LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO V DE PASCUA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Hechos 14,21b-27

21Después de haber anunciado el Evangelio en Derbe y haber hecho un buen número de discípulos, Pablo y Bernabé se volvieron a Listra, Iconio y Antioquía, 22animando a los discípulos, exhortándolos a permanecer en la fe y diciéndoles que tenemos que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios. 23Instituyeron presbíteros en cada Iglesia, y, después de orar y ayunar, los encomendaron al Señor, en el que habían creído.

24Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia; 25predicaron en Perge y bajaron a Atalía. 26Allí se embarcaron para Antioquía, de donde habían partido y donde los habían encomendado a la gracia de Dios para la obra que acababan de cumplir. 27Cuando llegaron, reunieron a la Iglesia y contaron todo lo que había hecho Dios por medio de ellos, y cómo había abierto a los paganos la puerta de la fe.

Continua la narración del primer viaje misionero de Pablo y Bernabé, que en esté momento finaliza, volviendo sobre sus pasos y visitando las comunidades que habían “fundado”, confortando y exhortando a los discípulos para que permanezcan firmes en la fe. Acción necesaria, pues en aquel momento las comunidades cristianas están sufriendo diversas persecuciones. No andan con paños calientes, sino que muestran a sus comunidades la realidad que están viviendo, invitándoles a ser fuertes. En ellas, además, nombran distintos líderes y responsables de las mismas, para que puedan continuar caminando en su crecimiento como seguidores de Jesús. A los cuales encomiendan en la oración para que sean dóciles a la voz del Espíritu y fuertes en el seguimiento.

Después de todo esto, Pablo y Bernabé regresa a la comunidad que los había enviado: Antioquía de Siria; pues toda misión eclesial no es encomendada a una persona en particular, sino a una comunidad, que a su vez nombra a aquellos que deben desempeñarla y llevarla a cabo. Toda tarea eclesial debe ser realizada en comunidad, aunque sea una sola persona quien la lleve a término. Es por eso, que los apóstoles, nada más llegar a la misma, reúnen a los hermanos para contarles todo lo que Dios había hecho por medio de ellos y como habían abierto a los paganos la puerta de la fe.

Dios se sirve, en muchas ocasiones, de instrumentos débiles y frágiles, como somos los seres humanos, para realizar grandes obras. Pero el mérito no es nuestro. Todo el mérito de Dios.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿En momentos de dificultad te mantienes unido a Jesús ya tu comunidad para fortaleceros mutuamente y afrontar juntos los obstáculos propios del seguimiento de Cristo?
  • ¿Eres para los demás apoyo, soporte, ayuda en las situaciones difíciles e incluso de persecución?
  • ¿Te das cuenta que en la misión de anunciar el evangelio no eres un “francotirador”, sino que es la comunidad quien te envía y en ella debes apoyarte?
  • ¿Eres consciente de que tú no eres el protagonista en la evangelización, sino que es Dios y tú sólo eres un instrumento débil y frágil por media del cual realiza maravillas?

VIDA – ORACIÓN

Os invitamos a orar con la letra de la canción Me hice todo por todos.

JUDÍO CON EL JUDÍO, Y GENTIL CON EL GENTIL;

ME HICE DÉBIL CON EL DÉBIL,

ME HICE FUERTE CON EL FUERTE,

/ ME HICE TODO POR TODOS POR SERVIR. / (2)

Si predico el Evangelio

no tengo de qué gloriarme:

cumplo con mi obligación.

Soy obrero que no tiene

motivo para ensalzarse:

todo el mérito es de Dios.

Yo no corro a la aventura:

yo busco como el atleta,

siempre el primero en llegar.

No me ocurra a mí que un día

al fin me descalifiquen,

a pesar de predicar.

Dios nos guarda una corona

a todos los que luchamos

el combate de la fe.

Corred hoy de tal manera

que os den siempre el primer premio

cuando a la meta lleguéis.

“LA PALABRA DEL SEÑOR SE DIFUNDÍA” – LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO IV DE PASCUA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Hechos 13,14.43-52

14En aquellos días, Pablo y Bernabé continuaron su viaje, y de Perge pasaron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. 43Muchos judíos y prosélitos practicantes seguían a Pablo y a Bernabé, los cuales hablaban con ellos exhortándolos a ser fieles a la gracia de Dios.

44El sábado siguiente casi toda la ciudad acudió a escuchar la palabra de Dios.

45Los judíos, al ver tanta gente, se enfurecieron y se opusieron con blasfemias a lo que Pablo decía.

46Entonces Pablo y Bernabé dijeron con toda libertad: «A vosotros había que anunciar antes que a nadie la palabra de Dios; pero ya que la rechazáis y no os juzgáis dignos de la vida eterna, nos vamos a los paganos.

47Así nos lo mandó el Señor: Te he puesto como luz de las naciones, para que lleves la salvación hasta el fin de la tierra».

48Los paganos, al oírlo, se llenaron de alegría y aplaudieron la palabra del Señor; y todos los que estaban destinados a la vida eterna abrazaron la fe.

49La palabra del Señor se difundía por todo el país.

50Pero los judíos soliviantaron a las mujeres religiosas y nobles y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los echaron de su territorio.

51Éstos sacudieron el polvo de sus pies contra ellos y se fueron a Iconio.

52Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.

Pablo y Bernabé han comenzado su primer viaje misionero en Chipre, donde han anunciado la Buena Nueva en las sinagogas y después del incidente con Elimas, continúan hacia Perge, pasando a continuación a Antioquía de Pisidia. En esta ciudad, los paganos, acogen con alegría la Palabra de Dios.

Esa acogida y alegría por parte de los no judíos desencadeno, precisamente la envidia y la persecución por parte de los judíos. Se comienza a ver el distanciamiento progresivo entre la naciente Iglesia y la religión judía.

Sin embargo, la Palabra no tiene límites, ni fronteras. Rechazada por el Pueblo elegido, es admitida por aquellos que no profesan la religión judía.

La luz de las naciones, a partir de este momento, se abre para llegar hasta los confines de la tierra. Muchos abrazan la fe. Y la Palabra se va difundiendo por todo el mundo, a pesar de las dificultades.

Tampoco nosotros estamos exentos de peligros o dificultades al anunciar y testimoniar a Cristo Resucitado, pero recordemos que el Espíritu Santo viene en nuestra ayuda y nos da la fuerza y la energía necesarias para difundir la Buena Nueva a nuestro alrededor. A nosotros nos toca hacerlo con gozo, alegría y emoción; teniendo la suficiente coherencia para que nuestras acciones vayan acorde con aquello que anunciamos.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Eres consciente que como cristiano también a ti, Jesús te envía a anunciar la Buena Nueva?
  • El testimonio de tu vida cristiana no estará nunca exento de dificultades, rechazos e, incluso, persecuciones, ¿cómo afrontas estos acontecimientos?
  • ¿Eres consciente de que el Espíritu Santo acude en tu ayuda? ¿Lo invocas con frecuencia? ¿Intentas percibir su presencia?
  • ¿Cómo te preparas para dar testimonio de Cristo Resucitado en tu día a día?

VIDA – ORACIÓN

Al Espíritu Santo

Espíritu Santo, amor eterno del Padre y del Hijo,

Te doy gracias porque me asistes a diario,

en medio de mis dificultades y problemas.

Otórganos tu luz para que todos los cristianos seamos valientes

al difundir la Palabra de Dios.

Desciende sobre todos y cada uno de nosotros

con tus dones de sabiduría, ciencia, inteligencia y consejo.

Concédenos el don de la fortaleza y del temor de Dios,

Siendo testigos vivientes de la resurrección de Cristo. Amén.

«HAY QUE OBEDECER ANTES A DIOS QUE A LOS HOMBRES» – LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO III DE PASCUA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Hechos 5,27b-32.40b-41

En aquellos días, el sumo sacerdote interrogó a los apóstoles:

28«¿No os ordenamos solemnemente que no enseñaseis en nombre de ése? Y, sin embargo, habéis llenado Jerusalén de vuestra doctrina y queréis hacernos responsables de la sangre de este hombre».

29Pedro y los apóstoles respondieron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. 30El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándolo de un madero. 31Dios lo ha ensalzado con su diestra como jefe y salvador para dar a Israel el arrepentimiento y el perdón de los pecados. 32Nosotros somos testigos de estas cosas, como lo es también el Espíritu Santo que Dios ha dado a los que lo obedecen».

40Prohibieron terminantemente a los apóstoles hablar más de Jesús y los soltaron.

41Ellos salieron del tribunal muy contentos por haber sido dignos de ser ultrajados por tal nombre.

Los apóstoles están siendo testigos de la resurrección de Jesús y predican abiertamente el mensaje del evangelio, algo que a las autoridades judías le molesta considerablemente, hasta tal punto de acosarles, arrestarles e interrogarles. Hoy, en la primera lectura que la liturgia nos ofrece, nos encontramos con uno de estos interrogatorios.

Es esta la segunda vez que son llevados ante el Sanedrín, corte Suprema judía cuyo cometido era administrar justicia interpretando y aplicando la Torah. Los apóstoles lejos de amedrentarse, dan testimonio y razón por la que predican a Jesús resucitado: “hemos de obedecer antes a Dios que a los hombres”.

Pedro, ante ellos, anuncia el mensaje del evangelio y les hace responsables de la ejecución de Jesús. Pero la finalidad del discurso de Pedro no es únicamente acusarles, sino la de darles ocasión de arrepentirse, cambiar de vida, acoger la palabra de Jesús y alcanzar así el perdón de los pecados.

Los cristianos tenemos la tarea, al igual que los apóstoles de ser testigos de la resurrección de Cristo, a pesar de las dificultades, de los obstáculos y de las persecuciones: ¡Tenemos la fuerza del Espíritu Santo! Tal es así que al igual que los apóstoles nosotros hemos de estar gozosos de merecer cualquier tipo de ultraje a causa del nombre de Jesús.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿De qué manera estás siendo testigo de la resurrección de Jesús en tu vida cotidiana?
  • ¿Cómo reaccionas ante las dificultades, los obstáculos o, incluso la persecución a causa de tu testimonio del seguimiento de Cristo?
  • ¿Eres consciente de la presencia del Espíritu Santo en tu vida y de qué el viene en tu ayuda, especialmente, en los momentos de dificultad?
  • ¿Qué acciones vas a emprender para continuar siendo testigo de la Resurrección de Jesús?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 25

A ti, Señor, levanto mi alma;

2en ti espero, Dios mío, no quede defraudado; que no triunfen de mí mis enemigos.

3No queda defraudado el que en ti espera, que lo quede el que traiciona sin motivo.

4Muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas;

5guíame en tu verdad, enséñame; tú eres mi Dios y mi salvador, yo siempre espero en ti.

6Acuérdate, Señor, de tu misericordia y tu bondad, que son eternas;

7olvídate de los pecados de mi juventud y de mis faltas; acuérdate de mí, Señor, con misericordia y con bondad.

8El Señor es bueno y recto y enseña el camino a los descarriados,

9conduce en la justicia a los humildes, enseña a los humildes su camino;

10los caminos del Señor son amor y lealtad para quien guarda su alianza y sus preceptos.

11Por el honor de tu nombre, Señor, perdona mis culpas, por muy grandes que sean.

12¿Quién hay que sea fiel al Señor? Él le indica el camino que debe seguir;

13tendrá una vida feliz y su posteridad heredará la tierra.

LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO II DE PASCUA O DE LA DIVINA MISERICORDIA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Hechos 5,12-16

12Los apóstoles hacían muchos milagros y prodigios en el pueblo; todos se reunían en el pórtico de Salomón. 13Los demás no se atrevían a unirse a ellos; pero el pueblo los tenía en gran estima. 14Y el número de hombres y mujeres que creían en el Señor aumentaba cada vez más; 15y hasta sacaban los enfermos a las plazas y los ponían en camillas y angarillas para que, al pasar Pedro, al menos su sombra tocase alguno de ellos. 16De las aldeas próximas a Jerusalén acudía también mucha gente llevando enfermos y poseídos por espíritus inmundos, y todos eran curados.

Nos encontramos hoy en la primera lectura con uno de los llamados resúmenes del libro de los Hechos de los Apóstoles que sirven de nexo de unión entre distintas secciones. Dichos sumarios, nos muestran la vida cotidiana de la comunidad cristiana.

Se reunían habitualmente, en torno a los apóstoles, en el llamado pórtico de Salomón del Templo de Jerusalén. Los cuales realizaban milagros y prodigios ante el pueblo, signos de la presencia del Reino de Dios. El espíritu de Jesús está presente y actúa por medio de los apóstoles. Ellos dan testimonio de Cristo Resucitado y poco a poco, a pesar del miedo inicial por el rechazo de las autoridades, se le van uniendo cada vez más hombres y mujeres.

No es necesario que nosotros hagamos milagros y prodigios para testimoniar el Reino de Dios. Pero si es necesario que estemos unidos como Iglesia y que mostremos esos signos, mucha veces ordinarios y poco espectaculares, que ocurren a diario a nuestro alrededor y que manifiestan la presencia de Jesús resucitado.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cómo es tu experiencia de Jesús resucitado? ¿Compartes esta experiencia con los otros miembros de tu comunidad y con aquellos con los que te relacionas a diario?
  • ¿Te impresionan los signos prodigiosos? ¿Te das cuenta que Dios muchas veces actúa en lo pequeño, en lo sencillo, en lo ordinario?
  • ¿Eres consciente de los signos del Reino de Dios que ocurren a tu alrededor? ¿Das testimonio de los mismos ante los demás?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 40

2En el Señor he puesto toda mi esperanza, él se inclinó hacia mí y escuchó mi grito;

3me sacó de la fosa mortal, del fango cenagoso; puso mis pies sobre la roca, aseguró mis pasos;

4puso en mi boca un cantar nuevo, una alabanza para nuestro Dios. Muchos, al verlo, temerán y confiarán en el Señor.

5Dichoso el hombre que en el Señor ha puesto su esperanza y no se ha ido con los arrogantes ni con los que se pierden en engaños.

6¡Qué grandes son, Señor, Dios mío, los proyectos y los milagros que hiciste por nosotros!: eres incomparable. Yo quisiera decirlos, proclamarlos; pero son tantos, que no pueden contarse.

7Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, no pides holocaustos ni sacrificios por el pecado; en cambio, me has abierto el oído,

8por lo que entonces dije: «Aquí estoy, en el libro está escrito de mí:

9Dios mío, yo quiero hacer tu voluntad, tu ley está en el fondo de mi alma».

10Pregoné tu justicia a la gran asamblea, no he cerrado mis labios; tú lo sabes, Señor.

LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Hechos 10,34a.37-43

34En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: 37«Vosotros conocéis lo que ha pasado en Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan: 38cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y llenó de poder a Jesús de Nazaret, el cual pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el demonio, porque Dios estaba con él. 39Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén. Ellos lo mataron, colgándolo de un madero. 40Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se manifestase 41no a todo el pueblo, sino a los testigos elegidos de antemano por Dios, a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos; 42y nos encargó predicar al pueblo y proclamar que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. 43Todos los profetas testifican que el que crea en él recibirá, por su nombre, el perdón de los pecados».

Durante el tiempo pascual, vamos a orar con el libro de los Hechos de los Apóstoles en la primera lectura. Así que vamos a hablar un instante sobre él antes de adentrarnos en la lectura que la liturgia nos ofrece.

Como muchos de vosotros sabéis, este libro, junto con el tercer evangelio ha sido atribuido por la tradición a Lucas. Fue escrito en el último tercio del siglo I y es, por así decir, la segunda parte del evangelio antes citado. En él, se nos narra el día a día de las primeras comunidades cristianas. Su autor fue recopilando datos y fuentes diversas que él luego elabora según su estilo y los destinatarios de la obra. Los grandes protagonistas del libro, no cabe duda que, son el Espíritu Santo y la Iglesia naciente.

En el pasaje que hoy nos ofrece la primera lectura, se nos presenta el primer anuncio de la salvación, por parte del apóstol Pedro. En dicho anuncio, el Apóstol hace un recorrido resumido por la vida de Jesús, de la cual él ha sido testigo, junto con los demás discípulos. Por primera vez, el evangelio llega a los paganos, más abiertos y predispuestos a escuchar el mensaje de salvación que los propios judíos.

Pero no sólo anuncia los milagros, curaciones o acciones de Jesús; sino que anuncia que Jesús es el Mesías esperado y que ha sido resucitado de entre los muertos por Dios Padre. Esta experiencia pascual de los discípulos es la que hace que ellos se atrevan a llevar las palabras del Maestro a todos los confines de la Tierra.

Tan intensa fue esa experiencia, tan vital y tan real que han comido y bebido con él y Jesús se ha manifestado a ellos para enviarlos a anunciar la Salvación. Y todo aquel que crea en Él recibirá, por su nombre, el perdón de los pecados.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cómo es tu experiencia de Jesús resucitado? ¿Estás dispuesto a abrir tu corazón a la Palabra de Dios?
  • ¿Intentas cada día conocer más y mejor a Jesús de Nazaret para poder anunciar su Palabra a todos los que te rodean?
  • Jesús, también, te envía a ti anunciar su Palabra y dar testimonio de su Resurrección, ¿De qué manera intentas anunciarlo en tu vida cotidiana?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 118

1¡Aleluya! Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor.

2Diga la casa de Israel: es eterno su amor.

3Diga la casa de Aarón: es eterno su amor.

4Digan los fieles del Señor: es eterno su amor.

5En mi angustia clamé al Señor, él me atendió y me dio respiro.

6El Señor está conmigo; de nada tengo miedo, ¿qué puede hacerme el hombre?

7El Señor está conmigo, él es mi apoyo, yo veré derrotado a mi enemigo.

8Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse del hombre;

9mejor es refugiarse en el Señor que fiarse del jefe.

[…]

21Te doy gracias porque me has escuchado, a ti te debo la victoria.

22La piedra que desecharon los constructores se ha convertido en piedra angular;

23esto ha sido obra del Señor, una maravilla a nuestros ojos.

24Éste es el día que el Señor ha hecho; sea nuestra alegría y nuestro gozo.

[…]

28Tú eres mi Dios, yo te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo.

29Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor.

LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Isaías 50,4-7

4El Señor Dios me ha dado una lengua de experto para que yo sepa responder al cansado. Cada mañana me despierta el oído para escuchar como un discípulo.

5El Señor Dios me ha abierto el oído y yo no he resistido, no me he echado atrás.

6He ofrecido mi espalda a los que me golpeaban, mis mejillas a quienes me mesaban la barba; no he hurtado mi rostro a la afrenta y a los salivazos.

7El Señor Dios viene en mi ayuda; por eso soporto la ignominia, por eso he hecho mi rostro como pedernal y sé que no quedaré defraudado.

Nos encontramos hoy con un fragmento del llamado “tercer cántico del siervo de Yahveh”, que comienza afirmando que la palabra de Dios es la fuente de toda liberación. El siervo de Yahveh recibe un misión por parte de éste, y se mantendrá fiel en todo momento a esta misión, aunque ello le acarree dolor y sufrimiento, incomprensiones y ultrajes. El siervo será maltratado como le ha ocurrido a los profetas anteriores a él.

El siervo es aquel que sabe escuchar antes de transmitir la Palabra, al igual que el discípulo lo hace con el maestro que le enseña; pero esto no lo hace por voluntad propia, puesto que es Dios quien le ha abierto el oído.

Sin duda alguna, y desde una lectura cristiana, prefigura lo que le ocurrirá a Jesucristo en su pasión, muerte y resurrección. Cristo, fiel a la voluntad del Padre, también se entregó voluntariamente al dolor, al sufrimiento y a los ultrajes de los hombres. Llegó a la entrega total ofreciéndose por la salvación de todo el género humano. Pero, ya sabemos, que no se quedó todo en el sufrimiento, el dolor o la muerte, pues Jesucristo resucitó de entre los muertos al tercer día. Con lo cual, nos abrió a todos nosotros la puerta de la vida eterna.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Dios también da a cada uno de nosotros la misión de transmitir su Palabra. Pero antes es necesario escuchar, ¿De qué manera te estás abriendo para escuchar su palabra durante esta Semana Santa?
  • En muchas ocasiones ser testigos de Jesús nos traerá sufrimientos, dificultades, dolor, ¿estamos dispuestos a afrontar todo esto con la ayuda de Dios?
  • ¿Eres consciente de que el dolor, el sufrimiento o la dificultad no tiene la última palabra? ¿Eres testigo de esperanza y resurrección en tu vida diaria?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 69

2Sálvame, Dios mío, que las aguas me llegan hasta el cuello;

3me hundo en cenagal sin fondo y no puedo hacer pie; he llegado hasta el fondo del agua y me arrastra la corriente.

4Estoy extenuado de gritar y totalmente ronco, mis ojos se han consumido de esperar a mi Dios.

[…]

7Señor omnipotente, que yo no sea la vergüenza de los que en ti confían, que no sea el deshonor de los que a ti te buscan, oh Dios de Israel.

8Por ti soporto los insultos y mi rostro se cubre de vergüenza,

[…]

14Pero yo, Señor, te elevo mi plegaria, ésta es la hora en que me debes ser propicio; escúchame, Dios mío, por tu inmensa bondad, pues tú eres la verdadera salvación.

[…]

17Respóndeme, Señor, pues tú eres todo bondad y amor, con tu inmensa piedad vuelve hacia mí tus ojos;

18no retires el rostro de tu siervo, estoy muy angustiado, respóndeme deprisa.

19Ven junto a mí, defiéndeme, líbrame de mis enemigos.

“MIRAD QUE REALIZO ALGO NUEVO” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO V DE CUARESMA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Isaías 43,16-21

16Esto dice el Señor, el que abrió en el mar un camino, un sendero en las caudalosas aguas; 17el que hizo avanzar carros y caballos y un imponente ejército: ahora yacen tendidos para no alzarse más, se apagaron como una mecha que se extingue. 18¡No os acordéis de antaño, de lo pasado no os cuidéis! 19Mirad, yo voy a hacer una cosa nueva; ya despunta, ¿no lo notáis? Sí, en el desierto abriré un camino, y ríos en la tierra seca. 20Las bestias del campo me glorificarán, los chacales y las avestruces, porque yo daré agua en el desierto, y ríos en la tierra seca, para abrevar a mi pueblo, a mi elegido. 21El pueblo que yo he formado celebrará mi gloria.

El Señor nunca deja de sorprendernos. Y así lo hace en este fragmento del libro del profeta Isaías. Este pasaje pertenece al llamado deuteroisaías o segundo Isaías; ya que la autoría del libro se atribuye a un discípulo del Profeta que, con toda probabilidad, vivió la experiencia del destierro en Babilonia, aproximadamente en el siglo VI a.C. Éste pretende transmitir un mensaje de esperanza, estimulando al pueblo para que mantenga la confianza en Dios y en el retorno a la Tierra Prometida.

Y ese es precisamente el mensaje que comunicar en este pequeño fragmento que hoy nos ofrece la liturgia.

Comienza el texto con el recuerdo de la presencia y la ayuda que Yahveh prestó a su Pueblo durante la  liberación de Egipto.

Pero no hay que centrarse en el pasado, ese es el consejo que Dios da a Israel. Hay que mirar el presente para proyectarse en el futuro, porque Él va ha nacer algo nuevo, que ya se puede intuir, ¿no lo notáis?

Nada tiene que ver con los acontecimientos o de con las actuaciones de Dios en el pasado. No podemos anclarnos en él. Si hemos de recordar, pero actualizando la acción salvífica de Dios. Lo que está ocurriendo y lo que va a ocurrir es algo mucho más grandioso; porque todo el universo está involucrado en esta transformación en favor del Pueblo de Israel.

Una vez más, podemos ver la misericordia, el amor y la cercanía de Dios hacia su pueblo y, por supuesto hacia nosotros. Un anticipo de la salvación y la felicidad plena que nos traerá Jesús de Nazaret. Y junto con Israel podemos celebrar la gloria de Dios.

 CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Tratas de mantener la esperanza y la confianza en Dios en tu vida diaria?
  • ¿Intentas transmitir esa esperanza y confianza en Dios a los que te rodean?
  • ¿Anclas tu vida en el pasado, en lugar de proyectar tu futuro teniendo en cuenta el presente que estás viviendo?
  • ¿Crees que Dios está construyendo para ti y para la humanidad un futuro nuevo? ¿Qué señales percibes a tu alrededor?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 122

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién podré temer? El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿ante quién puedo temblar?

2Cuando me asaltan los criminales para destrozarme, son ellos, mis opresores y enemigos, los que tropiezan y sucumben.

3Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no teme; aunque una guerra estalle contra mí, estoy tranquilo.

4Una cosa pido al Señor, sólo eso busco: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida para gustar la dulzura del Señor y contemplar la belleza de su templo.

5Él me dará cobijo el día de la desgracia, me esconderá en lo oculto de su tienda, me subirá a lo alto de la roca;

6así mi cabeza dominará a los enemigos que me cercan, en su tienda podré ofrecer sacrificios entre aclamaciones, cantando y ensalzando al Señor.

7Escucha, Señor, mi grito suplicante, ten compasión de mí, respóndeme.

8De ti mi corazón me ha dicho: «Busca su rostro»; es tu rostro, Señor, lo que yo busco;

9no me ocultes tu rostro, no rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio, no me abandones, no me dejes, oh Dios, salvador mío.

10Mi padre y mi madre me han abandonado, y el Señor me ha recogido.

11Enséñame, Señor, tus sendas y guíame por el camino recto, pues me están acechando;

12no me entregues al capricho de mis perseguidores, pues se han alzado contra mí testigos falsos que respiran violencia.

13Yo estoy seguro que he de ver los bienes del Señor en el mundo de los vivos.

14Espera en el Señor, ten ánimo, sé fuerte, espera en el Señor.

“DIOS LO LLAMÓ DESDE LA ZARZA” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO III DE CUARESMA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Éxodo 3,1-8a.13-15

1Moisés era el pastor del ganado de Jetró, su suegro, sacerdote de Madián. Llevó el ganado más allá del desierto y llegó al monte de Dios, el Horeb. 2Allí se le apareció el ángel del Señor en llama de fuego, en medio de una zarza. Miró, y vio que la zarza ardía sin consumirse. 3Moisés se dijo: «Voy a acercarme a ver esta gran visión; por qué la zarza no se consume». 4El Señor vio que se acercaba para mirar y lo llamó desde la zarza: «¡Moisés! ¡Moisés!». Y él respondió: «Aquí estoy». 5Dios le dijo: «No te acerques. Descálzate, porque el lugar en que estás es tierra santa». 6Y añadió: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob». Moisés se tapó la cara, porque temía ver a Dios. 7El Señor continuó: «He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído el clamor que le arranca su opresión y conozco sus angustias. 8Voy a bajar a liberarlo de la mano de los egipcios, sacarlo de aquella tierra y llevarlo a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel. 13Moisés dijo a Dios: «Bien, yo me presentaré a los israelitas y les diré: El Dios de nuestros padres me ha enviado a vosotros. Pero si ellos me preguntan: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?». 14Dios dijo a Moisés: «Yo soy el que soy. Así responderás a los israelitas: Yo soy me ha enviado a vosotros». 15Y continuó: «Dirás así a los israelitas: El Señor, Dios de vuestros padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Éste es mi nombre para siempre, éste mi recuerdo por todos los siglos».

El fragmento del libro del Éxodo que hoy nos ofrece la liturgia corresponde a la narración de la vocación de Moisés. Éste ha huido de Egipto, después de haber matado a un egipcio que estaba maltratando a un israelita.

Yahveh se hace presente en su vida cotidiana. Le sorprende un hecho asombroso e insólito: una zarza está ardiendo sin consumirse. Al acercarse para observar este acontecimiento extraordinario, Dios lo llama por su nombre. La respuesta de Moisés es inmediata y de total disponibilidad: “Aquí estoy”. Yahveh, por su parte, le enseña cómo debe uno permanecer en su presencia: Despojándose de todos los prejuicios, de todos nuestros convencionalismos o ideas preconcebidas. Hemos de abrirnos a la presencia de Dios desde el corazón y con una apertura total. Él se nos mostrará tal cual es.

Yahveh se da a conocer a Moisés como el Dios de sus padres y como aquel que está presente en la vida de su pueblo, atento a la opresión que está sufriendo en Egipto y dispuesto a liberarlo de la esclavitud. Una liberación que no quiere realizar sin la cooperación del ser humano. Por lo que, llama a Moisés para que sea su colaborador. Moisés en un principio, por así decir, se siente incapaz, insuficiente y sin la autoridad necesaria para llevar a cabo dicha misión: ¿qué responderá a los Israelitas si éstos le preguntan acerca de quién le envía? Yo soy el que soy. Yo soy el Dios de vuestros antepasados, aquel que ha estado siempre presente en la vida de mi pueblo, aquel que os acompaña desde siempre y para siempre.

Después de esta respuesta de Dios, Moisés acoge la misión.

 CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Eres consciente de cómo Dios se hace presente en tu vida cotidiana?
  • ¿Estás atentos a las señales de la presencia de Dios en tu día a día?
  • ¿A qué misión crees que te esta llamando Dios en este momento concreto de tu vida? ¿Cómo respondes a esta llamada?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 106

2En el Señor he puesto toda mi esperanza, él se inclinó hacia mí y escuchó mi grito;

3me sacó de la fosa mortal, del fango cenagoso; puso mis pies sobre la roca, aseguró mis pasos;

4puso en mi boca un cantar nuevo, una alabanza para nuestro Dios. Muchos, al verlo, temerán y confiarán en el Señor.

5Dichoso el hombre que en el Señor ha puesto su esperanza y no se ha ido con los arrogantes ni con los que se pierden en engaños.

6¡Qué grandes son, Señor, Dios mío, los proyectos y los milagros que hiciste por nosotros!: eres incomparable. Yo quisiera decirlos, proclamarlos; pero son tantos, que no pueden contarse.

7Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, no pides holocaustos ni sacrificios por el pecado; en cambio, me has abierto el oído,

8por lo que entonces dije: «Aquí estoy, en el libro está escrito de mí:

9Dios mío, yo quiero hacer tu voluntad, tu ley está en el fondo de mi alma».

10Pregoné tu justicia a la gran asamblea, no he cerrado mis labios; tú lo sabes, Señor.

“LEVANTA TUS OJOS AL CIELO” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO II DE CUARESMA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Génesis 15,5-12.17-18

5En aquellos días, Dios llevó fuera a Abrán y le dijo: «Levanta tus ojos al cielo y cuenta, si puedes, las estrellas»; y añadió: «Así será tu descendencia». 6Abrán creyó al Señor, y el Señor le consideró como un hombre justo. 7Y le dijo: «Yo soy el Señor que te sacó de Ur de los caldeos para darte esta tierra en posesión». 8Abrán le preguntó: «Señor Dios, ¿cómo sabré yo que la poseeré?». 9El Señor le dijo: «Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y una paloma». 10Él trajo todos estos animales, los partió por la mitad y puso una mitad frente a la otra; pero las aves no las partió.  11Las aves rapaces revoloteaban sobre los cadáveres, pero Abrán las espantaba. 12Cuando el sol estaba ya para ponerse, cayó sobre Abrán un sueño profundo y le envolvió una oscuridad terrorífica. 17Cuando se puso el sol, apareció entre densísimas tinieblas una hornilla humeante y una llama de fuego, que pasó por entre los animales partidos. 18Aquel día el Señor hizo un pacto con Abrán en estos términos: «A tu descendencia doy esta tierra, desde el torrente de Egipto hasta el gran río, el Éufrates.

En la mayoría de las ocasiones, Dios no actúa de manera inmediata, tal y como nos gustaría a nosotros, Él tiene sus propios tiempos. Eso le ocurre a Abrán; es cierto, que Dios le hace una promesa: tu descendencia será numerosa, tanto como las estrellas del cielo y podrás disfrutar poseyendo la tierra en la que ahora vives como extranjero. Sin embargo, Abrán tendrá que esperar para que ésta se realice. Abrán no se impacienta, ni se desilusiona, al contrario, actualiza su fe en Yahveh y se apoya en Él con total confianza.

Dios acoge esta fe y esta esperanza: “le consideró como un hombre justo”, es decir como aquel que es fiel a la alianza establecida con él. Dios le hace ver a Abrán la manera en la que ha estado presente en su vida, ayudándole, sosteniéndole, siendo su compañero de camino con un objetivo concreto: “Yo te saco de Ur de los caldeos para darte esta tierra en posesión”.

Para ratificar esta promesa y esta alianza, Yahveh le invita a realizar una celebración o ritual de confirmación de la misma, al estilo de los pueblos de la antigüedad. A partir de entonces Dios se une a la vida de Abrán y a la historia de la humanidad con un lazo inseparable e indestructible para caminar junto a ellos ofreciéndoles su amor, su misericordia, su protección y su fidelidad. No le exige ninguna contrapartida al ser humano, pues a Abrán le hace caer en un sueño profundo y es Yahveh quien pasa por entre los animales partidos.

Dios está siempre al lado de su pueblo, siendo fiel a la alianza aunque este la rompa.

 CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Qué piensa acerca de la afirmación de que Dios tiene sus propios tiempos? ¿Te desesperas o te impacientas cuando pides algo a Dios y no te lo concede inmediatamente? ¿Intentas vivir desde la fe y la esperanza en tu día a día?
  • ¿Eres consciente de la presencia de Dios en los acontecimientos diarios de tu vida? ¿De que Dios te sostiene y es tu compañero de camino?
  • ¿Mantienes la esperanza en Dios, sabiendo que Él es fiel a la alianza que ha establecido contigo?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 106

1Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor.

2¿Quién podrá contar las proezas del Señor?, ¿quién podrá alabarlo como se merece?

3Dichosos los que guardan el derecho y en todo tiempo practican la justicia.

4Cuando seas propicio con tu pueblo, acuérdate de mí, Señor; cuando vengas a salvarlo, no te olvides de mí;

5para que vea la dicha de tus elegidos, me alegre con la alegría de tu pueblo y me enorgullezca con tu heredad.

“EL SEÑOR ESCUCHÓ NUESTROS GRITOS”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO I DE CUARESMA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Deuteronomio 26,4-10

Moisés habló al pueblo diciendo: 4El sacerdote recibirá la cesta de tus manos y la pondrá delante del altar del Señor, tu Dios. 5Tomarás de nuevo la palabra y dirás ante el Señor, tu Dios: Mi padre era un arameo errante, que bajó a Egipto. Allí se quedó con unas pocas personas más; pero pronto se convirtió en una nación grande, fuerte y numerosa. 6Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una cruel esclavitud. 7Pero nosotros clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, que escuchó nuestra plegaria, volvió su rostro hacia nuestra miseria, nuestros trabajos y nuestra opresión, 8nos sacó de Egipto con mano poderosa y brazo fuerte en medio de gran terror, prodigios y portentos, 9nos trajo hasta aquí y nos dio esta tierra que mana leche y miel. 10Y ahora aquí traigo las primicias de los frutos de la tierra que el Señor me ha dado. Las dejarás delante del altar del Señor, tu Dios, y te postrarás en su presencia.

El presente texto hay que entenderlo en el contexto de la Alianza que Dios hizo, hace y actualiza con su Pueblo. En él está contenido el “credo” que los israelitas proclamaban cuando se acercaban al santuario con ocasión de la celebración anual de la fiesta del ofrecimiento de las primicias de la tierra a Yahveh.

Con esta profesión de fe, el pueblo hebreo recordaba la implicación de Dios en la salvación de Israel. En ella, Israel reconoce como, en su origen, era un pueblo sin tierra, ni libertad, puesto que sufría la opresión en Egipto. Una situación que le hizo sentirse abandonado. Sin embargo, Dios no le abandonó en ningún momento, estuvo siempre a su lado y lo convirtió en una nación grande, fuerte y numerosa. En aquel momento de opresión, Yahveh escuchó el clamor de su pueblo e intervino con mano poderosa y brazo fuerte para llevarlo a una tierra que mana leche y miel. Un lugar de prosperidad y abundancia.

Pero, todo esto no es un mero recuerdo, sino que cada año Israel actualiza la acción salvífica de Dios, porque Él sigue estando en medio de su Pueblo sosteniéndolo, cuidándolo y guardándolo de todos los peligros, de todas las dificultades y todos los sufrimientos.

El pueblo de Israel responde a la bondad de Dios ofreciéndole los primeros frutos recolectados, como acción de gracias por todos los dones que ha recibido por parte de Yahveh y manifestándole su adoración y fidelidad a la Alianza.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Dios ha establecido y establece cada día una “alianza” contigo, ¿Cómo la acoges?
  • ¿Eres consciente de que todos los bienes que recibes, no sólo los materiales, son un don de Dios?
  • En los momentos de dificultad, de peligro, de opresión e incertidumbre, ¿te das cuenta que Dios permanece a tu lado?
  • ¿Cómo respondes a la bondad de Dios por todos los beneficios que a diario te regala?
  • ¿Eres capaz de perdonar y acoger a tu prójimo de manera incondicional?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 25

1Te doy gracias, Señor, de todo corazón, frente a los dioses cantaré para ti.

2Yo me postro hacia tu santo templo, doy gracias a tu nombre por tu amor y tu verdad, pues tus promesas superan tu fama.

3El día que te llamé, tú me respondiste y me diste valor.

4Que te den gracias, Señor, todos los reyes de la tierra, cuando escuchen las palabras de tu boca;

5que ensalcen los caminos del Señor: «¡Qué grande es la gloria del Señor!».

6Aunque es excelso, el Señor se fija en el humilde, pero conoce desde lejos al soberbio.

7Cuando estoy en peligro, tú me sacas con vida; das a mis enemigos un puñetazo en las narices y tu diestra me salva.

8El Señor lo hará todo por mí. Señor, tu amor es eterno, no abandones la obra de tus manos.