“MI ESPERANZA PUESTA EN DIOS ”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XI DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

Imagen de Bishnu Sarangi en Pixabay

VERDAD – LECTURA

Ezequiel 17,22-24

22 Esto dice el Señor Dios: “También yo tomaré la copa de un alto cedro y la plantaré; de la punta de sus ramas tomaré un ramo y lo plantaré yo mismo en un monte muy alto, 23 en el monte sublime de Israel lo plantaré; echará ramas y dará frutos y se hará un magnífico cedro. Bajo él habitarán toda clase de pájaros, toda clase de aves morará a la sombra de sus ramas. 24 Y sabrán todos los árboles del bosque que yo, el Señor, humillo al árbol elevado y exalto al árbol humilde, hago secarse el árbol verde y reverdecer el árbol seco. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré”.

La liturgia de este domingo nos ofrece un fragmento del libro de la profecía de Ezequiel. Un profeta que siempre nos está invitando a la esperanza, que intenta por todos los medios ilusionar de alguna manera a sus compatriotas que se encuentran deportados en Babilonia. Su mensaje principal es que Dios no abandona nunca a su Pueblo y que en un futuro volverán a pisar la tierra de sus padres.

El acontecimiento de la deportación a Babilonia no tenía por qué ser para los Israelitas para lamentarse y caer en la desesperación, si no más bien un incentivo para volverse a la misericordia y el amor de Dios. Antes de dicha deportación, Israel se había alejado de Dios, dándose a la idolatría y actuando de espaldas a la Alianza que Yahveh había establecido con él.

El verdadero cautiverio es haberse alejado de la bondad y el amor de Dios.

Sería conveniente, dejar claro, antes de continuar, que la figura del profeta no es la de un adivino, pitoniso o futurólogo, sino más bien la de ser intérprete de los acontecimientos que están ocurriendo a su alrededor desde la perspectiva de Dios. El profeta es aquel que es capaz de leer los signos de los tiempos y actuar en consecuencia, adelantándose en muchas ocasiones a los mismos. El profeta es aquel que evidencia y manifiesta la infidelidad del Pueblo para que éste caiga en la cuenta de que se está alejando de Dios.

Centrándonos en el pasaje que hoy nos ocupa, Ezequiel nos presenta la imagen de un árbol, el cual Yahveh plantará en un monte alto de Israel, en el cual crecerá frondosamente y dará abundantes frutos. Como decíamos antes, es una invitación a la esperanza pue, si Israel retorna a encontrarse con Dios que ha salido a su encuentro, es posible la vuelta a Israel, porque Yahveh siempre permanece fiel.

Israel volverá a renacer por la gracia y la misericordia de Dios.

Haciendo un paralelismo con la figura de Jesús, y leyendo este pasaje desde la perspectiva del evangelio, podemos decir que esa rama tierna que Dios arranca precisamente de la copa de un alto cedro y planta en un monte alto hace sin duda alusión a Jesucristo.

Imagen de M. Maggs en Pixabay

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿De qué manera y en qué momentos te alejas de Dios?
  • En tus momentos problemáticos, de dificultad, de aprieto, ¿mantienes tu esperanza puesta en Dios? ¿Confías en Él? ¿Intentas volverte a Él que ha salido a tu encuentro?
  • ¿Está dispuesto a dejarte arrancar por la mano amorosa de Dios para ser plantado en un monte distinto al que te encuentras ahora? Es decir, ¿estás dispuesto a salir de tu zona de confort?
  • Manteniendo la esperanza puesta en Dios, ¿qué pasos estás dispuesto a dar para crecer como persona y como cristiano?
Imagen de Momentmal en Pixabay

VIDA – ORACIÓN

Salmo 46

1 A ti, Señor, me acojo: que jamás quede yo defraudado;

2 libérame, sálvame, pues tú eres justo; atiéndeme, ven corriendo a liberarme;

3 sé tú mi roca de refugio, la fortaleza de mi salvación; sí, tú eres mi roca y mi fortaleza.

4 Dios mío, líbrame de la mano del malvado, de las garras del criminal y del violento;

5 pues tú eres mi esperanza, Señor, mi confianza desde mi juventud, oh Dios.

6 Desde el seno materno me he apoyado en ti, tú eres mi protector desde el vientre de mi madre; en ti he esperado siempre.

7 He sido un prodigio para muchos, pues tú has sido mi refugio seguro.

8 Mi boca está llena todo el día de tu alabanza y de tu gloria.

[..]

14 yo no dejaré nunca de esperar, y aumentaré todavía tus alabanzas;

15 me paso todo el día publicando tus actos de liberación y de justicia, aunque para mí son incalculables.

16 Proclamaré las proezas del Señor, anunciaré que sólo tú eres justo.

Del cordero al Cordero. Lectio Divina del Domingo del Corpus Christi – Ciclo B

VERDAD – LECTURA  

Evangelio: Mc 14,12-16.22-26

El pueblo judío, tras su experiencia en Egipto, siente muy de cerca la mano de Dios que le acompaña y libera, gracias a la intervención de Moisés que actúa como mediador entre Yahveh y su pueblo. Por eso el pueblo de Israel, se compromete a cumplir «todas las palabras que ha dicho el Señor» y que Moisés ha escrito. El mismo Moisés será quien selle esa alianza inmolando «novillos como sacrificios de comunión» y rociando su sangre (Ex 24, 3-8). Por eso, el pueblo proclama: «¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?» (Sal 115,12-13.15.16bc.17-18). Desde aquel momento, el pueblo inmola novillos, machos cabríos, becerros, cada vez que le ofrece algo al Señor, a través de sus sacerdotes.

Esa alianza fue sellada en medio de la celebración de la pascua judía, el primer día de los Ácimos, cuando el pueblo ofrecía los panes sin levadura, los panes ázimos, los “massot”, que era «cuando se sacrificaba el cordero pascual». Era la fiesta en la que se reunían las familias y Jesús, también, se reúne con los suyos, sus discípulos que le preguntan: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?». El Maestro los manda la ciudad a la casa donde se dirige «un hombre que lleva un cántaro de agua» a preguntarle al dueño: «¿Cuál es la habitación donde voy a comer la Pascua con mis discípulos?». Y allí, en la «sala grande en el piso de arriba», los suyos «prepararon la Pascua».

Ese es el día que Jesús firmará la Nueva Alianza tras pronunciar la bendición y la acción de gracias después de haber tomado el pan y el cáliz. «Esto es mi cuerpo». «Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos». A partir de ese momento, ya no volverá «a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios» y «salieron para el monte de los Olivos» (Mc 14,12-16. 22-26).

Jesús ha dado el paso definitivo. Ya no hemos de comer el cordero pascual de la antigua alianza. Ahora, Él es el Cordero Pascual que sella la Nueva Alianza y que permanece con nosotros para siempre.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha tocado el corazón?
  • ¿Has participado alguna vez de la Eucaristía?
  • ¿Has oído estas palabras que pronuncia Jesús en algún momento de la Eucaristía?
  • ¿Te habías parado a pensar, alguna vez que Cristo da plenitud a la antigua alianza?
  • ¿Qué es para ti la Nueva Alianza?
  • ¿Qué significa para el católico esta Nueva Alianza?
  • ¿Qué necesitas cambiar para hacer vida esta Nueva Alianza?

VIDA – ORACIÓN

Te adoro presente en mí, Palabra encarnada, Hijo Unigénito e imagen del Padre, nacido de María. Te doy gracias, Maestro y Verdad, por haberte dignado venir a mí, ignorante y pecador. En unión con María te ofrezco al Padre: contigo, por ti y en ti, sea por siempre la alabanza, la acción de gracias y la súplica por la paz de los hombres. Ilumina mi mente, hazme discípulo fiel de la Iglesia; que viva de fe; que comprenda tu Palabra; que sea un auténtico apóstol. Haz, Maestro Divino, que la  luz de tu Evangelio llegue hasta los últimos confines del mundo (Santiago Alberione).  

“ESTA ES MI ALIANZA”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Éxodo 24,3-8

En aquellos días: 3Moisés vino y comunicó al pueblo todas las palabras del Señor y todas sus leyes relativas a la administración de la justicia. Y todo el pueblo respondió a una voz: “Nosotros cumpliremos todo cuanto ha dicho el Señor”. 4Moisés escribió todas las palabras del Señor, se levantó de madrugada y edificó un altar al pie de la montaña y doce estelas por las doce tribus de Israel. 5Mandó a algunos jóvenes israelitas a ofrecer holocaustos e inmolar novillos como sacrificios de reconciliación en honor del Señor. 6Después tomó la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. 7Tomó luego el libro de la alianza y lo leyó en presencia del pueblo, el cual dijo: “Cumpliremos todo lo que ha dicho el Señor y obedeceremos”.8Moisés tomó la sangre y la derramó sobre el pueblo diciendo: “Ésta es la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con vosotros mediante todas estas palabras”.

Hoy es un día para meditar y orar en torno al misterio eucarístico. Se nos invita a caer en la cuenta y tomar conciencia de la importancia de la eucaristía en nuestra vida. Alimento que se nos da para nuestra edificación, crecimiento y desarrollo. Participar de la eucaristía, alimentarnos con el cuerpo y la sangre de Jesús, nos lleva a transformarnos como seres humanos en mejores personas, a transformarnos según nuestro modelo que es Jesucristo, a vivir como Él vivió y a darnos a los demás como Él se dio.

Para ayudarnos a todo ello, la liturgia nos ofrece hoy, en la primera lectura, un fragmento del libro del Éxodo. Un libro, en el que el acontecimiento principal que se nos narra, es la salida de los israelitas de la esclavitud de Egipto hacia la libertad que Dios le regalaba en aquel momento y que nos regala a nosotros aquí y ahora. Israel fue descubriendo a Dios en los acontecimientos de la vida cotidiana, en los cuales Dios está presente para mostrarles su amor y su misericordia. En el Sinaí, lugar privilegiado de encuentro con Dios, éste establece una Alianza con el Pueblo de Israel y les regala una ley, que le convertirá en un pueblo libre.

Dios ha tomado la iniciativa estableciendo una alianza con su pueblo. Una alianza de liberación, que el Pueblo de Israel acoge y se compromete a cumplir. Para ratificar dicha Alianza, Moisés construyó un altar al pie del monte y ordenó a varios jóvenes que ofrecieran holocaustos e inmolaran novillos, como sacrificios de reconciliación y de comunión con Dios; es decir, como símbolos de la unión entre Dios y su Pueblo. Moisés rocía en altar de los sacrificios con parte de la sangre. Israel vuelve a ratificar su compromiso de cumplir con la Alianza establecida entre él y Dios. Y el resto de la sangre es rociada sobre el los israelitas, significando que ellos y Dios participan de la misma sangre, la cual es símbolo de vida, y por consiguiente participan de la misma vida.

El culmen de esta Alianza está en Jesucristo que establecerá una nueva, con la institución de la eucaristía, ligada plenamente a la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Él sigue estando en medio de nosotros, nos hace participes de su vida, nos alimenta y gracias, también, a la acción del Espíritu Santo nos convierte en personas nuevas, que difunden, portan y regalan el amor y la misericordia de Dios a todos los que les rodean.

Vivamos intensamente el día del Corpus, acogiendo esta alianza nueva que Dios establece con su Iglesia y con cada uno de nosotros e intentando derramar el amor de Dios por todos los confines de la Tierra.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Eres consciente de que Dios establece una alianza contigo? ¿Estás dispuesto a acogerla? ¿Estás dispuesto a asumirla y cumplirla? ¿Con qué actitud?
  • ¿Eres consciente de la presencia de Dios en tu vida cotidiana mostrándote su amor y su misericordia y te pide que hagas tú lo mismo con los que te rodean?
  • ¿Caes en la cuenta de que participas de la misma vida de Jesucristo cuando celebras la eucaristía y le recibes sacramentalmente?
  • ¿De qué manera muestras y manifiestas a los demás que has acogido e intentas vivir el estrecho vínculo que es la Alianza Nueva y Eterna que Jesús a establecido con su Iglesia y con todos los cristianos?
  • ¿Entregas y derramas el amor de Dios a las personas que te rodean? ¿De que forma podrías hacerlo de manera más plena?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 116

1Yo amo al Señor porque escucha el grito de mi súplica,

2porque me presta oído siempre que lo invoco.

[…]

12¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?

13Alzaré la copa de la victoria e invocaré el nombre del Señor;

14cumpliré mis promesas al Señor en presencia de todo el pueblo.

15Al Señor le cuesta mucho ver morir a sus amigos.

16Sí, Señor, yo soy tu siervo, tu siervo, el hijo de tu esclava: tú rompiste mis cadenas.

17Te ofreceré sacrificios en acción de gracias e invocaré tu nombre, Señor;

18cumpliré mis promesas al Señor en presencia de todo su pueblo,

19en los atrios de la casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén.

LECTIO DIVINA DEL EVANGELIO DE LA SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD – CICLO B

VERDAD – LECTURA

Evangelio (Mt 28, 16-20)

En aquel tiempo los once discípulos fueron a Galilea, al monte que Jesús había señalado, y, al verlo, lo adoraron. Algunos habían dudado hasta entonces. Jesús se acercó y les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos míos en todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».

Hoy, celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad, y la liturgia nos ofrece para nuestra consideración el final del evangelio de Mateo. En el cual, Jesucristo envía a sus discípulos a la misión, prometiéndoles que estará con ellos para siempre.

En un primer momento, vemos como los discípulos se dirigen a Galilea, según el mandato dado por Jesús Resucitado a las mujeres (Mt 28,10). El encuentro de Jesús con el nuevo Pueblo nacido de la Pascua, con la Iglesia, no es en Jerusalén, la ciudad santa, sino en la Galilea de los gentiles (Mt 4,15), tierra de paganos. La Iglesia ya no puede circunscribirse únicamente a una nación; la Iglesia ha de ser universal, católica, ha de abrirse a todos los pueblos.

Al verlo lo adoran, pero algunos de ellos dudan, es difícil para la mente humana aceptar la Resurrección. Lo cual implica aceptar la realidad de una vida nueva; una vida que les puede llevar a que sus propios hermanos de raza, los judíos, les rechacen; una nueva realidad en la que tienen que abrirse a la universalidad a todos los pueblos. A partir de este momento su misión no queda encerrada únicamente en el anuncio al Pueblo de Israel, su misión es llevar la Buena Noticia todos los pueblos de la tierra.

Jesús ha recibido todo poder en el cielo y en la tierra (Mt 28,18). Un poder que viene caracterizado, no por el mesianismo político, poderoso, opresor y glorioso, sino por el servicio, la donación gratuita de su amor y la cercanía a todos los seres humanos. La Resurrección ha estrechado estos vínculos de unión con la humanidad y Jesús estará presente para siempre.

Él les confía el anuncio de la Buena Noticia, el anuncio de la Salvación plena para todos los pueblos, dándoles el poder de enseñar lo que él mismo ha enseñado en su paso por la tierra. Pero además, les manda bautizar a todos con la fórmula trinitaria: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Nos encontramos aquí, como desde los primeros tiempos de la Iglesia ya existía esta aceptación y esta fe en la Santísima Trinidad. La conversión y la adhesión a Jesucristo, el pórtico de entrada en la Iglesia como nueva criatura, es sellada con el bautismo.

Para cumplir esta misión es imprescindible conocer la enseñanza de Jesús y además ponerla por obra. Ese será el signo distintivo de los discípulos, no sólo enseñan una doctrina, sino que viven las mismas actitudes vitales que su Maestro, dentro de una comunidad abierta a todos los pueblos y encarnada en la realidad social de su entorno.

Ahora bien, la misión no sólo debe limitarse a enseñar y a vivir las enseñanzas del Maestro; la misión tiene un objetivo claro: haced discípulos míos a todos los pueblos (Mt 28,19). Los discípulos han de conquistar a otras personas y esto únicamente es posible con el testimonio de vida. Y aquellos que acojan ese testimonio no deben limitarse únicamente a escuchar la Buena Noticia y seguir ha Jesús; han de implicarse con el modo de vida de Jesús, pobre, obediente, abierto siempre a los demás y dispuesto a llevar a cabo la voluntad del Padre; han de implicarse en su obra y misión, en entrar en una relación estrecha con el Padre, el Hijo y el Espíritu; han de implicarse en la realización del Reino. Misión siempre nueva y actual que se extiende en el espacio y en el tiempo, hasta que el Reino de Dios sea una realidad presente en todo el mundo, con la confianza de que Jesús no nos abandona, sino que está con nosotros siempre y para siempre.

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué versículo, frase, palabra ha llamado especialmente tu atención? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios con ello en este momento concreto de tu vida?

• ¿Buscas poder encontrarte con Jesús que sale a tu encuentro a cada instante? ¿Cuál es tu Galilea, tu lugar de encuentro con Jesús Resucitado? ¿Acudes con frecuencia a este lugar?

• ¿Estás abierto a salir al encuentro de todas las personas, sin importarte su condición social, económica, raza, nacionalidad… para llevarles la Buena Noticia del Reino?

• ¿Aceptas el poder de Jesucristo como servicio, donación de uno mismo y amor incondicional por toda la humanidad?

• ¿Cómo es tu relación con la Santísima Trinidad? Jesús no nos pide entender este Misterio, sino acogerlo ¿qué significado tiene esto para ti?

• ¿Te preocupas por conocer a la persona de Jesús y poner en práctica sus enseñanzas y, sobre todo, su actitudes vitales, su modo de vida?

• ¿De qué manera llevas a cabo, en tu vida cotidiana, la misión que Jesús te ha encomendado de hacer discípulos suyos a todos los pueblos?

VIDA – ORACIÓN

• Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres Personas y un sólo Dios, os adoro en el Misterio de la Santísima Trinidad.

• Padre, Hijo y Espíritu Santo os alabo por haberme revelado este Misterio incomprensible para mi entendimiento, pero vislumbrado por mi corazón.

• Padre gracias por el gran Amor que nos profesas a todos los hombre y mujeres sin distinción de razas, credo, nación o estamento social. Señor, Jesucristo, gracias, por tus enseñanzas y por tu modo de vivir que me abre a todos mis hermanos. Espíritu Santo, gracias por tus dones que me ayudan a ser testigo de la Trinidad y a sentir que estáis presentes en mi vida diaria.

• Padre, Hijo y Espíritu Santo, ayudadme a llevar a cabo la misión de hacer discípulos de Jesús a todos los pueblos.

“CONFIA SIEMPRE EN DIOS ”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Deuteronomio 4,32-34.39-40

Moisés habló al pueblo diciendo: 32“Pregunta a los tiempos pasados que te han precedido desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra. ¿Desde uno a otro extremo del cielo se ha visto jamás cosa tan grande o se ha oído cosa semejante? 33¿Hay pueblo que haya oído la voz de su Dios hablar en medio del fuego, como la has oído tú, y quede todavía con vida? 34¿Ha habido un dios que haya ido a buscar una nación en medio de otra a fuerza de tantas pruebas, milagros y prodigios, de violencia, con mano fuerte y brazo poderoso, en medio de tremendas hazañas, como las hizo el Señor, vuestro Dios, por vosotros en Egipto, como todos habéis visto? 39Reconócelo y medítalo en tu corazón: el Señor es Dios allá arriba en los cielos y aquí abajo en la tierra; es él, y no hay otro. 40 Guarda sus leyes y mandamientos, que yo te prescribo hoy, para que seas feliz tú y tus hijos después de ti y vivas largos años en la tierra que te da el Señor, tu Dios”.

Celebramos hoy uno de los misterios, más importantes de nuestra fe. Y como tal, no es posible entenderlo en su totalidad, pues sino ya no sería misterio. Por eso, no vamos a entretenernos aquí en desentrañarlo. Sería mucho más interesante y práctico acercarnos, eso sí, con los pies descalzos como Moisés ante la zarza, a la Palabra de Dios. Una Palabra que se nos hace cercana, que nos acompaña y nos transforma, en la medida en que nos dejemos modelar por el Espíritu según el pensamiento, el actuar y el modo de vivir de Jesús de Nazaret.

Nos encontramos con un fragmento del libro del Deuteronomio. Dicho libro, se nos presenta en su forma actual como las palabras que Moisés dirigió a Israel al otro lado del Jordán, en el umbral de la Tierra Prometida. Cinco son los grandes temas tratados en él: un Dios, un pueblo, una tierra, una ley, un santuario. La idea principal es que Yahveh es el Dios de Israel, y éste, el pueblo elegido por Dios. Yahveh ha elegido a Israel como pueblo de su propiedad, estableciendo una Alianza entre ambos.

El pasaje con el que hoy oramos nos muestra cómo Dios siempre ha sido fiel a su Pueblo. Y para ello, se recuerdan los tiempos pasados. Con ninguna otra nación Dios ha obrado con tanta bondad como con Israel. Ningún otro pueblo ha experimentado el cuidado amoroso que ha experimentado Israel por parte de Dios.

Dios siempre ha estado cercano a Israel y se ha mantenido fiel a sus promesas. De ahí la invitación que hace el autor de reconocer los prodigios que Yahveh a hecho en favor de su pueblo y meditarlos en el corazón. Pero además, si Dios es fiel a la alianza, Israel también debe ser fiel. Únicamente de esta manera, conseguirá vivir en paz y libertad, pues Dios está a su lado. Por el contrario, si se aleja de Dios, experimentará la infelicidad y la muerte.

Este fragmento, por tanto, invita a Israel, y nos invita a nosotros, a tener confianza en Dios, incluso en los momentos de mayor incertidumbre, de peligro, de angustia. Dios nunca nos abandona, si nos mantenemos unidos a él.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Al igual que a Israel también a ti Dios te ha elegido, ¿cómo siente esa elección? ¿cómo la acoges?
  • Dios estableció una Alianza con Israel y se mantuvo siempre fiel a ella, a pesar de la infidelidad de éste. También contigo ha establecido su Alianza, ¿cómo la has recibido? ¿qué haces en tu vida cotidiana para mantenerte fiel a ella?
  • ¿Cómo experimentas el cuidado amoroso de Dios hacia ti en tu vida?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 46

2Dios es nuestro refugio y fortaleza, un socorro seguro en momentos de angustia;

3por eso no tememos aunque la tierra se conmueva y los montes se desplomen en el fondo del mar,

4aunque sus aguas rujan y se encrespen sus olas, aunque ellas se alboroten y los montes retiemblen.

5Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios, la más santa morada del altísimo.

6Dios está en medio de ella, no vacilará: Dios la socorrerá al despuntar la aurora.

7Bramaron las naciones, vacilaron los reinos, él levantó su voz y la tierra se deshizo.

8Con nosotros está el Señor omnipotente, el Dios de Jacob es nuestra fortaleza.

9Venid y ved las obras del Señor, sus prodigios, que llenan la tierra de estupor:

10pone fin a la guerra hasta el confín del mundo, rompe el arco, parte la lanza y quema los escudos.

11Dejad las armas, reconoced que yo soy Dios, por encima de las naciones, por encima de la tierra.

12Con nosotros está el Señor omnipotente, el Dios de Jacob es nuestra fortaleza.

El Espíritu Santo, nuestro geolocalizador. Lectio Divina del Domingo de Pentecostés – Ciclo B

VERDAD – LECTURA  

Evangelio: Jn 20,19-23

“Miedo, tengo miedo, miedo de perderte”. Así decía la letra de aquella canción que,  compuso Rafael de León y, cantaba el dolor de un amante de perder a su amado.

Es la misma experiencia de los discípulos en el «anochecer de aquel día, el primero de la semana». Se encierran «en una casa», «por miedo a los judíos» Pero Jesús se pone en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros», porque la Buena Nueva del Reino, no es un mensaje de miedo, es un mensaje de paz, la paz que da saber que Jesús no ha muerto, sino que ha resucitado, venciendo así al mundo, por eso, para que los discípulos lo entiendan, y creyeran, «les enseñó las manos y el costado», cambiando su miedo en «alegría».

Esa alegría que como dice la canción de Leoni Torres: “Deja la tristeza, busca tu alegría y olvida las penas, que se te va la vida”. Y es que, el que vive en el miedo, se paraliza, no deja de vivir. Sin embargo, la alegría que les da Cristo Resucitado les hace responder a esa misión que les encomienda: «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y «exhaló su aliento sobre ellos» diciéndoles: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Siempre entendemos lo íntimo, lo personal, como aquello que está dentro de nosotros y a lo que nadie puede tener acceso. El aliento es íntimo, por lo que Jesús les entrega a sus discípulos su mismo ser. Ese aliento que también exhaló en la Cruz y que ahora toma nombre: Espíritu Santo.

Esta experiencia que cuenta Juan, es la misma que nos relata el libro de los Hechos de los Apóstoles (2,1-11), «el día de Pentecostés», cuando «se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente». Y ante tal ruido, «acudió la multitud y quedaron desconcertados porque cada uno los oía hablar en su propio idioma».

 El Espíritu Santo, les ha descolocado a todos. Los discípulos temerosos y escondidos, han salido a las calles. La multitud, «partos, medos y elamitas y habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tantos judíos como prosélitos; también hay cretenses y árabes», han acudido a donde estaban ellos y les oían «hablar de las grandezas de Dios» en su lengua. Todos estaban congregados en un punto, geolocalizados en torno al lugar donde se había producido el estruendo.

Ahora, con el Espíritu, todos podían decir que, Aquel a quien habían conocido, con quien habían compartido vida, de quien habían oído hablar, «Jesús es el Señor» y que es «un mismo Dios que obra todo en todos» y se les manifiesta «para el bien común».

Una invitación la que nos hace la liturgia de la Palabra de hoy, a acudir al mismo lugar, al Espíritu, para beber de Él y «formar un solo cuerpo» (1Cor 12,3b-7.12-13).

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha tocado el corazón?
  • ¿Has experimentado alguna vez el miedo?
  • ¿Qué es lo más íntimo para ti?
  • ¿Has percibido alguna vez “el estruendo”?
  • ¿Has acudido al lugar?
  • ¿Quién es el Espíritu Santo?
  • ¿Quién es para ti?
  • ¿Sientes que es el Espíritu Santo quien nos mueve y convoca?
  • ¿Qué necesitas cambiar en tu vida para que el Espíritu sea el centro?

VIDA – ORACIÓN

Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres!. Cuántas son tus obras, Señor; la tierra está llena de tus criaturas. Les retiras el aliento, y expiran y vuelven a ser polvo; envías tu espíritu, y los creas, y repueblas la faz de la tierra.

Gloria a Dios para siempre, goce el Señor con sus obras; que le sea agradable mi poema, y yo me alegraré con el Señor. Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra (Sal 103,1ab.24ac.29bc.30.31.34).

“QUEDARON LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Hechos 2,1-11

1Al llegar el día de pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. 2De repente un ruido del cielo, como de viento impetuoso, llenó toda la casa donde estaban. 3Se les aparecieron como lenguas de fuego, que se repartían y se posaban sobre cada uno de ellos. 4Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según el Espíritu Santo les movía a expresarse.

5Había en Jerusalén judíos piadosos de todas las naciones que hay bajo el cielo. 6Al oír el ruido, la multitud se reunió y se quedó estupefacta, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. 7Fuera de sí todos por aquella maravilla, decían: “¿No son galileos todos los que hablan? 8Pues, ¿cómo nosotros los oímos cada uno en nuestra lengua materna? 9Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea y Capadocia, el Ponto y el Asia, 10Frigia y Panfilia, Egipto y las regiones de Libia y de Cirene, forasteros romanos, 11judíos y prosélitos, cretenses y árabes, los oímos hablar en nuestras lenguas las grandezas de Dios”.

Hoy los apóstoles y María quedaron llenos del Espíritu Santo. Hoy es Pentecostés. Hoy los dones del Espíritu, también, se derraman sobre cada uno de nosotros. Hoy gracias el Espíritu somos transformados para dar testimonio de Cristo Resucitado. El anuncio de la Buena nueva no es algo personal o casual, es el Espíritu Santo quien nos impulsa a ello.

La fiesta de Pentecostés para los judíos era la segunda más importante de su calendario. Concretamente, se celebraba la fiesta de la siega del trigo. Esta se celebraba siete semanas después del corte de las primeras espigas. Y, por tanto cincuenta días después de ofrecer la primera gavilla de trigo a Yahveh. De ahí el nombre de Pentecostés (cincuenta días). La ceremonia consistía en ofrecer dos panes de harina nueva, cocidos con levadura. Aunque con el paso del tiempo, fue adquiriendo un sentido más teológico conmemorado la renovación de la Alianza en el monte Sinaí. Así que de la misma manera que Dios selló su Alianza con su pueblo, ahora, por medio de Jesús, derrama su Espíritu Santo en el nuevo pueblo que es la Iglesia.

El ruido y el viento, que llenan la casa, hacen alusión, precisamente a la presencia del Espíritu Santo. Y la imagen del fuego hace referencia a la presencia de Dios, basta recordar el relato de la zarza ardiente.

Al hablarnos Lucas de esa capacidad que adquirieron los apóstoles de hablar en lenguas extrañas no se refiere a que comenzaron a hablar idiomas desconocidos para ellos, sino que alude a una manera de hablar nueva, diferente. A partir de entonces, comenzaran a hablar de Jesús de otro modo.

Pentecostés, les permite hablar de Jesús como aquel que ha venido a traer la salvación al mundo entero, como aquel que vino a mostrarnos el verdadero rostro misericordioso del Padre, como aquel que vino a mostrarnos el amor de Dios para que todos nosotros seamos capaces, a partir de ahora de transmitirlo a todos los que nos rodean. A partir de ahora el lenguaje de los apóstoles y el lenguaje de los cristianos es el lenguaje del amor

Este acontecimiento fue decisivo en la vida de los discípulos de Jesús y será decisivo en nuestro propio Pentecostés en la medida en la que estemos dispuestos a acoger los dones que el Espíritu Santo nos regala. Acontecimiento que nuestra mente es imposible que comprenda, pero que nuestro corazón entiende a la perfección.

Hoy día de Pentecostés estamos llamados a acoger la gracia del Espíritu Santo y proclamar con el lenguaje del amor que Cristo ha resucitado y nos ha salvado a toda la humanidad.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cómo te has preparado para la solemnidad de Pentecostés? ¿Para acoger los dones del Espíritu Santo en tu vida’
  • ¿Cómo percibes la presencia del Espíritu Santo en tu vida? ¿Lo invocas con frecuencia?
  • El lenguaje del cristiano es un lenguaje nuevo, el lenguaje del amor, ¿es el que está presente en tus conversaciones, tus reuniones, tus encuentros?
  • ¿Hablas de Jesús a las personas con las que te encuentras en tu vida cotidiana? ¿De qué manera les hablas acerca de Él?
  • ¿Cómo anuncias que Cristo ha resucitado y vino para ofrecernos a todos la salvación?

VIDA – ORACIÓN

Secuencia de Pentecostés

Ven Espíritu Divino,

manda tu luz desde el cielo,

Padre amoroso del pobre;

don en tus dones espléndido;

luz que penetra las almas;

fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,

descanso de nuestro esfuerzo,

tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas

y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,

divina luz y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre

si Tú le faltas por dentro;

mira el poder del pecado

cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,

sana el corazón enfermo,

lava las manchas, infunde

calor de vida en el hielo,

doma el espíritu indómito,

guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus Siete Dones

según la fe de tus siervos.

Por tu bondad y tu gracia

dale al esfuerzo su mérito;

salva al que busca salvarse

y danos tu gozo eterno.

“ID AL MUNDO ENTERO Y PROCLAMAD EL EVANGELIO” – LECTIO DIVINA DEL EVANGELIO DE LA SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Mc 16,15-20

En la celebración de la solemnidad de la Ascensión del Señor, la liturgia nos ofrece la narración de este acontecimiento, según la versión recogida en el evangelio de Marcos.
En este pasaje evangélico, Jesús, no sólo asciende a los cielos, sino que además envía a los once a la misión. Una misión que consiste en dar a conocer la Buena Nueva a toda la creación. Hemos de notar la universalidad de este hecho, expresada en dicho envío: Id al mundo entero y proclamad la Buena Nueva a toda la creación (16,15). La reacción de los destinatarios de esta misión puede ser de acogida o de rechazo. Acoger el evangelio conlleva el dejarse bautizar, conlleva convertirse en discípulo de Jesús y conlleva la salvación. Y a los que crean les acompañarán una serie de signos: a) expulsarán demonios; b) hablarán nuevas lenguas; c) agarrarán serpientes con sus manos y aunque beban un veneno no les dañará; d) impondrán las manos a los enfermos y sanarán. Veamos cada uno de estos signos.

a) Expulsarán demonios. A quienes crean, Jesús les da el poder de combatir el mal. Les da poder para expulsar el mal de sus vidas y de las vida de los demás.

b) Hablarán nuevas lenguas. Quienes acojan a Jesús, tendrán la capacidad de comunicarse con los demás de una forma nueva y distinta. Esa nueva forma de comunicarse es el lenguaje del amor. Un lenguaje que todo el mundo es capaz de entender.

c) Agarrarán serpientes con sus manos y aunque beban un veneno no les dañará. La serpiente si te pica, te inocua su veneno y puede conducir a la muerte; lo mismo que ocurre cuando alguien bebe un veneno. Y son muchas las actitudes, las actuaciones, los modos de envenenar las relaciones entre las personas, sobre todo cuando lo que no prima es el amor. Pero quien vive en la dinámica de Jesús, quien vive y hace suyo el mandamiento del amor es capaz de pasar por encima de estos venenos.

d) Impondrán las manos a los enfermos y sanarán. En cualquier lugar en el que Dios está presente, la persona excluida de la sociedad, la persona desdichada, la persona en dificultades, los últimos de la sociedad son acogidos por la comunidad, son amados y son acompañados. Esta es la mejor manera de sanación.

Una vez, que Jesús envía a los suyos a la misión, una vez que nos envía a nosotros, sólo queda salir a predicar la Palabra, la cual será confirmada por los signos. A través de nosotros, Jesús continúa su misión. Nosotros somos sus pies, sus manos, sus ojos, su corazón. Y hemos de ir preferencialmente, no exclusivamente, a sus preferidos: los pobres.

A todas las criaturas, a todos los confines del mundo ha de llegar la alegría y la esperanza del evangelio.

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué versículo, frase, palabra ha llamado especialmente tu atención? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios con ello en este momento concreto de tu vida?

• En el día de hoy, también te envía Jesús, ¿Cuál es tu repuesta?

• ¿Eres consciente de que si crees a Jesús y asumes su misión te acompañarán los signos descritos en el evangelio? ¿Se verifican de algún modo en tu vida?

• ¿Has asumido que eres los pies, las manos, la mente, el corazón de Jesús presente en el mundo de hoy? ¿Qué implicaciones tiene esto para ti?

• ¿Qué significado tiene para ti el amor preferencial, que no exclusivo, hacia los pobres?

VIDA – ORACIÓN

• Alabo a Dios por llamarme a la misión de de llevar el evangelio a todas las criaturas y a todos los confines de la tierra.

• Doy gracias a Jesús por los signos que me acompañan al dar Jesús a los demás.

• Le ofrezco mi vida a Dios para entregarme a la difusión universal del evangelio, empezando por las personas que están más cercanas a mí.

• Pido a Dios Padre que me ayude a ver el rostro de Jesús en los excluidos de la sociedad.

• Id al mundo entero y proclamad la Buena Noticia a toda la creación.

“¿QUÉ HACÉIS AHÍ PLANTADOS MIRANDO AL CIELO?”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR (CICLO B)

Imagen de falco en Pixabay

VERDAD – LECTURA

Hechos 1,1-11

1Querido Teófilo: En mi primer libro traté de todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el principio 2hasta el día en que subió al cielo después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había elegido bajo la acción del Espíritu Santo.

3Después de su pasión se presentó a ellos, dándoles muchas pruebas evidentes de que estaba vivo: se apareció durante cuarenta días y les habló de las cosas del reino de Dios.

4Una vez que estaba comiendo con ellos les mandó que no saliesen de Jerusalén, sino que aguardasen la promesa del Padre, de la que os hablé; 5porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días. 6Los que estaban con él le preguntaron: “Señor, ¿vas a restablecer ya el reino de Israel?”. 7Les respondió: “No os toca a vosotros saber los tiempos y las circunstancias que el Padre ha fijado con su autoridad; 8pero recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros para que seáis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra”.

9Dicho esto, lo vieron subir, hasta que una nube lo ocultó a su vista.

10Ellos se quedaron mirando fijamente al cielo mientras él se iba, cuando se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, 11que les dijeron: “Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Este Jesús que acaba de subir al cielo volverá tal como lo habéis visto irse al cielo”.

Hoy oramos con los primeros versículos del prólogo del Libro de los Hechos de los Apóstoles; los cuales hacen, también, de nexo de unión entre éste y el Tercer Evangelio. Aquí se nos ofrece una síntesis del ministerio público de Jesús, además de algunas indicaciones dedicadas a sus discípulos.

Lucas nos relata como Jesús se ha ido apareciendo a sus discípulos para darle pruebas de que estaba vivo. De alguna manera, Jesús quería que sus discípulos hicieran experiencia de su resurrección y que tuvieran la esperanza de que recibirían el Espíritu Santo, el cual les capacitará para anunciar el Reino en todos los confines de la Tierra.

Ahora bien, el Reinado de Dios no tiene nada que ver con el concepto que ellos tenían del reino de Israel. El Reinado de Dios no se fundamenta en el poder, la violencia, la fuerza; éste se fundamenta en el amor, la clemencia, la caridad, la misericordia. Y esto es lo que tendrán que anunciar los discípulos.

Ellos reciben la misión, pero será el Espíritu Santo quien les guiará en la misma. ¿Hacia dónde? Hasta los confines del mundo. Tampoco serán ellos quienes marquen los tiempos o las circunstancias, eso corresponde al Padre. Los discípulos lo que tienen que hacer, a pesar de las dificultades y persecuciones, es proclamar que el Reinado de Dios está presente entre nosotros.

Es muy importante hacernos consciente de las últimas palabras de los dos hombres vestidos de blanco: “¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?” Porque es importante que no nos quedemos asombrados y paralizados, ni siquiera ante hechos asombrosos. Con la fuerza del Espíritu Santo hemos de ponernos en marcha para anunciar que Jesús está vivo y quiere regalarnos el amor incondicional del Padre. Eso sí, la fuerza del Espíritu Santo hemos de tomarla de la oración y de la contemplación de Jesús; pero es muy importante que no nos quedemos embobados; la espera cristiana no es una espera pasiva, si no activa.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cuál es tu experiencia de Jesús Resucitado? ¿Cómo le experimentas en tu día a día?
  • ¿Qué concepto del Reino de Dios tienes? ¿Es el Reino del amor, la misericordia y la cercanía de Dios?
  • Tú también has recibido la misión de difundir el Reino de Dios por todos los confines de la tierra, ¿cómo estás llevando a cabo dicha misión?
  • ¿Cómo afrontas los peligros, dificultades y persecuciones a causa del Reino?
  • ¿Cómo mantienes la esperanza en la próxima venida de Jesús? ¿Tú espera es pasiva o activa?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 96

1Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor toda la tierra;

2cantad al Señor, bendecid su nombre, proclamad día tras día su salvación;

3publicad su gloria entre las gentes, sus portentos entre todos los pueblos.

4Grande es el Señor y digno de alabanza, más temible que todos los dioses.

5Pues los dioses de los otros pueblos no son nada, mientras que el Señor hizo los cielos;

6su presencia está llena de esplendor y majestad, y su santuario, de potencia y hermosura.

7Familias de los pueblos, rendid ante el Señor, rendid ante el Señor la gloria y el poder,

8rendid ante el Señor la gloria de su nombre, presentad vuestra ofrenda y entrad en sus atrios;

9adorad al Señor con ornamentos santos, temblad delante de él, oh tierra toda.

10Decid por las naciones: “El Señor es rey, él afirmó el mundo, y no se moverá; él juzga  los pueblos con justicia”.

11Que se alegre el cielo y goce la tierra, que retumbe el mar y todo lo que encierra,

12que sonrían los campos con sus frutos, que griten de alegría los árboles del bosque

13delante del Señor, porque ya viene, porque viene para gobernar la tierra, para implantar en el mundo la justicia, y entre todos los pueblos la lealtad.

«Dios no hace acepción de personas», nosotros sí. Lectio Divina del VI Domingo de Pascua – Ciclo B

VERDAD – LECTURA  

Evangelio: Jn 15,9-17

Es habitual entre las personas, que establezcamos relaciones en nuestro trato diario con aquellos que nos rodean. Unas veces, por motivos laborales, otras por vecindario, por parentesco, amistad, etc. Y nadie se sorprende cuando los lazos de afinidad se estrechan más con unas personas que con otras, porque es “lo normal” elegir a quiénes queremos tener por amigos o por pareja. Sin embargo, a la familia y a los compañeros de trabajo no los elegimos. Nos son dados.

Supone una experiencia, también común a todos, que el paso del tiempo nos hace cribar a quién sí y a quién no quiero seguir teniendo a mi lado. Y así, “vamos perdiendo amigos por el camino”; tal vez, nunca lo fueron. El problema es que no llegamos a emplear bien nuestro lenguaje y no distinguimos entre “amigos” y “conocidos”, entre “apreciar”, “querer”, “amar”, etc.

Jesús en el evangelio de este domingo, nos cuenta qué es amar. En primer lugar, podríamos afirmar que es lo que Jesús nos mandó, y así termina el evangelio de este domingo: «Esto os mando: que os améis unos a otros». Por tanto, parece que Jesús, no da lugar a hacer acepción de personas, sino que nos pide que permanezcamos en el amor, para que su alegría esté en nosotros, porque el que ama y se siente amado es feliz y sólo entiende de amor. «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo». Y es que «Dios es amor» (cf. IJn 4,8). Esta es la razón por la que el cristiano ha de permanecer en el amor del Hijo, guardando sus mandamientos. Que realmente sólo es uno: «que os améis unos a otros como yo os he amado».

Jesús nos enseña cómo se ama: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» y nos muestra quiénes son sus amigos: «Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando», «porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer». Y hay una gran diferencia entre ser amigo de nuestros amigos y ser amigo de Jesús. A “nuestros amigos” los elegimos. En el caso de Jesús, es Él quien nos ha elegido y destinado a una misión: «para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca». Esa tarea, que en ocasiones nos resulta difícil, no es tal si seguimos el consejo de Jesús: «que pidáis al Padre en mi nombre» y el Padre nos lo dará.

Esto es el amor, no se trata de hacer acepción de personas. Se trata de dar la vida por los demás, ese es el fruto que Jesús espera de nosotros.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha tocado el corazón?
  • Piensa qué diferencia hay entre amigo y conocido.
  • ¿Qué diferencia hay entre amar y querer?
  • ¿Tienes amigos o conocidos?
  • ¿A quién amas?
  • ¿A quién quieres?
  • ¿Serías capaz de dar tu vida por esas personas?
  • ¿Eres capaz de dar tu vida por ti mismo?
  • ¿Eres capaz de dar tu vida por Cristo?
  • ¿Qué te lo impide?

VIDA – ORACIÓN

Señor que nos has amado hasta el extremo, enséñanos a querernos más a nosotros mismos y a sentir tu amor, porque sólo se puede dar lo que se tiene. Danos un corazón grande, generoso, capaz de amar a todos. Qué todos quepan en nuestro corazón, que nadie dejemos fuera, como Tú hiciste, que diste tu vida por todos. Haz que, alimentados con tu Palabra, seamos portadores de amor y felicidad para los que nos rodean y en tu nombre, vivamos siempre unidos. Así sea.