“Preparad el camino al Señor” Lectio Divina Domingo III de Adviento (Ciclo B)

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VERDAD – LECTURA

Evangelio (Jn 1, 6-8.19-28)

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venia como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: «Tú quién eres?». El confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías». Le preguntaron: «¿Entonces, qué, eres tú Elías?». El dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el Profeta?». Respondió: «No». Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?». Contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, Como dijo el profeta Isaías». Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?». Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia». Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando».

Hoy, tercer domingo de Adviento, la liturgia nos presenta un texto evangélico en dos partes: el primero, la confirmación por parte de Juan de que él no era la luz (6-8); el segundo, la misión de éste (19-28).

Pero, antes de nada, creo que puede ser valioso referirnos, aunque sea brevemente al contexto del evangelio de Juan . Éste fue escrito a finales del siglo primero. Anteriormente, muchos judíos y también cristianos habían tenido contacto con Juan el Bautista o, probablemente, habían sido bautizados por él. A simple vista el movimiento de Juan y el de Jesús eran bastantes similares. Ambos anunciaban la llegada inminente del Reino y ambos exigían la conversión de los pecadores. Sin embargo, hay que dejar claro quién es Juan.

En los versículos 6-8, el autor del cuarto evangelio quiere dejarnos claro que el Bautista no es la luz, él únicamente es testigo de la luz. La luz verdadera es Jesús. Juan es el último de los profetas del Antiguo Testamento que abre paso al Nuevo Testamento, a la Buena Noticia.

El tes819320272timonio que Juan estaba dando era tan fuerte que algunos pensaban que él era el mesías. Pero, Juan no es el mesías, él es el enviado del Padre llamado a dar testimonio de la Luz. Él debe orientar a todos los hombres hacia la Luz. Algo que, el Bautista tiene claro; sin embargo, parece que no ocurre así con sus contemporáneos.

Los representantes de la institución judías se acercan a Juan para preguntarle: «¿Quién eres tú?» (1,19). Parece que éste contaba con una gran fama, por lo que la pregunta es obvia. Su respuesta es clara: «Soy la voz» (1,23). Una voz que únicamente prepara la venida de Jesucristo, por lo que abiertamente declara que él no es el Mesías. Juan es aquel que prepara el tiempo nuevo de Jesús. Juan quiere dejar claro que él no es ni Elías, ni el profeta. Los judíos pensaban que, para la inauguración de los tiempos mesiánicos, Elías debería regresar para restaurar la convivencia humana; y, el profeta estaba equiparado al Mesías. Estos títulos son rechazados por Juan.

El bautismo de Juan era precisamente signo de esa preparación. Él bautiza con agua, pero detrás viene Aquel que bautiza con Espíritu Santo. Juan proclama que con Jesús llegan los tiempos nuevos. Dicho bautismo representa el paso a través del agua, del mismo modo que en tiempos antiguos el pueblo pasó a través del mar Rojo y del Jordán para alcanzar la tierra prometida. Este bautismo pretende inaugurar un tiempo nuevo, el tiempo nuevo de Jesús. Por eso, el bautismo de Juan no es definitivo. No basta con bautizarse con agua, el verdadero bautismo es el de Jesús, Salvador de la humanidad.

Él ya está presente y Juan no puede usurparle el puesto: «No soy quien para desatarle la correa de las sandalias» (1,27). Esta imagen hace alusión a una costumbre matrimonial judía, la ley del levirato (Dt 25,5-10).

Todo esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, es decir fuera del territorio de Israel, lugar de encuentro de la nueva comunidad de Jesús, que rompe con todo lo que significan las instituciones judías.

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CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha tocado el corazón?¿Qué quiere decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?

• Nosotros, de alguna manera, somos Juan el Bautista, ¿qué significa para ti ser testigo de la luz?

• Antes de testimoniar a Aquel que es la Luz, debo acogerla en nosotros mismos ¿qué estás dispuesto a hacer durante este adviento para ello?

• ¿De qué manera preparas la venida de Jesús? ¿Cómo te preparas durante este tiempo litúrgico para ser testigo de la Luz?

• ¿Qué testimonio crees que debes dar a los que te rodean para acercarles a la Luz verdadera que es Jesús?

VIDA – ORACIÓN

• Alaba a Dios por las gracias que continuamente derrama sobre ti y regalarte el don de la fe.

• Dale gracias por hacer posible tu encuentro con Aquel que es la Luz verdadera y puede iluminar toda tu vida.

• Ofrécele tu vida para que te convierta en un testigo de Jesucristo, Luz del mundo.

• Pídele que te ayude a ser testigo de la Luz entre todos aquellos que te rodean.

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“Con misericordia…” Lectio divina del domingo XXIII del tiempo ordinario (Mt 18,15-20)

Jesus discípulos

VERDAD – LECTURA

15 En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “Si tu hermano ha pecado, ve y convéncelo de su error a solas; si te escucha, habrás ganado a tu hermano; 16 pero si no te escucha, toma todavía contigo a uno o dos, para que toda causa sea decidida por la palabra de dos o tres testigos. 17 Si no quiere escucharles, dilo a la asamblea; y si tampoco quiere escuchar a la asamblea, considéralo como pagano y publicano. 18 Os aseguro que todo lo que atéis en la quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

19 También os aseguro que, si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre la tierra, cualquier cosa que pidan les será concedida por mi Padre celestial. 20 Porque donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”

 

 

El texto que hoy nos ofrece la liturgia podemos dividirlo en dos partes. En la primera de ella nos encontramos con el tema de la corrección fraterna (18,15-18); en la segunda con el tema de la oración (18,19s).

¿Cómo reaccionamos ante el error, el fallo, el desacierto, el pecado de nuestros hermanos? ¿Los condenamos sin piedad ninguna o intentamos que se haga consciente de su error? ¿Cómo hemos de comportarnos ante el pecado, que incluso ha dañado a la comunidad? Tengamos en cuenta que todo pecado tiene su repercusión en los otros.

La primera pauta de comportamiento, que nos da Jesús, es que no difundamos a bombo y platillo el error del hermano, que no vayamos acusando sin ton ni son a los demás; el mal nunca debe ser publicado a diestro y siniestro, al menos en un primer momento.

Hemos de intentar recuperar al hermano, ponerle frente a su pecado, hacerle consciente de su error, pero desde la misericordia, desde la caridad, desde el amor. Este recuperar al hermano no consiste en echarle en cara su pecado, sino en ayudarlo a darse cuenta de lo que ha hecho, a entender el sinsentido de su acción y, que a partir de ahí, sienta la necesidad de emprender un camino de conversión. ¡Cuántas veces, cuando intentamos corregir al hermano, le decimos es que eres un tal y un cual! ¿Creemos que esto puede servir para que el hermano pueda reconocer su pecado? ¿No sería más satisfactorio ponerle delante la acción errónea que ha llevado a cabo antes que etiquetarlo? ¿No sería más satisfactorio decirle cómo nos hemos sentido ante esa acción? ¿No sería más satisfactorio hacerle caer en la cuenta de las consecuencias que ha tenido la acción que ha realizado? Lo importante no es hundir al hermano en la miseria porque ha cometido un pecado, lo más importante es que recupere su relación con Dios y con la comunidad.

Únicamente cuando falle este intendisciplesto personal y privado por recuperar al hermano es lícito el que llamemos a dos o tres testigos para que nos ayuden a esta recuperación. Pero, ¿a qué testigos? Testigos sensatos, testigos comedidos, testigos juiciosos, discretos, prudentes. Porque el objetivo, como apuntábamos más arriba no es hundir al hermano en la miseria de su pecado, sino ayudarle a que sea consciente de él y que comience un camino de conversión.

Sólo en el caso de que estos dos intentos fracasen hemos de acudir a la comunidad. Y será la comunidad la que intente, no condenar, sino recuperar al hermano. Y esto siempre desde la oración, el discernimiento y la misericordia.

Es posible que el hermano que peca, tampoco escuche a la comunidad, entonces es cuando se le debe considerar que está fuera de la Iglesia, pero no porque nosotros o la Iglesia lo condene o excluya, es él mismo quien se excluye, puesto que no quiere escuchar a la comunidad, puesto que él no quiere restaurar su relación con Dios y con la Iglesia.

La Iglesia en unión y comunión con Dios, en la caridad, en la misericordia y con dolor y sufrimiento lo que hace es ratificar que aquel hermano no quiere continuar su relación con Dios y con la Iglesia. Aunque siempre tendrá sus brazos de madre abiertos, por si alguna vez aquel hermano quiere volver.

Y, todavía, podemos seguir haciendo algo por este hermano: orar. Puede estar separado de la comunidad; pero, en cualquier momento, Dios puede tocar su corazón, y esa persona acoger ese toque de Dios. Es importante que sigamos acompañando a esta persona con la oración, con la certeza de que vamos a ser escuchados.

En muchas de nuestras actividades pastorales (yo diría que en todas) no basta únicamente con nuestro esfuerzo, con nuestro hacer, con nuestro empeño. Nosotros somos los continuadores del actuar de Jesús, y hemos de continuar su obra con él y desde él. Por eso es importante que estemos en sintonía con Dios, con la convicción de que Dios siempre está con nosotros, siempre está presente en la comunidad.

 

 

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios, aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Puedes recuperar los interrogantes que apuntábamos al principio: ¿Cuál es tu comportamiento ante el pecado del hermano? ¿Te dedicas a difundirlo sin ton ni son o tratas de recuperar a ese hermano? hug-2585455_640
  • ¿Desde dónde te sitúas para corregir al hermano? ¿Desde ti mismo/a? ¿Desde tus parámetros, desde tus prejuicios, desde tu manera de percibir la cosas? ¿O tratas, por el contrario, de intentar comprender al hermano y conocer las causas que le han llevado a pecar, poniéndote en su piel?
  • ¿Cuál es el objetivo que persigues cuando corriges a tu hermano: hundirlo en la miseria, o ayudarlo a que se haga consciente de su pecado y acompañarlo en su proceso de conversión?
  • ¿Qué haces por intentar que un hermano recupere su relación con Dios y con la comunidad? ¿Oras por él, por ella, le acompañas, le sostienes, le potencias?
  • ¿Cómo es tu sintonía con Dios? ¿Intentas preservar la comunión con él, mediante la escucha de su Palabra, mediante tu participación en los sacramentos, mediante la oración? ¿Lo haces de manera consciente?

 

VIDA – ORACIÓN

  • Hoy te invito a que oremos por aquellos hermanos y hermanas nuestros, que por cualquier causa o circunstancia se han autoexcluido de la Iglesia. Oremos para que Dios toque sus corazones y ellos permanezcan abiertos a la acción del Espíritu.
  • Ora también por ti mismo/a para que Dios te conceda un corazón misericordioso a la hora de corregir de manera fraterna al hermano.
  • Dialoga un ratito con nuestra Madre, la Virgen María, presenta a su corazón de madre a tantas y tantas personas necesitadas de la misericordia de Dios. Pídele que te ayude a ser un/a cristiano/a que acoge, que acompaña, que sostiene y fortalece al hermano caído.
  • Guarda silencio y permanece a la escucha de aquello que Dios, en su infinita misericordia, quiere comunicarte hoy.
Minientrada

Te invitamos a las Jornadas Bíblicas “El Pueblo de Dios camina en la historia”. Se celebrarán el próximo fin de semana (5-7 de febrero) La Parroquia de San Antonio del Retiro en Madrid. En ellas se desarrollarán diversas actividades, todas ellas son de entrada libre y gratuita. ¡Ven a compartir con nosotros la Palabra! En la imagen adjunta tienes todo el programa. ¡Te esperamos!

Jornadas Bíblicas Madrid 2016

Jornadas Bíblicas en Madrid

El análisis DAFO. Su aplicación a mi vida.

En esta ocasión posteamos un escrito acerca del análisis DAFO. Bastante conocido por todos, pero al que hemos querido darle un enfoque peculiar, ampliando su utilización a todos los ámbitos de nuestra existecia y no circunscreibiendolo únicamente al ámbito empresarial. Espero que os guste. Y, como siempre, espero vuestros comentarios, si queréis aquí en el mismo blog o a mi correo electrónico: bibliaycomunicacion@gmail.com

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Origen

Se cree que el origen del análisis DAFO lo encontramos en una propuesta de Albert S Humphrey que durante la década de los sesenta, setenta, realizó un estudio para el Instituto de Investigaciones de Stanford (EE.UU). Dicho estudio debía poner de relieve porqué fallaba la planificación corporativa de las empresas.

Podéis descargaros la entrada completa en formato PDF, en nuestra sección Espiritulidad, coaching y acompañamiento: https://bibliaycomunicacion.wordpress.com/espiritualidad/ . Muchas gracias por compartir.

NO QUIERO SER UNA PERSONA SERIA

EL ARTE DE SER, VIVIR, SENTIR Y DISFRUTAR

Un día preguntaron a Sócrates, para qué le servía aprender a tocar

la lira si iba a morirse. Él respondió: para tocar la lira antes de morir.

¿Para qué? Todo en esta vida tiene que tener una utilidad; todo consiste en hacer, tener y producir, todo tiene que tener un motivo aparente, un antes y un después.

Nos cuesta hacer las cosas por el simple hecho de hacerlas, de compartirlas, de disfrutarlas. Nos cuesta parar y no hacer nada… Nos cuesta mirar, observar, contemplar. Nos cuesta vivir aquí y ahora, permanecer en el presente, vivir conscientemente.

Nuestra sociedad nos ha empujado al la vorágine del activismo, del tener que estar haciendo siempre algo; el no hacer nada está mal visto; el reír, estar contento con uno mismo y con lo demás, la alegría… todo esto lo hemos apartado de nuestra escala de valores. Sobre todo, lo hemos apartado de nuestro mundo laboral: “Por favor, somos personas serias”. No se cansan de repetirnos continuamente. Y la verdad, sonrío y me pregunto qué significado tendrán esas palabras…

Ser una persona seria, ¿significa que no puedo sentarme tranquilamente a peder el tiempo con alguien que lo necesita y escucharlo, mirarle a lo ojos regalarle una sonrisa, una palabra amable, una mirada de ternura…? Si eso es así, yo no quiero ser una persona seria.

Ser una persona seria, ¿significa no parar en ningún momento, no saber lo que siento, lo que experimento, lo que acojo o lo que dejo? Pues, no quiero ser una persona seria.

Me gustaría invitarte a que tú, tampoco, lo seas. Quiero invitarte a parar por un momento y comenzar a sentir. ¿Sentir? Sí, a sentir… A sentir tu cuerpo, a ti mimo, a las demás personas, a la humanidad, al mundo, al universo.

Por favor, amigo mío, párate y simplemente permite que afloren tus sentimientos; escucha tu cuerpo, acógelo, asúmelo, asimílalo. ¿Qué sientes? ¿Miedo, frustración, rabia? No lo rechaces… Acógelo… Pregúntate por qué y reconduce tu vida. ¿Sientes alegría, gozo, felicidad? No lo rechaces, acógelo también y reconduce tu vida hacia allí. Haz lo mismo con las demás personas y ayúdalas a ser ellas mismas. Haz lo mismo con el mundo que te rodea y con el universo que te envuelve. Y ¿por qué no? Haz lo mismo con Dios.

Por favor, no seas una persona seria.

Vive el momento presente, vive el aquí y el ahora, sé tu mismo, tú misma… No te preocupes por el qué dirán, por lo que otros piensen de ti. Ese es su problema, no el tuyo.

Comienza a aceptar al otro tal y como es, no quieras hacerlo a tu imagen y semejanza, eso sólo pudo hacerlo Dios; acepta al otro como diferente y… acógelo. De esa manera, podemos empezar a vivir en armonía. Armonía con uno mismo, con los otros, con el mundo, con el universo y con Dios.

Por favor, no seas una persona seria, que piensa que todo en la vida tiene que tener un para qué. Hazte consciente de que las cosas simplemente son. Y cuando alguien te pregunte: ¿para qué? Responde con tranquilidad: únicamente para tocar la lira antes de morir.

Gracias por tus comentarios y aportaciones, los espero y quiero acogerlos, simplemente porque son tuyos. Hasta pronto.

 

Y, como siempre, si quieres recibir las novedades del blog o las actividades de la Escuela de Animación Bíblica y Comunicación San Pablo, te invito a rellenar el siguiente formulario. Te incluiremos en nuestra base de datos y, a partir de septiembre, estaremos en contacto.

Los objetivos en nuestro plan de acción

Algunos de vosotros, a raíz del post Todos quedaron saciados, acerca

de la multiplicación de los panes y los peces, me preguntabais acerca de los objetivos; pues bien, de eso vamos a tratar en esta nueva entrada de nuestro blog.

Cuando cualquiera de nosotros comienza a elaborar un plan de acción, lo primero que se nos aconseja es que nos fijemos un objetivo o una meta.

¿Objetivo y meta son sinónimos? En principio, parecer que sí; sin embargo, cada una de estas palabras tienen sus matices que me parece importante analizar antes de entrar de lleno en el tema que nos ocupa, que es, el de los objetivos.

Me voy a fijar en primer lugar en el significado de cada una de estas palabras. Habitualmente, por meta entendemos el fin al que se dirigen nuestras acciones, es el punto de llegada, el resultado que deseamos alcanzar; objetivo, por su parte, sería más bien el resultado medible o el propósito que queremos alcanzar o lograr. El objetivo sería el estado, lugar, disposición, condición, situación, actitud, sueño al que queremos llegar y hacia él se deben dirigir nuestros deseos y, sobre todo, nuestras acciones; si no nos ponemos “manos a la obra” nunca alcanzaremos la meta.

Permitidme que me sirva de la metáfora del ciclismo para explicar la diferencia que estamos viendo entre meta y objetivo. La ambición, la finalidad de cualquier deportista que participa en una vuelta ciclista es ganar dicho evento deportivo, pero para ello es indispensable que gane el mayor número de etapas posible. En el tema que nos ocupa y siguiendo esta metáfora, la meta sería ganar dicha vuelta ciclista y los objetivos serían ganar las diversas etapas, posiblemente cada una con sus características propias. Por eso, cuando hagamos nuestro plan de acción es importante que definamos bien nuestra meta y nuestros objetivos.

Pongamos un ejemplo del ámbito empresarial. Supongamos que somos el Consejo de Dirección de una empresa editorial y vamos a diseñar nuestro plan de acción para los próximos cinco años. Pues bien, la meta que nos fijamos es convertirnos en la editorial mas importante dentro de nuestro sector. Para alcanzar esta meta es indispensable que vayamos realizando y consiguiendo diversos objetivos que nos ayuden a alcanzar nuestra meta. Como podemos apreciar el objetivo es más, concreto, medible, enfocado, especifico y nos ayudara a tener claras qué acciones, tareas, actividades debemos llevar a cabo. Y para ello, es indispensable que nuestros objetivos cumplan una serie de requisitos o presenten una serie de características o cualidades concretas que veremos a continuación. Todo esto es aplicable no sólo al mundo empresarial, sino a nuestra vida cotidiana o a nuestra vivencia espiritual.

Características o cualidades que deben tener nuestros objetivos

Nuestros objetivos deben ser: inteligentes, puros y claros. Cada una de estas palabras forman un acrónimo en inglés que nos ayudarán a recordar las características de nuestros objetivos.

Para que nuestros objetivos sean inteligentes, es necesario que sean SMART, para que sean puros, deben ser PURE y para que sean claros tienen que ser CLEAR.

Veamos con detenimiento cada uno de estos acrónimos.

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SMART

  • S (Specific): Específico.
  • M (measurable): medible o comprobable.
  • A (agreed): acordado, convenido.
  • R (realistic): realista.
  • T (time): temporalizable.

Específico: al fijar nuestro objetivo no debemos dejar lugar a interpretaciones dudosas, deben ser claros, detallados y concretos. Para verificarlo podemos hacernos las siguientes preguntas: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Dónde?

Medible o comprobable: hemos de ser capaces de comprobar o medir los pequeños resultados que vamos obteniendo o las pequeñas acciones que vamos realizando. La pregunta sería: ¿Desde dónde a dónde?

Acordado o asignable: debe ser posible encargarlo a alguien y/o concretar las responsabilidades concretas. La pregunta: ¿Quién? ¿De qué manera?

Realista: posible de alcanzar por uno mismo o por alguien de nuestra organización y ajustado a la realidad. La cuestión: ¿qué posibilidades existen?

Temporalizable: Podemos medirlo temporalmente. El interrogante: ¿cuándo?

PURE

  • P (positive): positivo.
  • U (understood): comprendido.
  • R (relevant): relevante.
  • E (ethical): ético.

Positivo: Siempre que sea posible hemos de formular nuestro objetivo en positivo.

Comprendido: expresado de tal manera que pueda ser entendido.

Relevante: que de alguna manera sobresalga por su importancia o significación.

Ético: Respetuoso con las normas, las personas, las instituciones….

CLEAR

  • C (challenging): desafiante.
  • L (legal): legal.
  • E (environment): ecológico.
  • A (appropiate): apropiado.
  • R (recorded): registrado o anotado.

Desafiante: que nos provoque o nos incite al cambio.

Legal: acorde con las leyes establecidas.

Ecológico: respetuoso no solo con el medio ambiente, sino con el ambiente que nos rodea.

Apropiado: adecuado o conveniente para la meta que queremos alcanzar.

Registrado: expresado por escrito.

Como siempre espero vuestros comentarios; y si queréis saber las novedades del blog, por favor, rellenad el formulario que podéis encontrar más abajo.

Gracias a todos aquellos que lo estáis ya completando, os estamos incluyendo en la base de datos de la Escuela y a partir de septiembre comenzaremos a enviaros nuestra novedades.

Y si te gustó esta entrada, gracias por compartirla y difundirla.

Todos quedaron saciados

La mucltiplicación de los panes a la luz del liderazgo y la inteligencia emocional

El texto que nos ocupa es el siguiente:índice

En aquel tiempo, Jesús marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberiades). Lo seguía mucha gete, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: “¿Con qué compraremos panes para que coman estos?”. Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: “Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo”. Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?” Jesús dijo: “Decid a la gente que se siente en el suelo”. Había mucha hierba en ese sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil, Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron de pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: “Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie”. Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: “Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo”: Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiro otra vez a la montaña él solo. (Jn 6,1-15)

En la transición entre el capítulo cinco del evangelio de Juan al capítulo seis nos encontramos con un cambio brusco de situación geográfica. De Jerusalén, lugar de las instituciones, de la comodidad, del inmovilismo, de las cosas asentadas, de las de siempre, donde los escribas y maestros de la ley imponen sus criterios y quieren que todo permanezca tal y como está; de ahí, Jesús, pasa a la otra orilla, el lugar del cambio, de lo desconocido, de la novedad, de la crisis. Una situación que en nuestra vida cotidiana, al menos respeto, por no decir miedo. En la mayoría de las ocasiones nos cuesta afrontar las situaciones de novedad, de cambio, de dificultad, de crisis. Nos cuesta salir, de lo que llamamos, nuestra zona de confort.
La mejor actitud que podemos adoptar ante cualquier situación es la apertura. Hemos de estar dispuestos a asumir los cambios, los reveses, los vuelcos que puedan depararnos nuestra vida.
En lugar de quedarnos quietos, de pararnos o, lo que es peor, antes de dar un paso atrás, hemos de dar un paso adelante. Hemos de asumir nuestra responsabilidad. Somos libres para poder elegir; ejerzamos nuestro derecho de elegir libremente, sobre todo para asumir y afrontar los nuevos retos que se nos presenten. Hemos de “subir al monte”, escalar la montaña por muy alta que nos pueda parecer, porque desde la cima las cosas se perciben de otra manera; hemos de tomar perspectiva y contemplar las situaciones, circunstancias y realidades desde otro punto de vista.
En el texto evangélico que nos ocupa, nos encontramos precisamente con una dificultad: alimentar a una multitud de cinco mil personas”. Ante esta situación, que hay que afrontar, se dan tres actitudes: la de Felipe, la de Andrés y la de Jesús.
Felipe es aquel que está acomodado en su zona de confort. Se da cuenta de las dificultades que entraña la nueva situación, del desafío, aunque sea por que otros le ayudan a ver: “¿Con qué compraremos panes para que coman estos?” Pero su reacción es no hacer nada e incluso poner trabas: “Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo”.
Andrés, también, se da cuenta de la situación; incluso, se percata de los recursos que tienen para poder hacer frente a la situación de necesidad. Sin embargo, tampoco está dispuesto a hacer nada, a pesar de contar con recursos, no cree que haya solución alguna: “¿Qué es eso para tantos?” No cree que los recursos que tienen a mano sean suficientes para poder cambiar la situación.
Jesús, por su parte, se da cuenta de la situación, conoce los recursos que poseen y pasa a la acción: “Decid a la gente que se siente en el suelo”. A continuación: “Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron de pescado”. Al final, y gracias a la intervención de Jesús, todos quedaron saciados.
Pero además, hay que guardar los recursos por si los volvemos a necesitar. Es decir, aprendemos de lo acontecido, para hacer frente a situaciones similares o para fortalecer nuestra personalidad.
Resumiendo, ante una situación novedosa, ante una situación de crisis, ante un imprevisto la mejor manera de actuar, desde el liderazgo y la inteligencia emocional sería la de realizar un proyecto, una planificación o un plan de acción:
• Mantener una actitud de apertura.
• Cambiar nuestra perspectiva, el prisma desde el que observamos la situación, para darnos cuenta de todas las posibilidades con las que contamos.
• Hacernos conscientes de la situación y las dificultades con las que tendremos que enfrentarnos.
• Fijarnos un objetivo para afrontar satisfactoriamente la realidad que tenemos por delante.
• Definir nuestras líneas de actuación y ver con qué recursos contamos.
• Precisar el tiempo en el que se debe actuar y las personas que se deben involucrar.
• Evaluar.
Y todo esto desde la humildad y el servicio.

Gracias por leer; espero vuestras opiniones y si os parece interesante el post compartidlo.

 

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Lectio Divina domingo XXXIII del T.O. (Mt 25,14-30)

Verdad – Lectio TALENTOS[1]

Oramos hoy con la llamada parábola de los talentos. Estos eran una medida de peso utilizada en la antigüedad. Esta parábola podemos encontrarla junto a otras llamadas de la espera (p.e. la parábola de las vírgenes prudentes) de la venida del Señor. Una venida que no es inminente, tal y como se manifiesta en la frase “después de mucho tiempo” (25,19). El dueño de la hacienda a su vuelta, pide cuenta de los talentos que a cada uno les había entregado “según sus capacidades” (25,15). Algo sumamente importante, pues indica que Dios tiene en cuenta nuestras propias capacidades y no nos va a exigir más allá de nuestras propias fuerza. El trato será el mismo para todos seamos siervos fieles o infieles; es más si queremos, hasta prodiga un trato más que generoso. En ningún momento, pide que se le devuelva lo que había entregado, ni siquiera pide las ganancias, al contrario recompensa a sus siervos, incluso más allá de lo esperado.

Dicho esto, estamos en condiciones de entender mejor la actuación del último de los siervos y que me parece que es la clave de lectura de toda la parábola. Este último, aún teniendo sus propias capacidades, no se ha preocupado por incrementar su talento, su única preocupación ha sido conservar intacto lo recibido. Es más, incluso intenta justificar por todos los medios su actuación, atacando directamente al dueño de la hacienda, diciéndole prácticamente que es un hombre extremadamente duro y sin escrúpulos. Sin embargo, nosotros que hemos leído el comportamiento que ha tenido con los anteriores siervos, eso nos suena a excusa. Lo acusa de “cosechar donde no ha sembrado y recoger donde no ha esparcido” (25,24). Y a pesar de todo, su actuación ha sido precisamente la contraria, a los primeros no sólo le ha dado lo que han ganado sino que les ha invitado a participar de su propio gozo.

En el colmo de su desfachatez y encontrándose atrapado, finalmente se justifica diciendo que ha actuado movido por el miedo. En ningún momento, esta persona ha conocido realmente al dueño de la hacienda. La imagen que tiene de él es la de un amo, que trata a sus empleados como esclavos. Es la imagen que tenemos muchos cristianos de Dios, el supremo juez, no vemos a Dios como amor (1Jn 4,8). Ante esta imagen de Dios, a quien así vive, solo le cabe la esperanza de vivir fuera del gozo de su Señor.

La vida cristiana es estar en camino, es estar en continuo crecimiento, es vivir dejándonos hacer poco a poco por el Espíritu Santo, y Dios nos está continuamente regalando sus dones y su gracia para que podamos ir creciendo en nuestro camino de santidad, pero en nuestras manos está aceptar o no esta gracia y estos dones. El premio de la vida eterna contemplando el rostro de Dios es gratuito e igual para todo el mundo, pero nosotros podemos rechazar ese premio. Todos nosotros vamos a escuchar: “entra en el gozo de tu Señor” (25,21); pero, también podemos decir que no y darnos la vuelta. La respuesta a la invitación de nuestro Padre Dios, Amor y Amante está en nuestras manos.

Camino – Meditación

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha tocado el corazón?¿Qué quiere decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?

  • ¿Cuál es la imagen que tengo de Dios? ¿La imagen del Juez o la imagen de Dios amor?

  • Dios nos ha regalado a cada uno, según nuestras capacidades, una serie de dones ¿que hago yo para poner estos dones al servicio de mis hermanos, al servicio de la humanidad para la extensión del Reino? ¿pongo a “producir” estos dones o por el contrario los entierro?

  • ¿Cuáles son las excusas que me digo a mi mismo, y por tanto también a Dios, para no asumir mi responsabilidad de extender el Reino?

  • Me detengo por un instante a meditar (pasar por mi corazón) las palabras pronunciadas por el dueño de la hacienda y que Dios me las dirige a mi hoy: “entra a disfrutar del gozo de tu Señor”. Entra a disfrutar de la vida junto a mí ¿Qué sentimientos se despiertan en mi?

 

Vida – Oración

  • Alabo al Padre porque quiere hacerme entrar en su propio gozo, porque me invita a compartir su propia vida.

  • Pido perdón a Dios y a mis hermanos por las veces que no soy constructor del Reino a mi alrededor y sobre todo, por intentar justificarme con excusas sin sentido.

  • Doy gracias a Dios porque no cesa de agasajarme y de llenar mi vida regalándome sus dones.

¿Acompañamiento personal vs Coaching? ¿Existe un coaching cristiano?

Al leer el título de este post, supongo, querido cibernauta, que te han surgido algunas 20101118-aire-puropreguntas, al menos a mi me surgieron: ¿Es lo mismo acompañamiento personal que coaching? ¿En qué se parecen? ¿Qué diferencias existen entre ellos? ¿Qué es eso de coaching cristiano?
Desde una cierta perspectiva no existe, ninguna diferencia; todo va a depender de cómo enfoquemos cada una de estas disciplinas. Personalmente tengo que decir que para mí son términos similares, por no decir equiparables. Pero habrá que explicarse.

1.- ¿A qué nos referimos cuando hablamos de acompañamiento personal?

Acompañar es ir junto a, es estar junto a. Si a esta definición le sumamos el término personal estamos refiriéndonos a algo que tiene que ver con la persona. Es decir el acompañamiento personal sería ir junto a una persona, es estar junto a una persona. Sin embargo, esto, desde mi punto de vista y desde la perspectiva que yo quiero enfocar este tema, sería una definición muy pobre.
El acompañamiento personal sería el estar junto a una persona para ayudarle a hacerse consciente de su vida, profundizar en ella y mejorarla. Ésta podríamos decir que es una definición aséptica. Sin embargo, aquellos que siguen asiduamente este blog, saben que yo tengo una pequeña «deformación profesional», no solo por ser una persona consagrada, sino sobre todo porque soy cristiano, es decir sigo a la persona de Jesucristo. Y esto configura totalmente mi vida, por lo que no puedo, o al menos así lo intento, dejarlo de lado en ningún aspecto de mi vida, ni siquiera cuando actúo como acompañante o como coach.
Por tanto, si el acompañamiento personal lo enfocamos desde una perspectiva cristiana, hemos de tener en cuenta que vamos a partir desde un presupuesto bien concreto, y es que quiero que mi vida se asemeje lo más posible a la vida de Cristo, quiero alcanzar las actitudes vitales de Jesucristo. Por lo que, en el acompañamiento personal tendré muy presente un marco de referencia concreto, que es la vida de Jesús de Nazaret y lo que de él conocemos y hemos recibido a través de la Escritura y la tradición de la Iglesia.
Por lo cual, desde esta perspectiva podríamos definir el acompañamiento personal como el estar o ir junto a una persona para ayudarle a hacerse consciente de su vida, profundizar en ella y mejorarla teniendo como ámbito de referencia la vida de Jesús. Y esto abarcaría todos los aspectos de la vida humana y todas las facultades del ser humano: mente, voluntad y corazón.

2.- ¿Qué es el coaching?

Podemos encontrar infinidad de definiciones de coaching, basta que metamos esta palabra en cualquier buscador de Internet y nos daremos cuenta de ello. Por lo que, me voy a permitir la licencia o voy a tener la osadía de dar mi propia definición de coaching; por supuesto, sin detrimento de lo que otros puedan entender por este concepto y sin oponerme en ningún momento a su propia perspectiva.
12083154-joven-mujer-orando-bajo-el-solComo muchos de vosotros sabéis el término coaching tiene su origen en Hungría para referirse a un pequeño carruaje muy rápido que se utilizaba para el transporte de persona. Este carruaje, coche (coach) no tardó en extenderse por Europa. Al correr del tiempo, en Inglaterra surgió un deporte que consistía en la conducción de este tipo de vehículos y que, como es lógico, los ingleses llamaron coaching. De ahí paso, en el ámbito deportivo, y comenzó a generalizarse su uso para referirse a la persona que entrena a los componentes de un equipo y por semejanza se fue utilizando en el ámbito educativo, sobre todo universitario, para referirse al profesor que orienta a los alumnos en el transcurso de su etapa académica. Aunque hay que tener en cuenta, que hemos de contemplar este entrenamiento u orientación desde una perspectiva holística, es decir que abarque a toda la persona humana en todas sus dimensiones o facultades. Ya en la década de los ochenta, del pasado siglo, se introdujo en el mundo de la empresa.
Pero, ¿qué es, entonces, el coaching? Al igual, que Leonardo Wolk1, a mí me gusta definir el coaching como un arte, o si queréis como la capacidad, facultad, habilidad de acompañar el proceso continuo de una persona o grupo, desde el respeto, durante su camino de cambio hacia una meta concreta, poniendo en juego lo mejor de cada persona, para alcanzar su desarrollo personal.
Cuando vayamos profundizando en este arte, a través de diferentes post, nos daremos cuenta de qué manera se realiza este acompañamiento.

3.- ¿Coaching cristiano?

Por aquello de la «deformación profesional» permitidme, que acerque el coaching a la vivencia cristiana. Desde esta perspectiva, podríamos decir que el coaching sería la habilidad de acompañar el proceso de una persona o grupo, desplegando todas sus facultades, en su camino de cambio hacia la adquisición de su pleno desarrollo personal, teniendo como atmósfera vital la figura de Jesucristo. Algunos podrían decir que es capacidad de acompañar a otros para alcanza la santidad. Pues, sí. Si nuestra meta es la santidad, el coaching puede ayudarnos.
Como hemos podido percibir, el coaching se podría equiparar a lo que habitualmente en la Iglesia se ha llamado el acompañamiento espiritual, lo que ocurre es que en el coaching utilizamos una serie de técnicas concretas y un estilo propio.
Por lo cual, podemos concluir que, acompañamiento personal y coaching no son términos opuestos, ni siquiera desde el punto de vista cristiano. Al contrario, son términos equiparables o equivalentes. Y además concluimos que, puede perfectamente existir, lo que podríamos llamar, un coaching cristiano.