Lectio Divina del domingo XV del Tiempo Ordinario

VERDAD – LECTURA (Mt 13,1-23)

Nos encontramos hoy para orar un extensísimo texto en el que se nos narra la conocida parábola del sembrador. Para facilitar la lectura, la comprensión y por supuesto la oración vamos a dividir el texto en varias partes.
1.- Introducción al discurso parabólico (13,1-3a).
2.- La parábola del sembrador (13,3b-9).
3.- El por qué Jesús habla en parábolas (13,10-17).
4.- Explicación de la parábola del sembrador (13,18-23).

1.- Introducción al discurso parabólico (13,1-3a).
Nos encontramos fuera de la casa, recordemos se encontraba en ella desde Mt 9,28. Jesús se separa de la multitud. El hecho de presentarlo subido en la barca parece responder al deseo de Mateo de presentarlo como Maestro. La multitud escucha lo que Jesús enseña. Sólo los discípulos en un segundo momento se acercarán a él (13,10), para recibir una explicación más precisa acerca de la parábola. Son ellos, los que siguen a Jesús quieres pueden profundizar en ella. Jesús se puso a hablar en parábolas que para ser comprendidas en su justa medida necesitan, en la mayoría de las ocasiones, de una explicación.

2.- La parábola del sembrador (13,3b-9).
El título de la parábola viene dado por el mismo Jesús (13,18.). Con ello muestra un especial interés por las semillas que el agricultor siembra con vistas a la cosecha futura.
Hemos de tener en cuenta que, en la época de Jesús, no existían los grandes latifundios que podemos encontrar en algunos lugares de España. Al contrario, eran pequeñas extensiones de terreno, delimitadas por senderos rodeados en muchas ocasiones por piedras o zarzas. Por lo que, es explicable que algunas semillas cayeran entre ellas; y, por lo tanto, se perdieran.
El contexto en el que Jesús narra esta parábola es bien concreto. Se encontraba predicando la llegada del Reino por medio de su palabra, que debía ser escuchada y puesta en práctica. No es la primera vez que se compara la palabra de Dios con la semilla, ya lo hizo el profeta Isaías (Is 55,10s).
Una vez que el agricultor a concluido su trabajo de siembra es necesario esperar a la cosecha. La cual será diversa dependiendo del lugar en el que hayan caído las semillas. Algunas darán fruto, pero otras se perderán.
Jesús concluye con un desafío hacia sus interlocutores: «¡El que tenga oídos para oír que oiga!» (13,9). Es decir los que quieran escuchar y cumplir mi palabra que lo hagan.

3.- El porqué Jesús habla en parábolas (13,10-17).
La pregunta de los discípulos es lógica: «¿Por qué les hablas en parábolas?» (13,10). Refiriéndose a los que están fuera del círculo de los discípulos de Jesús. Estos acogen su palabra y la intentan poner en práctica, los otros, sobre todo los dirigentes de Israel, le rechazan. Los dirigentes de Israel miran y no ven, oyen pero no escuchan ni quieren entender, haciendo alusión al profeta Isaías (Is 6,9ss). Y con esta actitud corren el riesgo de perder incluso lo que puedan llegar a entender.
Mediante las parábolas, Jesús puede dejarse entender mejor por aquellos que lo escuchan, éstas pueden ayudar a una comprensión más clara del mensaje del Reino, pero hay que estar abiertos a acoger dicho mensaje y dispuesto a ponerlo en práctica. Jesús no pone frente a nuestra propia vida, mediante ejemplos sencillos, para que podamos entender mejor lo que en ella nos ocurre, pero hemos de abrir la mente y el corazón para dejarnos atrapar por el mensaje de Jesús. En términos de comunicación podríamos decir que tenemos que estar dispuestos a apartar el ruido de nuestro proceso comunicativo, cuando el emisor nos está enviando un mensaje que podemos decodificar perfectamente pues entendemos su código.
Dichosos, bienaventurados, felices son aquellos que acogen en su corazón y en su vida la palabra de Jesús.

4.- Explicación de la parábola del sembrador (13,18-23).
Ahora Jesús quiere que sus discípulos entiendan verdaderamente el significado de la parábola que acaba de contar.
La palabra del reino es anunciada para todos, pero algunos no la quieren entender.
A todos se nos da la oportunidad de conocer el Reino, pero los que tienen el corazón endurecido se dejan arrebatar la palabra por el maligno. Estos son los que rechazan de plano a Jesús.
Pero, también nos puede ocurrir que acojamos la palabra, como «buenos discípulos», con alegría, tenemos la posibilidad de recoger el fruto de la misma, pero cuando llegan los momentos de dificultad la claudicamos. Creemos en Jesús y en su palabra mientras la vida nos sonríe, pero cuando llegan las contrariedades preferimos arrojar la toalla y no dar la cara. No estamos dispuestos a seguirle por el camino hacia la cruz.
Otros también la acogemos, pero las preocupaciones diarias, nuestro deseo de tener más y más, ahogan la palabra.
Solo aquel que sea capaz de identificarse plenamente con la palabra, que se deje transformar por ella, que la escucha, la acoge, la comprende y la pone en práctica es verdadero discípulo y puede llegar a identificarse totalmente con el Maestro.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, frase, palabra o versículo han tocado tu corazón? ¿Por qué? ¿Qué crees que quiere decirte Dios Padre en este momento concreto de tu vida?
  • ¿Cuál es mi actitud cuando se me anuncia la Palabra, cuando la leo?
  • ¿Con qué situación me encuentro más identificado?
  • ¿Escucho, acojo, comprendo e intento poner en practica en mi vida cotidiana la Palabra de Jesús?

VIDA – ORACIÓN

  • Pido perdón a Dios por las veces que mantengo mis oído sordos ante el anuncio de su palabra.
  • Pido al Espíritu Santo que me asista y ablande mi corazón, transformando en un corazón de carne que sea capaz de acoger la Palabra.
  • Pido a Jesús fuerza para poner en práctica su Palabra.
  • Doy gracias al Padre, por haberme escogido y regalarme la Palabra de Jesús cada día.

El señor de las moscas

Con motivo de una guerra, los niños de una región inglesa son evacuados en avión. Uno de los aparatos sufre una avería y cae al mar, cerca de una isla desierta. Los niños supervivientes llegan a moscasla isla, llevando consigo al piloto que está malherido. En tal circunstancia, no tendrán más remedio que organizarse si quieren sobrevivir… Adaptación de la novela homónima del premio Nobel de literatura William Golding. (FILMAFFINITY).

En nuestra sección de cineforum podrás descargarte el PDF para realizar un cineforum acerca de esta película. Además encontrarás otras fichas sumamente interesantes que desde la Escuela de Animación Bíblica y Comunicación queremos poner a vuestra disposición. Disfrutadlas y difundidlas.

Unos dias de desierto

Desierto2Una espuerta de pan, algunos dátiles, agua, la Biblia. Un día de camino: una gruta. Un sacerdote celebra la santa misa, y después se marcha, dejando en la gruta, sobre un altar de piedras, la eucaristía. Así, durante una semana, quedaremos solos con la eucaristía expuesta día y noche.

Silencio en el desierto, silencio en la gruta, silencio en la Eucaristía. No hay oración tan difícil como la adoración de la Eucaristía. En ella la naturaleza se rebela con todas sus fuerzas.

Ponerse ante lo que tiene el aspecto de pan y decir: «Ahí está Cristo vivo y verdadero», es pura fe.

Pero nada alimenta más que la fe pura; y la oración de la fe es la verdadera oración.

Es el encuentro con Dios más allá de de la sensibilidad, más allá de la fantasía, más allá de la naturaleza.

Y es éste el primer aspecto del despojamiento. Mientras que mi oración permanezca anclada en el gusto, serán fáciles los altibajos; las depresiones seguirán a los entusiasmos efímeros. Será suficiente un dolor de muelas par liquidar todo el fervor religioso debido a un poco de esteticismo o a una emoción sentimental.

«Tienes que despojar tu oración», me dijo el maestro de novicios. «Tienes que simplificar, desintelectualizar. Ponte ante Jesús como un pobre: sin ideas, pero con fe viva. Permanece inmóvil en un acto de amor delante del Padre. No trates de alcanzar a Dios con la inteligencia: no lo conseguirás nunca; alcánzalo con el amor: esto es posible».

La batalla no es fácil […]. Después de algunas horas -o de algunos días- de esta gimnasia, el cuerpo se calma. Al ver que la voluntad rehúsa el placer sensible, ya no lo busca; se hace pasivo. Los sentidos se adormecen. el comer poco, el velar mucho y el orar con humilde insistencia hacen de la casa del alma una morada silenciosa, pacificada. Los sentidos duermen […]. Entonces la oración se convierte en algo serio, aunque doloroso y árido. Tan serio que ya no se puede pasar sin ella.

Carlos Carretto, Cartas del Desierto, Ediciones Paulinas, Madrid 1974.

Lectio Divina del IV Domingo de Pascua

 

VERDAD – LECTURA 

Nos encontramos con un tema ya tratado en el evangelio de Juan: las ovejas (Jn 2,15;5,2). Las ovejas para el cuarto evangelista representan al pueblo de Israel dominado por sus propios dirigentes. Continúa, además, dirigiéndose a los mismos receptores que en el episodio contado anteriormente del ciego de nacimiento, es decir, a los fariseos.

Poco a poco, por medio, de una comparación Jesús va mostrando a sus interlocutores que él es la única alternativa para la salvación.

El aprisco es la representación de la institución judía, dentro de ella algunos individuos se han arrogado puestos para los que no tenían ningún derecho, por lo que en realidad son ladrones y bandidos que utilizan todas las «armas» a sua alcance para someter al pueblo y seguir sumiendolo en la miseria.

Sólo existe una manera legítima para acercarse a las ovejas: entrando por la puerta. Todo aquel que no haya entrado por la puerta, se acerca a las ovejas de manera ilegítima, y según Jesús con la clara intención de explotarlas.

A los que no entran por la puerta, ladrones y bandidos, sino saltando por otra parte se opone el pastor, el cual es reconocido por el guarda y las ovejas. El pastor es Jesús. El personaje del pastor aparece ya como figura mesiánica sobre todo en los Profetas del Antiguo Testamento (p.e. Ez 34,23s). El pastor entra en el aprisco para cuidar de sus ovejas no para explotarlas o sacar algún beneficio de ellas. Por eso ellas reconocen su voz.

Pero, además, el pastor llama a cada una por su nombre, las conoce a todas y a cada una de ellas de forma personal e individual. Jesús llamando a cada una de las oveas por su nombre, les ofrece la alternativa de salir de la institución judía para entrar en el camino de la libertad y de la vida, aunque este no esté excento de dificultades y obstáculos. Jesús llama a cada una de las ovejas a su seguimiento.

Una vez que las ovejas han reconocido la voz del pastor, es imposible que escuchen la voz de un extraño, lo más lógico es que huyan de él; porque es el pastor quien conduce a su rebaño a verdes pastos y no al matadero.

Ante la cerrazón de los dirigentes judíos, Jesús continúa con otra comparación: la puerta. El único lugar por el que se puede acceder a la salvación es por la puerta que es Jesús. Aquel que dé su adhesión a Jesús y le siga, aquel que atraviese la puerta, encontrará la salvación. Podrá entrar y salir libremente y encontrará pastos verdes, encontrará la vida.

Los ladrones únicamente viene a robar y a quitar la vida a las ovejas. Jesús, sin embargo ha venido para dar vida plena y a darla en abundancia.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase… ha tocado mi corazón? ¿Qué quiere decirme Dios con él en este momento concreto de mi vida?

  • ¿Reconozco la voz del Pastor?

  • ¿Me dejo conducir por la voz del Pastor y le sigo?

  • ¿Facilito a los demás que puedan conocer la voz del Pastor?

  • ¿Soy yo, como Jesús, puerta por la que los demás pueden entrar y salir para encontrar verdes pastos o por el contrario soy muro que nadie puede atravesar?

VIDA – ORACIÓN

Oramos juntos con el Salmo 23:

El Señor es mi pastor;

nada me falta.

En verdes praderas me hace descansar,

a las aguas tranquilas me conduce,

me da nuevas fuerzas

y me lleva por caminos rectos,

haciendo honor a su nombre.

Aunque pase por el más oscuro de los valles,

no temeré peligro alguno,

porque tú, Señor, estás conmigo;

tu vara y tu bastón me inspiran confianza.

Me has preparado un banquete

ante los ojos de mis enemigos;

has vertido perfume en mi cabeza,

y has llenado mi copa a rebosar.

Tu bondad y tu amor me acompañan

a lo largo de mis días,

y en tu casa, oh Señor, por siempre viviré.

 

IIª Jornadas Bíblicas en Sevilla

Cartel 2as jornadas Sevilla v3Por segundo año consecutivo se celebran en Sevilla unas Jornadas bíblicas organizadas por la Escuela de Animación Bíblica San Pablo en las que colaboran la Escuela de Animación bíblica de Barcelona, la Parroquia de San Sebastián y varios miembros de la Asociación Bíblica Española. Estas se celebrarán del 7 a 9 de marzo en la capital hispalense.
Información de las jornadas:
Tema: Jesús de Nazaret
Organiza: Escuela de Animación Bíblica y Comunicación San Pablo
Coordina: Pepe Pedregosa (Tel.:678 806 822 / bibliaycomunicacion@gmail.com)
Colaboran: Escuela de Animación Bíblica de Barcelona y Parroquia de San Sebastián de Sevilla
Lugar: El viernes y sábado por la mañana en Casa Comunidad Paulinos (Progreso 21 Sevilla) y el sábado por la tarde y el domingo en Parroquia de San Sebastián (San Salvador 1 Sevilla)
Programa:
Viernes 7 de marzo
18:30h Charla “Jesús, Esclavo y Señor” (Álvaro Pereira, biblista y coordinador del Servicio Religioso Universitario de la Diócesis de Sevilla)
20:00h Charla “Y les hablaba en parábolas” (Antonio J. Guerra, biblista y delegado de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Sevilla)
Sábado 8 de marzo – mañana
11:00h Charla “Jesús, nosotros y la misericordia” (Ángel Canca, teólogo y vicario de Nuestra Señora de la Salud de Sevilla)
12:30h Charla “El seguimiento de Jesús” (Pepe Pedregosa, coordinador de la Escuela de Animación Bíblica y Comunicación San Pablo)
Sabado 8 de marzo – tarde
18:00h Charla “La mirada de Jesús” (Quique Fernández, coordinador de la Escuela de Animación Bíblica de Barcelona)
19:30h Charla “Jesús de Nazaret, Dios y hombre” (Javier Velasco-Arias, profesor de Biblia en el ISCREB y el CEP de  Barcelona)
21:00h Concierto/Oración “La alegría del Evangelio, el Evangelio de la alegría (José Manuel Montesinos y Paqui Alonso, música cristiana-católica)
Domingo 9 de marzo
11h Presentación multimedia “Cuando Francisco era Jorge” (José Antonio Medina, director espiritual del seminario de la Diócesis de Cádiz-Ceuta)

Os esperamos a todos aquellos que podáis y además os invitamos a que le deis la máxima difusión para que puedan asistir toda aquella personas que estén interesadas.

La entrada es libre y gratuita.

Lectio Divina del II domingo de Adviento

VERDAD – LECTURA121203-pagola

Con un genérico y vago por aquellos días,comienza Mateo su relato. No existe ninguna conexión cronológica con lo precedente. Es muy posible que el autor nos quiera hacer comprender que aquello que nos está narrando verdaderamente es parte de la historia.

El primer personaje que aparece en esta sección llamada del anuncio del Reino es Juan: apareció Juan ¿No te da una cierta sensación de inmediatez, de instantaneidad, como cuando plasmas un paisaje en una fotografía? Aun hay más, nada tiene que ver el texto con lo precedente, y nada parece haber provocado o preparado el acontecimiento. Ocurre, simple y llanamente, porque Dios quiere que tenga lugar en esos días.

El lugar de la predicación del Reino: en el desierto. Lugar de la manifestación, del encuentro con Dios en toda la tradición bíblica. Sin embargo, ¿para qué predicar en un lugar donde no hay gente? Juan grita. Y grita para convocar a la gente en el desierto. Posiblemente ese sea el lugar en el que debemos prepararnos para la acogida de la Palabra antes de lanzarnos a predicar. Lugar de silencio y escucha. Allí en el desierto Juan invita a la conversión: abandonar nuestra vieja forma de vivir para volvernos a Dios.

El vestido de Juan nos recuerda el del profeta Elías: «Era un hombre velludo y con una correa de cuero ceñida a la cintura» (2Re 1,8). Su alimento el de los nómadas. Les quiere preparar para la llegada del Reino. Es el nuevo Elías.

Acuden hasta él desde todos los lugares: Jerusalén, Judea y el territorio adyacente del Jordán. ¿A cuánta gente podemos llegar nosotros para anunciar el Reino? La voz que grita en el desierto se ha hecho oír lejos y convoca de verdad a todos. Cuando llegan donde Juan confiesan sus pecados y se hacen bautizar. Por lo tanto el anuncio debe llevar a examinar la propia vida y al deseo de purificarnos para acercarnos más a Dios.

Hasta ahora todo parecía ir bien, sin embargo el tono de la predicación de Juan cambia radicalmente: «Raza de víboras». Al igual que Elías, Juan hace resonar su voz como el trueno. Fariseos que quieren aparecer como justos ante los demás pero que en realidad son parecidos a los sepulcros blanqueados y saduceos símbolos del poder que están siempre dispuestos a cualquier pacto.

Ya no es momento de ambigüedad. La Palabra de Dios nos lleva a la claridad y a la verdad. Es necesario que demos frutos concretos de conversión y no confiar en falsas seguridades. Es que somos hijos de Abraham. Eso ya no sirve.

Es el momento de acoger la Palabra, de rumiarla y decidirse a favor o en contra de ella.

Pero es el momento, también, de presentar al verdadero Mesías, que nos es Juan, sino Jesús de Nazaret. Aquel que bautizará con Espíritu Santo y fuego.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • Proclamando en el Desierto de Judea. En muchas ocasiones el lugar de la manifestación de Dios es el desierto: ¿Dónde se encuentra tu desierto? ¿Estás dispuesto/a a ir al desierto?

  • Todos nosotros somos, de alguna manera, en nuestra vida cotidiana, voz que clama en el desierto: ¿Quién es el objeto de tu predicación?

  • El hilo de oro que atraviesa toda la predicación de Juan podríamos decir que es la conversión. ¿qué significa para tí esta palabra? ¿qué es necesario cambiar en tu vida para poder preparar el camino del Señor?

  • El os bautizará con Espíritu Santo y fuego. ¿Estoy preparado/a para la venida del Señor? ¿Estoy dispuesto/a a acoger su bautismo?

VIDA – ORACIÓN

  • Pide al Padre que te de un verdadero espíritu de conversión y fuerzas para hacer cambios significativos en tu vida.

  • Recuerda las veces que has ido con Él al desierto y dale gracias por todo aquello que te ha regalado allí.

  • Pide que te de fuezas para seguir llevando el evangelio a todas las personas y lugares.

  • Intercede por la «raza de vívoras» que puedas encontrarte en tu camino.

  • Da gracias porque, por medio del Espíritu Santo, Él pone las palabras necesarias en tu boca para que puedas dar testimonio.

  • Deja que Él te bautize con Espíritu Santo y fuego, acógelo en tu corazón.

Lectio Divina I Domingo de Adviento

VERDAD – LECTURAdespertad1

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discipulos: Cuando venga el Hijo del hombre,  pasará como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado; dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada. Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.

¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: «Mi señor tarda», y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

 Estad preparados, porque en el momento que menos lo penséis, vendrá el Hijo del hombre.

 Dios lleva a cabo su acción salvadora a través de la figura del Hijo de hombre. Para nosotros los cristianos Jesús es ciertamente el hombre que venía de Dios. Frente a los que detentan abusivamente del poder, el enviado de Dios es el paradigma de humanidad: tan humano como sólo el Hijo de Dios podía serlo. Dios no ejerce su soberanía desde fuera y desde arriba, sino humanamente, desde el hombre Jesús. Quien nada espera de la humanidad no espere nada del Dios cristiano porque Dios se nos revela, se nos entrega y nos salva humanamente.

 CAMINO – MEDITACIÓN

¡Cuidado, no os alarméis! , nos dice Jesús. Ante todo debemos tener confianza fundamental en la soberanía de Dios: Él está sentado en su trono, Él tiene las riendas de todo, y conoce todo desde dentro, tiene toda la experiencia, Él es sabiduría que no falla, amor eterno.

 ¿Vives confiado? ¿Te sientes lleno de miedo? ¿En quién tienes puesta la confianza? ¿Te fías?

Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor, nos recuerda Jesús.

 ¿Estás en vela? ¿Vives alerta, a la espera, vigilante? ¿Esperas al Señor que viene a tu vida?

 VIDA – ORACIÓN

 Pídele a Jesús que te revele que sí hay esperanza de salvación y consuelo para los que le aman. Que Jesús te haga saber en lo íntimo de tu corazón que Dios es el que tiene la última palabra, Él es el Señor de Señores y Rey de Reyes.

Pídele a Jesús que te ayude a estar preparado, a estar disponible, a estar atento. Que el Señor nos ayude a mantener firme la fe, encendida la esperanza, alerta el amor. Que el Señor no nos deje de su mano, que más bien nos lleve siempre a su lado como compañeros de camino y amigos cercanos.

Demos gracias a Dios porque el cielo y la tierra pasarán, pero sus palabras no pasarán. Demos gracias a Dios por su fidelidad, porque lo que hace es para siempre, porque no se arrepiente de su obra, porque seguimos siendo suyos, sus elegidos.

Demos gracias a Jesús porque Él es en verdad el siervo fiel, que hace siempre la voluntad del Padre, Él es el servidor prudente que nos enseña a ser servidores prudentes.

Lectio Divina Solemnidad de Cristo Rey del Universo

VERDAD – LECTURA rastignirea-domnului-icoana-romaneasca2

Observa los personajes:

Comienza la última etapa del retorno del Hijo al Padre y recorre su camino como un rey a quien acompaña su cortejo: Simón de Cirene, un grupo de mujeres que aparecen como «hijas de Jerusalén» y dos malhechores. Son tres modos de encuentro del hombre con el Hijo del hombre.

Observa también a los personajes que rodean a Jesús en su cruz: los soldados, el pueblo, los jefes, el centurión…

Escucha las palabras de cada personaje, especialmente las de Jesús, y déjalas resonar en el fondo de tu corazón.

CAMINO – MEDITACIÓN

Contempla en el Cireneo vemos al verdadero discípulo: no Simón hijo de Juan, el que quería morir con Jesús, sino otro Simón que ni desea ni promete morir con Jesús pero sin embargo debe llevar la cruz con él. Como Simón de Cirene es solidario con la cruz de Jesús, así Jesús es solidario de nuestro destino. Él es nuestro Cirineo, pero voluntariamente y por amor. Con él podemos ahora tomar nuestra propia cruz, aunque no la queramos y nos sintamos obligados a llevarla. Mientras al discípulo le toca llevar su propria cruz (Lc 9,23), a él le toca llevar la cruz de Jesús, es asociado plenamente a él y de alguna manera lo sustituye. El Cirineo es por obligación lo que Jesús es por libre elección.

Contempla en las hijas de Jerusalén al verdadero pueblo de Dios: no pertenecen al gremio de los jefes pero muestran hacia Jesús el mimo sentimiento que él tiene hacia su pueblo: la compasión. El Señor las invita a llorar por sí mismas, es decir, a convertirse. Y la conversión es posible ahora porque el leño verde arde en lugar del seco.Es el misterio de la misericordia de Dios, que ofrece el perdón anticipado a todos, para que todos puedan convertirse y salvarse. A las mujeres que lloran, Jesús les revela el sentimiento profundo que habita su corazón y que explica el sentido de su muerte: Jerusalén no ha reconocido la vita de su Señor y por eso, mientras es conducido a la cruz, Jesús se compadece de quienes lo rechazan.

En los «otros dos» malhechores conducidos con él a la cruz aparece representada la humanidad entera: todos nosotros somos mal-hechores, somos el leño seco destinado al fuego. El bien-hechor que pasó entre nosotros «haciendo el bien» a todos (He 10,38), es el leño verde que comparte nuestra suerte para darnos su reino.

VIDA – ORACIÓN

Sitúate en cada uno de los personajes: como Simón de Cirene, habla con Jesús acerca de las cruces que te sientes obligado a llevar; pídele que convierta aquello que te resulta costoso en tu vida en ocasión de verdadero discipulado. Ofrécete para sostener a otros en su camino, para «arrimar el hombro» a sus cruces…

Como las mujeres que le acompañaban, conecta con la compasión que habita tu corazón como don del Espíritu y pide la sensibilidad, la ternura y la fortaleza que necesitas para acompañar a otros en las dificultades de su camino.

Como el mal-hechor arrepentido, repite a Jesús sus palabras: Jesús, acuérdate de mí cuando vuelvas como rey. Vuelve a hacer la súplica en plural, acogiendo la humanidad entera…

Como el centurión, reconoce: -Realmente, este hombre es inocente.

Como Jesús, dirígete al Padre con sus palabras: -Padre, perdónalos, que no saben lo que hacen. Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu…

* Preparada por el Equipo de Lectio Divina del Departamento de Pastoral de la Universidad Pontifica Comillas de Madrid.

Lectio Divina XXXI Domingo del T. O.

VERDAD – LECTURA

zaqueoIntenta comprender lo que dice el texto. Lee y relee en actitud de escucha, sin prisas. Fíjate en los personajes, en las situaciones. Tal vez puedan ayudarte estas notas:

 

Con una asombrosa sobriedad Lucas describe la situación: Zaqueo es un jefe de publicanos y rico En contraste con su nombre (que significa: puro, inocente), está cargado de impureza y culpabilidad. (Recuérdese brevemente el sistema de recaudación al uso entonces, subrayando la condición de colaboracionista con el poder opresor, que convertía a todo recaudador en traidor e idólatra, además de ladrón).

 

Pero algo inquieta a Zaqueo. No está tranquilo. Busca… Quiere ver más allá de su estatura física y moral…

 

Jesús es quien ve a Zaqueo y toma la iniciativa. Él mismo se invita a casa del pecador porque «tiene que» (Lc 2,49 y 13,33) cumplir la voluntad de Dios… tiene que actuar como Dios mismo actuaría. Jesús se convierte de «buscado» en «buscador». Y se aloja en casa del pecador, se sienta a la mesa con él.

 

La reacción del gentío no se hace esperar: «todos murmuraban». Dios es desconcertante, rompe todos los esquemas.

 

Zaqueo se pone en pie para que todos los murmuradores sepan el efecto de la obra de Dios en él: más allá de lo que diga la ley de Moisés, va a repartir entre los pobres la mitad de sus bienes y va a resarcir con la medida rebosante mencionada por David en 2Sm 12,6: «pagará cuatro veces el valor de la corderilla». Lo que a David le dictó la rabia, a Zaqueo se lo dicta la alegría. Zaqueo habla por primera y única vez.

 

Pero quien tiene la última palabra es Jesús: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa». Así es el Reino de nuestro Dios. Porque Dios reina precisamente perdonando y salvando a los que andan perdidos. Y solamente quien acoge en su casa esta misericordia tan inmerecida puede de verdad experimentar la alegría de la conversión.

 

 

 

CAMINO – MEDITACIÓN

 

 

Date cuenta de la actualidad de la Palabra de Dios. Deja que el pasaje penetre en ti y te lleve a la reflexión. Pueden ayudarte estas preguntas:

 

  • ¿Dónde reconoces a Jesús que sale a tu encuentro?

  • ¿Qué dificultades experimentas en tu vida para encontrarte con Jesús? ¿Cómo las intentas superar?

  • ¿En qué debería cambiar tu vida si dejases que Jesús se encontrara contigo? ¿Estarías dispuesto a asumir esos cambios?

 

 

VIDA – ORACIÓN

 

  • Date cuenta de que ya estás rezando. Has venido para encontrarte con Jesús y es Jesús mismo quien te ha salido al encuentro, te ha llamado por tu nombre, pide alojarse en tu casa. Acógele. Muéstrale todos los rincones de tu hogar, tu vida en familia… No le ocultes los «lugares oscuros»: tus riquezas egoístas, tus trampas, tus opresiones.

  • «Tengo que alojarme en tu casa, porque el Padre tiene un proyecto de salvación para ti y para los tuyos; para tu historia; para la sociedad en la que vives». Percibe cómo Dios mismo toca de cerca tu propia vida, quiere celebrar contigo una fiesta de perdón y de alegría.

  • Siente la ternura de Dios. Nadie puede convertirse de verdad si su corazón no ha sido tocado por la misericordia de Dios. Sólo la experiencia de la misericordia transforma la vida.

  • Pide fuerzas para el compromiso. Pide que tu vida sea el signo visible de que quieres gozar del amor gratuito que Jesús, en nombre de Dios, viene hoy a ofrecerte.

 

Preparada por el Equipo de Lectio Divina del Departamento de Pastoral de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid.

 

Lectio Divina del Domingo XXIX del T.O.

VERDAD – LECTURAviuda

Nos encontramos con una parábola breve que dirige Jesús a sus discípulos mientras caminan hacia Jerusalén. Como en otras ocasiones, al final Jesús explica a los oyentes el sentido que esta parábola tiene para sus vidas.

Este pasaje se encuentra solamente en el evangelio de Lucas. El contexto es el de una comunidad que contempla cómo la venida de Jesús con su reino se retrasa, a la vez que estaban comenzando a producirse las primeras persecuciones. Ante esta situación de vida, el autor invita a su comunidad a mantenerse fieles en la espera del reino y la justicia definitiva de Dios.

Tras una introducción en la que se propone el tema central de la parábola, “la necesidad de orar siempre sin desanimarse” (1), se pasa a la presentación de los protagonistas: un juez y una viuda.

  • La viuda, una mujer totalmente indefensa, sólo dispone de su grito y de su insistencia para que se cumpla su reivindicación de justicia (3).

  • El juez es insistentemente presentado como un hombre injusto, que “ni teme a Dios y respeta al hombre” (2.4). Incluso, en el momento en que se decide a responder a la solicitud de la mujer, no lo hace movido por la justicia o el altruismo, sino en exclusivo interés personal (5).

Los versículos finales (6-8) explican el sentido de la parábola. Primero, poniendo en comparación al juez injusto con Dios, que es el Justo por antonomasia. Y en segundo lugar colocando a los discípulos en el papel de la viuda: como ella, tienen que clamar día y noche.

La conclusión del pasaje espolea la fe de la comunidad, cuando garantiza la fidelidad de Dios, a la vez que cuestiona la fidelidad de los discípulos hasta la venida del reino.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • Acoge la lectura con todo tu ser… seguramente, alguna palabra, frase, versículo… te toca el corazón: subráyala.
  • ¿Cómo es nuestra oración?
  • ¿Partes realmente de la convicción de que Dios siempre escucha tu oración?
  • Podemos revisar nuestra propia esperanza, y nuestros esfuerzos por poner un horizonte de luz en la vida de los que nos rodean.
  • También debemos revisar nuestro personal compromiso con la justicia.

VIDA – ORACIÓN

Salmo 22

¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?

¿por qué no escuchas mis gritos y me salvas?

Dios mío, de día clamo, y no contestas;

de noche, y no me haces caso.

En ti esperaban nuestros antepasados,

esperaban y tú los librabas;

a ti clamaban, y quedaban libres,

en ti esperaban, y nunca quedaron defraudados.

Mas yo soy un gusano, no un hombre,

oprobio de los hombres, desprecio del pueblo;

todos los que me ven se ríen de mí,

tuercen la boca, menean la cabeza:

«Se encomendó al Señor, ¡pues que él lo libre,

que lo salve, si es que lo ama!».

Porque fuiste tú quien me sacó del vientre,

quien me mantuvo a salvo en los pechos de mi madre;

a ti fui confiado desde el seno,

desde el vientre de mi madre eres mi Dios.

¡No te quedes lejos, pues se acerca la angustia

y nadie me socorre!

Me acorralan novillos a manadas,

me acosan toros de Basán,

abren contra mí sus fauces,

como leones que destrozan rugiendo.

Estoy como agua derramada,

todos mis huesos están descoyuntados,

mi corazón, como cera, se derrite en mis entrañas.

Tengo la garganta seca como una teja,

y la lengua se me pega al paladar;

me han hundido en el polvo de la muerte.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos,

fuerza mía, apresúrate a socorrerme.

Anunciaré tu nombre a mis hermanos,

te alabaré en medio de la asamblea:

«los que teméis al Señor, alabadlo;

glorificadlo, estirpe de Jacob,

temedlo, estirpe de Israel».

Porque no miró con desprecio ni desdeñó al humilde;

no le ocultó su rostro: y cuando le pedía auxilio, lo atendió.

El será mi alabanza en la gran asamblea,

cumpliré mis votos en presencia de sus fieles.

Comerán los humildes y se saciarán,

alabarán al Señor los que lo buscan:

«¡Viva su corazón por siempre!».

Al recordarlo volverá al Señor la tierra entera,

todas las naciones se postrarán ante él.

Porque sólo el Señor reina, él gobierna a las naciones.

Lectio elaborada por el Equipo de Lectio Divina del Departamento de Pastoral – Universidad Pontificia Comillas de Madrid.