Lectio Divina del Domingo de Resurrección

 

VERDAD – LECTURAΑΝΑΣΤΑΣΗ 5

¡Aleluya, Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente, ha resucitado, Aleluya! Nos encontramos en el día más importante para cualquier cristiano, tal es así que la Pascua de resurrección dura ocho días. Y, precisamente, para conmemorar y recordar este acontecimiento la Iglesia nos ofrece este pasaje evangélico que nos muestra la nueva creación en Cristo. La muerte no tiene la última palabra. La última palabra la tiene la vida. Con el acontecimiento de la Resurrección de Jesús se inicia una nueva y definitiva etapa de la historia de la Salvación. La comunidad de discípulos, sin embargo, sigue pensando en términos de muerte y que con ella todo ha acabado. El hecho de la muerte de Jesús es inseparable de la Resurrección.

María figura de la comunidad que busca al esposo (en términos nupciales de El Cantar de los Cantares), sigue buscando entre los muertos al que vive. A pesar de encontrarse en la luz, pues es ya por la mañana temprano, continúa estando en tienieblas. Sigue pensando que la muerte ha triunfado. Pero no es así. La losa está quitada del sepulcro.

María estupefacta, corre ha decir a los discípulos que se han llevado al Señor. ¿Cómo sabe ella esto? No lo sabe. Es la interpretación que ella hace del hecho. El dato objetivo, es que la losa está quitada. Busca al Señor, pero lo hace en la dirección equivocada. No lo busca entre los vivos, lo busca entre los muertos. Alguien se ha llevado el cadaver de Jesús.

Pedro y el discípulo predilecto de Jesús corren hacia el sepulcro vacío. Éste último corre más. Descubre la losa quitada y qe los lienzos ya no atan a Jesús. Cede el paso a Pedro. El cual ve, también, los lienzos y el sudario, símbolo de la muerte. Aunque ésta ha sido vencida por Jesús. Pedro a pesar de los signos no reacciona, continúa anclado en la vieja institución judía y en la vieja creencia: Jesús ha muerto.

Sin embargo, el otro discípulo, al ver los mismo signos que Pedro comprende que Jesús está vivo: Cree. No le es necesario nada más. Son dos actitudes distintas ante las mismas señales. Éstas están ahí, la actitud que tomemos ante ellas es cosa nuestra.

A pesar de que Jesús ha muerto, es inutil que le busquemos entre los cadaveres, entre las señales de muerte, en el sepulcro. La historia de Jesús no ha concluido. La historia de Jesús y la historia de la Salvación han comenzado una nueva etapa. La en la que el esposo está presente y quiere celebrar con nosotros el banquete nupcial, en el que Jesús quiere entrar en comunión con nosotros, pero una comunión de vivos no de muertos. La muerte definitivamente ha sido vencida por aquel que es la VIDA.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Quién es Jesús para mí?

  • ¿Es Jeús una persona viva o es alguien que está muerto hace veintiún siglos?

  • ¿Actúo verdaderamente como sí Jesús hubiese resucitad o para mí es simplemente un personaje al que recordar como acontecimiento histórico ocurrido en un momento determinado?

  • ¿Ante los signos de vida, que Dios pone ante mis ojos, reacciono y creo?

  • ¿Está Jesús vivo y presente en todos los ámbitos de mi vida?

  • ¿Llevo a los demás a Cristo vivo y resucitado?

VIDA – ORACIÓN

  • Te invito sobre todo a contemplar y a pasar por el corazón cada uno de los detalles de este acontecimiento narrado en el evangelio según san Juan y a tomar partido. Toma el pulso a tu fe en la resurrección de Jesús.

  • Pide, intercede, da gracias, alaba… acoje lo que en este momento concreto percibes en lo más profundo de tu ser y ofréceselo a Dios. A un Dios que es de vivos, no de muertos. A un Dios que es la vida. Que da vida y la da en abundancia.

 

Lectio Divina del Domingo de Ramos

 

Verdad – LecturaRamos

Ponerse delante de Dios para orar con la Pasión de Jesús presupone el silencio. Un silencio profundo y activo, a la vez. Un silencio atento, de escucha, de enmudecimiento y adoración. A eso os invito cuando os pongáis delante del texto para realizar la lectura. Dada la extensión de este pasaje evangélico y su gran riqueza, me limitaré únicamente a perfilar algunas ideas que nos ayuden a leer el texto e intentar comprender ¿qué dice?

La pasión narrada por Mateo es la pasión del Hijo de Dios, del Mesías esperado por los siglos, de Aquél de quienes hablaron los profetas. Narración cargada de dramatismo y rica en detalles.

Los protagonistas de la narración son Dios Padre y Jesús, el resto son personajes secundarios, aunque no menos importantes.

Toda la narración hay que leerla a la luz de las antiguas profecías que Mateo nos irá presentando, pues para este evangelista, Jesús «lleva a perfecto cumplimiento lo que han dicho la Ley y los Profetas» (Mt 5,17).

La llamada Última Cena nos describe la vida de la comunidad cristiana a lo largo de los siglos. La celebración comunitaria de la eucaristía. El evangelio nos llama a vivir la misma experiencia que vivieron los discípulos en cada una de nuestras celebraciones de la eucaristía.

Es sumamente importante, caer en la cuenta de la soledad de Jesús. Él tendrá que vivir solo el Calvario. Él nunca ha buscado acabar muriendo en una cruz, pero los acontecimientos se precipitan, se imponen. Él que siempre ha deseado estar en comunión con sus discípulos, se encuentra solo en el momento más dramático de su vida. Lee el relato de Getsemaní, significa precisamente eso, leer la infructuosa relación entre Jesús y sus discípulos, porque estos últimos no son capaces de acoger el modo de vivir de Jesús, que desembocará en la muerte.

El juicio religioso busca en todo momento condenar a Jesús por las obras que había hecho: curaciones en sábado, blasfemias, cumplimiento de la Ley. En un segundo plano, ocurre la negación de Pedro. Ante uno y otro, Jesús da testimonio de sí mismo.

El juicio político es un verdadero contraste entre los que están a favor de Jesús y los que están en contra, que al fin y al cabo son únicamente los miembros del Sanedrín y que han instigado al pueblo para obligar a Pilato a crucificar a Jesús.

La culminación de la obra de Jesús es la crucifixión. Pero no es el final. El Padre lo resucitará al tercer día. Una vida que se entrega por la salvación de todos y que culmina en la Resurrección. En ningún momento nos debe invadir la desesperanza.

Para quien tiene fe y acoge el mensaje final, que es el de la Resurrección, comienza una vida nueva.

Camino – Meditación

  • Os invito a observar detenidamente cada uno de los personajes que aparecen en el relato de la Pasión. ¿Con cuál de ellos me siento identificado? ¿Por qué?

  • ¿Quién es para mí el Jesús de la Pasión de Mateo? ¿Qué significado tiene para mi vida?

  • ¿Cómo vivo la celebración eucarística?

  • ¿Cómo vivo mis momentos de soledad, mis momentos de dificultad, las contrariedades?

  • ¿Cómo doy testimonio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús?

Vida – Oración

  • Pido al Espíritu Santo que me ayude a contemplar en silencio el relato evangélico y doy gracias a Dios Padre por el gran regalo de la Pasión, muerte y Resurrección de Jesús.

 

Lectio Divina V Domingo de Cuaresma

VERDAD – LECTURA

Al tratarse de un texto extenso, me vais a permitir que lo divida para que la lectura y comprensión del mismo pueda ser más satisfactoria:
Presentación geográfica y de los personajes (11,1-16).
Encuentro de Jesús con Marta y María (11,17-31).
El signo de la resurrección de Lázaro (11,32-45).
Sin negar en ningún momento, el posible carácter histórico del relato, hemos de poner en evidencia el carácter de signo de este pasaje evangélico. Por signo nosotros vamos a entender la acción de Jesús que nos evoca, representa o nos remite a otra realidad. Es decir, que los signos en el evangelio de Juan nos remiten a una realidad más profunda y la viviencia de las comunidades joánicas. Los personajes que aparecen en el relato transciende de alguna manera su sentido real para llevarnos a un significado más profundo. Lo entenderemos conforme vayamos explicando esta perícopa. Pues cada uno de los personajes que aquí aparecen quieren mostrarnos la situación de la comunidad representada por cada uno de los hermanos

a) Presentación geográfica y de los personajes (11,1-16).
Betania es un pequeño pueblo ubicado a los pies del Monte de los Olivos. Dicho nombre significa «Casa de los pobres». Marta quiere decir «señora», es decir, la que dirigía la comunidad, Lázaro significa «Dios ayuda» y María, «la amada de Yahveh».
A Jesús le comunican que Lázaro ha muerto. Pero para Jesús la muerte física es un sueño, puesto que el ser humano está llamado a la vida por la resurrección de Jesús. La muerte no es definitiva. También Israel está muerto, está dormido y Jesús lo va a devolver a la vida. En el personaje de Lázaro podemos ver simbolizado al Pueblo de Israel. Marta representa a los cristianos cercanos a la mentalidad farisea, que creían en la resurrección en el último día, la comunidad que va creciendo por la fe en Jesús; de una fe que empieza a desarrollarse a una fe total. María, por su parte, es la discípula amada por Jesús, aquella comunidad que sufre, pero que espera y confía, que cree en la vida nueva que nos trae Jesús. La resurrección está presente en el aquí y en el ahora para aquellos que creen en Jesucristo.
Lázaro ha muerto, o mejor, Lázaro duerme, a pesar de llevar cuatro días muerto. Cuatro días, en el mundo semítico, significaba la muerte consumada. El cuatro es totalidad.

b) Encuentro de Jesús con Marta y María (11,17-31).
Antes de que Jesús llegue a Betania, Marta sale a su encuentro y expresa su fe en Jesús desde la creencia farisea en la resurrección de los muertos como hemos visto más arriba. Jesús quiere desmontarle este modo de creer: «Yo soy la resurrección y la vida» (11,24). Vida que es participación en lo más íntimo de Dios, en lo más íntimo del Padre. Por eso, quien acoge a Jesús participa de su misma vida, la vida eterna, la vida divina.
María, por su parte es llamada por Jesús por medio de Marta. El encuentro con Jesús para María está por encima del dolor que puede estar sintiendo por la muerte de su hermano. Cuando llega a encontrarse con Jesús se postra. Jesús la acompaña en su llanto y llora por la muerte del amigo. Llora por Israel muerto, al igual que lloró a la vista de la ciudad de Jerusalén (Lc 19,41-44).

c) El signo de la resurrección de Lázaro (11,32-45).
Lázaro se encuentra enterrado en una cueva, cuya entrada está tapada por una losa. Lázaro se encuentra atado de pies y manos y tiene el rostro cubierto. Israel se eucuenta totalmente atado y desfigurado su auténtico rostro. Pero somos nosotros los que hemos de retirar la piedra. Es Jesús quien llama a la vida nueva. Nosotros debemos desatarlo y dejarle andar. Con nuestra ayuda, Jesus restituye la libertad de la comunidad hasta ahora atada por una Ley antiguo a la que él a venido a dar pleno cumplimiento, a la que él ha venido a dar su verdadero sentido. Jesús resucita a la comunidad que se adhiere a él. Ante todo lo ocurrido sólo nos queda una postura, creer en Jesús, convertirnos e intentar seguir el camino del Maestro.
CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de este pasaje evangélico? ¿Por qué?
  • ¿Qué quiere decirte Dios en este momento de tu vida?
  • ¿Con qué personaje te identificas más: Marta, María, Lázaro? ¿Por qué?
  • En momentos de dolor, de sufrimiento, de muerte ¿qué es lo que sotiene tu fe?
  • ¿Qué tienes que eliminar de tu existencia para abrirte a la Vida plena?
  • ¿De qué manera quiere Jesús que me comprometa con el evangelio de la vida y de la esperanza? ¿Estoy dispuesto/a a mover la piedra de los sepulcros de nuestro tiempo? ¿Estoy dispuesto/a a desatar a los Lázaros contemporáneos y dejarles andar?

VIDA – ORACIÓN

  • Damos gracias a Dios por este rato de oración que nos ha regalado, por habernos hecho entender mejor que Jesús es la Resurrección y la Vida.
  • Le pido fuerzas para hacer frente, junto a Jesús, a los momentos de dolor, sufrimiento y de muerte.
  • Me comprometo a ser anunciador de esperanza y de vida entre aquellos que me rodean.

Lectio Divina del Domingo IV de Cuaresma

 

VERDAD – LECTURAporta04cua11

Nos encontramos hoy con un relato de curación. El que lo llamemos relato no quiere decir que, Jesús durante su vida terrena no realizara curaciones de determindas enfermedades. Pero, si que nos permite afirmar que este pasaje evangélico probablemente hace más referencia a la ceguera espiritual que a la corporal. La curación de este ciego, por cierto que es el único que aparece en el evangelio de Juan, se nos propone, mas bien, como un itinerario de crecimiento en la fe, como el camino que recorre la persona que confía totalmente en Jesús, que aprende poco a poco a vivir del él y con él, a amarle incondicionalmente. El ciego de nuestro relato va pasando progresivamente desde la increencia o, si preferimos, desde la creencia en el judaismo a la adhesión plena a Jesús. Vayamos por partes.

El ciego se encuentra en Jerusalén, cerca del Templo. Es decir, es una persona muy cercana al judaísmo y a las prácticas judías. Jesús va caminando y lo ve. Ve la incapacidad de aquel hombre ve la precariedad radical en la que se encuentra, ve su fragilidad, su debilidad, sus miedos… al igual que Yahveh vió la aflicción de su Pueblo (Éx 3,7). En una situación similar han dejado los dirigentes de Israel a sus propios hermanos. Un Pueblo incapaz de valerse por si mismo, incapaz de caminar con libertad, incapaz, siquiera, de ser personas.

La creencia popular relacionaba las enfermedades congenitas con el pecado personal o familiar. Pero el evangelista está pensando en algo más profundo, está pensando en una enfermedad existencial que padece el pueblo fiel.

Para realizar la curación, Jesús elabora con su propia saliva, junto con tierra, barro. Tenemos aquí una clara alusión a la creación del hombre (Gén 2,7). Con ese barro, Jesús unge los ojos del ciego. Pero no es suficiente, éste ha de ir a lavarse al piscina de Siloé (Enviado). Piscina de la que se tomaba el agua en la fiesta de los Tabernáculos, como símbolo de la dinastía davídica. No pretende una ruptura radical con la tradición del Antiguo Testamento, sino una adhesión progresiba a la persona de Jesús, el Enviado del Padre. Una vez realizado el gesto, vuelve viendo, vuelve abierto a la Luz, abierto a la revelación de Jesús.

La gente del pueblo al ver el signo de Jesús dudan incluso de que se tratase de la misma persona. Y es que, aquel que había sido ciego desde su nacimiento es ahora una persona nueva; es una persona nacida del Espíritu; es el mismo, pero transformado en un seguidor de Jesús.

Lo llevan ante los fariseos. Y a éstos, lo único que les preocupa, esque para la realización de esta curación se ha inclumplido la ley, las normas prescritas para el descanso sabático. No les importa la persona, les importan las reglas. Si Jesús ha violado la ley del sábado no puede ser un hombre de Dios. Sin embargo, para nuestro protagonista, el ciego de nacimiento, Jesús es un profeta, un enviado de Dios.

No es posible. Lo más probable es que se trate de otra persona que se le parece y estamos ante un impostor; ese es el pensamiento de las autoridades judías. Por eso llaman a sus padres; los cuales afirman que efectivamente se trata de su hijo, pero temerosos de ser expulsados de la religión judía, se desentiende de todo.

Vuelven a llamar al ciego. Quieren que él mismo acuse a Jesús de haber quebrantado la ley del sábado. Pero él no está dispuesto. Le piden nuevamente que explique lo sucedido. Responde irónicamente: «¿Es que queréis también vosotros haceros discípulos suyos?» (Jn 9,27b). La reacción no se hace esperar, le menosprecian. Pero para el ciego, nadie es capaz de realizar el prodigio oabrado en él, sin tener a Dios de su parte. Para los fariseos está todo claro, es un hombre todo empecatado, lleno de pecado; está fuera del judaismo.

Entre el ciego y Jesús se produce un nuevo encuentro. Aquel que ha sido capaz de dar testimonio de Jesús, no está solo. Jesús le sale al camino. Y entre los dos se entabla un diálogo: «¿Crees en el Hijo del hombre?» (Jn,9,35b). ¿Crees en aquel que es la persona plena? ¿Crees en aquel que es el Hombre? ¿Crees en aquel que expresa la plenitud del ser humano?

¿Quién es ese? El que estás viendo, el que se te está revelando. Creo. Pero, el ciego no sólo cree. Ante el misterio, adora, se postra. Proclama su fe en Jesús. Aquel ciego de nacimiento ya no se encuentra en tinieblas, ha llegado a la luz. Se ha abierto a la persona de Jesús y se ha dejado transformar por él. Este hombre ha tenido la experiencia del amor gratuito de Dios, de una relación personal con Jesús que le ha comunicado una nueva vida.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • Observa, ¿Qué frase o versículo de este evangelio te llama más la atención? Pregúntate ¿Por qué?

  • ¿Dónde y cuándo te has encontrado con Jesús? Haz un repaso de tu vida.

  • ¿Estás dispuesto/a a abrirte a la Luz del Resucitado?

  • ¿Has iniciado un camino de conversión para adherirte más a la figura de Jesús?

  • ¿Estás dispuesto/a a acoger la Luz que Jesús quiere traer a tu vida?

 

VIDA – ORACIÓN

  • Pide a Jesús que te ayude a abrirte a la Luz del Espíritu.

  • Acoge en lo más profundo de tu ser la Luz del Resucitado.

  • Da gracias a Dios por haberte revelado su amor y su misericordia.

  • Anuncia a todos los que te rodean el gran regalo que Jesús te ha hecho de convertirte en una persona nueva, en una persona plena.

 

Lectio Divina del III domingo de Cuaresma

VERDAD – LECTURAevangelio-3-marzo-2013-color

 

Los judíos consideraban a los samaritanos como cismático; es decir, estaban excomulgados de la religión judía. Para comprender la causa, hemos de remontarnos unos setecientos años antes de Jesús, cuando el Imperio Asirio invade Samaría. Entonces, deportaron a un gran número de sus habitantes, y muchos asirios vinieron a vivir a este territorio, con lo cual se produjo una mezcla de raza y de creencia religiosa. La separación llegó hasta tal punto que los samaritanos celebraban su culto en el monte Garizín y los judíos en Jerusalén (2Re 17).

 

En la Samaritana podemos ver reflejado al pueblo samaritano. Juan nos describe este encuentro con detalles precisos y abundantes. Jesús cansado de su viaje se sienta al borde de un pozo. La mujer samaritana va ha sacar agua de él. Y Jesús comienza la conversación: «Dame de beber». Ningún judío se atrevería a entablar conversación con una mujer y menos con una samaritana. Jesús rompe las barreras. Dar agua es símbolo de acogida y hospitalidad. La mujer lo provoca: «¿Cómo tú siendo judío, me pides de beber, a mí, que soy samaritana». Jesús no hace caso de la provocación: «Si conocieras el don de Dios y quien te pide de beber,le pedirías tú, y él te daría agua viva». El agua que le ofrece Jesús no brota de ningún manantial, es un don de Dios, es la vida eterna. ¿Quién es este individuo? «¿Eres tú más que nuestro padre Jacob? ¿De dónde vas a sacar el agua viva? ¿Con qué la vas a sacar?» Jesús continúa sin responder explicitamente: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed». El agua que da Jesús puede satisfacer todas lon ahnelos más profundos del corazón humano, Jesús le ofrece y nos ofrece calmar la sed de infinito, la sed de encuentro con Dios. Nos invita a un nuevo nacimiento. Jesús invita a la vida verdadera. Por medio del Espíritu el agua que nos da Jesús se convierte en nnuestro interior en agua viva que salta hasta la vida eterna.

 

Con su promesa de vida ha despertado en aquella mujer su sed de Dios. Está dispuesta a abandonar para siempre el pozo de su ley y su tradición. Ley y tradición que no han conseguido calmar su sed. Jesús invita a la mujer a encontrarse con el Dios verdadero y tomar conciencia de su culto falso protituido (los cinco maridos que representan a los cinco dioses de los samaritanos y el que actualmente tienen, que es Yahveh, lo tienen de forma ilegítima).

 

Le ha rotro los esquemas, sus esquemas de viviencia religiosa, sus esquemas de culto, sus esquemas de Dios. «Dónde debemos adorar a Dios entonces?» Puesto que ella no sólo no adora al verdadero Dios, sino que lo hace en un lugar distinto a los judíos. ¿Dónde en el Garizín o en Jerusalén? Ni en un lugar ni en otro, pues Dios está dentro de nosotros, Dios camina junto a nosotros, Dios nos acompaña siempre, Dios vive con nosotros. Por eso, llega la hora en que los que dan culto verdadero lo hacen en espíritu y en verdad. No se trata de elegir entre el Garizín o Jerusalen, no se trata de elegir entre el culto samaritano o el culto judío, aunque la salvación salga de la comunidad judía. Jesús nos viene a traer un culto nuevo: el culto en espíritu y en verdad.

 

La revelación ha sido completada. El Mesías ya está aquí, en medio de nosotros: «Soy yo, el que habla contigo».

 

Ella vuelve a su pueblo y anuncia lo que ha visto y oído en la conversación con aqeul hombre: ¿Será este el Mesías? Todos los habitantes de Samaría están sedientos de ese agua viva. Jesús se queda con ellos un par de días. Les trae la Buena Nueva. Ahora ya no creen por lo que les ha dicho la mujer, sino por lo que ellos mismos han experimentado. No les pide que se hagan judíos, sino que acojan al Salvador del mundo.

 

 

CAMINO – MEDITACIÓN

 

 

  • ¿Tengo sed? ¿Sed de agua viva? ¿Sed de Dios?

  • ¿En qué pozos voy buscando calmar mi sed?

  • ¿Quiero conocer el don de Dios? ¿Estoy dispuesto/a a tomar del agua que me da Jesús y que me sacia plenamente?

  • ¿Estamos dispuestos a abandonar otros pozos para acudir al manantial de agua que salta hasta la vida eterna? ¿Estoy dispuesto/a a convertirme? ¿A nacer del agua y el Espíritu?

  • ¿Dónde adoro a Dios? ¿Le adoro en espíritu y verdad aún a sabiendas que necesitos lugares concretos para encontrarme con Él?

  • ¿Sé reconocer la presencia del Mesías en mi vida? ¿Transmito esta experiencia a los otros?

  • ¿De qué manera acojo al Salvador del mundo?

 

 

VIDA – ORACIÓN

 

  • Doy gracias a Dios y le alabo por haberse acercado a mí para saciar mi sed de infinito, mi sed de Dios.

  • Le pido ayuda para abandonar mis propios pozos y acudir a su manantial.

  • Por un momento aunque sea, cierro los ojos y lo adoro con toda mi mente, con todas mis fuerzas, con todo mi ser; en espíritu y verdad.

 

Lectio Divina II Domingo de Cuaresma

VERDAD – LECTURAtransfiguracion-icono-21

 

 

El acontecimiento que el evangelio de Matero nos narra para orar este domingo está recogido por los otros dos sinópticos (Mc 9,2-13; Lc 9,28-36) y, además, por la 2Pe 1,16-18. Tengamos en cuenta que Pedro es uno de los testigos oculares de este hecho.

 

Seís día después, es decir, al séptimo, lo cual nos remite al Génesis y a la creación; además, también aquí el protagonista es Dios, quien actúa es Dios. Testigos privilegiados del acontecimiento: Pedro, Santiago y Juan, los cuales también estarán presentes en Getsemaní. Testigos, por tanto, de su gloria y de su dolor. Mateo nos está anticipando al Cristo glorioso. No hay miedo, mas bien, gozo, alegría desbordante; el rostro de Jesús resplandece, se anuncia la gloria de Dios. Gloria que será patente en la Pascua. Junto a esta gloria de Dios anticipada, aparecen Moisés y Elías. ¡Qué bien se está aquí! No me extraña.

 

Pero a un cierto momento, si que les invade el miedo, cómo ocurrió en el Sinaí, cuando la nube «cubrió la montaña durante seis días» (Ex 24,16s). A la luz de este texto del Antiguo Testamento podríamos también leer nuestro evangelio de hoy. Al igual que Moisés, ellos también caen rostro en tierra y escuchan la voz del Padre: «Este es mi hijo amado, a quien he elegido». A lo que sigue, un imperativo: «Escuchadlo». Por tanto, para cumplir la voluntad del Padre, hemos de escuchar a su Hijo, también en el sufrimiento, en la pasión y en la muerte. Aunque sabemos que todo ello se transformará en gloria después de la Resurrección.

 

El imperativo, «escuchadlo», es una llamada a todos los discípulos del Maestro. Con Jesús, el tiempo de la Ley y los Profetas ha llegado a su fin, todo se centra en Jesús de Nazaret.

 

Los díscípulos están demasiado asustados. Jesús se acerca, los toca y les dice: «¡Levantaos!». No se atrevíamn a levantar la vista, sabían que estaban en la preencia de Dios. Jesús lo retorna a la realidad, a la normalidad, a lo cotidiano. Ya no hay nadie, Jesús vuelve a estar solo, tan solo como en el momento de su pasión y muerte.

 

Los discípulos deben callar lo que han visto para evitar toda confusión político-mesiánica. La cruz clarificará y destruirá toda tentación de poder mesiánico.

 

Después de esta experiencia tan especial, han de volver a la vida cotidiana. Sólo ha sido un anticipo, para reafirmar a los discípulos, de la gloria venidera después de la Resurrección.

 

 

 

CAMINO – MEDITACIÓN

 

 

  • La vida de todo cristiano tiene sus altibajos. Es una experiencia de dolor, sufrimiento y pasión, pero a la vez lo es de gloria y transfiguración. Lo importante es vivir los momentos de sufrimiento y dolor desde la óptica de la transfiguración y con la mirada puesta en el Resucitado. ¿Cómo vives cada acontecimiento de tu vida?

 

 

  • Siempre estamos tentandos a hacer tres tiendas, pero Jesús te sigue invitando a luchar, ¿estamos dispuestos con la ayuda de Dios?

 

 

  • Cada uno de nosotros, somos hijos en el Hijo, ¿cómo sientes esta filiación?

 

 

  • El imperativo de Dios Padre es claro: «¡Escuchadlo!». ¿Estoy atento a la voz de Dios en su Palabra y en los hermanos?

 

 

  • ¿Como vivo la presencia de Dios en mi propia historia cotidiana? ¿Cómo la testimonio?

 

 

 

 

VIDA – ORACIÓN

 

 

  • Preséntale a Dios tus dificultades, tus sufrimientos, deja que Él los transfigure.

  • Da gracias a Dios por los momentos en que le percibimos cerca de nosotros.

 

Lectio Divina Domingo 1º de Cuaresma

VERDAD – LECTURAtentaciones

Este es uno de los relatos que nos encontramos en los tres sinópticos. Y tiene una serie de rasgos en común, a saber: según Mt y Mc, es el Espíritu el que empuja a Jesús al desierto, en el que pasa cuarenta días siendo tentado por Satanás y servido por los ángeles; por su parte, tanto, Mt como Lc se remontan a la experiencia de Israel en el desierto.
El acontecimiento que se nos narra hoy en el evangelio, está contado justo después del relato del bautismo. En el que, Jesús ha tomado su opción fundamental: cumplir la voluntad del Padre; y el Padre, también la ha hecho: «Este es mi hijo amado, a quien he elegido» (Mt 3,17). Y es el Espíritu, el que le lleva al desierto para ser tentado por el diablo. Hemos de tener en cuenta, una cosa, y es que en el evangelio la tentación  no viene de Dios, sino del diablo. Tentación a la que todos nos vemos avocados, en algún momento de nuestra vida y hacia la que hemos de estar preparados. Jesús lo hace ayunando. Pero, ¿qué significado tiene este ayuno como preparación a la tentación? El ayuno en el pueblo de Israel, siempre significaba entrar en relación con Dios, hayarse en búsqueda.
Jesús se mantinen en una unión intima con el Padre, dispuesto, en todo momento, a cumplir su voluntad. En esta situación es en la que el tentador se acerca a Jesús. Sobre todo, en un momento de extrema debilidad: «tenía hambre». Vamos a revivir en las tres tentaciones, las tentaciones del pueblo de Israel en el desierto, pero en esta ocasión, Jesús saldrá vencedor.
La primera tentación es la del hambre. En el desierto, cuando el pueblo de Israel sintió hambre, «murmuró contra Moisés y Aarón», que en realidad era, como murmurar contra Dios (Éx 16,2,7-8). No cayeron en la cuenta de que Dios estaba probando su fidelidad (Éx 16,4). Jesús ante esta tención, que lo que busca es remover la fidelidad de Jesús, haciendole dudar de su filiación divina, no sucumbe. Para Jesús, ser Hijo no tiene nada que ver con demostrar su poder. Ser Hijo es fiarse de Dios y de su Palabra incondicionalmente, saberse amado y en buenas manos. Y responde con la Palabra de la Escritura: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Dt 8,10).
El diablo vuelve a la carga. En esta segunda tentación, se evoca lo sucedido en Masá en el desierto, cuando al pueblo le faltó el agua y protestaron contra Dios, incluso se atrevieron a dudar de la presencia de Dios entre ellos. Nuevamente, el tentador invita a Jesús a probar que es el Hijo de Dios. Jesús expresa su confianza radical hacia el Padre. Y vuelve a responderle con la Palabra de la Escritura: «No tentarás al Señor, tu Dios» (Dt 6,16).
Y el diablo no ceja en su empeño e intenta, buscarle las vueltas a Jesús. Lo lleva a un «monte muy alto». Le muestra toda la gloria y el poder mundanos; le pide que renuncie a Dios y le adore a él. ¡Cuántas veces ha caído Israel en esta tentación! Jesús vuelve a vencer la tentación con la Palabra: «al Señor tu Dios adorarás y sólo a él servirás» (Dt 6,13).
El episodio descansa en un desenlace apacible: el diablo se da por vencido y Jesús es confortado por los ángeles, como confortado y alentado fue Elías en el desierto hasta llegar al Horeb.
Jesús ha vencido al diablo en el desierto y le seguirá venciéndo durante toda su vida rerrena. Y la mayor victoria sobre el mal y sobre el diablo ha sido la Resurrección. Nada, ni nadie tiene poder sobre Jesús. Porque, incluso, ha vencido a la muerte.

CAMINO – MEDITACIÓN

En alguna ocasión hemos de ir al desierto para encontrarnos con Dios y para fortalecer nuestra fe y nuestra filiación divina. ¿Eres consciente de ello? ¿Estas dispuesto a ir? ¿Vas a dejarte guiar en el desierto por el Espíritu?
En las ocasiones en que siento la tentación del diablo, ¿Qué haces? ¿Cómo respondes? ¿Vives la tentación en Dios y en su Espíritu o abandonado a tus fuerzas?
Ante las tentaciones y tribulaciones de la vida, ¿dudas de Dios?, ¿dudas de su amor incondicional y eterno?
Teniendo en cuenta cómo Jesús vence las tentaciones, ¿Qué alimenta tu vida y te hace crecer más como persona y como creyente? ¿Escuchas asiduamente la Palabra de Dios?

VIDA – ORACIÓN

Dale gracias a Jesús por compartir con nosotros nuestra condición humana, nuestras debilidades y tentaciones, por comprendernos. “Él modeló cada corazón y conoce todas sus acciones” (Sal 33,15)
Pídele la gracia, en todo momento pero especialmente en la prueba, de poner tu mirada en el Rostro del Padre y a confiar en Él con absoluto abandono.

IIª Jornadas Bíblicas en Sevilla

Cartel 2as jornadas Sevilla v3Por segundo año consecutivo se celebran en Sevilla unas Jornadas bíblicas organizadas por la Escuela de Animación Bíblica San Pablo en las que colaboran la Escuela de Animación bíblica de Barcelona, la Parroquia de San Sebastián y varios miembros de la Asociación Bíblica Española. Estas se celebrarán del 7 a 9 de marzo en la capital hispalense.
Información de las jornadas:
Tema: Jesús de Nazaret
Organiza: Escuela de Animación Bíblica y Comunicación San Pablo
Coordina: Pepe Pedregosa (Tel.:678 806 822 / bibliaycomunicacion@gmail.com)
Colaboran: Escuela de Animación Bíblica de Barcelona y Parroquia de San Sebastián de Sevilla
Lugar: El viernes y sábado por la mañana en Casa Comunidad Paulinos (Progreso 21 Sevilla) y el sábado por la tarde y el domingo en Parroquia de San Sebastián (San Salvador 1 Sevilla)
Programa:
Viernes 7 de marzo
18:30h Charla “Jesús, Esclavo y Señor” (Álvaro Pereira, biblista y coordinador del Servicio Religioso Universitario de la Diócesis de Sevilla)
20:00h Charla “Y les hablaba en parábolas” (Antonio J. Guerra, biblista y delegado de Pastoral Juvenil de la Diócesis de Sevilla)
Sábado 8 de marzo – mañana
11:00h Charla “Jesús, nosotros y la misericordia” (Ángel Canca, teólogo y vicario de Nuestra Señora de la Salud de Sevilla)
12:30h Charla “El seguimiento de Jesús” (Pepe Pedregosa, coordinador de la Escuela de Animación Bíblica y Comunicación San Pablo)
Sabado 8 de marzo – tarde
18:00h Charla “La mirada de Jesús” (Quique Fernández, coordinador de la Escuela de Animación Bíblica de Barcelona)
19:30h Charla “Jesús de Nazaret, Dios y hombre” (Javier Velasco-Arias, profesor de Biblia en el ISCREB y el CEP de  Barcelona)
21:00h Concierto/Oración “La alegría del Evangelio, el Evangelio de la alegría (José Manuel Montesinos y Paqui Alonso, música cristiana-católica)
Domingo 9 de marzo
11h Presentación multimedia “Cuando Francisco era Jorge” (José Antonio Medina, director espiritual del seminario de la Diócesis de Cádiz-Ceuta)

Os esperamos a todos aquellos que podáis y además os invitamos a que le deis la máxima difusión para que puedan asistir toda aquella personas que estén interesadas.

La entrada es libre y gratuita.

Lectio Divina del del VIII Domingo del Tiempo Ordinario

VERDAD – LECTURA tener-ser

¿Qué significa servir a Dios? ¿Es que somos siervos? ¿No somos, en realidad, hijos? No, no se trata de sentirnos siervos, no se trata de actuar como esclavos. Servir a Dios es permanecer en comunión con él, colaborar con la obra emprendida por él al principio de los tiempos; por eso, no podemos estar obsesionados por la riqueza. Cuando le tenemos a él, cuando entramos en comunión con él, cuando buscamos únicamente el Reino y su justicia, nos damos cuenta que todo lo demás es relativo.

A veces nos angustiamos, nos inquietamos por lo que vamos a comer o vestir, nos preocupamos en exceso por el mañana. Y sólo una es necesaria: el Reino.

Nuestras preocupaciones son relativas porque Dios cuida de nosotros, porque Dios se interesa por nosotros, porque nosotros valemos para Dios más que nada en este mundo.

No son palabras vanas o palabras bonitas. El hecho de que tengamos que preocuparnos por el mañana, de que haya pobres, hambrientos, sin techo…, es contrario a la voluntad de Dios. Si cumplimos la voluntad de Dios, si buscamos el Reino de Dios y su justicia no tiene porqué haber pobres, hambrientos, sin techo… Si todos nosotros nos comprometemos a que el Reino de Dios sea una realidad entre nosotros, si amamos de verdad a los demás, si compartimos nuestros bienes, estaremos haciendo realidad el Reino y poco a poco se cumplirá el sueño de Dios, que todos los hombres tengan una vida digna. Trabajar por el Reino nos tiene que poner en marcha, nos tiene que comprometer. Cuando nosotros actuamos, Dios actúa; Dios quiere servirse de nosotros.

CAMINO – MEDITACIÓN

  • ¿Siento a Dios como mi Padre, y por tanto, me siento hijo?

  • Después de lo leído anteriormente, ¿qué significado le doy a mi servir a Dios?

  • ¿Me afano excesivamente en las cosas materiales?

  • ¿Siento que Dios cuida de mí?

  • ¿Qué puedo hacer yo, en mi realidad concreta, para que el Reino sea un hecho?

  • ¿Comparto no sólo mis bienes materiales, sino mi tiempo, mi vida, mi persona con los demás?

 

VIDA – ORACIÓN

  • Siéntete amado por Dios en todo momento como hijo. Intenta, incluso visualizar y concretar ese amor apasionado que Dios te tiene.

  • Preséntale tus preocupaciones, deja que sea él quien se ocupe de tus cosas.

  • Presenta a Dios tus proyectos, tus ilusiones, tus sueños, deja que él los acoja.

  • Dale gracias por todos los regalos que te hace a diario.

  • Contempla la obra de sus manos en ti.

Lectio Divina del III Domingo del Tiempo Ordinario

VERDAD – LECTURA liturgia-10-domingo-tiempo-ordinario

 

El fragmento mateano al que hoy nos acercamos se divide en tres partes: la retirada de Jesús a Galilea, la llamada a los primeros discípulos y la predicación en esta tierra, después de abandonar Nazaret.

 

La semejanza del mensaje inicial de Jesús con el de Juan indica que era solidario con el Bautista (cf. 3,2 con 4,17; 3,8 con 7,17-20; 3,12 con 13,30.41; también con Jn 3,22-4,3). En Galilea empieza su ministerio. Se traslada a Cafarnaún, junto al mar, citando a Is 9,1-2 (vv. 14-16), se mencionan los lugares geográficos que conducen a Galilea de los gentiles.

 

Isaías había dicho de los que habían sido deportados que encontrarían esperanza en un futuro jefe mesiánico que les traería paz y promesas cumplidas (9,5-6). Mateo ha puesto el texto de Isaías en relación más estrecha con la misión de Jesús de representar a Israel (Is 42,1) en cuanto pueblo-alianza, como luz de las naciones (42,6). Así vemos a Jesús comenzando su misión por el lugar al que primero se había hecho la promesa de la luz, conocido como Galilea de los gentiles. Respuesta firme a las objeciones de que el Mesías no podía venir de Galilea.

 

A pesar de que inicia su ministerio con el mismo mensaje que el Bautista (3,2), mediante la referencia a Galilea de los gentiles, la buena noticia de Jesús, a diferencia de la de Juan, alcanza una dimensión universal desde el principio. Además, la invitación al arrepentimiento no va acompañada de la amenaza de ira manifestada por el Bautista.

 

El precursor había sido entregado, detenido por Herodes. El verbo “entregar” se usa en el NT a propósito del destino de Jesús, de traición, prendimiento y muerte violenta.

 

Es en este momento cuando Jesús comienza a reunir a sus primeros discípulos (v.18). Los nombres de los dos hermanos indican la cultura mixta de Galilea. Simón es la forma griega del “Simeón” hebreo, y su hermano tiene nombre griego, Andrés. En contra de lo habitual en un rabí, es Jesús quien escoge a sus discípulos, y no ellos quienes lo eligen a él. Los discípulos le siguen, no simplemente para escuchar y aprender, sino para participar activamente: ser pescadores de hombres (cf. Jr 16, 15-16). Como habían reunido peces en sus redes, son llamados ahora a reunir a los hombres en el Reino de Dios (Is 49,5.6).

 

A Santiago y Juan (vv. 21-22) se les llama a menudo simplemente “los hijos de Zebedeo”. Esto podría indicar el respaldo del padre a la misión, pues parece que la familia entera estaba comprometida con la causa (20,20; 27,56).

 

El ministerio de Jesús consiste en enseñar, proclamar y curar. Para Mateo, enseñar es la actividad principal de Jesús. Enseña con autoridad para llamar al pueblo a cumplir su objetivo en cuanto Israel Siervo, como testigo de la gloria de Dios (Is 43, 10-12), y a que tuviera la enseñanza de Dios en su corazón (Is 51,7; Jr 31,31-34).

 

La proclamación en Mateo tiene como objeto el reino de los cielos (3,1; 4,17.23; 9,35). Proclamar el Evangelio procede de la expresión de Isaías del anuncio de liberación del exilio y la restauración del reinado de Dios.

 

La tercera expresión, curar, tiene el significado más amplio de “atender, cuidar”. Curar está relacionado con proclamar, y realmente forma parte de la proclamación. Tiene su origen en la promesa de Jeremías del retorno y restauración como curación (Jr 30, 12,17).La buena noticia es lo que trae restauración y curación. Enfermedades y dolencias remite al Israel que sufre en Is 53,3-4. Jesús cura y restaura al pueblo para que cumpla lo que Dios le marca (Mt 8,17). No existe distinción real entre curación espiritual y física.

 

 

CAMINO – MEDITACIÓN

 

 

Galilea de los gentiles. La buena noticia de Jesús es propuesta universal desde el principio de su ministerio. Tal vez tu visión no coincida enteramente y siempre con la del Maestro, ¿qué crees que te lo impide (sentirte superior, hacer acepciones, particularismos, etc)?

 

Jesús aparece después de “la entrega” del Bautista. Tu existencia quizás deja algo que desear porque no se desarrolla totalmente en esa clave, como la de ellos; ahonda en ello.

 

Jesús escogió, llamó a sus discípulos. Medita si cuidas y renuevas en ti la llamada de Jesús por tu propio nombre y a una misión muy particular e irremplazable.

 

Enseñar, proclamar y curar. ¿Sientes vivamente que Jesús es tu Maestro, el único Maestro que tiene Palabras de vida eterna que puede enseñarte todo y orientar y planificar tu existencia? ¿Experimentas que tú también eres llamado a enseñar, a ser buena noticia con palabras y vida, a cuidar a los hermanos con los que te cruzas en el camino? No pierdas nunca de vista tu hermosa vocación de bautizado, hijo en el Hijo.

 

 

VIDA – ORACIÓN

 

Da gracias a Dios por su llamada a seguirle, a vivir cerca de él, a conocerle y amarle. Da gracias de corazón porque confía plenamente en ti y te confía su Palabra y su evangelio para vivirlo y ser testigo de su amor en este mundo.¡Gracias Jesús porque has venido y sigues viniendo a llamar a los pecadores, no a los perfectos y justos!

 

Gracias por hacerme libre y profundamente feliz en tu seguimiento.

 

Gracias por todos aquellos que has puesto en mi camino y hacen que se confirme una y otra vez la llamada que me haces a vivir el Evangelio de la Vida, la Verdad, el amor y la libertad del Espíritu. ¡Gracias por hacerme testigo del amor que es lo único que vale, llena e importa en esta vida!

 

Gracias por la fe de los que me han sostenido cuando la mía vacilaba cual pábilo vacilante. Gracias porque al creer y esperar en ti puedo soñar otro mundo posible.

 

¡ María, primera discípula del Maestro que mi “Sí” se apoye en tu fe sin reservas más allá de toda aparente contradicción! Porque el Dios Padre y Madre tiene sólo proyectos de paz.

 

* Preparado por el Equipo de Lectio Divina del Departamento de Pastoral de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid.