“MI ESPERANZA PUESTA EN DIOS ”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XI DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

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VERDAD – LECTURA

Ezequiel 17,22-24

22 Esto dice el Señor Dios: “También yo tomaré la copa de un alto cedro y la plantaré; de la punta de sus ramas tomaré un ramo y lo plantaré yo mismo en un monte muy alto, 23 en el monte sublime de Israel lo plantaré; echará ramas y dará frutos y se hará un magnífico cedro. Bajo él habitarán toda clase de pájaros, toda clase de aves morará a la sombra de sus ramas. 24 Y sabrán todos los árboles del bosque que yo, el Señor, humillo al árbol elevado y exalto al árbol humilde, hago secarse el árbol verde y reverdecer el árbol seco. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré”.

La liturgia de este domingo nos ofrece un fragmento del libro de la profecía de Ezequiel. Un profeta que siempre nos está invitando a la esperanza, que intenta por todos los medios ilusionar de alguna manera a sus compatriotas que se encuentran deportados en Babilonia. Su mensaje principal es que Dios no abandona nunca a su Pueblo y que en un futuro volverán a pisar la tierra de sus padres.

El acontecimiento de la deportación a Babilonia no tenía por qué ser para los Israelitas para lamentarse y caer en la desesperación, si no más bien un incentivo para volverse a la misericordia y el amor de Dios. Antes de dicha deportación, Israel se había alejado de Dios, dándose a la idolatría y actuando de espaldas a la Alianza que Yahveh había establecido con él.

El verdadero cautiverio es haberse alejado de la bondad y el amor de Dios.

Sería conveniente, dejar claro, antes de continuar, que la figura del profeta no es la de un adivino, pitoniso o futurólogo, sino más bien la de ser intérprete de los acontecimientos que están ocurriendo a su alrededor desde la perspectiva de Dios. El profeta es aquel que es capaz de leer los signos de los tiempos y actuar en consecuencia, adelantándose en muchas ocasiones a los mismos. El profeta es aquel que evidencia y manifiesta la infidelidad del Pueblo para que éste caiga en la cuenta de que se está alejando de Dios.

Centrándonos en el pasaje que hoy nos ocupa, Ezequiel nos presenta la imagen de un árbol, el cual Yahveh plantará en un monte alto de Israel, en el cual crecerá frondosamente y dará abundantes frutos. Como decíamos antes, es una invitación a la esperanza pue, si Israel retorna a encontrarse con Dios que ha salido a su encuentro, es posible la vuelta a Israel, porque Yahveh siempre permanece fiel.

Israel volverá a renacer por la gracia y la misericordia de Dios.

Haciendo un paralelismo con la figura de Jesús, y leyendo este pasaje desde la perspectiva del evangelio, podemos decir que esa rama tierna que Dios arranca precisamente de la copa de un alto cedro y planta en un monte alto hace sin duda alusión a Jesucristo.

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CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿De qué manera y en qué momentos te alejas de Dios?
  • En tus momentos problemáticos, de dificultad, de aprieto, ¿mantienes tu esperanza puesta en Dios? ¿Confías en Él? ¿Intentas volverte a Él que ha salido a tu encuentro?
  • ¿Está dispuesto a dejarte arrancar por la mano amorosa de Dios para ser plantado en un monte distinto al que te encuentras ahora? Es decir, ¿estás dispuesto a salir de tu zona de confort?
  • Manteniendo la esperanza puesta en Dios, ¿qué pasos estás dispuesto a dar para crecer como persona y como cristiano?
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VIDA – ORACIÓN

Salmo 46

1 A ti, Señor, me acojo: que jamás quede yo defraudado;

2 libérame, sálvame, pues tú eres justo; atiéndeme, ven corriendo a liberarme;

3 sé tú mi roca de refugio, la fortaleza de mi salvación; sí, tú eres mi roca y mi fortaleza.

4 Dios mío, líbrame de la mano del malvado, de las garras del criminal y del violento;

5 pues tú eres mi esperanza, Señor, mi confianza desde mi juventud, oh Dios.

6 Desde el seno materno me he apoyado en ti, tú eres mi protector desde el vientre de mi madre; en ti he esperado siempre.

7 He sido un prodigio para muchos, pues tú has sido mi refugio seguro.

8 Mi boca está llena todo el día de tu alabanza y de tu gloria.

[..]

14 yo no dejaré nunca de esperar, y aumentaré todavía tus alabanzas;

15 me paso todo el día publicando tus actos de liberación y de justicia, aunque para mí son incalculables.

16 Proclamaré las proezas del Señor, anunciaré que sólo tú eres justo.

“ESTA ES MI ALIANZA”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Éxodo 24,3-8

En aquellos días: 3Moisés vino y comunicó al pueblo todas las palabras del Señor y todas sus leyes relativas a la administración de la justicia. Y todo el pueblo respondió a una voz: “Nosotros cumpliremos todo cuanto ha dicho el Señor”. 4Moisés escribió todas las palabras del Señor, se levantó de madrugada y edificó un altar al pie de la montaña y doce estelas por las doce tribus de Israel. 5Mandó a algunos jóvenes israelitas a ofrecer holocaustos e inmolar novillos como sacrificios de reconciliación en honor del Señor. 6Después tomó la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. 7Tomó luego el libro de la alianza y lo leyó en presencia del pueblo, el cual dijo: “Cumpliremos todo lo que ha dicho el Señor y obedeceremos”.8Moisés tomó la sangre y la derramó sobre el pueblo diciendo: “Ésta es la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con vosotros mediante todas estas palabras”.

Hoy es un día para meditar y orar en torno al misterio eucarístico. Se nos invita a caer en la cuenta y tomar conciencia de la importancia de la eucaristía en nuestra vida. Alimento que se nos da para nuestra edificación, crecimiento y desarrollo. Participar de la eucaristía, alimentarnos con el cuerpo y la sangre de Jesús, nos lleva a transformarnos como seres humanos en mejores personas, a transformarnos según nuestro modelo que es Jesucristo, a vivir como Él vivió y a darnos a los demás como Él se dio.

Para ayudarnos a todo ello, la liturgia nos ofrece hoy, en la primera lectura, un fragmento del libro del Éxodo. Un libro, en el que el acontecimiento principal que se nos narra, es la salida de los israelitas de la esclavitud de Egipto hacia la libertad que Dios le regalaba en aquel momento y que nos regala a nosotros aquí y ahora. Israel fue descubriendo a Dios en los acontecimientos de la vida cotidiana, en los cuales Dios está presente para mostrarles su amor y su misericordia. En el Sinaí, lugar privilegiado de encuentro con Dios, éste establece una Alianza con el Pueblo de Israel y les regala una ley, que le convertirá en un pueblo libre.

Dios ha tomado la iniciativa estableciendo una alianza con su pueblo. Una alianza de liberación, que el Pueblo de Israel acoge y se compromete a cumplir. Para ratificar dicha Alianza, Moisés construyó un altar al pie del monte y ordenó a varios jóvenes que ofrecieran holocaustos e inmolaran novillos, como sacrificios de reconciliación y de comunión con Dios; es decir, como símbolos de la unión entre Dios y su Pueblo. Moisés rocía en altar de los sacrificios con parte de la sangre. Israel vuelve a ratificar su compromiso de cumplir con la Alianza establecida entre él y Dios. Y el resto de la sangre es rociada sobre el los israelitas, significando que ellos y Dios participan de la misma sangre, la cual es símbolo de vida, y por consiguiente participan de la misma vida.

El culmen de esta Alianza está en Jesucristo que establecerá una nueva, con la institución de la eucaristía, ligada plenamente a la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Él sigue estando en medio de nosotros, nos hace participes de su vida, nos alimenta y gracias, también, a la acción del Espíritu Santo nos convierte en personas nuevas, que difunden, portan y regalan el amor y la misericordia de Dios a todos los que les rodean.

Vivamos intensamente el día del Corpus, acogiendo esta alianza nueva que Dios establece con su Iglesia y con cada uno de nosotros e intentando derramar el amor de Dios por todos los confines de la Tierra.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Eres consciente de que Dios establece una alianza contigo? ¿Estás dispuesto a acogerla? ¿Estás dispuesto a asumirla y cumplirla? ¿Con qué actitud?
  • ¿Eres consciente de la presencia de Dios en tu vida cotidiana mostrándote su amor y su misericordia y te pide que hagas tú lo mismo con los que te rodean?
  • ¿Caes en la cuenta de que participas de la misma vida de Jesucristo cuando celebras la eucaristía y le recibes sacramentalmente?
  • ¿De qué manera muestras y manifiestas a los demás que has acogido e intentas vivir el estrecho vínculo que es la Alianza Nueva y Eterna que Jesús a establecido con su Iglesia y con todos los cristianos?
  • ¿Entregas y derramas el amor de Dios a las personas que te rodean? ¿De que forma podrías hacerlo de manera más plena?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 116

1Yo amo al Señor porque escucha el grito de mi súplica,

2porque me presta oído siempre que lo invoco.

[…]

12¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?

13Alzaré la copa de la victoria e invocaré el nombre del Señor;

14cumpliré mis promesas al Señor en presencia de todo el pueblo.

15Al Señor le cuesta mucho ver morir a sus amigos.

16Sí, Señor, yo soy tu siervo, tu siervo, el hijo de tu esclava: tú rompiste mis cadenas.

17Te ofreceré sacrificios en acción de gracias e invocaré tu nombre, Señor;

18cumpliré mis promesas al Señor en presencia de todo su pueblo,

19en los atrios de la casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén.

“CONFIA SIEMPRE EN DIOS ”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Deuteronomio 4,32-34.39-40

Moisés habló al pueblo diciendo: 32“Pregunta a los tiempos pasados que te han precedido desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra. ¿Desde uno a otro extremo del cielo se ha visto jamás cosa tan grande o se ha oído cosa semejante? 33¿Hay pueblo que haya oído la voz de su Dios hablar en medio del fuego, como la has oído tú, y quede todavía con vida? 34¿Ha habido un dios que haya ido a buscar una nación en medio de otra a fuerza de tantas pruebas, milagros y prodigios, de violencia, con mano fuerte y brazo poderoso, en medio de tremendas hazañas, como las hizo el Señor, vuestro Dios, por vosotros en Egipto, como todos habéis visto? 39Reconócelo y medítalo en tu corazón: el Señor es Dios allá arriba en los cielos y aquí abajo en la tierra; es él, y no hay otro. 40 Guarda sus leyes y mandamientos, que yo te prescribo hoy, para que seas feliz tú y tus hijos después de ti y vivas largos años en la tierra que te da el Señor, tu Dios”.

Celebramos hoy uno de los misterios, más importantes de nuestra fe. Y como tal, no es posible entenderlo en su totalidad, pues sino ya no sería misterio. Por eso, no vamos a entretenernos aquí en desentrañarlo. Sería mucho más interesante y práctico acercarnos, eso sí, con los pies descalzos como Moisés ante la zarza, a la Palabra de Dios. Una Palabra que se nos hace cercana, que nos acompaña y nos transforma, en la medida en que nos dejemos modelar por el Espíritu según el pensamiento, el actuar y el modo de vivir de Jesús de Nazaret.

Nos encontramos con un fragmento del libro del Deuteronomio. Dicho libro, se nos presenta en su forma actual como las palabras que Moisés dirigió a Israel al otro lado del Jordán, en el umbral de la Tierra Prometida. Cinco son los grandes temas tratados en él: un Dios, un pueblo, una tierra, una ley, un santuario. La idea principal es que Yahveh es el Dios de Israel, y éste, el pueblo elegido por Dios. Yahveh ha elegido a Israel como pueblo de su propiedad, estableciendo una Alianza entre ambos.

El pasaje con el que hoy oramos nos muestra cómo Dios siempre ha sido fiel a su Pueblo. Y para ello, se recuerdan los tiempos pasados. Con ninguna otra nación Dios ha obrado con tanta bondad como con Israel. Ningún otro pueblo ha experimentado el cuidado amoroso que ha experimentado Israel por parte de Dios.

Dios siempre ha estado cercano a Israel y se ha mantenido fiel a sus promesas. De ahí la invitación que hace el autor de reconocer los prodigios que Yahveh a hecho en favor de su pueblo y meditarlos en el corazón. Pero además, si Dios es fiel a la alianza, Israel también debe ser fiel. Únicamente de esta manera, conseguirá vivir en paz y libertad, pues Dios está a su lado. Por el contrario, si se aleja de Dios, experimentará la infelicidad y la muerte.

Este fragmento, por tanto, invita a Israel, y nos invita a nosotros, a tener confianza en Dios, incluso en los momentos de mayor incertidumbre, de peligro, de angustia. Dios nunca nos abandona, si nos mantenemos unidos a él.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Al igual que a Israel también a ti Dios te ha elegido, ¿cómo siente esa elección? ¿cómo la acoges?
  • Dios estableció una Alianza con Israel y se mantuvo siempre fiel a ella, a pesar de la infidelidad de éste. También contigo ha establecido su Alianza, ¿cómo la has recibido? ¿qué haces en tu vida cotidiana para mantenerte fiel a ella?
  • ¿Cómo experimentas el cuidado amoroso de Dios hacia ti en tu vida?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 46

2Dios es nuestro refugio y fortaleza, un socorro seguro en momentos de angustia;

3por eso no tememos aunque la tierra se conmueva y los montes se desplomen en el fondo del mar,

4aunque sus aguas rujan y se encrespen sus olas, aunque ellas se alboroten y los montes retiemblen.

5Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios, la más santa morada del altísimo.

6Dios está en medio de ella, no vacilará: Dios la socorrerá al despuntar la aurora.

7Bramaron las naciones, vacilaron los reinos, él levantó su voz y la tierra se deshizo.

8Con nosotros está el Señor omnipotente, el Dios de Jacob es nuestra fortaleza.

9Venid y ved las obras del Señor, sus prodigios, que llenan la tierra de estupor:

10pone fin a la guerra hasta el confín del mundo, rompe el arco, parte la lanza y quema los escudos.

11Dejad las armas, reconoced que yo soy Dios, por encima de las naciones, por encima de la tierra.

12Con nosotros está el Señor omnipotente, el Dios de Jacob es nuestra fortaleza.

“QUEDARON LLENOS DEL ESPÍRITU SANTO”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Hechos 2,1-11

1Al llegar el día de pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. 2De repente un ruido del cielo, como de viento impetuoso, llenó toda la casa donde estaban. 3Se les aparecieron como lenguas de fuego, que se repartían y se posaban sobre cada uno de ellos. 4Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según el Espíritu Santo les movía a expresarse.

5Había en Jerusalén judíos piadosos de todas las naciones que hay bajo el cielo. 6Al oír el ruido, la multitud se reunió y se quedó estupefacta, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. 7Fuera de sí todos por aquella maravilla, decían: “¿No son galileos todos los que hablan? 8Pues, ¿cómo nosotros los oímos cada uno en nuestra lengua materna? 9Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea y Capadocia, el Ponto y el Asia, 10Frigia y Panfilia, Egipto y las regiones de Libia y de Cirene, forasteros romanos, 11judíos y prosélitos, cretenses y árabes, los oímos hablar en nuestras lenguas las grandezas de Dios”.

Hoy los apóstoles y María quedaron llenos del Espíritu Santo. Hoy es Pentecostés. Hoy los dones del Espíritu, también, se derraman sobre cada uno de nosotros. Hoy gracias el Espíritu somos transformados para dar testimonio de Cristo Resucitado. El anuncio de la Buena nueva no es algo personal o casual, es el Espíritu Santo quien nos impulsa a ello.

La fiesta de Pentecostés para los judíos era la segunda más importante de su calendario. Concretamente, se celebraba la fiesta de la siega del trigo. Esta se celebraba siete semanas después del corte de las primeras espigas. Y, por tanto cincuenta días después de ofrecer la primera gavilla de trigo a Yahveh. De ahí el nombre de Pentecostés (cincuenta días). La ceremonia consistía en ofrecer dos panes de harina nueva, cocidos con levadura. Aunque con el paso del tiempo, fue adquiriendo un sentido más teológico conmemorado la renovación de la Alianza en el monte Sinaí. Así que de la misma manera que Dios selló su Alianza con su pueblo, ahora, por medio de Jesús, derrama su Espíritu Santo en el nuevo pueblo que es la Iglesia.

El ruido y el viento, que llenan la casa, hacen alusión, precisamente a la presencia del Espíritu Santo. Y la imagen del fuego hace referencia a la presencia de Dios, basta recordar el relato de la zarza ardiente.

Al hablarnos Lucas de esa capacidad que adquirieron los apóstoles de hablar en lenguas extrañas no se refiere a que comenzaron a hablar idiomas desconocidos para ellos, sino que alude a una manera de hablar nueva, diferente. A partir de entonces, comenzaran a hablar de Jesús de otro modo.

Pentecostés, les permite hablar de Jesús como aquel que ha venido a traer la salvación al mundo entero, como aquel que vino a mostrarnos el verdadero rostro misericordioso del Padre, como aquel que vino a mostrarnos el amor de Dios para que todos nosotros seamos capaces, a partir de ahora de transmitirlo a todos los que nos rodean. A partir de ahora el lenguaje de los apóstoles y el lenguaje de los cristianos es el lenguaje del amor

Este acontecimiento fue decisivo en la vida de los discípulos de Jesús y será decisivo en nuestro propio Pentecostés en la medida en la que estemos dispuestos a acoger los dones que el Espíritu Santo nos regala. Acontecimiento que nuestra mente es imposible que comprenda, pero que nuestro corazón entiende a la perfección.

Hoy día de Pentecostés estamos llamados a acoger la gracia del Espíritu Santo y proclamar con el lenguaje del amor que Cristo ha resucitado y nos ha salvado a toda la humanidad.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cómo te has preparado para la solemnidad de Pentecostés? ¿Para acoger los dones del Espíritu Santo en tu vida’
  • ¿Cómo percibes la presencia del Espíritu Santo en tu vida? ¿Lo invocas con frecuencia?
  • El lenguaje del cristiano es un lenguaje nuevo, el lenguaje del amor, ¿es el que está presente en tus conversaciones, tus reuniones, tus encuentros?
  • ¿Hablas de Jesús a las personas con las que te encuentras en tu vida cotidiana? ¿De qué manera les hablas acerca de Él?
  • ¿Cómo anuncias que Cristo ha resucitado y vino para ofrecernos a todos la salvación?

VIDA – ORACIÓN

Secuencia de Pentecostés

Ven Espíritu Divino,

manda tu luz desde el cielo,

Padre amoroso del pobre;

don en tus dones espléndido;

luz que penetra las almas;

fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,

descanso de nuestro esfuerzo,

tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas

y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,

divina luz y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre

si Tú le faltas por dentro;

mira el poder del pecado

cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,

sana el corazón enfermo,

lava las manchas, infunde

calor de vida en el hielo,

doma el espíritu indómito,

guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus Siete Dones

según la fe de tus siervos.

Por tu bondad y tu gracia

dale al esfuerzo su mérito;

salva al que busca salvarse

y danos tu gozo eterno.

“¿QUÉ HACÉIS AHÍ PLANTADOS MIRANDO AL CIELO?”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR (CICLO B)

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VERDAD – LECTURA

Hechos 1,1-11

1Querido Teófilo: En mi primer libro traté de todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el principio 2hasta el día en que subió al cielo después de haber dado instrucciones a los apóstoles que había elegido bajo la acción del Espíritu Santo.

3Después de su pasión se presentó a ellos, dándoles muchas pruebas evidentes de que estaba vivo: se apareció durante cuarenta días y les habló de las cosas del reino de Dios.

4Una vez que estaba comiendo con ellos les mandó que no saliesen de Jerusalén, sino que aguardasen la promesa del Padre, de la que os hablé; 5porque Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días. 6Los que estaban con él le preguntaron: “Señor, ¿vas a restablecer ya el reino de Israel?”. 7Les respondió: “No os toca a vosotros saber los tiempos y las circunstancias que el Padre ha fijado con su autoridad; 8pero recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros para que seáis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra”.

9Dicho esto, lo vieron subir, hasta que una nube lo ocultó a su vista.

10Ellos se quedaron mirando fijamente al cielo mientras él se iba, cuando se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, 11que les dijeron: “Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Este Jesús que acaba de subir al cielo volverá tal como lo habéis visto irse al cielo”.

Hoy oramos con los primeros versículos del prólogo del Libro de los Hechos de los Apóstoles; los cuales hacen, también, de nexo de unión entre éste y el Tercer Evangelio. Aquí se nos ofrece una síntesis del ministerio público de Jesús, además de algunas indicaciones dedicadas a sus discípulos.

Lucas nos relata como Jesús se ha ido apareciendo a sus discípulos para darle pruebas de que estaba vivo. De alguna manera, Jesús quería que sus discípulos hicieran experiencia de su resurrección y que tuvieran la esperanza de que recibirían el Espíritu Santo, el cual les capacitará para anunciar el Reino en todos los confines de la Tierra.

Ahora bien, el Reinado de Dios no tiene nada que ver con el concepto que ellos tenían del reino de Israel. El Reinado de Dios no se fundamenta en el poder, la violencia, la fuerza; éste se fundamenta en el amor, la clemencia, la caridad, la misericordia. Y esto es lo que tendrán que anunciar los discípulos.

Ellos reciben la misión, pero será el Espíritu Santo quien les guiará en la misma. ¿Hacia dónde? Hasta los confines del mundo. Tampoco serán ellos quienes marquen los tiempos o las circunstancias, eso corresponde al Padre. Los discípulos lo que tienen que hacer, a pesar de las dificultades y persecuciones, es proclamar que el Reinado de Dios está presente entre nosotros.

Es muy importante hacernos consciente de las últimas palabras de los dos hombres vestidos de blanco: “¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?” Porque es importante que no nos quedemos asombrados y paralizados, ni siquiera ante hechos asombrosos. Con la fuerza del Espíritu Santo hemos de ponernos en marcha para anunciar que Jesús está vivo y quiere regalarnos el amor incondicional del Padre. Eso sí, la fuerza del Espíritu Santo hemos de tomarla de la oración y de la contemplación de Jesús; pero es muy importante que no nos quedemos embobados; la espera cristiana no es una espera pasiva, si no activa.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cuál es tu experiencia de Jesús Resucitado? ¿Cómo le experimentas en tu día a día?
  • ¿Qué concepto del Reino de Dios tienes? ¿Es el Reino del amor, la misericordia y la cercanía de Dios?
  • Tú también has recibido la misión de difundir el Reino de Dios por todos los confines de la tierra, ¿cómo estás llevando a cabo dicha misión?
  • ¿Cómo afrontas los peligros, dificultades y persecuciones a causa del Reino?
  • ¿Cómo mantienes la esperanza en la próxima venida de Jesús? ¿Tú espera es pasiva o activa?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 96

1Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor toda la tierra;

2cantad al Señor, bendecid su nombre, proclamad día tras día su salvación;

3publicad su gloria entre las gentes, sus portentos entre todos los pueblos.

4Grande es el Señor y digno de alabanza, más temible que todos los dioses.

5Pues los dioses de los otros pueblos no son nada, mientras que el Señor hizo los cielos;

6su presencia está llena de esplendor y majestad, y su santuario, de potencia y hermosura.

7Familias de los pueblos, rendid ante el Señor, rendid ante el Señor la gloria y el poder,

8rendid ante el Señor la gloria de su nombre, presentad vuestra ofrenda y entrad en sus atrios;

9adorad al Señor con ornamentos santos, temblad delante de él, oh tierra toda.

10Decid por las naciones: “El Señor es rey, él afirmó el mundo, y no se moverá; él juzga  los pueblos con justicia”.

11Que se alegre el cielo y goce la tierra, que retumbe el mar y todo lo que encierra,

12que sonrían los campos con sus frutos, que griten de alegría los árboles del bosque

13delante del Señor, porque ya viene, porque viene para gobernar la tierra, para implantar en el mundo la justicia, y entre todos los pueblos la lealtad.

“DIOS NO HACE DISTINCIÓN DE PERSONAS”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO VI DE PASCUA (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Hechos 10,2-26.34-35.44-48

25Tan pronto como entró Pedro, Cornelio le salió al encuentro, cayó a sus pies y le adoró. 26Pedro lo levantó diciendo: “Levántate, que yo también soy hombre”. 34Pedro tomó la palabra y dijo: “Compruebo que Dios no hace distinción de personas, 35que acepta al que le es fiel y practica la justicia, sea de la nación que sea. 44Todavía estaba hablando Pedro, cuando descendió el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban sus palabras. 4Todos los fieles circuncisos que habían venido con Pedro se extrañaban de que el don del Espíritu Santo se hubiera derramado también sobre los paganos 46pues los oían hablar lenguas extrañas y glorificar a Dios. 47Pedro dijo entonces: “¿Se puede negar el agua del bautismo a éstos, que han recibido el Espíritu Santo como nosotros?”. 48Y ordenó que fuesen bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces le suplicaron que se quedara con ellos algunos días.

La primera lectura, que hoy la liturgia nos ofrece, de alguna manera pone patas arriba nuestras creencias acerca de los prejuicios que solemos tener hacia las personas, acerca de nuestras ideas estereotipadas o los prototipos que se han instalado en nuestra cabeza. Nos invita a tener amplitud de miras, apertura de mente y mirada misericordiosa. Y todo esto vivido desde el amor incondicional y gratuito, que es el que nos tiene Jesús a cada uno de nosotros y que nos exhorta a tener nosotros hacia el prójimo, tal y como nos enseña el pasaje del evangelio de hoy.

Cornelio es un pagano, es decir un no creyente judío, y por descontado tampoco creyente cristiano. Unos versículos antes (10,1-8), se nos ha narrado como éste, hombre piadoso y temeroso de Dios ha tenido una visión en la que se le invitaba llamar a Pedro, lo cual hace. Pedro por su parte ha tenido una visión similar, en la que se le urgía a ir al encuentro de Cornelio.

Cuando se produce dicho encuentro, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que se encontraban en la casa de Cornelio.

Pedro, en cierta forma se ve obligado a abrirse a la universalidad de la salvación, a no quedarse anclado en las cuatro paredes de la religión judía. Jesús ha venido para salvar a toda la humanidad y no únicamente al pueblo judío. Tal y como Pedro pudo comprobar, Dios no hace distinción entre las personas. Dios acoge a todos, aunque no lo conozcan todavía.

Cornelio, sin haber tenido experiencia de Jesús Resucitado, vive el amor incondicional a Dios y al prójimo. Lo cual hace que esté en disposición, que esté abierto a acoger la salvación que vino a traernos Jesucristo.

Las lecturas que nos ofrece la liturgia de hoy, nos están invitado a amar sin condiciones y a abrirnos a todas las personas sin distinciones. ¿Seremos capaces de llevarlo a cabo?

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cuáles son tus creencias, tus prejuicios, tus ideas preconcebidas hacia las personas?
  • ¿Qué puedes hacer para que dichas creencias vayan transformándose en amplitud de miras, en apertura y en acogida con respecto a cualquier persona sin tener en cuenta su origen, raza, condición social, lengua o creencia?
  • ¿Estas atento y, por tanto abierto, a que Dios ponga tu vida patas arriba con respecto a la manera en que acoges a las personas que no son de tu propio círculo?
  • ¿Eres consciente que Jesús ha venido a salvar a toda la humanidad? ¿De qué manera anuncias dicha salvación, anuncias la Buena Nueva del Evangelio y el amor incondicional de Dios?
  • ¿De qué forma puedes ir creciendo en el amor incondicional y gratuito al que nos invitan las lecturas de la liturgia de este domingo?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 136

1Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor;

2dad gracias al Dios de los dioses, porque es eterno su amor;

3dad gracias al Señor de los señores, porque es eterno su amor.

4Sólo él ha hecho grandes maravillas, porque es eterno su amor.

5Él hizo los cielos con sabiduría, porque es eterno su amor.

6Él afirmó la tierra sobre las aguas, porque es eterno su amor.

7Él hizo las lumbreras grandes, porque es eterno su amor:

8el sol para presidir el día, porque es eterno su amor;

9la luna y las estrellas para presidir la noche, porque es eterno su amor.

[…]

23Él se acordó de nosotros en nuestra humillación, porque es eterno su amor;

24y nos libró de nuestros enemigos, porque es eterno su amor.

25Él da de comer a todas las criaturas, porque es eterno su amor.

26Dad gracias al Dios del cielo, porque es eterno su amor.

“BERNABÉ LO PRESENTO A LOS APÓSTOLES”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO V DE PASCUA (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Hechos 9,26-31

26En aquellos días, cuando Pablo llegó a Jerusalén, trató de unirse a los demás discípulos; pero todos lo temían, no creyendo que fuera de verdad discípulo. 27Entonces Bernabé lo tomó consigo, lo presentó a los apóstoles y les refirió cómo en el camino Saulo había visto al Señor, que le había hablado, y cómo en Damasco había predicado públicamente en el nombre de Jesús. 28Desde entonces se movía libremente en Jerusalén, hablando con libertad en el nombre del Señor. 29Hablaba y discutía con los helenistas, los cuales intentaron matarle. 30Los hermanos, al enterarse, lo llevaron escoltado a Cesarea y le hicieron partir para Tarso. 31La Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría; se consolidaba y progresaba en la fidelidad al Señor, y se extendía alentada por el Espíritu Santo.

En el pasaje de los Hechos de los Apóstoles, que hoy la liturgia nos ofrece, en la primera lectura, se nos narra como Pablo es acogido por la comunidad cristiana, después de que Bernabé intercediera a su favor. A continuación puede predicar libremente el evangelio.

Muchos no conoce el acontecimiento ocurrido camino de Damasco y que ha supuesto una total transformación en la vida del apóstol Pablo. Ha sido perseguidor de los cristianos y éstos le tienen miedo, pues no creen que pueda ser un verdadero discípulo de Jesús. Será Bernabé quien le introduzca en la comunidad, será su garantía ante los discípulos.

Es la comunidad quien inserta, es la comunidad quien acoge, es la comunidad quien aprueba y confirma. Es unido a la comunidad como Pablo predica el evangelio.

Pablo anuncia a los judíos que Jesús, el Hijo de Dios, es el Mesías esperado por el Pueblo de Israel, el Mesías esperado por todos y cada uno de nosotros que viene a traernos el amor de Dios y la salvación plena.

Pablo no sólo predica a los judíos israelitas, también a los judíos de origen griego. Y, tal debía ser su ardor y su capacidad de convencimiento, que deciden acabar con su vida. Los hermanos, la comunidad, por su parte, lo protege y lo llevan a Cesarea para enviarlo hacia Tarso.

Para que el apóstol Pablo predicara con ese ardor y convencimiento debía haber tenido una experiencia fuerte de Jesús Resucitado; una experiencia tal, que le mantiene unido a la vid, que es Jesucristo y de esa manera llega a dar mucho fruto.

Permanezcamos, también nosotros, tal y como nos recordará el evangelio de hoy, unidos a la vid. Alimentémonos de la savia que nos ofrece Jesús, acojamos su palabra y pongámosla en práctica, lo mismo que el Apóstol Pablo, de esta manera seremos capaces de anunciar el Reino de Dios y dar mucho fruto.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Crees verdaderamente que la experiencia de Jesús Resucitado puede transformar la vida de una persona?
  • ¿De qué manera acoges a alguien que llega por primera vez a tu comunidad, tu grupo de fe, tu asociación?
  • ¿Sirves de puente entre las personas que se acercan a la Iglesia por primera vez o después de un tiempo sin frecuentarla?
  • ¿Acoges, apoyas y ayudas a aquellos que predican el evangelio aunque no sean del pequeño circulo de tu comunidad, grupo o asociación?
  • ¿De qué manera te unes y ayudas a la Iglesia perseguida?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 23

1El Señor es mi pastor, nada me falta:

2en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso

3y conforta mi alma; me guía por los senderos de justicia, por amor a su nombre;

4aunque vaya por un valle tenebroso, no tengo miedo a nada, porque tú estás conmigo, tu voz y tu cayado me sostienen.

5Me preparas una mesa ante mis enemigos, perfumas con ungüento mi cabeza y me llenas la copa a rebosar.

6Lealtad y dicha me acompañan todos los días de mi vida; habitaré en la casa del Señor por siempre jamás.

“En nombre de Jesucristo, Nazareno”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO IV DE PASCUA (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Hechos 4,8-12

8Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: “Jefes del pueblo y ancianos de Israel, 9ya que se nos pide cuentas por el bien que hemos hecho a un hombre enfermo y se nos pregunta de qué modo ha sido curado, 10sabed todos vosotros y todo el pueblo de Israel que éste se encuentra sano ante vosotros en virtud del nombre de Jesucristo, el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y Dios resucitó de entre los muertos. 11Él es la piedra que vosotros, los constructores, habéis desechado, y que ha venido a ser la piedra angular. 12Y no hay salvación en ningún otro, pues no se nos ha dado a los hombres ningún otro nombre debajo del cielo para salvarnos”.

Continuamos orando en este cuarto domingo de Pascua con el libro de los Hechos de los Apóstoles. Concretamente con el discurso que Pedro realiza para defenderse ante los ancianos y maestros de la ley reunidos en Jerusalén. Pedro y Juan habían sido arrestados a causa de la curación del cojo de nacimiento y después de haber anunciado a Cristo resucitado ante el pueblo, fragmento con el que pudimos orar el domingo pasado.

El presente discurso ante el Sanedrín, es una ocasión propicia para anunciarles también a ellos a Cristo Resucitado. Comienza Pedro afirmando en nombre de quien han realizado el milagro. Éste ha sido llevado a cabo gracias y en virtud del nombre de Jesucristo Nazareno. Pero, hay que tener en cuenta que dicho acontecimiento ha sido posible porque Jesús, que fue ejecutado por instigación de los jefes de los judíos, ha resucitado de entre los muertos. Dios Padre, Yahveh para los judíos, lo ha resucitado.

Jesús está vivo. Jesús continúa salvando. Jesús continúa estando presente en la vida y los acontecimientos de cada día de la humanidad. Y, además, es el único Salvador, tal y como viene atestiguado y testimoniado por la Escritura. Tanto por el libro de los salmos: Él es la piedra que vosotros, los constructores, habéis desechado (Sal 118,22); como por el profeta Isaías: ha venido a ser la piedra angular (Is 8,14; 28,16).

Y la salvación únicamente puede venir de Jesús, ya que él es el enviado del Padre, que con su pasión, muerte y resurrección nos ha regalado la salvación a toda la humanidad, la felicidad plena y la victoria sobre la muerte.

Acojamos nosotros hoy a la piedra angular que es Jesucristo, anunciando a todos que vive y que quiere encaminar a toda la humanidad hacia la salvación.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Está presente Jesucristo resucitado en las diferentes situaciones o en los acontecimientos cotidianos de tu vida?
  • ¿Crees verdaderamente y desde lo más profundo de tu ser que Jesucristo ha resucitado de entre los muertos y que es capaz de obrar prodigios en la vida de las personas?
  • ¿En nombre de quién te acercas a los demás para llevarles la felicidad? ¿En tu propio nombre o en el nombre de Jesús? ¿Te apoyas en él en los momentos de incertidumbre, de dificultad, de vacilación de peligro?

VIDA – ORACIÓN

Acoge hoy en tu vida a Cristo Resucitado y ora junto a todos aquellos que compartimos la lectio divina el salmo 91

1Tú que vives bajo la protección del Dios altísimo y moras a la sombra del Dios omnipotente, 2di al Señor: “Eres mi fortaleza y mi refugio, eres mi Dios, en quien confío”. 3Pues él te librará de la red del cazador, de la peste mortal; 4te cobijará bajo sus alas y tú te refugiarás bajo sus plumas; su lealtad será para ti escudo y armadura.

5No temerás el terror de la noche ni la flecha que vuela por el día, 6ni la peste que avanza en las tinieblas ni el azote que asola al mediodía. 7Aunque a tu lado caigan mil, y diez mil a tu diestra, a ti no te alcanzarán. 8Te bastará abrir los ojos, y verás que los malvados reciben su merecido, 9ya que has puesto tu refugio en el Señor y tu cobijo en el altísimo.

10A ti no te alcanzará la desgracia ni la plaga llegará a tu tienda, 11pues él ordenó a sus santos ángeles que te guardaran en todos tus caminos; 12te llevarán en sus brazos para que tu pie no tropiece en piedra alguna; 13andarás sobre el león y la serpiente, pisarás al tigre y al dragón. 14Porque él se ha unido a mí, yo lo liberaré; lo protegeré, pues conoce mi nombre; 15si me llama, yo le responderé, estaré con él en la desgracia, lo libraré y lo llenaré de honores; 16le daré una larga vida, le haré gozar de mi salvación.

“DIOS LO HA RESUCITADO”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO III DE PASCUA (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Hechos 3,13-15.17-19

En aquellos días, dijo Pedro al pueblo: 13El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, glorificó a su Hijo Jesús, al que vosotros entregasteis y rechazasteis ante Pilato, el cual decidió ponerlo en libertad; 14pero vosotros rechazasteis al santo y justo, y pedisteis la libertad de un asesino; 15matasteis al autor de la vida, a quien Dios resucitó de entre los muertos; de lo cual nosotros somos testigos. 17Hermanos, sé que obrasteis por ignorancia, igual que vuestros jefes. 18Pero Dios cumplió así lo que anunció de antemano por boca de todos los profetas: que su mesías tenía que padecer. 19Por tanto, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados.

La liturgia nos sigue ofreciendo el testimonio de los apóstoles acerca de la resurrección de Jesús, recogido en el libro de los Hechos de los Apóstoles. En esta ocasión, vamos a orar con el testimonio de Pedro ante el pueblo. Él y Juan acaban de curar, por el Nombre de Jesús, a un hombre cojo desde el seno de su madre, que se ponía todos los días a pedir limosna junto a la puerta Hermosa del templo (3,2). A causa de esto, habían sido expulsados del templo. Ahora se encuentran en el pórtico llamado de Salomón. Y es allí, donde Pedro pronuncia el citado discurso como testimonio de la resurrección de Jesús.

Comienza éste haciendo alusión a la Escritura, concretamente a las antiguas profecías, y haciéndoles caer en la cuenta que quien ha resucitado a Jesús de Nazaret es el Dios de su padres: el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob.

Pedro está intentando hacer ver a los allí congregados, que aquel que fue rechazado y condenado a muerte es el Mesías esperado. Y que ellos tuvieron parte activa en aquella condena.

Sin embargo, la muerte no tiene la última palabra. Dios en su infinita misericordia y con su infinito poder ha resucitado a Jesús de entre los muerto; le ha devuelto a la vida y éste ya vive para siempre.

Los apóstoles son testigos de este asombroso hecho y ahora dan testimonio del mismo, invitado a todos los presentes al arrepentimiento y al cambio de vida. Un cambio de vida que les llevará a dejarse transformar, gracias a la fe en la resurrección y a la acción de Espíritu, en personas nuevas; en personas resucitadas, que serán a su vez enviados a anunciar el amor de Dios por todas sus criaturas y a anunciar que todos estamos llamados a vivir para siempre participando de la vida divina.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Reconoces a Jesús Resucitado como parte esencial de tu vida? ¿Cómo tu Salvador?
  • ¿Crees, verdaderamente, que la muerte no tiene la última palabra? ¿Qué estás llamado a vivir eternamente en la presencia de Dios, gracias a la pasión, muerte y resurrección de Jesús?
  • También cada uno de nosotros somos llamados a ser testigos de la inmensa misericordia de Dios Padre y de la Resurrección de Jesús, ¿qué acciones emprendes en tu día a día para llevar a cabo esta misión?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 27

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién podré temer? El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿ante quién puedo temblar?

2Cuando me asaltan los criminales para destrozarme, son ellos, mis opresores y enemigos, los que tropiezan y sucumben.

3Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no teme; aunque una guerra estalle contra mí, estoy tranquilo.

4Una cosa pido al Señor, sólo eso busco: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida para gustar la dulzura del Señor y contemplar la belleza de su templo.

“TENÍAN UN SOLO CORAZÓN Y UNA SOLA ALMA”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO II DE PASCUAO DE LA DIVINA MISERICORDIA (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Hechos 4,32-35

32Todos los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma, y nadie llamaba propia cosa alguna de cuantas poseían, sino que tenían en común todas las cosas. 33Los apóstoles daban testimonio con toda firmeza de la resurrección de Jesús, el Señor. Y todos gozaban de gran simpatía. 34No había entre ellos indigentes, porque todos los que poseían haciendas o casas las vendían, llevaban el precio de lo vendido, 35lo ponían a los pies de los apóstoles y se repartía a cada uno según sus necesidades

Durante el tiempo pascual, vamos a orar con el libro de los Hechos de los Apóstoles en la primera lectura. Así que vamos a hablar un instante sobre él antes de adentrarnos en la lectura que la liturgia nos ofrece.

Como muchos de vosotros sabéis, este libro, junto con el tercer evangelio ha sido atribuido por la tradición a Lucas. Fue escrito en el último tercio del siglo I y es, por así decir, la segunda parte del evangelio antes citado. En él, se nos narra el día a día de las primeras comunidades cristianas. Su autor fue recopilando datos y fuentes diversas que él luego elabora según su estilo y los destinatarios de la obra. Los grandes protagonistas del libro, no cabe duda que, son el Espíritu Santo y la Iglesia naciente.

En el pasaje que hoy nos ofrece la primera lectura, se nos presenta lo que podríamos llamar un resumen de la vida de los inicios de la Iglesia.

Puede llamarnos la atención esa afirmación de que “todos los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma”; lo cual significa, que tenían un mismo objetivo, un mismo proyecto, el mismo ideal, los mismos sentimientos, los mismos deseos; es caminar juntos para alcanzar la meta. Para ello , es imprescindible conocer y acoger al hermano que tengo en frente; ahora bien, todo ello es imposible sin comprensión, respeto y confianza.

Creo que esto era posible precisamente, porque nadie sentía que lo que poseía era únicamente suyo; todas las posesiones se ponían al servicio de los demás. Y quisiera pensar que no sólo las posesiones materiales; también las propias capacidades, habilidades, aptitudes, los talentos de cada uno. Nadie se guardaba nada para sí mismo. Esta manera de vivir ya era de por si un testimonio, además de lo que pudieran predicar los testigos de Cristo resucitado. Eso era lo que anunciaban a todos aquellos que le escuchaban: Jesús de Nazaret ha resucitado.

A todo ello, hay que añadir que estaban atentos unos de otros para descubrir las necesidades que pudiera tener el hermano, por eso no había indigentes entre ellos: la comunidad salía al frente de las necesidades de cada uno.

Que gran enseñanza y testimonio sería que todos y cada uno de nosotros estuviéramos atentos a las necesidades de las personas que comparten con nosotros la vida (familia, amigos, compañeros de trabajo, de estudios) e intentáramos cubrir dichas necesidades.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cómo influye en tu vida cotidiana la vivencia comunitaria que vives en el seno de la Iglesia? ¿Cómo son tus relaciones con otros miembros de la misma? ¿Con esos con los que celebras la eucaristía?
  • ¿Intentas tener un solo corazón y una sola alma con los otros miembros de la comunidad eclesial? ¿Pones al servicio de los demás tus propias “riquezas”? (Y recuerda no tiene porqué ser únicamente materiales)
  • ¿De qué manera das testimonio de Cristo Resucitado?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 133

1Ved qué hermosura y qué felicidad el que los hermanos vivan siempre unidos.

2Es como un perfume fino en la cabeza, que baja por la barba, por la barba de Aarón, y llega hasta la orla de su manto.

3Es como el rocío del Hermón que baja por las montañas de Sión. Allí manda el Señor la bendición, la vida para siempre.