“SEGÚN LA PROMESA DEL SEÑOR.” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

1Reyes 17,10-16

10Elías se levantó y se fue a Sarepta. Cuando entraba por las puertas de la ciudad, vio a una mujer viuda, que estaba recogiendo leña. La llamó y le dijo: «Tráeme, por favor, en un vaso un poco de agua para beber».

 11Cuando ella iba por el agua, Elías le gritó: «Tráeme también un pedazo de pan».

 12Ella entonces replicó: «¡Vive el Señor, tu Dios!, que no tengo una sola torta; sólo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la orza. Estaba recogiendo esta leña para prepararlo para mí y mi hijo, comérnoslo y luego morir».

13Elías le dijo: «No temas. Ve a casa y haz lo que has dicho, pero primero hazme a mí una torta pequeña y tráemela. Para ti y para tu hijo, la harás después. 14Porque esto dice el Señor, Dios de Israel: No se vaciará la tinaja de harina, ni la orza del aceite disminuirá hasta el día en que el Señor haga caer la lluvia sobre la faz de la tierra».

15Fue e hizo lo que Elías le había dicho, y tuvieron para comer él, ella y toda su casa durante algún tiempo.

16La tinaja de harina no se vació, ni disminuyó la orza del aceite, según la promesa que el Señor había hecho por medio de Elías.

Hoy vamos a orar con un fragmento del primer libro de los Reyes. Dicho libro era parte de una sola obra junto al segundo de los Reyes en la primitiva biblia hebrea. Dichos libros continúan el hilo histórico de los libros de Samuel. La historia de los libros de los Reyes abarca el periodo histórico que va desde los últimos días del rey David hasta el destierro de Babilonia.

Los protagonistas de estos libros, junto con los reyes, son, sin lugar a dudas, los profetas: Elías, Eliseo e Isaías. Hoy, precisamente, oramos con un fragmento del llamado ciclo del profeta Elías.

Mas que una historia en sentido estricto, los libros de los Reyes contiene una reflexión teológica sobre la historia de Israel y de Judá. En ella se enjuician los diferentes monarcas y los acontecimientos que condujeron al pueblo hasta la perdida de la tierra y el consiguiente destierro a Babilonia. Los reyes no son enjuiciados por sus derrotas o victorias en el terreno político o militar, sino por su fidelidad o infidelidad a la palabra de Dios contenida en la Ley y predicada por los profetas.

El texto con el que hoy oramos, no nos habla directamente acerca de ninguno de los reyes de Israel, sino que más bien quiere poner de manifiesto la confianza en la Palabra de Dios. Una Palabra que estimula a Elías a refugiarse en Sarepta, huyendo de la persecución de la reina Jezabel. Allí se encuentra con una mujer viuda, que no tiene siquiera un trozo de pan para llevarse a la boca.

Elías le pide precisamente que le ayude dándole algo de comer. Sin embargo aquella mujer lo único que tiene es un poco de harina y de aceite con la que se alimentarán or última vez ella y su hijo.

La generosidad de aquella viuda, semejante a la que nos encontramos hoy en el evangelio, es incuestionable. Ella se fía totalmente de la palabra de Elías acerca de la intervención de Dios para que la tinaja de harina, ni la orza de aceite se acaben.

La confianza en la palabra de Elías es confianza en la palabra de Dios y en la promesa de que Él siempre vela por su pueblo, especialmente de los más pequeños, débiles y necesitados: quien confía en el Señor no quedará nunca defraudado.

Mientras el pueblo de Israel es infiel a la Alianza, aquella extranjera de Sarepta muestra una confianza plena y total en la Palabra de Dios. ¡Cuánto tiene que enseñarnos esta pobre viuda a cada uno de nosotros en el día de hoy!

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Eres capaz de percibir el paso de Dios por la historia de tu vida? Intenta evocar momentos concretos
  • ¿Intentas estar atento a la voz de Dios que te habla en los acontecimientos diarios?
  • ¿Cómo es tu confianza en Dios? ¿Confías en Él plenamente hasta el punto de arriesgar lo poco que puedas poseer?
  • ¿Qué enseñanza sacas hoy para tu vida con la actitud y la actuación de esta pobre viuda?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 27

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién podré temer? El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿ante quién puedo temblar?

2Cuando me asaltan los criminales para destrozarme, son ellos, mis opresores y enemigos, los que tropiezan y sucumben. 3Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no teme; aunque una guerra estalle contra mí, estoy tranquilo.

4Una cosa pido al Señor, sólo eso busco: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida para gustar la dulzura del Señor y contemplar la belleza de su templo.

5Él me dará cobijo el día de la desgracia, me esconderá en lo oculto de su tienda, me subirá a lo alto de la roca; 6así mi cabeza dominará a los enemigos que me cercan, en su tienda podré ofrecer sacrificios entre aclamaciones, cantando y ensalzando al Señor.

7Escucha, Señor, mi grito suplicante, ten compasión de mí, respóndeme.

8De ti mi corazón me ha dicho: «Busca su rostro»; es tu rostro, Señor, lo que yo busco; 9no me ocultes tu rostro, no rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio, no me abandones, no me dejes, oh Dios, salvador mío.

10Mi padre y mi madre me han abandonado, y el Señor me ha recogido.

11Enséñame, Señor, tus sendas y guíame por el camino recto, pues me están acechando; 12 no me entregues al capricho de mis perseguidores, pues se han alzado contra mí testigos falsos que respiran violencia.

13Yo estoy seguro que he de ver los bienes del Señor en el mundo de los vivos.

14Espera en el Señor, ten ánimo, sé fuerte, espera en el Señor.