Seguir a Jesús: Pararse, analizar, priorizar y actuar. Lectio Divina Domingo XXIII del Tiempo Ordinario – Ciclo C

VERDAD – LECTURA

Evangelio Lc 14,25-33

En aquel tiempo, nos dice la liturgia del día de hoy, mucha gente acompañaba a Jesús. También hoy muchos acompañamos a Jesús, o nos decimos seguidores suyos. Pero, ¿verdaderamente estamos en el camino del seguimiento de Jesús? ¿Verdaderamente hemos entendido el significado de ser discípulo de Jesús? No quiero agobiarte ahora con preguntas. Eso será más tarde, en la segunda parte de nuestra lectio, pero me gustaría que tomaras conciencia del significado que puede tener seguir a Jesús y las consecuencias para tu vida.

No creo, como en muchas ocasiones se ha expresado, que Jesús en este fragmento del evangelio nos está invitando a odiar, despreciar o menospreciar a nuestros padres o a nuestra familia. Eso sería inconcebible. Jesús no nos está pidiendo eso, Dios no nos pide eso. ¿Cómo podría un Padre Misericordioso pedirnos eso? Ahora bien, lo que Jesús sí quiere decirnos es que caigamos en la cuenta de cuál es nuestro orden de prioridades, cuáles son nuestros intereses, cuál es nuestra escala de valores y, sobre todo, ¿qué escusas nos ponemos para no ser fieles en el seguimiento de Jesús?

El seguimiento de Jesús conlleva renuncias, dificultades, obstáculos, esfuerzo… como cualquier otra elección que hagamos en la vida. Decidirnos en este momento a practicar algún deporte, por ejemplo, entrañará para nosotros disciplina, compromiso, esfuerzo, priorizar actividades, etc. Pues lo mismo ocurre con nuestro camino de seguimiento.

Es más cuando uno va a comenzar alguna actividad, algún proyecto, alguna tarea, lo primero que hace es sentarse tranquilamente a planificar, estudiar sus posibilidades, ver las dificultades con las que puede encontrarse, etc. En desarrollo personal, diríamos, que es el momento realizar un análisis FARO (herramienta desarrollada por María Francisca Utard): clarificar nuestras Fortalezas, verificar nuestras Áreas de mejora, analizar los Retos que se nos avecinan y percatarnos las Oportunidades que se nos pueden presentar. Para más información te remito a:

https://www.estrategiaynegocios.net/empresasymanagement/1256633-330/cambiar-el-foda-por-el-faro-le-ayuda-a-orientar-mejor-las

Jesús nos invita, en este preciso instante, a que nos paremos por un momento, y clarifiquemos qué queremos en nuestra vida de cristianos. Es muy posible que la meta la tengamos clara: el seguimiento de Jesús. Muy bien. La cuestión ahora está en si te has parado por un momento y te has dado cuenta del significado que eso tiene. ¿Qué estás dispuesto a hacer? ¿Sabes que tendrás que priorizar algunas cosas y renunciar a otra? (como en cualquier elección que hagamos en la vida) ¿Has medido tus fuerzas? ¿Cómo harás frente a los retos que tienes por delante?

Jesús nos invita a que analicemos todo esto; y una vez que, hemos decidido que sí, que vamos a seguirle con todas las consecuencias, ponernos manos a la obra, pasar a la acción y colocar en el centro de nuestra vida a Jesús, nuestro Maestro, dejándonos transformar por el Espíritu: asumiendo, acogiendo y haciendo nuestras las actitudes de Jesús. Siendo un reflejo del amor de Dios para todos aquellos que se crucen en nuestro camino. Es sobre todo un camino de plenitud, un camino de satisfacción personal, de crecimiento y desarrollo pleno.

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?

• ¿Qué significa para ti seguir a Jesús? ¿Cómo contrasta este significado con las palabras del evangelio?

• ¿Cuál es el orden de tus prioridades? ¿A qué estás dispuesto a renunciar por seguir a Jesús? Vuelve a las preguntas con las que nos encontrábamos más arriba y respóndelas delante de Jesús.

• Realiza un análisis FARO de tu vida cristiana cuando vayas a la oración.

VIDA – ORACIÓN

Da gracias al Padre por haberte llamado al camino del seguimiento de Jesús, por haberte llamado a una vida más plena.

Pide a Jesús que te ayude en este camino de transformación y al Espíritu Santo que te ilumine para saber apreciar los recursos que Dios va poniendo en tu camino de seguimiento.

Comprométete a priorizar los valores del evangelio y ponerlos en práctica en tu vida, aprovechando precisamente esos recursos que Dios pone a tu alcance.

JEREMÍAS, MODELO DE FIDELIDAD Y ENTREGA – LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Jeremías 38,4-6.8-10

4En aquellos días los dignatarios del pueblo dijeron al rey:

«Pedimos la muerte de este hombre, que desalienta a los combatientes que quedan en esta ciudad y a todo el pueblo, al hablarles en tales términos. Es evidente que este hombre no busca el bien de este pueblo, sino su desgracia».

5El rey Sedecías respondió:

«En vuestras manos está, puesto que el rey no puede nada contra vosotros».

6Entonces ellos agarraron a Jeremías y lo arrojaron en la cisterna del príncipe Malquías, situada en el patio de la guardia, bajándolo con cuerdas. En la cisterna no había agua, sino fango, y Jeremías se hundió en él. 8Salió Ebedmélec del palacio real y fue a decir al rey:

9«Oh rey, mi señor, mal han procedido todos esos hombres en todo lo que han hecho al profeta Jeremías. Lo han echado en la cisterna, donde va a morir de hambre, pues ya no hay pan en la ciudad».

10Entonces el rey dio a Ebedmélec, el etíope, esta orden:

«Toma de aquí contigo tres hombres y saca a Jeremías de la cisterna antes de que muera».

Jeremías es el profeta modelo de fidelidad y entrega a la misión recibida. Precisamente por ello sufre persecución, la cual le hizo sufrir bastante. Una de esas persecuciones es precisamente la que se nos narra en el fragmento de la primera lectura de este domingo.

Nos encontramos en el tiempo inmediato anterior a la destrucción de Jerusalén en el año 587 a.C. En aquel momento la ciudad está sitiada, el pueblo desanimado y hay desabastecimiento de agua y de pan. El consejo de Jeremías al rey es que éste entregue la ciudad antes de que el pueblo continúe sufriendo. Este Profeta predicaba la Palabra de Dios sin amilanarse a pesar de las persecuciones, precisamente por eso los dignatarios del pueblo pidieron al rey su ejecución. Pero ni el rey, ni los dirigentes querían mancharse las manos con la sangre de Jeremías, por eso le abandonan en el fondo de la cisterna para que muriera por sí mismo.

Jeremías es el anunciador de la salvación sobre Judá y Jerusalén, el que anuncia la nueva alianza que Dios establece con su pueblo. Y contribuyó al nacimiento de una nueva nación fiel al pacto con Yahveh.

Sin embargo, Dios no abandona nunca a sus elegidos, a aquellos que han sido enviados a proclamar su Palabra y sirviéndose de un extranjero, Ebedmélec, lo libera de su cautiverio.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Jeremías es modelo de fidelidad y de entrega a la misión recibida, también tu has recibido la llamada de Dios para anunciar su Palabra, ¿de qué manera realizas y vives esta misión en tu día a día?
  • ¿Intentas anunciar la Palabra de Dios, su amor y misericordia a pesar de las dificultades que puedas encontrar?
  • ¿Eres conscientes de que Dios no abandona nunca a los seres humanos? ¿Qué está siempre presente en sus vida y quiere lo mejor para ellos?
  • ¿Te das cuenta de que Dios pone en tu camino personas, como Ebedmélec para Jeremías, que te ayudan en los momentos de mayor dificultad? ¿Das gracias por ello?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 5

2Escucha mis palabras, Señor, atiende a mi gemido,

3oye la voz de mi lamento, Rey mío y Dios mío.

4A ti, Señor, te invoco; de mañana me escuchas, de mañana me dirijo a ti y me quedo esperando.

5Tú no eres un Dios que se complace en la injusticia, el malvado no puede ser tu huésped.

6Los soberbios no resisten delante de tus ojos, aborreces a todos los malhechores,

7llevas a la ruina a los mentirosos, al hombre explotador y fraudulento el Señor lo detesta.

8Mas yo, por tu infinita bondad, entro en tu casa, me postro hacia tu templo con toda reverencia.

9Guíame tú, Señor, por tu justicia, frente a mis opresores, allana tus caminos ante mí.

[…]

12Que se alegren los que en ti confían, que siempre estén alegres, porque tú los proteges; que se gocen en ti los que aman tu nombre.

13Pues tú, Señor, bendices al que es justo, como un escudo lo protege tu favor.

“VUESTRO PADRE HA DECIDIDO DAROS EL REINO” -LECTIO DIVINA DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO C

VERDAD – LECTURA

Evangelio Lc 12,32-48

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:  32«No tengáis miedo, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha decidido daros el reino. 33Vended lo que tengáis y dad limosna con ello. Haceos bolsas que no se gasten y riquezas inagotables en el cielo, donde no entra ningún ladrón, ni roe la polilla; 34porque donde esté vuestra riqueza, allí estará vuestro corazón. 35«Estad preparados y tened encendidas vuestras lámparas. 36Sed como los criados que esperan a su amo de retorno de las bodas para abrirle tan pronto como llegue y llame. 37¡Dichosos los criados a quienes el amo encuentra en vela a su llegada! Os aseguro que los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos él mismo. 38Si llega a medianoche o de madrugada y los encuentra así, ¡dichosos ellos! 39Tened en cuenta que si el amo de casa supiera a qué hora iba a venir el ladrón, estaría en guardia y no dejaría que asaltaran su casa. 40Estad preparados también vosotros, porque a la hora que menos penséis vendrá el hijo del hombre.»

41Entonces Pedro le dijo: «Señor, esta parábola, ¿la dices por nosotros o por todos?»

42El Señor contestó: «¿Quién es, entonces, el administrador fiel y prudente, para que dé a la servidumbre la comida a su hora? 43¡Dichoso ese criado si, al llegar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber! 44Os aseguro que le pondrá al frente de todos sus bienes. 45Pero si ese criado, pensando que su amo va a tardar en venir, se pone a maltratar a los demás criados y criadas y a comer y a beber hasta emborracharse, 46su amo vendrá el día y la hora que él menos lo espere, lo castigará severamente y lo pondrá en la calle, donde se pone a los que no son fieles. 47El criado que sabe lo que su amo quiere y no lo hace será severamente castigado. 48Pero el que no lo sabe, si hace algo que merece castigo, será castigado con menos severidad. Al que mucho se le da, mucho se le reclamará; y al que mucho se le confía, más se le pedirá.»

Jesús nos está invitando en este domingo a no dejarnos atrapar por la acumulación de bienes que son perecederos y que muchas veces carecen de importancia. Ojo que nos está llamado la atención acerca de la acumulación o la excesiva preocupación por el tener o por las cosas superfluas de la vida. Es cierto que lo hace con un lenguaje radical. Pero sobre todo es una llamada al compartir.

Aunque, Jesús comienza esta exhortación con palabras de cariño: «No tengáis miedo, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha decidido daros el reino.» Dios nos ha regalado el bien más preciado y más importante: el Reino de los cielos, su amor, su cercanía, su misericordia, su apoyo incondicional; estar siempre, si queremos disfrutando de su presencia, aunque no sea de una manera plena.

Es por esto, que nuestro Maestro nos animando a desprendernos de las riquezas, pero no únicamente por el hecho de desprenderse de las mismas, sino sobre todo para que no pongamos en ellas nuestro corazón y podamos compartirlas con los demás.

Para poder ser desprendidos y compartir con los demás hemos de estar atentos y vigilante y, precisamente a esto nos invita Jesús por medio de las dos parábolas que se narran en los primeros versículos del fragmento del evangelio de hoy: tened ceñida la cintura y tened las lámparas encendidas.

Y además, lo más importante, no podemos estar esperando la llegada del Reino y andar preocupado por las cosas materiales. Hemos de estar atentos y disponibles para esa llegada, sin dar una excesiva importancia a lo que no la tiene, que son los bienes materiales, que pueden ayudar, pero nunca podrán darnos la felicidad, si no hay algo más.

Pedro, haciéndose portavoz de los otros discípulos, pregunta a Jesús si esa invitación a la vigilancia lo dice sólo por ello o por todos sus seguidores. Y Jesucristo le responde con otra parábola: la del administrador fiel y la del imprudente. Con lo cual le está diciendo que lo más importante es la fidelidad hacia Jesús que deposita en nosotros su confianza en la extensión del Reino. Y por ello, nos pedirá cuentas, pues cada uno de nosotros somos responsables de nuestros actos, sabiendo que es mejor servir por amor (fidelidad) que no por obligación (infiel).

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?

• ¿Cómo te relacionas con los bienes materiales? ¿Te preocupas en exceso por ellos? ¿Tienes tu corazón puesto en ellos?

• ¿Cómo administras esos bienes? ¿Intentas compartirlos con los demás?

• ¿Qué importancia das al Reino y a su presencia en el mundo que te rodea?

• ¿Estás atento y disponible para la llegada del Reinado de Dios y para comunicarlo a los demás?

• ¿Cómo te relacionas con Dios? ¿Desde la fidelidad, desde el amor, desde la responsabilidad? ¿O por el contrario lo haces desde el miedo, desde la imprudencia o desde la dejadez?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 119.

1Dichosos aquellos cuya conducta es intachable, los que caminan en la ley del Señor;

2 dichosos los que guardan sus decretos, los que lo buscan de todo corazón;

3 los que no cometen ningún crimen, los que siguen sus caminos.

4 Tú has promulgado tus preceptos para que sean estrictamente cumplidos;

5 ojalá sea firme mi conducta en guardar tus decretos;

6 entonces no tendré vergüenza alguna en mirar a todos tus mandamientos.

7 Te daré gracias con un corazón recto, instruido por tus sentencias justas.

8 Yo voy a guardar tus mandamientos, no me abandones tú del todo.

VENCIENDO LA TENTACIÓN DOMINGO I DE CUARESMA – CICLO A

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VERDAD LECTURA

Evangelio: Mt 4, 1-11

El relato que hoy nos regala la liturgia dominical podemos encontrarlo, con sus matices particulares, en los tres sinópticos. Dichas narraciones tienen algunas características semejantes que podemos enumerar: según Mt y Mc, es el Espíritu el que empuja a Jesús al desierto, en éste pasa cuarenta días siendo tentado por Satanás y servido por los ángeles. Por otro lado, tanto, Mt como Lc se remontan a la experiencia de Israel en el desierto.
El acontecimiento que se nos narra hoy en el evangelio de Mateo, está contado justo después del relato del bautismo. Momento en el que, Jesús toma su opción fundamental: cumplir la voluntad del Padre; y el Padre, también la ha hecho: «Este es mi hijo amado, a quien he elegido» (Mt 3,17).

Es el Espíritu, el que lleva a Jesús al desierto para ser tentado por el diablo. Hemos de tener en cuenta, una cosa, y es que en el evangelio la tentación no viene de Dios, sino del diablo. Tentación a la que todos nos vemos avocados, en algún momento de nuestra vida y hacia la que hemos de estar preparados.

Jesús se prepara a resistir la tentación ayunando. Pero, ¿qué significado tiene este ayuno como preparación a la tentación? El ayuno en el pueblo de Israel, siempre significaba entrar en relación con Dios, hallarse en búsqueda.

Jesús se mantienen en una unión intima con el Padre, dispuesto, en todo momento, a cumplir su voluntad. En esta situación es en la que el tentador se acerca a Jesús. Sobre todo, en un momento de extrema debilidad: «tenía hambre».

Vamos a revivir en las tres tentaciones, las tentaciones del pueblo de Israel en el desierto, pero en esta ocasión, Jesús saldrá vencedor.

La primera tentación es la del hambre. En el desierto, cuando el pueblo de Israel sintió hambre, «murmuró contra Moisés y Aarón», que en realidad era, como murmurar contra Dios (Éx 16,2,7-8). No cayeron en la cuenta de que Dios estaba probando su fidelidad (Éx 16,4). Jesús ante esta tención, que lo que busca es remover la fidelidad de Jesús, haciéndole dudar de su filiación divina, no sucumbe. Para Jesús, ser Hijo no tiene nada que ver con demostrar su poder. Ser Hijo es fiarse de Dios y de su Palabra incondicionalmente, saberse amado y en buenas manos. Y responde con la Palabra de la Escritura: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Dt 8,10).

El diablo vuelve a la carga. En esta segunda tentación, se evoca lo sucedido en Masá en el desierto, cuando al pueblo de Israel le faltó el agua y protestaron contra Dios; incluso, se atrevieron a dudar de la presencia de Dios entre ellos. Nuevamente, el tentador invita a Jesús a probar que es el Hijo de Dios. Jesús expresa su confianza radical hacia el Padre. Y vuelve a responderle con la Palabra de la Escritura: «No tentarás al Señor, tu Dios» (Dt 6,16).

Y el diablo no ceja en su empeño, e intenta buscarle las vueltas a Jesús. Lo lleva a un «monte muy alto». Le muestra toda la gloria y el poder mundanos; le pide que renuncie a Dios y le adore a él. ¡Cuántas veces ha caído Israel en esta tentación! Jesús vuelve a vencer la tentación con la Palabra: «al Señor tu Dios adorarás y sólo a él servirás» (Dt 6,13).
El episodio descansa en un desenlace apacible: el diablo se da por vencido y Jesús es confortado por los ángeles, como confortado y alentado fue Elías en el desierto hasta llegar al Horeb.
Jesús ha vencido al diablo en el desierto y le seguirá venciendo durante toda su vida terrena. Y la mayor victoria sobre el mal y sobre el diablo ha sido la Resurrección. Nada, ni nadie tiene poder sobre Jesús. Porque, incluso, ha vencido a la muerte.

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CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra de este pasaje evangélico te ha tocado especialmente el corazón? ¿Qué sentimientos se despiertan en ti al leer este pasaje?
  • ¿Qué quiere decirte Dios, aquí y ahora, en este momento concreto de tu vida, con esa palabra, con ese sentimiento que se ha despertado en ti?
  • En alguna ocasión hemos de ir al desierto para encontrarnos con Dios y para fortalecer nuestra fe y nuestra filiación divina. ¿Eres consciente de ello? ¿Estás dispuesto a ir? ¿Vas a dejarte guiar en el desierto por el Espíritu?
  • En las ocasiones en que siento la tentación del diablo, ¿Qué haces? ¿Cómo respondes? ¿Vives la tentación en Dios y en su Espíritu o abandonado a tus fuerzas?
  • Ante las tentaciones y tribulaciones de la vida, ¿dudas de Dios?, ¿dudas de su amor incondicional y eterno?
  • Teniendo en cuenta cómo Jesús vence las tentaciones, ¿Qué alimenta tu vida y te hace crecer más como persona y como creyente? ¿Escuchas asiduamente la Palabra de Dios?

VIDA – ORACIÓN

  • Dale gracias a Jesús por compartir con nosotros nuestra condición humana, nuestras debilidades y tentaciones, por comprendernos. “Él modeló cada corazón y conoce todas sus acciones” (Sal 33,15)
  • Pídele la gracia, en todo momento, pero especialmente en la prueba, de poner tu mirada en el Rostro del Padre y a confiar en Él con absoluto abandono.

Nuestro Padre Dios te está buscando. Lectio Divina Domingo XXIV del Tiempo Ordinario – Ciclo C

VERDAD – LECTURA

Evangelio Lc 15,1-32

En la lectura evangélica que la liturgia nos ofrece hoy, nos encontramos con tres parábolas: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido; precedidas de una introducción que nos pone en contexto respecto de las mismas.

A Jesús se le acercaban muchos pecadores para escucharlo, me imagino que alguno de ellos se convertiría y cambiaría de vida. Los escribas y fariseos, que eran quienes cumplían escrupulosamente los mandamientos y la ley de Dios, o al menos eso pensaban ellos, observaban aquello, se escandalizaban y murmuraban acerca de Jesús: «Este acoge a los pecadores y come con ellos».

Por supuesto, que la imagen de Dios que tienen estos dos grupos, fariseos y escribas por un lado y pecadores por otro, es muy distinta. Y por supuesto que, la imagen que Jesús tiene del Padre es totalmente diversa a la de ellos. Los escribas y fariseos creían en un Dios justiciero, que castiga nuestros pecados hasta la cuarta generación y al que hay que ofrecer sacrificios de expiación para que nos perdone. La imagen de los pecadores, posiblemente, era la de un Dios permisivo, que lo permite todo, que no le importa nada, que nos deja hacer lo que nos da la gana. Sin embargo, la imagen que nos ofrece Jesús en estas tres parábolas es bien distinta: un Padre que está atento a las necesidades de sus hijos, que cuida de ellos, que es capaz de salir a buscarlos cuando se extravían, que los espera ansioso para darles un abrazo cuando se marchan lejos, un Dios cercano, amigo, que siempre busca nuestra conversión. Un Dios que busca al hombre no para que le tema, sino para que lo ame. Y al amarlo de verdad y al sentirse amado por Dios, será cuando el ser humano sea incapaz de alejarse de Dios. Eso es lo que quiere ofrecernos Jesús, un Padre que nos ama y que lo único que nos pide es nuestro amor, porque desde el amor será más fácil no pecar.

Intenta, querido lector, entrar en el meollo de cada una de las parábolas. No son simples historias edificantes. A partir de ellas, y de su sencillez, podemos descubrir el amor que Dios nos tiene y el comportamiento que nosotros debemos tener con nuestros hermanos, como seguidores de Jesús.

Estas historias pueden sorprendernos: ¡un pastor que deja noventa y nueve ovejas por ir a buscar a una! ¡un padre que al marcharse su hijo de casa y derrochar su fortuna lo acoge como si nada hubiera pasado! ¡una mujer que es capaz de poner patas arriba su casa para encontrar una simple moneda! Pero es que Dios es así de sorprendente: Se alegra inmensamente, y con Él los ángeles del cielo, por un solo pecador que se convierta, que cambie de vida. Y para eso Dios no se cansará nunca de buscarnos y de esperarnos.

Querido amigo, querida amiga, si estás cerca de Jesús intenta no alejarte y disfruta de su compañía y de su amor. Si te has alejado un poco, recuerda que él ha salido a buscarte y te está esperando, sal a su encuentro, arrepiéntete de tus pecados, intenta cambiar de vida y ponte en camino para seguir a Jesús. En un caso como en el otro, nos encontraremos con la bondad, la misericordia y el amor de Dios que ama a todos y a cada uno de sus hijos incondicionalmente. Déjate inundar por ese amor.

Que en este camino de búsqueda y encuentro, María la Madre Buena te acompañe siempre.

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?

• ¿Te acercas con frecuencia a la Palabra de Dios para encontrarte con Jesús? ¿Te acercas a la eucaristía con asiduidad?

• Tu relación con Dios, ¿En qué está basada? ¿En el temor? ¿En la permisividad? ¿En el servilismo? ¿O en el amor incondicional?

• ¿Qué crees que tienen en común las tres parábolas?

• ¿Te ocurre a ti como a los ángeles del cielo, que te alegras cuando ves que tu hermano se convierte?

• Si te has alejado de Jesús, ¿qué vas a hacer para salir a su encuentro?

VIDA – ORACIÓN

Hoy para responder con la oración a la Palabra de Dios, te invito a hacerlo con una canción de Kairoi: Oración del pobre.

Vengo ante Ti, mi Señor,

reconociendo mi culpa.

Con la fe puesta en tu amor,

que Tú me das como a un hijo.

Te abro mi corazón

y te ofrezco mi miseria,

despojado de mis cosas

quiero llenarme de ti.

Que tu Espíritu, Señor,

abrase todo mi ser.

Hazme dócil a tu voz,

transforma mi vida entera,

hazme dócil a tu voz,

transforma mi vida entera.

Puesto en tus manos, Señor,

siento que soy pobre y débil,

mas Tú me quieres así,

yo te bendigo y te alabo.

Padre, en mi debilidad

Tú me das la fortaleza.

Amas al hombre sencillo,

le das tu Paz y Perdón.

Si quieres puedes encontrarla aquí: https://www.youtube.com/watch?v=teZGmdEpTfs

HUMILDAD: RECONOCE TUS LÍMITES Y SERÁS FUERTE Lectio Divina Domingo XXII del Tiempo Ordinario – Ciclo C

VERDAD – LECTURA

Evangelio Lc 14,1.7-14

Nos encontramos junto a Jesús en Jerusalén. Es sábado. Uno de los principales fariseos lo invita a comer. Y los fariseos, ya están al acecho para ver si podía pillarlo en algún renuncio y poder acusarlo ante las autoridades.

Para poder comprender mejor este pasaje, es necesario caer en la cuenta que del versículo 1, la lectura que nos ofrece el leccionario salta al versículo siete. Entre medias, nos encontramos con la curación de un hombre hidrópico (Acumulación anormal de líquido en alguna cavidad o tejido del cuerpo). Y la consiguiente discusión con los fariseos a causa de esta curación, porque la había practicado en sábado. La celebración del sábado no puede reducirse únicamente a la observancia externa del descanso, de la conmemoración, de la asistencia al culto de la sinagoga; la celebración del sábado no puede reducirse al mero cumplimiento. El sábado está siempre a favor del ser humano. ¿Qué está permitido hacer en sábado? ¿Salvar a la persona o cumplir con la obligación?

Recordemos que algunos enfermos, en tiempos de Jesús, están excluidos de la comunidad. Para los fariseos la comunidad “salvada” está formada por todos aquellos que cumplen escrupulosamente la ley y por tanto son bendecido por Dios. Para Jesús nadie está excluido de la comunidad de salvados, todos somos invitados a su banquete. Todos sin distinción. Somos nosotros mismos los que nos excluimos del banquete al rechazar la invitación o al no tener las actitudes adecuadas para participar en dicho banquete.

Una de estas actitudes es la humildad. Jesús, un gran observador, se da cuenta de que conforme van entrado los convidados van escogiendo los primeros puestos. Ello le da pie para contarles una parábola en la que precisamente se nos habla acerca de esta actitud.

Humildad etimológicamente deriva de la palabra latina humus (tierra). Tiene que ver con tener los pies en la tierra; tiene que ver con reconocer nuestras habilidades y nuestras limitaciones. Conocer estas cualidades nos alejará de la soberbia y de la arrogancia. Nos alejará de los primeros puestos, porque nos daremos cuenta de que el otro tiene la misma dignidad, sea director general o portero. Dios no nos ha hecho superiores a nadie. La salvación no se alcanza por nuestros méritos, por el puesto que ocupemos, o por el prestigio que tengamos. La salvación es pura gracia, es gratuita, es un regalo de Dios. Ante el cual todos somos iguales y a todos nos ama de manera incondicional.

Desde la humildad podemos reconocernos como seres limitados, incapaces, débiles, con muchas potencialidades, por supuesto, pero necesitados ante Dios y ante los hermanos. Esto hará que podamos mirar al otro no como un inferior sino como un igual; esto hará que no nos sintamos inferiores ante el otro porque, delante de Dios, tenemos la misma dignidad. Y tanto uno como otro tenemos nuestras fortalezas y nuestras debilidades.

Así que desde esta perspectiva es innecesario, es inútil, es ridículo buscar los primeros puestos.

Aquel que reconoce su fragilidad, sus limitaciones, sus debilidades podrá invitar a cualquiera a su banquete, nadie estará excluido del mismo; y si esto lo hace desde la gratuidad no esperará que el otro le invite o que el otro le pague.

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?

• Volvemos a algún interrogante del texto, aunque actualizándolo a nuestra realidad actual: ¿Qué está permitido hacer en domingo? ¿Salvar a una persona o cumplir con una obligación?

• ¿Cómo vives la celebración eucarística del domingo? ¿Cómo una obligación, cómo una imposición, como un regalo de Dios, como una necesidad?

• ¿A quién o a quienes excluyes de tu vida? ¿Crees que eso es coherente con tu vida cristiana?

• Jesús nos invita a vivir la actitud de la humildad. Teniendo en cuenta su significado etimológico, ¿eres consciente de tus fortalezas y debilidades? ¿De tus habilidades y limitaciones? ¿Te sientes necesitado ante Dios y ante los demás?

• ¿Tratas a todos y cada uno de tus hermanos como iguales?

VIDA – ORACIÓN

Te doy gracias y te alabo Padre, por el obsequio de la Salvación, que nos regalas a todos y cada uno de tus hijos gratuitamente.

Señor, Jesús, te ofrezco mis debilidades, mis limitaciones, mis incapacidades, transfórmalas en tus fortalezas, pues con San Pablo te digo: en mi debilidad te haces fuerte.

Espíritu Santo que tu gracia me acompañe siempre para ir transformándome según mi modelo Jesucristo.

LO NECESARIO Y LO IMPORTANTE: ESCUCHANDO SU PALABRA. Lectio Divina del domingo XVI del Tiempo Ordinario – Ciclo C

VERDAD – LECTURA

Evangelio Lc 10,38-42

Nos encontramos en el texto evangélico, que nos ofrece la liturgia de este domingo con que Jesús se encuentra de visita en casa de Marta, la cual tenía una hermana que se llamaba María.

Seguimos en el contexto del largo viaje de Jesús desde Galilea a Jerusalén

Pues bien, nos encontramos ya en la casa. Jesús está sentado conversando con algunos de los presentes, entre los que se encuentra María. Marta se afana por atender como corresponde a los invitados. Las dos tareas son importantes, el servicio de la preparación de la comida y la conversación reposada. ¿Pero son ambas necesarias?

Dentro del contexto que nos ocupa, podemos percibir cómo Jesús quiere hacerle ver a Marta esta distinción. ¡Claro que es importante el servicio que ella esta prestando! ¡Faltaría más! Pero, posiblemente, ella se está preocupando en exceso. El texto evangélico nos dice que andaba muy afanada con los muchos servicios. Es más, se siente sola acometiendo las diversas tareas. Marta se agita y preocupa por muchas cosas. Seguramente, por ofrecer gran cantidad de viandas y bien preparadas a los invitados que tiene en su casa.

Jesús le hace ver que pocas cosas en esta vida son necesarias. No es necesario que prepare tantas cosas o que estén perfectamente preparadas. Pero si es necesario que, le dediquemos tiempo a las personas, y más si cabe a la persona de Jesús.

¿Cuántas veces nos afanamos por hacer, hacer y hacer y nos olvidamos que lo que más necesitan los otros es que estemos? Sí, que estemos presentes, que le escuchemos, que les sonriamos, que los abracemos, que permanezcamos junto a ellos que los apoyemos…. A veces, sin hacer nada; simplemente estando al lado con todo nuestro ser, como compañeros de camino.

Hacer cosas por los demás es importante, pero escucharlos es necesario. Realizar actividades por Jesús y por el Reino es importante, pero escuchar su Palabra es necesario. Curar enfermos, dar de comer a los pobres, visitar a los presos, predicar la Buena Noticia, todas ellas son acciones importantes; pero escuchar a Jesús es totalmente necesario. ¡Cómo vamos a curar enfermos al estilo de Jesús, cómo vamos a dar de comer a los hambrientos con espíritu evangélico, cómo vamos a acoger a los otros como los acogía el Maestro, si no nos alimentamos de Él, si no nos dejamos enseñar por Él, si no nos dejamos configurar por el Espíritu según Él!

Partiendo desde la escucha de Jesús, todas nuestras actividades apostólicas serán realizadas de una manera más satisfactoria y darán abundantes frutos.

No dejes de pasar un solo día sin estar un rato largo a los pies del Maestro escuchando su Palabra.

Oración y acción ambas deben ir de la mano. Contemplativos en la acción. Realizar siempre nuestras actividades con la mirada puesta en Jesús y bajo la mirada del Maestro.

Del Beato Santiago Alberione dijo el Papa Pablo VI en una audiencia en 1969, algo que nos puede ayudar a profundizar y a asimilar todo esto que estamos comentado: «Miradlo: humilde, silencioso, incansable, siempre alerta, siempre ensimismado en sus pensamientos, que van de la oración a la acción (según la fórmula tradicional: “ora et labora”), siempre atento a escrutar los “signos de los tiempos”, es decir, las formas más geniales de llegar a las almas, nuestro padre Alberione ha dado a la Iglesia nuevos instrumentos para expresarse, nuevos medios para vigorizar y ampliar su apostolado, nueva capacidad y nueva conciencia de la validez y de la posibilidad de su misión en el mundo moderno y con los medios modernos.»

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?

• ¿Eres capaz en tu día a día descubrir lo que verdaderamente es necesario?

• ¿Qué significado tiene para ti o como resuena en tu interior la invitación de ir de la oración a la acción

¿Parte tu acción siempre de la oración, de la escucha atenta de la Palabra de Dios?

• ¿Dedicas algún tiempo de tu día a día, no sólo a hacer cosas por los demás, si no a estar con ellos?

VIDA – ORACIÓN

• Bendice y alaba al Padre por el gran regalo de tener su presencia y visitarnos cada día.

• Da gracias a Jesús por ofrecernos a cada día su Palabra e invitarnos a escucharla.

• Pide al Espíritu Santo que te ayude a descubrir lo que es verdaderamente necesario en tu vida cotidiana.

Minientrada

VERDAD – LECTURA

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: “Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir”. Les preguntó: “¿Qué queréis que haga por vosotros?”. Contestaron: “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Jesús replicó: “No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?”. Contestaron: “Lo somos”. Jesús les dijo: “El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado”. Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: “Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar la vida en rescate por todos.
¿Qué significa ser discípulo de Jesús? ¿En qué consiste el camino del discipulado? ¿Cómo debemos comportando cuando tenemos un puesto relevante? El evangelio de hoy es claro: tener el primer puesto consiste en servir a los demás, ha de ser entendido como servicio a los demás, incluso hasta dar la propia vida, lo mismo que hizo Jesús.
A pesar de la claridad de Jesús con respecto a su misión en la tierra: padecer, morir y resucitar al tercer día, los discípulos siguen pensando en el poder, en el primer puesto, en que les sirvan en lugar de servir; aunque no sea aquí en la tierra.
Ante aquella propuesta, de los apóstoles, Jesús les pregunta: “¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con el que yo me voy a bautizar?”. Porque en eso consiste precisamente el seguimiento de Jesús beber su mismo cáliz y bautizarse con su mismo bautismo. El cáliz que en el caso de Jesús trae la salvación a pesar de su pasión y muerte, porque al tercer día resucitará; un cáliz que Jesús ha aceptado libremente, para hacer la voluntad del Padre. Pero, ¿están Santiago y Juan a asumir y vivir eso mismo? Así será, después de la resurrección de Jesús y de la venida del Espíritu Santo. Sin embargo, Dios no hace distinciones, no tiene preferencia; cada uno tiene su puesto, el propio, el suyo, el que le está reservado desde toda la eternidad. Y lo más importante es disfrutar de él para siempre. Jesús nos muestra el camino para alcanzarlo.
Los otros diez discípulos se enfadan contra los dos hermanos. A pesar de que no tendría por qué, también ellos ambicionan los primeros puestos, también ellos quieres el poder, también ellos quieren que les sirvan. Hemos de quitarnos esta ambición de nuestra mente y de nuestro corazón. El verdadero discípulo ha de ser siervo, ha de acoger, cuidar y servir a los demás, especialmente a los más pobres, a los que nadie acoge y cuida, a los excluidos. Nuestro primer puesto no puede parecerse a lo que el mundo piensa, ni puedes actuar como actúa el poder terrenal, el que es grande en la Iglesia no puede, en ningún momento, ser opresor, orgulloso o prepotente; ha de ser líder al estilo de Jesús, animando, invitando y sirviendo a todos. Aquel de nosotros que quiera ser el primero, que quiera ser el jefe, que quiera ser el director, debe ser el servidor de todos. Claro, que es actuar contracorriente, claro que es actuar de manera diversa, claro que es ser diferente; pero ese fue y es el camino que Jesús no muestra para todos sus discípulos. Y, tengamos en cuenta que, todos nosotros tenemos nuestro propio ámbito de poder, aunque sea pequeño. Hemos de poner al servicio de los otros, nuestras capacidades, nuestros talentos, nuestros carismas. Y hacerlo de manera consciente y libre, entregando incluso, si es necesario, la propia vida; lo cual no significa literalmente tener que morir; si no dar y darse, para entregar y entregarse, para donar y donarse.
Jesús nos ha mostrado el camino, Jesús nos ha precedido, Jesús nos ha presentado su modo de vida; ahora, recorrer el camino, vivir la vida de Jesús está en nuestras manos: ¿Podremos beber el cáliz que el bebió y bautizarnos con el bautismo con el que él se bautizó?

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Qué pides a Jesús en tu oración? ¿Qué camino le estás pidiendo recorrer? ¿Cuál es tu deseo más profundo?
  • ¿Qué significado tiene para ti ser discípulo de Jesús? ¿Ser cristiano es tener un buen puesto, ser el primero, poder alcanzar el prestigio, poseer un puesto de superioridad? ¿Qué significa para ti tener el primer puesto?
  • ¿Eres capaz de aceptar el primer puesto, sabiendo que éste consiste en estar al servicio de los demás?
  • Ser el primero al estilo de Jesús es acoger, cuidar y servir especialmente a los más pequeños, pobres y oprimidos, ¿eres consciente de ello? ¿Estás dispuesto asumir las consecuencias? ¿Incluso el entregar la vida libremente?

VIDA – ORACIÓN

  • Adora al Padre y glorifícale porque tiene tu puesto reservado para ti desde toda la eternidad, tu puesto propio y no el de otro.
  • Da gracias a Jesús por haberte mostrado el camino verdadero del poder y el comportamiento que ha de seguir aquel que tiene el primer puesto.
  • Pide al Espíritu que te ayude a poner al servicio de los demás tus cualidades, tus capacidades, tus talentos, tus carismas, tu vida.
  • Asume algún compromiso en favor de las personas que te rodean, especialmente hacia los más pequeños, los olvidados, los excluidos.

¿Podrás beber el cáliz que yo voy a beber? Lectio Divina Domingo XXIX del T.O. (Mc 10,35-45)

Lectio Divina Domingo XII del Tiempo Ordeinario (Mc 4,35-41)

XII-DOMINGO-DEL-TIEMPO-ORDINARIO

35 Este mismo día, al atardecer, les dice: «Crucemos a la otra orilla.» 36 Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con él. 37 En esto, se levantó una fuerte tormenta y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca. 38 Él estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» 39 Él, habiéndose despertado, increpó al viento y dijo al mar: «¡Calla, enmudece!» El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza. 40 Y les dijo: «¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?» 41 Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: «Pues ¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?»

VERDAD – LECTURA

Este mismo día. Es decir, el mismo día en que acababa de predicar las parábolas. En las que Jesús ha expresado lo más importante de su mensaje y las características del Reino de Dios. Aquel mismo día, llegada la tarde, Jesús ordena a sus discípulos cruzar a la otra orilla. En la otra orilla se encuentra la Decápolis, la región habitada por paganos y judíos. Por lo que cabe destacar el carácter universal del mensaje de Jesús. Aquel cruzar nos recuerda, el cruzar del Mar Rojo por el pueblo de Israel para llegar a la Tierra prometida (Dt 2,7).
Todo ello ocurre al atardecer. Cuando la luz va apagándose, cuando Jesús no es totalmente luz, cuando Jesús no está totalmente presente en la vida del cristiano.
Nada más comenzar la travesía se desencadena un fuerte vendaval, que agita las olas de tal manera que incluso está a punto de inundar la barca. Lo cual, podría referirse a las fuerzas del mal que quieren impedir que el mensaje del evangelio llegue a la otra orilla.
Mientras, Jesús duerme sobre un cabezal. Algunos comentaristas, interpretan este estado, como un alusión a la muerte de Jesús, lo cual supondrá una gran prueba para los discípulos; y su despertar, la resurrección. Por lo que el mensaje adquiere un significado pleno, en el sentido que sólo después de la resurrección de Jesús será cuando el mensaje del evangelio alcance a las regiones paganas.
Ante el terror que están sintiendo, los discípulos despiertan a Jesús. Éste increpa al viento y el mar se calma. Los discípulos quedan estupefactos y se preguntan: ¿Quién es éste? ¿Quién es Jesús?. La pregunta que subyace y está presente en todo el relato evangélico de Marcos. Jesús tiene el poder supremo sobre las fuerzas del mal, algo que sólo posee Dios.
Jesús reprocha a sus discípulos su poca fe. Si Jesús está con ellos no tienen nada que temer.
A partir de este momento, en el evangelio de Marcos, el mensaje y el proyecto de Jesús, ambos grupos, paganos y judíos estarán presentes. Y el evangelistas nos relatará las vicisitudes que vayan acaeciendo a los dos grupos.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué versículo, frase, palabra de este pasaje te llama especialmente la atención? ¿Cuál te toca, de alguna manera el corazón? ¿Qué querrá Dios decirte con ello en este momento concreto de tu vida?
  • Jesús a nosotros, también, nos ordena cruzar a la otra orilla, ¿qué significado tiene esto para ti? ¿Estás dispuesto/a a cruzar?
  • ¿De qué manera está presente Jesús en mi vida de cristiano?
  • También en nuestra vida se producen fuertes vendavales, borrascas y tormentas. ¿Cómo los afronto? ¿Desde el miedo paralizante que no me deja actuar? ¿Desde la confianza en Jesús? ¿Me desespero? ¿Llamo a Jesús?
  • ¿Tengo la firme convicción de que si Jesús está conmigo no tengo nada que temer?
  • ¿Quién es éste? ¿Quién es Jesús en este pasaje? ¿Quién es Jesús en mi vida? ¿Quién es Jesús para mí?

VIDA – ORACIÓN

¡Señor, queremos buscarte como el rayo de sol en medio de las nubes,
como la calma después de la tempestad,
como el abrazo de paz después del conflicto,
como la alegría de vivir a pesar de las preocupaciones!

¡Ayúdanos a buscarte en nuestra actividad diaria,
a mirar tu rostro de amor y esperanza
pese a los problemas que tantas veces nos desaniman!
Padre, ¡abre nuestro corazón a la confianza
ene la nueva vida que nos da tu hijo Jesucristo!

Muchos de nosotros tenemos la sensación de que estos días
finalizamos un ciclo de nuestro camino por la vida en la tierra,
ya sea el curso escolar o simplemente los meses de una temporada.

¡Haz que nuestro balance no sea
ni una lamentación ni un triunfalismo excesivo,
sino que signifique que en nosotros una nueva oportunidad!

Buen Jesús, ¡ayúdanos a buscarte también en el descanso,
a comprender y escuchar a las personas que se dirigen a nosotros
aunque no estemos de acuerdo con ella en muchos casos!

En el mes de junio, dedicado a tu Sagrado Corazón,
queremos darte gracias por los brazo abiertos
con que siempre nos recibes
y por la disposición permanente a perdonar nuestra ofensas.

¡Pon tus manos, Señor, sobre todos los que nos hemos reunido hoy!
¡Envíanos a hablar de ti al mundo! ¡Quítanos el miedo! Amén.

(Ignasi Miranda, Oraciones de tú a tú)

Lectio Divina del Domingo Solemnidad del Stmo. Cuerpo y Sangre de Cristo (Mc 14,12-16.22-26)

VERDAD – LECTURA 20110508

12El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?”. 13Él envió a dos discípulos diciéndoles: “Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo 14y, en la casa en que entre, decidle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?. 15Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena”. 16Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua. 22Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: “Tomad, esto es mi cuerpo”. 23Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se lo dio, y todos bebieron. 24Y les dijo: “Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. 25Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios”. 26Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

El pasaje evangélico de hoy podemos dividirlo en dos partes: comienza con la preparación de la cena de Pascua (14,12-169 y continúa con la institución de la eucaristía (14,22-26).

La primera parte del relato, no deja de ser un tanto enigmático. ¿Se había puesto Jesús de acuerdo con el dueño de la casa? ¿Qué pinta el hombre del cántaro?

Intentemos, al menos, profundizar un poco más en esta primera parte. El relato comienza el primer día de los Ázimos, es decir, el día de la víspera de la Pascua, el día en el que se sacrifica el cordero pascual. Los discípulos interrogan a Jesús acerca del lugar en el que van a celebrar la Pascua, aunque ninguna de las acciones realizada en esta celebración de los discípulos con Jesús, indica una cena pascual. Jesús celebrará su propia cena pascual, no la cena pascual de los judíos. Sin poner en duda, el hecho histórico, nos encontramos con una interpretación teológica por parte de Marcos. El hombre del cántaro representa a Juan el Bautista, el cual invitaba a todos aquellos que se acercaban a él a la conversión. Los discípulos continúan pensado en en la pascua judía. Con la referencia al hombre del cántaro, Jesús les está invitando a esa conversión de la que hablaba Juan. Les está invitando a cambiar su mentalidad con respecto a la celebración de la Pascua.

El instalarse en el piso superior hace alusión a la nueva alianza. El texto griego dice mi sala (kataluma mou). Los discípulos son los que tienen que preparar todo lo necesario. Los discípulos han de preparar la nueva alianza que Jesús va a establecer con toda la humanidad. La celebración de la nueva pascua debe ser preparada, no puede improvisarse.

En la segunda parte del texto, esta cena pascual preparada por los discípulos y que Jesús celebrará con ellos no tiene las características de la cena pascual judía. Es verdad que aparecen el pan y la copa. Pero estos elementos son comunes en cualquier celebración judía. Jesús celebra su propia cena pascual, es la cena d

e despedida de Jesús. Únicamente encontramos elementos imprescindibles en esta cena: el pan y el vino. Los cuales serán también los elementos imprescindibles de la celebración eucarística.

Analicemos un poco mejor las fórmulas de bendición. Jesús comienza bendiciendo el pan, la cual hunde su raíces en la tradición de Israel. La bendición para ellos era una especie de nueva creación. La bendición realizada por Jesús también, supondrá una nueva creación. El pan se convertirá en el cuerpo de Cristo.

A continuación, Jesús parte el pan. Un pan que es él mismo. Jesús mismo es el que se parte. Jesús mismo se entrega como alimento para todos, Jesús se convierte en alimento para todos.

Jesús se parte para darse. Y para

darse en abundancia.

Tomar el cuerpo de Cristo es recibirle a él en toda su realidad, en toda su persona, en todo su ser. Al tomare su cuerpo entramos en comunión con él.

Luego, Jesús, no bendice, sino que da gracias por la copa, propiamente lo que hacían las comunidades paganas, por lo que

la eucaristía queda abierta a todos los pueblos.

Una vez, que han bebido, Jesú

s explica el significado de este acto. El vino es la sangre de Jesús que se derrama por todos. Es la sangre de la Alianza, de la Nueva Alianza que sellará Jesús con su pasión, muerte y resurrección.

La Pascua de Jesús, la Cena d

el Señor, la Eucaristía es celebración comunitaria, consumada para crear comunión entre los hermanos.

Bajo los signos del pan y el vino en cada eucaristía se actualiza y se hace presente el único sacrificio de Cristo. Se hace presente la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

“Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos” (Mc 14,26). Comenzará el triunfo de Jesús, que se manifiesta e

n el monte y que culminará en la resurrección.
CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué versículo, frase, palabra ha llamado especialmente tu atención? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios con ello en este momento concreto de tu vida?
  • Al igual que a los discípulos, Jesús envía a cada uno de nosotros preparar la cena pascual ¿cómo me preparo para celebrar la eucaristía? ¿cómo preparo dicha celebración eucarística?
  • A partir de la lectura de este texto del evangelio y en el contexto de la solemnidad que celebramos ¿Qué significado tiene para mí la celebración de la eucaristía? ¿y la adoración eucarística?
  • ¿Soy consciente de la novedad que supone la celebración de la eucaristía?
  • ¿Caigo en la cuenta del significado de la eucaristía como actualización de la pasión, muerte y resurrección de Jesús? ¿La vivo no únicamente como un traer a memoria, sino como recuerdo (pasar por el corazón) el acontecimiento de la pasión, muerte y resurrección?
  • ¿Qué sentimientos se despiertan en mí al acoger la eucaristía como celebración comunitaria que crea comunión entre los hermanos?

VIDA – ORACIÓN

Que la lengua humana

cante este misterio:
la preciosa sangre y el precioso cuerpo.
Quien nació de Virgen Rey del universo,
por salvar al mundo dio su sangre en precio.
Se entregó a nosotros, se nos dio naciendo
de una casta Virgen; y, acabado el tiempo,
tras haber sembrado la palabra al pue

blo,
coronó su obra con prodigio excelso.
Fue en la última cena -ágape fraterno-,
tras comer la Pascua según mandamiento
con sus propias manos repartió su cuerpo,
lo entregó a los Doce para su alimento.
La Palabra es carne y hace carne y cuerpo
con palabra suya lo que fue pan nuestro
Hace sangre el vino, y, aunq

ue no entendemos,
basta fe, si existe corazón sincero.
Adorad postrados este Sacramento.
Cesa el viejo rito; se establece el nuevo.
Dudan los sentidos y el entendimiento:
que la fe lo supla con asentimiento.
Himnos de alabanza, bendición y obsequio;
por igual la gloria y el poder y el reino
al eterno Padre con el Hijo eterno
y el divino Espíritu que procede de ellos. Amén.