JEREMÍAS, MODELO DE FIDELIDAD Y ENTREGA – LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Jeremías 38,4-6.8-10

4En aquellos días los dignatarios del pueblo dijeron al rey:

«Pedimos la muerte de este hombre, que desalienta a los combatientes que quedan en esta ciudad y a todo el pueblo, al hablarles en tales términos. Es evidente que este hombre no busca el bien de este pueblo, sino su desgracia».

5El rey Sedecías respondió:

«En vuestras manos está, puesto que el rey no puede nada contra vosotros».

6Entonces ellos agarraron a Jeremías y lo arrojaron en la cisterna del príncipe Malquías, situada en el patio de la guardia, bajándolo con cuerdas. En la cisterna no había agua, sino fango, y Jeremías se hundió en él. 8Salió Ebedmélec del palacio real y fue a decir al rey:

9«Oh rey, mi señor, mal han procedido todos esos hombres en todo lo que han hecho al profeta Jeremías. Lo han echado en la cisterna, donde va a morir de hambre, pues ya no hay pan en la ciudad».

10Entonces el rey dio a Ebedmélec, el etíope, esta orden:

«Toma de aquí contigo tres hombres y saca a Jeremías de la cisterna antes de que muera».

Jeremías es el profeta modelo de fidelidad y entrega a la misión recibida. Precisamente por ello sufre persecución, la cual le hizo sufrir bastante. Una de esas persecuciones es precisamente la que se nos narra en el fragmento de la primera lectura de este domingo.

Nos encontramos en el tiempo inmediato anterior a la destrucción de Jerusalén en el año 587 a.C. En aquel momento la ciudad está sitiada, el pueblo desanimado y hay desabastecimiento de agua y de pan. El consejo de Jeremías al rey es que éste entregue la ciudad antes de que el pueblo continúe sufriendo. Este Profeta predicaba la Palabra de Dios sin amilanarse a pesar de las persecuciones, precisamente por eso los dignatarios del pueblo pidieron al rey su ejecución. Pero ni el rey, ni los dirigentes querían mancharse las manos con la sangre de Jeremías, por eso le abandonan en el fondo de la cisterna para que muriera por sí mismo.

Jeremías es el anunciador de la salvación sobre Judá y Jerusalén, el que anuncia la nueva alianza que Dios establece con su pueblo. Y contribuyó al nacimiento de una nueva nación fiel al pacto con Yahveh.

Sin embargo, Dios no abandona nunca a sus elegidos, a aquellos que han sido enviados a proclamar su Palabra y sirviéndose de un extranjero, Ebedmélec, lo libera de su cautiverio.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Jeremías es modelo de fidelidad y de entrega a la misión recibida, también tu has recibido la llamada de Dios para anunciar su Palabra, ¿de qué manera realizas y vives esta misión en tu día a día?
  • ¿Intentas anunciar la Palabra de Dios, su amor y misericordia a pesar de las dificultades que puedas encontrar?
  • ¿Eres conscientes de que Dios no abandona nunca a los seres humanos? ¿Qué está siempre presente en sus vida y quiere lo mejor para ellos?
  • ¿Te das cuenta de que Dios pone en tu camino personas, como Ebedmélec para Jeremías, que te ayudan en los momentos de mayor dificultad? ¿Das gracias por ello?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 5

2Escucha mis palabras, Señor, atiende a mi gemido,

3oye la voz de mi lamento, Rey mío y Dios mío.

4A ti, Señor, te invoco; de mañana me escuchas, de mañana me dirijo a ti y me quedo esperando.

5Tú no eres un Dios que se complace en la injusticia, el malvado no puede ser tu huésped.

6Los soberbios no resisten delante de tus ojos, aborreces a todos los malhechores,

7llevas a la ruina a los mentirosos, al hombre explotador y fraudulento el Señor lo detesta.

8Mas yo, por tu infinita bondad, entro en tu casa, me postro hacia tu templo con toda reverencia.

9Guíame tú, Señor, por tu justicia, frente a mis opresores, allana tus caminos ante mí.

[…]

12Que se alegren los que en ti confían, que siempre estén alegres, porque tú los proteges; que se gocen en ti los que aman tu nombre.

13Pues tú, Señor, bendices al que es justo, como un escudo lo protege tu favor.

“NO PASES SIN DETENERTE CONMIGO”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Génesis 18,1-10a

1El Señor se apareció a Abrahán junto al encinar de Mambré, cuando estaba sentado ante su tienda en pleno calor del día. 2Alzó los ojos y vio a tres hombres de pie delante de él. Al verlos, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda, 3se postró en tierra y dijo: «Mi Señor, por favor; si he hallado gracia a tus ojos, no pases sin detenerte con tu siervo. 4Os traeremos agua, os lavaréis los pies y reposaréis a la sombra de este árbol. 5Yo voy a buscar un bocado de pan, y así os repondréis antes de pasar adelante, ya que habéis pasado cerca de vuestro siervo». Ellos respondieron: «Haz como has dicho».

6Abrahán fue deprisa a la tienda de Sara, y le dijo: «Toma en seguida tres medidas de harina, amásala y haz panecillos». 7Entretanto él corrió al establo, tomó un becerro tierno y cebado y se lo dio a su siervo, que a toda prisa se puso a prepararlo. 8Tomó después manteca y leche y el becerro ya aderezado, y se lo presentó a ellos. Él se quedó de pie junto a ellos, bajo el árbol, mientras comían. 9Ellos le preguntaron: «¿Dónde está Sara, tu mujer?». Él respondió: «Está en la tienda». 10Uno de ellos prosiguió: «Dentro de un año volveré. Para entonces, tu mujer, Sara, habrá tenido un hijo».

Nos encontramos hoy, en esta primera lectura, con un claro ejemplo de lo que es la hospitalidad del próximo oriente. Rápidamente, Abrahán sale al encuentro de tres peregrinos que van de camino. Es la hora de más calor. Les invita a sentarse a la sombra, les agasaja, les convida a su mesa. Hace que le traigan agua para lavarse los pies después de una dura jornada, le trae pan y le va a matar un ternero para que coman. Abrahán considera un privilegio acoger a aquellos viajeros que pasan junto a su tienda. Implica a toda su familia y a sus sirvientes, a todos los de su casa. Está disponible para sus huéspedes.

Eso sí, le misterio envuelve toda la escena. ¿Quiénes son aquellos personajes? ¿De dónde vienen? ¿A dónde van? Prácticamente no articulan palabra alguna sino al final del relato. Son tres, pero hablan como uno solo. Son tres, pero Abrahán se dirige a ellos en singular. No queremos forzar el texto con una alusión a la Santísima Trinidad; para nosotros como cristianos, sin duda es una prefiguración de la misma; sin embargo, para los lectores del Antiguo Testamento de aquella época y para los judíos es, prácticamente, imposible esta interpretación. De lo que no tenemos la menor duda es que representan, son signos de la presencia de Dios entre nosotros. Yahveh se hace presente en la vida de Abrahán de la misma manera que se hace presente en la nuestra.

Antes de partir, aquellos huéspedes, que son tres, pero parecen uno, hacen una promesa a Abrahán: Dentro de un año volveré. Para entonces, tu mujer, Sara, habrá tenido un hijo. Dios siempre es fiel a su alianza, a su compromiso con el ser humano, es siempre fiel a su promesa. Y aquella promesa que le hizo al patriarca antes de que saliera de su tierra se convertirá en realidad con el nacimiento de Isaac. Abrahán nunca había perdido la esperanza porque Dios siempre cumple, Dios siempre es fiel. Dios nunca defrauda, por muy mal que vayan las cosas y por muy mal que se nos presenten las situaciones de nuestra vida. El milagro siempre es posible, aunque tarde tiempo en realizarse.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cómo acoges la presencia de Dios en tu vida? ¿Eres consciente de que puede manifestarse de muy diversas maneras? ¿Estás dispuesto a acogerlo?
  • Dios también se manifiesta en el hermano, especialmente en el más pequeño y pobre, ¿cómo acoges a estos?
  • En muchas ocasiones, las cosas no acontecen como tú esperas o, es posible, que tarde más de lo que tú quisieras, ¿qué piensas en esas circunstancias? ¿cómo te comportas? ¿tiras la toalla? ¿te resignas? O, por el contrario, ¿asumes la situación? ¿mantienes la esperanza en Dios? ¿intentas que dicha situación cambie de alguna manera?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 130

1Desde lo más profundo clamo a ti, Señor;

2Señor, escucha mi clamor, estén tus oídos atentos al grito de mi súplica.

3Si tienes en cuenta nuestros delitos, ¿quién podrá resistir, Señor?

4Pero en ti encontramos el perdón, por eso eres temido.

5Yo espero con toda el alma en el Señor, confío en su palabra;

6estoy pendiente del Señor más que los centinelas de la aurora.

7Israel está pendiente del Señor más que los centinelas de la aurora; porque en el Señor está el amor y la liberación total:

8él redimirá a Israel de todos sus delitos.

“ESCUCHA LA VOZ DEL SEÑOR”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Deuteronomio 30,10-14

Moisés habló al pueblo, diciendo: 10Escucha la voz del Señor, observa sus mandamientos y preceptos escritos en el libro de esta ley, y vuélvete a él con todo tu corazón y toda tu alma. 11Pues esta ley que yo te prescribo hoy no es superior a tus fuerzas, ni está fuera de tu alcance. 12No está en los cielos, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros a los cielos a buscarla para que nos la dé a conocer y la pongamos en práctica? 13Ni tampoco se encuentra más allá de los mares, para que tengas que decir: ¿Quién pasará por nosotros al otro lado de los mares a buscarla para que nos la dé a conocer y la pongamos en práctica? 14Pues la palabra está muy cerca de ti; está en tu boca, en tu corazón, para que la pongas en práctica.

Escucha la voz del Señor. Es la primera actitud y la primera acción que Moisés pide al Pueblo de Israel en el contexto del llamado tercer discurso de Moisés en el libro del Deuteronomio. Nos encontramos en el ámbito de la alianza que Yahveh establece con los Israelitas en la tierra de Moab, más allá de la que ya había establecido con ellos en el monte Horeb.

En el capítulo anterior, en el 29, Moisés recuerda a Israel todo lo que Dios ha realizado a favor de su Pueblo. Sobre todo, les habla de la liberación de las manos y opresión del faraón en Egipto. Y el pueblo ha de responder a este regalo de Dios desde la fidelidad y aceptación de la Alianza que establece con ellos. Si el pueblo no es fiel a la misma, dicha infidelidad tendrá sus consecuencias, sobre todo el alejamiento de Dios; no por parte de este que siempre está presente en la vida de su pueblo, sino por parte del pueblo mismo, lo que le llevará incluso a enfrentarse con otras naciones, alejándose de la protección de Yahveh y llegando incluso a la perdida de su independencia, al exilio; sin embargo, como decíamos, Dios se mantiene fiel a la alianza y continúa estando cercano a su pueblo, no lo abandona a su suerte, lo estimulará para que se convierta y vuelva a relacionarse con Él.

Pero para todo esto, para poder cambiar de vida, para poder convertirse, para poder restablecer la comunicación con Dios, es imprescindible partir de la escucha de la Palabra de Dios. Sabiendo, además que la fidelidad a la alianza que el Pueblo establece con Dios no es superior a sus fuerzas ni está fuera de su alcance. La alianza de Yahveh con su pueblo está en los labios de cada persona y en su corazón.

Nosotros los cristianos, tenemos la gran dicha de poder escuchar la Palabra de Dios en cada eucaristía y al igual que María poder rumiarla y guardarla en nuestro corazón. Cada uno de nosotros podemos tener muy presente cada día la Palabra del Señor, por eso no resulta imposible ser fiel a la Alianza que Él establece con nosotros.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Recuerda las acciones que Dios realiza en tu favor, en tu beneficio, cada día. ¿Qué sientes ante ello? Hoy podías darle gracias.
  • Dios establece contigo una alianza. La Nueva Alianza del cristiano es la de amar a Dios y amarnos los unos a lo otros. ¿Intentas llevarla a cabo en tu vida diaria?
  • Para poder ser fiel a estas Alianza, la primera actitud es escuchar la Palabra de Dios, ¿dedicas un tiempo cada día a ello?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 119

1Dichosos aquellos cuya conducta es intachable, los que caminan en la ley del Señor;

2Dichosos los que guardan sus decretos, los que lo buscan de todo corazón;

3los que no cometen ningún crimen, los que siguen sus caminos.

4Tú has promulgado tus preceptos para que sean estrictamente cumplidos;

5ojalá sea firme mi conducta en guardar tus decretos;

6entonces no tendré vergüenza alguna en mirar a todos tus mandamientos.

7Te daré gracias con un corazón recto, instruido por tus sentencias justas.

8Yo voy a guardar tus mandamientos, no me abandones tú del todo.

9¿Cómo un joven podrá tener una conducta pura? Guardando tu palabra.

10Yo te busco de todo corazón, no dejes que me aparte de tus mandamientos.

“ALEGRAOS CON JERUSALÉN”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Isaías 66,10-14c

10«Alegraos con Jerusalén, regocijaos por ella todos los que su duelo soportáis, 11a fin de que maméis y os saciéis de su seno de consuelo, a fin de que saboreéis y os recreéis en sus pechos de gloria. 12Pues esto dice el Señor: “Yo haré correr por ella como un río la paz, y como un torrente desbordado la gloria de las naciones. Sus lactantes serán llevados en brazos y acariciados sobre las rodillas. 13Como a un hijo a quien consuela su madre, así yo os consolaré a vosotros; por Jerusalén seréis consolados. 14Cuando veáis esto, vuestro corazón se alegrará y vuestros huesos reverdecerán como la hierba. Sí, la mano del Señor se dará a conocer a sus siervos.”»

El fragmento, que hoy nos ofrece la liturgia en la primera lectura, pertenece a la tercera parte del libro de Isaías o Tritoisaías. El cual fue escrito después de volver del exilio de Babilonia (539 a.C.). Después de que Jerusalén fuera tan humillada por este imperio, Yahveh la levantará y le dará un nuevo esplendor.

El pueblo de Israel se encuentra con muchas dificultades a la vuelta del exilio, no sólo debe reconstruir el templo y la ciudad de Jerusalén, sino que debe reconstruirse como pueblo.

Dios va a cumplir su promesa en Jerusalén. Por eso hay que alegrarse con ella, por eso hay que gozar con ella. Dios ha devuelto a su Pueblo a su patria, a su tierra. Dios continúa estando en medio de su pueblo.

Dios promete a su pueblo alegría y consuelo. Alegría y consuelo que serán permanentes. Dios devolverá a Jerusalén todo su esplendor. Y Yahveh consolará a su Pueblo. Dios se dará a conocer a aquellos que lo aman.

A partir de ahora, Yahveh promete a Israel la paz. Un paz que se derrama abundantemente como un río, una paz que traerá bienestar, prosperidad, tranquilidad. Que será una bendición para el Pueblo elegido. Dios quiere transmitirle esperanza.

Dios promete a Israel que le va a consolar, que le va a cuidar como una madre a sus hijos. Este pasaje de Isaías nos muestra un Dios bondadoso, tierno, misericordioso, atento a las necesidades de los seres humanos.

Sería bueno, que hoy recordáramos a este Dios que con cada uno de nosotros se muestra cercano, que nos cuida, que nos ama y quiere estar a nuestro lado apoyándonos, sosteniéndonos, ayudándonos, siendo nuestro compañero de camino. Dios está con nosotros.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Dios en su cercanía, en su proximidad al ser humano, le ofrece alegría y consuelo, sobre todo en los momentos difíciles, ¿eres consciente de ello? ¿Cómo percibes esa cercanía de Dios en tu día a día?
  • ¿Cómo vives los momentos de dificultad en tu propia vida? ¿Vives desde la esperanza o desde la desesperación? ¿Desde la alegría, desde la confianza, desde la superación, sabiendo que Dios está a tu lado?
  • ¿Eres transmisor de la alegría, de la paz, de la esperanza que Dios te regala?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 122

1¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»!

2Ya estamos en tus puertas, oh Jerusalén:

3Jerusalén, la bien edificada, la ciudad bien unida.

4Allí suben las tribus, las tribus del Señor, según la norma de Israel, para alabar el nombre del Señor.

5Allí están los tribunales de justicia, los tribunales de la casa de David.

6Pedid la paz para Jerusalén: «Que vivan tranquilos tus amigos,

7que reine la paz dentro de tus muros y la tranquilidad en tus palacios».

8Por mis hermanos y compañeros, diré: «La paz esté contigo».

9Por la casa del Señor, nuestro Dios, te deseo la felicidad.

“TEN EN CUENTA LO QUE HE HECHO CONTIGO”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

1Reyes 19,16b.19-21

En aquellos días. El Señor dijo a Elías en el monte Horeb: 16a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, le ungirás profeta en tu lugar. 19Elías se fue de allí en busca de Eliseo, al que encontró arando. Tenía delante de sí doce yuntas de bueyes, y él araba con la duodécima. Elías pasó junto a él y le echó encima su capa. 20Eliseo, entonces, dejó los bueyes, corrió detrás de Elías y le dijo: «Déjame dar un beso a mi padre y a mi madre, y luego te seguiré». Elías respondió: «Anda, vuélvete; pero ten en cuenta lo que he hecho contigo». 21Se apartó de Elías, tomó la yunta de bueyes y la inmoló; y con los aperos de los bueyes coció la carne y la repartió a la gente para que la comiera. Luego se levantó, siguió a Elías y fue su servidor.

La liturgia de hoy nos ofrece un fragmento del libro primero de los Reyes, concretamente del llamado “ciclo de Elías”, en el que se nos narran los acontecimientos y experiencias del Profeta. El cual, era oriundo de Galaad, en el Reino del Norte. Parece ser, que vivió alrededor del siglo IX antes de Cristo, cuando reinaba el rey Ajab.

Elías está en el monte Horeb, lugar en el que tuvo una experiencia de encuentro con Yahveh. Allí recibió su llamada y fue enviado a la misión de ofrecer la Palabra de Dios a sus contemporáneos. A punto de concluir su existencia terrena, en este mismo lugar, recibe una nueva llamada por parte de Dios en la que le ordena que elija a su sucesor. Éste será Eliseo, hijo de Safat.

Elías cubre a Eliseo con su manto. Con este gesto, le está diciendo que de ahora en adelante se convierte en profeta de Yahveh. Éste le llama a dejarlo todo y a entregarse totalmente a su nueva misión. Y él lo deja todo, sigue a Elías, para desde este momento convertirse en profeta del Señor.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cuál ha sido tu experiencia de encuentro con Dios? ¿A qué crees que te está llamando? ¿Cómo respondes a esa llamada?
  • ¿Dios te llama a transmitir su palabra y a señalar a tus contemporáneos la presencia de Dios en sus vidas? ¿Estás dispuesto a ello?
  • ¿Estás dispuesto a entregarte totalmente en la difusión de la Palabra de Dios? ¿Sin condiciones?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 139

Señor, tú me has examinado y me conoces;

 2 sabes cuándo me acuesto y cuándo me levanto, desde lejos te das cuenta de mis pensamientos;

 3 tú ves mi caminar y mi descanso, te son familiares todos mis caminos;

 4 no está todavía la palabra en mi lengua y ya, Señor, tú la conoces por entero.

 5 Tú me envuelves por detrás y por delante, y tienes puesta tu mano sobre mí.

 6 Tu sabiduría es un misterio para mí, es tan sublime que no puedo comprenderla.

 7 ¿Adónde podría ir lejos de tu espíritu, adónde podría huir lejos de tu presencia?

 8 Si subo hasta los cielos, allí te encuentras tú; si bajo a los abismos, allí estás presente;

 9 si vuelo hasta el origen de la aurora, si me voy a lo último del mar,

 10 también allí tu mano me retiene y tu diestra me agarra.

 11 Si digo: «Las tinieblas me envuelven y la luz se ha hecho noche en torno a mí»,

 12 tampoco las tinieblas son tinieblas para ti, ante ti la noche brilla como el día.

 13 Porque tú formaste mis entrañas, tú me tejiste en el vientre de mi madre.

 14 Confieso que soy una obra prodigiosa, pues todas tus obras son maravillosas; de ello estoy bien convencido.

 15 Mis huesos no se te ocultaban cuando yo era formado en el secreto, tejido en lo profundo de la tierra;

 16 tú me veías cuando era tan sólo un embrión, todos mis días estaban escritos en tu libro, mis días estaban escritos y contados antes de que ninguno de ellos existiera.

 17 Oh Dios, ¡qué difíciles son para mí tus pensamientos, qué grande es el número de ellos!

 18 Si los cuento, son más numerosos que la arena; si logro terminar, aún estoy contigo.

 19 Oh Dios, ¡ojalá mataras a los criminales; aleja de mí a los asesinos!

 20 Ellos dicen de ti cosas inicuas, pero en vano se levantan contra ti.

 21 Oh Señor, ¿no odio a los que te odian?, ¿no aborrezco a los que se rebelan contra ti?

 22 Los odio con un odio implacable y son mis propios enemigos.

 23 Examíname, Señor, y reconoce mi interior, explórame y conoce mis pensamientos;

 24 mira si voy por mal camino y guíame por el camino eterno.

“BENDITO SEAS”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Génesis 14,18-20

En aquellos días, 18Melquisedec, rey de Salén, sacó pan y vino; era él sacerdote del Dios altísimo, y 19bendijo a Abrán diciendo: «Bendito seas, Abrán del Dios altísimo, que creó el cielo y la tierra, y 20bendito sea el Dios altísimo, que ha puesto en tus manos a tus enemigos». Y Abrán le dio el diez por ciento de todo.

Hoy es un día para meditar y orar en torno al misterio eucarístico. Se nos invita a caer en la cuenta y tomar conciencia de la importancia de la eucaristía en nuestra vida. Alimento que se nos da para nuestra edificación, crecimiento y desarrollo. Participar de la eucaristía, alimentarnos con el cuerpo y la sangre de Jesús, nos lleva a transformarnos como seres humanos en mejores personas, a transformarnos según nuestro modelo que es Jesucristo, a vivir como Él vivió y a darnos a los demás como Él se dio.

Para ayudarnos a todo ello, la liturgia nos ofrece hoy, en la primera lectura, un fragmento del libro del Génesis. Concretamente, del capítulo 14 en el que nos narra el encuentro de Abrán con Melquisedec, rey de Salén; el cual acoge al Patriarca, lo agasaja y bendice. Con ello, se está uniendo la historia de Abrán con la de los grandes reyes de oriente, pues en este mismo capítulo se hace referencia a estos.

El pasaje con el que oramos hoy comienza con la ofrenda del pan y del vino. Con el que se simboliza la gratitud a Dios por los dones de la tierra y por el alimento que a diario nos regala. Se entra, también, de esta manera en comunión con Dios.

A continuación, Melquisedec bendice a Abrán. Lo cual equivale a desearle todo bien. Pero de quien proviene todo bien es de Dios. Es, por así decir, como desear que Dios le conceda todo aquello que necesita.

Ofrenda y bendición son signo del que la promesa hecha por Dios a Abrán se cumplirán: se convertirá en padre de un gran pueblo.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Cada día te encuentras con personas que son signos de la bendición de Dios, ¿eres consciente de ello? ¿Cómo las acoges?
  • ¿Das gracias a Dios por los dones que cada día te regala? ¿Y sobre todo por el mayor don que es la eucaristía?
  • ¿Ofreces palabras de bendición a aquellas personas con las que te encuentras a diario? ¿Palabras de bien decir? ¿Deseas lo mejor para tu prójimo?
  • ¿Entregas y derramas el amor de Dios a las personas que te rodean? ¿De que forma podrías hacerlo de manera más plena?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 116

1Bendito sea el Señor, mi roca, que adiestra mis manos para la batalla y mis puños para el combate;

2mi amor, mi fortaleza, mi ciudadela y mi libertador, el escudo con el que me protejo, el que somete a los pueblos bajo mi poder.

3Señor, ¿qué es el hombre para que te cuides de él, este mortal para que en él pienses?

4El hombre es como un soplo, sus días como sombra que pasa.

5Señor, despliega los cielos y desciende, toca los montes para que echen humo;

6haz estallar el rayo y dispérsalos, lanza tus saetas y destrúyelos.

7Extiende tu mano desde lo alto y sálvame, líbrame de las aguas torrenciales, de la mano de una raza extranjera,

8cuya boca dice falsedades y cuya diestra jura en falso.

9Oh Dios, voy a cantarte un cantar nuevo, a tocar para ti la lira de diez cuerdas.

10Tú das a los reyes la victoria, tú salvas a tu siervo David de la espada mortal.

11Sálvame y líbrame de las manos de una raza extranjera, cuya boca dice falsedades y cuya diestra jura en falso.

12Que nuestros hijos sean en su juventud como plantas frondosas, y nuestras hijas como cariátides, modelos de palacios;

13que nuestros graneros estén llenos, rebosantes de frutas de todas las especies; que nuestros rebaños se multipliquen a millares, a miles y miles por nuestras praderías;

14que nuestros bueyes vengan bien cargados, que no haya brechas ni fugas, ni gritos de alarma en nuestras plazas.

15Dichoso el pueblo que tiene todo esto, dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

“YO ESTABA AL LADO DE DIOS”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Proverbios 8,22-31

Esto dice la Sabiduría de Dios: 22 El Señor me creó en el comienzo de sus obras, antes que comenzara a crearlo todo. 23 Desde la eternidad fui constituida; desde el comienzo, antes del origen de la tierra. 24 Cuando el abismo no existía, fui yo engendrada; cuando no había fuentes, ricas en aguas. 25 Antes que los montes fueran fundados, antes de las colinas fui yo engendrada;  26 cuando aún no había hecho la tierra y los campos, ni los elementos del polvo del mundo. 27 Cuando estableció los cielos, allí estaba yo; cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo, 28 cuando condensó las nubes en lo alto, cuando fijó las fuentes del abismo, 29 cuando asignó su límite al mar para que las aguas no salieran de sus límites, cuando echó los cimientos de la tierra, 30 yo estaba a su lado como arquitecto, y yo era cada día sus delicias, recreándome todo el tiempo en su presencia, 31 recreándome en su orbe terrestre y encontrando mis delicias con los hijos de los hombres.

La liturgia de hoy, solemnidad de la Santísima Trinidad, en la primer lectura nos ofrece un fragmente del libro de los Proverbios.

Este libro quiere ofrecernos un conjunto de variadas enseñanzas que cubren todos los aspectos de la vida humana. Su objetivo es encaminar al hombre hacia la felicidad. En el capítulo 8, el autor quiere invitarnos a conocer la presencia de la Sabiduría, precisamente, en la creación, que lo ordena todo y permite la comunicación entre Dios y los hombres.

Para la Sagrada Escritura, sabio no es únicamente aquel que tiene muchos conocimientos, sino aquel que es capaz de descubrir la presencia de Dios a su alrededor y en lo acontecimientos de su vida.

Pero el autor del libro de los Proverbios quiere ir mucho más allá. La Sabiduría es la mirada que Dios dirige hacia su obra creada, es la Palabra que hizo existir todas las cosas, es la belleza que nos acompaña, es la presencia de Dios que está presente en nuestro día a día.

La Sabiduría es el rostro amoroso de Dios. Un Dios que quiere entrar en comunicación con los seres humanos y quiere relacionarse con ellos. Un Dios que acompaña a sus criaturas en el camino de la vida. La alegría de Dios, su delicia es admirar la creación y estar al lado de los hombres.

Creo que es una muy interesante y bonita reflexión la que podemos hacer en esta solemnidad de la Santísima Trinidad, ¿soy consciente de la presencia de Dios en mi vida?

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿De qué manera buscas la felicidad? ¿Haces a Dios partícipe de esa búsqueda?
  • ¿Eres capaz de percibir la presencia de Dios a tu alrededor y en los acontecimientos de tu vida? ¿De qué manera está presente Dios en tu existencia?
  • ¿Percibes el rostro amoroso de Dios en tu día a día? ¿Eres consciente de que él quiere comunicarse contigo? Y tú, ¿de qué manera te comunicas con Él?
  • ¿De qué manera muestras la bondad de Dios a los demás?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 119

65 Tú has sido muy bueno con tu siervo, Señor, conforme a tu palabra;

 66 enséñame el buen sentido y el saber, pues yo tengo fe en tus mandamientos;

 67 antes de que me humillaras andaba extraviado, pero ahora guardo tu palabra;

 68 tú eres bueno y bienhechor, haz que aprenda tus decretos;

 69 los orgullosos me acusan falsamente, yo guardo tus preceptos con todo el corazón;

 70 tienen el corazón embrutecido, pero yo me deleito en tu ley;

 71 fue un gran bien para mí ser humillado, para aprender tus decretos;

 72 la ley de tu boca es para mí mejor que millones de oro y plata.

 73 Tus manos me han hecho y me han formado; instrúyeme y aprenderé tus mandamientos.

 74 Tus fieles al verme se llenan de alegría, porque yo espero en el Señor.

 75 Yo sé, Señor, que son justas tus sentencias y que me has humillado con razón;

 76 que tu amor me consuele, conforme a la promesa que me hiciste;

 77 que me alcance tu compasión y viviré, porque tu ley hace mis delicias;

 78 humilla a los soberbios que sin razón me oprimen; yo medito en tus preceptos;

 79 que vuelvan conmigo tus leales, los que conocen tus órdenes;

 80 que yo cumpla perfectamente tus decretos para no tener que avergonzarme.

 81 Mi alma se deshace deseando que me salves, yo espero en tu palabra;

 82 mis ojos se deshacen deseando tu promesa; ¿cuándo me vas a consolar?

 83 Soy como un pellejo puesto al humo, pero no he olvidado tus decretos.

 84 ¿Cuántos serán los días de tu siervo? ¿Cuándo harás justicia con los que me persiguen?

 85 Los soberbios me han cavado fosas, en contra de tu ley;

 86 todos tus mandamientos son verdad; me persiguen sin razón: ¡ayúdame!;

 87 por poco no me han extirpado de la tierra, pero yo no he abandonado tus preceptos;

 88 según tu amor dame la vida, y yo guardaré los decretos de tu boca.

 89 Tu palabra, Señor, permanece eternamente, más estable que los mismos cielos;

 90 tu lealtad perdura por todas las edades, tú fijaste la tierra y ahí está;

LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Isaías 50,4-7

4El Señor Dios me ha dado una lengua de experto para que yo sepa responder al cansado. Cada mañana me despierta el oído para escuchar como un discípulo.

5El Señor Dios me ha abierto el oído y yo no he resistido, no me he echado atrás.

6He ofrecido mi espalda a los que me golpeaban, mis mejillas a quienes me mesaban la barba; no he hurtado mi rostro a la afrenta y a los salivazos.

7El Señor Dios viene en mi ayuda; por eso soporto la ignominia, por eso he hecho mi rostro como pedernal y sé que no quedaré defraudado.

Nos encontramos hoy con un fragmento del llamado “tercer cántico del siervo de Yahveh”, que comienza afirmando que la palabra de Dios es la fuente de toda liberación. El siervo de Yahveh recibe un misión por parte de éste, y se mantendrá fiel en todo momento a esta misión, aunque ello le acarree dolor y sufrimiento, incomprensiones y ultrajes. El siervo será maltratado como le ha ocurrido a los profetas anteriores a él.

El siervo es aquel que sabe escuchar antes de transmitir la Palabra, al igual que el discípulo lo hace con el maestro que le enseña; pero esto no lo hace por voluntad propia, puesto que es Dios quien le ha abierto el oído.

Sin duda alguna, y desde una lectura cristiana, prefigura lo que le ocurrirá a Jesucristo en su pasión, muerte y resurrección. Cristo, fiel a la voluntad del Padre, también se entregó voluntariamente al dolor, al sufrimiento y a los ultrajes de los hombres. Llegó a la entrega total ofreciéndose por la salvación de todo el género humano. Pero, ya sabemos, que no se quedó todo en el sufrimiento, el dolor o la muerte, pues Jesucristo resucitó de entre los muertos al tercer día. Con lo cual, nos abrió a todos nosotros la puerta de la vida eterna.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Dios también da a cada uno de nosotros la misión de transmitir su Palabra. Pero antes es necesario escuchar, ¿De qué manera te estás abriendo para escuchar su palabra durante esta Semana Santa?
  • En muchas ocasiones ser testigos de Jesús nos traerá sufrimientos, dificultades, dolor, ¿estamos dispuestos a afrontar todo esto con la ayuda de Dios?
  • ¿Eres consciente de que el dolor, el sufrimiento o la dificultad no tiene la última palabra? ¿Eres testigo de esperanza y resurrección en tu vida diaria?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 69

2Sálvame, Dios mío, que las aguas me llegan hasta el cuello;

3me hundo en cenagal sin fondo y no puedo hacer pie; he llegado hasta el fondo del agua y me arrastra la corriente.

4Estoy extenuado de gritar y totalmente ronco, mis ojos se han consumido de esperar a mi Dios.

[…]

7Señor omnipotente, que yo no sea la vergüenza de los que en ti confían, que no sea el deshonor de los que a ti te buscan, oh Dios de Israel.

8Por ti soporto los insultos y mi rostro se cubre de vergüenza,

[…]

14Pero yo, Señor, te elevo mi plegaria, ésta es la hora en que me debes ser propicio; escúchame, Dios mío, por tu inmensa bondad, pues tú eres la verdadera salvación.

[…]

17Respóndeme, Señor, pues tú eres todo bondad y amor, con tu inmensa piedad vuelve hacia mí tus ojos;

18no retires el rostro de tu siervo, estoy muy angustiado, respóndeme deprisa.

19Ven junto a mí, defiéndeme, líbrame de mis enemigos.

“MIRAD QUE REALIZO ALGO NUEVO” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO V DE CUARESMA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Isaías 43,16-21

16Esto dice el Señor, el que abrió en el mar un camino, un sendero en las caudalosas aguas; 17el que hizo avanzar carros y caballos y un imponente ejército: ahora yacen tendidos para no alzarse más, se apagaron como una mecha que se extingue. 18¡No os acordéis de antaño, de lo pasado no os cuidéis! 19Mirad, yo voy a hacer una cosa nueva; ya despunta, ¿no lo notáis? Sí, en el desierto abriré un camino, y ríos en la tierra seca. 20Las bestias del campo me glorificarán, los chacales y las avestruces, porque yo daré agua en el desierto, y ríos en la tierra seca, para abrevar a mi pueblo, a mi elegido. 21El pueblo que yo he formado celebrará mi gloria.

El Señor nunca deja de sorprendernos. Y así lo hace en este fragmento del libro del profeta Isaías. Este pasaje pertenece al llamado deuteroisaías o segundo Isaías; ya que la autoría del libro se atribuye a un discípulo del Profeta que, con toda probabilidad, vivió la experiencia del destierro en Babilonia, aproximadamente en el siglo VI a.C. Éste pretende transmitir un mensaje de esperanza, estimulando al pueblo para que mantenga la confianza en Dios y en el retorno a la Tierra Prometida.

Y ese es precisamente el mensaje que comunicar en este pequeño fragmento que hoy nos ofrece la liturgia.

Comienza el texto con el recuerdo de la presencia y la ayuda que Yahveh prestó a su Pueblo durante la  liberación de Egipto.

Pero no hay que centrarse en el pasado, ese es el consejo que Dios da a Israel. Hay que mirar el presente para proyectarse en el futuro, porque Él va ha nacer algo nuevo, que ya se puede intuir, ¿no lo notáis?

Nada tiene que ver con los acontecimientos o de con las actuaciones de Dios en el pasado. No podemos anclarnos en él. Si hemos de recordar, pero actualizando la acción salvífica de Dios. Lo que está ocurriendo y lo que va a ocurrir es algo mucho más grandioso; porque todo el universo está involucrado en esta transformación en favor del Pueblo de Israel.

Una vez más, podemos ver la misericordia, el amor y la cercanía de Dios hacia su pueblo y, por supuesto hacia nosotros. Un anticipo de la salvación y la felicidad plena que nos traerá Jesús de Nazaret. Y junto con Israel podemos celebrar la gloria de Dios.

 CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Tratas de mantener la esperanza y la confianza en Dios en tu vida diaria?
  • ¿Intentas transmitir esa esperanza y confianza en Dios a los que te rodean?
  • ¿Anclas tu vida en el pasado, en lugar de proyectar tu futuro teniendo en cuenta el presente que estás viviendo?
  • ¿Crees que Dios está construyendo para ti y para la humanidad un futuro nuevo? ¿Qué señales percibes a tu alrededor?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 122

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién podré temer? El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿ante quién puedo temblar?

2Cuando me asaltan los criminales para destrozarme, son ellos, mis opresores y enemigos, los que tropiezan y sucumben.

3Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no teme; aunque una guerra estalle contra mí, estoy tranquilo.

4Una cosa pido al Señor, sólo eso busco: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida para gustar la dulzura del Señor y contemplar la belleza de su templo.

5Él me dará cobijo el día de la desgracia, me esconderá en lo oculto de su tienda, me subirá a lo alto de la roca;

6así mi cabeza dominará a los enemigos que me cercan, en su tienda podré ofrecer sacrificios entre aclamaciones, cantando y ensalzando al Señor.

7Escucha, Señor, mi grito suplicante, ten compasión de mí, respóndeme.

8De ti mi corazón me ha dicho: «Busca su rostro»; es tu rostro, Señor, lo que yo busco;

9no me ocultes tu rostro, no rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio, no me abandones, no me dejes, oh Dios, salvador mío.

10Mi padre y mi madre me han abandonado, y el Señor me ha recogido.

11Enséñame, Señor, tus sendas y guíame por el camino recto, pues me están acechando;

12no me entregues al capricho de mis perseguidores, pues se han alzado contra mí testigos falsos que respiran violencia.

13Yo estoy seguro que he de ver los bienes del Señor en el mundo de los vivos.

14Espera en el Señor, ten ánimo, sé fuerte, espera en el Señor.

LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO IV DE CUARESMA «LAETARE» (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Josué 5,9a.10-12

9El Señor dijo a Josué: «Hoy os he quitado de encima la humillación por parte de Egipto». 10Los israelitas acamparon en Guilgal, y celebraron la pascua el día catorce del mes por la tarde, en la llanura de Jericó. 11Ese mismo día comieron panes sin levadura y trigo tostado; pero desde el día siguiente empezaron a comer los productos de la tierra. 12Desde ese momento el maná dejó de caer y los israelitas, desde aquel año, se alimentaron de los productos de la tierra de Canaán.

Un pequeño fragmento del libro de Josué el que nos ofrece hoy la liturgia, en el que se nos narra cómo después de un largo y agotador viaje por el desierto, el pueblo israelita llega a las “puertas” de la Tierra prometida.

Dios le recuerda como los ha librado de la esclavitud de Egipto y cómo ha establecido con él una alianza. Como signo de estos acontecimientos, en el santuario de Guilgal, celebran la pascua. Una celebración llena de esperanza, pues Yahveh no abandona a su pueblo, sino que está siempre dispuesto a ofrecerles  la felicidad plena, basta que aquel se mantenga en comunión con Él. La celebración de la Pascua está íntimamente ligada a la historia de la salvación.

A partir de entonces, a punto de entrar en la Tierra prometida, Israel comienza a alimentarse de los frutos de la tierra, no volvió a alimentarse del maná que durante cuarenta años había caído del cielo. Comienza así una nueva etapa para los israelitas llena de esperanza, de abundancia y plenitud en plena unión con Dios.

 CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Recuerda cómo Dios te ha liberado de todas aquellas ataduras que te oprimían y sigue liberándote?
  • ¿Cómo celebras la presencia de Dios en tu vida?
  • También contigo Dios quiere comenzar una nueva etapa de esperanza, abundancia y plenitud, ¿cómo la acoges?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 122

1¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»!

2Ya estamos en tus puertas, oh Jerusalén:

3Jerusalén, la bien edificada, la ciudad bien unida.

4Allí suben las tribus, las tribus del Señor, según la norma de Israel, para alabar el nombre del Señor.

5Allí están los tribunales de justicia, los tribunales de la casa de David.

6Pedid la paz para Jerusalén: «Que vivan tranquilos tus amigos,

7que reine la paz dentro de tus muros y la tranquilidad en tus palacios».

8Por mis hermanos y compañeros, diré: «La paz esté contigo».

9Por la casa del Señor, nuestro Dios, te deseo la felicidad.