“¿Quién cumplió la voluntad de su padre?” Lectio divina del domingo XXVI del Tiempo Ordinario – Ciclo A

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Mt 21,28-32

La parábola que hoy nos regala la liturgia para acoger, orar, celebrar y poner en práctica,  está enmarcada dentro de una sección en la que Jesús es rechazado en Jerusalén por parte de los dirigentes judíos (Mt 21,1—23,39).

Jesús ha sido recibido allí, por la multitud, de manera triunfal; y la gente le aclamaba como hijo de David y profeta. Sin embargo, las autoridades judías se en enfrentado abiertamente a él. Precisamente, en este contexto de controversia, Jesús pronuncia esta parábola.

En los versículos precedentes, Jesús se ha enfrentado, en el templo, a los sumos sacerdotes, escribas y ancianos que ponían en entredicho su autoridad: “¿Con qué autoridad haces eso? ¿quién te ha dado tal autoridad?” (21,23). Jesús no les responde a dicha pregunta de manera directa, sino que les lanza otra: “El bautismo de Juan, ¿de dónde procedía? ¿de Dios o de los hombres?” (21,25). Pregunta que sus interlocutores evitan responder.

A renglón seguido, Jesús les propone la parábola de los dos hijos; con la que, de alguna manera, quiere responder a la pregunta a la que ellos no quisieron dar respuesta: el bautismo de Juan, sin duda ninguna, procedía de Dios.

Aunque, curiosamente, quienes habían seguido a Juan el Bautista era “gente de mal vivir”. Pero, ¿quién está realmente más cerca del Reinado de Dios?

El pueblo judío y con él sus dirigentes y autoridades, dieron su sí a Dios aceptando la ley de Moisés. Sin embargo, incumplieron la Alianza con Dios en múltiples ocasiones. La más cercana a la vida de Jesús, al no hacer caso de la invitación de Juan a la conversión. Y, por el contrario, los publicanos y prostitutas, que, en un principio, dijeron no a Dios, al negarse a vivir según los mandamiento, finalmente se arrepintieron y se convirtieron, cumpliendo de esta manera la voluntad del Padre. Por tanto, están más cerca del Reino de Dios.

Ellos reconociendo su infidelidad han dado un cambio radical a su vida acogiendo la invitación de Juan a la conversión y acogiendo a Jesús como su verdadero Salvador, como el Hijo de Dios. Han sido capaces de acoger la propuesta de Jesús de comenzar una nueva forma de vida.

En la comunidad de Mateo, esta parábola, además, iluminaba la situación de la misma en la que los dirigentes israelitas habían rechazado la enseñanza y forma de vida de Jesús y la acogida de la misma por parte de los paganos.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha llamado más la atención, te ha gustado más, te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios, aquí y ahora, en este momento, con ello?
  • Hoy, Jesús te hace las mismas preguntas que le hizo en su tiempo a los dirigentes judíos: ¿Qué te parece? ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?
  • ¿Con cuál de los dos hijos te siente identificado?
  • ¿Cómo respondes a la Alianza de Dios? ¿Al seguimiento de Jesús? ¿Eres de los que dicen sí, con la boca pequeña y luego hace lo que le da la gana o de los que se arrepienten de sus infidelidades?
  • Ante la infidelidad a la Alianza que Dios Padre ha hecho contigo, ¿cómo reaccionas? ¿Te arrepientes y actúas en consecuencia?

VIDA – ORACIÓN

  • Da gracias a Dios Padre por el don de tu vida. Alábalo por haber realizado contigo una Alianza Nueva, por cuidarte cada día, como su pequeña viña.
  • Pide perdón a Jesús, por las veces en que no eres fiel al evangelio.
  • Acoge la transformación que el Espíritu Santo quiere realizar en tu vida y pídele fuerzas, ciencia y los medios necesarios para anunciar el evangelio a tu alrededor con tu palabra y tu testimonio.