Eres sal de la tierra y luz del mundo – Lectio Divina del V Domingo del T.O. – Ciclo A

VERDAD – LECTURA

Evangelio: Mt 5,13-16

Eres sal de la tierra, luz del mundo, ciudad en lo alto, lámpara que alumbra. ¿Quién yo? Sí, tú. Tú, yo y todo cristiano.

Jesús en el evangelio de hoy nos presenta cuatro características del verdadero discípulo, cuatro cualidades que tenemos que fomentar en cada uno de nosotros, cuatro aptitudes que debemos desarrollar.

Aquel que emprende el camino del seguimiento de Cristo ha de potenciar en si mismo y a su alrededor todas sus capacidades, habilidades, destrezas… Hoy diríamos todas sus competencias.

Y, ¿cuáles son precisamente las cualidades, características, capacidades que Jesús nos pide que desarrollemos?

  • Ser sal.
  • Ser luz.
  • Ser ciudad visible.
  • Ser lámpara que alumbra.

Quisiera que cayéramos en la cuenta de lo siguiente, a mi parecer interesante. Jesús no nos pide tener, nos pide ser. No nos ha dicho que debemos tener esto o lo otro, o hacer aquello o lo de más allá para ser discípulos suyos. Nos pide ser.

Creo que la diferencia es notable. El Maestro no nos pide que tengamos tales cualidades o aquellas otras, no nos pide que poseamos cosas, que nos aferremos a propiedades para poder desarrollarnos satisfactoriamente como discípulos. No nos pide que hagamos esto o aquello, que vayamos de un lado para otro sin ton ni son para realizar esta o aquella actividad.

Jesús nos está pidiendo que aprendamos a vivir. No desde lo que tenemos o poseemos, ni desde las muchas actividades que hacemos. Sino que aprendamos a vivir desde lo que nos identifica, desde nuestra esencia, desde la coherencia entre nuestros valores y nuestros actos, desde nuestras aspiraciones más profundas, desde nuestros propósitos. Jesús nos pide que vivíamos desde el evangelio, dejándonos transformar, modelar, dar forma por el Espíritu Santo. Y esto desde la docilidad, la apertura y el abandono. Sin resistencia. Intentando vivir y hacer nuestros los valores que nos fue mostrando Jesús en su vida terrena.

Imagen de David Mark en Pixabay

Cuando empecemos a dejarnos configurar por el Espíritu, al igual que un programador configura un ordenador, comenzaremos a ser sal que da sabor a todo lo que nos rodea y preservar de la corrupción a los que se encuentran a nuestro alrededor. Para ello, la sal se olvida de sí misma y se diluye, pero sin perder su esencia. Cuando pierde su esencia no sirve mas que para ser pisoteada.

Cuando nos dejemos modelar por el Espíritu seremos luz, tampoco la luz existe para sí misma, sino para alumbrar a todos los que se acercan a ella, para iluminar, para clarificar, para dar vida.

Seremos ciudad que se sitúa en lo alto del monte. Empezaremos a no ocultarnos, a no escondernos, a no encerrarnos, sino a ser testigos con nuestros gestos, con nuestra conducta, con nuestro comportamiento.

De esta manera, viviendo desde los valores del evangelio, estaremos encendiendo nuestra lámpara y colocándola sobre el candelero, sobre la repisa, encima y no debajo. Todo aquel que se acerque a nosotros nos verá; es más, seguramente, desde lo lejos otros se percatarán de nuestra presencia.

Y cuando los demás vean nuestras obras, cuando los demás vean nuestro testimonio, cuando los otros vean como se manifiesta la bondad, la misericordia y el amor de Dios en nuestra vida, darán gloria a Dios Padre de quien provine lo que somos, lo que tenemos, lo que hacemos, lo que poseemos y todo cuanto existe.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra de este pasaje evangélico te ha tocado especialmente el corazón? ¿Qué sentimientos se despiertan en ti al leer este pasaje?
  • ¿Qué quiere decirte Dios, aquí y ahora, en este momento concreto de tu vida, con esa palabra, con ese sentimiento que se ha despertado en ti?
  • ¿Desde dónde estás viviendo tu vida? ¿Desde el tener? ¿Desde el hacer? ¿Desde el ser?
  • ¿Cuáles son los valores que fundamenta tu vida?
  • ¿De qué manera estás dejando que el Espíritu transforme tu vida?
  • ¿Qué actitudes, disposiciones, conductas debes potenciar en tu vida para ser sal, luz, ciudad en lo alto, lámpara?

VIDA – ORACIÓN

  • Da gracias y alaba a Dios por todas las acciones que Él, como Padre amoroso, va desarrollando en tu vida, para tu propio crecimiento y el de los que te rodean.
  • Pide a Jesús que te ayude a dejarte transformar por el Espíritu en sal, luz, ciudad, lámpara…

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