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VERDAD – LECTURA

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: “Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir”. Les preguntó: “¿Qué queréis que haga por vosotros?”. Contestaron: “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Jesús replicó: “No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?”. Contestaron: “Lo somos”. Jesús les dijo: “El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado”. Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: “Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar la vida en rescate por todos.
¿Qué significa ser discípulo de Jesús? ¿En qué consiste el camino del discipulado? ¿Cómo debemos comportando cuando tenemos un puesto relevante? El evangelio de hoy es claro: tener el primer puesto consiste en servir a los demás, ha de ser entendido como servicio a los demás, incluso hasta dar la propia vida, lo mismo que hizo Jesús.
A pesar de la claridad de Jesús con respecto a su misión en la tierra: padecer, morir y resucitar al tercer día, los discípulos siguen pensando en el poder, en el primer puesto, en que les sirvan en lugar de servir; aunque no sea aquí en la tierra.
Ante aquella propuesta, de los apóstoles, Jesús les pregunta: “¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con el que yo me voy a bautizar?”. Porque en eso consiste precisamente el seguimiento de Jesús beber su mismo cáliz y bautizarse con su mismo bautismo. El cáliz que en el caso de Jesús trae la salvación a pesar de su pasión y muerte, porque al tercer día resucitará; un cáliz que Jesús ha aceptado libremente, para hacer la voluntad del Padre. Pero, ¿están Santiago y Juan a asumir y vivir eso mismo? Así será, después de la resurrección de Jesús y de la venida del Espíritu Santo. Sin embargo, Dios no hace distinciones, no tiene preferencia; cada uno tiene su puesto, el propio, el suyo, el que le está reservado desde toda la eternidad. Y lo más importante es disfrutar de él para siempre. Jesús nos muestra el camino para alcanzarlo.
Los otros diez discípulos se enfadan contra los dos hermanos. A pesar de que no tendría por qué, también ellos ambicionan los primeros puestos, también ellos quieres el poder, también ellos quieren que les sirvan. Hemos de quitarnos esta ambición de nuestra mente y de nuestro corazón. El verdadero discípulo ha de ser siervo, ha de acoger, cuidar y servir a los demás, especialmente a los más pobres, a los que nadie acoge y cuida, a los excluidos. Nuestro primer puesto no puede parecerse a lo que el mundo piensa, ni puedes actuar como actúa el poder terrenal, el que es grande en la Iglesia no puede, en ningún momento, ser opresor, orgulloso o prepotente; ha de ser líder al estilo de Jesús, animando, invitando y sirviendo a todos. Aquel de nosotros que quiera ser el primero, que quiera ser el jefe, que quiera ser el director, debe ser el servidor de todos. Claro, que es actuar contracorriente, claro que es actuar de manera diversa, claro que es ser diferente; pero ese fue y es el camino que Jesús no muestra para todos sus discípulos. Y, tengamos en cuenta que, todos nosotros tenemos nuestro propio ámbito de poder, aunque sea pequeño. Hemos de poner al servicio de los otros, nuestras capacidades, nuestros talentos, nuestros carismas. Y hacerlo de manera consciente y libre, entregando incluso, si es necesario, la propia vida; lo cual no significa literalmente tener que morir; si no dar y darse, para entregar y entregarse, para donar y donarse.
Jesús nos ha mostrado el camino, Jesús nos ha precedido, Jesús nos ha presentado su modo de vida; ahora, recorrer el camino, vivir la vida de Jesús está en nuestras manos: ¿Podremos beber el cáliz que el bebió y bautizarnos con el bautismo con el que él se bautizó?

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Qué pides a Jesús en tu oración? ¿Qué camino le estás pidiendo recorrer? ¿Cuál es tu deseo más profundo?
  • ¿Qué significado tiene para ti ser discípulo de Jesús? ¿Ser cristiano es tener un buen puesto, ser el primero, poder alcanzar el prestigio, poseer un puesto de superioridad? ¿Qué significa para ti tener el primer puesto?
  • ¿Eres capaz de aceptar el primer puesto, sabiendo que éste consiste en estar al servicio de los demás?
  • Ser el primero al estilo de Jesús es acoger, cuidar y servir especialmente a los más pequeños, pobres y oprimidos, ¿eres consciente de ello? ¿Estás dispuesto asumir las consecuencias? ¿Incluso el entregar la vida libremente?

VIDA – ORACIÓN

  • Adora al Padre y glorifícale porque tiene tu puesto reservado para ti desde toda la eternidad, tu puesto propio y no el de otro.
  • Da gracias a Jesús por haberte mostrado el camino verdadero del poder y el comportamiento que ha de seguir aquel que tiene el primer puesto.
  • Pide al Espíritu que te ayude a poner al servicio de los demás tus cualidades, tus capacidades, tus talentos, tus carismas, tu vida.
  • Asume algún compromiso en favor de las personas que te rodean, especialmente hacia los más pequeños, los olvidados, los excluidos.

¿Podrás beber el cáliz que yo voy a beber? Lectio Divina Domingo XXIX del T.O. (Mc 10,35-45)

Lectio Divina Domingo XII del Tiempo Ordeinario (Mc 4,35-41)

XII-DOMINGO-DEL-TIEMPO-ORDINARIO

35 Este mismo día, al atardecer, les dice: «Crucemos a la otra orilla.» 36 Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con él. 37 En esto, se levantó una fuerte tormenta y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca. 38 Él estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» 39 Él, habiéndose despertado, increpó al viento y dijo al mar: «¡Calla, enmudece!» El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza. 40 Y les dijo: «¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?» 41 Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: «Pues ¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?»

VERDAD – LECTURA

Este mismo día. Es decir, el mismo día en que acababa de predicar las parábolas. En las que Jesús ha expresado lo más importante de su mensaje y las características del Reino de Dios. Aquel mismo día, llegada la tarde, Jesús ordena a sus discípulos cruzar a la otra orilla. En la otra orilla se encuentra la Decápolis, la región habitada por paganos y judíos. Por lo que cabe destacar el carácter universal del mensaje de Jesús. Aquel cruzar nos recuerda, el cruzar del Mar Rojo por el pueblo de Israel para llegar a la Tierra prometida (Dt 2,7).
Todo ello ocurre al atardecer. Cuando la luz va apagándose, cuando Jesús no es totalmente luz, cuando Jesús no está totalmente presente en la vida del cristiano.
Nada más comenzar la travesía se desencadena un fuerte vendaval, que agita las olas de tal manera que incluso está a punto de inundar la barca. Lo cual, podría referirse a las fuerzas del mal que quieren impedir que el mensaje del evangelio llegue a la otra orilla.
Mientras, Jesús duerme sobre un cabezal. Algunos comentaristas, interpretan este estado, como un alusión a la muerte de Jesús, lo cual supondrá una gran prueba para los discípulos; y su despertar, la resurrección. Por lo que el mensaje adquiere un significado pleno, en el sentido que sólo después de la resurrección de Jesús será cuando el mensaje del evangelio alcance a las regiones paganas.
Ante el terror que están sintiendo, los discípulos despiertan a Jesús. Éste increpa al viento y el mar se calma. Los discípulos quedan estupefactos y se preguntan: ¿Quién es éste? ¿Quién es Jesús?. La pregunta que subyace y está presente en todo el relato evangélico de Marcos. Jesús tiene el poder supremo sobre las fuerzas del mal, algo que sólo posee Dios.
Jesús reprocha a sus discípulos su poca fe. Si Jesús está con ellos no tienen nada que temer.
A partir de este momento, en el evangelio de Marcos, el mensaje y el proyecto de Jesús, ambos grupos, paganos y judíos estarán presentes. Y el evangelistas nos relatará las vicisitudes que vayan acaeciendo a los dos grupos.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué versículo, frase, palabra de este pasaje te llama especialmente la atención? ¿Cuál te toca, de alguna manera el corazón? ¿Qué querrá Dios decirte con ello en este momento concreto de tu vida?
  • Jesús a nosotros, también, nos ordena cruzar a la otra orilla, ¿qué significado tiene esto para ti? ¿Estás dispuesto/a a cruzar?
  • ¿De qué manera está presente Jesús en mi vida de cristiano?
  • También en nuestra vida se producen fuertes vendavales, borrascas y tormentas. ¿Cómo los afronto? ¿Desde el miedo paralizante que no me deja actuar? ¿Desde la confianza en Jesús? ¿Me desespero? ¿Llamo a Jesús?
  • ¿Tengo la firme convicción de que si Jesús está conmigo no tengo nada que temer?
  • ¿Quién es éste? ¿Quién es Jesús en este pasaje? ¿Quién es Jesús en mi vida? ¿Quién es Jesús para mí?

VIDA – ORACIÓN

¡Señor, queremos buscarte como el rayo de sol en medio de las nubes,
como la calma después de la tempestad,
como el abrazo de paz después del conflicto,
como la alegría de vivir a pesar de las preocupaciones!

¡Ayúdanos a buscarte en nuestra actividad diaria,
a mirar tu rostro de amor y esperanza
pese a los problemas que tantas veces nos desaniman!
Padre, ¡abre nuestro corazón a la confianza
ene la nueva vida que nos da tu hijo Jesucristo!

Muchos de nosotros tenemos la sensación de que estos días
finalizamos un ciclo de nuestro camino por la vida en la tierra,
ya sea el curso escolar o simplemente los meses de una temporada.

¡Haz que nuestro balance no sea
ni una lamentación ni un triunfalismo excesivo,
sino que signifique que en nosotros una nueva oportunidad!

Buen Jesús, ¡ayúdanos a buscarte también en el descanso,
a comprender y escuchar a las personas que se dirigen a nosotros
aunque no estemos de acuerdo con ella en muchos casos!

En el mes de junio, dedicado a tu Sagrado Corazón,
queremos darte gracias por los brazo abiertos
con que siempre nos recibes
y por la disposición permanente a perdonar nuestra ofensas.

¡Pon tus manos, Señor, sobre todos los que nos hemos reunido hoy!
¡Envíanos a hablar de ti al mundo! ¡Quítanos el miedo! Amén.

(Ignasi Miranda, Oraciones de tú a tú)

Lectio Divina del Domingo Solemnidad del Stmo. Cuerpo y Sangre de Cristo (Mc 14,12-16.22-26)

VERDAD – LECTURA 20110508

12El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?”. 13Él envió a dos discípulos diciéndoles: “Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo 14y, en la casa en que entre, decidle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?. 15Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena”. 16Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua. 22Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: “Tomad, esto es mi cuerpo”. 23Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se lo dio, y todos bebieron. 24Y les dijo: “Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. 25Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios”. 26Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

El pasaje evangélico de hoy podemos dividirlo en dos partes: comienza con la preparación de la cena de Pascua (14,12-169 y continúa con la institución de la eucaristía (14,22-26).

La primera parte del relato, no deja de ser un tanto enigmático. ¿Se había puesto Jesús de acuerdo con el dueño de la casa? ¿Qué pinta el hombre del cántaro?

Intentemos, al menos, profundizar un poco más en esta primera parte. El relato comienza el primer día de los Ázimos, es decir, el día de la víspera de la Pascua, el día en el que se sacrifica el cordero pascual. Los discípulos interrogan a Jesús acerca del lugar en el que van a celebrar la Pascua, aunque ninguna de las acciones realizada en esta celebración de los discípulos con Jesús, indica una cena pascual. Jesús celebrará su propia cena pascual, no la cena pascual de los judíos. Sin poner en duda, el hecho histórico, nos encontramos con una interpretación teológica por parte de Marcos. El hombre del cántaro representa a Juan el Bautista, el cual invitaba a todos aquellos que se acercaban a él a la conversión. Los discípulos continúan pensado en en la pascua judía. Con la referencia al hombre del cántaro, Jesús les está invitando a esa conversión de la que hablaba Juan. Les está invitando a cambiar su mentalidad con respecto a la celebración de la Pascua.

El instalarse en el piso superior hace alusión a la nueva alianza. El texto griego dice mi sala (kataluma mou). Los discípulos son los que tienen que preparar todo lo necesario. Los discípulos han de preparar la nueva alianza que Jesús va a establecer con toda la humanidad. La celebración de la nueva pascua debe ser preparada, no puede improvisarse.

En la segunda parte del texto, esta cena pascual preparada por los discípulos y que Jesús celebrará con ellos no tiene las características de la cena pascual judía. Es verdad que aparecen el pan y la copa. Pero estos elementos son comunes en cualquier celebración judía. Jesús celebra su propia cena pascual, es la cena d

e despedida de Jesús. Únicamente encontramos elementos imprescindibles en esta cena: el pan y el vino. Los cuales serán también los elementos imprescindibles de la celebración eucarística.

Analicemos un poco mejor las fórmulas de bendición. Jesús comienza bendiciendo el pan, la cual hunde su raíces en la tradición de Israel. La bendición para ellos era una especie de nueva creación. La bendición realizada por Jesús también, supondrá una nueva creación. El pan se convertirá en el cuerpo de Cristo.

A continuación, Jesús parte el pan. Un pan que es él mismo. Jesús mismo es el que se parte. Jesús mismo se entrega como alimento para todos, Jesús se convierte en alimento para todos.

Jesús se parte para darse. Y para

darse en abundancia.

Tomar el cuerpo de Cristo es recibirle a él en toda su realidad, en toda su persona, en todo su ser. Al tomare su cuerpo entramos en comunión con él.

Luego, Jesús, no bendice, sino que da gracias por la copa, propiamente lo que hacían las comunidades paganas, por lo que

la eucaristía queda abierta a todos los pueblos.

Una vez, que han bebido, Jesú

s explica el significado de este acto. El vino es la sangre de Jesús que se derrama por todos. Es la sangre de la Alianza, de la Nueva Alianza que sellará Jesús con su pasión, muerte y resurrección.

La Pascua de Jesús, la Cena d

el Señor, la Eucaristía es celebración comunitaria, consumada para crear comunión entre los hermanos.

Bajo los signos del pan y el vino en cada eucaristía se actualiza y se hace presente el único sacrificio de Cristo. Se hace presente la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

“Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos” (Mc 14,26). Comenzará el triunfo de Jesús, que se manifiesta e

n el monte y que culminará en la resurrección.
CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué versículo, frase, palabra ha llamado especialmente tu atención? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios con ello en este momento concreto de tu vida?
  • Al igual que a los discípulos, Jesús envía a cada uno de nosotros preparar la cena pascual ¿cómo me preparo para celebrar la eucaristía? ¿cómo preparo dicha celebración eucarística?
  • A partir de la lectura de este texto del evangelio y en el contexto de la solemnidad que celebramos ¿Qué significado tiene para mí la celebración de la eucaristía? ¿y la adoración eucarística?
  • ¿Soy consciente de la novedad que supone la celebración de la eucaristía?
  • ¿Caigo en la cuenta del significado de la eucaristía como actualización de la pasión, muerte y resurrección de Jesús? ¿La vivo no únicamente como un traer a memoria, sino como recuerdo (pasar por el corazón) el acontecimiento de la pasión, muerte y resurrección?
  • ¿Qué sentimientos se despiertan en mí al acoger la eucaristía como celebración comunitaria que crea comunión entre los hermanos?

VIDA – ORACIÓN

Que la lengua humana

cante este misterio:
la preciosa sangre y el precioso cuerpo.
Quien nació de Virgen Rey del universo,
por salvar al mundo dio su sangre en precio.
Se entregó a nosotros, se nos dio naciendo
de una casta Virgen; y, acabado el tiempo,
tras haber sembrado la palabra al pue

blo,
coronó su obra con prodigio excelso.
Fue en la última cena -ágape fraterno-,
tras comer la Pascua según mandamiento
con sus propias manos repartió su cuerpo,
lo entregó a los Doce para su alimento.
La Palabra es carne y hace carne y cuerpo
con palabra suya lo que fue pan nuestro
Hace sangre el vino, y, aunq

ue no entendemos,
basta fe, si existe corazón sincero.
Adorad postrados este Sacramento.
Cesa el viejo rito; se establece el nuevo.
Dudan los sentidos y el entendimiento:
que la fe lo supla con asentimiento.
Himnos de alabanza, bendición y obsequio;
por igual la gloria y el poder y el reino
al eterno Padre con el Hijo eterno
y el divino Espíritu que procede de ellos. Amén.

Lectio Divina Ascensión del Señor (Mc 16,15-20)

VERDAD – LECTURA

 

En la celebración de la solemnidad de la Ascensión del Señor, la liturgia nos ofrece la narración de este acontecimiento, según la versión recogida en el evangelio de Marcos.
En este pasaje evangélico, Jesús, no sólo asciende a los cielos, sino que además envía a los once a la misión. Una misión que consiste en dar a conocer la Buena Nueva a toda la creación. Hemos de notar la universalidad de este hecho, expresada en dicho envío: Id al mundo entero y proclamad la Buena Nueva a toda la creación (16,15). La reacción de los destinatarios de esta misión puede ser de acogida o de rechazo. Acoger el evangelio conlleva el dejarse bautizar, conlleva convertirse en discípulo de Jesús y conlleva la salvación. Y a los que crean les acompañarán una serie de signos: a) expulsarán demonios; b) hablarán nuevas lenguas; c) agarrarán serpientes con sus manos y aunque beban un veneno no les dañará; d) impondrán las manos a los enfermos y sanarán. Veamos cada uno de estos signos.

a) Expulsarán demonios.
A quienes crean, Jesús les da el poder de combatir el mal. Les da poder para expulsar el mal de sus vidas y de las vida de los demás.

b) Hablarán nuevas lenguas.
Quienes acojan a Jesús, tendrán la capacidad de comunicarse con los demás de una forma nueva y distinta. Esa nueva forma de comunicarse es el lenguaje del amor. Un lenguaje que todo el mundo es capaz de entender.

c) Agarrarán serpientes con sus manos y aunque beban un veneno no les dañará.
La serpiente si te pica, te inocua su veneno y puede conducir a la muerte; lo mismo que ocurre cuando alguien bebe un veneno. Y son muchas las actitudes, las actuaciones, los modos de envenenar las relaciones entre las personas, sobre todo cuando lo que no prima es el amor. Pero quien vive en la dinámica de Jesús, quien vive y hace suyo el mandamiento del amor es capaz de pasar por encima de estos venenos.

d) Impondrán las manos a los enfermos y sanarán.
En cualquier lugar en el que Dios está presente, la persona excluida de la sociedad, la persona desdichada, la persona en dificultades, los últimos de la sociedad son acogidos por la comunidad, son amados y son acompañados. Esta es la mejor manera de sanación.

Una vez, que Jesús envía a los suyos a la misión, una vez que nos envía a nosotros, sólo queda salir a predicar la Palabra, la cual será confirmada por los signos. A través de nosotros, Jesús continúa su misión. Nosotros somos sus pies, sus manos, sus ojos, su corazón. Y hemos de ir preferencialmente, no exclusivamente, a sus preferidos: los pobres.
A todas las criaturas, a todos los confines del mundo ha de llegar la alegría y la esperanza del evangelio.

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué versículo, frase, palabra ha llamado especialmente tu atención? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios con ello en este momento concreto de tu vida?
• En el día de hoy, también te envía Jesús, ¿Cuál es tu repuesta?
• ¿Eres consciente de que si crees a Jesús y asumes su misión te acompañarán los signos descritos en el evangelio? ¿Se verifican de algún modo en tu vida?
• ¿Has asumido que eres los pies, las manos, la mente, el corazón de Jesús presente en el mundo de hoy? ¿Qué implicaciones tiene esto para ti?
• ¿Qué significado tiene para ti el amor preferencial, que no exclusivo, hacia los pobres?

VIDA – ORACIÓN

• Alabo a Dios por llamarme a la misión de de llevar el evangelio a todas las criaturas y a todos los confines de la tierra.
• Doy gracias a Jesús por los signos que me acompañan al dar Jesús a los demás.
• Le ofrezco mi vida a Dios para entregarme a la difusión universal del evangelio, empezando por las personas que están más cercanas a mí.
• Pido a Dios Padre que me ayude a ver el rostro de Jesús en los excluidos de la sociedad.
• Id al mundo entero y proclamad la Buena Noticia a toda la creación.

Lectio Divina del V Domingo del T. O. (Mc 1,29-39)

VERDAD – LECTURA medicina-para-el-mundo-300x196

Junto con el de la semana pasada, el evangelio de hoy nos presenta, lo que podríamos llamar una jornada-tipo en la vida de Jesús de Nazaret. Se trata de un sábado, nos lo indica el comienzo del pasaje: Cuando salió de la sinagoga (1,29). A ella ha acudido a enseñar. Y lo hace con autoridad, además allí ha expulsado un espíritu impuro (1,21-28). A partir de ahora se nos narra la actividad de Jesús desde ese momento hasta la madrugada. El texto podemos dividirlo en tres partes: la curación de la suegra de Simón (29-31), diversas curaciones y exorcismos al atardecer (32-34), de madrugada la oración de Jesús y su partida hacia Galilea.

De la sinagoga pasamos a la casa de Simón y Andrés, a la que acuden también Santiago y Juan. La casa tiene una importancia vital para el evangelio de Mc. Es el lugar de encuentro entre Jesús y sus discípulos, es el lugar de la enseñanza en privado. Seguramente, las comunidades de Mc se reunían en las casas para la catequesis y la celebración. Como hemos visto antes, es sábado, por lo que el hombre ha acudido a la sinagoga a la liturgia y la mujer ha permanecido en casa, ejercitándose en su propia liturgia mediante el servicio. Sin embargo, la mujer de la casa, la suegra de Simón, se encuentra enferma, tiene fiebre, está postrada en la cama. La fiebre nos imposibilita para poder realizar cualquier actividad. Jesús es informado del hecho; sin pronunciar, si quiera una palabra, la toma de la mano y la levanta. El verbo utilizado en griego, es el mismo que se usa para referirse a la resurrección. Jesús es el Señor que ha venido a salvar y a sanar al pueblo. Y, además, es la segunda vez que aparece el verbo servir en este evangelio. La primera fue para referirse a los ángeles en el desierto, después de las tentaciones de Jesús. También en esta ocasión, Jesús ha vencido al mal. Y la respuesta ante ello es el servicio.

La segunda parte del relato se abre con un al anochecer (1,32). Es un resumen de la actividad sanadora de Jesús. Fijémonos en lo que podríamos llamar el «todismo» de Mc: todos los enfermos y endemoniados (1,32), toda la ciudad (1,33), todos te buscan (1,37). Jesús sale al frente de las necesidades del pueblo sufriente. Ellos saben que Jesús es el único que puede liberarlos y salvarlos. Al final de esta segunda parte se atisba lo que se ha dado en llamar el secreto mesiánico. Al imponer el silencio a los demonios y a los sanados, Jesús está manifestando que no quiere crear falsas expectativas en el pueblo, no quiere que la gente tergiverse los signos que está realizando y quieran convertirlo en un mesías de carácter político. El verdadero mesianismo, el mesianismo de Jesús está caracterizado por el servicio y el amor incondicional.

La tercera y última parte del relato, nos presenta a Jesús de madrugada orando. En un lugar solitario. Al ser como hemos apuntado al principio, este pasaje la presentación de una jornada-tipo de Jesús podemos concluir que esta actividad de orar era habitual en la practica diaria de Jesús. Para Jesús es muy importante estar en comunicación con el Padre, estar en comunión con Él, buscar su voluntad. Simón y sus compañeros van a buscarlo y le recriminan, además, diciéndole que todo el mundo le busca. Pero esta búsqueda no va encaminada al seguimiento, sino más bien a imposición de su voluntad y a conseguir que Jesús haga lo que ellos quieren. Jesús no se deja manipular, se mantiene libre y fiel a la voluntad del Padre: Vamos a otra parte, a predicar, para eso he salido.

Y Jesús se marchó a predicar por las sinagogas de toda Galilea, expulsando demonio. Desde ahora, se convertirá en un predicador itinerante al estilo de los antiguos profetas y sus discípulos le seguirán e irán aprendiendo de Él.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra de este pasaje evangélico te ha tocado especialmente el corazón? ¿Qué sentimientos se despiertan en ti al leer este pasaje?

  • ¿Qué quiere decirte Dios, aquí y ahora, en este momento concreto de tu vida, con esa palabra, con ese sentimiento que se ha despertado en ti?

  • En el evangelio de hoy se nos presenta una jornada-tipo de Jesús, en el que todas sus acciones están encaminadas a realizar la voluntad del Padre. ¿Qué tiempo de tu jornada le dedicas a Dios? ¿El tiempo sobrante? ¿Cuándo dices que tienes tiempo? O por el contrario, ¿las acciones de tu vida cotidiana está encaminadas a realizar la voluntad de Dios?

  • Recuerda la llamada que te hizo Jesús ¿Cuál crees que es la misión que Él te ha encomendado cuando te llamó a su seguimiento?

  • ¿Qué significado tiene para ti que Jesús te haya llamado a sanar las dolencias de tus hermanos y a llevarles la Buena Nueva? ¿Te entregas a ello con pasión?

  • ¿Buscas momentos concretos en tu jornada para encontrarte con el Padre en la intimidad y el silencio para ir descubriendo cuál es su voluntad?

VIDA – ORACIÓN

  • Adoro a Dios por los dones que derrama cada día sobre mí y por haberme llamado a realizar una misión en el mundo de hoy.

  • Alabo a Dios a por haberme puesto como modelo a seguir a su Hijo Jesucristo.

  • Le doy gracias porque siempre está a mi lado y me acompaña en mi camino de seguimiento cristiano.

  • Le pido a Jesús la fuerza del Espíritu para poder sanar las dolencias de mis contemporáneos y llevarles la Buena Noticia del Evangelio.