“Si me amáis, guardaréis mi palabra”. Lectio Divina del Domingo VI de Pascua – Ciclo A

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Juan 14,15-21

Seguimos en el mismo contexto que el domingo pasado: La última cena, el discurso de despedida de Jesús. Los discípulos se encuentran turbados ante el anuncio de la inminente partida de Jesús.

Creo, que en el texto, que la liturgia nos ofrece este domingo, habría que destacar dos de sus versículos: el 15 y el 21. En ellos, se les recuerda a los discípulos la importancia de guardar los mandamientos de Jesús; y recordemos, cuál es el mandamiento principal. Únicamente aquel, que guarde sus mandamientos, estará en disposición de recibir el Espíritu Santo.

Pero, ¿cuáles son esos mandamientos? La clave la encontramos unos versículos más abajo, que no aparecen en el evangelio de este domingo. Concretamente nos estamos refiriendo a los versículos 23 y 24: Aquel que guarda, y por tanto, cumple, la palabra de Jesús es quien verdaderamente le ama. Guardar los mandamientos de Jesús no es precisamente cumplir una serie de normas morales, sino entrar en comunión con él y permanecer en su espacio vital: asumir y vivir las mismas actitudes vitales de Cristo. Amar a Jesús está estrechamente ligado a la vivencia de su palabra, de sus actitudes vitales en nuestra vida cotidiana; es preciso dejarnos conducir por él,  poner en práctica lo que él predicó y vivió. Sólo de esta  manera estaremos unidos a él y conservaremos sus amor; sólo de este modo estaremos preparados para recibir el Espíritu Santo. Recibiremos al Paráclito, el Espíritu consolador, el Espíritu Santo que continuamente viene en nuestra ayuda.

El Espíritu Santo será quien nos enseñe a vivir el mandamiento del amor, quien venga en nuestra ayuda en los momentos difíciles, quien nos sostenga y levante.

Hasta ahora, ha sido Jesús quien ha desempeñado esta misión con sus discípulos, pero ante su inminente marcha, el Padre dará otro consolador, otro apoyo, otro sostén. Ahora el Espíritu Santo permanecerá junto a nosotros para siempre.

Este Espíritu consolador, es el Espíritu de la verdad, el que continuará dando testimonio de Jesús y nos mantendrá en la fidelidad a la Palabra. Será quien nos mantenga alerta ante los falsos maestros, ante aquellos que profesan la mentira, para mermar la capacidad de amar que tiene el ser humano. El mundo al estar contagiado del espíritu de la mentira no está preparado para recibir al Espíritu Santo. Y con el término mundo no se refiere al planeta Tierra o a los seres humanos, sino más bien a las situaciones o estructuras que merman la capacidad de amar de las personas, la capacidad de plenitud del ser humano.

No estemos intranquilos, no permanezcamos inseguros, no vivamos nerviosos y turbados. Jesús en ningún momento nos abandona. Su ausencia no es definitiva. Él está presente, pues ha resucitado.

El Espíritu Santo nos capacitará para experimentar la presencia de Jesucristo en nuestras vidas. El día de su resurrección Jesús comunicó a sus discípulos la vida en el Espíritu, la vida de total identificación con el Padre y el Hijo, la vida de comunión con Dios.

Si obramos según el Espíritu de Jesús, si asumimos sus enseñanzas y las ponemos en práctica, nos encontraremos en la senda del amor a Jesús, ese es quien verdaderamente ama a Jesús. Y quien ama a Jesús es, a su vez, amado por el Padre. Quien viva los valores vividos por Jesús y se comporte de la misma manera como él lo hizo puede decir que ama a Jesús. El Padre y Jesús que son uno le manifestaran su amor.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, frase, palabra o versículo han tocado tu corazón? ¿Por qué? ¿Qué crees que quiere decirte Dios Padre en este momento concreto de tu vida?
  • ¿Cuál es el mandamiento principal de Jesús? ¿Cómo intentas vivirlo?
  • ¿Estas atento a la palabra de Jesús? ¿A lo que Él pueda pedirte u ofrecerte en cada momento?
  • ¿Cuál es la condición indispensable para poder recibir el Espíritu Santo? ¿Intentas tener presente dicha condición y practicarla en tu vida cotidiana?
  • ¿Participas de alguna manera en esas estructuras o situaciones que merman la capacidad de amar de aquellos que te rodean?
  • ¿Como muestras y demuestras tu amor por los demás, sobre todo por aquellos a los que nadie ama, por los pobres más pobres de nuestra sociedad y de nuestras comunidades?
  • ¿De qué manera te dispones para acoger y dejarte hacer por el Espíritu Santo?

VIDA – ORACIÓN

  • Entra en dialogo con el Espíritu Santo, seguramente el gran olvidado.
  • Cuéntale tus temores, tus dificultades, tus oscuridades, tus contrariedades, los obstáculos que encuentras en el camino de tu vida.
  • Dale, también, gracias por todas las luces que pone en tu camino, por la ayuda que te presta, por la fortaleza que te infunde…
  • Déjate atrapar por él, déjale entrar en tu vida y que sea él quien guíe tus pasos y te modele. según el modelo más extraordinario, insuperable y excepcional que es Jesucristo.

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