LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Isaías 50,4-7

4El Señor Dios me ha dado una lengua de experto para que yo sepa responder al cansado. Cada mañana me despierta el oído para escuchar como un discípulo.

5El Señor Dios me ha abierto el oído y yo no he resistido, no me he echado atrás.

6He ofrecido mi espalda a los que me golpeaban, mis mejillas a quienes me mesaban la barba; no he hurtado mi rostro a la afrenta y a los salivazos.

7El Señor Dios viene en mi ayuda; por eso soporto la ignominia, por eso he hecho mi rostro como pedernal y sé que no quedaré defraudado.

Nos encontramos hoy con un fragmento del llamado “tercer cántico del siervo de Yahveh”, que comienza afirmando que la palabra de Dios es la fuente de toda liberación. El siervo de Yahveh recibe un misión por parte de éste, y se mantendrá fiel en todo momento a esta misión, aunque ello le acarree dolor y sufrimiento, incomprensiones y ultrajes. El siervo será maltratado como le ha ocurrido a los profetas anteriores a él.

El siervo es aquel que sabe escuchar antes de transmitir la Palabra, al igual que el discípulo lo hace con el maestro que le enseña; pero esto no lo hace por voluntad propia, puesto que es Dios quien le ha abierto el oído.

Sin duda alguna, y desde una lectura cristiana, prefigura lo que le ocurrirá a Jesucristo en su pasión, muerte y resurrección. Cristo, fiel a la voluntad del Padre, también se entregó voluntariamente al dolor, al sufrimiento y a los ultrajes de los hombres. Llegó a la entrega total ofreciéndose por la salvación de todo el género humano. Pero, ya sabemos, que no se quedó todo en el sufrimiento, el dolor o la muerte, pues Jesucristo resucitó de entre los muertos al tercer día. Con lo cual, nos abrió a todos nosotros la puerta de la vida eterna.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Dios también da a cada uno de nosotros la misión de transmitir su Palabra. Pero antes es necesario escuchar, ¿De qué manera te estás abriendo para escuchar su palabra durante esta Semana Santa?
  • En muchas ocasiones ser testigos de Jesús nos traerá sufrimientos, dificultades, dolor, ¿estamos dispuestos a afrontar todo esto con la ayuda de Dios?
  • ¿Eres consciente de que el dolor, el sufrimiento o la dificultad no tiene la última palabra? ¿Eres testigo de esperanza y resurrección en tu vida diaria?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 69

2Sálvame, Dios mío, que las aguas me llegan hasta el cuello;

3me hundo en cenagal sin fondo y no puedo hacer pie; he llegado hasta el fondo del agua y me arrastra la corriente.

4Estoy extenuado de gritar y totalmente ronco, mis ojos se han consumido de esperar a mi Dios.

[…]

7Señor omnipotente, que yo no sea la vergüenza de los que en ti confían, que no sea el deshonor de los que a ti te buscan, oh Dios de Israel.

8Por ti soporto los insultos y mi rostro se cubre de vergüenza,

[…]

14Pero yo, Señor, te elevo mi plegaria, ésta es la hora en que me debes ser propicio; escúchame, Dios mío, por tu inmensa bondad, pues tú eres la verdadera salvación.

[…]

17Respóndeme, Señor, pues tú eres todo bondad y amor, con tu inmensa piedad vuelve hacia mí tus ojos;

18no retires el rostro de tu siervo, estoy muy angustiado, respóndeme deprisa.

19Ven junto a mí, defiéndeme, líbrame de mis enemigos.

“MIRAD QUE REALIZO ALGO NUEVO” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO V DE CUARESMA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Isaías 43,16-21

16Esto dice el Señor, el que abrió en el mar un camino, un sendero en las caudalosas aguas; 17el que hizo avanzar carros y caballos y un imponente ejército: ahora yacen tendidos para no alzarse más, se apagaron como una mecha que se extingue. 18¡No os acordéis de antaño, de lo pasado no os cuidéis! 19Mirad, yo voy a hacer una cosa nueva; ya despunta, ¿no lo notáis? Sí, en el desierto abriré un camino, y ríos en la tierra seca. 20Las bestias del campo me glorificarán, los chacales y las avestruces, porque yo daré agua en el desierto, y ríos en la tierra seca, para abrevar a mi pueblo, a mi elegido. 21El pueblo que yo he formado celebrará mi gloria.

El Señor nunca deja de sorprendernos. Y así lo hace en este fragmento del libro del profeta Isaías. Este pasaje pertenece al llamado deuteroisaías o segundo Isaías; ya que la autoría del libro se atribuye a un discípulo del Profeta que, con toda probabilidad, vivió la experiencia del destierro en Babilonia, aproximadamente en el siglo VI a.C. Éste pretende transmitir un mensaje de esperanza, estimulando al pueblo para que mantenga la confianza en Dios y en el retorno a la Tierra Prometida.

Y ese es precisamente el mensaje que comunicar en este pequeño fragmento que hoy nos ofrece la liturgia.

Comienza el texto con el recuerdo de la presencia y la ayuda que Yahveh prestó a su Pueblo durante la  liberación de Egipto.

Pero no hay que centrarse en el pasado, ese es el consejo que Dios da a Israel. Hay que mirar el presente para proyectarse en el futuro, porque Él va ha nacer algo nuevo, que ya se puede intuir, ¿no lo notáis?

Nada tiene que ver con los acontecimientos o de con las actuaciones de Dios en el pasado. No podemos anclarnos en él. Si hemos de recordar, pero actualizando la acción salvífica de Dios. Lo que está ocurriendo y lo que va a ocurrir es algo mucho más grandioso; porque todo el universo está involucrado en esta transformación en favor del Pueblo de Israel.

Una vez más, podemos ver la misericordia, el amor y la cercanía de Dios hacia su pueblo y, por supuesto hacia nosotros. Un anticipo de la salvación y la felicidad plena que nos traerá Jesús de Nazaret. Y junto con Israel podemos celebrar la gloria de Dios.

 CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Tratas de mantener la esperanza y la confianza en Dios en tu vida diaria?
  • ¿Intentas transmitir esa esperanza y confianza en Dios a los que te rodean?
  • ¿Anclas tu vida en el pasado, en lugar de proyectar tu futuro teniendo en cuenta el presente que estás viviendo?
  • ¿Crees que Dios está construyendo para ti y para la humanidad un futuro nuevo? ¿Qué señales percibes a tu alrededor?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 122

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién podré temer? El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿ante quién puedo temblar?

2Cuando me asaltan los criminales para destrozarme, son ellos, mis opresores y enemigos, los que tropiezan y sucumben.

3Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no teme; aunque una guerra estalle contra mí, estoy tranquilo.

4Una cosa pido al Señor, sólo eso busco: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida para gustar la dulzura del Señor y contemplar la belleza de su templo.

5Él me dará cobijo el día de la desgracia, me esconderá en lo oculto de su tienda, me subirá a lo alto de la roca;

6así mi cabeza dominará a los enemigos que me cercan, en su tienda podré ofrecer sacrificios entre aclamaciones, cantando y ensalzando al Señor.

7Escucha, Señor, mi grito suplicante, ten compasión de mí, respóndeme.

8De ti mi corazón me ha dicho: «Busca su rostro»; es tu rostro, Señor, lo que yo busco;

9no me ocultes tu rostro, no rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio, no me abandones, no me dejes, oh Dios, salvador mío.

10Mi padre y mi madre me han abandonado, y el Señor me ha recogido.

11Enséñame, Señor, tus sendas y guíame por el camino recto, pues me están acechando;

12no me entregues al capricho de mis perseguidores, pues se han alzado contra mí testigos falsos que respiran violencia.

13Yo estoy seguro que he de ver los bienes del Señor en el mundo de los vivos.

14Espera en el Señor, ten ánimo, sé fuerte, espera en el Señor.

LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO IV DE CUARESMA «LAETARE» (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Josué 5,9a.10-12

9El Señor dijo a Josué: «Hoy os he quitado de encima la humillación por parte de Egipto». 10Los israelitas acamparon en Guilgal, y celebraron la pascua el día catorce del mes por la tarde, en la llanura de Jericó. 11Ese mismo día comieron panes sin levadura y trigo tostado; pero desde el día siguiente empezaron a comer los productos de la tierra. 12Desde ese momento el maná dejó de caer y los israelitas, desde aquel año, se alimentaron de los productos de la tierra de Canaán.

Un pequeño fragmento del libro de Josué el que nos ofrece hoy la liturgia, en el que se nos narra cómo después de un largo y agotador viaje por el desierto, el pueblo israelita llega a las “puertas” de la Tierra prometida.

Dios le recuerda como los ha librado de la esclavitud de Egipto y cómo ha establecido con él una alianza. Como signo de estos acontecimientos, en el santuario de Guilgal, celebran la pascua. Una celebración llena de esperanza, pues Yahveh no abandona a su pueblo, sino que está siempre dispuesto a ofrecerles  la felicidad plena, basta que aquel se mantenga en comunión con Él. La celebración de la Pascua está íntimamente ligada a la historia de la salvación.

A partir de entonces, a punto de entrar en la Tierra prometida, Israel comienza a alimentarse de los frutos de la tierra, no volvió a alimentarse del maná que durante cuarenta años había caído del cielo. Comienza así una nueva etapa para los israelitas llena de esperanza, de abundancia y plenitud en plena unión con Dios.

 CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Recuerda cómo Dios te ha liberado de todas aquellas ataduras que te oprimían y sigue liberándote?
  • ¿Cómo celebras la presencia de Dios en tu vida?
  • También contigo Dios quiere comenzar una nueva etapa de esperanza, abundancia y plenitud, ¿cómo la acoges?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 122

1¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»!

2Ya estamos en tus puertas, oh Jerusalén:

3Jerusalén, la bien edificada, la ciudad bien unida.

4Allí suben las tribus, las tribus del Señor, según la norma de Israel, para alabar el nombre del Señor.

5Allí están los tribunales de justicia, los tribunales de la casa de David.

6Pedid la paz para Jerusalén: «Que vivan tranquilos tus amigos,

7que reine la paz dentro de tus muros y la tranquilidad en tus palacios».

8Por mis hermanos y compañeros, diré: «La paz esté contigo».

9Por la casa del Señor, nuestro Dios, te deseo la felicidad.

“DIOS LO LLAMÓ DESDE LA ZARZA” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO III DE CUARESMA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Éxodo 3,1-8a.13-15

1Moisés era el pastor del ganado de Jetró, su suegro, sacerdote de Madián. Llevó el ganado más allá del desierto y llegó al monte de Dios, el Horeb. 2Allí se le apareció el ángel del Señor en llama de fuego, en medio de una zarza. Miró, y vio que la zarza ardía sin consumirse. 3Moisés se dijo: «Voy a acercarme a ver esta gran visión; por qué la zarza no se consume». 4El Señor vio que se acercaba para mirar y lo llamó desde la zarza: «¡Moisés! ¡Moisés!». Y él respondió: «Aquí estoy». 5Dios le dijo: «No te acerques. Descálzate, porque el lugar en que estás es tierra santa». 6Y añadió: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob». Moisés se tapó la cara, porque temía ver a Dios. 7El Señor continuó: «He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído el clamor que le arranca su opresión y conozco sus angustias. 8Voy a bajar a liberarlo de la mano de los egipcios, sacarlo de aquella tierra y llevarlo a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel. 13Moisés dijo a Dios: «Bien, yo me presentaré a los israelitas y les diré: El Dios de nuestros padres me ha enviado a vosotros. Pero si ellos me preguntan: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?». 14Dios dijo a Moisés: «Yo soy el que soy. Así responderás a los israelitas: Yo soy me ha enviado a vosotros». 15Y continuó: «Dirás así a los israelitas: El Señor, Dios de vuestros padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Éste es mi nombre para siempre, éste mi recuerdo por todos los siglos».

El fragmento del libro del Éxodo que hoy nos ofrece la liturgia corresponde a la narración de la vocación de Moisés. Éste ha huido de Egipto, después de haber matado a un egipcio que estaba maltratando a un israelita.

Yahveh se hace presente en su vida cotidiana. Le sorprende un hecho asombroso e insólito: una zarza está ardiendo sin consumirse. Al acercarse para observar este acontecimiento extraordinario, Dios lo llama por su nombre. La respuesta de Moisés es inmediata y de total disponibilidad: “Aquí estoy”. Yahveh, por su parte, le enseña cómo debe uno permanecer en su presencia: Despojándose de todos los prejuicios, de todos nuestros convencionalismos o ideas preconcebidas. Hemos de abrirnos a la presencia de Dios desde el corazón y con una apertura total. Él se nos mostrará tal cual es.

Yahveh se da a conocer a Moisés como el Dios de sus padres y como aquel que está presente en la vida de su pueblo, atento a la opresión que está sufriendo en Egipto y dispuesto a liberarlo de la esclavitud. Una liberación que no quiere realizar sin la cooperación del ser humano. Por lo que, llama a Moisés para que sea su colaborador. Moisés en un principio, por así decir, se siente incapaz, insuficiente y sin la autoridad necesaria para llevar a cabo dicha misión: ¿qué responderá a los Israelitas si éstos le preguntan acerca de quién le envía? Yo soy el que soy. Yo soy el Dios de vuestros antepasados, aquel que ha estado siempre presente en la vida de mi pueblo, aquel que os acompaña desde siempre y para siempre.

Después de esta respuesta de Dios, Moisés acoge la misión.

 CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Eres consciente de cómo Dios se hace presente en tu vida cotidiana?
  • ¿Estás atentos a las señales de la presencia de Dios en tu día a día?
  • ¿A qué misión crees que te esta llamando Dios en este momento concreto de tu vida? ¿Cómo respondes a esta llamada?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 106

2En el Señor he puesto toda mi esperanza, él se inclinó hacia mí y escuchó mi grito;

3me sacó de la fosa mortal, del fango cenagoso; puso mis pies sobre la roca, aseguró mis pasos;

4puso en mi boca un cantar nuevo, una alabanza para nuestro Dios. Muchos, al verlo, temerán y confiarán en el Señor.

5Dichoso el hombre que en el Señor ha puesto su esperanza y no se ha ido con los arrogantes ni con los que se pierden en engaños.

6¡Qué grandes son, Señor, Dios mío, los proyectos y los milagros que hiciste por nosotros!: eres incomparable. Yo quisiera decirlos, proclamarlos; pero son tantos, que no pueden contarse.

7Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, no pides holocaustos ni sacrificios por el pecado; en cambio, me has abierto el oído,

8por lo que entonces dije: «Aquí estoy, en el libro está escrito de mí:

9Dios mío, yo quiero hacer tu voluntad, tu ley está en el fondo de mi alma».

10Pregoné tu justicia a la gran asamblea, no he cerrado mis labios; tú lo sabes, Señor.

“LEVANTA TUS OJOS AL CIELO” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO II DE CUARESMA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Génesis 15,5-12.17-18

5En aquellos días, Dios llevó fuera a Abrán y le dijo: «Levanta tus ojos al cielo y cuenta, si puedes, las estrellas»; y añadió: «Así será tu descendencia». 6Abrán creyó al Señor, y el Señor le consideró como un hombre justo. 7Y le dijo: «Yo soy el Señor que te sacó de Ur de los caldeos para darte esta tierra en posesión». 8Abrán le preguntó: «Señor Dios, ¿cómo sabré yo que la poseeré?». 9El Señor le dijo: «Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y una paloma». 10Él trajo todos estos animales, los partió por la mitad y puso una mitad frente a la otra; pero las aves no las partió.  11Las aves rapaces revoloteaban sobre los cadáveres, pero Abrán las espantaba. 12Cuando el sol estaba ya para ponerse, cayó sobre Abrán un sueño profundo y le envolvió una oscuridad terrorífica. 17Cuando se puso el sol, apareció entre densísimas tinieblas una hornilla humeante y una llama de fuego, que pasó por entre los animales partidos. 18Aquel día el Señor hizo un pacto con Abrán en estos términos: «A tu descendencia doy esta tierra, desde el torrente de Egipto hasta el gran río, el Éufrates.

En la mayoría de las ocasiones, Dios no actúa de manera inmediata, tal y como nos gustaría a nosotros, Él tiene sus propios tiempos. Eso le ocurre a Abrán; es cierto, que Dios le hace una promesa: tu descendencia será numerosa, tanto como las estrellas del cielo y podrás disfrutar poseyendo la tierra en la que ahora vives como extranjero. Sin embargo, Abrán tendrá que esperar para que ésta se realice. Abrán no se impacienta, ni se desilusiona, al contrario, actualiza su fe en Yahveh y se apoya en Él con total confianza.

Dios acoge esta fe y esta esperanza: “le consideró como un hombre justo”, es decir como aquel que es fiel a la alianza establecida con él. Dios le hace ver a Abrán la manera en la que ha estado presente en su vida, ayudándole, sosteniéndole, siendo su compañero de camino con un objetivo concreto: “Yo te saco de Ur de los caldeos para darte esta tierra en posesión”.

Para ratificar esta promesa y esta alianza, Yahveh le invita a realizar una celebración o ritual de confirmación de la misma, al estilo de los pueblos de la antigüedad. A partir de entonces Dios se une a la vida de Abrán y a la historia de la humanidad con un lazo inseparable e indestructible para caminar junto a ellos ofreciéndoles su amor, su misericordia, su protección y su fidelidad. No le exige ninguna contrapartida al ser humano, pues a Abrán le hace caer en un sueño profundo y es Yahveh quien pasa por entre los animales partidos.

Dios está siempre al lado de su pueblo, siendo fiel a la alianza aunque este la rompa.

 CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Qué piensa acerca de la afirmación de que Dios tiene sus propios tiempos? ¿Te desesperas o te impacientas cuando pides algo a Dios y no te lo concede inmediatamente? ¿Intentas vivir desde la fe y la esperanza en tu día a día?
  • ¿Eres consciente de la presencia de Dios en los acontecimientos diarios de tu vida? ¿De que Dios te sostiene y es tu compañero de camino?
  • ¿Mantienes la esperanza en Dios, sabiendo que Él es fiel a la alianza que ha establecido contigo?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 106

1Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor.

2¿Quién podrá contar las proezas del Señor?, ¿quién podrá alabarlo como se merece?

3Dichosos los que guardan el derecho y en todo tiempo practican la justicia.

4Cuando seas propicio con tu pueblo, acuérdate de mí, Señor; cuando vengas a salvarlo, no te olvides de mí;

5para que vea la dicha de tus elegidos, me alegre con la alegría de tu pueblo y me enorgullezca con tu heredad.

“EL SEÑOR ESCUCHÓ NUESTROS GRITOS”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO I DE CUARESMA (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Deuteronomio 26,4-10

Moisés habló al pueblo diciendo: 4El sacerdote recibirá la cesta de tus manos y la pondrá delante del altar del Señor, tu Dios. 5Tomarás de nuevo la palabra y dirás ante el Señor, tu Dios: Mi padre era un arameo errante, que bajó a Egipto. Allí se quedó con unas pocas personas más; pero pronto se convirtió en una nación grande, fuerte y numerosa. 6Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una cruel esclavitud. 7Pero nosotros clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, que escuchó nuestra plegaria, volvió su rostro hacia nuestra miseria, nuestros trabajos y nuestra opresión, 8nos sacó de Egipto con mano poderosa y brazo fuerte en medio de gran terror, prodigios y portentos, 9nos trajo hasta aquí y nos dio esta tierra que mana leche y miel. 10Y ahora aquí traigo las primicias de los frutos de la tierra que el Señor me ha dado. Las dejarás delante del altar del Señor, tu Dios, y te postrarás en su presencia.

El presente texto hay que entenderlo en el contexto de la Alianza que Dios hizo, hace y actualiza con su Pueblo. En él está contenido el “credo” que los israelitas proclamaban cuando se acercaban al santuario con ocasión de la celebración anual de la fiesta del ofrecimiento de las primicias de la tierra a Yahveh.

Con esta profesión de fe, el pueblo hebreo recordaba la implicación de Dios en la salvación de Israel. En ella, Israel reconoce como, en su origen, era un pueblo sin tierra, ni libertad, puesto que sufría la opresión en Egipto. Una situación que le hizo sentirse abandonado. Sin embargo, Dios no le abandonó en ningún momento, estuvo siempre a su lado y lo convirtió en una nación grande, fuerte y numerosa. En aquel momento de opresión, Yahveh escuchó el clamor de su pueblo e intervino con mano poderosa y brazo fuerte para llevarlo a una tierra que mana leche y miel. Un lugar de prosperidad y abundancia.

Pero, todo esto no es un mero recuerdo, sino que cada año Israel actualiza la acción salvífica de Dios, porque Él sigue estando en medio de su Pueblo sosteniéndolo, cuidándolo y guardándolo de todos los peligros, de todas las dificultades y todos los sufrimientos.

El pueblo de Israel responde a la bondad de Dios ofreciéndole los primeros frutos recolectados, como acción de gracias por todos los dones que ha recibido por parte de Yahveh y manifestándole su adoración y fidelidad a la Alianza.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Dios ha establecido y establece cada día una “alianza” contigo, ¿Cómo la acoges?
  • ¿Eres consciente de que todos los bienes que recibes, no sólo los materiales, son un don de Dios?
  • En los momentos de dificultad, de peligro, de opresión e incertidumbre, ¿te das cuenta que Dios permanece a tu lado?
  • ¿Cómo respondes a la bondad de Dios por todos los beneficios que a diario te regala?
  • ¿Eres capaz de perdonar y acoger a tu prójimo de manera incondicional?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 25

1Te doy gracias, Señor, de todo corazón, frente a los dioses cantaré para ti.

2Yo me postro hacia tu santo templo, doy gracias a tu nombre por tu amor y tu verdad, pues tus promesas superan tu fama.

3El día que te llamé, tú me respondiste y me diste valor.

4Que te den gracias, Señor, todos los reyes de la tierra, cuando escuchen las palabras de tu boca;

5que ensalcen los caminos del Señor: «¡Qué grande es la gloria del Señor!».

6Aunque es excelso, el Señor se fija en el humilde, pero conoce desde lejos al soberbio.

7Cuando estoy en peligro, tú me sacas con vida; das a mis enemigos un puñetazo en las narices y tu diestra me salva.

8El Señor lo hará todo por mí. Señor, tu amor es eterno, no abandones la obra de tus manos.

“LA PALABRA REVELA EL CORAZÓN DE LA PERSONA”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO VIII DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Eclesiástico 27,4-7

4Al zarandear la criba queda la cascarilla; así los defectos del hombre cuando reflexiona. 5El horno prueba los vasos del alfarero; la prueba del hombre está en su conversación. 6El fruto del árbol indica su cultivo, así la conversación de un hombre revela su corazón. 7Antes que haya hablado no alabes a nadie, pues ésta es la piedra de toque del hombre.

La liturgia de hoy nos ofrece un fragmento del libro del Eclesiástico o Sirácida, perteneciente a la llamada literatura sapiencial. La cual se caracteriza por intentar mostrarnos la manera en la que hemos de vivir para ser felices; es, por así decir, el arte de vivir en el mundo; por supuesto desde una perspectiva religiosa, o lo que es lo mismo, teniendo en cuenta la voluntad de Dios y la alianza y el compromiso que éste ha establecido con el ser humano.

En el texto con el que estamos orando, Ben Sirá, autor del libro, quiere ayudarnos a caer en la cuenta de la manera en la que tenemos que conocer a las personas y evaluar su conducta, sin dejar de lado, por supuesto, el autoconocimiento.

Como podemos ver también en el evangelio, el ser humano manifiesta su verdadera naturaleza, lo que lleva en su interior y su sentimiento más profundo, en las acciones que realiza. Todo ello, este pasaje del Sirácida, nos lo ofrece a modo de frases cortas o máximas que nos ayudan incluso a memorizar el texto, acudiendo al lenguaje simbólico, por medio imágenes sacadas de la naturaleza o de la vida cotidiana: la criba, el horno, el fruto del árbol.

De la misma manera, que al zarandear la criba queda la cascarilla, cuando uno reflexiona verdaderamente acerca del comportamiento de los otros, o del suyo propio, se ponen de manifiesto nuestras debilidades, nuestras incoherencias, nuestras flaquezas; también, por supuesto, nuestras virtudes y fortalezas. Tanto una como otras hemos de tenerlas en cuenta para ir creciendo como personas y como seguidores de Jesús.

Del mismo modo, que al comenzar a hornear, el alfarero es capaz de percibir las imperfecciones de una vasija, cuando comenzamos a escuchar hablar a una persona somo capaces de advertir su intenciones más profundas: por la manera de expresarse, por la entonación de su voz, por su lenguaje no verbal, etc.

Por último, de igual forma que la calidad de un árbol de conoce por sus frutos, la categoría del ser humano se conoce por sus palabras y sus acciones.

Por tanto, y en conclusión, para conocer verdaderamente a una persona se hace imprescindible evaluar su modo de pensar, su modo de hablar, su modo de actuar.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿De qué manera sueles tú intentar conocer y evaluar la conducta de las personas? ¿Sigues el modelo que nos ofrece el libro del Sirácida?
  • ¿Eres consciente de que las personas manifestamos nuestro interior en las acciones exteriores que realizamos?.
  • ¿Intentas, de alguna manera, conocerte primero a ti mismo, antes de evaluar el comportamiento de los demás? ¿Eres consciente de tu vulnerabilidad, de tus debilidades, de tus fragilidades? ¿Y también de tus fortalezas, puntos fuertes y talentos? ¿Procuras superarte, como persona y como cristiano, cada día?
  • ¿Te esfuerza por mantener una adecuada coherencia entre lo que piensas, sientes y haces?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 111

1Doy gracias al Señor de todo corazón en la reunión de los hombres justos y en la asamblea general.

2Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman.

3Su obra resplandece de esplendor y su justicia permanece para siempre.

4Él ha hecho memorables sus milagros, el Señor es misericordioso y lleno de ternura.

5Él da de comer a sus leales y recuerda siempre su alianza.

6Manifiesta a su pueblo el poder de sus obras, dándole la heredad de las naciones.

7Verdad y justicia son las obras de sus manos, todos sus preceptos son estables, 8inmutables por los siglos de los siglos, fundados en el derecho y la verdad.

9Envió a su pueblo la liberación y estableció para siempre la alianza: santo es su nombre y venerable.

10El temor del Señor es el principio de la sabiduría, los que la practican son gente lista: su alabanza permanece eternamente.

“QUE EL SEÑOR PAGUE A CADA UNO SEGÚN SU FIDELIDAD”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO VII DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

1Samuel 26,2.7-9.12-13.22-23

2Saúl se puso en marcha con tres mil hombres elegidos de Israel para buscar a David en el desierto de Zif. 7David y Abisay fueron de noche al campamento; Saúl estaba acostado en el centro del campamento y dormía, con su lanza clavada en la tierra, junto a su cabecera. Abner y la tropa estaban acostados a su alrededor. 8Abisay dijo a David: «Hoy ha puesto Dios a tu enemigo en tus manos. Permíteme que le clave en la tierra con su propia lanza de un solo golpe; no tendré que darle otro». 9David le contestó: «¡No lo mates! Porque ¿quién puso su mano sobre el ungido del Señor y quedó sin castigo?». 12David tomó de la cabecera de Saúl la lanza y el jarro de agua y se fueron. Nadie los vio; nadie se dio cuenta; nadie se despertó, pues todos dormían, porque el Señor había hecho caer sobre ellos un profundo sueño. 13David pasó al extremo opuesto y se detuvo a lo lejos sobre la cumbre de la montaña; había entre ellos un gran trecho. 22David respondió: «Aquí está la lanza del rey. Que uno de los jóvenes atraviese y venga a recogerla. 23El Señor retribuirá a cada uno según su justicia y su fidelidad, porque el Señor te puso hoy en mis manos y no quise poner mi mano sobre el ungido del Señor.

Ya en el capítulo 24 de este mismo libro, nos encontramos con un episodio similar protagonizado por el propio David. En ambos, se destaca su nobleza, bondad y generosidad.

El rey Saúl está buscando al joven David, pues piensa que quiere usurparle el trono y, por tanto, quiere acabar con su vida. Nada más lejos del pensamiento de éste, pues cuando se le presenta la ocasión, como podemos ver en el texto con el que estamos orando, no es capaz de poner su mano sobre él, ni permite que ninguno de sus compañeros lo haga. Saúl es el ungido de Dios, el rey al que Yahveh ha puesto al frente de su pueblo.

Sin embargo, David de alguna forma quiere hacerle ver a Saul que Dios nunca abandona a aquel que confía en él, a aquel que se mantiene fiel a la alianza, a aquel que obra el bien aún en perjuicio propio.

Dicho gesto, además, llegará a conquistar a la persona de Saúl, el cual hasta ahora no se fiaba de David. Sin embargo, ni siquiera este gesto logrará que Saúl se deshaga de la envidia, el orgullo y la sed de venganza que tiene hacia el joven.

Saúl no fue capaz de abrir su corazón a la bondad y misericordia de Dios. No fue capaz de convertirse, de comenzar a ver los acontecimientos de su vida desde una nueva perspectiva, desde la perspectiva de Dios.

David, sin embargo, con su gesto demuestra su capacidad de perdonar, de gestionar sus emociones y acciones, su capacidad de confiar en Dios y en su infinita misericordia.

David es capaz de poner en práctica el mandamiento del amor, que Jesús, siglos más tarde, presentará como modo habitual de actuar para sus seguidores.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Tómale el pulso a tu confianza y fidelidad a Dios. ¿Cómo lo vives en tu día a día?
  • ¿Intentas en cada momento obrar bien, aunque eso pueda traerte consecuencias desfavorables para ti?.
  • Dios te pide que permanentemente estés en continua conversión, ¿cómo estás abriendo tu corazón a la bondad y misericordia de Dios? ¿trasmites esa bondad y misericordia a los demás?
  • ¿De qué manera puedes comenzar a ver las cosas de tu vida cotidiana desde la perspectiva de Dios?
  • ¿Eres capaz de perdonar y acoger a tu prójimo de manera incondicional?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 25

1A ti, Señor, levanto mi alma;

2 en ti espero, Dios mío, no quede defraudado; que no triunfen de mí mis enemigos.

3 No queda defraudado el que en ti espera, que lo quede el que traiciona sin motivo.

4 Muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas;

5 guíame en tu verdad, enséñame; tú eres mi Dios y mi salvador, yo siempre espero en ti.

6 Acuérdate, Señor, de tu misericordia y tu bondad, que son eternas;

7 olvídate de los pecados de mi juventud y de mis faltas; acuérdate de mí, Señor, con misericordia y con bondad.

8 El Señor es bueno y recto y enseña el camino a los descarriados,

9 conduce en la justicia a los humildes, enseña a los humildes su camino;

10 los caminos del Señor son amor y lealtad para quien guarda su alianza y sus preceptos.

“BENDITO EL HOMBRE QUE CONFÍA EN EL SEÑOR Y PONE EN ÉL SU ESPERANZA”. LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Jeremías 17,5-8

5Esto dice el Señor: «Maldito el hombre que confía en el hombre, que en el mortal se apoya y su corazón se aparta del Señor. 6Es como un cardo en la estepa, que no siente cuando llega la dicha, porque arraiga en los lugares abrasados del desierto, en tierra salobre y despoblada.

7Bendito el hombre que confía en el Señor, y en el Señor pone su esperanza. 8Es como un árbol plantado junto al agua, que alarga hacia la corriente sus raíces; nada teme cuando llega el calor; su follaje se mantiene verde; en año de sequía no se preocupa, ni deja de producir sus frutos.»

Hoy, la liturgia nos ofrece un texto del profeta Jeremías muy relacionado con el evangelio. El profeta, después de poner de manifiesto el pecado de idolatría que el Judá está cometiendo continuamente, recoge una serie de sentencias de carácter sapiencial, cuyo tema de fondo es el de las falsas y verdaderas seguridades: ¿Dónde tenemos puesto nuestro corazón? Todo ello lo hace mediante el recurso al principio de las dos vías: el camino de la vida y la felicidad, y el camino de la muerte y la desgracia.

Jeremías nos indica dónde podemos encontrar la verdadera felicidad.

No es que el primero (hombre que confía en el hombre) esté obrando de manera malvada; el error de éste se encuentra en que confía o pone su seguridad excesivamente en sí mismo, en sus propias fuerzas, habilidades o recursos; su error está en creer que no necesita de nadie. De esta forma, se aleja de los demás, creyéndose indispensable, insustituible, vuelve la espalda a su prójimo y es incapaz de entrar en relación con él, es incapaz de ver las necesidades que pueda tener, es incapaz de salir a su encuentro. Es como el árbol que no da frutos, porque está mal plantado y enraizado.

Sin embargo, aquel que pone su confianza en Dios es consciente de sus debilidades, de su fragilidad, de su necesidad de contar con el prójimo. Ve sus capacidades como regalos de Dios, que necesita poner al servicio de los demás. Es consciente de la necesidad que tiene de los dones, cualidades y aptitudes de su prójimo. De esa manera, es capaz de salir al encuentro del otro y colaborar en la transformación del mundo, para que todos podamos vivir en paz, armonía, contribuyendo y colaborando en la construcción de un mundo mejor. Este es un árbol que, a pesar de las dificultades, produce fruto.

¿En quién o en qué tenemos puesta nuestra confianza?

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Ya nos lo preguntábamos en la primera parte de nuestra Lectio, pero es importante que meditemos sobre ello: ¿En quién o en qué tienes puesta tu confianza? ¿Dónde se encuentra tu corazón?
  • ¿Te crees imprescindible en tu vida cotidiana? Es distinto ser imprescindible a ser importante. Piensa en ello.
  • ¿Crees que necesitas de los demás para tu desarrollo personal, para tu crecimiento y para construir un mundo mejor?
  • ¿Pones al servicio de los otros tus habilidades, tus conocimientos, tus cualidades? ¿Acoges el saber, la experiencia y capacidades de los otros? ¿Eres capaz de trabajar con otros por el establecimiento del Reino?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 1

1Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los injustos, ni anda por el camino de los extraviados, ni se sienta en el banco de los cínicos;

2sino que en la ley del Señor pone su amor y en ella medita noche y día.

3Es como un árbol a orillas del arroyo, que da el fruto a su tiempo, cuyas hojas no se marchitan nunca; en todo lo que hace sale bien.

4No así los injustos, no; son como paja que dispersa el viento.

5Los injustos no podrán resistir en el juicio ni los descarriados en la asamblea de los justos.

6Porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el de los injustos lleva a la ruina.

“¿A QUIÉN ENVIARÉ?” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

VERDAD – LECTURA

Isaías 6,1-2a.3-9a

1El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado en su trono elevado y excelso: la orla de su vestido llenaba el templo. 2Estaban de pie serafines por encima de él, 3y se gritaban el uno al otro Santo, santo, santo, Señor todopoderoso; la tierra toda está llena de su gloria. 4Las jambas del dintel retemblaban por la voz de los que gritaban, y el templo se llenó de humo.

5Yo exclamé: ¡Ay de mí, estoy perdido, pues soy hombre de labios impuros; vivo entre un pueblo de labios impuros, y mis ojos han visto al rey, al Señor todopoderoso.

6Entonces voló hacia mí uno de los serafines llevando un carbón encendido que había tomado del altar con unas tenazas. 7Tocó con él mi boca y dijo: Mira, esto ha tocado tus labios: tu maldad queda borrada, tu pecado está perdonado. 8Y oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? 9Y respondí: Aquí estoy yo, mándame a mí.

«¿A quién enviaré?» «Aquí estoy yo, mándame a mí.» Es la respuesta del profeta Isaías a la llamada de Dios. Una respuesta pronta, directa, sin titubeos.

Dios le manifiesta todo su esplendor e Isaías se siente impuro, se siente indigno, débil, ante la presencia de Dios. Él no actúa directamente, sino que por medio de los serafines, el Profeta es purificado.

Esta llamada ocurre en un momento concreto de la historia del pueblo de Israel y en un lugar específico, como cualquier llamada. Como la llamada que Dios te hace cada día para compartir con Él la vida plena, su propia santidad. Y al igual que Isaías, ante la llamada de Dios, cada uno de nosotros nos sentimos indignos y débiles.

La llamada ocurre dentro del contexto de un encuentro personal con Dios. Y en ese encuentro, Dios es capaz de purificarnos, de limpiarnos, de sanarnos de todas nuestras infidelidades; no debemos dejarnos llevar por nuestras frustraciones diarias, por las dificultades que encontramos, por nuestras preocupaciones cotidianas; de todo eso Dios nos purifica para enviarnos a comunicar al mundo su misericordia y su amor.

Isaías no sabe a dónde va a enviarlo Yahveh. Isaías no sabe qué mensaje ha de transmitir. Sin embargo, se abandona en las manos de Dios y está dispuesto a todo; no pone objeción alguna a la llamada: «Aquí estoy, mándame a mí.». El Profeta tiene una confianza plena, está seguro de que Yahveh está con él, lo acompaña, lo sostiene, lo respalda. Por eso, Isaías puede anunciar la cercanía y la bondad de Dios.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Eres capaz de reconocer tus propias deficiencias, miserias, debilidades?  ¿Las pones en las manos de Dios? ¿Te dejas purificar por Él?
  • ¿Estás atento a las llamadas que Dios te hace en tu vida cotidiana?
  • ¿Eres consciente de que Dios te envía a anunciar y llevar su misericordia, su ternura y su amor a todos aquellos que te rodean?
  • ¿Confías plenamente en Dios siendo consciente de que Él te acompaña, te sostiene, te respalda en la misión de anunciar su Reino?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 40

2En el Señor he puesto toda mi esperanza, él se inclinó hacia mí y escuchó mi grito;

3me sacó de la fosa mortal, del fango cenagoso; puso mis pies sobre la roca, aseguró mis pasos;

4puso en mi boca un cantar nuevo, una alabanza para nuestro Dios. Muchos, al verlo, temerán y confiarán en el Señor.

5Dichoso el hombre que en el Señor ha puesto su esperanza y no se ha ido con los arrogantes ni con los que se pierden en engaños.

6¡Qué grandes son, Señor, Dios mío, los proyectos y los milagros que hiciste por nosotros!: eres incomparable. Yo quisiera decirlos, proclamarlos; pero son tantos, que no pueden contarse.

7Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, no pides holocaustos ni sacrificios por el pecado; en cambio, me has abierto el oído,

8por lo que entonces dije: «Aquí estoy, en el libro está escrito de mí:

9Dios mío, yo quiero hacer tu voluntad, tu ley está en el fondo de mi alma».

10Pregoné tu justicia a la gran asamblea, no he cerrado mis labios; tú lo sabes, Señor.