«Encontrarse con Jesús» Lectio Divina III domingo de Pascua – Ciclo A

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Lc 24,13-25

Al orar con este texto del evangelio de Lucas, me asaltó a la mente una pregunta: «¿Cómo ver y reconocer a Jesús resucitado en mi vida? Y, caí en la cuenta de que era necesario experimentar el mismo proceso de fe que vivieron las primeras comunidades cristianas, permitiendo que Jesús se manifieste en la comunidad, para llegar así a la adhesión personal.

Aquel mismo día, es decir, el domingo de la resurrección de Jesús. Dos de los discípulos van de camino. El evangelista nos los presenta totalmente derrumbados después de la muerte del Maestro. Tal es su decepción, que abandonan Jerusalén, dejando allí a sus hermanos reunidos: a la comunidad. Van camino a una aldea, llamada Emaús, de localización incierta; únicamente sabemos que distaba de Jerusalén unos 11 kilómetros. Van desilusionados, sin esperanza ninguna, totalmente decepcionados, encerrados en sus propios pensamientos y su propia idea de cómo tenía que ser el Mesías de Israel. Para ellos todo a concluido. Aquel profeta poderoso en obras y palabras ha muerto. Todo se ha acabado.

Mientras van de camino, Jesús se les aparece como un caminante más. Ellos no le reconocen. Están cerrados por el pesimismo.  Están tristes por los acontecimientos ocurridos en Jerusalén, totalmente desconocidos, al parecer, para este nuevo caminante que ha entrado en escena. Los dos discípulos callan. El caminante toma la iniciativa y les ofrece una relectura de todo el proyecto de Dios a través de la historia del Pueblo Elegido.

El cenit del relato llega cuando le reconocen al partir el pan. Invitan al caminante desconocido a quedarse con ellos, a compartir la mesa, Desean vivamente que se quede con ellos. Será al compartir el pan, cuando se caiga el velo de sus ojos y reconozcan a aquel personaje misterioso. Es en la eucaristía donde se manifiesta Jesús resucitado. Es en la escucha comunitaria de la Palabra y en la fracción del pan donde Cristo resucitado se hace presente.

Al hacer experiencia de Jesús Resucitado retornan a la comunidad para dar testimonio de lo que han visto y oído, de lo que han experimentado. La experiencia de Jesús resucitado sólo puede hacerse en comunidad nunca en solitario, en la celebración como Iglesia reunida. El resto de la comunidad, también, comparte de qué forma han experimentado al Maestro Resucitado. Cristo está vivo en medio de ellos. Cristo está vivo en medio de nosotros.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué versículo, frase, palabra ha llamado especialmente tu atención? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios con ello en este momento concreto de tu vida?
  • ¿En algún momento te has sentido decepcionado por Jesús? ¿Por la Iglesia? ¿Cuál ha sido tu reacción?
  • ¿Cuál es tu comportamiento ante los signos que Jesús nos pone delante para que le reconozcamos como Cristo Resucitado?
  • ¿Eres consciente de que la comunidad es lugar imprescindible para hacer experiencia de Jesús Resucitado?
  • Toma el pulso a tu testimonio de Jesús Resucitado.

ORACIÓN – VIDA

  • Pide perdón a Dios, por las veces que has tirado la toalla en los momentos de decepción, de incertidumbre, de aparente oscuridad; por las veces que no estas atento, ni te abres a los signos que te muestra.
  • Da gracias a Dios por estar siempre presente en tu vida y por hacerte experimentar que Jesús está vivo.

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