“El que no está contra nosotros está a favor nuestro”. Lectio Divina del domingo XXVI del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Mc 9,38-43.45.47-48

En este domingo, la liturgia nos presenta la actitud que deben tener los discípulos hacia otros creyentes en Jesús. Juan comenta cómo le han impedido a alguien que expulsara demonios en nombre de Jesús porque no lo consideraban de los suyos. Para Jesús esto es inaceptable.

El seguimiento de Jesús no puede absolutizarse. Todo aquel que considere que Jesús es el Mesías debe ser considerado como seguidor de éste. Todo aquel que actúe en nombre de Jesús y lleve una vida coherente con su enseñanza debe ser considerado discípulo. Todo aquel que hace el bien, que libera a los demás de sus sufrimientos y opresiones, merece nuestro respeto y hemos de acogerlo sin hacer acepción de personas. El auténtico discípulo no debe impedir hacer el bien. Ni siquiera el menor acto de caridad, como puede ser el dar un vaso de agua, será olvidado.

A reglón seguido, Jesús añade una serie de dichos que van relacionados con el seguimiento y con el Reino.

Todo aquel que impida a los más humildes, a los sencillos, a los débiles el seguimiento y los escandalice encontrará la muerte eterna. Es decir, no disfrutará de la vida del Reino, de la vida en comunión con el Padre. Aquel que impida a otros el seguimiento de Jesús se condena a sí mismo.

A continuación, con la imagen de las distintas partes del cuerpo, Jesús quiere aclararnos que todo aquello que nos impida el seguimiento de Jesús o el poner en práctica la enseñanza del evangelio debe ser extirpado de nuestra vida. Todo aquello que pueda resultar un obstáculo para el seguimiento debe ser apartado de nosotros. La decisión depende de cada uno.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • ¿Cómo acoges a otras personas que no pertenecen a tu grupo, tu comunidad, tu movimiento, tu parroquia? ¿Estás dispuesto a trabajar con otros en el crecimiento del Reino de Dios?
  • ¿En qué ocasiones impides que otros hagan el bien?
  • ¿Cómo cuidas de los más sencillos, humildes y débiles de la Iglesia?
  • ¿Estás dispuesto, con la ayuda de Dios, a extirpar de tu vida todo aquello que te impida el seguimiento libre de Jesús y el crecimiento del Reino en el mundo?

VIDA – ORACIÓN

  • Adora al Padre y glorifícalo por haberte dado hermanos que comparten contigo el camino de la vida .
  • Da gracias a Jesús por hacerse presente en tu vida y enseñarte cada día como hacer que el Reino sea una realidad en el mundo
  • Pide al Espíritu que te ayude a ser una persona acogedora, que no haga acepción de ninguna clase y sea capaz de colaborar con otros en la implantación del Reino.

«¡OJALÁ TODO EL PUEBLO DEL SEÑOR PROFETIZARA Y EL SEÑOR LES DIERA SU ESPÍRITU»  LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Números 11,25-29

En aquellos días,  25El Señor bajó en la nube y habló a Moisés. Tomó una parte del espíritu que tenía Moisés y se la dio a los setenta ancianos. Cuando el espíritu se posó sobre ellos se pusieron a profetizar, pero no continuaron.

26Dos de ellos habían permanecido en el campamento: uno se llamaba Eldad y otro Medad. También sobre ellos se posó el espíritu, ya que pertenecían a los elegidos, aunque no se habían presentado en la tienda, y se pusieron a profetizar en el campamento. 27Un muchacho fue corriendo a decir a Moisés: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento». 28Josué, hijo de Nun, que desde su juventud había servido a Moisés, dijo: «Señor mío Moisés, prohíbeselo». 29Moisés le respondió: «¿Tienes celos por mí? ¡Ojalá que todo el pueblo del Señor profetizara y el Señor les diera su espíritu!».

El título del libro de los Números en la Biblia hebrea, en realidad, es En el desierto; ya que en este libro se relata el periodo que el pueblo de Israel pasó atravesando el desierto camino de la Tierra Prometida. En él podemos ver cómo Yahveh acompaña y guía a su pueblo durante esta travesía sin coartar la libertad y la iniciativa humana, pues Israel tiene que elegir en todo momento de manera responsable su actuar. En más de una ocasión, el Pueblo se resiste a acoger el plan salvífico de Dios, de alguna manera Dios le hace caer en la cuenta de su equivocación, pero nunca lo abandona, ni desiste de plan de salvación.

La travesía del desierto es para Israel un tiempo de purificación y maduración en el conocimiento y la experiencia de Dios. Sin duda, tienen que superar muchas dificultades, las mismas que cada persona hemos de afrontar en el camino de la vida.

Poco a poco, las distintas tribus de Israel han de convertirse en un Pueblo unido llamado y guiado por Yahveh, siendo fieles a la Alianza.

En aquellos momentos, Moisés es el interlocutor válido, por así decir, entre Yahveh y el Pueblo. Sabemos que Dios habla directamente con él, cada a cara y en esta conducción y educación de Israel es ayudado por setenta ancianos.

En el texto con el que hoy oramos podemos ver cómo dos ancianos, que pertenecían al grupo de esos setenta, pero no habían acudido al lugar indicado, se ponen a profetizar en el campamento. Sobre ellos se había posado el Espíritu de Dios. Esta acción sorprende a propios y extraños y un muchacho va a contárselo a Moisés. Josué, un poco indignado, pretende que Moisés se lo prohíba. Sin embargo, éste se niega a hacerlo, y exclama una gran verdad: ¡Ojalá que todo el pueblo del Señor profetizara y el Señor les diera su espíritu!

Aquí podemos ver la gran libertad con la que Dios actúa; su don, su gracia, su favor no está circunscrito a ningún lugar, a ninguna raza, lengua o nación. El don de Dios es gratuito y el lo regala a quien cree conveniente para el bien de la humanidad y la salvación de todos.

Enlazando con evangelio de hoy, es muy importante, que no absoluticemos el seguimiento de Jesús, ni la predicación de la Buena Nueva. Todo aquel que actúa de buena fe, no está contra nosotros.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Te sientes invitado por Dios a ser su profeta, a difundir su amor, su misericordia y su perdón todos los que te rodean? ¿Cómo actúas ante esta invitación?
  • ¿De qué manera acoges a los profetas de nuestro tiempo?
  • ¿Crees que los profetas han de tener unas características especiales? ¿no basta la coherencia de vida y el ir superándose cada día?
  • ¿Tienes algún prejuicio para acoger a personas que quieren seguir a Jesús?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 19

2Los cielos narran la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos,

3un día comunica el pregón al otro día y una noche transmite la noticia a la otra noche.

4No es un pregón, no son palabras, no son voces que puedan escucharse,

5aunque su sonido se extiende por la tierra entera y hasta el confín del mundo sus palabras. Puso una tienda al sol allá en lo alto

6y él sale como un esposo de su alcoba, como un atleta alegre que emprende una carrera.

7Sale por un lado del cielo y tras su carrera se pone por el otro, sin que haya nada que a su calor escape.

8La ley del Señor es perfecta, portadora de vida; el testimonio del Señor es veraz, hace sabio al sencillo;

9los preceptos del Señor son justos, reportan alegría al corazón; los mandamientos del Señor son claros, dan luz a los ojos;

10el temor del Señor es puro, dura para siempre; los decretos del Señor son la verdad misma, todos ellos son justos;

11más preciosos que el oro, más que el oro fino, más sabrosos que la miel, más que el jugo de panales.

12Por eso tu servidor se instruye en ellos, en guardarlos encuentra gran provecho.

“¿Quién es el más importante?” Lectio Divina del domingo XXV del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Mc 9,30-37

Hoy, en el texto del evangelio, nos encontramos con que Jesús está, nuevamente, en Galilea; sin embargo, no quiere que nadie se entere. Va camino de Jerusalén. Quiere instruir a sus discípulos. Y no quiere que nadie le desvíe de su propósito. Ha de hacer todo lo posible, para que sus discípulos comprendan que Él será entregado. Pero, ¿quién es el sujeto de esta afirmación? Sin duda alguna, el Padre. Será Dios Padre quien entregará su Hijo a los hombres. Por tanto, si es una acción de Dios, resulta que dicha acción va más allá y en ella cabe una esperanza. Es una acción escatológica en la que existe algo más, no sólo la muerte: existe la resurrección. Los discípulos no entienden, prefieren no entender, callan, Jesús no entra en sus esquemas. Es mejor hacer como que no se ha oído nada.

Llegan a Cafarnaún, es la tierra de Pedro. ¿Entran en su casa? Es posible. Allí en la tranquilidad del hogar es donde Jesús les pregunta: ¿De qué discutíais por el camino? Mientras Jesús les hablaba de sufrimiento, de pasión, muerte y resurrección, ellos anda preocupados por el rango que cada uno ostenta, ¿quién es el más grande? Jesús, después de llamarlos, se sienta. Así lo hace el maestro. Y Jesús es el Maestro.

Está dispuesto a enseñarles. El primero debe ser el último y el servidor de todos. Para ser el primero hemos de estar dispuestos a hacer algo por los demás. Hemos de comprometernos con el prójimo.

Para dar más énfasis a lo que está diciendo, Jesús llama a un niño y lo pone en medio. Según dice el texto, lo abraza, signo de donación de amor. El niño, sin embargo, en Israel no contaba para nada. Jesús pone de manifiesto qué postura ha de adoptar la comunidad para con los menos considerados de la sociedad. Jesús se identifica con los «pequeños»: Quien acoge a uno de ellos está acogiendo al mismo Dios.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos o emociones ha despertado en ti? ¿Qué quiere decirte Dios aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Cuando Jesús «te habla», ¿Cuál es tu actitud?
  • ¿Cuál es la mayor preocupación tu vida cristiana?
  • ¿Deseas ser el primero, ser reconocido, según la mentalidad del mundo?
  • ¿Estás dispuesto a ponerte al servicio de los demás sin condiciones?
  • ¿Cómo acojo a los demás? ¿a los no importantes de la sociedad? ¿a los diferentes? ¿los acoges como Jesús a ese niño?

VERDAD – VIDA

– Da gracias a Jesús por ser uno de los suyos, por haberte elegido, por ser su discípulo.

– Pide al Padre que te habrá el entendimiento y sobre todo que sepas escuchar su Palabra con todo tu corazón, con todo tu ser.

– Invoca al Espíritu Santo pidiéndole el don de la humildad.

– Pide a Jesús fuerza para dar testimonio de su Palabra, pero sobre todo para ponerte al servicio de los demás.

«DIOS NOS SALVARÁ» LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Sabiduría 2,12.17-20

Se decían los impíos:  12Acechemos al justo, pues nos fastidia; se opone a nuestras obras, nos echa en cara las infracciones de la ley y nos acusa de traicionar nuestra educación. 17Veamos la verdad de sus palabras y probemos cuál será su fin. 18Porque si el justo realmente es hijo de Dios, él lo protegerá y lo librará de las manos de sus adversarios. 19Probémoslo con ultrajes y tormentos, veamos su dulzura y pongamos a prueba su paciencia. 20Condenémoslo a una muerte infame, pues, según dice, habrá quien vele por él».

Hoy vamos a orar con un fragmento del libro de la Sabiduría, el cual se incluye dentro de la llamada literatura sapiencial. Dicho “movimiento literario” tiene como objetivo, sobre todo ofrecer una guía práctica de hábitos para la persona pueda desarrollarse satisfactoriamente en su día a día.

Concretamente el libro llamado de la Sabiduría, escrito a comienzos del S. I a.C., que quiere salir al paso del conflicto que existía entre la fe tradicional de Israel y la influencia que ejercía la pujante cultura helenista. En él se nos describe cómo la verdadera sabiduría es un don de Dios que Él mismo comunica. Y quiere dar una serie de consejos práctico que ayuden a las personas a llevar una vida plena.

El pasaje que nos ocupa está dentro del capítulo dos. En él los impíos, es decir, aquellos que de alguna manera no tienen presente a Dios y su vida se circunscribe únicamente a lo terrenal, se enfrentan al justo, o sea, a aquel que es fiel a Yahveh y a su Alianza. Por lo que, el concepto, que este tiene de enfrentar la vida, dista mucho del de los impíos. Siendo así, encuentran que el justo los pone en evidencia, pues su comportamiento no es el correcto.

Ante esto, reaccionan acechándolo, atacándolo y poniéndolo a prueba, para de esta manera verificar su fe. Llegando, incluso, a planear su muerte.

No podemos dejar de hacer referencia a Jesucristo, el Justo de los justos, y a la pasión y muerte que tuvo que padecer. Sin embargo, la muerte no tuvo la última palabra, la última palabra la tuvo la Vida con la resurrección de Jesús.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Te dejas influenciar por el ambiente reinante a tu alrededor y que, muchas veces, es incompatible con tu fe cristiana?
  • ¿Tienes presente a Dios en tu vida cotidiana y tratas de ser fiel a su Alianza?
  • ¿Te siente en algún momento perseguido? ¿Cómo afrontas esta situación?
  • ¿Crees en lo más profundo de tu ser que el mal y la muerte no tienen la última palabra? ¿Qué acciones realizas en tu vida para anunciar la bondad de Dios a los que te rodean?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 1

1Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los injustos, ni anda por el camino de los extraviados, ni se sienta en el banco de los cínicos;

2sino que en la ley del Señor pone su amor y en ella medita noche y día.

3Es como un árbol a orillas del arroyo, que da el fruto a su tiempo, cuyas hojas no se marchitan nunca; en todo lo que hace sale bien.

4No así los injustos, no; son como paja que dispersa el viento.

5Los injustos no podrán resistir en el juicio ni los descarriados en la asamblea de los justos.

6Porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el de los injustos lleva a la ruina.

«EL SEÑOR VIENE EN MI AYUDA» LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Isaías 50,5-9a

5El Señor Dios me ha abierto el oído y yo no he resistido, no me he echado atrás. 6He ofrecido mi espalda a los que me golpeaban, mis mejillas a quienes me mesaban la barba; no he hurtado mi rostro a la afrenta y a los salivazos. 7El Señor Dios viene en mi ayuda; por eso soporto la ignominia, por eso he hecho mi rostro como pedernal y sé que no quedaré defraudado. 8Próximo está el que me hace justicia, ¿quién puede litigar conmigo? ¡Comparezcamos juntos! ¿Quién es mi demandante? ¡Preséntese ante mí! 9Si el Señor Dios me ayuda, ¿quién puede condenarme?  

La liturgia de hoy nos ofrece un fragmento del llamado “tercer cantico del Siervo de Yaveh”. No sabemos exactamente a quien se refiere el profeta Isaías al presentarnos a este personaje, de lo que si estamos seguros es de que se trata del modelo o ejemplo del discípulo fiel a Dios; el cual le ha capacitado para escuchar su palabra y para transmitirla a los hombres de su tiempo que se encuentran desanimados a causa del destierro en Babilonia. Yahveh quiere que el Profeta dirija palabras de esperanza a su Pueblo.

Sin embargo, el siervo fiel no tiene una tarea fácil, ya que precisamente tiene que sufrir el rechazo de aquellos a los que ha sido enviado: golpes, ultrajes, insultos y salivazos. Aunque el siervo se siente fortalecido por el pleno convencimiento de que Dios está con él.

El siervo fiel no se sentirá defraudado, ya que Yahveh está con él. Y hará frente a todas las dificultades. Dios es garantía de las palabras y acciones de su siervo, nada ni nadie podrá acallar su voz.

El bien, la misericordia y el amor de Dios vencerán toda adversidad, todo desastre y toda infelicidad.

Así ocurrirá también con Jesús. En él la muerte no tendrá la última palabra, pues de ella saldrá vencedor ya que el Padre lo resucitará al tercer día. Y todo aquel que le siga, aunque tenga que pasar por un itinerario de peligro, dificultades y aparente muerte alcanzará la vida eterna.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • Tú también has sido capacitado y preparado para escuchar la Palabra de Dios, ¿está dispuesto? ¿la acoges cada día en tu vida? ¿Intentas ponerla en práctica?
  • Además Dios te llama a transmitir su Palabra, ¿de qué manera lo haces en tu vida ordinaria?
  • ¿Eres portador de palabras de esperanza, de ilusión, de confianza, sabiendo que Dios está contigo y que Jesús vino a salvar a la humanidad?
  • ¿Cómo afrontas las dificultades que te encuentras al propagar la Palabra de Dios? ¿Te desanimas o mantienes tu confianza en aquel que te ha llamado? ¿Quién podrá hacerte daño si Dios está contigo?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 35

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién podré temer? El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿ante quién puedo temblar?

2Cuando me asaltan los criminales para destrozarme, son ellos, mis opresores y enemigos, los que tropiezan y sucumben.

3Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no teme; aunque una guerra estalle contra mí, estoy tranquilo.

4Una cosa pido al Señor, sólo eso busco: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida para gustar la dulzura del Señor y contemplar la belleza de su templo.

5Él me dará cobijo el día de la desgracia, me esconderá en lo oculto de su tienda, me subirá a lo alto de la roca;

6así mi cabeza dominará a los enemigos que me cercan, en su tienda podré ofrecer sacrificios entre aclamaciones, cantando y ensalzando al Señor.

7Escucha, Señor, mi grito suplicante, ten compasión de mí, respóndeme.

8De ti mi corazón me ha dicho: «Busca su rostro»; es tu rostro, Señor, lo que yo busco;

9no me ocultes tu rostro, no rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio, no me abandones, no me dejes, oh Dios, salvador mío.

10Mi padre y mi madre me han abandonado, y el Señor me ha recogido.

11Enséñame, Señor, tus sendas y guíame por el camino recto, pues me están acechando;

12no me entregues al capricho de mis perseguidores, pues se han alzado contra mí testigos falsos que respiran violencia.

13Yo estoy seguro que he de ver los bienes del Señor en el mundo de los vivos.

14Espera en el Señor, ten ánimo, sé fuerte, espera en el Señor.

“Effetá – Ábrete”. Lectio Divina Domingo XXIII del Tiempo Ordinario (Ciclo B)

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Mc 7,31-37

Vamos a situarnos geográficamente en este pasaje del evangelio de Marcos, que la liturgia nos ofrece para nuestro alimento espiritual en este domingo.

Nos encontramos con que Jesús da un gran rodeo para llegar a la parte oriental del Lago de Galilea. Y el autor del evangelio nos ofrece el nombre de distintas ciudades que se encontraban situadas cerca de aquel lugar por las que pasa Jesús: Tiro, Sidón y la Decápolis. Por esta situación geográfica, podemos concluir que se encuentra en territorio pagano. Por tanto, el relato que a continuación se nos va a narrar transcurre entre personas gentiles, es decir no judías y por tanto, no pertenecientes al Pueblo de Israel y que no profesaban la religión de éste. Lo que va a acontecer es que la Buena Noticia, de un modo, si queremos, peculiar, se va a proclamar entre los paganos.

En este contexto, le presentan a un sordo, que además tiene dificultades para hablar; y ruegan a Jesús que le imponga las manos. Ante esto, lo primero que hace es apartarlo de la multitud, lo separa del espacio profano, pues el gesto que va a realizar puede ser mal interpretado, probablemente porque no tienen fe, aún no les ha sido proclamado el mensaje del Reino. Los que le traen sí que tienen fe, sino no le hubiesen llevado ante Jesús, confían totalmente en Él y en su poder.

A continuación, Jesús le introduce los dedos en los oídos, precisamente para que este sentido pueda estar preparado para escuchar la Palabra. Luego, con la saliva le toca la lengua. La lengua, en el contexto en el que nos estamos moviendo, simboliza el aliento en el que se concentra la vitalidad de la persona.

Después levanta los ojos al cielo suspirando. Levantar los ojos al cielo expresa la unión e intimidad de Jesús con el Padre. Y le dijo: “Effetá”, en lengua aramea, que Marcos traduce para sus lectores: “Ábrete”. Al instante, se le abrieron los oídos y se le soltó la lengua. A partir de este momento aquel hombre está preparado para escuchar la Palabra y proclamarla.

Jesús ante una posible mal interpretación de este signo ordena guardar silencio. Algo que no se cumple pues cuanto más lo mandaba Jesús con más insistencia proclamaban el hecho.

El relato concluye con la admiración de la gente: “Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos”. El evangelio acaba de llegar a los paganos. Esta es una señal de que la Buena Nueva que trae Jesús es universal.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué fragmento, palabra, frase versículo… llama especialmente tu atención? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Por qué te siente identificado con éste? ¿Qué crees que quiere decirte Dios con él en este momento concreto de tu vida?
  • En muchas ocasiones nosotros somos sordos que no escuchamos la Palabra de Jesús, ¿qué haces personalmente para no caer en esta situación o para salir de ella?
  • ¿Te abres de verdad a la Palabra que cada día se proclama en la liturgia o que puedes leer personalmente?
  • En otras ocasiones son otros los sordos, ¿les acercas a Jesús con fe para que les cure de su sordera?
  • En otros momentos, lo que ocurre es que uno es incapaz de anunciar el Evangelio de Jesús, ¿qué haces entonces o qué deberías hacer?
  • ¿Qué mensaje es el que transmites a los demás acerca de Jesús?

VIDA – ORACIÓN

  • Mantén un amigable e íntimo diálogo con Jesús.
  • Agradece al Padre el don de la fe y a Jesús el que te haya regalado su Palabra.
  • Pide al Espíritu que abra tus oídos para escuchar la Buena Noticia del Evangelio.
  • Comprométete a llevar Jesús a todos con los que te encuentres y anúnciales la Buena Nueva del Reino, especialmente a los que más lo necesitan.

«ÁNIMO, NO TEMÁIS» LECTIO DIVINA DE LA PRIMERA LECTURA – DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO B)

VERDAD – LECTURA

Isaías 35,4-7a

4Decid a los pusilánimes: ¡Ánimo, no temáis! Mirad, es vuestro Dios; ya viene la venganza, la revancha de Dios; viene él mismo a salvaros.5Entonces se abrirán los ojos de los ciegos, y los oídos de los sordos se abrirán. 6Saltará el cojo como un ciervo, la lengua del mudo gritará de júbilo, porque en el desierto brotarán corrientes de agua, y torrentes en la estepa; 7la tierra ardiente se trocará en estanque, el suelo sediento en hontanar de aguas.

Las palabras que nos ofrece hoy el profeta Isaías en la primera lectura son sobre todo de ánimo, consuelo y esperanza ante la opresión de Babilonia. Los desterrados volverán a sus hogares a través del desierto, donde el pueblo de Israel será purificado. Pero, por fin, Yahveh ha puesto fin a su opresión.

Dios viene a salvar a su Pueblo. Una salvación que viene descrita por el Profeta de una manera bastante gráfica: los ciegos ven, los sordos oyen, los cojos andan y los mudos gritan de júbilo. También la naturaleza se hace eco de esta liberación: en el desierto y en la estepa brotan torrentes de agua.

Pero esta salvación adquiere un carácter universal, pues todas las naciones podrán contemplar como Dios ha actuado en favor de su Pueblo, manifestando así su gloria. Dios está comprometido con su Pueblo, pues aunque este no haya sido fiel a la Alianza, Dios se mantiene fiel cuidando de él.

El Pueblo de Israel podrán volver a ver la cercanía de Dios y escuchar su palabra. E Israel deberá ser quien fortalezca a los débiles y anime a los abatidos, siendo conscientes de la presencia de Dios en medio de ellos. Dios es capaz de transformar cualquier situación de dificultad, de opresión, de sufrimiento, en alegría, en libertad, en crecimiento.

Podemos intuir en estas palabras del profeta Isaías un anticipo de la gran liberación que nos traerá Jesucristo a toda la humanidad. Pues él inaugurará un tiempo nuevo en el que todo sufrimiento será destruido y hasta la muerte será vencida.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado la atención, te ha tocado el corazón? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cómo afrontas las dificultades cotidianas de tu día a día? ¿Te desesperas, te impacientas, adoptas una actitud pesimista? O por el contrario mantienes la esperanza, la ilusión, el optimismo?
  • ¿En quién, quienes o qué tienes depositada tu confianza? ¿Confías totalmente en Dios o confías más en tus propias fuerzas?
  • ¿Te mantienes atento a los signos y señales de esperanza que Dios va mostrándote en tu vida diaria? ¿Eres conscientes de todas las acciones que Dios realiza en favor tuyo y de la humanidad?
  • ¿Percibes la llamada de Dios que nos impulsa a transformar el mundo?
  • ¿Vas contagiando esperanza a tu alrededor?

VIDA – ORACIÓN

Salmo 35

1El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién podré temer? El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿ante quién puedo temblar?

2Cuando me asaltan los criminales para destrozarme, son ellos, mis opresores y enemigos, los que tropiezan y sucumben.

3Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no teme; aunque una guerra estalle contra mí, estoy tranquilo.

4Una cosa pido al Señor, sólo eso busco: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida para gustar la dulzura del Señor y contemplar la belleza de su templo.

5Él me dará cobijo el día de la desgracia, me esconderá en lo oculto de su tienda, me subirá a lo alto de la roca; 6así mi cabeza dominará a los enemigos que me cercan, en su tienda podré ofrecer sacrificios entre aclamaciones, cantando y ensalzando al Señor.

7Escucha, Señor, mi grito suplicante, ten compasión de mí, respóndeme.

8De ti mi corazón me ha dicho: «Busca su rostro»; es tu rostro, Señor, lo que yo busco; 9no me ocultes tu rostro, no rechaces con cólera a tu siervo; tú eres mi auxilio, no me abandones, no me dejes, oh Dios, salvador mío.

10Mi padre y mi madre me han abandonado, y el Señor me ha recogido.

11Enséñame, Señor, tus sendas y guíame por el camino recto, pues me están acechando; 12no me entregues al capricho de mis perseguidores, pues se han alzado contra mí testigos falsos que respiran violencia.

13Yo estoy seguro que he de ver los bienes del Señor en el mundo de los vivos.

14Espera en el Señor, ten ánimo, sé fuerte, espera en el Señor.