Cometas en el cielo (Para trabajar la amistad)

Sentida adaptación de la popular novela homónima de Khaled Hosseini. Curiosamente, aunque la obra original se escribió en inglés, y el guión de David Benioff también, la mayor parte de los diálogos del film son en dari y pastún, en aras del realismo. En esa línea los pasajes afganos resultan creíbles, no estamos ante un título exótico con decorados de cartón piedra y occidentales maquillados. Y las escenas en que se vuelan las cometas resultan excitantes, y ayudan a acometer (¿o habría que decir «acometar»? la dura trama.

El PDF con la ficha para trabajar la película puedes encontrarlo en nuestra Página de Cineforum. Disfrutadla y Difundidla.

Si alguien estuviera interesado en celebrar algún cineforum o trabajar alguna película o tema concreto en Sevilla, puede ponerse en contacto conmigo; bibliaycomunicacion@gmail.com

Dios se comunica, el hombre responde

Dios se da a conocer al hombre por medio del diálogo que mantiene con él. Poco a poco le ha ido comunicando su Palabra al hombre en lo que llamamos la Historia de la Salvación, en ella Dios habiblia dejado oír su voz. Por lo que el cristianismo no es una religión de palabra escrita, es la religión de la Palabra de Dios que se nos transmite por medio del Verbo encarnado y vivo.

En nuestra sección Cursos Bíblicos, puedes descargarte el PDF de este interesante tema en el que mostramos la relación existente entre el proceso comunicativo y la forma en que la Escuela de Animación Bíblica y Comunicación «San Pablo» suele explicar la introducción a la Sagrada Escritura en sus cursos de formación. Disfrutadlo y compartidlo.

Las reglas de la comunicación aplicadas a Jesús

1-Jesus predicando en sinagogaLo prometido es deuda. ¿No? Bueno, pues aquí esta la nueva entrada. Vamos a aplicar las reglas de la comunicación que compartimos en una entrada anterior a Jesús. Sí, al de Nazaret. Para ello me vuelvo a servir del mismo libro de Tonino Lasconi, Anunciadlo con los medios.

Jesús sorprende

Conocía seguramente la regla para sorprender y la practicaba. Su manera de presentarse en público causaba sorpresa. Todos se preguntaban: «¿Quién es este?», «¿Qué esto?», «Jamás hemos visto cosa igual». ¿Recordáis a Jesús en Nazaret? Después de haber leído, enrolló el libro, se lo dio al ayudante y se sentó, todos tenían sus ojos clavados en él. Y dijo: «Hoy se cumple ante vosotros esta Escritura» (Lc 4,21). ¡Ahí queda eso! ¿Podríamos imaginarnos algo más sorprendente? Los presentes se quedaron de piedra y, apenas consiguieron recobrar el aliento, lo sacaron de la sinagoga y lo llevaron hacia la cima del monte para despeñarlo.

Jesús dice una sola cosa

Y ¿qué es lo que dice? Vosotros me argumentaréis que todo su evangelio se resume en una frase muy breve: «Amaos unos a otros» (Jn 15,17). Todas sus acciones, sus signos, sus discursos, sus parábolas conducen a este mandamiento. Jesús no se dispersa, no abre paréntesis, no hace gala de su cultura, va derecho al grano. Esto es lo que significa ¡decir una sola cosa!

Jesús suscita emociones

No deja a nadie indiferente. La mujer grita entre la multitud: «¡Dichosa [sea] tu madre!» (Lc 11,27). Los fariseos y los escribas salen de la sinagoga llenos de rabia e intentan hacerlo callar. En los días… ordinarios, para hacer un milagro se hace rogar. En cambio, el sábado busca a alguien para curarlo, porque sabe que los fariseos se van a poner furiosos.

Jesús es sencillo, pero no vulgar

Su sencillez es desconcertante. Dice las cosas más altas con las palabras más sencillas, todos le entienden, y cuando topa con los que no quieren entender, con sus parábolas hace que no entiendan nada. leyendo la biblia, y especialmente los Evangelios, no he podido evitar pensar que Dios, para hablarnos a nosotros, ha elegido el camino más sencillo: los diálogos, las narraciones, las parábolas, las alegorías, los dichos… Nosotros para hablar con Dios recurrimos a discursos complicadísimos e incomprensibles, a razonamientos retorcidos, reservados a especialistas. Nosotros pretendemos explicar lo que es imposible de explicar.

A menudo he oído discursos banales, plagados de diminutivos (la Virgencita…), de superlativos (preciosísimo, santísimo, castísimo…)

Al leer el evangelio se tiene la impresión de escuchar el lenguaje de hoy. Cuando se escucha a ciertos hombres y mujeres de Iglesia, se tiene la impresión de vivir en el siglo XV. La parábola del buen samaritano (Lc 10,25-37), por ejemplo es una joya de sencillez comunicativa: no explica, hace reflexionar.

Jesús es siempre original

a veces es dulce: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11,28); a veces lacónico y breve, como dando a entender: «¿Quién me ha constituido juez o mediador entre vosotros?» (Lc 12,14), «¿Por qué me llamas bueno? El único bueno es Dios» (Lc 18,19). A veces saca el tema a partir de lo que sucede ante sus ojos: «la viuda que echa unos céntimos en el arca del templo» (Mc 12,41-44), otras veces, de la crónica de sucesos: la matanza ordenada por Pilatos y las dieciocho personas que perecieron debajo de la torre de Siloé (Lc 13,4). cuando advierte que las palabras no bastan, crea una escena: «el niño puesto en medio del círculo de los apóstoles» (Mt 18,1-4), o realiza gestos enormemente sorprendentes: el lavatorio de los pies (Jn 13,1-17).

Jesús da valor a la marca

En el sentido de que no olvida nunca el motivo último de sus gestos y sus palabras: manifestar la voluntad del Padre. No se pierde nunca en autocelebraciones, no se alaba a sí mismo, no se pierde en detalles, no confunde lo importante con lo marginal. Va derecho a la meta.

Jesús rompe las normas

Aunque reacciona siempre frente a los escribas, los fariseos y los sumos sacerdotes, en cambio, delante de Herodes no dice una palabra. Tal vez fuera Jesús el que inspiró el dicho que tanto les gusta a los comunicadores: «Si basta una palabra, no pronuncies un discurso; si basta un gesto, no digas una palabra, si basta el silencio, no hagas un gesto».

Jesús es un maestro, es el Maestro incluso en la comunicación.

Reglas de la comunicación

 

Toda actividad humana para que pueda desarrollarse satisfactoriamente tiene sus reglas o si lo preferís una serie de principios que deben cumplirse si queremos trabajar de manera eficaz. El trabajo de la Providencia, se lo dejamos a Dios. Nosotros vamos a poner nuestro granito de arena para conseguir que nuestra comunicación sea eficiente y logremos llega a las personas que están inmersas en la cultura de la comunicación. Bueno, pues, ahí van esas reglas. Espero que os sirvan para comunicaros mejor.

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1. Sorprender

El comunicador debe saber sorprender, porque la sorpresa es la chispa del interés. Para sorprender es necesario evitar las repeticiones, lo que puede darse por supuesto, lo previsible. No es difícil. Se necesitan dos elementos, que aparecerán en todos los puntos del esquema: convicción y preparación. Sin convicción no se va a ninguna parte. Sin preparación se cae inevitablemente en la rutina, en lo banal. Y la chispa del interés no se enciende.

2. Decir una cosa sola

Quien quiere hacer llegar demasiados mensajes, corre el riesgo de no hacer llegar ninguno. El refrán que dice: «Quien mucho abarca, poco aprieta», vale también para la comunicación. Naturalmente, esta regla se refiere al tiempo de comunicación. En una foto publicitaria, o en un vídeo de treinta segundos, se debe incidir sobre una cualidad del producto, sobre una sugestión que suscita en quien lo ve. Si pretendo decirlo todo, y apoyarme en un bosque de sentimientos, el producto se queda en el almacén.

3. Crear emociones

La comunicación no es una lección. Puedo explicar lo que es un río sin poner ni suscitar interés. Nadie lo tiene que comprar. Pero si quiero convencer a los que viven en sus orillas de que deben respetarlo, he de conseguir interesarlos emotivamente. Tanto más si mi intención es vender agua mineral.

4. Sencillos pero no vulgares

Es una de las reglas más difíciles de seguir. Es fácil se vulgares, chapuceros, desaliñados. Es muy difícil ser sencillos. La vulgaridad lanza las cosas al tuntún, tal como vienen, como caiga. La sencillez, por el contrario, es fruto de una búsqueda. Se obtiene prescindiendo con cuidado e inteligencia de todo lo que es superfluo, de todos los oropeles o de todo lo que no es estrictamente necesario.

5. Siempre originales

Algo ingenioso, que ha suscitado atención, por ejemplo: el comienzo simpático de un discurso, un golpe de efecto, una bella narración, un gesto simpático…, si se repite dos veces, pierde la mitad de su efecto. A la tercera huele a rancio. La cuarta resulta fastidioso.

6. Dar valor a la marca

La marca de lo que queremos «vender» (un coche, por ejemplo) debe ocupar el centro de atención. El comunicador no debe imponerse nunca a la marca. Su intrepidez, su inteligencia, sus capacidades o su trabajo deben ponerse al servicio de la marca, no pretender demostrar lo que él vale.

7. Romper las reglas

«¡¿Cómo?!», objetaréis vosotros. ¡Pues sí! La última regla de la comunicación es romper las reglas de la comunicación. Pero solamente quien las conoce bien y las sabe utilizar perfectamente puede romperlas, cambiarlas, alterarlas, para hacerlas más eficaces, sorprender, decir una cosa sola, crear emociones, ser sencillos y no vulgares, ser siempre originales y dar valor a la marca.

Todo esto está muy bien para quien vende jamones, jabones, desodorantes o electrodomésticos, pero ¿para los evangelizadores?

Si para vender cualquiera de las cosas anteriormente referidas, los comerciantes hacen tanto esfuerzo, ponen en marcha tanta inteligencia, tanto cuidado, tanto dinero… ¿Cuánto más debemos poner nosotros para dar a conocer a Jesús de Nazaret?

Y además, ¿os habéis dado cuenta de que Jesús era un auténtico comunicador? En un próximo post aplicaremos las reglas arriba reseñadas a la persona de Jesús de Nazaret, que en esto, también fue nuestro Maestro.

(Cf. Tonino Lasconi, Anunciadlo con los medios, Paulinas, Madrid 2007, págs. 44ss.

Francisco me sorprende

francisco1-saluda(1)Es curioso, pero desde que di como primicia la noticia de la elección del Papa Francisco por María Visión, éste no ha dejado de sorprenderme. A cada uno le habrá tocado la fibra según su propia sensibilidad. A mí me la ha tocado desde el punto de vista comunicativo.

En twitter soy seguidor de los tweets que aparece en @Pontifex_es, no todos los días pero cada dos o tres, se ve que no quiere saturarno, el Papa Francisco nos escribe. Conciso, escueto, breve, pero siempre cargado de sabiduría y experiencia. Y esto es lo que me ha llamado poderosamente la atención y me ha sorprendido: en la era digital, en la época de la cultura de la comunicación, Francisco nos pide, sobre todo a los jóvenes, que seamos testigos. Pero de qué forma, primero haciendo experiencia de Jesús y luego dando testimonio de esa experiencia. Dicho de otra manera ser contemplativos en la acción, o como diría san Ignacio: contemplativus in actione. Ir de la oración a la vida y de la vida a la oración. Es la única manera de ser creíbles en el mundo contemporáneo. Ya lo predecía, de alguna manera Karl Rahner:  El cristiano del siglo XXI será un místico o no será cristiano.

El cristiano del siglo XXI, el cristiano que vive en la época del ciberespacio, de la alta tecnología, de la comunicación activa y permanente deberá tener unos rasgos o características muy concretas; y a partir de todo esto que estamos comunicando ha venido a mi memoria unas palabras que el Papa Pablo VI dijo acerca del gran comunicador y fundador de la Familia Paulina, el Beato Santiago Alberione.

índice«Miradlo: humilde, silencioso, incansable, siempre alerta, siempre ensimismado en sus pensamientos que van de la oración a la acción (según la fórmula tradicional: ora et labora, reza y trabaja), siempre atento a escrutar los signos de los tiempos, es decir, las formas más geniales de llegar a las personas…, nuestro P. Alberione ha dado a la Iglesia nuevos instrumentos, nuevos medios, para vigorizar y ampliar su apostolado, nueva capacidad y nueva conciencia de la validez y de la posibilidad de su misión en el mundo moderno y con los medios moderno.»

No sé si el Papa Francisco conoció a Alberione, pero que ha sabido encarnar el ideal que éste quiso inculcarnos a sus hijos e hijas no me cabe la menos duda: a los hechos me remito, o mejor, a los tweets. Aquí os dejo algunos de ellos para que cada uno podamos reflexionarlos y sacar conclusiones.

«Adorar a Dios es aprender a estar con Él, ponerlo en el centro de la vida y despojarnos de nuestros ídolos escondidos.»

«Recordémoslo bien todos: no se puede anunciar el Evangelio de Jesús sin el testimonio concreto de vida.»

«Ser cristianos no se reduce a seguir los mandamientos, sino a dejar que Cristo tome posesión de nuestra vida y la transforme.»

«Estar con Jesús exige salir de nosotros mismos, de un modo de vivir cansino y rutinario.»

Gracias Dios mío porque no dejas de sorprenderme. Hasta pronto.

Presentación del libro «La Biblia compartida»

Fue, Barcelona, el primer lugar. Después Madrid, a continuación Roma, luego Tarragona y por fin en… Poco a poco se va presentando en distintos lugares. Así es queridos cibernautas, ha salido a la luz un nuevo libro sobre la Biblia y sus autores lo van presentando en un lugar y otro: La Biblia compartida, editado por la Editorial San Pablo.

Si me lo permitís, no es un libro más. Es un libro esperado e imprescindible para todos aquellos que deseamos que la Biblia sea la que anime toda la acción pastoral de la Iglesia. De eso, precisamente trata este libro. Una obra de tal envergadura era imposible que fuese realizada por una sola persona por lo que nos encontramos aquí con una obra «coral a nueve voces», espléndidamente dirigida por Javier Velasco Arias. Nueve personas, de distintos lugares, con distintas sensibilidades y diversos campos de formación. Todos ellos, sin duda enamorados de la Palabra de Dios.

Justino Martínez. Misionero Comboniano, reside en Fortaleza (Brasil) desde allí nos habla de un sueño, de una iniciativa, de una realidad: «Despertar las semillas de la Palabra». Todo aquel que pretenda crear un grupo bíblico o iniciarse en la animación bíblica no debería dejar pasar la oportunidad de leer este capítulo. Él nos enseña el método, pero sobre todo, nos enseña la labor cotidiana que debemos llevar a cabo para que la Palabra de Dios entusiasme, enamore contagie, transforme las personas, los grupos, las comunidades…

Frances Ramis por su parte nos analiza la importancia que tuvo el Concilio Vaticano II (recordemos que estamos en su 50 aniversario) y más concretamente de la constitución dogmática Dei Verbum en el desarrollo de los estudios bíblicos, en la animación bíblica, en el conocimiento de la Palabra de Dios. Subraya, además, la importancia de otros dos documentos de suma importancia en este proceso, La interpretación de la Sagrada escritura en la vida de la Iglesia, y la Exhortación potsinodal Verbum domini.

Javier Velasco. Nos quiere hacer caer en la cuenta de que nada es ajeno a la Palabra de Dios, puesto que ella está en el centro de toda la acción pastoral, si queremos que esta sea cristiana.

Pedro Barrado. Nos introduce en un tema añejo y a la ve nuevo: La lectio Divina. Nos guía en un recorrido por los orígenes, la historia y la importancia de la Lectura orante de la Palabra; iniciándonos en su práctica.

Quique Fernández. Una catequesis que no se sirva de la Palabra como fuente de inspiración, como lectura frecuente, como lugar de diálogo entre los catequizados y el Señor no sirve. Está es la tesis principal que nos esboza Quique en su capítulo.

Pepe Pedregosa. Religioso paulino y experto en comunicación, aporta una serie de claves y pautas para el uso de algunos medios de comunicación en la animación bíblica.

Florencio Abajo, nos relata su experiencia personal en la Federación Bíblica Católica, la cual acoge múltiples iniciativas e instituciones de todo el mundo, relacionadas con el apostolado bíblico y la animación bíblica de la pastoral.

Maria de l’Esperança Amil-Rocamora, nos habla del estado en el que se encuentran los estudios bíblicos o la investigación bíblica con respecto y en consonancia con las demás ramas del saber teológico. Defenderá la necesidad del componente pastoral en los estudios bíblico superiores.

Por último, y no por ello menos importantes, la profesora Nuria Calduch-Benages, nos introducirá en los dos momentos del único proceso interpretativo de la Sagrada Escritura: la exégesis y la hermenéutica. La investigación y la labor científica no pueden estar reñidas con una hermenéutica de actualización y popularización de los textos.

Por tanto, como podéis apreciar un libro completo, interdisciplinar y esencial. Sin olvidar el rigor científico sus autores han pretendido sobre todo que sea un instrumento que ayude a acercar la Palabra de Dios a todos los hombre y mujeres de nuestro tiempo.

Ahora solo queda que innumerables lectores se acerquen con pasión a esta obra que promete no defraudar.

Teología de la Comunicación

Diego de Formosa, en la pestaña de Biblia nos preguntaba si la comunicación es un don de Dios o no. Lo cual me ha movido a escribiros esta nueva entrada acerca de la Teología de la Comunicación. Espero que sigamos profundizando en el tema en otros post.

Partimos de una premisa: la primera acción de Dios es un acto de comunicación. Para mostrar de una manera objetiva esto que os estoy diciendo, quisiera que nos detuviéramos en la primera página de la Biblia, concretamente en el capítulo 1 del Génesis. En el versículo 3, de dicho capítulo dice: “Entonces dijo Dios”. Llamo la atención del lector acerca de la segunda palabra que aparece en el texto. Decir, según el diccionario de la RAE, significa: Manifestar con palabras un pensamiento. Y esta manifestación no cabe duda que es un acto de comunicación. Si me lo permitís voy a someter esta definición y la perícopa señalada más arriba al proceso comunicativo. Algo que todos nosotros conocemos y que podemos explicar así.

El emisor es Dios, el cual quiere tranmitir un mensaje, que es ese pensamiento transmitido con palabras, el receptor es el universo (mundo, animales, plantas, ser humano…). El código que utiliza es la palabra, que todos conocemos y el canal ese viento dibino que aleteaba sobre las aguas. Y este proceso de comunicación se repite a lo largo del capítulo 1 del Génesis en diferentes versículos.

Pero éste no es el único acto comunicativo de Dios. Toda la Sagrada Escritura está salpicada de actos comunicacitivos de Dios. Y con quien más se comunica es con el ser humano: Adán y Eva, Noé, la torre de Babel, Abrahán y Sara, Isaac y Rebeca, Jacob y Raquel, José, Moisés, los jueces, los profetas, Jesús de Nazaret (el gran comunicador), los apóstoles… Toda la Escritura es la gran historia de la comunicación de Dios con el ser humano. Os invito a todos los cibernautas a que leais en clave de comunicación la Sagrada Escritura. Leer la Biblia señalando o subrayando aquellas palabras que tienen que ve ocn la comunicación sobre todo el verbo decir, pero también oír, escuchar, responder, replicar, explicar… Os daréis cuenta como desde el punto de vista bíblico lo que estoy afirmando tiene su fundamento.

Por tanto, podemos decir que la comunicación es una de las características que Dios tiene. Y, entonces, la ciencia que se ocupa de Dios, de sus atributos, características y perrfecciones, debería ocuparse también de la comunicación. La pena es que en curriculum de los estudios eclesiásticos no existe una asignatura que trate de este tema. Ni siquiera se enseña a nuestros futuros pastores en los seminarios o facultades de teología como utilizar los medios de comunicación social en su labor pastoral. Únicamente, conozco un sitio en el que se imparte un seminario en el Ciclo Institucional de Teología relacionado con los medios de comunicación, es el Centro Teológico San Agustín en Los Negrales – El Escorial (Madrid). Pero sigamos con nuestro discurso.

La materia que nos ocupa es la teología de la comunicación. Que podríamos definir, según nuestro gran amigo Felicísimo Martínez, en su libro Teología de la Comunicación, como la ciencia que estudia y reflexiona acerca de la comunicación humana y su relación con la experiencia de Dios.

Y nadie puede dudar de la comunicación del ser humano y que esta es una forma de relacionarse con Dios y de vivir experiencias diversas entre Dios y el ser humano.

Gracias a Dios en la Iglesia nos vamos haciendo cada vez más conscientes de la importancia que tiene la comunicación. Y la Doctrina Social de la Iglesia reflexiona y se hace eco de este fenómeno, sobre todo desde el Concilio Vaticano II con el Decreto Inter Mirifica.

Pero además, desde el punto de vista sociológico, nadie puede negar que en la actualidad nuestra sociedad es la sociedad de la comunicación. Los instrumentos de comunciación nos rodean por doquier y son ademas un medio de evangelizar insustituible en el mundo de hoy. Creo que poco a poco podremos ir profundizando en el tema. Sobre todo si vemos que es de interés para nuestro ciberlectores. Espero que sigamos en comunicación. Un abrazo.

 

La comunicación digital y la Biblia

Traigo hoy a nuestras cibernéticas páginas, un pequeño artículo de Mirta Cortés Tapia acerca de los dos temas principales de nuestro blog. Espero que sea de utilidad para muchos de vosotros. como siempre para temas relacionados con la biblia y la comunicación o para la preparación y realización de algún taller sobre biblia y comunicación, no dudes en ponerte en contacto conmigo: vocaciones@sanpablo.es

Los periódicos en Estados Unidos ya no tienen la penetración del pasado. Los suscriptores los han abandonado por nuevas formas de comunicación. Hay Blogs que tienen más lectores que un periódico. Twitter con sus mensajes de 140 caracteres fue el medio preferido de millones de personas para enterarse sobre la epidemia H1N1. Hoy día, los lectores prefieren otros medios para recibir la información; medios que no solo le proveen la información, sino que los interconectan con otras fuentes.

¿Cuál será el futuro de La Biblia, publicada en papel, ante este cambio? La Biblia ha tenido varias etapas en la historia de su difusión.

* La oral

* La escrita

* La imprenta

* La digital

La era oral: En la era oral el mensaje era comunitario y se compartía lo que se había recibido. La palabra oral como medio de comunicación estimulaba el oído antes que la vista, involucrando sensorial y emocionalmente al oyente e integrándolo así a su comunidad de creyentes. Debido a las inexactitudes se pasó al pergamino escrito con la desventaja que la mayoría de la gente de esa época no sabía leer.

La era escrita: Las copias de las Sagradas Escrituras eran hechas una a una por los monjes copistas. Para reproducir las cerca de tres millones de letras, 31 mil versículos y 119 mil capítulos, los monjes gastaban, en promedio, de 12 a 15 meses. Todo ese lento proceso, más las ilustraciones recargadas, hojas fileteadas en oro y tapas bien trabajadas, tornaban el texto sagrado en algo inaccesible para el pueblo. El costo de una Biblia equivalía a una pequeña propiedad rural. Cuando se inventó la imprenta el mensaje de Dios se hizo masivo.

La era de la imprenta. La prensa de Gutenberg en el siglo XV, posibilitó la reproducción y rápida difusión del Libro reproducir las cerca de tres millones de letras, 31 mil versículos y 119 mil capítulos, los monjes gastaban, en promedio, de 12 a 15 meses. Todo ese lento proceso, más las ilustraciones recargadas, hojas fileteadas en oro y tapas bien trabajadas, tornaban el texto sagrado en algo inaccesible para el pueblo. El costo de una Biblia equivalía a una pequeña propiedad rural. Cuando se inventó la imprenta el mensaje de Dios se hizo masivo. Sagrado en el mundo. El primer libro impreso por Gutenberg en Alemania, en 1458, fue la Biblia. La prensa de Gutenberg posibilitó que, a partir de tipos móviles individuales, los textos fueran montados e impresos manualmente. Después de la impresión, las letras eran guardadas y organizadas por tamaño y forma, pudiendo ser utilizadas en nuevas impresiones. En 1454, Gutenberg comenzó los preparativos para la impresión de la Biblia, lo que llevó cerca de tres años para su finalización. Con un equipo de 12 ayudantes, en tres años Gutenberg imprimió cerca de 250 ejemplares de la Biblia en latín.

La era digital: Moisés subió al Monte y bajo con las tablas que presentaban los diez mandamientos. Recientemente en una conferencia de prensa Jeffrey Bezos, CEO de Amazon.com también presentó una tabla pero no bajó de un monte, ni tenía una misión sagrada. La tabla de Bezos se llama Kindle DX, es de 9.7 pulgadas y cuesta $489. Es un lector de libros electrónicos que optimizará la lectura diaria de periódicos (costo de subscripción $14.99 al mes) y la de los 285,000 libros electrónicos disponibles en Amazon.com. Le llaman la Ipod del mundo del libro. La edición anterior, Kindle 2, mostraba los libros en el tamaño de un libro de tapa flexible. El nuevo Kindle DX, favorece la presentación de gráficas y colores que contienen muchos libros de textos universitarios. Gracias a un acelerómetro las gráficas pueden ver vistas de lado o de diferentes formas. Su pantalla no provoca el cansancio de la vista que ocasionaban las pantallas LCD que movían a los lectores a imprimir el libro para seguir leyéndolo. ¿Estamos ante el nacimiento de una tecnología que permitirá a los estudiantes universitarios llevar a sus salones de clase una liviana tabla electrónica en vez de una mochila llena de pesados libros impresos en papel que cuestan una fortuna? Apple ha vendido más de 200 millones de Ipods. ¿Podrá Kindle superarlo? En la actualidad 35% de los libros que vende Amazon son electrónicos. Usted puede escuchar una entrevista en la TV con un autor, conectarse a Amazon y antes de que termine la entrevista comenzar a leer el libro mencionado. Los libros se pueden descargar en 60 segundos y no necesita una computadora para hacerlo. Algunos analistas han proyectado que 20% de los ingresos de Amazon en 2012 vendrán de la venta de Kindle y sus libros electrónicos.

Fuente: http://labibliaweb.com/?tag=sagradas-escrituras
Mirta Cortés Tapia  Bibliotecóloga Procesos Técnicos

Silencio y Palabra: Camino de Evangelización

Querido amigos: el próximo domingo, celebramos un acontecimiento muy importante, aunque bastante olvidado: la 46 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Seguramente que en muchos ambientes de nuestra Iglesia siquiera harán mención de ella, y eso que es la única Jornada Mundial instituida por el Concilio Vaticano II. Pero no es momento de lamentarse, sino de motivarse, por ello os ofrezco el mensaje del Santo Padre, Benedicto XVI, para esta Jornada, invitándoos a leerlo, meditarlo y ponerlo en práctica. Un abrazo muy fraterno para todos.

[Domingo 20 de mayo de 2012]

Queridos hermanos y hermanas:

Al acercarse la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales de 2012, deseo compartir con vosotros algunas reflexiones sobre un aspecto del proceso humano de la comunicación que, siendo muy importante, a veces se olvida y hoy es particularmente necesario recordar. Se trata de la relación entre el silencio y la palabra: dos momentos de la comunicación que deben equilibrarse, alternarse e integrarse para obtener un auténtico diálogo y una profunda cercanía entre las personas. Cuando palabra y silencio se excluyen mutuamente, la comunicación se deteriora, ya sea porque provoca un cierto aturdimiento o porque, por el contrario, crea un clima de frialdad; sin embargo, cuando se integran recíprocamente, la comunicación adquiere valor y significado.

El silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido. En el silencio escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento, comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos cómo expresarnos. Callando se permite hablar a la persona que tenemos delante, expresarse a sí misma; y a nosotros no permanecer aferrados sólo a nuestras palabras o ideas, sin una oportuna ponderación. Se abre así un espacio de escucha recíproca y se hace posible una relación humana más plena. En el silencio, por ejemplo, se acogen los momentos más auténticos de la comunicación entre los que se aman: la gestualidad, la expresión del rostro, el cuerpo como signos que manifiestan la persona. En el silencio hablan la alegría, las preocupaciones, el sufrimiento, que precisamente en él encuentran una forma de expresión particularmente intensa. Del silencio, por tanto, brota una comunicación más exigente todavía, que evoca la sensibilidad y la capacidad de escucha que a menudo desvela la medida y la naturaleza de las relaciones. Allí donde los mensajes y la información son abundantes, el silencio se hace esencial para discernir lo que es importante de lo que es inútil y superficial. Una profunda reflexión nos ayuda a descubrir la relación existente entre situaciones que a primera vista parecen desconectadas entre sí, a valorar y analizar los mensajes; esto hace que se puedan compartir opiniones sopesadas y pertinentes, originando un auténtico conocimiento compartido. Por esto, es necesario crear un ambiente propicio, casi una especie de “ecosistema” que sepa equilibrar silencio, palabra, imágenes y sonidos.

Gran parte de la dinámica actual de la comunicación está orientada por preguntas en busca de respuestas. Los motores de búsqueda y las redes sociales son el punto de partida en la comunicación para muchas personas que buscan consejos, sugerencias, informaciones y respuestas. En nuestros días, la Red se está transformando cada vez más en el lugar de las preguntas y de las respuestas; más aún, a menudo el hombre contemporáneo es bombardeado por respuestas a interrogantes que nunca se ha planteado, y a necesidades que no siente. El silencio es precioso para favorecer el necesario discernimiento entre los numerosos estímulos y respuestas que recibimos, para reconocer e identificar asimismo las preguntas verdaderamente importantes. Sin embargo, en el complejo y variado mundo de la comunicación emerge la preocupación de muchos hacia las preguntas últimas de la existencia humana: ¿quién soy yo?, ¿qué puedo saber?, ¿qué debo hacer?, ¿qué puedo esperar? Es importante acoger a las personas que se formulan estas preguntas, abriendo la posibilidad de un diálogo profundo, hecho de palabras, de intercambio, pero también de una invitación a la reflexión y al silencio que, a veces, puede ser más elocuente que una respuesta apresurada y que permite a quien se interroga entrar en lo más recóndito de sí mismo y abrirse al camino de respuesta que Dios ha escrito en el corazón humano.

En realidad, este incesante flujo de preguntas manifiesta la inquietud del ser humano siempre en búsqueda de verdades, pequeñas o grandes, que den sentido y esperanza a la existencia. El hombre no puede quedar satisfecho con un sencillo y tolerante intercambio de opiniones escépticas y de experiencias de vida: todos buscamos la verdad y compartimos este profundo anhelo, sobre todo en nuestro tiempo en el que “cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales” (Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2011)

Hay que considerar con interés los diversos sitios, aplicaciones y redes sociales que pueden ayudar al hombre de hoy a vivir momentos de reflexión y de auténtica interrogación, pero también a encontrar espacios de silencio, ocasiones de oración, meditación y de compartir la Palabra de Dios. En la esencialidad de breves mensajes, a menudo no más extensos que un versículo bíblico, se pueden formular pensamientos profundos, si cada uno no descuida el cultivo de su propia interioridad. No sorprende que en las distintas tradiciones religiosas, la soledad y el silencio sean espacios privilegiados para ayudar a las personas a reencontrarse consigo mismas y con la Verdad que da sentido a todas las cosas. El Dios de la revelación bíblica habla también sin palabras: “Como pone de manifiesto la cruz de Cristo, Dios habla por medio de su silencio. El silencio de Dios, la experiencia de la lejanía del Omnipotente y Padre, es una etapa decisiva en el camino terreno del Hijo de Dios, Palabra encarnada… El silencio de Dios prolonga sus palabras precedentes. En esos momentos de oscuridad, habla en el misterio de su silencio” (Exhort. ap.Verbum Domini21). En el silencio de la cruz habla la elocuencia del amor de Dios vivido hasta el don supremo. Después de la muerte de Cristo, la tierra permanece en silencio y en el Sábado Santo, cuando “el Rey está durmiendo y el Dios hecho hombre despierta a los que dormían desde hace siglos (cf. Oficio de Lecturas del Sábado Santo), resuena la voz de Dios colmada de amor por la humanidad.

Si Dios habla al hombre también en el silencio, el hombre igualmente descubre en el silencio la posibilidad de hablar con Dios y de Dios. “Necesitamos el silencio que se transforma en contemplación, que nos hace entrar en el silencio de Dios y así nos permite llegar al punto donde nace la Palabra, la Palabra redentora” (Homilía durante la misa con los miembros de la Comisión Teológica Internacional, 6 de octubre 2006). Al hablar de la grandeza de Dios, nuestro lenguaje resulta siempre inadecuado y así se abre el espacio para la contemplación silenciosa. De esta contemplación nace con toda su fuerza interior la urgencia de la misión, la necesidad imperiosa de “comunicar aquello que hemos visto y oído”, para que todos estemos en comunión con Dios (cf. 1 Jn 1,3). La contemplación silenciosa nos sumerge en la fuente del Amor, que nos conduce hacia nuestro prójimo, para sentir su dolor y ofrecer la luz de Cristo, su Mensaje de vida, su don de amor total que salva.

En la contemplación silenciosa emerge asimismo, todavía más fuerte, aquella Palabra eterna por medio de la cual se hizo el mundo, y se percibe aquel designio de salvación que Dios realiza a través de palabras y gestos en toda la historia de la humanidad. Como recuerda el Concilio Vaticano II, la Revelación divina se lleva a cabo con “hechos y palabras intrínsecamente conexos entre sí, de forma que las obras realizadas por Dios en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y los hechos significados por las palabras, y las palabras, por su parte, proclaman las obras y esclarecen el misterio contenido en ellas” (Dei Verbum2). Y este plan de salvación culmina en la persona de Jesús de Nazaret, mediador y plenitud de toda la Revelación. Él nos hizo conocer el verdadero Rostro de Dios Padre y con su Cruz y Resurrección nos hizo pasar de la esclavitud del pecado y de la muerte a la libertad de los hijos de Dios. La pregunta fundamental sobre el sentido del hombre encuentra en el Misterio de Cristo la respuesta capaz de dar paz a la inquietud del corazón humano. Es de este Misterio de donde nace la misión de la Iglesia, y es este Misterio el que impulsa a los cristianos a ser mensajeros de esperanza y de salvación, testigos de aquel amor que promueve la dignidad del hombre y que construye la justicia y la paz.

Palabra y silencio. Aprender a comunicar quiere decir aprender a escuchar, a contemplar, además de hablar, y esto es especialmente importante para los agentes de la evangelización: silencio y palabra son elementos esenciales e integrantes de la acción comunicativa de la Iglesia, para un renovado anuncio de Cristo en el mundo contemporáneo. A María, cuyo silencio “escucha y hace florecer la Palabra” (Oración para el ágora de los jóvenes italianos en Loreto, 1-2 de septiembre 2007), confío toda la obra de evangelización que la Iglesia realiza a través de los medios de comunicación social.

Vaticano, 24 de enero 2012, fiesta de San Francisco de Sales

BENEDICTUS PP. XVI

Tomado de:  http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/communications/documents/hf_ben-xvi_mes_20120124_46th-world-communications-day_sp.html

FELIZ PASCUA

Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza

a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado que a las ovejas salva,

a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte en singular batalla

y, muerto el que es la Vida,

triunfante se levanta.

¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?

A mi Señor glorioso, la tumba abandonada,

los ángeles testigos, sudarios y mortaja.

¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea, allí el Señor aguarda;

allí veréis los suyos la gloria de la Pascua.

Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia

que estás resucitado; la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate de la miseria humana

y da a tus fieles parte en tu victoria sana.

Amén. Aleluya.