,16-18)

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VERDAD – LECTURA

En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: 16«tanto amó Dios al mundo que dio a su hijo único, para que quien crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17Pues Dios no envió a su hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 18El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, porque no ha creído en el hijo único de Dios. 

 

El texto que nos ofrece hoy la liturgia, hemos de enmarcarlo dentro de un contexto algo más amplio como es el llamado diálogo de Jesús con Nicodemo. Por lo que creo que puede ser interesante que presentemos, aunque sea de una manera somera a dicho personaje y el diálogo al que hemos aludido.

Nicodemo, según nos cuenta el evangelista Juan era un fariseo (Jn 3,1). Los fariseos eran un movimiento o corriente dentro de la religión judía que se caracterizaba por una práctica escrupulosa de la Ley y por defender y adherirse a las tradiciones orales vivas del judaísmo. Jesús se enfrentó en diversas ocasiones con ellos porque escudándose en lo legal aniquilaban, precisamente, la Ley de Dios con sus tradiciones de origen humano; no podían mezclarse con los pecadores o las personas consideradas impuras; todo ello los hacía caer en muchas ocasiones en hipocresía. Pues bien, Nicodemo era un hombre importante perteneciente a esta corriente del judaísmo.

Nicodemo va a ver a Jesús, posiblemente siente curiosidad por la nueva doctrina que el joven Maestro de Nazaret está predicando. De hecho, lo llama así: Maestro. Va a verlo de noche, quizás por miedo a que lo puedan vincular con Jesús. Aunque desde el punto de vista teológico podemos interpretarlo, como que no se encuentra en la Luz de Jesús. Reconoce a Jesús como enviado por Dios, porque nadie puede hacer los signos que hace Jesús, si Dios no está con él (Cf. Jn 3,3).Santísima-Trinidad-2

Para que puedan entender todo el diálogo que va a tener con él, Jesús le pide que debe nacer de nuevo. Esto nos sirve a nosotros también de clave para poder profundizar y entender mejor el texto que hoy nos ocupa. Nacer de nuevo requiere una conversión radical, requiere que nos acerquemos a ver el Reino desde una perspectiva nueva, sin prejuicios, sin nuestra propia escala de valores, sin nuestros propios convencionalismos, sin nuestros conceptos previamente aprendidos… Hemos de acercarnos al Reino como niños pequeños, abiertos a su novedad y dispuestos a acoger el anuncio de Jesús como un nuevo descubrimiento que nos abre la puerta hacia la vida eterna. Hemos de acoger y vivir el seguimiento de Jesús con una apertura total. Pero, teniendo en cuenta que ese nuevo nacimiento ha de ser engendrado en el agua y el Espíritu. El agua y el Espíritu son símbolos que con toda probabilidad Nicodemo conocía; el agua puede hacer alusión a las purificaciones que realizaban los judíos y el Espíritu a la nueva creación. Juntos nos pueden estar diciendo que partiendo de nuestras propias tradiciones, hemos de abrirnos a la novedad del evangelio, que representa la nueva creación. Entrar en comunión con Jesús va a suponer un nuevo nacimiento.

Creo que era necesaria esta introducción para comprender de una manera adecuada el texto que hoy la liturgia nos propone. Desde esta nueva perspectiva, podemos entender mejor el significado de las palabras de Jesús: “tanto amó Dios al mundo que dio a su hijo único para que quien crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16). Jesús ha sido enviado y entregado por el Padre para que todo aquel que se una a su persona pueda alcanzar la vida plena. Una vida en la que reinará el amor de Dios, en la que reinará ese Dios que ama con locura al ser humano, que únicamente quiere su bien y su salvación; un amor que vence incluso a la muerte.

Dios no ha enviado a su Hijo para condenar al mundo, sino para que se salve, gracias a la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

En el texto no encontramos una alusión clara al Espíritu Santo; sí aparecen las otras dos Personas de la Santísima Trinidad: el Padre y el Hijo. Sin embargo, quien puede motivar y originar en nosotros la adhesión o unión con Jesús, si no el Espíritu, quien puede hacer nacer en nosotros la fe y mantenerla, si no el Espíritu. Quien puede hacer posible que nazcamos de nuevo y configurarnos con Jesús, si no el Espíritu. Es el Espíritu Santo quien nos modela según la forma de Jesús, y en el origen de todo esto está el Padre.Icono Trinidad 1

Estas tres Personas son un único Dios, son Trinidad. Y esta Trinidad tiene una característica que la constituye esencialmente, sustancialmente: el amor. Y eso es lo que vino a ofrecer Jesús al mundo enviado por el Padre; ahora bien, el hombre es libre de rechazar o acoger esa misericordia de Dios, esa ternura, esa bondad y ese amor de Dios. Por eso Dios no ha enviado a su Hijo para nuestra condena, sino para nuestra salvación. Ahora bien, en nuestras manos está acoger, creer y vivir la novedad de Jesús.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cómo es tu vivencia de la Trinidad, aunque no llegues a comprender este misterio?
  • ¿Estás dispuesto/a a dejar actuar al Espíritu Santo en ti para poder llegar a «nacer de nuevo»?
  • ¿Acoges con todo tu ser el amor que Dios te ofrece y te regala incondicionalmente?
  • ¿Qué acciones podría yo emprender para mostrar el amor de Dios en mi propio ambiente?

 VIDA – ORACIÓN

Divina Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
presente y operante en la Iglesia y en lo más profundo de mi ser;
yo te adoro, te doy gracias y te amo.

Por medio de María, Reina de los Apóstoles,
me ofrezco entrego y consagro totalmente a ti
por toda la vida y para la eternidad.

A ti Padre del cielo, me ofrezco, entrego y consagro como hijo.
A ti, Jesús Maestro, me ofrezco, entrego y consagro como hermano y discípulo.
A ti Espíritu Santo, me ofrezco entrego y consagro como “templo vivo”,
para ser consagrado y santificado.

María, madre de la Iglesia y madre mía,
tú que vives en intimidad con la Trinidad Santísima,
enséñame a vivir, por medio de la liturgia y los sacramentos,
en comunión cada vez más profunda con las tres divinas Personas,
para que toda mi vida sea un “Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo”. Amén.
(Beato Santiago Alberione).

 

Cometas en el cielo (Para trabajar la amistad)

Sentida adaptación de la popular novela homónima de Khaled Hosseini. Curiosamente, aunque la obra original se escribió en inglés, y el guión de David Benioff también, la mayor parte de los diálogos del film son en dari y pastún, en aras del realismo. En esa línea los pasajes afganos resultan creíbles, no estamos ante un título exótico con decorados de cartón piedra y occidentales maquillados. Y las escenas en que se vuelan las cometas resultan excitantes, y ayudan a acometer (¿o habría que decir “acometar”? la dura trama.

El PDF con la ficha para trabajar la película puedes encontrarlo en nuestra Página de Cineforum. Disfrutadla y Difundidla.

Si alguien estuviera interesado en celebrar algún cineforum o trabajar alguna película o tema concreto en Sevilla, puede ponerse en contacto conmigo; bibliaycomunicacion@gmail.com

Minientrada

VERDAD – LECTURADenario__Tiberio

Han sido reiterados los enfrentamientos que Jesús ha tenido con los fariseos en el transcurso del evangelio. Además cada vez tiene más seguidores que van creyendo en su palabra y, que al menos, le consideran un profeta. Por supuesto, que los fariseos y maestros de la ley no creen esto, es más, resulta ser una persona molesta, pues pone en evidencia la hipocresía con la que actúan muchos de los integrantes de estos grupos. Es necesario deshacerse de él. ¿Pero cómo? ¿De qué acusarlo? Para que sea juzgado y encontrado culpable es necesario tener algún motivo, pillarlo en un delito flagrante. Por eso deben estudiar bien su plan de acción. Es necesario quitarlo de en medio. En esta ocasión, ponen toda la carne en el asador, se alían incluso con los herodianos, que nos es que fueran por así decir «santos de su devoción», ya que estos son los partidarios de Herodes Antipas, el cual era un verdadero colaboracionista con el poder romano.
Los fariseos no van ellos mismos a enfrentarse con Jesús, sino que junto con los herodianos envían a sus discípulos (¿tanto miedo le tenían a Jesús?). Se acercan al Maestro, así lo reconocen ellos mismos, pero no con buenas intenciones. Su intención es hacerle caer en una trampa mediante una pregunta: «¿Es lícito pagar el impuesto al césar o no?»
La pregunta tiene su miga, pues todas las provincias del Imperio están obligadas a pagar el impuesto al césar. Ahora bien, aceptar esto era reconocer la soberanía extranjera sobre la nación judía. Incitar a no pagar el impuesto puede acarrearle a Jesús muchos problemas, pues le pueden acusar de sedicioso. Recordemos que desde la revuelta de Judás el Galileo en el año 6 d.C. negarse a pagar el tributo o inducir a ello es un delito grave. Por tanto, Jesús está entre la espada y la pared.
Sin embargo, Jesús no se arredra. Le devuelve la pelota. La respuesta la tienen ellos. Le dice: «Enseñadme la moneda del tributo». Es decir un denario romano. El tenerlo ellos es su poder es signo inequívoco de que pagan dicho tributo. ¿A qué viene la pregunta si ellos tienen clara la respuesta? Jesús da un paso más, porque la cuestión no está en pagar o no el tributo. Jesús, jamas se opondrá a que cumplamos con nuestros deberes sociales, aunque a veces tengamos que hacer frente a leyes injustas, pero ese es otro capítulo, que aquí no nos ocupa. Hemos de ir más allá, del simple pagar el tributo o no. Les pregunta acerca de la esfinge y la leyenda de la moneda. El denario de Tiberio en aquella época en la parte de la cara estaba representada la imagen del emperador y en el reverso podía leerse la inscripción: Tiberio César Augusto Hijo del Divino Augusto. La respuesta es clara: del césar. Pues si esa moneda lleva la esfinge del césar, lleva su nombre, está acuñada por él… Devolvédsela al césar. Además si ya pagan el impuesto correspondiente, ¿a qué viene preguntarle a Jesús?
Lo verdaderamente importante del pasaje viene a continuación: «Dad a Dios lo que es de Dios». Dad a Dios lo que le pertenece. Pero… ¡si nadie a preguntado a este respecto! Nadie, pero esto es lo verdaderamente importante. Dad a Dios lo que es suyo. Y a Dios pertenece todo el orbe y sus habitantes (Sal 24). La obediencia a Dios está por encima de cualquier otra ley. Hemos de ser fieles a la Alianza, hemos de hacer su voluntad, hemos de amarle con todo nuestro ser y hemos de acoger a su enviado Jesucristo.

 

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Los mismos fariseos y herodianos reconocen a Jesús como maestro, ¿Y yo le considero como el único Maestro de mi vida?
  • ¿Qué significa para mí hacer la voluntad de Dios? ¿Qué «deberes» conlleva? ¿Amo a Dios con todo mi ser y acojo a Jesús en mi persona y en mi vida?

 

VIDA – ORACIÓN

Oramos con el Beato Santiago Alberione:

Te amo, Jesús, mi vida,
mi alegría y fuente de todo bien.
Quiero amarte cada día más,
a ti y a los hombres redimidos con tu sangre.

Tú eres la vid y yo el sarmiento:
quiero estar siempre unido a ti
para dar fruto abundante.

Tú eres la fuente:
dame gracia cada vez más abundante
para mi santificación.

Tú eres la cabeza; yo uno de tus miembros:
comunícame tu Espíritu Santo
con todos sus dones.

Venga a nosotros tu reino por María.
Conforta y salva a mis hermanos los hombres.
Acoge en tu reino a los difuntos.
Multiplica y santifica
a los que has llamado a difundir la Buena Noticia.

Lectio Divina del Domingo XXIX del T. O. (Mt 22,15-21)

IIª Jornadas Bíblicas en Sevilla

Cartel 2as jornadas Sevilla v3Por segundo año consecutivo se celebran en Sevilla unas Jornadas bíblicas organizadas por la Escuela de Animación Bíblica San Pablo en las que colaboran la Escuela de Animación bíblica de Barcelona, la Parroquia de San Sebastián y varios miembros de la Asociación Bíblica Española. Estas se celebrarán del 7 a 9 de marzo en la capital hispalense.
Información de las jornadas:
Tema: Jesús de Nazaret
Organiza: Escuela de Animación Bíblica y Comunicación San Pablo
Coordina: Pepe Pedregosa (Tel.:678 806 822 / bibliaycomunicacion@gmail.com)
Colaboran: Escuela de Animación Bíblica de Barcelona y Parroquia de San Sebastián de Sevilla
Lugar: El viernes y sábado por la mañana en Casa Comunidad Paulinos (Progreso 21 Sevilla) y el sábado por la tarde y el domingo en Parroquia de San Sebastián (San Salvador 1 Sevilla)
Programa:
Viernes 7 de marzo
18:30h Charla “Jesús, Esclavo y Señor” (Álvaro Pereira, biblista y coordinador del Servicio Religioso Universitario de la Diócesis de Sevilla)
20:00h Charla “Y les hablaba en parábolas” (Antonio J. Guerra, biblista y delegado de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Sevilla)
Sábado 8 de marzo – mañana
11:00h Charla “Jesús, nosotros y la misericordia” (Ángel Canca, teólogo y vicario de Nuestra Señora de la Salud de Sevilla)
12:30h Charla “El seguimiento de Jesús” (Pepe Pedregosa, coordinador de la Escuela de Animación Bíblica y Comunicación San Pablo)
Sabado 8 de marzo – tarde
18:00h Charla “La mirada de Jesús” (Quique Fernández, coordinador de la Escuela de Animación Bíblica de Barcelona)
19:30h Charla “Jesús de Nazaret, Dios y hombre” (Javier Velasco-Arias, profesor de Biblia en el ISCREB y el CEP de  Barcelona)
21:00h Concierto/Oración “La alegría del Evangelio, el Evangelio de la alegría (José Manuel Montesinos y Paqui Alonso, música cristiana-católica)
Domingo 9 de marzo
11h Presentación multimedia “Cuando Francisco era Jorge” (José Antonio Medina, director espiritual del seminario de la Diócesis de Cádiz-Ceuta)

Os esperamos a todos aquellos que podáis y además os invitamos a que le deis la máxima difusión para que puedan asistir toda aquella personas que estén interesadas.

La entrada es libre y gratuita.

Lectio Divina Domingo II del Tiempo Ordinario

VERDAD – LECTURA theophany-icon

En el Evangelio de Juan historia y símbolo se mezclan. En el texto de hoy, el simbolismo consiste sobre todo en evocaciones de texto conocidos del Antiguo Testamento que revelan algo respecto de la identidad de Jesús. En estos pocos versos (Jn 1,29-34) hay las siguientes expresiones con densidad simbólica: a) Cordero de Dios; b) Quitar el pecado del mundo; c) Existía antes que yo; d) El descenso del Espíritu como paloma; e) Hijo de Dios.

Cordero de Dios. Este título evocaba la memoria del éxodo. En la noche de la primera Pascua, la sangre del Cordero Pascual, con el que se señalaban las puertas de las casas, constituía para la gente señal de liberación (Es 12,13-14). Para los primeros cristianos Jesús es el nuevo Cordero Pascual que libera a su pueblo (1Cor 5,7; 1P 1,19; Ap 5,6.9).

Quitar el pecado del mundo. Evoca la frase tan bonita de la profecía de Jeremías: “Ya no tendrán que enseñarse mutuamente diciéndose el uno al otro: Conozcan a Yavé. Pues me conocerán todos, del más grande al más humilde. Porque yo habré perdonado su culpa y no me acordaré más de su pecado” (Jer 31,34).

Existía antes que yo. Evoca varios textos de los libros sapienciales, en los que se habla de la Sabiduría de Dios que existía antes de todas las demás criaturas y que estaba junto a Dios como maestro de obras en la creación del universo y que, por fin, fue a morar en medio del pueblo de Dios (Prov 8,22-31; Ec 24,1-11).

El descenso del Espíritu como paloma. Evoca la acción creadora en la que se dice que “el espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas “ (Gén 1,2). El texto de Génesis 1,2 sugiere la imagen de un pájaro que vuela sobre un nido. Imagen de la nueva creación en movimiento bajo la acción de Dios.

Hijo de Dios: es el título que resume todos los demás. El mejor comentario de este título es la explicación del mismo Jesús: “Las autoridades de los judíos respondieron: No te apedreamos por algún bien que hayas hecho, sino porque siendo hombre, insultas a Dios, haciéndote pasar por Dios.” Jesús dijo:”¿No está escrito en la Ley de ustedes: Yo lo digo: ustedes son dioses? Se llama, pues, dioses a los que reciben la palabra de Dios; y no se puede dudar de la Escritura. Entonces, si el Padre me ha consagrado y enviado al mundo, ¿no puedo decir que soy Hijo de Dios sin insultar a Dios? Si yo no cumplo las obras del Padre, no me crean. Pero si las cumplo, aunque no me crean por mí, crean por las obras que hago y sepan de una vez que el Padre está en mí y yo estoy en el Padre.” (Jn 10,33-39)

CAMINO – MEDITACIÓN

 

  • Jesús es el único que puede quitar el pecado del mundo, ¿soy consciente del gran regalo del sacramento de la reconciliación?
  • ¿Estoy en un proceso de continua conversión?
  • ¿De qué manera doy yo testimonio de Jesús en mi vida?
  • ¿Me siento animado en todo momento por el Espíritu Santo? ¿De qué modo?

 

VIDA – ORACIÓN

  • Doy gracias a Dios por sentirme amado por él y por el sacramento de la reconciliación.
  • Pido perdón a Dios por las veces en que no me comporto como un verdadero hijo suyo.
  • Pido fuerzas a Dios para dar testimonio de Jesús en todas las circunstancias de mi vida.
  • Invoco al Espíritu Santo para hacerme consciente de su presencia.

Primera parte de la Lectio, Verdad – Lectura, preparada por: Carlos Mester, O.Carm. Más información en: http://ocarm.org/es/content/lectio/lectio-divina-juan-129-34

Lectio Divina Domingo del Bautismo del Señor

VERDAD – LECTURA

Fíjate en un detalle interesante: las palabras de Jesús del v. 15 son las primeras que pronuncia en el evangelio de Mateo. Por otra parte resultan absolutamente novedosas con respecto a los textos paralelos de Marcos y Lucas.
En esa frase de Jesús destacan dos términos: “cumplir” y “justicia”.
“Cumplir” (pleroô) es un término que Mateo suele reservar para Jesús (para los discípulos emplea otros, como “hacer [la voluntad]”, “observar”, etc.). Tiene el sentido de realizar perfectamente, consumar. Naturalmente, apunta a la famosa sentencia mateana puesta en labios de Jesús: “No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir”, 5,17).
“Justicia” (dikaiosynê) es un término fundamental y característico de Mateo (aparece siete veces en su evangelio). En general, la palabra se refiere a una acción humana, a una conducta que hay que seguir. Pero el contenido de eso que hay que seguir o cumplir desborda lo puramente normativo o legal: es la voluntad de Dios. La expresión “toda justicia” refuerza este sentido: no se trata sólo del bautismo de Juan, sino que el bautismo de Juan está inscrito en una voluntad de Dios más general (el diálogo trata de justificar lo embarazoso que supuso para los primeros cristianos el hecho de que Jesús se hiciera bautizar por Juan).
Observa que la voz celeste del v. 17 ha pasado de la segunda persona en el relato de Marcos (y de Lucas): “Tú eres mi Hijo amado…”, a la tercera: “Éste es mi Hijo amado…” De esta manera, es todo el pueblo –también nosotros– el que se convierte en testigo de la obediencia del Hijo a la voluntad del Padre.
Fíjate en algunas posibles alusiones al Antiguo Testamento:
En el v. 16 podríamos encontrar una amalgama de referencias veterotestamentarias:
1) “subir [o salir] del agua” podría aludir al paso de Israel por el mar de las Cañas, tras su salida de Egipto (“De Egipto llamé a mi hijo”, Mt 2,15 [cita de Os 11,1]);
2) la apertura de los cielos quizá sea una alusión al texto de Is 63,19: “¡Ojalá rasgases el cielo y bajases; los montes se derretirían ante ti” (aunque se apreciaría más claramente en Marcos, que emplea el verbo “rasgar”): en Jesús, el Hijo, se hace presente entre los hombres el Espíritu de Dios;
3) el Espíritu de Dios descendiendo como una paloma podría tener relación con el Espíritu divino que aleteaba sobre las aguas primordiales (Gn 1,2): el bautismo de Jesús y la consiguiente revelación de su filiación divina inaugura un mundo nuevo, una nueva creación.
En el v. 17 probablemente hay una referencia a Is 42,1: “Éste es mi siervo, a quien sostengo, mi elegido, en quien me complazco” (en griego, la palabra pais significa tanto “hijo” como “siervo”; en la traducción de los LXX, pais traduce el ‘ebed hebreo, “siervo”).

 

CAMINO – MEDITACIÓN

Reflexiona sobre lo que propone Mateo: si el Hijo de Dios lo es porque ha obedecido cumplida y perfectamente la voluntad del Padre (“toda justicia”), así nosotros también debemos obedecer y hacer su voluntad si queremos ser hijos perfectos (“Vosotros, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”, 5,48; aunque no debemos olvidar que no hablamos de perfección moral, de no cometer pecados, sino de amar…). Es una de las peticiones del Padrenuestro: “Hágase tu voluntad…” Significa que nuestra tarea es permitir con nuestra vida que se haga la voluntad de Dios.
Detente en la estructura trinitaria que se aprecia en el pasaje: “Voz del Padre, reposo del Espíritu y título de Hijo” (Luis Alonso Schökel), y piensa en la importancia que debemos conceder a la invocación trinitaria que va aneja a la señal de la cruz (¿cuándo la hacemos?, ¿por qué la hacemos?, ¿somos conscientes de lo que estamos haciendo cuando la hacemos?).
Recuerda el simbolismo del agua y medita sobre él: “El icono del bautismo de Jesús muestra el agua como un sepulcro líquido que tiene la forma de una cueva oscura, que es a su vez la representación iconográfica del Hades, el inframundo, el infierno. El descenso de Jesús a este sepulcro líquido, a este infierno que le envuelve por completo, es la representación del descenso al infierno: ‘Sumergido en el agua, ha vencido al poderoso” (cf. Lc 11,22), dice Cirilo de Jerusalén. Juan Crisóstomo escribe: ‘La entrada y la salida del agua son representación del descenso al infierno y de la resurrección’” (Joseph Ratzinger-Benedicto XVI).

 

VIDA – ORACIÓN

Siéntete confiado y llámale a Dios Abbá, porque por el bautismo hemos sido hechos hijos en el Hijo: “La prueba de que sois hijos es que Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: Abbá, es decir, ‘Padre’. De suerte que ya no eres siervo, sino hijo, y, como hijo, también heredero por gracia de Dios” (Gál 4,6-7).
Pídele a Dios que te dé la gracia para poder obedecerle y cumplir su voluntad. (“Obedecer” procede del latín ob-audire, y se refiere a “escuchar con atención” la Palabra de Dios para poder cumplirla y ponerla en práctica.)
Alaba a la Trinidad santa: al Padre, que engendra al Hijo y se complace en él; al Hijo, que escucha al Padre y le obedece “hasta la muerte, y una muerte de cruz” (Flp 2,8); y al Espíritu, que descendiendo del Padre y descansando en el Hijo, proporciona una vida plena y abundante. (De igual manera puedes dar gracias al Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo.)

Preparado por el Equipo de Lectio Divina del Departamento de Pastoral de la Universidad Pontifica Comillas de Madrid.

Lectio Divina Domingo de la Sagrada Familia

VERDAD – LECTURA

 

El texto contiene dos escenas estrechamente ligadas. La primera es la huída a Egipto y la segunda la vuelta de Egipto y el establecimiento en Nazaret. Plantea por tanto un importante desplazamiento; la vuelta a un lugar tradicional para la Historia de Israel, Egipto, al comienzo de su existencia como pueblo. Ello se presenta a través de claros paralelismos literarios y constantes repeticiones.

Para Mateo es el último relato acerca de la infancia de Jesús y como en el resto de su evangelio las referencias a la tradición judaica son numerosas. El nacimiento y la vida del Maestro se entiende dentro de esa tradición. Es el cumplimiento a todos los anuncios de un nuevo Mesías. Egipto, el lugar del comienzo del Éxodo, es el marco del nuevo inicio desde donde deben partir José y su familia para regresar a la vida, tal y como hizo el pueblo de Israel. Belén y Nazaret también se insertan en esa tradición. De ahí la insistencia de Mateo en recordar las palabras proféticas

Esa fuerte presencia profética se percibe no sólo en las distintas citas sino también en el modo de comunicación;  a través de los sueños y con la presencia del ángel del Señor (cf. 1Re 19).
José adquiere un protagonismo claro. Es obediente y el mediador para que Jesús pueda llegar a ejercer su ministerio. Para Lucas el personaje determinante en la infancia es María.

La palabra muerte aparece en muchas ocasiones. Con ello se pone de manifiesto que la opción de Dios es por la vida. Cuando todo parece que va a desaparecer, su obrar va encaminado a hacer surgir la vida allí donde las circunstancias son muy adversas. Herodes y Arquelao, con todo su poder y crueldad (mata a los infantes no sólo de Belén sino de los alrededores) no son capaces de impedir la acción de Dios.  Desde la infancia de Jesús hasta la cruz la muerte y su amenaza están estrechamente ligadas a su vida y ministerio.

CAMINO – MEDITACIÓN
Fíjate en el protagonismo de José, un varón justo, cumplidor de la Ley y que tiene un papel determinante; salvaguardar la vida de su familia. Actúa sin dilación, sin tardanza. Su respuesta a Dios es una acción inmediata, que implica un desplazamiento, un cambio radical en su vida y en la de los suyos. La vuelta de Egipto lo lleva a un lugar de mala fama en la región del norte, en Galilea.

La Tradición es un elemento fundamental en este texto. Cada una de los desplazamientos se vive como cumplimiento de la profecía, es decir, como signo de la presencia inequívoca de Dios. Conocer la tradición de Israel ayuda a entender y desvelar la profundidad de los relatos del Nuevo Testamento.

 

VIDA – ORACIÓN

 

  • Recuerda a todas aquellas personas obligadas a realizar desplazamientos no deseados. A aquellos que deben abandonar a sus familias o sus lugares de origen para luchar por la vida.
  • Ruega por las personas, los gobiernos, los sistemas económicos, que crean una sociedad insegura y basada en el temor; el temor a la soledad, a la pobreza, al hambre, a la tortura, al asesinato, a la enfermedad, a la muerte.
  • Escucha el clamor y el llanto de quienes sufren, de quienes no ven posibilidad de vida, de quienes no tienen fuerzas ni ayuda para iniciar un camino nuevo. Siéntete como José responsable de los tuyos.
  • Agradece la presencia de Dios en lo cotidiano y los pequeños cambios que se producen. Su presencia en las ilusiones, en los sueños y en las mediaciones, que poco a poco y de modo sencillo abren cauces de vida. Descubre los signos de vida que marcan un nuevo comienzo, un Nazaret en el día a día, una vida llena de lo cotidiano, pero suficientemente importante como para haber sido ya anunciada por los profetas.
  • Presenta a todas las personas, creyentes fieles y firmes, que de modo casi olvidado, (como José) son capaces de dinamizar tu vida, la de tu comunidad, la de tu parroquia…

Preparada por el Equipo de Lectio Divina del Departamento de Pastoral de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid.

Lectio Divina del IV Domingo de Adviento

VERDAD – LECTURAsan jose y angel

Mateo y Lucas nos relatan de manera breve la infancia de Jesús. Un texto que añaden al resto de su evangelio tomado fundamentalmente de Marcos. Mantienen algunas diferencias: en el relato de Lucas la protagonista es María, en el de Mateo es José quien desempeña el papel principal. Lucas parece dar a entender que la familia de Jesús proviene de Nazareth. Mateo presupone que la familia de Jesús venía de Belén, ciudad de David.

Lo decisivo: las motivaciones teológicas. Mateo pretende mostrar en profundidad la identidad de aquel que él y su comunidad reconocían como Mesías y Señor de sus vidas: Jesús, como hijo de José -padre legal de Jesús- pertenece a la estirpe de David; nace en Belén, la ciudad de David; Mateo relaciona los acontecimientos de los primeros años de la vida de Jesús con profecías del Antiguo Testamento, cuyos libros tenían una autoridad decisiva para los judíos. 

“En la Comunidad de Mateo hay algunos miembros que proceden del judaísmo. Son aquellos que han descubierto en Jesús al Mesías enviado por Dios. La actitud de este grupo está representada en la figura de José, que escucha obedientemente las indicaciones de Dios, acoge a Jesús y lo custodia de todos los peligros. Sin embargo, la mayor parte de la comunidad está compuesta por cristianos que antes no eran judíos. Este grupo está representado por los magos de oriente que buscan incansablemente a Jesús. En su camino hacia él han tenido que pasar a través de los judíos, depositarios de las Escrituras, pero al final su perseverancia y su fe los ha conducido hasta Jesús, a quien adoran de todo corazón.” (cfr. Salvador Guijarro: “La infancia de Jesús según Mateo” Reseña Bíblica 2 (1994) 14-21) 

En los relatos de la infancia de personajes importantes, tanto en la literatura helenística como en la judía se encuentran con frecuencia intervenciones divinas extraordinarias: presencia de ángeles, sueños, anuncio del nombre… Así la infancia de Moisés (Exodo 1-2). Los sueños son revelaciones, visiones que el ser humanos acoge pasivamente. Escucha y pone en práctica.

Mateo muestra que Jesús además de estirpe de David es Dios-con-nosotros por obra del Espíritu Santo. La maternidad de María no es obra de José. Se han celebrado los esponsales, no la boda. Mateo lo confirma con las citas de cumplimiento “todo esto sucedió para…”: Mateo se apoya en la promesa/profecía de Is. 7, 14 y traduce el hebreo ‘Imh’ (significa “muchacha, joven, núbil”) como lo habían ya traducido los judíos de lengua griega: ‘virgen’ (cfr. Luis A. Schökel: La Biblia del PeregrinoNT. Mensajero-Verbo Divino, pg. 43). Es un texto propio de Mateo. La aceptación por parte de José significa reconocimiento legal, Jesús es hijo de José.

El nombre del niño “Jesús” es la helenización del hebreo “Yesua” (Yahvé ayuda). El nombre anuncia un destino: Jesús nace para salvar al ser humano del pecado. Salvación teológica, no política.

La pregunta ¿Quién es Jesús? era muy debatida en el ambiente que rodeaba a la comunidad de Mateo. Los judíos se preguntaban y preguntaban a los cristianos si realmente Jesús era el Mesías esperado. La respuesta de Mateo: contar una historia. En ella son importantes los nombres de persona en Mt 1, y los nombres de lugar en Mt 2. Mateo 1 responde a: ¿Quiénes son los antepasados de Jesús? Conocerlos, es conocer a la persona en profundidad. Y en Mateo 2 aparecerá el lugar de origen de una persona fundamental entonces para conocer a una persona. Mateo insiste: Jesús ha nacido en Belén, patria de David y lugar de residencia de la familia de su padre. Es cierto que su infancia la pasó en Nazaret y por eso era conocido como el Nazareno, pero esto se debió a la persecución de Herodes.

CAMINO – MEDITACIÓN

¿Quién es Jesús? La ‘normalidad’ del Nacimiento de Jesús el Mesías: Los padres de Jesús y hermanos de Jesús ¿No es éste el hijo del carpintero? (Mt 13, 53-33). Atravesar la realidad para contemplar la hondura de este Jesús, Salvador. Adorar el Misterio.

La figura de José. Mateo señala el origen judío de José, su aceptación de la misteriosa comunicación que Dios le hace a través de sueños y del ángel. José es fiel a la ley y acoge a María y a Jesús. Detenerse en las formas cómo Dios nos habla al corazón. Necesidad de escucha y silencio para acoger –como José- la sorprendente voluntad de Dios..

Mateo desea animar la fe de su comunidad (y la nuestra) Jesús es también desde su nacimiento “Dios-con-nosotros. Presente en nuestras vidas. Experiencia pascual.

VIDA – ORACIÓN

Pedir la gracia de ver en Jesús al Dios-con-nosotros (“conocimiento interno del Señor –dirá San Ignacio EE 104-, que por mí se ha hecho hombre, para que más le ame y le siga”). Para sentir y expresar la alabanza y el agradecimiento.

El amor del Padre tiene un nombre………………. Jesús, Hijo de David, Salvador

El amor de la Madre tiene un nombre……………. Jesús, Hijo de David, Salvador

El niño que nos nace tiene un nombre……………. Jesús, Hijo de David, Salvador

El objeto de tu fe tiene un nombre ……..……….. Jesús, Hijo de David, Salvador

Saber que somos reconciliados, perdonados es.. … Jesús, Hijo de David, Salvador

Hacer de la vida un servicio gratuito es …………. Jesús, Hijo de David, Salvador

Hacer nacer la ilusión en tu entorno es ………….. Jesús, Hijo de David, Salvador

Sonreír desde el corazón es ……………………… Jesús, Hijo de David, Salvador

Desearte felicidad y gozo ………………………… Jesús, Hijo de David, Salvador

Elaborada por el Equipo de Lectio Divina del Departamento de Pastoral de la Universidad Pontificia Comillas – Madrid