Lectio Divina Domingo XVII del T.O. (Mt 13,44-52)

VERDAD – LECTURA images

Continuamos con las llamadas parábolas del Reino. No es un texto tan extenso como el del domingo anterior, pero al que conviene que también dividamos en distintas partes.

1.- Parábolas del tesoro y de la perla preciosa (13,44-46).

2.- La parábola de la red (13,47-50).

3.- Conclusión de la sección parabólica (13,51-52).

1.- Parábolas del tesoro y de la perla preciosa (13,44-46).

Encontramos una serie de paralelismos sumamente interesantes en estas dos parábolas: «El reino de los cielos se parece…» «encontrar…» «va…» «vende todo lo que tiene y compra».

Ambos personajes han encontrado algo tan precioso, tan importante que será capaz de cambiarles la vida.

El primer personaje es alguien que encuentra casi por casualidad, en un campo que presumiblemente no es suyo, un gran tesoro. La alegría es desbordante, tanto que vende todo lo que tiene y compra aquel campo para conseguir el tesoro.

El segundo personaje es un mercader que posiblemente, tiene una buena propiedad, un emporio, recordemos que el término utilizado en griego para referirse a él es: emporw. Un día, encuentra una perla de gran valor. Al que el personaje anterior, va, vende lo que tiene y la compra.

Ambos podemos decir, que «se liaron la manta a la cabeza», y se deshicieron de todo lo que tenían para poder conseguir aquel tesoro, aquella perla.

Pues bien, el reino de los cielos es semejante a ese tesoro o a esa perla. Quien se encuentra con la Palabra y es capaz de hacerse consciente de su gran valía, hace todo lo posible para conseguirlo.

Como diría san Pablo: «todo lo tengo por pérdida ante el sublime conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien he sacrificado todas las cosas, y las tengo por basura con tal de ganar a Cristo y encontrarme con él» (Fil 3,8s).

2.- La parábola de la red (13,47-50)

Podemos encontrar una cierta semejanza con la parábola de la cizaña con la que orábamos el domingo pasado, también aquí la separación será el día final.

Lo mismo que en la parábola de la cizaña, en el día final el mal será extirpado totalmente del mundo. Ahora tenemos que convivir con él, pero venciéndolo poco a poco a base de bien. Lo importante es que nosotros, desde ahora, como discípulos del Jesús, combatamos el mal. El mal nunca tendrá la última palabra.

3.- Conclusión de la sección parabólica (13,51-52)

Ahora, Jesús se dirige a sus discípulos, aquellos a quienes se les ha dado la gracia de conocer y entender los misterios del Reino (13,11). Únicamente, quien forma parte de los discípulos de Jesús pueden entender plenamente su Palabra, únicamente quien ha acogido la Palabra en su corazón y se deja transformar día a día en otro Cristo por el Espíritu Santo.

Si este discípulo es un maestro de la ley, recordemos que la comunidad de Mateo que mayoritariamente de origen judío, tendrá la posibilidad de comparar la novedad que trae Jesús con las antiguas recogidas en el Antiguo Testamento.

Pero lo más importante es que todos tenemos la posibilidad de convertirnos, cambiar de vida y anunciar el Reino a todos los que nos rodean.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, frase, palabra o versículo han tocado tu corazón? ¿Por qué? ¿Qué crees que quiere decirte Dios Padre en este momento concreto de tu vida?

  • ¿Estoy en búsqueda del Reino, de la perla preciosa, lo mismo que el mercader?

  • En nuestra vida ordinaria, nosotros también nos encontramos con la Palabra que anuncia el Reino, ¿soy capaz de renunciar a todo lo que tengo para abrazar el Evangelio, para dejarme transformar por el Espíritu?

  • ¿Estoy dispuesto a combatir el mal a fuerza de bien? ¿De qué manera?

  • ¿Acojo la Palabra y dejo que ella me vaya transformando día a día?

VIDA – ORACIÓN

  • Doy gracias a Dios porque gratuitamente nos regala el tesoro más preciado, la perla de más valor: el Reino.

  • Pido perdón a Dios por las ocasiones en que no me encuentro en actitud de búsqueda del tesoro escondido, de la perla de gran valor…

  • Alabo a Dios por haberme dado el privilegio de ser discípulo de Jesús y entender todo esto dentro de mis posibilidades.