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Te invitamos a las Jornadas Bíblicas “El Pueblo de Dios camina en la historia”. Se celebrarán el próximo fin de semana (5-7 de febrero) La Parroquia de San Antonio del Retiro en Madrid. En ellas se desarrollarán diversas actividades, todas ellas son de entrada libre y gratuita. ¡Ven a compartir con nosotros la Palabra! En la imagen adjunta tienes todo el programa. ¡Te esperamos!

Jornadas Bíblicas Madrid 2016

Jornadas Bíblicas en Madrid

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VERDAD – LECTURA

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo: “No les queda vino”. Jesús le contestó: “Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora”. Su madre dijo a los sirvientes: “Haced lo que él os diga”.
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: “Llenad las tinajas de agua”. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: “Sacad ahora y llevádselo al mayordomo”. Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirviente sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: “Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora”.
Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.
El pasaje evangélico que nos ofrece la liturgia para este II Domingo del Tiempo Ordinario viene cargado de abundante simbolismo y de un gran contenido teológico. Sin negar el contenido histórico que pudiera contener el texto, me vas a permitir que intente desentrañar el mensaje que el autor del Cuarto Evangelio quiere transmitirnos para nuestro propio crecimiento como discípulos de Jesús.
Lo primero que hayamos en el relato es el contexto en el que se desarrolla la acción. Nos encontramos en una boda. La boda en el Antiguo Testamento hace referencia a la unión o alianza entre Yahveh y su Pueblo. En este ambiente, se destacan una serie de personajes que están invitados a la boda: la madre de Jesús, el mismo Jesús y los discípulos. Los primeros son los protagonistas o actores principales del relato.
En un momento determinado, falta el vino. Es decir, la alianza de alguna forma podemos decir que está en peligro, escasea un elemento esencial que es el vino. Quien se da cuenta de ello es María, la madre de Jesús. La Antigua Alianza ya no es efectiva, está llegando la Nueva Alianza. No por incumplimiento por parte de Yahveh, sino porque en repetidas ocasiones el Pueblo ha roto dicha Alianza. Ahora, Dios quiere ofrecernos la Alianza definitiva, que ya no podrá ser rota, porque será el mismo Hijo de Dios el garante de la misma. Jesús nos viene a ofrecer la salvación definitiva. María toma la iniciativa. “No tienen vino”. Jesús le hace ver que todavía no ha llegado su hora de consumar la Nueva Alianza, esta se consumará con la muerte y resurrección de Jesús. María no entiende e insiste: “Haced lo que el os diga”.
El agua simboliza a las instituciones judías, recordemos que Juan bautizaba con agua. Es extraño que estas tinajas estuvieran vacías, por lo que al llenarlas, Jesús dota de contenido a la Antigua Alianza. Estas estaban vacías porque las instituciones judías estaban vacías. Las instituciones judías estaban ancladas en el pasado, en estructuras y leyes que lo que hacían era oprimir y esclavizar al pueblo. Habían sido los propios dirigentes judíos los que habían cargado de normas, en muchas ocasiones inverosímiles, al Pueblo de Israel.
Jesús ordena llenar las tinajas de agua, partiendo del Antiguo Testamento nos trae la Nueva Alianza de la Salvación para todos.
Cuando los sirvientes llevan el contenido de las tinajas al mayordomo, éste se sorprende y le dice al novio: “Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora”. Un vino nuevo que no se acaba, porque la Alianza de Jesús perdurara hasta el fin de los tiempos.
Con este signo Jesús manifiesta su gloria, plenamente se mostrará en la resurrección. La fe de los discípulos crece.
Desde el momento de la Encarnación, María ha sido insertada en la historia de la Salvación definitiva, inaugurada por Jesús. María sigue estando presente en esta historia y sigue intercediendo para que nuestro vino bueno, nunca se acabe.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Recuerda el momento en el que te hiciste consciente de la llamada de Jesús, el momento en el que te hiciste consciente de la alianza que Dios había establecido contigo desde el vientre de tu madre.
  • ¿Qué falta actualmente (el agua) en tu relación con Jesús, en esa que tú has corroborado como cristiano?
  • El agua has de ponerla tú, para que Jesús pueda convertila en vino. Tú debes poner tu pequeñez, tu humildad, tus dificultades, tus problemas, tus acciones… en las manos de Jesús para que el las convierta en el vino nuevo de la Nueva Alianza.
  • Jesús te regala el vino nuevo, te invita a las bodas de su amistad. ¿Quieres acoger este vino nuevo y beberlo junto a Jesús? ¿Quieres acoger la invitación que Jesús te hace hoy encaminada a su seguimiento?
  • Fíjate en papel de María en este relato. Es intercesora. Acógela, también, tú en tu vida para que ella interceda ante Jesús para que convierta tu agua en vino. También, tú tienes que convertirte en intercesor y estar atento a las necesidades de los demás para interceder por ellos ante Jesús.
  • Al igual que los discípulos, ante los signos que cada día te muestra, ¿se intensifica tu fe? ¿crece?

VIDA – ORACIÓN

Haznos, Señor, sensibles y atentos como María a las necesidades de los demás. Devuelve a los cristianos envejecidos y cansados de nuestro tiempo la vitalidad y la alegría que irradia tu presencia y tu acción en la boda de Caná. (Evangelio 2016, Camino Verdad y Vida, San Pablo, 2016).

“El vino nuevo” Lectio Divina Domingo II del Tiempo Ordinario (Jn 2,1-11)

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VERDAD – LECTURA

15Como la gente estaba expectante y se preguntaban, en sus corazones, si no sería Juan el mesías, 16él declaró públicamente: “Yo os bautizo con agua, pero ya viene el que es más fuerte que yo, y a quien no soy digno de desatar la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego”.
21 Aconteció que cuando Juan estaba bautizando al pueblo, también Jesús fue bautizado; y mientras éste estaba orando, se abrió el cielo, 22descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como una paloma, y se oyó una voz del cielo: “Tú eres mi hijo amado, mi preferido”.
Este domingo la liturgia nos invita a orar con el relato del bautismo de Jesús contado por el evangelista Lucas. En primer lugar, éste nos pone en situación y nos enmarca el relato. El pueblo de Dios estaba expectante, es decir estaba deseoso, con esperanza, esperando la venida del Mesías, del Salvador. Tal era el profundo anhelo que el pueblo tenía, que en lo más íntimo de su ser, en su corazón, se preguntaban, si aquel extraño personaje que invitaba a un cambio de vida a orillas del Jordán, no sería el Mesías esperado, el Salvador, el Esperado de las naciones.
Pero, Juan no es el Mesías, él es la voz que grita en el desierto, el es el último profeta del Antiguo Testamento, el es quien prepara la venida de Jesús.
En el texto, podemos apreciar como existen dos declaraciones, la primera de Juan. La segunda proviene del cielo. Conviene que nos detengamos precisamente, en estas palabras.
Dentro del contexto apuntado más arriba, Juan declara públicamente: “Yo os bautizo con agua, pero ya viene el que es más fuerte que yo, y a quien no soy digno de desatar la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego”.
“Yo os bautizo con agua”. Es decir, mi bautismo es un bautismo que invita a la conversión, al cambio de vida, ante la inmediata aparición de otro “que es más fuerte que yo”. Ese otro anunciado por los profetas del Antiguo Testamento. Juan está afirmando que él no es el Mesías. El Mesías está por venir y su llegada es inminente. Por eso es necesaria la conversión.
La fuerza, a la que se refiere el Bautista, es, precisamente, uno de los atributos de Yahveh y de su Mesías: “el Dios fuerte”. Ya Isaías lo anunció: “El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz […] Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; sobre sus hombros el imperio, y su nombre será: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de la paz” (Is 9,1.5). La fuerza que Dios emplea en favor de la humanidad, precisamente para ofrecerles la paz, la prosperidad, la salvación.
Tal es la fuerza y el poder del Mesías, que Juan no es digno siquiera de desatarle la correa de sus sandalias. Desatar las correas de las sandalias era acción propia de los esclavos. Ante aquel, el Bautista se siente tan pequeño, tan humilde, tan indigno, que es incapaz incluso de realizar un gesto que únicamente realizan los esclavos. Con esta actitud hemos de acoger al Salvador. No como esclavos, pero si con disposición humilde y sabiéndonos indignos de tal regalo por parte de Dios.
El Mesías que viene, ya no trae un bautismo de conversión, su bautismo es un bautismo de Espíritu Santo y fuego. El bautismo de Jesús símbolo de una vida nueva, nos transformará porque nos dará la fuerza del Espíritu de Dios, sobre nosotros reposará su propia vida. Un bautismo de fuego, del fuego de Dios, que purifica, calienta, nos impulsa, nos anima, nos desarrolla y potencia.
Ahora detengámonos en las palabras procedentes del cielo: “Tú eres mi hijo amado, mi preferido”. Veamos un poco el entorno en el que se desarrolla la escena. Juan estaba bautizando al pueblo y Jesús, también, es bautizado. En aquel momento, mientras Jesús está orando, el cielo se abrió y “descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como una paloma”. La paloma es el símbolo del Espíritu de Dios y así nos lo apunta el texto, sobre él descendió, en forma corporal, como una paloma. El Espíritu desciende en plenitud sobre Jesús, tal y como había predicho Isaías (11,2). Jesús es consagrado para llevar a cabo la misión encomendada por el Padre: revelar a los hombres la misericordia de Dios.
“Tú eres mi hijo amado, mi preferido”. Estas palabras nos traen los ecos del Antiguo Testamento. El primer eco es del salmo 2: “Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy” (Sal 2,7). El Mesías es Hijo del Padre, el mismo lo ha engendrado. Pero no es únicamente su hijo, es su hijo amado, su predilecto. Todo nosotros somo hijos de Dios en el Hijo. Jesús es su Hijo unigénito, su hijo único. Los demás somos hijos de Dios porque él nos ha creado y porque Jesús nos ha hecho hijos de Dios en plenitud, gracias a que nos ha dado la salvación. El segundo eco del Antiguo Testamento, evocado por estas palabras provienen del profeta Isaías: “Aquí está mi siervo, a quien protejo, mi elegido, en quien mi alma se complace. He puesto sobre él mi espíritu”. Sobre Jesús, el Padre ha puesto su Espíritu, es el elegido por él para la salvación definitiva, es su hijo amado, su preferido. Aquel por el que Dios se ha hecho visible para todos lo hombres, aquel que se ha hecho presente en la vida de la humanidad, para que la humanidad pueda acercarse a Dios y acoger la salvación.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • El pueblo estaba expectante, y tú ¿estás, también deseoso, a la espera, aguardando impaciente la llegada de Jesús a tu vida? ¿Quieres descubrirlo presente en la misma?
  • ¿Cómo te dispones para acoger a Jesús? ¿para descubrir su presencia en los acontecimientos cotidianos? ¿Estás dispuesto a cambiar de vida?
  • Al igual que Juan el Bautista, tú eres enviado por Dios para anunciar su presencia entre los demás, eres enviado para anunciar que Jesús vive entre nosotros. Juan es capaz de dar el primer puesto a Jesús y, con humildad, pasar a un segundo plano. Y tú, ¿estás dispuesto a ello?
  • ¿Quieres acoger el bautismo que Jesús nos trae? ¿Un bautismo que va más allá de un simple cambio de actuar? ¿Un bautismo que te transforma y te cambia totalmente? ¿Un bautismo que te da, además, la fuerza para ser testigo de la salvación de Dios?

VIDA – ORACIÓN

Él es Siervo de Dios, el Hijo amado,
Ungido del Espíritu, Mesías;
su bautismo, de muerte profecía,
ya sepulta en el agua los pecados.

Pero sale del agua transformado,
arco iris de paz y de alegría,
verdor de primavera, teofanía,
y un gran himno pascual recién cantado.

Ruiseñor que armoniza la victoria,
los campos, amapola y azucena,
y el árbol con los frutos de la gloria;

el Viento vivifica y oxigena,
el ungido es el centro de la historia,
y la muerte vencida con su pena.

(R. Priero Ramiro, en Jubileo en la tierra, júbilo en el cielo. Adviento y Navidad 1999, Caritas Española, Madrid 1999, pág. 202).

“Mi hijo amado, mi preferido”. Lectio Divina Bautismo del Señor (Lc 3,15-16.21-22)

María se puso en camino.Lectio Divina Domingo IV de Adviento (Lc 1,39-45)

 

VERDAD – LECTURA

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”.
El evangelio que hoy nos regala la liturgia nos narra el encuentro entre la Virgen María y su prima Isabel. En el se nos habla de escucha, de atención y de acogida. María e Isabel, dos mujeres que saben estar atentas a la voz de Dios, dos mujeres que escuchan la Palabra y la acogen en su corazón para ponerla en práctica. Un encuentro entre dos mujeres que se felicitan, mutuamente, por el gran regalo que han recibido de Dios. La primera el don de engendrar al Salvador del mundo, la segunda la de engendrar al Precursor. Dos mujeres que han sabido acoger el don de Dios en sus vidas. Dos mujeres que han sabido cobijar el amor de Dios y entregarlo de manera gratuita a los demás. Dos mujeres que han sabido interpretar las señales que Dios les va mostrando en su camino. Dos mujeres que desbordan felicidad ante el gran amor y ante la misericordia infinita de Dios.
Lucas acentúa la prontitud con la que María acoge y responde a la llamada de Dios, a su Palabra, al mandato amoroso de Dios. Ante el anuncio del Ángel, en el momento de la Encarnación, de que su pariente Isabel está en cinta, se pone en camino y va aprisa a la montaña. María sale al encuentro de las necesidades de Isabel. María, que lleva en su seno al Autor de la Vida, se pone en camino para ofrecer y donar su propia vida. Entra en casa de Zacaría y saluda a Isabel. Se pone en sintonía con ella. Entra en su mundo y en su vida; la acoge lo mismo que ha acogido al Salvador; se pone a su disposición.
Isabel, por su parte, también acoge a la Madre del Salvador; acoge la Buena Noticia, acoge el don gratuito de Dios. Y tal es la alegría y el gozo de ese encuentro que el pequeño Juan salta en su vientre. Isabel ha sabido acoger y descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos cotidianos de la vida: en un encuentro, en una visita, en una casa, en un abrazo, en la sencillez, en el diálogo, en la ayuda mutua. Isabel ha sabido acoger el don de Dios, el don del Espíritu Santo, y llena de él a voz en grito exclama: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!”.
“Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. La Palabra de Dios siempre actual, siempre presente, siempre vigente, siempre performativa, es decir que al enunciarse realiza la acción, a la vez que se expresa la acción se lleva a cabo, ocurre, es un hecho constatable y vigente. La Palabra de Dios viva y eficaz se hace acto, acción, creación nueva. El Antiguo Testamento da paso al Nuevo. Las promesas de Dios se cumplen.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿De que manera vivo atento/a a la Palabra para acogerla y ponerla por obra?¿En que medida estoy atento/a a los dones que Dios me regala cada día? ¿En que medida acojo esos dones de Dios?
  • ¿Con qué prontitud acojo y respondo a la llamada de Dios? ¿Salgo el encuentro de las necesidades de los demás? ¿Se ponerme a su disposición?
  • Al descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos cotidianos y acoger los dones que él me regala a diario, ¿desbordo de gozo? ¿salto de alegría?
  • ¿Considero la Palabra como actual, presente, capaz de transformar mi vida y la de los otros? ¿La Palabra de Dios, para mí, está viva, es eficaz, se hace acción?

VIDA – ORACIÓN

Señor, que nosotros nos pongamos en camino, como María, para experimentar la alegría de crecer; que acudamos a María para aprender a unirnos más a Ti, en la entrega amorosa de la propia vida. (Evangelio 2015, San Pablo)

NO QUIERO SER UNA PERSONA SERIA

EL ARTE DE SER, VIVIR, SENTIR Y DISFRUTAR

Un día preguntaron a Sócrates, para qué le servía aprender a tocar

la lira si iba a morirse. Él respondió: para tocar la lira antes de morir.

¿Para qué? Todo en esta vida tiene que tener una utilidad; todo consiste en hacer, tener y producir, todo tiene que tener un motivo aparente, un antes y un después.

Nos cuesta hacer las cosas por el simple hecho de hacerlas, de compartirlas, de disfrutarlas. Nos cuesta parar y no hacer nada… Nos cuesta mirar, observar, contemplar. Nos cuesta vivir aquí y ahora, permanecer en el presente, vivir conscientemente.

Nuestra sociedad nos ha empujado al la vorágine del activismo, del tener que estar haciendo siempre algo; el no hacer nada está mal visto; el reír, estar contento con uno mismo y con lo demás, la alegría… todo esto lo hemos apartado de nuestra escala de valores. Sobre todo, lo hemos apartado de nuestro mundo laboral: “Por favor, somos personas serias”. No se cansan de repetirnos continuamente. Y la verdad, sonrío y me pregunto qué significado tendrán esas palabras…

Ser una persona seria, ¿significa que no puedo sentarme tranquilamente a peder el tiempo con alguien que lo necesita y escucharlo, mirarle a lo ojos regalarle una sonrisa, una palabra amable, una mirada de ternura…? Si eso es así, yo no quiero ser una persona seria.

Ser una persona seria, ¿significa no parar en ningún momento, no saber lo que siento, lo que experimento, lo que acojo o lo que dejo? Pues, no quiero ser una persona seria.

Me gustaría invitarte a que tú, tampoco, lo seas. Quiero invitarte a parar por un momento y comenzar a sentir. ¿Sentir? Sí, a sentir… A sentir tu cuerpo, a ti mimo, a las demás personas, a la humanidad, al mundo, al universo.

Por favor, amigo mío, párate y simplemente permite que afloren tus sentimientos; escucha tu cuerpo, acógelo, asúmelo, asimílalo. ¿Qué sientes? ¿Miedo, frustración, rabia? No lo rechaces… Acógelo… Pregúntate por qué y reconduce tu vida. ¿Sientes alegría, gozo, felicidad? No lo rechaces, acógelo también y reconduce tu vida hacia allí. Haz lo mismo con las demás personas y ayúdalas a ser ellas mismas. Haz lo mismo con el mundo que te rodea y con el universo que te envuelve. Y ¿por qué no? Haz lo mismo con Dios.

Por favor, no seas una persona seria.

Vive el momento presente, vive el aquí y el ahora, sé tu mismo, tú misma… No te preocupes por el qué dirán, por lo que otros piensen de ti. Ese es su problema, no el tuyo.

Comienza a aceptar al otro tal y como es, no quieras hacerlo a tu imagen y semejanza, eso sólo pudo hacerlo Dios; acepta al otro como diferente y… acógelo. De esa manera, podemos empezar a vivir en armonía. Armonía con uno mismo, con los otros, con el mundo, con el universo y con Dios.

Por favor, no seas una persona seria, que piensa que todo en la vida tiene que tener un para qué. Hazte consciente de que las cosas simplemente son. Y cuando alguien te pregunte: ¿para qué? Responde con tranquilidad: únicamente para tocar la lira antes de morir.

Gracias por tus comentarios y aportaciones, los espero y quiero acogerlos, simplemente porque son tuyos. Hasta pronto.

 

Y, como siempre, si quieres recibir las novedades del blog o las actividades de la Escuela de Animación Bíblica y Comunicación San Pablo, te invito a rellenar el siguiente formulario. Te incluiremos en nuestra base de datos y, a partir de septiembre, estaremos en contacto.

Lectio divina del domingo XIV del T. O. (Mc 6,1-6)

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: “¿De dónde saca todo esos? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judás y Smón? Y sus hermanas, ¿no viven con nosotros aquí?” Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: “No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa”. No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

VERDAD – LECTURA

Nos encontramos hoy con un pasaje del evangelio del Marcos en el que Jesús va ha ser rechazado en su propia tierra. En la sinagoga de su pueblo. ¿Qué pueblo? ¿Nazaret? Marcos no lo especifica. ¿El pueblo judío? Bien podría ser. No será únicamente los dirigentes, los maestros de la ley, los escribas, sino todo el pueblo reunido en la sinagoga. En ella, como en otras ocasiones, Jesús toma la iniciativa y comienza a enseñar. Bien conocen sus paisanos la actividad de Jesús. Al tomar la palabra, sus paisanos se asombran. La enseñanza de Jesús es novedosa; habla incluso con sabiduría. Pero se extrañan, también, de los milagros obrados por sus manos. ¿De dónde le viene todo eso? Las ideas preconcebidas, que tienen acerca de Jesús, le impide abrirse a su mensaje y a la gracia de Dios.
La enseñanza de Jesús y los milagros obrados por él son una auténtica novedad. Contrastan totalmente con sus orígenes humildes. ¿De dónde le viene todo eso, si nosotros le conocemos bien? Es el interrogante que surge entre sus paisanos.
Y para nosotros surgen otros interrogantes ¿por qué se le denomina hijo de María? ¿por qué no se nombra a José? La multitud, sin saberlo, no hace sino hacerse eco de la concepción virginal de María. Eso, al menos, a mi parecer, es lo que quiere afirmar Marcos. Pero el mayor escándalo para ellos es que esas palabras y esos milagros sean dichas y hechos por el carpintero, alguien que no tiene cultura alguna, alguien que pertenece a una familia corriente… No pueden creer en él.
No voy a entrar en la polémica acerca de los hermanos de Jesús y las dificultades que este texto entraña, creo que no es el momento y el lugar, pues para nosotros lo más importante es orar con este texto, no hacer exégesis. No obstante, todos nosotros sabemos lo que afirma la Tradición católica: María no tuvo más hijos.
Ante su incredulidad, Jesús les cita un refrán, al parecer conocido por todos: únicamente en su tierra es despreciado un profeta. Su falta de fe sera lo que impida que Jesús pueda realizar allí algún milagro. Una falta de fe tan grande, que hasta Jesús se extraña de ella.
A Jesús no le queda otra, que abandonar la sinagoga y marchar a enseñar a las aldeas de alrededor. Posiblemente, a aquellos que no están en la sinagoga y que no pertenecen al pueblo de Israel.

 

CAMINO – MEDITACIÓN

 

  • ¿Qué versículo, frase, palabra de este pasaje te llama especialmente la atención? ¿Cuál te toca, de alguna manera el corazón? ¿Qué querrá Dios decirte con ello en este momento concreto de tu vida?
  • Jesús va al encuentro de los suyos, toma la iniciativa de enseñarles las cosas del Reino. Hoy también se hace presente entre nosotros en la Eucaristía y en la escucha de la Palabra. ¿Cuál es tu actitud ante este hecho? ¿Acoges a Jesús en tu corazón, en tu vida? O por el contrario, ¿su palabras y sus actos te producen rechazo? ¿Por qué?
  • ¿Te dejas llevar por ideas preconcebidas acerca de la vida y la actuación de Jesús? No sólo de los momentos de su vida terrena, ¿sino de cómo Jesús sigue estando presente y actuando en su Iglesia?
  • Toma el pulso a tu fe, ¿es consistente, vigorosa, o, por el contrario, débil y dubitativa?

 

VIDA – ORACIÓN

 

  • Adora y alaba al Padre, por habernos revelado su amor incondicional, por medio de su Hijo Jesucristo.
  • Da gracias a Jesús, por tomar la iniciativa al revelarnos las cosas del Reino y la bondad de Dios Padre.
  • Ofrécele tu vida y tu persona para que las transforme en un reflejo de su vida y su persona. Déjate modelar, hasta que puedas afirmar con san Pablo: “No soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi” (Gál 2,20).
  • Pide a la Santísima Trinidad, que por medio del Espíritu Santo aumente tu fe para que puedas anunciar y entregar el evangelio, sin miedo alguno, a todas las personas que se cruzan en tu camino.

Lectio Divina III domingo de Pascua (Lc 24,35-48)

VERDAD – MEDITACIÓN

El fragmento del evangelio, que hoy nos ocupa, comienza con el final del relato de los Discípulos de Emaús, en el que se nos cuenta lo que les había ocurrido por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Ellos tienen necesidad de compartir su experiencia de cómo habían reconocido a Jesús resucitado, precisamente durante una liturgia eucarística. El lugar en el que cada domingo, Jesús se hace presente a la comunidad cristiana en forma de pan y vino.
A continuación, Lucas nos narra el recuerdo de una de las diversas manifestaciones de Jesús, después de su resurrección. La estructura del relato es muy parecida a otros pasajes similares: aparición repentina de Jesús resucitado, los discípulos son incapaces de reconocerlo, la recriminación de Jesús, la alegría y el asombro al reconocerlo.
Los discípulos se encuentran reunidos, posiblemente comentado lo acontecido a los caminantes de Emaús, a las mujeres y a Pedro. Cuando Jesús se coloca en medio de ellos y los saluda el saludo de paz, según la costumbre judía, pero que para Lc tiene connotaciones mesiánicas. Y, además, es precisamente lo que Jesucristo viene a traernos: Paz.
A pesar de haber escuchado los relatos anteriores de las mujeres, de los dos discípulos de Emaús, de Pedro y del discípulo amado, ellos dudan, se sobresaltan, se sorprenden, dudan… creen ver un espíritu. Estamos ante una teofanía, ante una manifestación de Dios. Ya en el AT nos encontramos con que las manifestaciones de Yahveh producen esos síntomas: sorpresa y duda.
Para ayudarles a superar su turbación, les muestra las señales de la crucifixión… Soy yo… No es fruto de su imaginación. Es alguien real con carne y huesos, aunque glorificados.
No acaban de creérselo. Es imposible. La pregunta y la duda es lógica: ¿Cómo es posible que estemos viendo al mismo que murió en una cruz? Necesitan más pruebas.
Aunque, el autor del evangelio, trata de suavizar la situación sustituyendo la duda y el miedo por la alegría. Entonces, Jesús les pide algo de comer. Le ofrecen un pescado y comió delante de ellos. Lucas quiere reafirmar la realidad física del Resucitado. Es el mismo Jesús con el que habían convivido por los caminos polvorientos de Galilea, el mismo Jesús que había celebrado con ellos la última cena, el mismo Jesús que habían visto morir en una cruz. El mismo Jesús, sólo que glorificado por Dios Padre. El mismo Jesús resucitado.
Concluye el relato, haciéndoles comprender a los discípulos lo que de él estaba escrito en las Sagradas Escrituras. Era necesario llevarlas a su pleno cumplimiento. El Antiguo Testamento sólo es posible comprenderlo y asimilarlo a la luz de la vida y la obra de Jesús. El plan que Dios que Dios tenía desde toda la eternidad se ha cumplido en Jesús de Nazaret. Un plan de Dios cuya finalidad era la salvación de todos los hombres. Pero además, es la misión de los discípulos. Anunciar a todos los pueblos la Buena Nueva para que al convertirse en personas nuevas obtengan el perdón de los pecados. Ellos ahora tiene que ser testigos de lo que han visto y oído. Tienen que ser testigos de su vida, de su pasión, de su muerte, pero sobre todo de su resurrección. A partir de ahora y hasta el fin de los tiempos tienen que ser testigos de Jesús. Nosotros, aquí y ahora, debemos ser testigos del amor de Dios. Del amor de Jesús. Testigos de que él vive entre nosotros.

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué versículo, frase, palabra ha llamado especialmente tu atención? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios con ello en este momento concreto de tu vida?
• ¿Sé reconocer la presencia de Jesús cuando éste se manifiesta en mi vida?
• Cada domingo podemos ver y tocar a Jesús en la celebración de la eucaristía ¿Soy consciente de ello?
• Ante la manifestación real de Jesús, ¿Cuál es mi reacción? ¿Ocurre como con los discípulos, no acabo de creérmelo, por la duda, por el miedo, por la alegría?
• Jesús nos envía a todos los que creemos en Él a ser testigos de su vida, de su obra y de su resurrección ¿Me siento verdaderamente enviado? ¿Estoy dispuesto a asumir la misión que Jesús nos ha encomendado?

VIDA – ORACIÓN

• Alabo a Dios por el gran amor que me tiene y por el regalo de manifestación de Jesús en mi vida
• Doy gracias a Jesús por ayudarme e iluminarme en mis dudas, mis miedos y mis dificultades.
• Le ofrezco mi vida para ser testigo de la vida, la obra y la resurrección de Jesús.
• Le pido que me ayude a llevar a cabo la misión de ser testigo de la obra, la vida y la resurrección de Jesús.
• Asumo el compromiso de ser testigo de Jesús Resucitado.

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2015

Queridos seguidores de nuestro Blog:SemanaOracionUnidad

Aunque sé que os es posible encontrarlos en otros lugares de la red, os dejo los enlaces correspondientes a los materiales que ha la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales para la celebración del Octavario de oración por la unidad de los cristianos. Todos ellos están en PDF para que podáis descargarlos con facilidad. Espero que os puedan ser de utilidad. Y ya sabéis podéis compartirlos con todo aquel que pueda necesitarlos. Muchas gracias.

Cartel de la Semana de oración por la unidad de los cristianos

Materiales para la celebración de la Semana de oración por la unidad de los cristianos

Mensaje de los Obispos de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales

¿Acompañamiento personal vs Coaching? ¿Existe un coaching cristiano?

Al leer el título de este post, supongo, querido cibernauta, que te han surgido algunas 20101118-aire-puropreguntas, al menos a mi me surgieron: ¿Es lo mismo acompañamiento personal que coaching? ¿En qué se parecen? ¿Qué diferencias existen entre ellos? ¿Qué es eso de coaching cristiano?
Desde una cierta perspectiva no existe, ninguna diferencia; todo va a depender de cómo enfoquemos cada una de estas disciplinas. Personalmente tengo que decir que para mí son términos similares, por no decir equiparables. Pero habrá que explicarse.

1.- ¿A qué nos referimos cuando hablamos de acompañamiento personal?

Acompañar es ir junto a, es estar junto a. Si a esta definición le sumamos el término personal estamos refiriéndonos a algo que tiene que ver con la persona. Es decir el acompañamiento personal sería ir junto a una persona, es estar junto a una persona. Sin embargo, esto, desde mi punto de vista y desde la perspectiva que yo quiero enfocar este tema, sería una definición muy pobre.
El acompañamiento personal sería el estar junto a una persona para ayudarle a hacerse consciente de su vida, profundizar en ella y mejorarla. Ésta podríamos decir que es una definición aséptica. Sin embargo, aquellos que siguen asiduamente este blog, saben que yo tengo una pequeña «deformación profesional», no solo por ser una persona consagrada, sino sobre todo porque soy cristiano, es decir sigo a la persona de Jesucristo. Y esto configura totalmente mi vida, por lo que no puedo, o al menos así lo intento, dejarlo de lado en ningún aspecto de mi vida, ni siquiera cuando actúo como acompañante o como coach.
Por tanto, si el acompañamiento personal lo enfocamos desde una perspectiva cristiana, hemos de tener en cuenta que vamos a partir desde un presupuesto bien concreto, y es que quiero que mi vida se asemeje lo más posible a la vida de Cristo, quiero alcanzar las actitudes vitales de Jesucristo. Por lo que, en el acompañamiento personal tendré muy presente un marco de referencia concreto, que es la vida de Jesús de Nazaret y lo que de él conocemos y hemos recibido a través de la Escritura y la tradición de la Iglesia.
Por lo cual, desde esta perspectiva podríamos definir el acompañamiento personal como el estar o ir junto a una persona para ayudarle a hacerse consciente de su vida, profundizar en ella y mejorarla teniendo como ámbito de referencia la vida de Jesús. Y esto abarcaría todos los aspectos de la vida humana y todas las facultades del ser humano: mente, voluntad y corazón.

2.- ¿Qué es el coaching?

Podemos encontrar infinidad de definiciones de coaching, basta que metamos esta palabra en cualquier buscador de Internet y nos daremos cuenta de ello. Por lo que, me voy a permitir la licencia o voy a tener la osadía de dar mi propia definición de coaching; por supuesto, sin detrimento de lo que otros puedan entender por este concepto y sin oponerme en ningún momento a su propia perspectiva.
12083154-joven-mujer-orando-bajo-el-solComo muchos de vosotros sabéis el término coaching tiene su origen en Hungría para referirse a un pequeño carruaje muy rápido que se utilizaba para el transporte de persona. Este carruaje, coche (coach) no tardó en extenderse por Europa. Al correr del tiempo, en Inglaterra surgió un deporte que consistía en la conducción de este tipo de vehículos y que, como es lógico, los ingleses llamaron coaching. De ahí paso, en el ámbito deportivo, y comenzó a generalizarse su uso para referirse a la persona que entrena a los componentes de un equipo y por semejanza se fue utilizando en el ámbito educativo, sobre todo universitario, para referirse al profesor que orienta a los alumnos en el transcurso de su etapa académica. Aunque hay que tener en cuenta, que hemos de contemplar este entrenamiento u orientación desde una perspectiva holística, es decir que abarque a toda la persona humana en todas sus dimensiones o facultades. Ya en la década de los ochenta, del pasado siglo, se introdujo en el mundo de la empresa.
Pero, ¿qué es, entonces, el coaching? Al igual, que Leonardo Wolk1, a mí me gusta definir el coaching como un arte, o si queréis como la capacidad, facultad, habilidad de acompañar el proceso continuo de una persona o grupo, desde el respeto, durante su camino de cambio hacia una meta concreta, poniendo en juego lo mejor de cada persona, para alcanzar su desarrollo personal.
Cuando vayamos profundizando en este arte, a través de diferentes post, nos daremos cuenta de qué manera se realiza este acompañamiento.

3.- ¿Coaching cristiano?

Por aquello de la «deformación profesional» permitidme, que acerque el coaching a la vivencia cristiana. Desde esta perspectiva, podríamos decir que el coaching sería la habilidad de acompañar el proceso de una persona o grupo, desplegando todas sus facultades, en su camino de cambio hacia la adquisición de su pleno desarrollo personal, teniendo como atmósfera vital la figura de Jesucristo. Algunos podrían decir que es capacidad de acompañar a otros para alcanza la santidad. Pues, sí. Si nuestra meta es la santidad, el coaching puede ayudarnos.
Como hemos podido percibir, el coaching se podría equiparar a lo que habitualmente en la Iglesia se ha llamado el acompañamiento espiritual, lo que ocurre es que en el coaching utilizamos una serie de técnicas concretas y un estilo propio.
Por lo cual, podemos concluir que, acompañamiento personal y coaching no son términos opuestos, ni siquiera desde el punto de vista cristiano. Al contrario, son términos equiparables o equivalentes. Y además concluimos que, puede perfectamente existir, lo que podríamos llamar, un coaching cristiano.

Cometas en el cielo (Para trabajar la amistad)

Sentida adaptación de la popular novela homónima de Khaled Hosseini. Curiosamente, aunque la obra original se escribió en inglés, y el guión de David Benioff también, la mayor parte de los diálogos del film son en dari y pastún, en aras del realismo. En esa línea los pasajes afganos resultan creíbles, no estamos ante un título exótico con decorados de cartón piedra y occidentales maquillados. Y las escenas en que se vuelan las cometas resultan excitantes, y ayudan a acometer (¿o habría que decir “acometar”? la dura trama.

El PDF con la ficha para trabajar la película puedes encontrarlo en nuestra Página de Cineforum. Disfrutadla y Difundidla.

Si alguien estuviera interesado en celebrar algún cineforum o trabajar alguna película o tema concreto en Sevilla, puede ponerse en contacto conmigo; bibliaycomunicacion@gmail.com