Verdad, Camino y Vida: Lectura orante con la Palabra de Dios

Aunque no suelo publicar más de una entrada a la semana con la Lectio Divina del evangelio del domingo, algunas personas, me habéis pedido que escribiera alguna cosa acerca del método que se expone en este blog para realizar la Lectio Divina; y que utilizamos cada semana para orar con el evangelio del domingo. Eso me ha movido a colgar esta semana una entrada más tratando este tema.

Dicho método tiene su origen en el pensamiento y la obra del Beato Santiago Alberione, Fundador de la Familia Paulina, aunque hunde sus raíces en la tradición de la Iglesia. No voy aquí a exponer la intensa historia de la Lectio Divina, podríamos dedicar en el futuro una entrada a ello. Pero sí que me vas a permitir, querido internauta, que te explique como comenzó este método de Lectura orante con la Palabra de Dios

En la noche que dividía el siglo XIX del XX, el P. Alberione tuvo la intuición, siendo joven seminarista, de hacer algo por los hombres y mujeres del siglo XX. Se había empapado totalmente de la doctrina del Papa León XIII, que impulsaba a la lectura y al estudio de la Biblia. Conocía perfectamente la preocupación de Pío X acerca de la falta de una base firme entre los creyentes católicos, pues les faltaba el alimento primordial de la eucaristía y la Biblia. Todo esto le llevó a fundar en 1914, la Familia Paulina, que tiene en el centro de su misión la Biblia. Pero no quedó ahí la cosa, en 1924, funda la Sociedad Bíblica Católica Internacional (SOBICAIN), con el anhelo y el deseo de que en cada familia hubiese un texto de la Sagrada Escritura.

Aunque su amor por la Biblia no se limitó a su edición y difusión; a sus hijos e hijas nos quiso dejar un gran regalo, enraizado en una honda espiritualidad bíblica, la hora diaria de adoración ante el Santísimo Sacramento, conocida comúnmente en la Familia Paulina como la Visita Eucarística, la cual está articulada en tres partes: lectura bíblica, revisión de vida y dialogo oracional. Al fin y al cabo un método de Lectura orante de la Palabra de Dios.

Hoy desde el Centro Bíblico San Pablo, presente en varios países del mundo, queremos continuar con ese legado que nos dejo el P. Alberione de difundir la Palabra de Dios y acercarla a todas la humanidad, y para ello realizamos diversas actividades, cursos y encuentros a lo largo y ancho de la geografía española.

El método verdad, camino y vida

Después de este mini repaso histórico y de concretar de dónde proviene el método de Lectio Divina que proponemos, habitualmente, en nuestro blog, permíteme que intente explicarte en qué consiste el mismo.

Como ya sabes el método consta de tres partes, que se corresponden a su vez con las tres partes tradicionales de la Lectio Divina: lectura, meditación y oración.

Pero antes de comenzar a orar con la Palabra, me parece que, son necesarios algunos  preparativos.

Preliminares

Busca un lugar tranquilo, donde nadie te moleste. Es importante hacer silencio. También es importante el ambiente. Puedes disponer una Biblia abierta, adornada con flores, acompañada por la luz de una vela, un icono…

Es decir, preparar el lugar de tal modo que te invite y ayude a orar. Tómate tu tiempo, te aconsejo que dediques a la lectura orante una hora, pero si te resulta demasiado, puedes utilizar media hora.

Desde un punto de vista pedagógico y, sobre todo al principio, vamos a dividir cada momento de la Lectura Orante en períodos de tiempo de veinte minutos cada uno, si es que le dedicamos una hora, si no pues la mitad.

El paso de un momento a otro, sobre todo en la Lectura orante comunitaria, lo podemos señalar con un canto, una oración, una invocación…

Nos podemos ayudar de una música de fondo, una canción, una imagen… si lo vemos conveniente.

Comienza por invocar al Espíritu Santo. Que sea Él quien guíe tu itinerario. Recuerda que la Sagrada Escritura es escritura inspirada. El Espíritu Santo es quien abre nuestro oídos, nuestro entendimiento y nuestro corazón a la Palabra, que hoy se cumple ante nosotros. Él es el único que nos puede ayudar a entender mejor el texto sagrado.

a.- Invocación al Espíritu Santo.

Esto puede hacerse de diversas maneras: un canto, una oración, un momento de silencio. Lo importante es hacerse consciente de su presencia y invocarlo, para que Él te ayude a comprender el pasaje que vas a leer y sepas actualizarlo al hoy que estas viviendo, a tus necesidades concretas, a tu vivir cotidiano.

b.- Verdad. Lectura. ¿Qué dice el texto?

La pregunta que has de tener presente, en este primer momento es: ¿qué dice el texto?

Para ello es necesaria la lectura atenta, pausada, sin prisa de la Palabra. Puedes leer el texto en voz alta, de modo que participen más sentidos.

Es el momento de «masticar» lentamente la Palabra, de trillarla, de desmenuzarla.

Una vez que hemos leído el texto tal como hemos indicado anteriormente, lo primero que haremos será enmarcar el texto dentro de su contexto. Para ello, puede resultar muy útil leer la introducción al libro que contiene la lectura con la que estamos orando. La mayoría de las biblias tienen esplendidas introducciones que nos pueden ayudar en este momento. Al leer fíjate, sobre todo, en el ambiente socio cultural en el que se desarrolla: tiempo y lugar en que fue escrito el libro, a qué necesidad concreta del Pueblo de Israel o de la Iglesia hace frente.

Lee, también, las notas a pie de página, te ayudaran a entender mejor el texto, por último lee los texto paralelos. Todo ello, te dará una visión global del pasaje.

Vamos a continuar desmenuzando el texto, sin ninguna otra ayuda, mas que la de nuestra Biblia.

Yo aconsejo a partir de ahora contar con un lápiz, si es posible bicolor para ir señalando o subrayando algunas palabras o frases del pasaje. Aquello, que por lo que sea capta tu atención.

Puedes continuar intentando responder a alguna de estas preguntas:

  • ¿Es posible estructurar o dividir el texto en partes? Inténtalo.
  • Si conoces algo acerca de lo géneros literarios, ¿dentro de que género podemos enmarcarlo?¿De qué modo debemos leerlo? ¿Cómo debemos entenderlo?
  • ¿Hay palabras o expresiones que se repitan? ¿Cuáles?
  • Es posible que no haya palabras que se repitan, pero, ¿encontramos algún sinónimo?
  • Si es que aparecen, ¿qué personajes intervienen? ¿qué hacen? ¿hablan? ¿permanecen callados? ¿son destinatarios de una acción? ¿quién o quiénes son los protagonistas?
  • Intenta relacionar el pasaje con el resto del libro al que pertenece o con el resto de la Sagrada Escritura.
  • Por último, pregúntate ¿cuál es la palabra o palabras fundamentales del texto? Subráyala, acógela, tómala contigo.

c.- Camino. Meditación. ¿Qué me dice el texto?

Pasamos a la segunda parte de nuestro itinerario. Ahora, la pregunta a responder sería: ¿Qué me dice el texto?

En este momento concreto de tu vida, en las circunstancias propias que estás viviendo, en tu propio contexto particular, ¿qué quiere decirte Dios?

Ha llegado la hora de «saborear» la Palabra. Tal vez, alguna de estas preguntas te puedan ayudar en el desarrollo de esta segunda parte.

  • ¿Qué te dice el texto acerca de tu situación actual? ¿Tiene algo que ver con tu vida?
  • ¿Qué quiere decirte Dios con este pasaje?
  • ¿Qué te dice el texto acerca del comportamiento de Jesús?
  • ¿Qué tienes que cambiar en tu vida para que ésta se asemeje más a la de Jesús?
  • ¿Qué te exige, en concreto, esta Palabra? ¿Qué te pide hoy?

Y luego para que la Palabra te acompañe durante todo el día puedes utilizar la llamada «rumia». Es decir, toma esa palabra o frase fundamental del texto que tocó tu corazón, en la primera parte de nuestro itinerario, y ve repitiéndola durante tu jornada: mientras esperas el autobús, cuando vas caminando por la calle, en un atasco, al hacer la fila del pan…

d.- Vida. Oración. ¿Qué le digo a Dios a partir del texto?

Ya hemos llegado a la tercera y última parte de nuestro itinerario. De la escucha y la meditación de la Palabra es muy posible que surja de forma espontánea la oración de petición, súplica, alabanza, acción de gracias, ofrecimiento, adoración… Esa es tu respuesta a Dios desde la experiencia vivida en este momento de oración.

Pero la respuesta a Dios no puede quedarse ahí únicamente, la oración ha de llevarnos al compromiso. Por ello, es necesario que asumas una acción concreta en tu vida a favor de los hermanos y para que el Reino de Dios y su justicia sea cada vez más una realidad en nuestro mundo.

Conclusión

Pues ya hemos llegado al final de nuestro itinerario. Espero que esta entrada del blog Biblia y Comunicación te haya resultado interesante y te ayude a profundizar en tu oración con la Palabra de Dios. Si necesitas más información te invito a dirigirte a: centrobiblico@sanpablo.es Te invito también a visitar la página de Facebook del Centro Bíblico San Pablo: https://www.facebook.com/centrobiblico.es En ella te ofrecemos un acercamiento diario a la Palabra de Dios. Y la página web de la Revista Biblia Viva en la que te ofrecemos, entre otras cosas, artículos y materiales interesantes para acercarte a la Palabra de Dios: https://www.bibliaviva.sanpablo.es/

Como siempre muchas gracias por seguir nuestro blog y por compartir con otras personas nuestras entradas. Dios te bendiga.

“Amaos como yo os he amado” Lectio Divina del Jueves Santo en la Cena del Señor (Ciclo A)

VERDAD – LECTURA

EVANGELIO Jn 13,1-15

Ya estamos, con Jesús, en Jerusalén. Será la última vez que Jesús se reúna con Jesús antes de su pasión, muerte y resurrección. Allí, en el cenáculo, no sólo compartirá con ellos el Seder, la Cena de Pascua, e instituirá la eucaristía, si no que, además, se pondrá al servicio de sus discípulos y les entregará el mandamiento del amor (Jn 15,34).

Este jueves santo, lo vivimos muy al “estilo” del éxodo: las puertas cerradas, los lomos ceñidos, calzados los pies, báculo en mano. Y comeremos el cordero pascual de prisa (Cf Éx 12,11). Pero, al mismo tiempo, lo viviremos con mucha esperanza porque es el paso del Señor. Sí, queridos hermanos y hermanas. Este jueves santo, a pesar de las circunstancias tan particulares que estamos viviendo, Jesús pasará por tu vida y por la mía. Puede cambiarla, trastocarla, transformarla. Todo va a depender de nuestra acogida y apertura. No nos va a obligar a nada. Pero nos hace una invitación muy especial y, si cabe, mas necesaria que nunca: “O he dado ejemplo, para que hagáis vosotros lo mismo que yo” (Jn 13,15).

Celebramos el día del amor fraterno. La celebración de un amor que nos hace cercanos, iguales, hermanos. Un amor que nos dispone para estar atentos a las necesidades de los demás y a ponernos a su servicio; sin servilismo, sin sumisión, pero desde la generosidad, el desinterés y el desprendimiento. Poniendo todas nuestras posibilidades, capacidades, talentos y aptitudes al servicio de los otros. Al estilo de Jesús que fue capaz de lavar los pies a sus discípulos y entregar su vida por amor para la salvación de toda la humanidad.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Está abierto para ser consciente del paso de Jesús por tu vida? ¿De qué manera te estás preparando para la celebración de la Pascua?
  • ¿Qué resonancias tiene en tu vida el mandamiento del amor?
  • ¿Qué significado tiene para ti el acto de lavar los pies realizado por Jesús?
  • ¿De qué manera puedo servir más y mejor a mis hermanos?

VIDA – ORACIÓN

Aquí estoy, Jesús Maestro,

consciente de mi necesidad de misericordia por tu parte,

por no ser fiel al mandamiento del amor.

Te adoro porque has amado a todos los seres humanos

hasta el extremo de entregar tu vida por ellos.

Creo en el amor infinito que nos tienes.

Te doy gracias por tos los regalos que cada día nos haces, especialmente el

evangelio, la eucaristía, la Iglesia, el sacerdocio, la vida consagrada, las

personas entregadas al servicio de los demás, a María como Madre, y

tu propia vida. Amén.