“HA HECHADO TODO LO    QUE TENÍA PARA VIVIR”. LECTIO DIVINA DEL EVANGELIO DEL DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

VERDAD – LECTURA

Jesús se encontraba enseñando en el Templo, mientras la multitud le escuchaba con sumo gusto (cf. Mc 12,35ss). Y entre sus enseñanzas nos encontramos las dos lecciones que la liturgia nos ofrece en el día de hoy: la advertencia acerca de los escribas (12,38-40) y la generosidad de la pobre viuda (12,41-44). El tema de fondo que nos ocupa es la generosidad, el desprendimiento, la entrega: ¿Qué estoy dispuesto a compartir con los demás?

A favor de los escribas, hay que decir que no todos eran así, recordemos que unos versículos antes, acaba de decirle a uno de ellos que no está lejos del reino de Dios (12,34).

¿Qué ocurre, entonces, con algunos escribas? ¿Por qué Jesús nos previene respecto a ellos? Precisamente, porque no viven el mandamiento principal, o más bien los dos mandamientos más importantes de la Ley: Amar a Dios y al prójimo (12,29-31).

Un escriba, en la sociedad israelita del tiempo de Jesús, era una persona importante. No cualquiera podía llegar a tal. Se necesitaban largos años de estudio de la Escritura y una cierta madurez. Eran personas que gozaban de gran autoridad y prestigio ante el pueblo, pues eran quienes estudiaban la Escritura y la interpretaban. Eran miembros del Sanedrín (asamblea, consejo o corte suprema encargada de interpretar la Ley y aplicarla). La mayoría de los escribas pertenecía al movimiento fariseo.

Al parecer, en tiempos de Jesús, a algunos de ellos, les gustaba aparentar y distinguirse de las demás personas; pero desde una posición de poder, de dominio y avaricia.

En contraposición con los escribas, encontramos a la viuda. Jesús sentado, ante la pared externa que daba al atrio de las mujeres, frente al tesoro del Templo, en el que había trece arcas, con forma de trompeta invertida, observa cómo la gente iba depositando sus ofrendas.

Los ricos iban echando grandes cantidades de dinero.

En un momento dado, llegó una viuda. Recordemos que, las viudas en la época de Jesús estaban totalmente desamparadas, no recibían ningún tipo de ayuda económica o protección social, y nadie se ocupaba de ellas, podríamos decir que prácticamente tenían que vivir de la caridad. Pues bien, esta viuda también deposita su ofrenda, una insignificancia, dos monedillas de escaso valor, hemos traducido en el texto (Marcos nos dice que era dos leptones, las monedas de menor valor que existían en aquella época).

Jesús se ha percatado de la acción de esta viuda. Posiblemente, ella no ha hecho ostentación alguna de su acto, como los ricos; con toda probabilidad, ella sienta incluso algo de vergüenza; es demasiado poco, pero es lo que tiene para vivir.

En ese momento, Jesús llama a sus discípulos para enseñarles cómo deben actuar ellos, para educarles acerca de la generosidad: los ricos han dado de lo que les sobraba, ella ha dado todo lo que tenía para vivir. La viuda compartió con los demás todo lo que tenía. Esta viuda ya no tiene otra posibilidad mas que confiarse a la misericordia de Dios, a su providencia. Ella había entendido totalmente en qué consiste el mandamiento principal. Ella hace experiencia del significado que tiene amar a Dios y amar al prójimo.

Una magnífica conclusión del capítulo doce y una sensacional introducción a lo que será la pasión, muerte y resurrección de Jesús que se nos presentará en el capítulo 13.

CAMINO – MEDITACIÓN

  •  ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Cuál es la crítica que hace Jesús a los escribas? ¿Crees que Jesús tiene a ti algo que reprocharte? ¿Qué sería ese algo?
  • ¿Por qué crees que Jesús elogia a la viuda? ¿Tiene Jesús algo que elogiarte?
  • ¿Qué puede significar para ti, abandonarte a la misericordia y providencia de Dios?
  • ¿Qué estás dispuesto a compartir para experimentar en tu vida el significado de amar a Dios y al prójimo? ¿Qué acciones has de emprender para ello?

VIDA – ORACIÓN

Hoy para orar lo vamos a hacer con la letra de una canción del grupo Kairoi titulada

Oración del pobre.

Vengo ante Ti, mi Señor,
reconociendo mi culpa.
Con la fe puesta en tu amor,
que Tú me das como a un hijo.
Te abro mi corazón
y te ofrezco mi miseria,
despojado de mis cosas
quiero llenarme de ti.

Que tu Espíritu, Señor,
abrase todo mi ser.
Hazme dócil a tu voz,
transforma mi vida entera,
hazme dócil a tu voz,
transforma mi vida entera.

Puesto en tus manos, Señor,
siento que soy pobre y débil,
mas Tú me quieres así,
yo te bendigo y te alabo.
Padre, en mi debilidad
Tú me das la fortaleza.
Amas al hombre sencillo,
le das tu Paz y Perdón.

Y déjate transformar por el Espíritu de Dios. Feliz domingo.

“Amarás a Dios y a tu prójimo”. Lectio Divina del domingo XXXI del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Mc 12,28b-34

Jesús se encuentra ya en Jerusalén. En los primeros días de su estancia ya ha tenido alguna que otra controversia con los dirigentes judíos: primero expulsando a los comerciantes y vendedores del Templo; luego, con los fariseos respecto a si es lícito o no pagar impuestos; a continuación, con los saduceos a causa de la resurrección de los muertos.

En el pasaje con el que hoy oramos, nos encontramos con un escriba, es decir un especialista en la interpretación de la Escritura, alguien que se dedicaba precisamente a enseñar la Ley e interpretar la manera en que ésta debía aplicarse en situaciones concretas. Dicho escriba, después de ver cómo había Jesús respondido a unos y a otros, le pregunta acerca del mandamiento más importante de la Ley.

A nosotros puede parecernos una pregunta sin importancia. Sin embargo, en la época de Jesús no lo es tanto. Los judíos debían cumplir con 613 mandamientos: 365 prohibiciones (una por cada día del año) y 248 normas; es verdad que los rabinos distinguían entre graves y leves, pero exigían el cumplimiento de todos y cada uno de ellos.

Jesús responde con la Ley misma. Primero citando Dt 6,4, el shema, un versículo que los judíos recitaban a diario tres veces al día, por la mañana, a mediodía y por la tarde. Actualmente, todavía se lleva ese texto, junto al de Ex 13,1-10 y Dt 11,13-21, en un estuche atado con cintas de cuero alrededor del brazo izquierdo (el más cercano al corazón) y de la cabeza, es el tefilín, lo que nosotros conocemos como filacteria: “Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con todas tus fuerzas.” Después cita Lev 19,18: “Amaras a tu prójimo como a ti mismo.”

Para un cristiano ambos mandamientos van de la mano. Pero, unir estos dos mandamientos no se lo ha sacado Jesús de la manga; los profetas ya se lo habían recordado al Pueblo de Israel en más de una ocasión, de nada sirven los sacrificios y holocaustos, si uno se olvida del prójimo.

Pero, ¿quién es mi prójimo? ¿mi pariente, mi vecino, otro cristiano…? Para Jesús el prójimo es cualquier ser humano, sea de la raza que sea, profese la religión que profese, provenga de donde provenga, todo ser humano es prójimo del seguidor de Jesús, especialmente el más necesitado, el más débil, el más abatido, el más descorazonado, el más desanimado… Y, además, amarlo como a uno mismo. De esta manera no estaremos lejos del reino de Dios como aquel escriba. Pero, amando así ¿soy verdadero discípulo de Jesús? Pues, yo creo que el seguidor de Jesús debe amar al prójimo no sólo como a sí mismo, sino a la manera de Jesús: “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros como yo os he amado. No hay amor más grande que el de aquel que es capaz de dar la vida por sus amigos” (Jn 15,12s). Y los amigos de Jesús son toda la humanidad, por toda ella dio la vida y a toda ella vino a traer la salvación.

Yo concluiría con las palabras que Jesús pronunció después de la parábola del buen samaritano: “Anda, ve, pues, y haz tu lo mismo” (Lc 10,37b).

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • La cita de Dt 6,4 con la que Jesús responde al escriba comienza: Escucha, Israel. ¿Están tus oídos atentos a la voz de Dios? ¿Escuchas atentamente su palabra? ¿Estás con tu corazón, tu mente, tu alma, tus fuerzas físicas preparado para escuchar la Palabra?
  • ¿Verdaderamente amas a Dios por encima de cualquier otra cosa? ¿Lo amas con todas las consecuencias?
  • ¿Cómo es tu amor hacia el prójimo? ¿Amas a todos tus hermanos sin distinción, especialmente a los más débiles y necesitados? ¿Los amas al estilo de Jesús? ¿Sin esperar nada a cambio y entregándote totalmente a ellos?
  • ¿Existe algo en tu vida que te impide amar a Dios con todo tu ser y al prójimo al estilo de Jesús? ¿Alguna actitud, alguna conducta, alguna postura que debes desterrar de tu vida?

VIDA – ORACIÓN

  • Alaba a Dios por ser Él quien te amó primero.
  • Da gracias a Jesús por enseñarte como tienes que amar a los demás.
  • Pide perdón por las veces que no has amado a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente, con todas tus fuerzas… y al prójimo al estilo de Jesús.
  • Abandónate totalmente en el Espíritu Santo para que Él inspire tus actos de amor.

“AMA AL SEÑOR, TU DIOS.” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Deuteronomio 6,2-6

Moisés habló al pueblo diciendo: 2De este modo, respetarás al Señor, tu Dios, tú y tus hijos y tus nietos, guardando todos los días de tu vida todas las leyes y mandamientos que yo te impongo hoy, y de esta manera viváis largos años.

3Escúchalos, Israel, y procura practicarlos, para que seas dichoso y te multipliques según la promesa del Señor, el Dios de tus padres, en esta tierra que mana leche y miel.

4Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor. 5Ama al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

6Graba sobre tu corazón las palabras que yo te dicto hoy.

La liturgia nos invita a orar con un fragmento del libro del Deuteronomio en el que se exhorta al pueblo de Israel a permanecer fiel a la Alianza establecida con Dios en el Monte Sinaí. Los israelitas mientras sean fieles a la misma serán dichosos; es decir, felices. No son simplemente unas normas que hay que cumplir sin más, sino que Dios las pacta con su Pueblo para que sean verdaderamente felices. Ello únicamente han de respetar a Dios, acercándose a él, escuchando su palabra y poniéndola en práctica.

Los versículos 4 y 5 constituyen la oración que todavía a día de hoy todo judío piadoso recita tres veces al día: el Shemá (escucha). Ese es el primer mandamiento que Dios quiere poner en el corazón del ser humano. Escucha las palabras que hoy te digo, escucha aquello que quiero comunicarte para que seas feliz.

Dios le dice a los Israelitas y a nosotros en el día de hoy que quiere establecer una alianza de amor con cada uno de nosotros en particular; lo único que tenemos que hacer es corresponder a ese mismo amor que Dios nos regala, para ello todas nuestras facultades han de estar orientadas hacia el amor de Dios; de ahí que haya que amarle con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas.

Dios nos ofrece y nos regala su amor de manera gratuita. ¿Corresponderemos nosotros de la misma manera?

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Dios no sólo establece su Alianza con el pueblo de Israel, también la establece contigo, ¿eres consciente de ello?
  • ¿Acoges los mandamientos no como simples normas, sino como un medio para alcanzar la felicidad?
  • ¿Intentas en tu día a día escuchar la voz de Dios? ¿Reservas algún momento para escuchar la Palabra de Dios?
  • ¿De qué manera intentas corresponder al amor gratuito de Dios en tu día a día?
  • Amar a Dios es también amar a los hermanos intenta no olvidarlo en tu vida cotidiana.

VIDA – ORACIÓN

Salmo 143

1Señor, escucha mi oración, presta oídos a mis súplicas; por tu fidelidad y tu justicia, respóndeme.

2No entables juicio contra mí, pues ante ti ningún viviente es justo.

3Mis enemigos me atacan y me arrastran por el suelo, me encierran en estancias tenebrosas, como a aquellos que murieron hace tiempo.

4Se me apaga el aliento y dentro el corazón se me consume.

5 Me acuerdo de los tiempos pasados, medito en tus acciones y reflexiono en las obras de tus manos,

6tiendo mis manos hacia ti; sediento estoy de ti como una tierra seca.

7Date prisa, Señor, respóndeme, que me falta el aliento; no me escondas tu rostro, como a los que bajan a la tumba.

8Hazme sentir tu amor por la mañana, pues confío en ti; enséñame el camino que tengo que seguir, pues me dirijo a ti;

9líbrame, Señor, de mis enemigos, pues me cobijo en ti;

10enséñame a cumplir tu voluntad, pues tú eres mi Dios; tu espíritu bueno me conduzca por una tierra llana.

“¡Señor, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”. Lectio Divina del domingo XXX del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Mc 10,46-52

En los pasajes evangélicos de los domingos anteriores, hemos podido comprobar, cómo Jesús iba instruyendo a sus discípulos acerca del verdadero significado de su seguimiento. Los apóstoles no comprenden ese estilo de seguimiento, ni el porqué del estilo de mesianismo de Jesús, que nada tiene que ver con el concepto que ellos tenían. Los discípulos todavía están aferrados al poder, a los privilegios, a los primeros puestos, en los que no tiene cabida el servicio, la entrega, el amor incondicional a Dios y a los hermanos (Recordemos el evangelio del domingo pasado).

En este contexto, podemos ver el fragmento con el que hoy oramos, como una llamada al verdadero seguimiento de Jesús. Bartimeo es el modelo de seguimiento y discipulado de Jesús, y por tanto, ejemplo para todos los seguidores de éste.

Bartimeo se encuentra al borde del camino. Es decir fuera del mismo. No se encuentra haciendo camino. Está estático. No está en el camino del seguimiento de Jesús. Es más aparece sentado. Una postura que acentúa aún más, si cabe, su inmovilidad. Se encuentra estancado en su propia vida. Una vida, posiblemente, aferrada a las antiguas tradiciones del pueblo judío y por tanto al concepto que éste tenía del mesianismo, lo cual viene simbolizado por el manto. El manto de la marginación y de la exclusión, pues a pesar de todo, era una persona que se encontraba fuera de la sociedad, precisamente por su ceguera y que estaba a merced de la caridad de otras personas, para quienes pasa, totalmente, desapercibido. Nadie había reparado en él, hasta que se pone a gritar. Un grito desgarrador, que pretende llamar la atención de Jesús, para que le saque de la situación en la que se encuentra, recurriendo, precisamente a la misericordia del Maestro de Nazaret.

Aquellos que rodean a Bartimeo, y que van siguiendo a Jesús, le reprenden e intentan obligarlo a callar. Él , sin embargo, no se da por vencido, y grita aún más fuerte. Aquella voz estaba repleta de fe en el Mesías prometido. Lo cual obligó a éste a detenerse y hacerlo llamar. El ciego rápidamente, de un salto, dejó el manto, símbolo de su seguridad, de sus certezas, de sus convicciones, y la única manera que tenía para poder sacar el sustento diario y se entrega totalmente en las manos de Jesús. La gente le ayuda a acercarse a Jesús.

El diálogo entre ambos es brevísimo: “¿Qué quieres que haga por ti?” “Maestro, que pueda ver”. “Anda tu fe te ha curado”. E, inmediatamente, vio.

Este magnífico relato de Marcos concluye diciéndonos que aquel que antes era ciego, ahora le sigue por el camino. El camino que está llevando a Jesús hacia Jerusalén. El camino que culminará en la pasión, muerte y resurrección del Maestro. El camino que todo aquel que quiera ser discípulo de Jesús ha de seguir y recorrer. El camino de la unión íntima y total con Jesús y con la suerte que este va a correr. El camino que conduce al Reino y a la vida verdadera.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Es muy probable, que no te falte el sentido de la vista, pero ¿eres capaz de descubrir el paso de Dios en tu vida? ¿eres capaz de reconocer la mano de Dios en los acontecimiento diarios? ¿te fías incondicionalmente de Dios y te abandonas a su amor y misericordia?
  • ¿Te encuentras al borde del camino o en el sendero del seguimiento de Jesús?
  • ¿Sigues aferrado, como los discípulos, a tus seguridades, a tus certezas, a tus convicciones? ¿Sigues pensando que el seguimiento de Jesús consiste en ser el primero, en tener poder y privilegios? ¿Qué te impide dejar a un lado tu manto?
  • ¿Eres capaz de gritar desgarradamente, de alzar tu voz por encima de las demás, de hacerte oír aunque existan circunstancias que te lo quieran impedir?
  • ¿Eres capaz de seguir a Jesús por el camino, por su camino, por la senda que lleva a Jerusalén, con lo que ello conlleva y sabiendo que ese camino puede traerte dificultades, obstáculos, problemas inconvenientes? ¿Qué necesitas hacer para ponerte en camino?

VIDA – ORACIÓN

La oración del ciego Bartimeo, algo desconocida para nuestro contexto cristiano occidental, es, sin embargo, muy conocida y apreciada por nuestros hermanos de rito oriental (católicos y ortodoxos): la oración de Jesús u oración del corazón. En la obra El Peregrino ruso podemos descubrir la dulzura, importancia y dimensión de esta oración, con la que muchos de esto hermanos nuestros oran a modo de jaculatoria: “¡Señor Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!” La invitación que queremos hoy hacerte es a profundizar en esta oración y en su práctica. Y repitas despacio esta invocación en distintos momentos del día y luego continúes practicándola: “¡Señor Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”

“¡GRITAD DE GOZO!”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Jeremías 31,7-9

7Esto dice el Señor: ¡Gritad de gozo por Jacob! ¡Aclamad a la primera de las naciones! ¡Publicad, alabad, decid: El Señor ha librado a su pueblo, al resto de Israel!

8Yo los traigo de la tierra del norte y los congrego de los extremos de la tierra; están todos: el cojo y el ciego, la embarazada y la parturienta, una gran multitud que vuelve aquí.

9Entre lágrimas habían partido, entre consuelos los devuelvo junto a los arroyos de las aguas, por un camino llano, donde no dan traspiés. Pues soy un padre para Israel, Efraín es mi primogénito.

Hoy la liturgia nos ofrece para orar un fragmento del llamado “Libro de la consolación” del Profeta Jeremías que abarca los capítulos 30-33.

Un profeta que es modelo de fidelidad y de entrega a la misión recibida de Dios para anunciar la Salvación a su Pueblo. En el pasaje, que hoy nos ocupa, vemos el anuncio de la nueva alianza de Dios con Israel.

Habrá un nuevo éxodo desde la tierra del norte en la que se encontraba el Pueblo elegido. Todos retornarán a su patria incluidos los más marginados de la sociedad: los cojos y los ciegos, la embarazada y la parturienta. Yahveh ha librado al resto de Israel, es decir a aquellos que se han mantenido fieles a la Alianza.

Aunque partieron entre lágrimas regresan llenos de júbilo. Dios se ha mostrado como padre para su Pueblo. Aquel que permitió la dispersión de Israel, ahora lo reúne y los cuida como un padre.

El Señor Dios volverá a reunir a su pueblo y los llevará nuevamente a su tierra. Yahveh  renueva su Alianza.

Mediante la expresión Efraín es mi primogénito el profeta quiere expresar que la salvación que anuncia es para todas las tribus de Israel, para todo su Pueblo. A éste lo único que se le pide es que tenga confianza en Dios.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cuántas veces gritas de gozo y te regocijas de alegría ante las maravillas que Dios realiza en tu vida?
  • Jeremías es modelo de fidelidad y entrega a la misión que Dios le ha confiado. Hoy puedes tomarle pulso precisamente a tu fidelidad y entrega personal.
  • En la salvación de Dios están incluidos todos, incluso las personas más desfavorecidas de la sociedad, ¿cómo los acoges en tu vida? ¿en tu grupo? ¿en tu comunidad?
  • Dios se muestra Padre para todos nosotros, ¿eres consciente de ello? ¿percibes como Dios está presente, incluso, en medio de la dificultad?
  • ¿Anuncias únicamente palabras de condena, castigo, rechazos o, al igual que Jeremías, eres también profeta de consolación?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 86

1Escúchame, Señor, atiéndeme, pues soy pobre y desdichado;

2guarda mi vida, pues soy tu amigo; tú eres mi Dios, salva a este siervo tuyo que en ti espera;

3ten piedad de mí, Señor, pues te estoy llamando a todas horas;

4alegra el corazón de este siervo tuyo, pues hacia ti, Señor, levanto mi alma.

5Señor, tú que eres bueno y que perdonas, lleno de piedad para los que te invocan,

6escucha mi plegaria, Señor, atiende a la voz de mi súplica;

7en el día de mi angustia yo te llamo porque tú siempre me escuchas.

8Entre los dioses, Señor, no hay nadie como tú ni hay obras semejantes a las tuyas.

9Todas las naciones que tú hiciste vendrán a ti, Señor, para adorarte y glorificar tu nombre.

10Tú eres grande y haces maravillas, pues tú eres el único Dios.

11Enséñame tus caminos, Señor, para que yo camine en la verdad; haz que mi corazón reverencie tu nombre.

12Te alabaré de todo corazón, Señor, Dios mío, ensalzaré tu nombre eternamente,

13pues tu misericordia conmigo fue muy grande, me has librado del fondo del abismo.

“El que quiera ser el primero, sea esclavo de todos”. Lectio Divina del domingo XXIX del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Mc 10,35-45

¿Qué significa ser discípulo de Jesús? ¿En qué consiste el camino del discipulado? ¿Cómo debemos comportarnos cuando tenemos un puesto relevante?

El evangelio de hoy es claro: tener el primer puesto consiste en servir a los demás; el primer puesto ha de ser entendido como un servicio al otro, incluso hasta dar la propia vida, lo mismo que hizo Jesús.

A pesar de la claridad de Jesús, con respecto a su misión en la tierra: padecer, morir y resucitar al tercer día; los discípulos siguen pensando en el poder, en el primer puesto, en que les sirvan en lugar de servir; aunque no sea aquí en la tierra.

Ante aquella propuesta, de los apóstoles, Jesús les pregunta: “¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con el que yo me voy a bautizar?”. Porque, en eso consiste precisamente el seguimiento de Jesús: beber su mismo cáliz y bautizarse con su mismo bautismo.

Lo harán después de la resurrección de Jesús. Pero, hemos de tener en cuenta que, Dios no hace distinciones, no tiene preferencia; cada uno de nosotros tenemos nuestro puesto, el propio, el nuestro, el que nos está reservado desde toda la eternidad.

Ante la propuesta de los dos hijos de Zebedeo, los otros diez discípulos se enfadan contra los dos hermanos. A pesar de que no tendría por qué, pues también ellos ambicionan los primeros puestos, también ellos quieres el poder, también ellos quieren que les sirvan.

Como verdaderos discípulos de Jesús, hemos de quitarnos esta ambición de nuestra mente y de nuestro corazón, pues quien se convierte en seguidor del Maestro de Nazaret ha de ser siervo, ha de acoger, cuidar y servir a los demás, especialmente a los más pobres, a los más necesitados, a los que nadie acoge y cuida, a los excluidos.

Nuestro primer puesto no puede parecerse a lo que el mundo piensa, ni podemos actuar como actúa el poder terrenal; el que es grande en la Iglesia no puede, en ningún momento, ser opresor, orgulloso o prepotente; ha de ser líder al estilo de Jesús: animando, invitando y sirviendo a todos. Aquel de nosotros que quiera ser el primero, que quiera ser el jefe, que quiera ser el director, debe ser el servidor de todos. Claro, que es actuar contracorriente, claro que es actuar de manera diversa, claro que es ser diferente; pero ese fue y es el camino que Jesús no muestra para todos sus discípulos. Y, tengamos en cuenta que, todos nosotros tenemos nuestro propio ámbito de poder, aunque sea pequeño.

Hemos de poner al servicio de los otros, nuestras capacidades, nuestros talentos, nuestros carismas. Y hacerlo de manera consciente y libre,  entregando incluso, si es necesario, la propia vida; lo cual no significa literalmente tener que morir; si no dar y darse,  entregar y entregarse, donar y donarse.

Jesús nos ha mostrado el camino, Jesús nos ha precedido, Jesús nos ha presentado su modo de vida; ahora, recorrer el camino, vivir la vida de Jesús está en nuestras manos: ¿Podremos beber el cáliz que él bebió y bautizarnos con el bautismo con que él se bautizó?

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Qué pides a Jesús en tu oración? ¿Qué camino le estás pidiendo recorrer? ¿Cuál es tu deseo más profundo?
  • ¿Qué significado tiene para ti ser discípulo de Jesús? ¿Ser cristiano es tener un buen puesto, ser el primero, poder alcanzar el prestigio, poseer un puesto de superioridad? ¿Qué significa para ti tener el primer puesto?
  • ¿Eres capaz de aceptar el primer puesto, sabiendo que éste consiste en estar al servicio de los demás?
  • Ser el primero al estilo de Jesús es acoger, cuidar y servir especialmente a los más pequeños, pobres y oprimidos, ¿eres consciente de ello? ¿Estás dispuesto asumir las consecuencias? ¿Incluso el entregar la vida libremente?

VIDA – ORACIÓN

  • Adora al Padre y glorifícale porque tiene tu puesto reservado para ti desde toda la eternidad, tu puesto propio y no el de otro.
  • Da gracias a Jesús por haberte mostrado el camino verdadero del poder y el comportamiento que has de seguir si tienes un puesto de superioridad.
  • Pide al Espíritu que te ayude a poner al servicio de los demás tus cualidades, tus capacidades, tus talentos, tus carismas, tu vida.
  • Asume algún compromiso en favor de las personas que te rodean, especialmente las más necesitadas.

«ÉSTA SI QUE ES HUESO DE MIS HUESOS»  LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Génesis 2,18-24

18El Señor Dios dijo: «No es bueno que el hombre esté solo; le daré una ayuda apropiada». 19El Señor Dios formó de la tierra todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, ya que el nombre que él les diera, ése sería su nombre. 20El hombre impuso nombre a todos los ganados, a todas las aves del cielo y a todas las bestias del campo; pero para sí mismo no encontró una ayuda apropiada.

21Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un sueño profundo, y mientras dormía le quitó una de sus costillas, poniendo carne en su lugar. 22De la costilla tomada del hombre, el Señor Dios formó a la mujer y se la presentó al hombre, 23el cual exclamó:

«Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada hembra porque ha sido tomada del hombre».

 24Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y son los dos una sola carne.

El relato que hoy nos ofrece la primera lectura nos narra la creación por parte de Dios del hombre y del resto de seres vivientes, según la mentalidad y los conocimientos de la época en los que fue escrito es libro del Génesis.

Al crear al hombre, Dios se da cuenta de que, éste no está totalmente completo, no es feliz, no se encuentra plenificado. Y es entonces, cuando crea a todos los animales del campo y a todas las aves del cielo llevándolas ante él para que les pusiera nombre. De tal manera que a partir de entonces ellos estarían sometidos al hombre, ya que en la mentalidad oriental, poner nombre, tiene el significado de ser dueño, de estar bajo su tutela. Sin embargo, el hombre no se sentía del todo feliz, los animales no colman su vacío existencial… No encontró una ayuda apropiada.

Por todo esto, Dios sumió al hombre en un profundo sueño y de su costado extrajo una costilla, de la que modeló a la mujer. Por lo tanto, la mujer es de la misma “pasta” del hombre, es de la misma naturaleza, comparte su mismo ser; por lo que la mujer es igual al hombre, es hueso de sus huesos y carne de su carne; los dos tienen la misma dignidad. Uno y otro son una sola entidad, una sola cosa, entre los que se establece una relación de armonía, de unión, amor. De tal modo, que el hombre dejará a su padre y a su madre, su casa, su familia y se unirá a su mujer para formar una sola carne.

Hoy podemos pensar en la complementariedad, en el perfeccionamiento mutuo, de la igualdad de ambos y en la ayuda que se prestan para ir caminando por la senda de la santidad.

A tenor de este texto, uno puede ver lógicas y naturales las palabras de Jesús en el evangelio acerca del matrimonio: “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cómo tratas a la mujeres con las que convives día a día? ¿Amigas, compañeras de trabajo, hijas, esposa?
  • ¿Cómo tratas a los hombres que están presentes en tu vida? ¿Amigos, compañeros, hijos, esposo?
  • ¿Qué piensas acerca de la igualdad y complementariedad del hombre y la mujer? ¿Cómo intentas vivir esto en tu día a día?
  • Si eres hombre reflexiona sobre las mujeres que en tu vida han ejercido un papel importante para encaminarte a la santidad. Si eres mujer reflexiona con respecto a lo mismo, acerca de los hombre que han estado o están presentes en tu vida.

VIDA – ORACIÓN

1Corintios 13,4-13

4El amor es paciente, es servicial; el amor no tiene envidia, no es presumido ni orgulloso; 5no es grosero ni egoísta, no se irrita, no toma en cuenta el mal; 6el amor no se alegra de la injusticia; se alegra de la verdad. 7Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera. 8El amor nunca falla.

Desaparecerán las profecías, las lenguas cesarán y tendrá fin la ciencia. 9Nuestra ciencia es imperfecta, e imperfecta también nuestra profecía.

10Cuando llegue lo perfecto, desaparecerá lo imperfecto.

11Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Cuando llegué a hombre, desaparecieron las cosas de niño.

12Ahora vemos como por medio de un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de una manera imperfecta; entonces conoceré de la misma manera que Dios me conoce a mí.

13Tres cosas hay que permanecen: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más grande de las tres es el amor.

«DIOS NOS SALVARÁ» LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Sabiduría 2,12.17-20

Se decían los impíos:  12Acechemos al justo, pues nos fastidia; se opone a nuestras obras, nos echa en cara las infracciones de la ley y nos acusa de traicionar nuestra educación. 17Veamos la verdad de sus palabras y probemos cuál será su fin. 18Porque si el justo realmente es hijo de Dios, él lo protegerá y lo librará de las manos de sus adversarios. 19Probémoslo con ultrajes y tormentos, veamos su dulzura y pongamos a prueba su paciencia. 20Condenémoslo a una muerte infame, pues, según dice, habrá quien vele por él».

Hoy vamos a orar con un fragmento del libro de la Sabiduría, el cual se incluye dentro de la llamada literatura sapiencial. Dicho “movimiento literario” tiene como objetivo, sobre todo ofrecer una guía práctica de hábitos para la persona pueda desarrollarse satisfactoriamente en su día a día.

Concretamente el libro llamado de la Sabiduría, escrito a comienzos del S. I a.C., que quiere salir al paso del conflicto que existía entre la fe tradicional de Israel y la influencia que ejercía la pujante cultura helenista. En él se nos describe cómo la verdadera sabiduría es un don de Dios que Él mismo comunica. Y quiere dar una serie de consejos práctico que ayuden a las personas a llevar una vida plena.

El pasaje que nos ocupa está dentro del capítulo dos. En él los impíos, es decir, aquellos que de alguna manera no tienen presente a Dios y su vida se circunscribe únicamente a lo terrenal, se enfrentan al justo, o sea, a aquel que es fiel a Yahveh y a su Alianza. Por lo que, el concepto, que este tiene de enfrentar la vida, dista mucho del de los impíos. Siendo así, encuentran que el justo los pone en evidencia, pues su comportamiento no es el correcto.

Ante esto, reaccionan acechándolo, atacándolo y poniéndolo a prueba, para de esta manera verificar su fe. Llegando, incluso, a planear su muerte.

No podemos dejar de hacer referencia a Jesucristo, el Justo de los justos, y a la pasión y muerte que tuvo que padecer. Sin embargo, la muerte no tuvo la última palabra, la última palabra la tuvo la Vida con la resurrección de Jesús.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Te dejas influenciar por el ambiente reinante a tu alrededor y que, muchas veces, es incompatible con tu fe cristiana?
  • ¿Tienes presente a Dios en tu vida cotidiana y tratas de ser fiel a su Alianza?
  • ¿Te siente en algún momento perseguido? ¿Cómo afrontas esta situación?
  • ¿Crees en lo más profundo de tu ser que el mal y la muerte no tienen la última palabra? ¿Qué acciones realizas en tu vida para anunciar la bondad de Dios a los que te rodean?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 1

1Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los injustos, ni anda por el camino de los extraviados, ni se sienta en el banco de los cínicos;

2sino que en la ley del Señor pone su amor y en ella medita noche y día.

3Es como un árbol a orillas del arroyo, que da el fruto a su tiempo, cuyas hojas no se marchitan nunca; en todo lo que hace sale bien.

4No así los injustos, no; son como paja que dispersa el viento.

5Los injustos no podrán resistir en el juicio ni los descarriados en la asamblea de los justos.

6Porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el de los injustos lleva a la ruina.

«ESCUCHA, ISRAEL» LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Deuteronomio 4,1-2.6-8

Moisés habló al pueblo, diciendo:  1«Y ahora, Israel, escucha las leyes y prescripciones que te voy a enseñar y ponlas en práctica, para que tengáis vida y entréis a tomar posesión de la tierra que os da el Señor, el Dios de vuestros padres. 2No añadiréis ni suprimiréis nada de las prescripciones que os doy, sino que guardaréis los mandamientos del Señor, vuestro Dios, tal como yo os los prescribo hoy. 6Guardadlos y ponedlos por obra, pues ello os hará sabios y sensatos ante los pueblos. Cuando éstos tengan conocimiento de todas estas leyes exclamarán: “No hay más que un pueblo sabio y sensato, que es esta gran nación”. 7En efecto, ¿qué nación hay tan grande que tenga dioses tan cercanos a ella como lo está de nosotros el Señor, nuestro Dios, siempre que le invocamos? 8¿Qué nación hay tan grande que tenga leyes y mandamientos tan justos como esta ley que yo os propongo hoy?»

La primera lectura de hoy está tomada del libro del Deuteronomio. Un libro, cuyos autores, según algunos estudiosos, se encuentran dentro de los llamados círculos levíticos; es decir eran miembros de la tribu de Leví, aquellos que están consagrados para el servicio del Tabernáculo y posteriormente del Templo. El mismo Moisés, pertenecía a esta tribu. Podríamos decir que ellos, de alguna manera debían custodiar, también, la fidelidad a la Alianza por parte del pueblo.

En la actualidad, el libro del Deuteronomio está estructurado en tres grande discursos que Moisés dirige al Pueblo de Israel. El pasaje con el que hoy oramos, se encuentra dentro del primer discurso. Y en él, Moisés anima al pueblo para que sea fiel a la alianza establecida con Yahveh, siendo fiel a la observancia de la ley.

Escucha, Israel, las primeras palabras del Shemá. La plegaria más importante de la piedad judía (Dt 6,4ss), que cada mañana y cada tarde el judío piadoso recita en su oración. Desde los comienzos, el pueblo de Israel es invitado por Dios a escuchar su palabra, a estar atento a ella y a ponerla en práctica. Esta llamada está también presente en la lectura de hoy.

Si Israel se mantiene fiel a la Alianza y la pone en práctica, se convertirá en un pueblo sabio y sensato, de tal manera que será admirado por las demás naciones.

Dios que siempre se mantiene fiel a la Alianza y cercano a su pueblo, estará siempre presente y próximo, pues Él en  ningún momento se aleja. Quien se aleja es Israel cuando incumple la Alianza y se marcha lejos de Dios detrás de otros dioses y siendo injusto con los habitantes de su propia nación.

Moisés, por tanto invitaba a Israel, y nos invita también a nosotros, a ser fieles a la Alianza, a permanecer cerca de Dios y a ser solidarios y caritativos con nuestros hermanos. Y todo ello, desde lo más profundo de nuestro corazón. No únicamente, de manera externa, o por cumplimiento, sino porque estamos firmemente convencidos de que siendo fieles al mandamiento principal, en el que está contenida toda la Ley y la Alianza, estamos siendo fieles a Dios. Y recordemos que el mandamiento principal es: «Amará al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerza (Dt 6,5); y amarás a tu prójimo como a ti mismo (Lv 19,18)».

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Dios en él día de hoy te invita a ser fiel a su Alianza, ¿cómo acoges esta invitación? ¿Qué acciones llevas a cabo para ello?
  • Dios, también te invita a escuchar su Palabra. ¿Dedicas un tiempo cada día a este cometido?
  • Lo importante, no es únicamente, escuchar la Palabra, sino también ponerla en práctica. ¿Cómo vives esto? ¿Intentas cada día llevarlo a cabo?
  • ¿Cómo intentas vivir cada día, en lo cotidiano, el mandamiento principal: amar a Dios y amar al prójimo?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 35

6Tu amor, Señor, llega hasta el cielo, y tu lealtad hasta las nubes,

7tu justicia es cual los montes más altos, tus juicios como el inmenso abismo. Tú, Señor, salvas a los hombres y a las bestias;

8oh Dios, ¡qué precioso es tu amor! Los hombres se cobijan a la sombra de tus alas,

9se sacian de los ricos manjares de tu casa, en el torrente de tus delicias los abrevas.

10Pues en ti está la fuente de la vida y en tu luz vemos la luz.

11Guarda tu amor a los que te reconocen y haz justicia a los hombres honrados.

12No dejes que me pisotee el pie del arrogante, ni que la mano del criminal me alcance.

“¿A quién vamos a ir?” Lectio Divina del evangelio del Domingo XXI del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

VERDAD – LECTURA

Jn 6,60-69

Versículos antes, Jesús nos ha hablado acerca de la entrega, de la donación, de dar la vida. Lo cual, para los discípulos y para nosotros mismos, resulta de algún modo demasiado pesado, impensable, difícil de llevar a la práctica. Una cosa es creer, compartir, hacer cosas, pero… entregarse a uno mismo, darse, eso es muy difícil, por no decir, casi imposible.

Sus discípulos esperaban otra cosa del seguimiento de Jesús, nosotros esperamos otra cosa, la sociedad nos demanda otra cosa. Estamos inmersos en la vorágine del triunfalismo, del ganador, del que más vale. Y viene Jesús a decirnos que, no sólo hemos de renunciar a todo esto, sino que además tenemos que estar dispuestos a dar nuestra vida por los demás… “Este modo de hablar es insoportable, ¿quién puede hacerle caso?”

Sus discípulos no se dieron cuenta, nosotros aún no nos damos cuenta, entregar la vida por los demás no es el fin, no es la conclusión, no es la último término. La entrega de Jesús y nuestra propia entrega es expresión del amor, de la Vida, de la Resurrección, no sólo de Jesús, sino de la nuestra. Por eso, Jesús volverá a subir a donde estaba antes y nosotros tendremos vida eterna en él.

Llevar a cabo esta entrega, esta donación es imposible con nuestras propias fuerzas, necesitamos la fuerza del Espíritu, la fuerza del Amor. Es el Espíritu quien da vida. El hombre es débil, frágil, quebradizo. El que es vida comunica la vida y nos ayuda asimilarnos, impregnarnos, incorporarnos vitalmente a Jesucristo.

Al no ser conscientes de todo esto, los discípulos entran en crisis, nosotros entramos en crisis, se nos revuelve todo por dentro y “se nos caen los palos del sombrajo”. Aunque Jesús, ya contaba con esto. Estamos demasiado apegados a nuestra libertad que al fin y la postre no deja de ser un modo de esclavitud. Darse, entregarse, donarse, porque uno quiere, nos otorga la mayor libertad que podamos imaginar, nos libera de todas nuestras ataduras, de todo lo que nos esclaviza, de todo lo que no nos deja ser nosotros mismos. Esta donación es un regalo de Dios, por eso debemos pedir continuamente al Padre que nos conceda poder seguir verdaderamente a Jesús, que nos conceda asimilarnos a Jesús, que nos conceda vivir la vida de Jesús. Muchos abandonan a Jesús porque vivir esta vida es difícil, nos parece imposible, porque nos cuesta horrores salir de nuestra “zona de confort”, de nuestra comodidad, queremos evitar los riesgos, lo desconocido, la novedad.

Jesús entonces se dirige a los más cercanos, a los Doce: “¿También vosotros queréis marcharos?” Será Simón Pedro quien responda en nombre del grupo: ¡No! No queremos marcharnos, a dónde vamos a ir lejos de Jesús, quién nos colmará esa inquietud, esa desazón, ese desasosiego que nos consume por dentro. Jesús es el consagrado del Padre, Jesús es el ungido por el Espíritu, Jesús es la Vida, y la vida eterna. Y sólo unidos a él alcanzaremos esa plenitud de la vida que el Padre nos regala.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, frase, palabra o versículo han tocado, especialmente, tu corazón? ¿Por qué? ¿Qué crees que quiere decirte Dios Padre en este momento concreto de tu vida?
  • ¿Qué sentimientos se despiertan en ti ante la petición de Jesús de darse a uno mismo, de entregar la vida? También para ti, ¿son escandalosas las palabras de Jesús?
  • ¿Qué te impide dejar que el Espíritu te transforme para asimilarte vitalmente con Jesús?
  • ¿Cuál es tu reacción ante la crisis? Crisis significa cambio, ¿qué es lo que te impide salir de tu “zona de confort”?
  • ¿Eres consciente de que el único que puede colmar tu inquietud, tus ansias de libertad, de emancipación, de trascendencia, de eternidad… es Jesucristo?
  • ¿Qué puedes hacer tú para asimilarte cada vez más vitalmente a Jesús? ¡Ponte manos a la obra!

VIDA – ORACIÓN

  • Te invitamos a mantener un dialogo con Jesús, háblale con tranquilidad, escucha lo que él tiene que decirte.
  • Dile que quieres entregar tu vida, pero que no eres capaz de hacerlo solo, que necesita de él, que necesitas la fuerza del Espíritu.
  • Métete en la escena y escucha como, también a ti, Jesús te dice: “¿También tú quieres marcharte?” Respóndele desde el corazón, desde ese lugar recóndito y profundo al que únicamente el Padre tiene acceso.
  • Déjate modelar por el Espíritu, entrégate sin condiciones.
  • Comprométete a salir de tu “zona de confort”, a soltar lastre, a dejar atrás todo lo que te impide darte a ti mismo, entregarte y donarte por los demás.