Lectio Divina del Domingo XXVII del T.O. (Mt 21,33-43)

VERDAD – LECTURAviñadores

Oramos hoy con la llamada Parábola de los viñadores homicidas, la cual junto a la llamada parábola del sembrador aparece en los tres evangelios sinópticos.
Esta parábola comienza con una clara referencia o relectura de un pasaje del profeta Isaías (Is 5,1s). El oyente de esta parábola, en la época de Jesús, no podía menos que recordar el citado texto. Y entendía claramente, cómo al hablar Jesús acerca de la viña, la referencia a la viña como imagen del pueblo de Israel y que el dueño de esa viña no es otro que Yahveh. Además, de manera magistral, Jesús no hace otra cosa, sino relatar la propia historia de salvación del Pueblo elegido.
La comunidad de Mateo, mayoritariamente de origen judío, tuvo que ver claramente esta referencia y descubrir que los herederos de esta viña es la comunidad cristiana: ¿será ellos mismos viñadores homicidas o viñadores fieles?
De lo que sí estamos seguros es de que la comunidad de Mateo, y nosotros como miembros de la Iglesia, somos herederos de la viña. La viña, el Reino de Dios, ha sido arrebatada al pueblo judío y entregada al nuevo Pueblo de Dios: la Iglesia.
Pero, ¿cuál ha sido la causa? Para que demos frutos en el tiempo oportuno. Hemos de implicarnos totalmente en la acogida del Reino y en su predicación.
La Iglesia es la continuidad del Pueblo de Israel y por lo tanto, heredera de sus promesas. Aunque para ello hemos de adherirnos plenamente a Jesús y continuar su misión salvadora, en plana comunión con nuestros hermanos.
Además, hemos de estar atentos para mantenernos en continua conversión y en apertura para acoger la Palabra de Dios y propagarla, y de esta manera dar frutos. El peligro de no dar fruto a su debido tiempo está también presente en la actualidad.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, frase, palabra o versículo han tocado tu corazón? ¿Por qué? ¿Qué crees que quiere decirte Dios Padre en este momento concreto de tu vida?
  • ¿Me siento verdaderamente viñador y cuidador de la viña del Señor?
  • ¿Cómo es mi vivencia comunitaria del cuidado de la viña?
  • ¿Acojo plenamente el Reino en mi vida y me implico en su transmisión y expansión?
  • ¿Acojo la Palabra dejando que me transforme y la anuncio a mi alrededor?

VIDA – ORACIÓN

  • Doy gracias a Dios por haberme llamado a trabajar en su viña.
  • Pido perdón a Dios por las veces en las que en lugar de ser un viñador fiel, soy un viñador homicida.
  • Me comprometo a intentar leer, apropiarme y transmitir la Palabra que para mí tiene que ser alimento cotidiano para mí que a su vez se irradia a mis hermanos.
  • ¿Fundamento mi vida en la roca firme que es Jesús?
  • Alabo a Dios por ser miembro de la Iglesia, heredero de las promesas del Pueblo elegido.

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