“Convertirse y dar fruto” – Lectio Divina Domingo III de Cuaresma (Ciclo C)

VERDAD – LECTURA

Lc 13,1-9

En aquel momento llegaron algunos anunciándole a Jesús que Pilato había matado a unos galileos, mezclando su sangre con la que las víctimas que ofrecían en sacrificio. Jesús les dijo: “¿Pensáis que esos galileos eran los más pecadores de todos los galileos porque sufrieron eso? Os digo que no y, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. ¿Creéis que aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé y los mató eran los únicos culpables entre todos los vecinos de Jerusalén? Os digo que no. Todos pereceréis igualmente si no os arrepentís”.

Les contó esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viña; fue a buscar higos en ella, y no los encontró. Dijo al viñador: Hace ya tres años que vengo a buscar higos en ella no los encuentro. Córtala. ¿Por qué va a ocupar un terreno inútilmente? El viñador dijo: Señor, déjala también este año; yo cabaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da higos; si no los da, la cortas”.

El evangelio que nos ofrece la liturgia en este tercer domingo de cuaresma, podemos dividirlo en dos partes. En la primera parte, Jesús comenta dos acontecimiento de la vida cotidiana y aprovecha para invitar a sus contemporáneos, también a nosotros, a la conversión; dichos acontecimientos son la masacre protagonizado Pilato y el accidente acaecido en la torre de Siloé. La segunda parte es la parábola de la higuera estéril.

Para situarnos adecuadamente en el contexto de este pasaje, hemos de decir que nos encontramos camino de Jerusalén. Algunas personas se acercan a Jesús para contarle el acontecimiento acerca de la masacre perpetuada por Pilato en contra de algunos galileos y como éste mezclo la sangre derramada por aquellos con la sangre de los sacrificios, lo cual aprovecha Jesús para comentar el hecho. Para la mentalidad judía de la época, la ausencia de catástrofes, males o incidentes desagradables era señal de la aceptación, aprobación o beneplácito de Dios. Jesús quiere dejar claro que Dios no es un Dios tapa-agujeros, guardián del orden público o adversario del hombre, el Dios cristiano es un Padre misericordioso que ama al ser humano, que quiere lo mejor para él y le otorga libertad para actuar, pensar y ser. Ni aquellos hombres, ni Dios son responsables de la catástrofe acontecida. Ahora bien, como cualquier ser humano puede alejarse de Dios, hecho que no lleva implícito en ningún momento el castigo, pero si lleva implícita la conversión. De ahí, la pregunta de Jesús: “¿Pensáis que esos galileos eran los más pecadores de todos los galileos porque sufrieron eso?” y su respuesta: “ Os digo que no”. E invita a los que lo escuchan a la conversión.

Reforzando esta idea, Jesús cuenta una parábola: la parábola de la higuera estéril. En ella, el dueño de la viña simboliza a Dios, la higuera es el Pueblo de Israel y el viñador es Jesús. Dios “se ha cansado” de las infidelidades del Pueblo; el viñador pide al dueño que le dé un poco más de tiempo y cuidará más y mejor a la viña. Jesús siempre querrá darnos una segunda oportunidad y nuestro Padre Dios siempre nos está esperando. Nuestra conversión, cambio de vida, nos llevará también a dar testimonio.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Cuál es la imagen que tienes de Dios? ¿La de un dios lejano, la del dios relojero del universo que interviene en todo momento, la del dios policía que te está vigilando continuamente, la del dios tapa-agujeros al que se acude únicamente en los momentos de dificultad? ¿O por el contrario la imagen del Dios de Jesús y del Evangelio?
  • Jesús invita a sus contemporáneos a leer los signos de los tiempos. Y tú, ¿cómo sigues esta invitación?
  • Jesús nos llama continuamente a la conversión, a cambiar nuestra vida, a cambiar nuestra perspectiva. ¿Cómo acoges esa llamada? ¿Qué acciones pones en práctica?

VIDA – ORACIÓN

  • Bendito y alabado seas, Padre, por mostrarte siempre paciente con nosotros y por regalarnos cada día tu misericordia.
  • Gracias, Jesús, por invitarnos cada día a la conversión.
  • Gracias Espíritu Santo por ayudarme a interpretar los signos de los tiempos.
  • Ayúdame, Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo a purión y a ser testigo de tu misericordia.

“DIOS LO LLAMÓ DESDE LA ZARZA” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO III DE CUARESMA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Éxodo 3,1-8a.13-15

1Moisés era el pastor del ganado de Jetró, su suegro, sacerdote de Madián. Llevó el ganado más allá del desierto y llegó al monte de Dios, el Horeb. 2Allí se le apareció el ángel del Señor en llama de fuego, en medio de una zarza. Miró, y vio que la zarza ardía sin consumirse. 3Moisés se dijo: «Voy a acercarme a ver esta gran visión; por qué la zarza no se consume». 4El Señor vio que se acercaba para mirar y lo llamó desde la zarza: «¡Moisés! ¡Moisés!». Y él respondió: «Aquí estoy». 5Dios le dijo: «No te acerques. Descálzate, porque el lugar en que estás es tierra santa». 6Y añadió: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob». Moisés se tapó la cara, porque temía ver a Dios. 7El Señor continuó: «He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído el clamor que le arranca su opresión y conozco sus angustias. 8Voy a bajar a liberarlo de la mano de los egipcios, sacarlo de aquella tierra y llevarlo a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel. 13Moisés dijo a Dios: «Bien, yo me presentaré a los israelitas y les diré: El Dios de nuestros padres me ha enviado a vosotros. Pero si ellos me preguntan: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?». 14Dios dijo a Moisés: «Yo soy el que soy. Así responderás a los israelitas: Yo soy me ha enviado a vosotros». 15Y continuó: «Dirás así a los israelitas: El Señor, Dios de vuestros padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Éste es mi nombre para siempre, éste mi recuerdo por todos los siglos».

El fragmento del libro del Éxodo que hoy nos ofrece la liturgia corresponde a la narración de la vocación de Moisés. Éste ha huido de Egipto, después de haber matado a un egipcio que estaba maltratando a un israelita.

Yahveh se hace presente en su vida cotidiana. Le sorprende un hecho asombroso e insólito: una zarza está ardiendo sin consumirse. Al acercarse para observar este acontecimiento extraordinario, Dios lo llama por su nombre. La respuesta de Moisés es inmediata y de total disponibilidad: “Aquí estoy”. Yahveh, por su parte, le enseña cómo debe uno permanecer en su presencia: Despojándose de todos los prejuicios, de todos nuestros convencionalismos o ideas preconcebidas. Hemos de abrirnos a la presencia de Dios desde el corazón y con una apertura total. Él se nos mostrará tal cual es.

Yahveh se da a conocer a Moisés como el Dios de sus padres y como aquel que está presente en la vida de su pueblo, atento a la opresión que está sufriendo en Egipto y dispuesto a liberarlo de la esclavitud. Una liberación que no quiere realizar sin la cooperación del ser humano. Por lo que, llama a Moisés para que sea su colaborador. Moisés en un principio, por así decir, se siente incapaz, insuficiente y sin la autoridad necesaria para llevar a cabo dicha misión: ¿qué responderá a los Israelitas si éstos le preguntan acerca de quién le envía? Yo soy el que soy. Yo soy el Dios de vuestros antepasados, aquel que ha estado siempre presente en la vida de mi pueblo, aquel que os acompaña desde siempre y para siempre.

Después de esta respuesta de Dios, Moisés acoge la misión.

 CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Eres consciente de cómo Dios se hace presente en tu vida cotidiana?
  • ¿Estás atentos a las señales de la presencia de Dios en tu día a día?
  • ¿A qué misión crees que te esta llamando Dios en este momento concreto de tu vida? ¿Cómo respondes a esta llamada?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 106

2En el Señor he puesto toda mi esperanza, él se inclinó hacia mí y escuchó mi grito;

3me sacó de la fosa mortal, del fango cenagoso; puso mis pies sobre la roca, aseguró mis pasos;

4puso en mi boca un cantar nuevo, una alabanza para nuestro Dios. Muchos, al verlo, temerán y confiarán en el Señor.

5Dichoso el hombre que en el Señor ha puesto su esperanza y no se ha ido con los arrogantes ni con los que se pierden en engaños.

6¡Qué grandes son, Señor, Dios mío, los proyectos y los milagros que hiciste por nosotros!: eres incomparable. Yo quisiera decirlos, proclamarlos; pero son tantos, que no pueden contarse.

7Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, no pides holocaustos ni sacrificios por el pecado; en cambio, me has abierto el oído,

8por lo que entonces dije: «Aquí estoy, en el libro está escrito de mí:

9Dios mío, yo quiero hacer tu voluntad, tu ley está en el fondo de mi alma».

10Pregoné tu justicia a la gran asamblea, no he cerrado mis labios; tú lo sabes, Señor.

Te conozco. Lectio Divina del III Domingo de Cuaresma – Ciclo B

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Jn 2,13-25

«Se acercaba la Pascua de los judíos», la Pésaj. Era la gran fiesta del pueblo judío, en la que celebraban su liberación del pueblo egipcio, el paso de la esclavitud a la libertad. Y Jesús, como buen judío, se acercaba a Jerusalén a celebrar la fiesta.

Al llegar al Templo, encontró a «los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados». ¿Qué impresión nos causaría a nosotros si entramos en nuestras parroquias y vemos que dentro están vendiendo y cambiando animales? Jesús reaccionó como nosotros hubiéramos reaccionado: «los echó a todos del templo», porque habían convertido «en un mercado» la casa de su Padre. Al contemplar esa escena, «sus discípulos se acordaron de lo que está escrito» en el Sal 69,10: «El celo de tu casa me devora».

Los judíos no entendían nada y le preguntaron: «Qué signos nos muestras para obrar así?». La contestación de Jesús fue: «Destruid este templo y en tres días lo levantaré». Se sorprendieron ante su respuesta. No podía ser que en tres días Jesús levantara el templo, porque había costado construirlo «cuarenta y seis años». La cuestión es que no hablaban del mismo “templo”. Jesús «hablaba del templo de su cuerpo», porque Él sabía que se acercaba su pasión.

Los discípulos tampoco entendían nada. Sin embargo, cuando el Maestro resucita «de entre los muertos», es cuando ellos recuerdan aquello que había dicho Jesús a los judíos y «creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús». Parece que a los discípulos les pasa lo que a nosotros. Es necesario que veamos, que experimentemos para que creamos, para que dejemos de ser incrédulos. Aunque para nosotros, debería mucho más fácil creer las Escrituras, porque nosotros conocemos la historia al completo, desde su Encarnación hasta su Resurrección. Sin embargo, ellos tienen que ir descubriendo todo poco a poco, paso a paso. Y el mismo evangelista nos dice que durante aquellas fiestas de Pascua, «muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía». Jesús no convence sólo por sus palabras. También por sus obras.

Por el contrario, Jesús «no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre», «porque los conocía a todos» y «sabía lo que hay dentro de cada hombre». Por eso, es imposible que podamos engañar a Jesús. Con la mentira me engaño yo.  

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha tocado el corazón?
  • ¿Has empleado alguna vez el “lugar sagrado”, tu parroquia, para algo que no sea encontrarse con Dios?
  • Cuando entras a la parroquia… ¿procuras guardar silencio para no molestar a los demás?
  • ¿Eres consciente de que Jesús sabe perfectamente lo que hay dentro de ti?
  • ¿Crees que puedes engañar a Jesús?
  • ¿Has pedido a Jesús alguna vez que te dé señales, como hicieron los judíos?
  • ¿Crees en la Escritura?
  • ¿Crees en la palabra de Jesús?

VIDA – ORACIÓN

Gracias, Señor, por tantas oportunidades como me das, por tanto tiempo que gastas conmigo. Me conoces perfectamente, sabes de mi fragilidad, de mis dudas. Muchas veces no termino de creerme todo lo que dices, ni lo que me dicen los demás sobre ti. Muchas veces, tengo miles de dudas y no sé qué hacer. En ocasiones, leo la Escritura y me cuesta entender algunos pasajes. Ayúdame, Señor, aumenta mi fe porque sólo tú me conoces. Tú sabes todo lo que siento, lo que digo, lo que hago. Nadie me conoce más que Tú.

“HOY PRONUNCIO ESTAS PALABRAS” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO III DE CUARESMA (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Gén 22,1-2.9a.10-13.15-18

1 Dios pronunció todas estas palabras:

 2 «Yo soy el Señor, tu Dios, el que te sacó de Egipto, de la casa de la esclavitud. 3 No tendrás otro Dios fuera de mí. 4 No te harás escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en el cielo, o aquí abajo en la tierra o en el agua bajo tierra. 5 No te postrarás ante ella ni le darás culto, porque yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad del padre en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 pero demuestro mi fidelidad por mil generaciones a todos los que me aman y guardan mis mandamientos.

7 No tomarás el nombre del Señor en vano, porque el Señor no dejará sin castigo al que toma su nombre en vano.

8 Acuérdate del día del sábado para santificarlo. 9 Seis días trabajarás y en ellos harás todas tus faenas; 10 pero el séptimo día es día de descanso en honor del Señor, tu Dios. No harás en él trabajo alguno ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que habita contigo. 11 Porque en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y cuanto hay en ellos, y el séptimo descansó. Por ello bendijo el Señor el día del sábado y lo santificó.

12 Honra a tu padre y a tu madre para que tus días se alarguen sobre la tierra que el Señor, tu Dios, te da.

13 No matarás.

14 No cometerás adulterio.

15 No robarás.

16 No darás falso testimonio contra tu prójimo.

17 No desearás la casa de tu prójimo, ni su mujer, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna que a él le pertenezca».

Meditamos y oramos hoy con el comienzo del capítulo 20 del libro del Éxodo. Aquí nos encontramos con los llamados diez mandamientos, que en hebreo se denominan “las diez palabras”.

Con estas “diez palabras” Yahveh quiere sellar la Alianza que establece con su pueblo elegido, con Israel.

Aquí Yahveh se rebela como el Dios de Israel, un Dios que cuida de su pueblo: lo sacó de la casa de la esclavitud; un Dios único; un Dios celoso, pero al mismo tiempo amoroso y fiel, como lo es el esposo con la esposa.

Siempre que me llamado la atención que de estas “diez palabras”, tres están relacionadas con Dios y siete están relacionadas con el prójimo. Por lo que Yahveh no quiere darnos únicamente pautas para relacionarnos con Él, sino también pautas para que nos relacionemos con nuestros hermanos de una manera más satisfactoria y alcancemos así la felicidad.

Estas “diez palabras” ofrecidas al Pueblo de Israel por parte de Dios en el Monte Sinaí, son un resumen de toda la Ley, de todas las normas, de todos los preceptos con los que podamos regular nuestras relaciones, tanto con Dios como con el prójimo.

Sería muy interesante poder comentar cada una de estas “diez palabras”, lo cual nos llevaría algún tiempo, no lo vamos a hacer, porque lo más importante ahora es que oremos con el texto, no que lo desentrañemos en toda su amplitud.

Lo más importante es que estas “diez palabras” son el reflejo del amor que Dios nos tiene a toda la humanidad y nosotros hemos de responder a ese amor de Dios, aceptando, acogiendo y adhiriéndonos a esta Alianza.

El culmen de los Diez Mandamientos, sin duda, se encuentran en Jesucristo, que resumió toda la Ley en el mandamiento del amor: “Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”.

CAMINO – MEDITACIÓN

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  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Qué imagen tienes de Dios? ¿Un Dios vengativo y castigador? ¿Un Dios bonachón y permisivo? ¿Un Dios tapagujeros? ¿O un Dios Padre amoroso y misericordioso, que en ocasiones tiene que mostrarse severo, pero que nos cuida con amor?
  • Medita cada una de las “diez palabras” y tómale el pulso a la respuesta que das a Dios y a tu hermano, respecto a cada una de ellas.
  • ¿Aceptas, acoges y te adhieres a esta Alianza que Dios también hoy quiere establecer contigo?
  • Acoge e intenta llevar a la práctica sobre todo el mandamiento del amor que nos dejó Jesucristo como distintivo del cristiano.
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VIDA – ORACIÓN

Salmo 136

1 Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor; 2 dad gracias al Dios de los dioses, porque es eterno su amor; 3 dad gracias al Señor de los señores, porque es eterno su amor.

4 Sólo él ha hecho grandes maravillas, porque es eterno su amor. 5 Él hizo los cielos con sabiduría, porque es eterno su amor. 6 Él afirmó la tierra sobre las aguas, porque es eterno su amor.

7 Él hizo las lumbreras grandes, porque es eterno su amor: 8 el sol para presidir el día, porque es eterno su amor; 9 la luna y las estrellas para presidir la noche, porque es eterno su amor.

10 Él hirió de muerte a los primogénitos de Egipto, porque es eterno su amor: 11 sacó de allí a Israel, porque es eterno su amor; 12 con brazo extendido y mano fuerte porque es eterno su amor. 13 Él dividió en dos partes el mar Rojo, porque es eterno su amor; 14 e hizo que Israel pasara por en medio, porque es eterno su amor; 15 él hundió en el mar Rojo al Faraón y a su ejército, porque es eterno su amor. 16 Él guio a su pueblo a través del desierto, porque es eterno su amor; 17 hirió de muerte a grandes reyes, porque es eterno su amor; 18 quitó la vida a reyes poderosos, porque es eterno su amor; 19 a Sijón, rey de los amorreos, porque es eterno su amor; 20 y a Og, rey de Basán, porque es eterno su amor; 21 y dio sus tierras en herencia, porque es eterno su amor; 22 en herencia a su siervo Israel, porque es eterno su amor.

23 Él se acordó de nosotros en nuestra humillación, porque es eterno su amor; 24 y nos libró de nuestros enemigos, porque es eterno su amor. 25 Él da de comer a todas las criaturas, porque es eterno su amor.

26 Dad gracias al Dios del cielo, porque es eterno su amor.

Encontrarse con el verdadero amor. Lectio Divina del III domingo de Cuaresma (Ciclo A)

VERDAD – LECTURA

EVANGELIO Jn 4,5-42

La liturgia de hoy domingo nos ofrece el relato de un encuentro. La vida de Jesús, fue una vida de encuentros: con su Madre y su Padre, con Juan, el Bautista, con sus discípulos, con Nicodemo, con la Samaritana, con los enfermos, con los pobres, con los necesitados…

Uno de esos necesitados, todos lo somos de alguna manera, es la samaritana. En un primer momento nos puede parecer un relato idílico, poético, bucólico… La samaritana, una mujer que vivía en Samaría. Sin embargo para entender bien este texto creo que es necesario que expliquemos quiénes eran los samaritanos.

Ayá por el año 722 antes de Cristo, los asirios invaden las regiones del norte de Israel. Muchos de sus habitantes son deportados a Babilonia. Posteriormente, los habitantes del Reino del Sur, en el 586, también será deportados. Pero nos interesan los primeros, porque la región de Samaría se encontraba en el Reino del Norte (Israel). Como decíamos muchos judíos son deportados a Babilonia. Sin embargo, algunos de estos samaritanos, que permanecieron en su tierra, se fueron mezclando con asirios (habitantes de Babilonia) que empezaban a llegar a su territorio. Y aquellos comenzaron a adoptar costumbres y prácticas de los nuevos habitantes que iban claramente en contra, sobre todo de las creencias, practicas y costumbres de Israel. Por lo cual, comenzaron a considerarse por los judíos como personas impuras; es decir, personas que no podían participar de manera plena en el culto, celebraciones, conmemoraciones y practicas religiosas de Israel. Es decir, no podían relacionarse con Dios. Recordemos la gran importancia que tenía para el pueblo judío todas las cuestiones relacionadas con el culto a Yahveh. Los samaritanos eran considerados como personas que se encontraban en permanente pecado.

Dicho esto, vemos como Jesús, no solo no evita el dirigirse a Samaría, si no que envía a sus discípulos a comprar alimentos (en un lugar impuro, con lo cual esos alimentos también lo serían), y además, se pone a hablar a solas con una mujer, hecho que estaba muy mal visto por parte de los judíos.

Voy a seguir a Secundino Castro en su comentario al evangelio de Juan, para que podamos adentrarnos poco a poco en este pasaje; el cual está plagado de simbología y en la que el autor a conseguido una composición soberbia.

Sin, poner en entredicho, en ningún momento, la veracidad del encuentro de Jesús con una mujer samaritana. Si que voy a tener en cuenta como poco a poco la mujer se irá convirtiendo en figura simbólica del pueblo samaritano, de la misma manera que Nicodemo es figura simbólica del pueblo judío.

Juan nos presenta a Jesús cansado del camino, se sienta junto a brocal de un pozo. No es un pozo cualquiera, pues éste se encuentra en la ciudad de Sicar, que únicamente aparece aquí, y que algunos la identifican con Siquem, lugar en el que habría sido sepultado José, al traer sus restos de Egipto, en un campo que Jacob había comprado.

Nos encontramos alrededor de la hora sexta, el medio día, aquí encontramos una clara alusión al Cantar de los Cantares (1,7), cuando el esposo lleva su rebaño a abrevar. Cristo el esposo, es quien sacia la sed de la samaritana, del pueblo samaritano, de los judíos y de cada uno de nosotros. Esto si que es importante, porque Jesús es la fuente inagotable de agua viva.

Jesús se dirige a la mujer: “Dame de beber”. ¿Tan inútil era Jesús que no es capaz de sacar el agua por si mismo?  ¿O tenía sed de la persona humana? ¿Quiere Jesús servirse de nosotros incluso para saciar su propia sed? Lo curioso, es lo rápido que tanto Jesús como la Samaritana se olvidan de beber. Porque en ningún momento, aquel agua será saciante de anhelo, del deseo profundo, de felicidad y plenitud que tiene el ser humano. Esa sed sólo podrá saciarla la persona de Jesús.

En seguida, nos encontramos, como sale a relucir el problema religioso, que estaba muy presente en la vida cotidiana de los judíos y de los samaritanos. Que será superado en la persona de Jesús, el cual ha venido para dar el verdadero sentido a la Ley, tanto a la judía como a la samaritana, teniendo en cuenta que la norma máxima y más importante de la ley es el amor. Únicamente desde ahí será posible la transformación del mundo. Y es precisamente ese amor incondicional de Jesús por la humanidad es que hace brotar y producir en cada uno de nosotros la vida eterna.

Dejando a parte la cuestión del adulterio, que a mi parecer no tiene cabida, vamos a abordar los versículos 16-19 desde un punto de vista religioso. La mujer no tiene marido, según manifiesta en primer lugar; sin embargo Jesús le revela su verdadera historia de amor: ha tenido cinco maridos y el de ahora no es suyo. El pueblo samaritano rendía culto a cinco dioses, al mismo tiempo que también adoraban a Yahveh (Cf 2Re 17,24-41). Aunque el culto a Yahveh no lo realizaban tal y como debía ser, puesto que el Dios de Israel es un Dios único y estaban incumpliendo precisamente el primer mandamiento de la Ley, por eso no es su verdadero marido, aunque convivan con él. Al encontrarse con Jesús, al hacer experiencia de Él, al confesarle como único Dios, al adherirse a él y dejarse transformar por Él, habrá encontrado al verdadero marido, al verdadero, Señor. Aunque por ahora en nuestro relato, la samaritana, únicamente a descubierto a Jesús como profeta. Poco a poco lo irá reconociendo, al igual que lo reconocerá posteriormente el pueblo samaritano, como Mesías, como Salvador.

La conversación continúa deteniéndose, ahora, en las cuestiones del culto. Y Jesús va a ofrecer a esta mujer una nueva forma de relacionarse con Dios. A partir de ahora, el culto verdadero no será el que hasta ahora le ofrecen los judíos “en Jerusalén”, ni el que le ofrecen los samaritanos, “en este monte”. Jesús le descubre a Yahveh como el autentico Padre de su único pueblo, que es la humanidad. El verdadero culto está en reconocer a Dios como Padre y comportarse con él como tal. Ese el verdadero culto, considerar a Dios como verdadero Padre, lo cual no es posible sin la revelación completa que nos ofrece Jesús. Después de todo esto, la mujer samaritana es capaz de reconocer en la persona de Jesús al verdadero Mesías, al verdadero Salvador del mundo. A partir de ahora, la Samaritana se convertirá también en discípula y en testigo del Dios de la vida, del Dios misericordioso, del Dios amor, en la persona de Jesús de Nazaret. Gracias a las palabras de esta mujer los samaritanos descubrirán también que Jesús es el verdadero Salvador del mundo.

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?

• Jesús sale a tu encuentro, ¿cómo te dispones para encontrarte con Jesús en las distintas circunstancias y situaciones de tu vida?

• ¿Eres capaz de reconocer al Jesús como verdadero Dios, como el Salvador del mundo, como el Salvador de tu propia persona?

• ¿Verdaderamente adoras a Dios en espíritu y verdad? ¿Acoges la Palabra de Dios en tu vida y dejas que ella te transforme?

VIDA – ORACIÓN

• Estamos viviendo en estos días una crisis mundial a causa del famoso Covid-19, tengamos muy presente a todos los afectados, oremos, en espíritu y verdad, por ellos, por sus familias, por sus seres queridos, por todo el personal sanitario. Y adoptemos todo nosotros las medidas necesarias para evitar el contagio, evitando encuentros innecesarios, aunque la Lectio Divina de este domingo esté precisamente dedicada al encuentro de Jesús con la Samaritana.

INVITACIÓN A CAMBIAR DE VIDA LECTIO DIVINA DOMINGO III DE CUARESMA – CICLO C (Lc 13,1-9)

VERDAD – LECTURA

EVANGELIO (Lc 13,1-9)

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó: ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pareceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceareis de la misma manera. Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo, encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde? Pero el viñador contestó: Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas».

El evangelio que nos ofrece la liturgia en este tercer domingo de Cuaresma podemos dividirlo en dos partes. En la primera parte, Jesús comenta dos acontecimientos de la vida cotidiana y aprovecha para invitar a sus contemporáneos, también a nosotros, a la conversión; dichos acontecimientos son la masacre que protagonizó Pilato y el accidente acaecido en la torre de Siloé. La segunda parte es la parábola de la higuera estéril.

Para situarnos adecuadamente en el contexto de este pasaje, hemos de decir que nos encontramos camino de Jerusalén. Algunas personas se acercan a Jesús para contarle el acontecimiento acerca de la masacre perpetuada por Pilato en contra de algunos galileos y como éste mezcló la sangre derramada por aquellos con la sangre de los sacrificios, lo cual aprovecha Jesús para comentar el hecho.

Para la mentalidad judía de la época, la ausencia de catástrofes, males o incidentes desagradables era señal de la aceptación, aprobación o beneplácito de Dios. Jesús quiere dejar claro que Dios no es un Dios tapa-agujeros, guardián del orden público o adversario del hombre; el Dios cristiano es un Padre misericordioso que ama al ser humano, que quiere lo mejor para él y le otorga libertad para actuar, pensar y ser. Ni aquellos hombres, ni Dios son responsables de la catástrofe acontecida. Ahora bien, cualquier ser humano puede alejarse de Dios, este hecho que no lleva implícito en ningún momento el castigo, pero sí lleva implícita la conversión. De ahí la pregunta de Jesús: «¿Pensáis que esos galileos eran los más pecadores de todos los galileos porque sufrieron eso?», y su respuesta: «Os digo que no». E invita a los que lo escuchan a la conversión, al cambio de perspectiva, al cambio de vida; para el cristiano significa comenzar a ver las cosas desde Jesús, pensar como pensaría Jesús, amar como amaría Jesús, actuar como actuaría Jesús.

Lo mismo ocurre con el episodio que se nos narra acerca del derrumbamiento en la torre de Siloé.

Reforzando esta idea, Jesús cuenta una parábola: la parábola de la higuera estéril. En ella, el dueño de la viña simboliza a Dios, la higuera es el Pueblo de Israel y el viñador es Jesús. Dios «se ha cansado» de las infidelidades del Pueblo; el viñador pide al dueño que le dé un poco más de tiempo y cuidará más y mejor a la viña. Jesús siempre querrá darnos una segunda oportunidad y nuestro Padre Dios siempre nos está esperando. Nuestra conversión, cambio de vida, nos llevará también a dar testimonio.

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?

• ¿Cuál es la imagen que tienes de Dios? ¿Un dios lejano, el dios relojero del universo que interviene en todo momento, el dios policía, el dios tapa-agujeros? ¿El Dios de Jesús y del Evangelio?

• Jesús invita a sus contemporáneos a leer los signos de los tiempos. Y tú, ¿cómo sigues esta invitación?

• Jesús nos llama continuamente a la conversión, a cambiar nuestra vida, a cambiar nuestra perspectiva. ¿Qué significa para ti, conversión? ¿Cómo acoges esa llamada?

• ¿Cómo crees que podría dar más frutos? ¿Qué acciones piensas que debería emprender?

• Para todo es necesaria la intervención del viñador, ¿de qué manera vas a dejar que él te cuide, “cave y eche abono”?

VIDA – ORACIÓN

• Bendito y alabado seas, Padre, por mostrarte siempre paciente con nosotros y por regalarnos cada día tu misericordia.

• Gracias, Jesús, por invitarnos cada día a la conversión.

• Gracias Espíritu Santo por ayudarnos a interpretar los signos de los tiempos y por ir modelándonos cada día según nuestro modelo: Jesús de Nazaret.

“Convertirse y dar fruto” Lectio Divina Domingo III de Cuaresma (Lc 13,1-9)

VERDAD – LECTURAvhg7yg

En aquel momento, llegaron algunos anunciándole a Jesús que Pilato había matado a unos galileos, mezclando su sangre con la de las víctimas que ofrecían en sacrificio. Jesús les dijo: “¿Pensáis que esos galileos eran los más pecadores de todos los galileos porque sufrieron eso? Os digo que no y, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. ¿Creéis que aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé y los mató eran los únicos culpables entre todos los vecinos de Jerusalén? Os digo que no. Todos pereceréis igualmente si no os arrepentís”.
Les contó esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viña; fue a buscar higos en ella, y no los encontró. Dijo al viñador: Hace ya tres años que vengo a buscar higos en ella no los encuentro. Córtala. ¿Por qué va a ocupar un terreno inútilmente? El viñador dijo: Señor, déjala también este año; yo cabaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da higos; si no los da, la cortas”.

 

El evangelio que nos ofrece la liturgia en este tercer domingo de cuaresma, podemos dividirlo en dos partes. En la primera parte, Jesús comenta dos acontecimiento de la vida cotidiana y aprovecha para invitar a sus contemporáneos, también a nosotros, a la conversión; dichos acontecimientos son la masacre que protagonizado Pilato y el accidente acaecido en la torre de Siloé. La segunda parte es la parábola de la higuera estéril.
Para situarnos adecuadamente en el contexto de este pasaje, hemos de decir que nos encontramos camino de Jerusalén. Algunas personas se acercan a Jesús para contarle el acontecimiento acerca de la masacre perpetuada por Pilato en contra de algunos galileos y como éste mezclo la sangre derramada por aquellos con la sangre de los sacrificios, lo cual aprovecha Jesús para comentar el hecho. Para la mentalidad judía de la época, la ausencia de catástrofes, males o incidentes desagradables era señal de la aceptación, aprobación o beneplácito de Dios. Jesús quiere dejar claro que Dios no es un Dios tapa-agujeros, guardián del orden público o adversario del hombre, el Dios cristiano es un Padre misericordioso que ama al ser humano, que quiere lo mejor para él y le otorga libertad para actuar, pensar y ser. Ni aquellos hombres, ni Dios son responsables de la catástrofe acontecida. Ahora bien, como cualquier ser humano puede alejarse de Dios, hecho que no lleva implícito en ningún momento el castigo, pero si lleva implícita la conversión. De ahí, la pregunta de Jesús: “¿Pensáis que esos galileos eran los más pecadores de todos los galileos porque sufrieron eso?” y su respuesta: “ Os digo que no”. E invita a los que lo escuchan a la conversión.
Reforzando esta idea, Jesús cuenta una parábola: la parábola de la higuera estéril. En ella, el dueño de la viña simboliza a Dios, la higuera es el Pueblo de Israel y el viñador es Jesús. Dios “se ha cansado” de las infidelidades del Pueblo; el viñador pide al dueño que le de un poco más de tiempo y cuidará más y mejor a la viña. Jesús siempre querrá darnos una segunda oportunidad y nuestro Padre Dios siempre nos está esperando. Nuestra conversión, cambio de vida, nos llevará también a dar testimonio.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Cuál es la imagen que tienes de Dios? ¿Un dios lejano, el dios relojero del universo que interviene en todo momento, el dios policía, el dios tapa-agujeros? ¿El Dios de Jesús y del Evangelio?
  • Jesús invita a tus contemporáneos a leer los signos de los tiempos. Y tú, ¿cómo sigues esta invitación?
  • Jesús nos llama continuamente a la conversión, a cambiar nuestra vida, a cambiar nuestra perspectiva. ¿Cómo acoges esa llamada? ¿Qué acciones pones en práctica?

VIDA – ORACIÓN

  • Bendito y alabado seas, Padre, por mostrarte siempre paciente con nosotros y por regalarnos cada día tu misericordia.
  • Gracias, Jesús, por invitarme cada día a la conversión.
  • Gracias Espíritu Santo por ayudarme a interpretar los signos de los tiempos.
  • Ayúdame, Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo a purificar mi imagen de Dios, a iniciar mi camino de conversión y a ser testigo de tu misericordia.