“HA HECHADO TODO LO    QUE TENÍA PARA VIVIR”. LECTIO DIVINA DEL EVANGELIO DEL DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

VERDAD – LECTURA

Jesús se encontraba enseñando en el Templo, mientras la multitud le escuchaba con sumo gusto (cf. Mc 12,35ss). Y entre sus enseñanzas nos encontramos las dos lecciones que la liturgia nos ofrece en el día de hoy: la advertencia acerca de los escribas (12,38-40) y la generosidad de la pobre viuda (12,41-44). El tema de fondo que nos ocupa es la generosidad, el desprendimiento, la entrega: ¿Qué estoy dispuesto a compartir con los demás?

A favor de los escribas, hay que decir que no todos eran así, recordemos que unos versículos antes, acaba de decirle a uno de ellos que no está lejos del reino de Dios (12,34).

¿Qué ocurre, entonces, con algunos escribas? ¿Por qué Jesús nos previene respecto a ellos? Precisamente, porque no viven el mandamiento principal, o más bien los dos mandamientos más importantes de la Ley: Amar a Dios y al prójimo (12,29-31).

Un escriba, en la sociedad israelita del tiempo de Jesús, era una persona importante. No cualquiera podía llegar a tal. Se necesitaban largos años de estudio de la Escritura y una cierta madurez. Eran personas que gozaban de gran autoridad y prestigio ante el pueblo, pues eran quienes estudiaban la Escritura y la interpretaban. Eran miembros del Sanedrín (asamblea, consejo o corte suprema encargada de interpretar la Ley y aplicarla). La mayoría de los escribas pertenecía al movimiento fariseo.

Al parecer, en tiempos de Jesús, a algunos de ellos, les gustaba aparentar y distinguirse de las demás personas; pero desde una posición de poder, de dominio y avaricia.

En contraposición con los escribas, encontramos a la viuda. Jesús sentado, ante la pared externa que daba al atrio de las mujeres, frente al tesoro del Templo, en el que había trece arcas, con forma de trompeta invertida, observa cómo la gente iba depositando sus ofrendas.

Los ricos iban echando grandes cantidades de dinero.

En un momento dado, llegó una viuda. Recordemos que, las viudas en la época de Jesús estaban totalmente desamparadas, no recibían ningún tipo de ayuda económica o protección social, y nadie se ocupaba de ellas, podríamos decir que prácticamente tenían que vivir de la caridad. Pues bien, esta viuda también deposita su ofrenda, una insignificancia, dos monedillas de escaso valor, hemos traducido en el texto (Marcos nos dice que era dos leptones, las monedas de menor valor que existían en aquella época).

Jesús se ha percatado de la acción de esta viuda. Posiblemente, ella no ha hecho ostentación alguna de su acto, como los ricos; con toda probabilidad, ella sienta incluso algo de vergüenza; es demasiado poco, pero es lo que tiene para vivir.

En ese momento, Jesús llama a sus discípulos para enseñarles cómo deben actuar ellos, para educarles acerca de la generosidad: los ricos han dado de lo que les sobraba, ella ha dado todo lo que tenía para vivir. La viuda compartió con los demás todo lo que tenía. Esta viuda ya no tiene otra posibilidad mas que confiarse a la misericordia de Dios, a su providencia. Ella había entendido totalmente en qué consiste el mandamiento principal. Ella hace experiencia del significado que tiene amar a Dios y amar al prójimo.

Una magnífica conclusión del capítulo doce y una sensacional introducción a lo que será la pasión, muerte y resurrección de Jesús que se nos presentará en el capítulo 13.

CAMINO – MEDITACIÓN

  •  ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Cuál es la crítica que hace Jesús a los escribas? ¿Crees que Jesús tiene a ti algo que reprocharte? ¿Qué sería ese algo?
  • ¿Por qué crees que Jesús elogia a la viuda? ¿Tiene Jesús algo que elogiarte?
  • ¿Qué puede significar para ti, abandonarte a la misericordia y providencia de Dios?
  • ¿Qué estás dispuesto a compartir para experimentar en tu vida el significado de amar a Dios y al prójimo? ¿Qué acciones has de emprender para ello?

VIDA – ORACIÓN

Hoy para orar lo vamos a hacer con la letra de una canción del grupo Kairoi titulada

Oración del pobre.

Vengo ante Ti, mi Señor,
reconociendo mi culpa.
Con la fe puesta en tu amor,
que Tú me das como a un hijo.
Te abro mi corazón
y te ofrezco mi miseria,
despojado de mis cosas
quiero llenarme de ti.

Que tu Espíritu, Señor,
abrase todo mi ser.
Hazme dócil a tu voz,
transforma mi vida entera,
hazme dócil a tu voz,
transforma mi vida entera.

Puesto en tus manos, Señor,
siento que soy pobre y débil,
mas Tú me quieres así,
yo te bendigo y te alabo.
Padre, en mi debilidad
Tú me das la fortaleza.
Amas al hombre sencillo,
le das tu Paz y Perdón.

Y déjate transformar por el Espíritu de Dios. Feliz domingo.

Un comentario el ““HA HECHADO TODO LO    QUE TENÍA PARA VIVIR”. LECTIO DIVINA DEL EVANGELIO DEL DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

  1. Declina el día y continúan martillando los ecos que el evangelio de hoy provocaron muy de mañana. La escena , mi parroquia, a la que suelen acudir dos viudas de solemnidad una de ellas a más encorvada en la cual veo rediviva la persona que pinta Lucas en 13,10. Ambas descuellan por el atuendo muy lejano al de los fanfarrones fariseos que exhibian en las plazas públicas para honor y gloria de su ego, y la piedad religiosa por todos reconocida. Significa que el mensaje del evangelio de hoy recobra actualidad y se cumple la profecía: » a los pobres siempre los tendreis entre vosotros». Conviene no obstante observar que no es pobre solo el que carece de bienes materiales incluso ese tal podría encarnar un corazón y alma de rico si no asume su desvalimiento en clave evangélica. Y desgraciadamente por nuestros centros asistenciales transitan muchas personas pobres en lo material y engreidas de corazón disputando al compañero los puestos relevantes o negándoles el plato mas apetitoso. No es facil captar el hondo mensaje de las dos viudas presentes en los textos de hoy. Hemos recalcado el valor de la limosna en función del beneficio que otorga al que la recibe y no hemos reparado mientes en el valor religioso de quien la otorga. Si al depositar tu ofrenda no te percatas de que puedes estar dando pábulo a tu ego que busca exhibirse a estilo farisaico no has entendido que la primacía corresponde a la caridad. En el platillo de la balanza cuando sube el ego baja el de la caridad y viceversa. Las viudas de la liturgia de hoy y las que enumero de mi parroquia hacen gala de una generosidad anclada en valores religiosos, de confianza a ultranza en Dios no en la falsa seguridad que proporcionan las riquezas. Una de las grandes lecciones de esta pandemia es mostrar lo frágiles que somos, de nada sirve nadar en riqueza cuando nos visita un virus insignificante. Seguridad en Dios, el libertador» Aquel que nos arranca de nuestras inseguridades, ignorancias e injusticias no eludiendolas sino afrontandolas, superandolas». El Dios de los pobres no aliena no «ahorra dificultades sino que empuja hacia adelante y dice, haceos grandes, maduros y libres» con la libertad de hijos de Dios. Este proceso de secularización que nos envuelve puede ser la prueba de los pobres de espiritu que los haga descolgarse dd los asideros de las riquezas y dar el salto en el vacio conscientes que detrás están los brazos de Dios esperando para acogerte.

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