Lectio Divina del Domingo de Pentecotés

VERDAD – LECTURA 1301200190780-espiritu-santo

El primer día de la semana, el día de la nueva creación para el autor del evangelio de Juan, el día de la nueva pascua, el día en el que se conmemora la resurrección de Jesús. Ese día, el Maestro resucitado se presenta ante los discípulos; encontrándose éstos en un lugar con las puertas cerradas a cal y canto, debido al miedo que le tenían a las autoridades judías; hasta ahora no han hecho experiencia de Cristo Resucitado, aún no siente su presencia en medio de la comunidad, no perciben su fuerza, se siente decepcionados y abandonados, están aterrorizados.
Jesús se hace presente en medio de la comunidad; por dos veces, les saluda: paz a vosotros. Una tercera vez les saludará de esta manera cuando vuelva a encontrarse con sus discípulos en presencia de Tomás. Al final, con la comunidad al completo, permanecerá con ellos la paz plena y total.
En este encuentro con sus discípulos, Jesús les muestra las manos y el costado. La resurrección no ha borrado las señales de la pasión. Pasión, muerte y resurrección no pueden separarse.
Al ver a Jesús, los discípulos desbordan de alegría. Y en esta nueva situación, Jesús los envía a la misión. Sin embargo, todavía no están preparados para enfrentarse a ella. Necesitan la fuerza del Espíritu. Jesús, lo mismo que Dios en la creación de la persona humana le insuflo el hálito de vida para que fuera un ser viviente, les infunde el Espíritu Santo. Ahora están preparados para la misión: anunciar la Buena Nueva en todos los confines de la tierra y todas las personas.
Los discípulos, además, ahora tienen potestad para perdonar o no los pecados. El pecado es todo aquel mal que nos impide la relación plena con Dios. Estar en plena comunión con Dios, en la mayoría de las ocasiones pasa por estar en plena comunión con el hermano. Al entrar en plena comunión con el hermano el pecado se acaba. La comunidad tiene el poder de reconciliar y superar las barreras que nos impiden entrar en plena comunión con Dios y con el hermano. La comunidad de los discípulos tiene el poder de dar vida divina.

 

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué pasaje, versículo, frase o palabra te ha tocado el corazón? ¿Qué quiere decirte Dios, aquí y ahora, en este momento con ello?
  • ¿Cuál es mi experiencia de Jesús resucitado?
  • Les insufló el Espíritu Santo. ¿Qué sentimientos despierta es ti? ¿Cómo es tu relación con la Tercera Persona de la Santísima Trinidad? ¿Dejas que él trabaje en tu vida?
  • ¿Qué significado tiene para ti la expresión, paz a vosotros?
  • ¿De qué forma puedo incrementar la paz a mi alrededor?
  • Jesús, me envía a la misión. ¿Estoy dispuesto/a a emprenderla y dejarme modelar por el Espíritu para llevarla a cabo?

VIDA – ORACIÓN

  • Doy gracias a Dios por el don del Espíritu Santo.
  • Pido a Jesús que insufle en mí el Espíritu Santo.
  • Siente como Jesús te regala su paz, déjate invadir por ella.

Un comentario el “Lectio Divina del Domingo de Pentecotés

  1. Te recuerdo que el próximo jueves tienes tú la lectio nuestra Jn 8, 31-45 y que debes enviármela antes para hacer las fotocopias. Me gustaría hablar contigo antes en algún momento Un abrazo Teresa.

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