¡FELIZ AÑO NUEVO! Lectio Divina del Evangelio del  Domingo I de Adviento

VERDAD – LECTURA

Lc 21,25-28.34-36

¡Feliz año nuevo! Posiblemente a más de una persona os sorprenda este saludo; pero hay que tener en cuenta que hoy comenzamos un nuevo año litúrgico. Un año nuevo en el que continuar profundizando en la Palabra, continuar firmes en nuestro seguimiento de Cristo y continuar haciendo el bien entre todas aquellas personas con las que nos encontramos a diario.

Las lecturas que la liturgia nos ofrece para el día de hoy es probable que nos asombre a algunos por su carácter escatológico. Un género literario éste que no debe ser tomado al pie de la letra.

Más que nada, el texto, en el que se nos refieren los acontecimientos que ocurrirán en la segunda venida de Jesucristo, nos está invitando la vigilancia, a estar atentos a la presencia de Jesús entre nosotros.

Nos invita además a la esperanza en momentos de dificultad o prueba.

Todo ello lo hace por medio de una serie de símbolos, metáforas, visiones dramáticas, comparaciones, etc.; lo cual hay que interpretar de manera adecuada.

El texto comienza diciéndonos que Jesús le refiere a sus discípulos una serie de señales que aparecerán en el cielo, el día de su vuelta gloriosa.

El mensaje del texto es claramente de esperanza, en ningún momento debemos sentirnos abrumados o intranquilos, pues esas señales debe ser signo de alegría pues se acerca nuestra liberación de todas las ataduras que nos esclavizan, aunque en primer término nos parezcan señales catastróficas.

En un futuro, sin especificar, aparecerán una serie de signos cósmicos que nos estarán anunciando el inminente triunfo definitivo del Reino de Dios. Nosotros observaremos dichas señales de la naturaleza, las cuales no nos permiten saber el día, ni la hora. Pues, continuamente, están ocurriendo muchos de estos acontecimientos, por lo cual no podemos hacer cábalas acerca del momento en que la llegada del reinado de Dios se hará presente en nuestras vidas.

Lo importante no es el cuándo, lo verdaderamente importante es: ¿De qué modo estoy esperando yo el Reino de Dios? ¿Cuál es mi actitud diaria con respecto a la venida triunfal de Jesús? ¿Estoy esperando con angustia, agobio, intranquilidad o, por el contrario aguardo con esperanza los acontecimientos? Lo importante, es que el resplandor del Hijo de Dios será la visión más luminosa. El Hijo del hombre vendrá con gran poder y majestad, se manifestará toda su gloria, en una nube, signo de la presencia de Dios en la literatura bíblica.

Ante esta venida, no debemos tener miedo. Hemos de acogerla con esperanza, hemos de alzar nuestra cabeza, no escondernos, porque se acerca nuestra liberación. La persecución, los peligros, los agobios, la muerte, el pecado no tienen la última palabra, la última palabra es la del amor, la comprensión, la misericordia que nos trae Jesús y que serán definitivas en su segunda venida.

Eso sí, hemos de tener en cuenta que nuestra actitud no puede ser pasiva. Hemos de permanecer vigilantes y en oración para que, estos tiempos difíciles, en los que todavía el Reino no está totalmente presente en nuestras vida, se nos haga más fácil de vivir. Hemos de estar continuamente intentando transformar el mundo en el que vivimos; para que en él reine la justicia, el amor, la misericordia, la acogida de nuestros hermanos, la palabra amable, el consuelo… y en el que nosotros, también crezcamos, en autoestima, en valoración de nosotros mismo, en respeto, en ser mejores cada día, transformando lo que sea posible a nuestro alrededor, para que nuestro mundo sea cada vez más habitable.

La fuerza para podernos mantener en esta actitud sólo podemos encontrarla en la oración. De ahí la invitación de Jesús a la vigilancia y a la oración para permanecer de pie ante el Hijo del hombre, cuando venga en todo su honor y majestad.

Dios Padre siempre está a favor del ser humano e intenta que entremos en comunión con Él. Nosotros hemos de poner de nuestra parte y corresponder a este amor de Dios, intentando crear un mundo más humano y más cristiano, en el que la ley principal sea la del amor.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Eres consciente de la presencia de Jesús en los acontecimientos diarios de tu vida? ¿Intentas estar atento a dichos acontecimientos para descubrir su presencia entre nosotros?
  • ¿Cómo vives los momentos de dificultad, de prueba? ¿Con angustia, con desazón, intranquilidad, pesadumbre? ¿O por el contrario con esperanza, confianza, ilusión, optimismo?
  • ¿Cómo estás esperando la llegada del Reino de Dios? ¿Intentas transformar las estructuras de injusticia que aparecen a tu alrededor? ¿Intentas vivir acogiendo a los otros, intentando llevarles una palabra de aliento, una sonrisa, un gesto amable, consuelo? ¿Intentas, por medio de tus acciones, hacer presente el Reino de Dios en nuestro mundo?
  • Para poder llevar a cabo la transformación de nuestro mundo es necesaria la oración para que ella sea el motor que nos impulse. ¿Dedicas momentos concretos para encontrarte con Jesús en su Palabra, en la Eucaristía?

VIDA – ORACIÓN

  • Glorifica al Padre y alábale por su entrañable misericordia.
  • Da gracias a Jesús por hacerse presente en los acontecimientos diarios de tu vida.
  • Pide al Espíritu Santo que derrame sus dones sobre todas la personas comunicándoles el don de la esperanza.

“Mi Reino no es de este mundo”. Lectio Divina del evangelio del Domingo Solemnidad de Cristo Rey del Universo

VERDAD – LECTURA

Jn 18,33b-37

Hemos llegado al final del año litúrgico. Y la liturgia del día de hoy nos ofrece para nuestra consideración y oración el interrogatorio a Jesús por parte de Pilato, durante su proceso, según la versión ofrecida por el evangelio de Juan. El Maestro de Nazaret ha sido detenido en el Monte de los Olivos y ha sido llevado ante el Procurador romano. Éste debe hacerse una idea clara del delito de Jesús para condenarlo. La acusación es grave: se ha autoproclamado rey de los judíos. Pilato lanza directamente la pregunta a Jesús: ¿Eres tú el rey de los judíos? La respuesta de de Jesús no se hace esperar y quiere indagar cuál es el pensamiento de Pilato, quiere indagar si éste piensa que él cree que Jesús es el rey de los judío o, por el contrario, ha sido influenciado por lo que otros han dicho de él. ¿Es Pilato un juez justo? ¿Actúa desde la equidad?

Pilato evade el pronunciarse al respecto; acaso, es él judío. Los acusadores son otros, sus propios conciudadanos son quienes le han entregado, y más en concreto, los gobernantes de su pueblo. Pilato quiere hacer ver a Jesús que ellos, junto a sus paisanos, son los responsables de su arresto.

Por tanto, para Pilato es un problema menor. Es algo que atañe sobre todo a los judíos, no es un problema que pueda afectar al gran Imperio Romano, aunque le pregunte acerca de lo que ha hecho. Sin embargo, Jesús no ha cometido ningún delito censurable.

Jesús continúa aclarándole la primera pregunta que Pilato le ha hecho, afirmando que él es rey, pero no es un rey al uso, su reino no es de este mundo. Si fuera de este mundo su guardia y sus súbditos se hubiesen rebelado para ayudar a su rey.

La realeza de Jesús se fundamenta en el servicio, en la paz, en la misericordia, en la acogida… lo ha ido mostrando y demostrando durante toda su vida pública. Su realeza no se basa en el poder, la violencia, la dureza. Su Reino proviene del Padre, directamente de Dios.

La respuesta sorprende a Pilato. No es para menos. No entiende el significado de las palabras de Jesús. Y Jesús sigue: “He venido al mundo para ser testigo de la verdad”. La verdad es la verdad de Dios, un Dios misericordioso, amable, bondadoso, amoroso, implicado en la vida de los hombres. Y la máxima expresión de ese amor de Dios será, precisamente, la entrega voluntaria de Jesús. Y todo aquel que es de la verdad, escucha la voz de Jesús y pone en práctica sus enseñanzas.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Pilato entra en diálogo con Jesús, aunque sea para interrogarlo. En tu propia vida, ¿intentas entrar en diálogo con Jesús? ¿Con qué frecuencia?
  • “¿Dices esto por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?” nos dice el evangelio. ¿Cómo es tu conocimiento de Jesús? ¿Crees que le conoces realmente? ¿Lo conoces de oídas? ¿Parte tu conocimiento de lo que otros han dicho de Él o de tu propia experiencia?
  • ¿Qué sientes al oír a Jesús decir que su Reino no es de este mundo? ¿Qué significa eso para ti? ¿Eres consciente de que el Reino de Jesús es un Reino de servicio, de entrega desinteresada, de amor hasta el extremo?
  • “Todo el que es de la verdad escucha mi voz” ¿Intentas escuchar a Jesús, entender su Palabra, poner en práctica sus enseñanzas?

VIDA – ORACIÓN

            Hoy te proponemos orar con el Padrenuestro. Hazlo despacio, en él está el fundamento del Reino de Dios. Párate especialmente en las palabras “venga a nosotros tu Reino” y repara en los sentimientos, pensamientos y palabras que se va despertando en ti y en lo más profundo de tu corazón.

“SU PODER ES ETERNO Y NUNCA PASARÁ.” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Daniel 7,13-14

13Yo seguía contemplando en mis visiones nocturnas: En las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre; se dirigió hacia el anciano y se presentó ante él. 14Se le dio poder, gloria e imperio, y todos los pueblos, naciones y lenguas le servían. Su poder era un poder eterno, que nunca pasará, y su reino no será destruido jamás.

Un pequeño fragmento del libro del profeta Daniel que para entenderlo bien tenemos que enmarcarlo en el contexto más amplio del capítulo 7. En el que se narra una de las siete visiones de un israelita llamado Daniel, deportado a Babilonia en la época de Nabucodonosor.

Como sabemos este libro pertenece al género apocalíptico, el cual se caracteriza por narrar a través de símbolos la situación de opresión y sufrimiento del pueblo de Israel y su esperanza en la bondad de Dios que le librará de estas circunstancias que están viviendo.

En el capítulo siete del que forman parte estos dos versículos se narra un sueño en el que Daniel va viendo sucederse cuatro reinos diferentes, los cuales están representados por cuatro fieras. Esos cuatros reinos oprimen a Israel, pero no debe perder la esperanza, porque a ellos les sucederá otro reino de esplendor y liberación para el Pueblo elegido.

Cuando esto ocurra aparecerá el “hijo del hombre”. Para nosotros, familiarizados con el Nuevo Testamento, es fácil identificar a este con Jesús de Nazaret y Jesús utilizó en más de una ocasión este título para referirse a su persona. Sin embargo, aquí representa más bien al reino de los santos. Ese reino de Israel prometido como eterno a la dinastía davídica y que parecía haber desaparecido del horizonte. Un “hijo del hombre” o un reino como estamos viendo a quien Dios le dará un poder eterno y que será extensivo a todos los pueblos. Un reino que es a la vez divino y humano y contra el que se levantan, en muchas ocasiones, las fuerzas del mal. Aunque ese reino como afirma el fragmento con el que estamos orando no será destruido jamás.

Me resulta muy oportuna esta lectura en un día como hoy, en el que celebramos a Jesucristo como Rey del Universo, para hacernos caer en la cuenta que el reinado de Jesucristo no es de este mundo, que este reinado está amenazado por la fuerzas del mal, sin embargo, no tenemos que tener miedo y mantener la esperanza, pues Jesús ha vencido a las fuerzas del mal con su resurrección y su reino no tendrá fin. A nosotros nos queda seguir viviendo según la ley del amor, hasta la llegada definitiva de ese Reino de Dios.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • En momentos de dificultad, de peligro, de obstáculos, ¿eres capaz de percibir la presencia de Dios? ¿Te diriges a él para pedirle ayuda? ¿Mantienes la esperanza y la confianza en Él?
  • ¿De qué manera transmites esperanza y confianza a los demás en momentos de dificultad o de dolor?
  • ¿Qué acciones realizas para que otras personas perciban la presencia del Reino de Dios entre nosotros?
  • ¿Intentas vivir cada día el mandamiento del amor hasta que se manifieste el Reino de Dios?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 62

2Mi alma sólo descansa en Dios, mi salvación viene de él; 3sólo él es mi roca, mi salvación, mi fortaleza; no sucumbiré.

4¿Hasta cuándo atacaréis a un hombre solo todos a una para derribarlo como una pared que se desploma o una tapia a punto de caerse?

5Desde su altura tratan de derrocarme, se complacen en la falsedad; con la boca bendicen y con el corazón maldicen.

6Mi alma sólo descansa en Dios, mi salvación viene de él; 7sólo él es mi roca, mi salvación, mi fortaleza; no sucumbiré.

8Mi gloria y mi salvación están en Dios, en Dios, mi roca de defensa y mi refugio.

9Confiad en él, oh pueblo, en todo tiempo; Dios es nuestro refugio.

10Los hombres del pueblo son un soplo, la gente ilustre, una mentira; cuando se los pone en la balanza, todos juntos pesan menos que un soplo.

11No esperéis nada de la violencia, no os hagáis ilusión con la rapiña; si llegáis a ser ricos, no pongáis vuestro corazón en las riquezas.

12Dios ha dicho una cosa, y luego otra; yo lo he oído; 13esto: que el poder es de Dios; de ti, Señor, es la lealtad; y esto: que tú pagas a cada uno según sus obras.

“HA HECHADO TODO LO    QUE TENÍA PARA VIVIR”. LECTIO DIVINA DEL EVANGELIO DEL DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO – CICLO B

VERDAD – LECTURA

Jesús se encontraba enseñando en el Templo, mientras la multitud le escuchaba con sumo gusto (cf. Mc 12,35ss). Y entre sus enseñanzas nos encontramos las dos lecciones que la liturgia nos ofrece en el día de hoy: la advertencia acerca de los escribas (12,38-40) y la generosidad de la pobre viuda (12,41-44). El tema de fondo que nos ocupa es la generosidad, el desprendimiento, la entrega: ¿Qué estoy dispuesto a compartir con los demás?

A favor de los escribas, hay que decir que no todos eran así, recordemos que unos versículos antes, acaba de decirle a uno de ellos que no está lejos del reino de Dios (12,34).

¿Qué ocurre, entonces, con algunos escribas? ¿Por qué Jesús nos previene respecto a ellos? Precisamente, porque no viven el mandamiento principal, o más bien los dos mandamientos más importantes de la Ley: Amar a Dios y al prójimo (12,29-31).

Un escriba, en la sociedad israelita del tiempo de Jesús, era una persona importante. No cualquiera podía llegar a tal. Se necesitaban largos años de estudio de la Escritura y una cierta madurez. Eran personas que gozaban de gran autoridad y prestigio ante el pueblo, pues eran quienes estudiaban la Escritura y la interpretaban. Eran miembros del Sanedrín (asamblea, consejo o corte suprema encargada de interpretar la Ley y aplicarla). La mayoría de los escribas pertenecía al movimiento fariseo.

Al parecer, en tiempos de Jesús, a algunos de ellos, les gustaba aparentar y distinguirse de las demás personas; pero desde una posición de poder, de dominio y avaricia.

En contraposición con los escribas, encontramos a la viuda. Jesús sentado, ante la pared externa que daba al atrio de las mujeres, frente al tesoro del Templo, en el que había trece arcas, con forma de trompeta invertida, observa cómo la gente iba depositando sus ofrendas.

Los ricos iban echando grandes cantidades de dinero.

En un momento dado, llegó una viuda. Recordemos que, las viudas en la época de Jesús estaban totalmente desamparadas, no recibían ningún tipo de ayuda económica o protección social, y nadie se ocupaba de ellas, podríamos decir que prácticamente tenían que vivir de la caridad. Pues bien, esta viuda también deposita su ofrenda, una insignificancia, dos monedillas de escaso valor, hemos traducido en el texto (Marcos nos dice que era dos leptones, las monedas de menor valor que existían en aquella época).

Jesús se ha percatado de la acción de esta viuda. Posiblemente, ella no ha hecho ostentación alguna de su acto, como los ricos; con toda probabilidad, ella sienta incluso algo de vergüenza; es demasiado poco, pero es lo que tiene para vivir.

En ese momento, Jesús llama a sus discípulos para enseñarles cómo deben actuar ellos, para educarles acerca de la generosidad: los ricos han dado de lo que les sobraba, ella ha dado todo lo que tenía para vivir. La viuda compartió con los demás todo lo que tenía. Esta viuda ya no tiene otra posibilidad mas que confiarse a la misericordia de Dios, a su providencia. Ella había entendido totalmente en qué consiste el mandamiento principal. Ella hace experiencia del significado que tiene amar a Dios y amar al prójimo.

Una magnífica conclusión del capítulo doce y una sensacional introducción a lo que será la pasión, muerte y resurrección de Jesús que se nos presentará en el capítulo 13.

CAMINO – MEDITACIÓN

  •  ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Cuál es la crítica que hace Jesús a los escribas? ¿Crees que Jesús tiene a ti algo que reprocharte? ¿Qué sería ese algo?
  • ¿Por qué crees que Jesús elogia a la viuda? ¿Tiene Jesús algo que elogiarte?
  • ¿Qué puede significar para ti, abandonarte a la misericordia y providencia de Dios?
  • ¿Qué estás dispuesto a compartir para experimentar en tu vida el significado de amar a Dios y al prójimo? ¿Qué acciones has de emprender para ello?

VIDA – ORACIÓN

Hoy para orar lo vamos a hacer con la letra de una canción del grupo Kairoi titulada

Oración del pobre.

Vengo ante Ti, mi Señor,
reconociendo mi culpa.
Con la fe puesta en tu amor,
que Tú me das como a un hijo.
Te abro mi corazón
y te ofrezco mi miseria,
despojado de mis cosas
quiero llenarme de ti.

Que tu Espíritu, Señor,
abrase todo mi ser.
Hazme dócil a tu voz,
transforma mi vida entera,
hazme dócil a tu voz,
transforma mi vida entera.

Puesto en tus manos, Señor,
siento que soy pobre y débil,
mas Tú me quieres así,
yo te bendigo y te alabo.
Padre, en mi debilidad
Tú me das la fortaleza.
Amas al hombre sencillo,
le das tu Paz y Perdón.

Y déjate transformar por el Espíritu de Dios. Feliz domingo.

“SEGÚN LA PROMESA DEL SEÑOR.” LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

1Reyes 17,10-16

10Elías se levantó y se fue a Sarepta. Cuando entraba por las puertas de la ciudad, vio a una mujer viuda, que estaba recogiendo leña. La llamó y le dijo: «Tráeme, por favor, en un vaso un poco de agua para beber».

 11Cuando ella iba por el agua, Elías le gritó: «Tráeme también un pedazo de pan».

 12Ella entonces replicó: «¡Vive el Señor, tu Dios!, que no tengo una sola torta; sólo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la orza. Estaba recogiendo esta leña para prepararlo para mí y mi hijo, comérnoslo y luego morir».

13Elías le dijo: «No temas. Ve a casa y haz lo que has dicho, pero primero hazme a mí una torta pequeña y tráemela. Para ti y para tu hijo, la harás después. 14Porque esto dice el Señor, Dios de Israel: No se vaciará la tinaja de harina, ni la orza del aceite disminuirá hasta el día en que el Señor haga caer la lluvia sobre la faz de la tierra».

15Fue e hizo lo que Elías le había dicho, y tuvieron para comer él, ella y toda su casa durante algún tiempo.

16La tinaja de harina no se vació, ni disminuyó la orza del aceite, según la promesa que el Señor había hecho por medio de Elías.

Hoy vamos a orar con un fragmento del primer libro de los Reyes. Dicho libro era parte de una sola obra junto al segundo de los Reyes en la primitiva biblia hebrea. Dichos libros continúan el hilo histórico de los libros de Samuel. La historia de los libros de los Reyes abarca el periodo histórico que va desde los últimos días del rey David hasta el destierro de Babilonia.

Los protagonistas de estos libros, junto con los reyes, son, sin lugar a dudas, los profetas: Elías, Eliseo e Isaías. Hoy, precisamente, oramos con un fragmento del llamado ciclo del profeta Elías.

Mas que una historia en sentido estricto, los libros de los Reyes contiene una reflexión teológica sobre la historia de Israel y de Judá. En ella se enjuician los diferentes monarcas y los acontecimientos que condujeron al pueblo hasta la perdida de la tierra y el consiguiente destierro a Babilonia. Los reyes no son enjuiciados por sus derrotas o victorias en el terreno político o militar, sino por su fidelidad o infidelidad a la palabra de Dios contenida en la Ley y predicada por los profetas.

El texto con el que hoy oramos, no nos habla directamente acerca de ninguno de los reyes de Israel, sino que más bien quiere poner de manifiesto la confianza en la Palabra de Dios. Una Palabra que estimula a Elías a refugiarse en Sarepta, huyendo de la persecución de la reina Jezabel. Allí se encuentra con una mujer viuda, que no tiene siquiera un trozo de pan para llevarse a la boca.

Elías le pide precisamente que le ayude dándole algo de comer. Sin embargo aquella mujer lo único que tiene es un poco de harina y de aceite con la que se alimentarán or última vez ella y su hijo.

La generosidad de aquella viuda, semejante a la que nos encontramos hoy en el evangelio, es incuestionable. Ella se fía totalmente de la palabra de Elías acerca de la intervención de Dios para que la tinaja de harina, ni la orza de aceite se acaben.

La confianza en la palabra de Elías es confianza en la palabra de Dios y en la promesa de que Él siempre vela por su pueblo, especialmente de los más pequeños, débiles y necesitados: quien confía en el Señor no quedará nunca defraudado.

Mientras el pueblo de Israel es infiel a la Alianza, aquella extranjera de Sarepta muestra una confianza plena y total en la Palabra de Dios. ¡Cuánto tiene que enseñarnos esta pobre viuda a cada uno de nosotros en el día de hoy!

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Eres capaz de percibir el paso de Dios por la historia de tu vida? Intenta evocar momentos concretos
  • ¿Intentas estar atento a la voz de Dios que te habla en los acontecimientos diarios?
  • ¿Cómo es tu confianza en Dios? ¿Confías en Él plenamente hasta el punto de arriesgar lo poco que puedas poseer?
  • ¿Qué enseñanza sacas hoy para tu vida con la actitud y la actuación de esta pobre viuda?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 27

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién podré temer? El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿ante quién puedo temblar?

2Cuando me asaltan los criminales para destrozarme, son ellos, mis opresores y enemigos, los que tropiezan y sucumben. 3Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no teme; aunque una guerra estalle contra mí, estoy tranquilo.

4Una cosa pido al Señor, sólo eso busco: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida para gustar la dulzura del Señor y contemplar la belleza de su templo.

5Él me dará cobijo el día de la desgracia, me esconderá en lo oculto de su tienda, me subirá a lo alto de la roca; 6así mi cabeza dominará a los enemigos que me cercan, en su tienda podré ofrecer sacrificios entre aclamaciones, cantando y ensalzando al Señor.

7Escucha, Señor, mi grito suplicante, ten compasión de mí, respóndeme.

8De ti mi corazón me ha dicho: «Busca su rostro»; es tu rostro, Señor, lo que yo busco; 9no me ocultes tu rostro, no rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio, no me abandones, no me dejes, oh Dios, salvador mío.

10Mi padre y mi madre me han abandonado, y el Señor me ha recogido.

11Enséñame, Señor, tus sendas y guíame por el camino recto, pues me están acechando; 12 no me entregues al capricho de mis perseguidores, pues se han alzado contra mí testigos falsos que respiran violencia.

13Yo estoy seguro que he de ver los bienes del Señor en el mundo de los vivos.

14Espera en el Señor, ten ánimo, sé fuerte, espera en el Señor.