NO QUIERO SER UNA PERSONA SERIA

EL ARTE DE SER, VIVIR, SENTIR Y DISFRUTAR

Un día preguntaron a Sócrates, para qué le servía aprender a tocar

la lira si iba a morirse. Él respondió: para tocar la lira antes de morir.

¿Para qué? Todo en esta vida tiene que tener una utilidad; todo consiste en hacer, tener y producir, todo tiene que tener un motivo aparente, un antes y un después.

Nos cuesta hacer las cosas por el simple hecho de hacerlas, de compartirlas, de disfrutarlas. Nos cuesta parar y no hacer nada… Nos cuesta mirar, observar, contemplar. Nos cuesta vivir aquí y ahora, permanecer en el presente, vivir conscientemente.

Nuestra sociedad nos ha empujado al la vorágine del activismo, del tener que estar haciendo siempre algo; el no hacer nada está mal visto; el reír, estar contento con uno mismo y con lo demás, la alegría… todo esto lo hemos apartado de nuestra escala de valores. Sobre todo, lo hemos apartado de nuestro mundo laboral: “Por favor, somos personas serias”. No se cansan de repetirnos continuamente. Y la verdad, sonrío y me pregunto qué significado tendrán esas palabras…

Ser una persona seria, ¿significa que no puedo sentarme tranquilamente a peder el tiempo con alguien que lo necesita y escucharlo, mirarle a lo ojos regalarle una sonrisa, una palabra amable, una mirada de ternura…? Si eso es así, yo no quiero ser una persona seria.

Ser una persona seria, ¿significa no parar en ningún momento, no saber lo que siento, lo que experimento, lo que acojo o lo que dejo? Pues, no quiero ser una persona seria.

Me gustaría invitarte a que tú, tampoco, lo seas. Quiero invitarte a parar por un momento y comenzar a sentir. ¿Sentir? Sí, a sentir… A sentir tu cuerpo, a ti mimo, a las demás personas, a la humanidad, al mundo, al universo.

Por favor, amigo mío, párate y simplemente permite que afloren tus sentimientos; escucha tu cuerpo, acógelo, asúmelo, asimílalo. ¿Qué sientes? ¿Miedo, frustración, rabia? No lo rechaces… Acógelo… Pregúntate por qué y reconduce tu vida. ¿Sientes alegría, gozo, felicidad? No lo rechaces, acógelo también y reconduce tu vida hacia allí. Haz lo mismo con las demás personas y ayúdalas a ser ellas mismas. Haz lo mismo con el mundo que te rodea y con el universo que te envuelve. Y ¿por qué no? Haz lo mismo con Dios.

Por favor, no seas una persona seria.

Vive el momento presente, vive el aquí y el ahora, sé tu mismo, tú misma… No te preocupes por el qué dirán, por lo que otros piensen de ti. Ese es su problema, no el tuyo.

Comienza a aceptar al otro tal y como es, no quieras hacerlo a tu imagen y semejanza, eso sólo pudo hacerlo Dios; acepta al otro como diferente y… acógelo. De esa manera, podemos empezar a vivir en armonía. Armonía con uno mismo, con los otros, con el mundo, con el universo y con Dios.

Por favor, no seas una persona seria, que piensa que todo en la vida tiene que tener un para qué. Hazte consciente de que las cosas simplemente son. Y cuando alguien te pregunte: ¿para qué? Responde con tranquilidad: únicamente para tocar la lira antes de morir.

Gracias por tus comentarios y aportaciones, los espero y quiero acogerlos, simplemente porque son tuyos. Hasta pronto.

 

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