Todos quedaron saciados

La mucltiplicación de los panes a la luz del liderazgo y la inteligencia emocional

El texto que nos ocupa es el siguiente:índice

En aquel tiempo, Jesús marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberiades). Lo seguía mucha gete, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: “¿Con qué compraremos panes para que coman estos?”. Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: “Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo”. Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?” Jesús dijo: “Decid a la gente que se siente en el suelo”. Había mucha hierba en ese sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil, Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron de pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: “Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie”. Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: “Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo”: Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiro otra vez a la montaña él solo. (Jn 6,1-15)

En la transición entre el capítulo cinco del evangelio de Juan al capítulo seis nos encontramos con un cambio brusco de situación geográfica. De Jerusalén, lugar de las instituciones, de la comodidad, del inmovilismo, de las cosas asentadas, de las de siempre, donde los escribas y maestros de la ley imponen sus criterios y quieren que todo permanezca tal y como está; de ahí, Jesús, pasa a la otra orilla, el lugar del cambio, de lo desconocido, de la novedad, de la crisis. Una situación que en nuestra vida cotidiana, al menos respeto, por no decir miedo. En la mayoría de las ocasiones nos cuesta afrontar las situaciones de novedad, de cambio, de dificultad, de crisis. Nos cuesta salir, de lo que llamamos, nuestra zona de confort.
La mejor actitud que podemos adoptar ante cualquier situación es la apertura. Hemos de estar dispuestos a asumir los cambios, los reveses, los vuelcos que puedan depararnos nuestra vida.
En lugar de quedarnos quietos, de pararnos o, lo que es peor, antes de dar un paso atrás, hemos de dar un paso adelante. Hemos de asumir nuestra responsabilidad. Somos libres para poder elegir; ejerzamos nuestro derecho de elegir libremente, sobre todo para asumir y afrontar los nuevos retos que se nos presenten. Hemos de “subir al monte”, escalar la montaña por muy alta que nos pueda parecer, porque desde la cima las cosas se perciben de otra manera; hemos de tomar perspectiva y contemplar las situaciones, circunstancias y realidades desde otro punto de vista.
En el texto evangélico que nos ocupa, nos encontramos precisamente con una dificultad: alimentar a una multitud de cinco mil personas”. Ante esta situación, que hay que afrontar, se dan tres actitudes: la de Felipe, la de Andrés y la de Jesús.
Felipe es aquel que está acomodado en su zona de confort. Se da cuenta de las dificultades que entraña la nueva situación, del desafío, aunque sea por que otros le ayudan a ver: “¿Con qué compraremos panes para que coman estos?” Pero su reacción es no hacer nada e incluso poner trabas: “Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo”.
Andrés, también, se da cuenta de la situación; incluso, se percata de los recursos que tienen para poder hacer frente a la situación de necesidad. Sin embargo, tampoco está dispuesto a hacer nada, a pesar de contar con recursos, no cree que haya solución alguna: “¿Qué es eso para tantos?” No cree que los recursos que tienen a mano sean suficientes para poder cambiar la situación.
Jesús, por su parte, se da cuenta de la situación, conoce los recursos que poseen y pasa a la acción: “Decid a la gente que se siente en el suelo”. A continuación: “Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron de pescado”. Al final, y gracias a la intervención de Jesús, todos quedaron saciados.
Pero además, hay que guardar los recursos por si los volvemos a necesitar. Es decir, aprendemos de lo acontecido, para hacer frente a situaciones similares o para fortalecer nuestra personalidad.
Resumiendo, ante una situación novedosa, ante una situación de crisis, ante un imprevisto la mejor manera de actuar, desde el liderazgo y la inteligencia emocional sería la de realizar un proyecto, una planificación o un plan de acción:
• Mantener una actitud de apertura.
• Cambiar nuestra perspectiva, el prisma desde el que observamos la situación, para darnos cuenta de todas las posibilidades con las que contamos.
• Hacernos conscientes de la situación y las dificultades con las que tendremos que enfrentarnos.
• Fijarnos un objetivo para afrontar satisfactoriamente la realidad que tenemos por delante.
• Definir nuestras líneas de actuación y ver con qué recursos contamos.
• Precisar el tiempo en el que se debe actuar y las personas que se deben involucrar.
• Evaluar.
Y todo esto desde la humildad y el servicio.

Gracias por leer; espero vuestras opiniones y si os parece interesante el post compartidlo.

 

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Lectio Divina Domingo XVII del T.O. (Jn 6,1-15)

Queridos cibernautas:

Hemos llegado a la entrada número 150. E·s una gozada hacerlo de la mano del evangelio de Juan. Gracias a todos los que seguís el blog y a todos los que difundís su contenido, tanto del ámbito de la Biblia como del ámbito de la comunicación, el coaching, la inteligencia emocional y el liderazgo. Os animo a que comentéis y a que me escribais, me gustaría tener fedd back de vosotros acerca de los contenidos del blog. No os canso más y adelante con el post de hoy. Muchas gracias.

 

VERDAD – LECTURA

En aquel tiempo, Jesús marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberiades). Lo seguía mucha gete, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: “¿Con qué compraremos panes para que coman estos?”. Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: “Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo”. Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?” Jesús dijo: “Decid a la gente que se siente en el suelo”. Había mucha hierba en ese sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil, Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron de pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: “Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie”. Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: “Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo”: Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiro otra vez a la montaña él solo.

Del capítulo 5 al 6 del evangelio de Juan nos encontramos un cambio brusco de situación geográfica. En el primero, se encontraba en Jerusalén; ahora lo encontramos en la orilla oriental del lago de Galilea. Jesús abandona la tierra de los judíos, tierra en la que el pueblo está siendo oprimido por la Ley interpretada por los escribas y fariseos; y marca a la otra orilla y sube al monte. El monte que es el lugar de la manifestación de Dios.
El doble nombre que recibe en este evangelio el lago, se refiere por un lado al nombre judío, mar de Galilea, y por otro, al nombre pagano Tiberiades, lo cual nos indica que en aquella región existía una mezcla de judíos y paganos; ambos convivían juntos. Y el mensaje de Jesús está abierto a todos.
Con esta acción de pasar de una orilla a otra, nos encontramos con un nuevo éxodo, que liberará al pueblo y le llevara a la nueva tierra prometida. Sin embargo, en este nuevo éxodo, Jesús no va delante de la multitud guiándola por el camino. El marcho solo, posiblemente con sus discípulos, después la multitud la sigue. Pero, tiene precisamente que dar ese paso del seguimiento. No le siguen como “borregos” es una decisión libre. Aunque debe ser una decisión libre, la verdadera causa por la que la multitud sigue a Jesús es porque ha realizado signos, ven en él a un liberador.
Jesús sube al monte, que como decíamos más arriba es el lugar de la manifestación de Dios. Siguiendo con la similitud del éxodo, también Moisés subió aun monte para que tuviera lugar dicha manifestación o teofanía (Éx 24,1-2.9.12). Jesús representa la gloria de Dios, su amor incondicional. Jesús se sienta en el lugar donde reside la gloria de Dios y sus discípulos se sientan con él. La esfera divina está abierta a los hombres; el Dios cristiano no es un Dios alejado de la humanidad, sino que permite que las personas compartan su ámbito de existencia, la morada de Dios está abierta a todos.
La Pascua de la que nos habla el evangelista hace referencia a la fiesta de los judíos, o más bien de sus dirigentes, que la han adulterado, ya no es una fiesta de liberación, sino en realidad de opresión y de mantenimiento del estatus de los escribas y doctores de la ley. Para celebrar dicha fiesta, los judíos suben a Jerusalén, ahora siguen a Jesús, suben al monte de la manifestación de Dios.
Felipe, el discípulo que fue a buscar a Jesús (Jn 1,43) y que sigue estando aferrado a las tradiciones judías (Jn 1,45) es quien se da cuenta de la necesidad del pueblo. Jesús no quiere poner la cosa fácil, todo requiere un esfuerzo, quiere ver como reacciona Felipe, quiere tantearlo. Felipe, por su parte, va a lo práctico, a lo tangible, a lo inmediato: sin dinero nada se puede hacer; es más, haría falta mucho dinero. Los recursos son insuficientes, por lo que aquel “seguimiento” es un fracaso.
Andrés, el hermano de Simón Pedro, es quien entra ahora en escena. Se han mencionado a los representantes de los tres grupos que siguieron a Jesús desde el principio del cuarto evangelio: Felipe, representante de los judíos y sus tradiciones a quien Jesús llamó; Andrés, discípulo del Bautista y que ante las palabras de éste, sigue a Jesús con entusiasmo; y Pedro, que prácticamente se mantuvo sin entusiasmo alguno al encontrarse con el Maestro.
Andrés no es que haya encontrado una solución, sino que lo que hace es constatar los medios de los que disponen. Un muchacho cuenta con cinco panes y dos peces. Cinco, alusión clara a los cinco primeros libros de la Biblia, el Pentateuco; la precisión de panes de cebada alude al acontecimiento de Eliseo cuando con veinte panes sació a cien personas (2Re 4,42-44). El dos, para completar hasta llegar al número siete, que significa totalidad, plenitud. Andrés quiere poner a disposición de todos, al menos lo que tienen, aunque cae en la cuenta de que es muy posible que no baste. También aquí, aunque se dispone de medios, estos no son suficientes, nuevo aparente “fracaso”.
Jesús ordena que se recuesten en la hierba. Antes se ha referido a ellos como multitud, ahora se refiere a ellos como hombres, es decir, personas; para Jesús no somos una multitud anónima, somos personas concretas, con nuestras propias necesidades, nuestros gozos y tristezas. Se recuestan para comer, tal y como hacían los hombres libres. Lo primero que nos trae Jesús es libertad. En la Pascua de jesús no se ha de comer de pie y aprisa, como ocurría cuando eran esclavos en Egipto, no hay que recorrer un largo camino para llegar a la Tierra Prometida, ella ha venido hasta ellos, Jesús se encuentra en medio de ellos. La mucha hierba simboliza ala abundancia de pastos y la fecundidad del tiempo mesiánico.
Eran cinco mil, dicho número es múltiplo de cinco, que como hemos visto arriba, es el número de panes y el de los libros del Pentateuco; múltiplo también de cincuenta que es la cantidad de los miembros de la comunidad profética en tiempo de Abdías (1Re 18,4) o del Profeta Elías (2Re 2,7). La Ley ha sido sustituida por la nueve Ley del amor que ha venido a traer Jesús.
Jesús pronuncia la acción de gracias, reconociendo que todo nos viene del Padre, que todo es don y regalo de Dios. Los bienes tienen que ser eso un regalo, no podemos acapararlos, el don de Dios ha de ser compartido, cuando compartimos todo se multiplica, sobre todo cuando se ofrece todo sin guardarse nada, aparece la abundancia. Cuando dejamos de poner nuestra confianza en lo material, en el tener, en el poseer egoísta y ponemos nuestros bienes y nuestras personas al servicio de los demás compartiendo todo lo que tenemos, entonces llega a sobrar. El pan y los peces han de ser distribuidos, se requiere el esfuerzo personal, requiere la implicación de los discípulos, requiere su donación gratuita, requiere darse, gastarse y desgastarse por los demás. Hemos de manifestar el amor, la preocupación y la generosidad de Dios Padre hacia las personas, compartiendo lo que de él hemos recibido.
Esa es la única manera de que todos queden saciados y sobren dones, sobren regalos, sobre el legado de Dios. Dios no se cansa de regalarnos dones todos ellos son necesarios por eso hay que guardarlos para utilizarlos y donarlos en el momento preciso.
Las doce cestas hacen alusión a las doce tribus de Israel. La abundancia es la abundancia de estar junto a Jesús, de permanecer a su lado, de no alejarnos de él.
Ante aquel signo, los presentes caen en la cuenta de que quien a realizado dicho prodigio es el Profeta que ha de venir, un enviado de Dios. Pero además, ante aquel signo y los anteriores realizados por Jesús, la multitud lo reconoce como Mesías, pero un Mesías rey, guerrero poderoso, caudillo del pueblo. Continúan en la mentalidad judía. No se han dado cuenta de que Jesús es un Mesías diferente, que se ha puesto a servir, que se ha abajado para ponerse al servicio de los hombres. Jesús que quería darles libertad, que quería por parte de ellos generosidad y amor, ve fracasado su propósito ante su actitud, ellos quieren un rey al que servir, al que rendir pleitesía y al que prestar obediencia; quieren continuar siendo súbditos, que no tienen que asumir la responsabilidad de elegir.
A Jesús, no le queda otra que alejarse y retirarse solo al monte. A encontrarse el solo con el Padre. A reflexionar, meditar y afrontar la situación que se ha presentado de la manera más satisfactoria posible.

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué versículo, frase, palabra ha llamado especialmente tu atención? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios con ello en este momento concreto de tu vida?
• ¿Asumes totalmente y con todas las consecuencias que el mensaje de Jesús está abierto a todas las personas?
• ¿Qué pasos vas dando en tu vida para encontrarte con Jesús, para como cristiano continuar en su seguimiento?
• Todos y cada uno de nosotros hemos recibido una llamada de Jesús para seguirle, intenta recordar aquel instante ¿cómo fue? ¿cómo lo acogiste? Y lo más importante, en este momento, ¿cómo es tu seguimiento? ¿lo has depurado? ¿has crecido? ¿se ha incrementado?
• Ante situaciones difíciles, ¿cuál es tu actitud? ¿te limitas a constatar el hecho? ¿te limitas a caer en la cuenta de los recursos que existen y que se pueden utilizar para mitigar dicha situación? O por el contrario, ¿buscas soluciones y las pones en práctica?
• ¿Cuentas con Jesús para afrontar dichas situaciones? ¿Pones a disposición de los demás los dones de Dios y tu propia persona? ¿Te implicas? ¿Eres capaz de compartir, los dones y los bienes que Dios te ha regalado, con tu esfuerzo, por supuesto? ¿Eres capaz de darte tu mismo, de partirte y repartirte?
• ¿Soy consciente de que la multitud está hambrienta no solo de alimento material, de cosas o de bienes materiales, sino sobre todo del amor de Dios? ¿Qué hago para saciar a esta multitud?
• ¿Quién es Jesús para ti? ¿Un Mesías rey, que te soluciona la vida a cambio de la sumisión? ¿Un Mesías Caudillo, al que seguir sin tener que preocuparte por tomar tus propias decisiones? ¿Un Mesías guerrero, que te saca de cualquier atolladero, a cambio de tu admiración y sometimiento total? ¿El Mesías servidor de todos los hombres, que es capaz de abajarse a su miseria, que acoge a todos sin distinción, que les toma de la mano para sacarlos del pozo en el que se hayan, y que en muchas ocasiones nosotros mismos hemos arrojado?

ORACIÓN – VIDA

• Te adoro Dios mío y te amo de todo corazón por haberme creado y llamado a continuar tu tarea creadora en el mundo
• Padre, te doy gracias por los dones, beneficios y bienes que cada día me regalas.
• Me ofrezco a ti, Jesús, para seguirte y donarme para saciar a la multitud hambrienta, no solo de pan material, sino de tu Palabra y del amor de Dios.
• Ayúdame, Jesús, a ser tu discípulo fiel y a llevar la Buena Noticia y la abundancia que ella trae a todos los que me rodean y con todos los que me encuentro a diario.

Lectio Divina del XVI domingo del T. O. (Mc 6,30-34)

VERDAD – LECTURA El-lugar-tranquilo

30En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. 31Él les dijo: “Venid vosotros solos a un lugar tranquilo a descansar un poco”. Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. 32Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. 33Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. 34Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.
La semana pasada hemos dejado a los apóstoles siendo enviados a la misión. Trabajo duro y, a veces, poco apreciado. En esta ocasión han vuelto de dicha misión y están relatando al Maestro las vicisitudes que les han acaecido durante el desarrollo de la misma. Es entonces, cuando Jesús les invita a ir a un lugar tranquilo para descansar.
Pero, ¿por qué? Pues, parece ser que como ocurre también nuestros días, la actividad de los apóstoles debía ser vertiginosa, les absorbía de tal manera, que no tenían tiempo, siquiera para comer. Posiblemente, habían tenido éxito en la misión y eso les había engrandecido de tal manera, que no sabían cuando era el momento de parar. Cierto, que Jesús les envía a la misión, cierto que les llama para que difundan la Buena Noticia a los cuatro vientos, pero no menos cierto es que les llamó, también, para que estuvieran con él (Mc 3,14). Y parece que esto lo habían olvidado.
Toda persona que quiera dar de lo que lleva dentro, debe de alguna forma alimentarse adecuadamente. El apóstol no puede dejar su predicación a la improvisación, el apóstol no debe predicar doctrina vacía o una serie de conceptos aprendidos de memoria. El apóstol de dar testimonio de lo que ha visto y oído. El verdadero apóstol ha de ser testigo de las maravillas que Jesús y su Padre Dios, en su infinita misericordia va realizando en el día a día de la humanidad. El verdadero apóstol ha de hablar de su experiencia de Dios; y para ello es necesario precisamente eso, hacer experiencia. La experiencia sólo es posible realizarla con el contacto; si el apóstol no se alimenta de la vida y la misión de Jesús, podrá predicar bonitos discursos; pero ¿acerca de quién o qué está predicando? Para poder anunciar la Buena Noticia es necesario que primero vivamos la experiencia vital de Jesús, que nos relacionemos con él, que él sea nuestro guía, nuestro compañero de camino, nuestro apoyo y nuestro alimento. Si no podremos estar pronunciando bonitos discursos, pero estarán vacíos. Por eso,
Jesús invita a sus discípulos a ir al desierto para descansar y poder reflexionar junto a ellos.
No obstante, la gente no estaba dispuesta a dejarles tranquilos. La gente estaba ávida de aquella nueva doctrina, porque llegaba al corazón, porque les hablaba de la vida cotidiana, porque les traía la misericordia de Dios.
Cuando Jesús contempla la muchedumbre siente compasión de ellos, porque parecen como ovejas sin pastor. Y, entonces se puso a enseñarles con tranquilidad, con calma, sin prisa todas las cosas del Reino.

CAMINO – MEDITACIÓN

• ¿Qué versículo, frase, palabra ha llamado especialmente tu atención? ¿Qué sentimientos despierta en ti? ¿Qué querrá decirte Dios con ello en este momento concreto de tu vida?
• Jesús, después de una dura jornada, te invita a acompañarlo a un lugar solitario y descansar un poco, ¿Cómo acoges esa invitación?
• ¿Llevas una vida tan sumamente ajetreada que no te queda tiempo ni para comer? ¿Qué sientes cuando tomas conciencia de ello?
• ¿Qué significa para ti acompañar a Jesús a un lugar tranquilo y descansar junto a él? ¿Crees necesario llenarte, plenificarte, colmarte de Jesús antes de predicar la Buena Noticia? ¿Dedicas tiempo a ello?
• Tómale el pulso a tu relación con Jesús, tanto en la calidad como en la cantidad, pues aunque no nos lo parezca, ambas van de la mano, pues si no dedico tiempo a relacionarme con Jesús, es poco probable que mi relación pueda ser de calidad.
• ¿Eres parte de esa muchedumbre ávida de hacer experiencia de Jesús?
• Ante la situación de infelicidad de muchos de nuestros contemporáneos ¿tienes una actitud de misericordia y compasión? ¿estás dispuesto, después de haberte llenado de Jesús, a gastarte y desgastarte por acercar la gente a Jesús?

 

ORACIÓN – VIDA

• Adora a Dios, por haberte creado con la inquietud de conocerle y amarle.
• Da gracias a Jesús por invitarte a ir con él a un lugar tranquilo.
• Ofrécete a Jesús para llevar la Buena Noticia todas las criaturas que están inquietas y ávidas por conocer tu experiencia de Jesús.
• Pide al Espíritu Santo que te ilumine y te configure poco a poco con Jesús para llevar la Buena Noticia a todos los confines del mundo.

Lectio Divina Domingo XIV del T. O. (Mc 6,7-13)

En aquel tumblr_m7dbw90PPS1qesa9otiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias. Pero no una túnica de repuesto. Y añadió: “Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa”.
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

VERDAD – LECTURA

En este pasaje del evangelio, nos encontramos con el envío a la misión de los Doce. La misión es vocación, llamada, es Jesús quien envía, Jesús es quien llama, la iniciativa no es de los discípulos. No les envía solos, los envía de dos en dos, lo cual hace referencia a la comunidad y a la ayuda mutua que pueden prestarse entre sí.
La misión ha de realizarse en la más absoluta pobreza. Han de llevar lo imprescindible para el camino, un bastón y unas sandalias. Han de ir ligeros de equipaje, confiándose en la providencia y en la hospitalidad de la gente con la que se encuentren. Debían permanecer en la primera casa en la que les acogieran sin tener en cuenta si son judíos o no.
Los Doce han de predicar la conversión y han de sanar a los enfermos con aceite. Le envía a invitar a la gente a que cambien de vida y a aliviar su sufrimiento.
El evangelio ha de ser proclamado a todas las personas, pero no todas están preparadas para acogerlo, es algo que no ha de preocupar al misionero; y ha de saber cuando debe marcharse sin hacerse problema de que el mensaje sea acogido o no.

 

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué versículo, frase, palabra de este pasaje te llama especialmente la atención? ¿Cuál te toca, de alguna manera el corazón? ¿Qué querrá Dios decirte con ello en este momento concreto de tu vida?
  • Jesús, también hoy, te envía a la misión, ¿cómo acoges la llamada de Jesús? ¿Estas dispuesto a asumir dicha misión con todas sus consecuencias? ¿Qué te frena a llevar a cabo el envío de Jesús?
  • La misión has de llevarla a cabo en tu vida cotidiana, ¿Qué cargas innecesarias llevas contigo durante la misión? ¿Qué deberías dejar de lado? Y no pienses, únicamente en cosas materiales, también en actitudes, disposiciones, conductas… ¿De qué tengo que desprenderme?
  • La predicación ha de hacerse no sólo de viva voz, sino con el testimonio, ¿Eres consciente de ello? ¿Qué tendría que cambiar en tu vida? ¿Cómo es tu testimonio de vida cristiana?
  • Jesús te envía, también, a curar las dolencias y aliviar el sufrimiento de las personas, ¿Cuáles son las dolencias y los sufrimientos de las personas que me rodean?

 

VIDA – ORACIÓN

  • Adoro y alabo al Padre, por la autoridad que nos da para combatir el mal de este mundo.
  • Doy gracias a Jesús, por llamarme de manera personal y particular a la misión.
  • Ofrezco mi vida para llevar a cabo la misión de predicar la conversión y aliviar las dolencias y sufrimientos de nuestros contemporáneos.
  • Pido la asistencia del Espíritu Santo para ser testigo del evangelio de Jesús y configurarme con él.

Lectio divina del domingo XIV del T. O. (Mc 6,1-6)

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: “¿De dónde saca todo esos? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judás y Smón? Y sus hermanas, ¿no viven con nosotros aquí?” Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: “No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa”. No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

VERDAD – LECTURA

Nos encontramos hoy con un pasaje del evangelio del Marcos en el que Jesús va ha ser rechazado en su propia tierra. En la sinagoga de su pueblo. ¿Qué pueblo? ¿Nazaret? Marcos no lo especifica. ¿El pueblo judío? Bien podría ser. No será únicamente los dirigentes, los maestros de la ley, los escribas, sino todo el pueblo reunido en la sinagoga. En ella, como en otras ocasiones, Jesús toma la iniciativa y comienza a enseñar. Bien conocen sus paisanos la actividad de Jesús. Al tomar la palabra, sus paisanos se asombran. La enseñanza de Jesús es novedosa; habla incluso con sabiduría. Pero se extrañan, también, de los milagros obrados por sus manos. ¿De dónde le viene todo eso? Las ideas preconcebidas, que tienen acerca de Jesús, le impide abrirse a su mensaje y a la gracia de Dios.
La enseñanza de Jesús y los milagros obrados por él son una auténtica novedad. Contrastan totalmente con sus orígenes humildes. ¿De dónde le viene todo eso, si nosotros le conocemos bien? Es el interrogante que surge entre sus paisanos.
Y para nosotros surgen otros interrogantes ¿por qué se le denomina hijo de María? ¿por qué no se nombra a José? La multitud, sin saberlo, no hace sino hacerse eco de la concepción virginal de María. Eso, al menos, a mi parecer, es lo que quiere afirmar Marcos. Pero el mayor escándalo para ellos es que esas palabras y esos milagros sean dichas y hechos por el carpintero, alguien que no tiene cultura alguna, alguien que pertenece a una familia corriente… No pueden creer en él.
No voy a entrar en la polémica acerca de los hermanos de Jesús y las dificultades que este texto entraña, creo que no es el momento y el lugar, pues para nosotros lo más importante es orar con este texto, no hacer exégesis. No obstante, todos nosotros sabemos lo que afirma la Tradición católica: María no tuvo más hijos.
Ante su incredulidad, Jesús les cita un refrán, al parecer conocido por todos: únicamente en su tierra es despreciado un profeta. Su falta de fe sera lo que impida que Jesús pueda realizar allí algún milagro. Una falta de fe tan grande, que hasta Jesús se extraña de ella.
A Jesús no le queda otra, que abandonar la sinagoga y marchar a enseñar a las aldeas de alrededor. Posiblemente, a aquellos que no están en la sinagoga y que no pertenecen al pueblo de Israel.

 

CAMINO – MEDITACIÓN

 

  • ¿Qué versículo, frase, palabra de este pasaje te llama especialmente la atención? ¿Cuál te toca, de alguna manera el corazón? ¿Qué querrá Dios decirte con ello en este momento concreto de tu vida?
  • Jesús va al encuentro de los suyos, toma la iniciativa de enseñarles las cosas del Reino. Hoy también se hace presente entre nosotros en la Eucaristía y en la escucha de la Palabra. ¿Cuál es tu actitud ante este hecho? ¿Acoges a Jesús en tu corazón, en tu vida? O por el contrario, ¿su palabras y sus actos te producen rechazo? ¿Por qué?
  • ¿Te dejas llevar por ideas preconcebidas acerca de la vida y la actuación de Jesús? No sólo de los momentos de su vida terrena, ¿sino de cómo Jesús sigue estando presente y actuando en su Iglesia?
  • Toma el pulso a tu fe, ¿es consistente, vigorosa, o, por el contrario, débil y dubitativa?

 

VIDA – ORACIÓN

 

  • Adora y alaba al Padre, por habernos revelado su amor incondicional, por medio de su Hijo Jesucristo.
  • Da gracias a Jesús, por tomar la iniciativa al revelarnos las cosas del Reino y la bondad de Dios Padre.
  • Ofrécele tu vida y tu persona para que las transforme en un reflejo de su vida y su persona. Déjate modelar, hasta que puedas afirmar con san Pablo: “No soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi” (Gál 2,20).
  • Pide a la Santísima Trinidad, que por medio del Espíritu Santo aumente tu fe para que puedas anunciar y entregar el evangelio, sin miedo alguno, a todas las personas que se cruzan en tu camino.