“¿De dónde le viene a éste todo esto?” Lectio Divina del XIV Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B

VERDAD – LECTURA  

Evangelio: Mc 6,1-6

Nos encontramos en la sinagoga de Nazaret, Jesús allí con sus discípulos, el sábado, se puso a enseñar. Sus paisanos estaban sorprendidos, se asombraban de su sabiduría. Estamos ante gente que le conocía muy bien, sus familiares, sus amigos de infancia y juventud, aquellos que le habían visto crecer.  Hasta esta pequeña aldea de Galilea ha llegado la fama de Jesús como alguien que realiza prodigios o milagros, como queramos llamarlos.

La primera reacción de sus paisanos, como decíamos antes, es la de admiración u asombro. Sin embargo, inmediatamente les embarga la duda. Todos ellos le conocen bien. No es posible que el hijo del carpintero del pueblo, sea un enviado de Dios. Es el hijo de María. Todos ellos conocen perfectamente la formación que ha tenido, la vida que ha llevado, todos saben de qué familia proviene. Aunque haya marchado hace algún tiempo, y desde un punto de vista humano haya podido adquirir esa sabiduría; no, no puede ser, la gente no cambia tan radicalmente, no deja de ser el hijo de un artesano del pueblo.

Es precisamente esa falta de confianza, esa falta de fe, la que produce que Jesús no pueda hacer ningún signo salvífico, entre los habitantes de su pueblo. Sus paisanos están rechazando la oferta salvífica que Dios Padre quiere regalarles por medio de Jesús. Son precisamente sus prejuicios, sus ideas preconcebidas, su recelo lo que hace no ser capaces de acoger la salvación de Dios.

También Jesús se muestra sorprendido por su falta de fe. Pero es que, únicamente en su tierra es despreciado un profeta.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué versículo, frase, palabra ha llamado especialmente tu atención? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios con ello en este momento concreto de tu vida?
  • ¿En qué momentos te sorprendes a causa de la palabra de Jesús? ¿Te sorprende y asombra el evangelio?
  • ¿Tienes momentos de duda con respecto a la Palabra de Dios? ¿La acoges, la meditas, la guardas en tu corazón e intentas ponerla en práctica?
  • ¿En qué momentos de tu vida la Palabra te escandaliza? ¿Por qué crees que ocurre esto?
  • Algunas personas han recibido la vocación de ser anunciadores de la Palabra de Dios. Cuando te encuentras con ellos y te interpelan, ¿te dejas llevar por tus prejuicios? ¿por tus ideas preconcebidas? ¿Miras si son de esta familia o de esta otra? ¿Si viste de esta o aquella manera? ¿Si, según tu criterio, es persona de cultura o no?
  • ¿Estás dispuesto a acoger la salvación de Dios? ¿Cómo te vas a predisponer para ellos?

VIDA – ORACIÓN

Oración para pedir la gracia del Señor

Señor, somos muy poca cosa,

y te pedimos que alejes las tentaciones de nosotros.

Te pedimos que nos libres del mal,

y tú nos respondes diciéndonos

que ya tenemos suficiente con tu gracia.

¡Danos, Señor, un corazón abierto a tu gracia,

a tu fuerza para vencer el mal,

a tu misericordia y a tu perdón!

¡Haz que seamos capaces de reconocer que somos pecadores,

que no somos nada y no podemos hacer nada sin tu bondad!

Queremos ser humildes y reconocer que eres el Mesías, el Salvador.

¡Danos fe, Señor, para ser testigos tuyos en todo el mundo!

Si te damos la espalda, Señor, no servimos para nada.

Sabemos que tú eres el todo poderoso, que nos amas

y quieres que seamos tus testigos.

Por eso nos atrevemos a movernos por este mundo

poniendo amor en todo lo que hacemos,

poniendo paz en los lugares donde estamos,

siendo la luz que quieres que seamos entre los hombres.

Tú estás a nuestro lado en todo momento.

Esto nos hace fuertes, valientes y comprometidos con tu voluntad.

¡Ven, Espíritu Santo, para mantener y aumentar nuestra fe,

para hacernos perseverantes y pacientes, amorosos y humildes!

AMÉN.

Ignasi Miranda, Oraciones de tú a tú.

“TE ENVÍO A UN PUEBLO REBELDE” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Ezequiel 2,2-5

2En aquellos días, el espíritu entró en mí, me hizo tenerme en pie y pude escuchar a aquel que me hablaba.

3Él me dijo: «Hijo de hombre, yo te envío a los israelitas, a un pueblo de rebeldes, que se han rebelado contra mí, ellos y sus padres, hasta este mismo día. 4Hijos de cara dura y corazón de piedra son aquellos a quienes yo te envío. Les dirás: Esto dice el Señor Dios. 5Escuchen o no escuchen -puesto que son una raza de rebeldes-, sabrán que en medio de ellos se encuentra un profeta”.

Oramos con la narración de la llamada a ser profeta de Ezequiel. El cual había sido deportado, junto al pueblo de Israel por el Rey Joaquín a Babilonia (587 a. C.). La vocación que recibe es a ser profeta de esperanza, en medio de un pueblo de duro corazón. Israel se ha alejado de Dios y Éste se ha visto, casi, por así decir, obligado a intervenir de manera drástica para restaurar la relación con su Pueblo.

Ezequiel acoge y acepta dicha vocación, aunque tenga que anunciar un mensaje duro; pero ello dará pie a la conversión de los israelitas.

Yahveh se dirige a él como “hijo hombre”, en hebreo “Hijo de Adán”. Es decir, hecho de tierra, o lo que es lo mismo, frágil, débil, quebradizo. Pero el Espíritu de Dios ha sido derramado sobre él y le dará fuerzas para proclamar la Palabra de manera eficaz. Aunque, antes debe escucharla. Una lección para todos nosotros, antes de anunciar la Palabra, hemos de aprender a escucharla.

La misión del profeta no es fácil, debe enfrentarse a un Pueblo de corazón endurecido, de dura cabeza y corazón obstinado, que ha roto su relación con Dios.

Pero, el Profeta se levanta y va a anunciar la Palabra, a tiempo y a destiempo, le escuchen o no.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿En qué momentos de tu vida has roto tu relación con Dios? ¿Cómo te has sentido en esos momentos? ¿Qué has hecho para restaurar tu relación con Dios?
  • Es posible que Dios te envíe a anunciar su Palabra para que aquellos que te oigan se conviertan, ¿estás dispuesto a aceptar esta llamada que Dios te hace?
  • Antes de anunciar la Palabra, es imprescindible que aprendas a escucharla ¿estás dispuesto? ¿Qué acciones vas a emprender para ello?
  • ¿Estás dispuesto a anunciar la Palabra de Dios a tiempo y a destiempo? ¿Te escuchen o no?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 8

2¡Oh Dios, Señor nuestro, qué admirable es tu nombre por toda la tierra, tu majestad se asienta encima de los cielos!

3De los labios de los niños y de los que maman te has hecho una fortaleza frente al agresor, para reducir al enemigo y al rebelde.

4Cuando veo los cielos, obra de tus manos, la luna y las estrellas que creaste,

5¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para que de él te preocupes?

6Apenas inferior a un dios lo hiciste, lo coronaste de gloria y dignidad;

7le diste el señorío de la obra de tus manos, bajo sus pies todo lo pusiste:

8ovejas y bueyes, todos juntos, y hasta las bestias del campo,

9las aves del cielo y los peces del mar, cuanto surca las sendas de las aguas.

10¡Oh Dios, Señor nuestro, qué admirable es tu nombre por toda la tierra!

Lectio Divina domingo III del tiempo ordinario Ciclo C (Lc 1,1-4;4,14-21)

VERDAD – LECTURA

EVANGELIO

Ilustre Teófilo: Puesto que muchos han intentado componer la narración de las cosas realizadas entre nosotros, según nos lo han enseñado los mismos que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, que he investigado cuidadosamente todo desde los orígenes, hacerte una narración ordenada, para que conozcas el fundamento de las enseñanzas que has recibido de palabra.

Jesús, impulsado por el Espíritu, regresó a Galilea, y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alaban.

Llegó a Nazaret, donde se había criado. El sábado entró, según su costumbre, en la sinagoga y se levantó a leer. Le entregaron el libro del profeta Isaías, desenrolló el volumen y encontró el pasaje en el que está escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor». Enrolló el libro, se lo dio al ayudante de la sinagoga y se sentó; todos tenían sus ojos clavados en él; y él comenzó a decirles: «Hoy se cumple ante vosotros esta Escritura».

El texto con el que vamos a orar en este III domingo del Tiempo ordinario, está dividido en dos partes: por un lado, el llamado prólogo de Lucas y, por otro, la visita de Jesús a la sinagoga de Nazaret.

Otros muchos antes de Lucas han intentado componer una narración acerca de la vida de Jesús, basada en lo que han enseñado los testigos oculares y ministros de la palabra. Además, el autor del evangelio ha realizado sus propias investigaciones y ha decidido poner por orden dicha narración. Y, por último, con una finalidad concreta: que Teófilo conozca el fundamento de las enseñanzas que este ha recibido de palabra.

Desconocemos quién es este personaje ilustre al que se dirige la obra. Etimológicamente, significa «amado por Dios». La preocupación de Lucas es la de fundamentar su fe. Pero la intención del autor no es solo escribir para Teófilo, sino para todo aquel que quiera conocer de «primera mano» la vida y obra de Jesús. Desde este punto de vista ese «amado por Dios», querido lector, podemos ser tú y yo que queremos conocer el fundamento de las enseñanzas que hemos recibido, o cualquier persona que quiera conocer a Jesús.

La segunda parte del texto nos ofrece el relato de la visita de Jesús a la sinagoga de Nazaret. Con ella, Lucas quiere ofrecernos una síntesis del ministerio de Jesús y de los grandes temas que caracterizan dicho evangelio.

Jesús impulsado por el Espíritu. Todo el ministerio de Jesús estará caracterizado por este hecho. Jesús en todo momento de su vida actúa impulsado por el Espíritu.

Recorre la comarca de Galilea, enseñando en las sinagogas. Su fama se extiende por toda la comarca y todos los que escuchan sus enseñanzas las alaban.

Dentro de este contexto, un sábado llegó a Nazaret, el pueblo en el que se había criado, así que la gente lo conoce perfectamente. Según su costumbre entra en la sinagoga. Jesús acostumbraba a celebrar el sábado en la sinagoga. Jesús se levanta a leer, concretamente un pasaje del profeta Isaías (Is 61,1-2). Lucas omite el pasaje final amenazador acerca de la venganza de Dios. El autor quiere, sobre todo, subrayar que Jesús ha venido a salvar y a ofrecer la salvación del Padre. A continuación, Jesús se sienta para comentar el texto. Pero antes vamos a analizar, aunque sea brevemente el pasaje de Isaías leído por Jesús. Él se atribuye a sí mismo aquellas palabras. Jesús es el ungido por Dios, está plenificado por el Espíritu, lleno de él. Y ha sido enviado por el Padre para «llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor». Es el programa de la actividad, la vida y la obra de Jesús.

Los ojos de todos están fijos en Jesús, están expectantes. Pero Jesús, lejos de hacer un comentario acerca del pasaje, lo que hace es actualizarlo: hoy se cumplen estas palabras. Y en nuestro hoy estas palabras son de una aplastante actualidad. Hoy nosotros debemos hacer realidad estas palabras de Jesús. Hoy nosotros somos llamados «a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor».

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?

• Al igual que Lucas, ¿tratas también de fundamentar tu fe, de investigar, de formarte… para crecer en tu vida como cristiano?

• Jesús es impulsado en su acción por el Espíritu Santo, ¿cómo es tu relación con él? ¿le invocas frecuentemente para que él te ilumine, te guíe, te acompañe en tu vida cotidiana?

• Jesús cumple con sus obligaciones como buen judío. Lejos de lo que puede ser el cumplimiento, ¿intentas en tu vida ser coherente con tu condición de seguidor de Jesús?

• Tú también eres enviado por Jesús para anunciar la buena nueva, para iluminar a otros, para curar las enfermedades de nuestro tiempo, para liberar a nuestros contemporáneos de sus opresiones, a proclamar la misericordia de Dios. ¿Eres consciente de ello? ¿Cómo lo vivencias en tu día a día?

• «Hoy se cumple ante vosotros esta Escritura». ¿Cómo acoges y actualizas la Palabra en tu vida?

VIDA – ORACIÓN

Bendito y alabado seas, Señor, por regalarnos tu Palabra. Una Palabra llena de amor y misericordia.

Gracias, Jesús, por llamarnos a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor.

Desciende, Espíritu Santo, sobre todos nosotros para que seamos capaces de actualizar el mensaje de Jesús y ponerlo por obra.

«Quién es este?» Lectio Divina Domingo XIV del T. O. (Mc 6,1-6)

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VERDAD – LECTURA

EVANGELIO (Mc 6,1-6)

En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra acompañado de sus discípulos. El sábado, se puso a enseñar en la sinagoga.

La gente, al oírlo, decía asombrada: «¿De dónde le viene a éste todo esto? ¿Cómo tiene tal sabiduría y hace tantos milagros? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y el hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven con nosotros?». Y se escandalizaban de él.

Jesús les dijo: «Sólo en su tierra, entre sus parientes y en su casa desprecian al profeta». Y no pudo hacer allí ningún milagro, aparte de curar a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se quedó sorprendido de su falta de fe.

Recorrió después las aldeas del contorno enseñando.

Nos encontramos hoy con un pasaje del evangelio del Marcos en el que Jesús va ha ser rechazado en su propia tierra. En la sinagoga de su pueblo. ¿Qué pueblo? ¿Nazaret? Marcos no lo especifica.

No serán únicamente los dirigentes, los maestros de la ley, los escribas, sino todo el pueblo reunido en la sinagoga quien le rechace. En ella, como en otras ocasiones, Jesús toma la iniciativa y comienza a enseñar. Bien conocen sus paisanos la actividad de Jesús. Al tomar la palabra, sus paisanos se asombran. La enseñanza de Jesús es novedosa; habla, incluso, con sabiduría. Pero se extrañan, también, de los milagros obrados por sus manos. ¿De dónde le viene todo eso? Las ideas preconcebidas, que tienen acerca de Jesús, le impide abrirse a su mensaje y a la gracia de Dios.

La enseñanza de Jesús y los milagros obrados por él son una auténtica novedad. Contrastan totalmente con sus orígenes humildes. ¿De dónde le viene todo eso, si nosotros le conocemos bien? Es el interrogante que surge entre sus paisanos.Jesus en la sinagoga

Y para nosotros surgen otros interrogantes ¿por qué se le denomina hijo de María? ¿por qué no se nombra a José? La multitud, sin saberlo, no hace sino hacerse eco de la concepción virginal de María. Eso, al menos, a mi parecer, es lo que quiere afirmar Marcos. Pero el mayor escándalo para ellos es que esas palabras y esos milagros sean dichas y hechos por el carpintero, alguien que no tiene cultura alguna, alguien que pertenece a una familia corriente… No pueden creer en él.

No voy a entrar en la polémica acerca de los hermanos de Jesús y las dificultades que este texto entraña, creo que no es el momento, ni el lugar, pues para nosotros lo más importante es orar con este texto, no hacer exégesis. No obstante, todos nosotros sabemos lo que afirma la Tradición católica: María no tuvo más hijos.

Ante su incredulidad, Jesús les cita un refrán, al parecer conocido por todos: únicamente en su tierra es despreciado un profeta. Su falta de fe será lo que impida que Jesús pueda realizar allí algún milagro. Una falta de fe tan grande, que hasta Jesús se extraña de ella.

A Jesús no le queda otra, que abandonar la sinagoga y marchar a enseñar a las aldeas de alrededor. Posiblemente, a aquellos que no están en la sinagoga y que no pertenecen al pueblo de Israel.

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CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué versículo, frase, palabra de este pasaje te llama especialmente la atención? ¿Cuál te toca, de alguna manera el corazón? ¿Qué querrá Dios decirte con ello en este momento concreto de tu vida?

• Jesús va al encuentro de los suyos, toma la iniciativa de enseñarles las cosas del Reino. Hoy también se hace presente entre nosotros en la Eucaristía y en la escucha de la Palabra. ¿Cuál es tu actitud ante este hecho? ¿Acoges a Jesús en tu corazón, en tu vida? O por el contrario, ¿su palabras y sus actos te producen rechazo? ¿Por qué?

• ¿Te dejas llevar por ideas preconcebidas acerca de la vida y la actuación de Jesús? No sólo de los momentos de su vida terrena, ¿sino de cómo Jesús sigue estando presente y actuando en su Iglesia?

• Toma el pulso a tu fe, ¿es consistente, vigorosa, o, por el contrario, débil y dubitativa?

 

VIDA – ORACIÓN

• Adora y alaba al Padre, por habernos revelado su amor incondicional, por medio de su Hijo Jesucristo.

• Da gracias a Jesús, por tomar la iniciativa al revelarnos las cosas del Reino y la bondad de Dios Padre.

• Ofrécele tu vida y tu persona para que las transforme en un reflejo de su vida y su persona. Déjate modelar, hasta que puedas afirmar con san Pablo: “No soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi” (Gál 2,20).

• Pide a la Santísima Trinidad, que por medio del Espíritu Santo aumente tu fe para que puedas anunciar y entregar el evangelio, sin miedo alguno, a todas las personas que se cruzan en tu camino.

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VERDAD – LECTURA

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir e la sinagoga: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”. Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: “¿No es este el hijo de José?”. Y Jesús les dijo: “Sin duda me recitaréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún”. Y añadió: “Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio”. Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.
El texto que nos ofrece hoy la liturgia es continuación del pasaje evangélico del domingo pasado. En él hemos dejado a Jesús en la Sinagoga, después de anunciar un año de gracia del Señor.

Al concluir la lectura del Profeta Isaías, se sentó, devolvió el rollo al encargado de la sinagoga y se sentó para comentar la lectura. Es aquí donde arranca el relato con el que hoy oramos: “Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír”. ¿De qué manera pronunciaría Jesús estas palabras? El evangelista nos dice que todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca. ¿Cómo era posible, que el hijo de José hablara así? ¿Cómo es posible que alguien tan humilde, que conocemos de toda la vida, al que hemos visto crecer… hable de esa forma?
Sus paisanos comienzan a dudar. Ante aquello, Jesús sale al paso, citando un refrán, posiblemente conocido por todos ellos: “Médico cúrate a ti mismo”. A lo cual añade otro acerca del profetismo que no es acogido en su propia tierra, comentándolo y fundamentándolo con dos pasajes de los libros de los Reyes comparando Israel con otros pueblos; la historia del Profeta Elías (1Re 17-18) y la historia del Profeta Eliseo (2Re 5,1-14).
En la primera de estas historias se sitúa en el reinado del rey Ajab, el cual no era del agrado de Yahveh, durante su reinado hubo tres años de sequía y el pueblo de Israel sufrió hambre. Todo ello debido a la infidelidad del pueblo y al rechazo del Profeta. Esa era la causa por la que el Profeta no es enviado a ninguna persona de Israel, sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sión.
La segunda de estas historias narra el acontecimiento de la curación de Naamán, el sirio de su lepra. El cual cumplió lo que el Profeta Eliseo le ordenaba.
Jesús le estaba diciendo, en su propia cara, que allí no podrá realizar ningún milagro, debido precisamente a la dureza de sus corazones, a su falta de fe, a su predisposición a no cumplir con la voluntad de Dios, a su incapacidad voluntaria para cambiar… En lugar de abrir sus mentes y sus corazones ante ese mensaje de gracia de Jesús, lo que hacen es permanecer en sus prejuicios, convencionalismos y cerrazón. No tenían intención de cambiar. Por lo cual, el rechazo a todo aquello que estaba diciendo Jesús era lógico. Para evitar el cambio, era mejor considerar a Jesús un falso profeta. No puede estar diciendo la verdad. Es mejor, incluso, matarlo. Pero, la hora de Jesús aún no había llegado.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Jesús es rechazado por el mensaje que ha proclamado en el evangelio del domingo pasado. Sus paisanos, a pesar de la admiración, no son capaces de acoger y poner en práctica las palabras de Jesús. ¿Y tú estás dispuesto a acoger la palabra de Jesús y ponerla por obra?
  • ¿Estás atento/a a todo aquello que Jesús quiere decirte y transmitirte en tu vida diaria? ¿Dedicas algún tiempo del día para escuchar su Palabra? ¿Abres tu mente y tu corazón para que Jesús pueda transformar tu vida?
  • ¿Estás abierto/a a la novedad del Evangelio o por el contrario continúas anclado/a en tus propias creencias, convicciones, convencionalismos…?
  • ¿Estás dispuesto/a a realizar cambios en tu vida, aunque estos supongan dificultades, obstáculos, inconvenientes, compromisos…?

VIDA – ORACIÓN

  • Bendito y alabado seas, Padre, por habernos enviado a tu Hijo, Jesucristo, para acercarnos más a tí y ofrecernos un vida plena.
  • Gracias, Jesús, por presentarnos la novedad del Evangelio que nos transforma y nos conduce a la felicidad.
  • Ayúdanos, Espíritu Santo, a apropiarnos de las actitudes vitales de Jesús y hacerlas nuestras, para que de esta manera nuestra vida se transforme en vida plena.

“¿Qué significa esto?” Lectio Divina Domingo IV del Tiempo Ordinario (Lc 4,21-30)

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VERDAD – LECTURA

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Ilustre Teófilo: Puesto que muchos han intentado componer la narración de las cosas realizadas entre nosotros, según nos lo han enseñado los mismos que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, que he investigado cuidadosamente todo desde los orígenes, hacerte una narración ordenada, para que conozcas el fundamento de las enseñanzas que has recibido de palabra.

Jesús, impulsado por el Espíritu, regresó a Galilea, y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alaban.
Llegó a Nazaret, donde se había criado. El sábado entró, según su costumbre, en la sinagoga y se levantó a leer. Le entregaron el libro del profeta Isaías, desenrolló el volumen y encontró el pasaje en el que está escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor. Enrolló el libro, se lo dio al ayudante de la sinagoga y se sentó; todos tenían sus ojos clavados en él; y él comenzó a decirles: “Hoy se cumple ante vosotros esta Escritura”.
El texto con el que vamos a orar en este III domingo del tiempo ordinario, está dividido en dos partes: Por un lado, el llamado prólogo de Lucas; y, por otro, la visita de Jesús a la sinagoga de Nazaret.
En la primera parte del texto nos encontramos con que Lucas presenta las fuentes de las que ha “bebido” para elaborar su evangelio, las propias investigaciones llevadas a cabo por el autor y la finalidad de la obra.
Otros muchos antes de Lucas han intentado componer una narración acerca de la vida de Jesús, basada en lo que han enseñado los testigos oculares y ministros de la palabra. Además, el autor del evangelio ha realizado sus propias investigaciones y he decidido poner por orden dicha narración. Y, por último, con una finalidad concreta: que Teófilo conozca el fundamento de las enseñanzas que éste ha recibido de palabra.
Desconocemos quien es este personaje ilustre al que se dirige la obra. Etimológicamete, significa “amado por Dios”. La preocupación de Lucas es la de fundamentar su fe. Pero la intención del autor no es sólo escribir para Teófilo, sino para todo aquel que quiera conocer de “primera mano” la vida y obra de Jesús. Desde este punto de vista ese “amado por Dios”, querido lector podemos ser tú y yo que queremos conocer el fundamento de las enseñanzas que hemos recibido, o cualquier persona que quiera conocer a Jesús.
La segunda parte del texto nos ofrece el relato de la visita de Jesús a la sinagoga de Nazaret. Con ella, Lucas quiere ofrecernos una síntesis del ministerio de Jesús y de los grandes temas que caracterizan dicho evangelio.
Jesús impulsado por el Espíritu. Todo el ministerio de Jesús estará caracterizado por este hecho. Jesús en todo momento de su vida actúa impulsado por el Espíritu. Recorre la comarca de Galilea, enseñando en las sinagogas. Su fama se extiende por toda la comarca y todos los que escuchan sus enseñanzas las alaban.
Dentro de este contexto, un sábado llegó a Nazaret, el pueblo en el que se había criado, por lo que la gente lo conoce perfectamente. Según su costumbre entra en la sinagoga. Por lo que, Jesús acostumbraba a celebrar el sábado en la sinagoga.
Jesús se levanta a leer, concretamente, un pasaje del profeta Isaías (Is 61,1-2). Lucas omite el pasaje final amenazador acerca de la venganza de Dios. El autor quiere, sobre todo, subrayar que Jesús ha venido a salvar y a ofrecer la salvación del Padre.
A continuación Jesús se sienta para comentar el texto. Pero antes vamos a analizar, aunque sea brevemente el pasaje de Isaías leído por Jesús. El se atribuye a sí mismo aquellas palabras. Jesús es el ungido por Dios, está plenificado por el Espíritu, lleno de él. Y ha sido enviado por el Padre para “llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor”. Es el programa de la actividad, la vida y la obra de Jesús.
Jesús se sienta. La postura típica de aquel que enseña. Los ojos de todos están fijos en Jesús; están expectantes. Pero Jesús, lejos de hacer un comentario acerca del pasaje, lo que hace es actualizarlo: hoy se cumplen estas palabras.
Y en nuestro hoy estas palabras son de una aplastante actualidad. Hoy nosotros debemos hacer realidad estas palabras de Jesús. Hoy nosotros somos llamados “a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor”.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Al igual que Lucas, ¿tratas, también, de fundamentar tu fe, de investigar, de formarte… para crecer en tu vida como cristiano?
  • Jesús es impulsado en su acción por el Espíritu Santo, ¿cómo es tu relación con él? ¿le invocas frecuentemente para que él te ilumine, te guíe, te acompañe en tu vida cotidiana?
  • Jesús cumple con sus obligaciones como buen judío, lejos de lo que puede ser el cumplimiento, ¿intentas en tu vida ser coherente con tu condición de seguidor de Jesús?
  • Tú, también, eres enviado por Jesús para anunciar la buena nueva, para iluminar a otros, para curar las enfermedades de nuestro tiempo, para liberar a nuestros contemporáneos de sus opresiones, a proclamar la misericordia de Dios. ¿Eres consciente de ello? ¿Cómo lo vivencias en tu día a día?
  • “Hoy se cumple ante vosotros esta Escritura”. ¿Cómo acoges y actualizas la Palabra en tu vida?

VIDA – ORACIÓN

  • Bendito y alabado seas, Señor, por regalarnos tu Palabra. Una Palabra llena de amor y misericordia.
  • Gracias, Jesús, por llamarnos a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor.
  • Desciende, Espíritu Santo, sobre todos nosotros para que seamos capaces de actualizar el mensaje de Jesús y ponerlo por obra.

“Enviado para…” Lectio Divina Domingo III del Tiempo Ordinario (Lc 1,1-4;4,14-21)

Lectio divina del domingo XIV del T. O. (Mc 6,1-6)

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: “¿De dónde saca todo esos? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judás y Smón? Y sus hermanas, ¿no viven con nosotros aquí?” Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: “No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa”. No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

VERDAD – LECTURA

Nos encontramos hoy con un pasaje del evangelio del Marcos en el que Jesús va ha ser rechazado en su propia tierra. En la sinagoga de su pueblo. ¿Qué pueblo? ¿Nazaret? Marcos no lo especifica. ¿El pueblo judío? Bien podría ser. No será únicamente los dirigentes, los maestros de la ley, los escribas, sino todo el pueblo reunido en la sinagoga. En ella, como en otras ocasiones, Jesús toma la iniciativa y comienza a enseñar. Bien conocen sus paisanos la actividad de Jesús. Al tomar la palabra, sus paisanos se asombran. La enseñanza de Jesús es novedosa; habla incluso con sabiduría. Pero se extrañan, también, de los milagros obrados por sus manos. ¿De dónde le viene todo eso? Las ideas preconcebidas, que tienen acerca de Jesús, le impide abrirse a su mensaje y a la gracia de Dios.
La enseñanza de Jesús y los milagros obrados por él son una auténtica novedad. Contrastan totalmente con sus orígenes humildes. ¿De dónde le viene todo eso, si nosotros le conocemos bien? Es el interrogante que surge entre sus paisanos.
Y para nosotros surgen otros interrogantes ¿por qué se le denomina hijo de María? ¿por qué no se nombra a José? La multitud, sin saberlo, no hace sino hacerse eco de la concepción virginal de María. Eso, al menos, a mi parecer, es lo que quiere afirmar Marcos. Pero el mayor escándalo para ellos es que esas palabras y esos milagros sean dichas y hechos por el carpintero, alguien que no tiene cultura alguna, alguien que pertenece a una familia corriente… No pueden creer en él.
No voy a entrar en la polémica acerca de los hermanos de Jesús y las dificultades que este texto entraña, creo que no es el momento y el lugar, pues para nosotros lo más importante es orar con este texto, no hacer exégesis. No obstante, todos nosotros sabemos lo que afirma la Tradición católica: María no tuvo más hijos.
Ante su incredulidad, Jesús les cita un refrán, al parecer conocido por todos: únicamente en su tierra es despreciado un profeta. Su falta de fe sera lo que impida que Jesús pueda realizar allí algún milagro. Una falta de fe tan grande, que hasta Jesús se extraña de ella.
A Jesús no le queda otra, que abandonar la sinagoga y marchar a enseñar a las aldeas de alrededor. Posiblemente, a aquellos que no están en la sinagoga y que no pertenecen al pueblo de Israel.

 

CAMINO – MEDITACIÓN

 

  • ¿Qué versículo, frase, palabra de este pasaje te llama especialmente la atención? ¿Cuál te toca, de alguna manera el corazón? ¿Qué querrá Dios decirte con ello en este momento concreto de tu vida?
  • Jesús va al encuentro de los suyos, toma la iniciativa de enseñarles las cosas del Reino. Hoy también se hace presente entre nosotros en la Eucaristía y en la escucha de la Palabra. ¿Cuál es tu actitud ante este hecho? ¿Acoges a Jesús en tu corazón, en tu vida? O por el contrario, ¿su palabras y sus actos te producen rechazo? ¿Por qué?
  • ¿Te dejas llevar por ideas preconcebidas acerca de la vida y la actuación de Jesús? No sólo de los momentos de su vida terrena, ¿sino de cómo Jesús sigue estando presente y actuando en su Iglesia?
  • Toma el pulso a tu fe, ¿es consistente, vigorosa, o, por el contrario, débil y dubitativa?

 

VIDA – ORACIÓN

 

  • Adora y alaba al Padre, por habernos revelado su amor incondicional, por medio de su Hijo Jesucristo.
  • Da gracias a Jesús, por tomar la iniciativa al revelarnos las cosas del Reino y la bondad de Dios Padre.
  • Ofrécele tu vida y tu persona para que las transforme en un reflejo de su vida y su persona. Déjate modelar, hasta que puedas afirmar con san Pablo: “No soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi” (Gál 2,20).
  • Pide a la Santísima Trinidad, que por medio del Espíritu Santo aumente tu fe para que puedas anunciar y entregar el evangelio, sin miedo alguno, a todas las personas que se cruzan en tu camino.